El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

En Rehabilitación

Después de la experiencia del hospital que les conté recientemente, la doctora que me operó de emergencia me sugirió solicitar una terapia de rehabilitación. En ese momento no sabía mucho al respecto peo le dije que me parecía buena idea y se empezaron los trámites.

Tuve que llenar algunos formularios que junto con el dictamen del hospital, se enviaron a mi seguro de pensión/retiro para su aprobación. Una vez aprobada, el mismo hospital buscó un lugar en las clínicas cercanas y me enviaron la invitación oficial unos días después.

Las terapias estacionarias de rehabilitación duran por lo general 3 semanas y son financiadas por el seguro de pensiones, al igual que el sueldo durante este tiempo. No pagan el 100%, sino un poco menos (60-70%). En mi caso, me enviaron a una clínica de rehabilitación especializada en gastroenterología y oncología, pero hay para todo tipo de enfermedades.

El objetivo principal de estar en este tipo de clínicas, es recibir la terapia necesaria para volver al trabajo lo mas sano y pronto posible. En las tres semanas se realiza un programa exhaustivo con fisioterapia, ejercicio, atención psicológica, terapias de grupo, pláticas sobre la enfermedad, meditación, etc.

Supongo que dependiendo de la especialidad de cada clínica, las instalaciones serán diferentes. Ésta en particular tiene varios edificios con habitaciones, un gimnasio, alberca techada, consultorios y oficinas, biblioteca, comedor y mucha naturaleza a su alrededor. No es muy grande y tiene una capacidad para 130 pacientes. Todas las habitaciones son individuales, pero como hay pacientes que traen a sus hijos o necesitan alguien que los cuide hay habitaciones mas grandes. También hay posibilidad de traer a tu perro 😬

A continuación les cuento mi experiencia personal:

Día 1. 28.09.2022 – La clínica organizó que un taxi me recogiera en casa. Otras opciones hubieran sido viajar en tren o carro propio, pero como no puedo cargar mis maletas, la opción de taxi fue la mejor en mi caso. El taxista llegó a las 10 am por mi y debido al tráfico en la carretera, tardamos dos horas y media en lugar de dos horas en llegar a nuestro destino. En la recepción revisaron mi test negativo de covid, me dieron la llave de mi habitación y mi primera cita un rato después. Tuve que comer rápido para llegar puntual con la doctora que hizo una primera evaluación de mi caso y programó las terapias necesarias. En el comedor me asignaron una mesa donde comeré durante las tres semanas y el segundo turno para las tres comidas del día. Gracias a Dios, porque el primer turno desayuna a las 7 am y cena a las 5 pm 😬

Junto con la llave de su habitación, cada paciente recibe la llave de un buzón personal que tiene que ser revisado varias veces al día. Ahí colocan el programa de terapias y citas del día siguiente. Desgraciadamente los fines de semana no hay actividades, pero el gimnasio y la alberca están abiertas y es posible salir de la clínica a las ciudades cercanas solo, con otros pacientes o con visitantes.

Día 2 – El programa del día incluyó gimnasia, terapia de respiración y terapia con ejercicios para las manos. Cabe mencionar que las sesiones duran 25 minutos que se pasan volando! Además hubo una plática informativa sobre el concepto de la clínica y lo que nos espera en las siguientes semanas. Por la noche me apunte a un taller con colores de acrílico dado por una pintora, donde pude experimentar un poco.

El primer día me controlaron el nivel de azúcar en la sangre tres veces al día y por tres días tuve que apuntar mi presión arterial y el pulso. Adicionalmente me hicieron un análisis de sangre a primera hora. En la clínica hay un doctor las 24 horas del día y la estación de enfermeras esta abierta gran parte del día para cualquier eventualidad.

Día 3 – El viernes fui al gimnasio donde una entrenadora me indicó una rutina para brazos y espalda que tenía que practicar durante el fin de semana. Por la tarde me uní a un grupo de caminata por los alrededores de la clínica. En enfermería me revisaron las cicatrices y me pusieron algo para terminar de cerrar una herida aún abierta. Por la noche vino un guitarrista de ritmos españoles a amenizar la velada.

Día 4- Durante la mañana estaba lloviendo a cántaros, asi que la única actividad del día: caminata, se canceló. Me puse a leer, pintar y fui al gimnasio a practicar mi rutina y ahí conocí a una señora con la que planeé visitar la ciudad al día siguiente.

Día 5- Junto con Beatrix tomé el autobús a Mölln, la ciudad más cercana a la clínica, donde había un festival de Food Trucks y el comercio estaba abierto (como saben en Alemania solo se abre el comercio 4 domingos al año). El clima estuvo bonito y después de recorrer las dos calles principales, nos tomamos un café antes de regresar a la clínica.

Día 6- Día festivo por la reunificación alemana que significó otro día sin actividades. Caminé con Beatrix y otra paciente por el bosque atrás de la clínica y el resto del día fue de descanso.

Día 7- El programa del día incluyó gimnasia, cita con el médico, caminata y terapia de grupo en el taller de arte. El médico resolvió algunas dudas que tenía y me buscará una cita con el ginecólogo. Lo que mas me gustó hoy fue la terapia de grupo que incluyó una parte de intercambio de experiencias con una actividad manual con barro para relajarnos y adentrarnos en nosotros mismos. Como el día estuvo soleado, aproveché de cargar vitamina D en cualquier pausa que tenía.

Después del fin de semana largo, todos los pacientes tuvieron que hacerse una prueba rápida de covid. Aprovecho para mencionar que siguen las restricciones por covid, por ejemplo hay que traer siempre mascarilla y los grupos de terapia son limitados para permitir la sana distancia 😩

Día 8- Hoy cumplí una semana en la clínica. Algunas terapias se repiten frecuentemente como la terapia de respiración, el grupo de ejercicios con las manos, la rutina en el gimnasio y la caminata. Pero hoy tuve un masaje en una cama de agua que me encantó y me relajó al máximo. Además hablé con una nutriologa que resolvió todas mis dudas y me dio algunos consejos para mejores mi digestión. Por la noche asistí a una sesión de meditación que también fue excelente para relajarme.

No cabe duda que los objetivos de este tiempo de rehabilitación se están cumpliendo y cada día estoy mas feliz de estar aquí y mas agradecida por tener esta oportunidad.

Termino esta entrada el día de hoy, pero como dicen en la películas: continuará…. estoy segura que seguiré acumulando experiencias que compartiré con ustedes en una segunda y tercera parte. Hasta pronto!

A dieta!

Soy de esas pocas afortunadas personas que nunca han tenido que ponerse a dieta en su vida. De niña fui muy delgadita y pequeña y usaba ropa 1 o 2 tallas mas chicas de mi edad. De joven nunca tuve un cuerpazo y seguí delgada, comía de todo y jamás hice ejercicio.

Según mi marido es genética, y pues no voy a decir que abusaba de la comida, pero nunca me quedé con hambre o medía las calorías consumidas. Simplemente comía porciones normales, nunca me limité en dulces, postres o snacks y pues seguía flaca. Qué suerte!

Con ambos embarazos solo subí 10 kilos cada vez, y los bajé poco después de dar a luz. Incluso en el embarazo de Catalina tuve problemas y tenía que tomar unas bebidas especiales para aumentar de peso.

Y en los últimos 15 años seguí comiendo de todo, cocinando lo más saludable que conozco para la familia, pero sin contar calorías, ver etiquetas en los empaques, ni fijarme si algo tiene tanta azúcar o tanta grasa. Mi marido si que debería bajar de peso, pero sin ejercicio y comiendo en el trabajo lo que le da la gana, pues imposible!

Pero al llegar a los 40 si noté que empecé a subir un poquito… comiendo lo mismo, la báscula fue subiendo sin saber exactamente porqué. La edad, dicen todos… y pues si, el cuerpo va cambiando y no dudo que todo se almacena de forma diferente 🙂 Desde hace un par de años hago una rutina de ejercicios tres veces a la semana por cuestión de mis huesos, pero no lo consideraría deporte ni suficiente para quemar las calorías consumidas por día.

Sigo delgada pero en los pantalones tuve que subir una talla y preferí adaptarme a mis kilitos que ponerme a dieta 🙂 Pero quien diría que una operación de intestino los quitaría de un jalón y me obligaría a ponerme a dieta para no estresar a mi sistema digestivo!

Y pues aquí me tienen leyendo etiquetas en los empaques, comprando productos sin lactosa ni gluten, al menos por un par de semanas, mientras que mi intestino aguanta todo lo que estaba acostumbrado a procesar.

Cómo saben, estuve 12 días en el hospital, de los cuales 6 estuve alimentada de forma intravenosa. No me daba hambre ni sed y un día antes de quitármela, me dieron sopas. No sé bien que tipo de nutriólogo les prepara los menús, pero entre las sopas venía una verde que incluía brócoli que no quise ni probar. Los siguientes días (gracias a Dios solo 3) me dieron menú de “dieta” que incluyó sopa de tomate, filete de puerco y yogurt, cosas que no me comí por recomendación de una amiga médica para evitar gases, retorcijones o dolor de panza.

Ya en casita sigo con dieta blanda y poco a poco iré integrando grasa, carne roja, lácteos y productos integrales. No tengo prisa y sí quiero pasar estos días sin tantos malestares estomacales, que ya con la cicatriz y la inflamación tengo suficiente 😦

Confío en un par de meses poder disfrutar de un buen mole, una pizza italiana o una dona de chocolate sin problemas! Y si he de aumentar de peso otra vez, tampoco pasa nada porque prefiero tener reservas para situaciones como ésta 🙂

Así que disfruten de cada platillo que comen, porque eso de no poder comer es horrible! Y no se lo deseo ni a mi peor enemigo!

Tercera oportunidad

Exactamente hace 8 años me quitaron la matriz por mi endometriosis. Me operaron un viernes (29.08.2014) y el domingo me tuvieron que operar de emergencia por hemorragias internas. Me salvé de milagro y en ese entonces juré no volverme a operar en viernes porque los fines de semana hay muy poco personal en los hospitales.

Así que para una laparoscopia programada elegí un miércoles. Un procedimiento ambulatorio, de rutina y que ya había tenido hace 20 años. Esta vez no era solo de exploración sino para quitar un quiste en el ovario izquierdo.

Pero como en toda intervención, hay riesgos y ni el día de la semana ni mi larga experiencia en hospitales me salvó de otro susto. Aquí les va la crónica dia por día:

Día 1. 24. Agosto.2022

Mi marido me lleva al hospital a las 7 am para la laparoscopia planeada a las 8 para quitarme unos quistes en el ovario izquierdo. Despierto de la anestesia general al mediodía con la novedad de que tuvieron que quitarme los dos ovarios por diversos quistes. A las 4 de la tarde me recoge Tom y cenamos en la terraza. Parece que todo salió bien. Me siento inflamada, pero es normal por el gas que me introdujeron para el procedimiento.

Día 2. Pasé la noche regular, nada raro por la operación pero durante el día me fui sintiendo más débil y rara. Yo no recuerdo haber vomitado, pero mi marido sí y además de eso, el hecho de ver sangre al evacuar me indicaron que algo no estaba bien del todo. A las 7:30 pm Tom llama a una ambulancia. Los paramédicos me revisan y deciden llevarme al hospital, solita porque Tom tenía que recoger a Victoria de una reunión. Llegando al hospital me sacaron sangre y me llevaron a ginecología para un ultrasonido. La doctora no podía detectar exactamente el problema pero en eso llegaron los resultados de sangre que indicaban una fuerte infección. Así que a tomografía! Y pues sólo Dios que vieron que me dijeron que tenían que operarme de emergencia, porque algo no estaba bien con el intestino grueso. Me operaron a media noche y me tuvieron que cortar un pedazo de intestino (colectomia) que habían dañado en la laparoscopia 😬 En pocas palabras, de no haber llamado a la ambulancia quizá no hubiera pasado la noche.

Día 3. Despierto de la anastesia general con un dolor terrible en la nariz por una sonda que tuvieron que retirarme porque no aguantaba la presión. Poco a poco me ubiqué y me contaron lo que me habían hecho. Ese día nada de comer ni beber. Tom me trajo algunas cosas al hospital, de entrada me quedaré unos días ☹️ Por la tarde ingresaron a una señora mayor con mi misma historia, laparoscopia con perforación de intestino, pero a ella no le tuvieron que cortar un pedazo. Habitación doble compartida con mismo diagnóstico 😉

Día 4. Como siempre los fines de semana pasa poco en los hospitales por poco personal. Seguía muy hinchada y comencé a vomitar ácido gástrico, asi que por la noche una enfermera intentó colocarme la sonda en la nariz sin éxito. Solo me permiten tomar unos sorbitos de agua.

Nota informativa sobre covid. En este hospital solo se permite la visita de una persona por día por paciente durante 1 hora. El horario de visita es de 2 a 7 pm y se tiene que presentar un test negativo del día. Lo cual significa que solo Tom puede entrar al hospital, gracias a Dios me siento un poquito bien y puedo caminar asi que pude ver a Victoria un ratito afuera del hospital.

Día 5. Me visitó el jefe de sección que resultó esposo de una amiga y volvió a intentar la sonda con más cuidado, y ya se dieron cuenta que por mi problema óseo era imposible 😩 Se ordenó alimentación intravenosa.

Día 6. El aparato digestivo comenzó a evacuar, buena seña pero no suficiente para comer. Sólo podia tomar agua o té. Seguía vomitando dos tres veces por día esa cosa verde asquerosa.

Día 7. Me dieron permiso de comer yogur (unas cucharaditas), pero durante el día me sentí muy inflamada y débil. Sigo dando rondas por los pasillos y afuera para activar el sistema digestivo, distraerme y cambiar de aires.

Día 8. Desayuné gelatina y me quitaron el catéter de la vejiga y un drenaje del estómago. Sigo con alimentación intravenosa. Por la noche me tomé un yogur. Fue el ultimo día que vomité el ácido gastrico! Yei!

Día 9. Pasé la noche fatal por el yogur y me lo quitaran de la dieta por el momento. Sigo muy inflamada y con gases. El ginecólogo que me operó los ovarios me informó que los quistes resultaron benignos y que la terapia hormonal a seguir la puedo discutir con mi ginecóloga en un par de semanas. Para desayunar, comer y cenar me dieron diferentes tipos de sopas, unas mas comibles que otras, pero al menos las retiene mi estomagito. Me hicieron análisis de sangre para controlar el potasio porque lo traigo muy bajo.

Día 10. El doctor revisó mi abdomen y comentó que está mejorando, yo la verdad lo siento igual de inflamado. Me quitaron la alimentación intravenosa! Ya me sirvieron comida regular con la condición de comerme solo media porción, pero no tengo confianza en comer todavía de todo. Me voy a ir lento… por otro lado, dieron de alta a mi vecina de cuarto a pesar de tener las piernas hinchadisimas y no verse muy bien, pero ya no quería quedarse aquí. Ojalá mejore en casa. Al poquito rato trajeron a otra paciente a mi habitación, desgraciadamente con un diagnóstico muy malo 😒 Hace tres semanas le quitaron un tumor canceroso del intestino y ahora trae una infección.

Día 11. sábado. Fin de semana en el hospital… ni modo, bendito Netflix! La verdad es que ni tiempo para series, una amiga me trajo sopita de verduras y comimos afuera. El clima estuvo muy lindo y salí varias veces a caminar. También Victoria y Tom me visitaron por la tarde y el día se me pasó rápido. El estómago sigue inflamado, pero como un poco mas y tengo menos molestias.

Día 12. Hoy vinieron unas amigas mexicanas a visitarme y traerme un caldito de pollo que me supo a gloria. Por la tarde vino Tom y el resto del día me la pasé leyendo, hablando por teléfono o durmiendo. Me canso rápido y tengo que caminar despacito con esta panza de embarazada que me quedó.

Día 13. El doctor esta mañana me dijo que si los análisis de sangre salen bien me puedo ir a casa hoy mismo. Me sacan sangre y hasta pasada mediodía me avisan que puedo irme a casa. Finalmente un doctor me explicó exactamente donde y cuánto intestino grueso me cortaron, por otro lado él mismo solicita una rehabilitación para mi caso. Después de llenar formularios para la solicitud, Tom me recoge a eso de las 2 de la tarde para llevarme a casa.

Día 14. Ya en casita estoy más tranquila sin los gritos de dolor de mi vecina de cuarto. Dios la bendiga y le dé pronta recuperación porque su caso si me puso muy triste en los últimos días que pasé en el hospital. Al mediodía me llamaron por teléfono para avisarme que aceptaron mi solicitud y estaré 3 semanas en una clínica de rehabilitación a partir del 28 de septiembre. Por la tarde fui con mi doctor general para seguimiento y me dio la baja hasta el 16 de septiembre.

En total estaré 3 semanas de baja y 3 semanas en rehabilitación, por una operación que tenía planeada para faltar solo 3 días al trabajo. Además he bajado ya 5 kilos y me perderé la fiesta del 25to aniversario de mi empresa para la que ya tenía vuelo el 9 de septiembre a Saarbrücken. Eso sin contar el susto, el miedo y el estrés emocional por toda la situación antes descrita.

Al leer la crónica de las dos semanas pasadas en retrospectiva, pareciera que pasó una eternidad. Todavía no puedo creer que me haya pasado otra vez y si contamos la vez que me operaron de emergencia porque Victoria ya estaba en estrés después de 10 días de esperar a que naciera, ya van tres veces que se me da otra oportunidad! Creo que al paso que voy completaré las 7 vidas de un gato!

Me he puesto mucho a pensar en ese momento en que decidí llamar a la ambulancia, no puedo explicar que fue lo que me motivó a llamar porque no tenía fiebre y después de checarme los paramédicos mi cuadro no parecía taaan grave, pero doy gracias a Dios de que todo pasó como tenía que pasar para que pudiera seguir en este mundo. A veces pienso que fue mi papá que me dijo al oído, ‚hey, llama porque algo no anda bien.‘

Así que a disfrutar cada momento como si fuera el último, porque en un minuto todo puede cambiar. Gracias a todos por sus oraciones, llamadas, mensajes de ánimo y apoyo. Incluso en casa me siguen llegando flores, regalos y visitas que alegran mi corazón. GRACIAS! Y gracias a Dios por una nueva oportunidad, parece que todavía hay mariposa migrante para rato!

Mis valientes!

Siendo una familia bicultural y considerando que tanto mi marido como yo hemos viajado mucho por el mundo, incluso antes de conocernos, siempre habíamos pensado que nuestras hijas seguirían nuestros pasos.

Desde que estaban pequeñas hemos tratado de mostrarles mas allá de Alemania, organizando nuestras vacaciones en México o en Europa, pero siempre buscando nuevos destinos y combinando el placer con la cultura.

Crecieron con el español y el alemán como idiomas maternos y en la escuela aprendieron inglés y francés, así que ya con eso pueden considerarse ciudadanas del mundo y defenderse en muchos países. Además de los idiomas siempre han sido abiertas a los sabores y colores de platillos e ingredientes internacionales, no temiendo probar cosas desconocidas.

Desde hace algunos años, consideraba la idea que al terminar la preparatoria quisieran irse un año de Au-pairs o de servicio social, algo muy típico entre los chicos y chicas alemanas. Pero jamás me imaginé, que se fueran a ir antes de terminar el bachillerato.

Primero empezó la pequeña con la idea de irse de intercambio escolar a Estados Unidos. La idea me tomó un poco de sorpresa porque la mayor nunca había mostrado interés y nunca habíamos hablado del tema. Pero como muchas compañeras de Caty empezaron a hacer planes, ella no dudo en preguntarnos si sería posible.

Consideramos tres organizaciones y finalmente nos decidimos por „Experiment e.V.“, una asociación alemana con más de 30 años de experiencia y de la cual obtuve buenas referencias de amigas y conocidas. Y así empezamos el proceso en diciembre pasado. Muchos formularios que llenar, trámites de visado y permiso en la escuela, pagos anticipados y mil cosas más.

Caty no aceptó otro país como alternativa pero no escogió una región o ciudad en particular, así que su destino final era una lotería. Apenas hace dos semanas nos avisaron que una familia de Abilene, Texas la había elegido y en cámara rápida se tramitó vuelo, maletas y últimos detalles. Hoy ha tomado el vuelo a Nueva York, donde pasará unos días con 30 chicos y chicas antes de volar a Texas y empezar sus clases. Cursará el 11vo grado en una preparatoria pública.

Apenas cumplió 16 años y sin dudarlo ni un minuto, siguió el plan original escribiendo cartas, investigando y participando activamente de todo el proceso. Estoy segura de que aprovechará al máximo esta oportunidad y se integrará fácilmente a la familia, escuela y cultura norteamericana.

Por otro lado, la mayor no se interesaba por un intercambio escolar pero sí por la cultura asiática desde hace años, especialmente la coreana. Así que al preguntarle si se animaría a irse unas semanas a perfeccionar su coreano que ha aprendido solita, dijo que sí a la primera. Como saben, Victoria es un poco tímida e introvertida y no estaba segura de que aceptara, pero ya lleva dos semanas allá y de timidez, nada!

Su sueño se volvió realidad al conocer Seúl, convivir en una familia coreana, pasear por las calles de sus programas favoritos, cantar en un kareoke y vestir el traje tradicional en un palacio antiguo. A pesar de que el clima en estos días es muuuy caliente y con una humedad de casi 100% porque llueve a mares, ha disfrutado cada minuto al máximo.

En su examen de nivelación se asombraron de su buen nivel a pesar de haber aprendido sola y la colocaron en un curso de A2. Cada semana le ponen un examen y en todos ha sacado notas sobresalientes. Nunca hubiera imaginado que su pasión por el k-pop la llevara a aprender el idioma y vencer sus miedos para viajar solita hasta Seúl.

Así que mis valientes están actualmente a 10,000 kilómetros de casa en direcciones contrarias, una en Estados Unidas a 7 horas menos de aquí y la otra en Corea del Sur a 7 horas más! Qué casualidad, pero gracias a Dios Victoria regresa el sábado y la casa ya no se sentirá tan solitaria.

Como me dijo una amiga, les hemos dado alas para volar y raíces para saber de donde son y a donde pueden volver. Seguro que a partir de ahora tendrán aún más interés en conocer el mundo y descubrir nuevos rincones. Estoy tan orgullosa de mis hijas valientes que a tan corta edad pueden sobrevivir en otro país como pez en el agua 🙂 Dios me las bendiga siempre y les siga concediendo oportunidades como éstas!

Llegó el verano y con él las vacaciones escolares como cada año. Como siempre, las chicas reciben sus calificaciones el último de clases y comienzan 6 semanas de descanso.

Este es el primer año que no dispongo de tantas vacaciones como cuando trabajaba como profesora de español. Ahora trabajo de tiempo completo y tengo que administrar mis 28 días de vacaciones en todo el año.

Tomé algunos días a principios de año cuando estuve en México, en Mayo me fui a Grecia con mi marido y aprovechando la visita de mi mamá a Alemania, decidí organizar un viaje en coche durante una semana.

El destino tenía que quedar cerca de casa para no perder tanto tiempo en el traslado ni gastar tanto en gasolina, cuyo precio sigue por las nubes. Las opciones eran pocas y considerando que quería algo fuera de Alemania. El país elegido fue Bélgica, uno de los pocos países europeos que aún no conocía.

Nos quedamos en Gent, una ciudad hermosa y no tan conocida. Y de ahí visitamos Brujas y Bruselas. Sin saber que era día de asueto visitamos Liege, una ciudad medieval pero que con todo cerrado tenía poco que ofrecer. El último día lo dedicamos a Maastricht, otra ciudad medieval pero en Holanda.

Fue una semana muy cultural entre iglesias, fuertes, plazas y ríos. Los días mas calientes del año evitaron que disfrutaremos al máximo de estas hermosas ciudades y es que turistear con mas de 35 grados y sin aire acondicionado es terrible!

Después del calorón llegó la lluvia que tampoco nos permitió disfrutar de la arquitectura y paisajes 😦 Pero así es hoy en día con el cambio climático, todo puede pasar y hubiera sido una gran suerte haber tenido buen clima los 6 días de paseo.

Mi mamá se quedará cuatro semanas cono nosotros, pero el resto del tiempo solo se harán excursiones pequeñas durante el fin de semana o con las chicas entre semana mientras yo trabajo.

Este verano también pasará a la historia por los viajes de nuestras hijas… la mayor viaja la próxima semana a Seul para tomar un curso de coreano durante tres semanas. Desde hace años que está fascinada con la cultura de ese país y ahora podrá disfrutar y conocer de primera mano como viven por aquellos rumbos.

Por otro lado, la pequeña viajará en algunas semanas a Estados Unidos para participar en un intercambio escolar. Ella se quedará por allá hasta el próximo verano y todavía no sé como acepté la propuesta, porque seguro la extrañaré demasiado!

Todavía no sabemos a que ciudad llegará pero confío en que sea una linda para poderla visitar antes de que termine su estancia por allá. Ya les contaré!

Así que a disfrutar lo que queda del verano, el sol, las visitas y los próximos viajes que seguro estarán llenos de aventuras y sorpresas. Al menos la situación en los aeropuertos europeos ya no es tan caótica como hace unas semanas y espero todos lleguen a su destino sin contratiempos 🙂

No me salvé!

Después de dos años y medio de pandemia, mi familia se había salvado de contagiarse. Y no me refiero sólo a mis hijas, mi marido y a mí. También mis hermanos y sus familias, así como mi mamá no se han contagiado a excepción de mi sobrino que estuvo enfermo hace algunos meses.

Durante dos años hemos seguido las reglas de distancia, higiene y uso de mascarilla, sin exagerar y tratando de seguir con la vida normal.
Como saben trabajo en home office desde septiembre, pero mi marido nunca lo ha estado y mis hijas tienen clases regulares en la escuela desde el año pasado. Así que la posibilidad de contagio ha estado siempre presente, pero más en los demás que en mí, porque todo el día me la paso en mi oficina sin contacto físico con otras personas.
Así que cual no sería mi sorpresa cuando al presentar los primeros síntomas de gripa, el resultado de mi test de covid salió positivo!

¿Dónde me contagié? Seguramente en el concierto de Marc Anthony en Colonia, al que asistí con 9 amigas mexicanas. Lo curioso? Sólo yo me enfermé. Alguna otra fuente de contagio? Ninguna otra.
Y pues bueno, ya con el test positivo de antígenos, fui a hacerme un PCR y otro más de antígenos para salir de dudas.

¿El problema? Un viaje programado a la oficina de Saarbrücken donde se llevaría a cabo la reunión anual de consultoría y para la cual ya tenía vuelo reservado para el día siguiente.
Quién lo iba a decir?! La única semana en el año en el que podría conocer y convivir con todos mis colegas hasta ahora „virtuales“ y yo en cama. Ironías de la vida 🙂

No voy a negar que sí me pegó duro el coronavirus. Será la edad, o el que tenía mucho tiempo de no estar enferma de nada, pero si me sentí muy mal los primeros días.
Sobretodo el cansancio y dolor de cabeza permanente que me quitaban el apetito, las ganas de salir de la cama y que aunado a la soledad me hicieron sentir como oso invernando 🙂

La luz y el ruido me molestaban, mi marido se fue a dormir a la sala y comía poco y solita en la habitación. Triste y deprimente.
Pero ya pasó una semana y aunque tengo un poco de catarro, el dolor de cabeza desapareció y poco a poco vuelve la energía perdida.
Mi mayor miedo era que mi hija menor se contagiara porque tenía un seminario relacionado a su año de intercambio y hubiera sido una pena que no pudiera convivir con los otros chicos del programa durante este fin de semana.

Y cuando parecía que ni mi marido ni mis hijas no se habían contagiado, ayer salió positiva nuestra hija mayor. Veremos quién sigue 😦 Eso de estar enfermo en pleno verano no se lo recomiendo a nadie.

Y pues esta historia continuará porque no se ve luz al final del túnel, sino mas bien bruma y niebla. El índice de contagios es cada vez más alto, aunque sin gente grave y ya están previendo olas fuertes para el otoño e invierno. Seguramente vuelva el uso obligatorio de mascarilla en espacios cerrados, llegue la cuarta vacuna y porqué no? Uno que otro „lock down“. A estas alturas ya nada me sorprende y más vale irse haciendo a la idea, porque el virus vino para quedarse y a los políticos la imaginación no se les acaba 🙂

Así que a aprovechar el verano que en un abrir y cerrar de ojos se acaba. Aquí hay muchos planes con la visita de mi mamá en 3 semanas, el viaje de nuestra hija mayor a Seúl para aprender coreano durante 3 semanas y el viaje de la menor a Estados Unidos, donde pasará un año de intercambio escolar. Y a confiar en que nadie, ni aquí ni allá se contagie en las próximas semanas para que no haya cambios imprevistos de planes como el mío a Saarbrücken 😦
Cuídense mucho y feliz verano!

Bodas de porcelana

Parece que fue ayer cuando mi papá me entregó en el altar, di el Si a mi futuro marido y tuvimos esa boda de ensueño con la que había soñado desde pequeña.

Y desde entonces ya pasaron 20 años! increíble! El pasado 18 de mayo cumplimos nuestras bodas de porcelana y como es nuestra costumbre, decidimos celebrarlas con un viaje para 2.

Nuestra luna de miel la pasamos en Hawaii, específicamente en tres de sus islas y desde entonces los viajes a islas se han repetido en varias ocasiones.

La primera fue cuando cumplimos 5 años de casados… nos fuimos de crucero por el Caribe y dejamos a las niñas en Monterrey con mis papás. En aquel entonces decidimos que sería bueno hacer un viaje parecido cada 5 años y creen que lo cumplimos? Pues no!

En los siguientes 15 años nos dimos nuestras escapadas de vez en cuando, ya fuera cuando las niñas se iban de campamento o cuando las dejábamos con mis suegros. El año pasado nos fuimos a Holanda y fue la primera vez que dejamos a las chicas, ya adolescentes, solas en casa. Pero todos esos viajes fueron de 4-5 días y a lugares donde viajábamos en coche.

Este año, aprovechando la tregua que nos está dando la pandemia, quisimos viajar un poco mas lejos. Después de mucho buscar, nos decidimos por Kos, una pequeña isla griega a donde podíamos volar directo de Hamburgo. Una semana en un hotel all-inclusive solo para adultos.

Y se llegó el día! Yo sólo conocía Corfu y mi marido nada de Grecia. Kos resultó una isla pequeña de 33,000 habitantes, de 45 kms de largo por 10 km de ancho, pero tan antigua como la „Iliada“ misma. Si, esa que escribió Homero en el siglo 8 a.C. Dicen que en esta islita nació Hipocrates, el padre de la medicina.

Y bueno, además de disfrutar la playa, el sol de 30 grados y la comida griega, visitamos algunos lugares turísticos. Los primeros 4 días la pasamos en el hotel comiendo y descansando, teníamos piscina casi privada en la habitación y la playa quedaba solo a 5 minutos caminando. Algunas noches ofrecían animación con artistas o bailables y tomamos un par de masajes para completar el „no hacer nada“.

El viernes fuimos a conocer el centro histórico de Kos y rentamos un coche, con el cual fuimos a Zia, un pueblito en lo alto de una montaña donde disfrutamos de una puesta de sol espectacular. Al día siguiente recorrimos toda la isla, parando en dos playas diferentes para seguir disfrutando de la comida griega, los cocktailes y el buen clima.

El domingo dejamos el coche en el aeropuerto y volamos de regreso a casa, donde nos esperaba un clima bastante fresco y lluvia 😦 Fue una semana maravillosa, cuyos „highlights“ fueron:

  • ver un jinete cabalgando en medio del mar
  • escuchar a 3 tenores cantando „amigos para siempre“ y „quizas, quizás, quizás „
  • conocer un molino de viento por dentro
  • escuchar la canción que bailamos en nuestra boda mientras tomábamos un helado en el centro

Qué donde dejamos a las chicas? Pues en casa! La mayor parte del tiempo participaron en un seminario de formación como guías juveniles en Alemania y Dinamarca. No voy a negar que si estaba un tanto preocupada por estar tan lejos, pero todo salió bien y sobrevivieron sin papi y mami.

Y ahora a empezar a reunir ideas para nuestro viaje del aniversario de plata, que en lo que menos piensas se llega! Ya tenemos algunos destinos, pero igual y ustedes pueden recomendarnos algún lugar especial para nuestros 25 años de casados 🙂

Adiós Facebook!

Las redes sociales llegaron para quedarse, pero no todos tienen que usar todas. Mi relación con Facebook empezó hace 15 años y en su momento llegué a postear muchísimo e invertir diariamente varias horas leyendo historias de contactos y artículos diversos.

Por muchos años llegó a ser la aplicación más utilizada en mi teléfono y tableta. Llegué a tener 500 contactos que con el paso del tiempo bajó a 200.

Hace tres o cuatro años decidí desinstalar Facebook de mi teléfono en unas vacaciones para no pasar tiempo de más en él y el efecto fue tan bueno que no volví a instalarlo. Desde entonces seguí los posts de amigos y medios de información desde mi computadora personal, lo que significaba revisarlo dos o tres veces al día.

Al no tenerlo instalado en mis dispositivos móviles dejé de postear fotos y mi uso se limitó a reenviar algo interesante y dar likes aquí o allá. El whatsapp reemplazó poco a poco al Facebook en cuanto a la familia, porque mis hermanos y mamá empezaron a compartir fotos más en nuestro grupo familiar. Por otro lado, instalé Instagram que sustituyó la parte de ocio y noticias, donde sigo un par de medios de información y algunas páginas de paisajes, recetas o manualidades.

Y así fue que poco a poco el interés se fue perdiendo y lo que terminó al 100% mi relación con Facebook fue mi nuevo trabajo. Y no me refiero a la falta de tiempo, pero mi computadora personal pasó a manos de nuestra hija mayor y en mi computadora del trabajo no he querido ni abrir la página de Facebook. Así que al no tenerlo activo en ninguna parte, dejé de usarlo… así nada mas.

Mi único contacto con Facebook por el momento es mi blog que postea automáticamente en la página de Mariposa Migrante de FB y en Twitter, que por cierto también corrió la misma suerte 😦 D.e.p.

Como se han dado cuenta, ya no escribo cada semana como acostumbraba, pero el tiempo simplemente ya no me da. Lo siento mucho, pero seguramente la situación no cambiará en el futuro. Trabajar tiempo completo es otro rollo, además de que ya no tengo muchos temas de qué escribir como cuando recién llegué a este país.

El próximo mes cumpliré 20 años de vivir en Alemania y ya soy toda una veterana. Recuerdo cuando llegué y conocí a algunas personas que tenían 15 o 20 años aquí y me parecía una eternidad. Ahora soy una de ellas y sobra decir, que ya estoy adaptada al 100% y lo qué me faltaba, lo tengo desde hace 9 meses: un trabajo en una empresa alemana dedicada a lo que estudié y donde estoy muy contenta como consultora de sistemas e-learning.

Mi fase de mamá/ama de casa terminó hace tiempo y la de bloguera no la dejaré morir pero definitivamente entrará en una etapa mas personal, donde escribiré mas de mi vida diaria para que siga sumando a las cientos de entradas que ya tengo impresas para leer en mi vejez o heredar a mis nietos (si es que los tengo).

Así que no les extrañe mi ausencia en el Facebook, que aunque no cerraré la cuenta ya nunca la usaré como antes. Y por aquí seguirán leyendo mis aventuritas como mexicana en Alemania, pero ya no tan seguido como antes. Espero su comprensión! Sus comentarios serán respondidos como siempre y si hay algo en que pueda apoyar a alguien recién llegado, no duden en escribirme!

Y se llegó el día! El día en que pude entrar a un supermercado sin mascarilla. Parece absurdo que algo tan banal se haya convertido en algo tan importante en mi vida diaria, pero es que después de dos años de pandemia, era algo que esperaba desde hace mucho.

Como ya les había contado en Alemania la mascarilla se volvió obligatoria en todo lugar cerrado, medio de transporte e incluso en la calle desde marzo del 2020. Primero todo mundo empezó a usar mascarilla de tela para poderla lavar y reutilizar, evitando generar demasiada basura pero el gusto nos duró poco. Ya para el verano del 2020 era necesario portar una mascarilla desechable en todo lugar.

A lo largo del 2020 y 2021 hubo altas y bajas, pero la mascarilla en lugares cerrados siempre fue obligatoria y a partir de diciembre del 2021 incluso nos obligaron al uso de la FTP2 con la que sentía que me ahogaba después de llevarla puesta 15 minutos. Sólo en las escuelas siguieron permitidas las mascarillas desechables.

Y así para ir a un restaurante, viajar en tren o autobús, entrar a una peluquería, tienda o teatro, había que traerla puesta y BIEN puesta si no querías una multa 🙂

De las vacunas ya también he escrito mucho y la locura fue cuando aún con 3 vacunas, nos pedían test para entrar a ciertos eventos o lugares. Para entrar al país de igual forma o para ir de vacaciones… en fin, la combinación de carnet de vacunación, test rápido o PCR y mascarilla era la clave para llevar una vida “casi normal” fuera de casa.

Y para este año imaginaba un proceso de varias fases para ir quitando tantos requisitos poco a poco, pero nada! De un día para otro podemos entrar a supermercados, tiendas y restaurantes sin mascarilla y sin presentar ni carnet de vacunación ni test rápido. Todavía no me la creo!

Sólo para viajar en transporte público, entrar a hospitales, asilos y consultorios es obligatoria todavía la mascarilla FTP2. Bares y discotecas ya están abiertas, en teatros y cines tampoco se necesita mascarilla y en las escuelas después de las vacaciones de pascua tampoco.

Se fue el coronavirus? Todavía no del todo y la importancia de las cifras ha pasado a segundo término. No sé si es para activar la economía, porque la guerra de Ucrania ocupa los titulares o por la primavera, pero esto no termina de convencerme y no quiero cantar victoria prematuramente.

El viernes pasado fui a las compras y después de dos años pude dejar la mascarilla en la bolsa. Hay mucha gente que todavía la lleva puesta y bien por ellos, yo no lo haré si no es obligatorio. Mis hijas tampoco se la quisieron quitar en el supermercado, y pues se les respeta. Ya decidirán si en el salón de clases de la ponen o no, pero ya no será obligatorio.

Y a ver cuanto nos dura el gusto. Mientras tanto a disfrutar del clima que ya va mejorando después de un frente frío que hasta nieve nos dejó. Para Pascua pensamos visitar a los abuelos paternos y pasar unos días en familia, ya que el cumpleaños de mi marido es justo después del lunes de pascua que aquí es feriado. Las chicas todavía tienen vacaciones ese día y mi marido y yo lo pedimos libre para celebrar por ahí. Dependiendo del clima veremos donde pasamos el día, eso sí! Sin mascarilla 🙂

Después se viene mayo con nuestro aniversario de bodas #20, viajes, días feriados y puentes. Pero de eso escribiré en otra ocasión, algunas veces no quiero ni pensar en los momentos felices que estamos planeando sabiendo que nuestros vecinos en Ucrania viven una guerra atroz, injusta e ilegal 😦 Espero y deseo de todo corazón que esa pesadilla pronto termine!

P.D. Cabe aclarar que hay dos estados (Hamburgo y Mecklenburg-Vorpommern) que todavía exigen el cubrebocas en lugares públicos. Por otro lado, cada restaurante o tienda en todo Alemania tiene el derecho de poner sus propias reglas y exigir cubrebocas si así lo desean.

¿¿¿Por qué???

El viernes pasado escuché una canción llamada ¿porqué existen las guerras? que me hizo llorar y eso que no me gusta Udo Lindenberg. Él la escribió en 1981 en relación a la Guerra Fría de aquellos tiempos, pero la misma pregunta me ronda la cabeza desde la semana pasada cuando empezó la invasión de Rusia en Ucrania. Por qué, por qué, por qué?

Antes de vivir en Alemania, las guerras en el mundo me parecían un tema lejano y ajeno a mi entorno. Incluso aquellas que se desarrollaban en América como la de El Salvador, o los tiempos de Pablo Escobar en Colombia. Eran problemas muy locales que poco afectaban a México y la guerra de los Balcanes o el genocidio en Ruanda durante los 90s simplemente sucedía tan lejos que ni siquiera recuerdo haber seguido de cerca las noticas al respecto 😦

El mundo sigue sufriendo de guerras de diferentes tamaños desde que vivo en Alemania, pero tanto el Medio Oriente como Siria quedan tan lejos que nunca afectaron mi vida diaria. Lo que sucede en Ucrania es algo completamente nuevo para mí y me tiene realmente preocupada. Por un lado porque sucede en Europa, nuestro continente… por otro lado, porque nos afecta directamente en todos los ámbitos: social, económico y político.

Apenas lleva una semana y ya ha salido un millón de personas a buscar refugio en otros países. La economía se tambalea y nuestra dependencia energética nos tiene temblando. Ni las sanciones financieras, ni los discursos de paz en la ONU o del Papa, ni las pláticas entre ambos países han detenido los bombardeos ni el avance de los soldados rusos hacia la capital ucraniana.

¿Qué pasará? Ni siquiera quiero conocer los posibles escenarios porque ninguno es optimista. Para mí el único aceptable sería que Putin diera marcha atrás y dejara Ucrania en paz de una vez por todas, pero es obvio que eso no pasará 😦

No me cabe en la cabeza que una persona enferma de poder pueda poner al mundo de cabeza de esta manera. Atacando a civiles, forzando a comunidades completas a emprender la huída solo con lo puesto, destrozando ciudades a diestra y siniestra. ¿Porqué? Y qué puede hacer el resto del mundo para detenerlo?

La solidaridad en toda Europa es abrumadora, pero desgraciadamente nuestras protestas, los edificios iluminados con los colores de Ucrania ni nuestras oraciones podrán detener esta guerra injusta y absurda. Y tengo muchísimo miedo de las medidas que los gobernantes de otros países tomen y conviertan esto en un problema de mayores dimensiones.

Claro que todos queremos demostrar nuestra solidaridad y de hecho mañana participaremos en una marcha por la paz en nuestra ciudad. Claro que queremos ayudar y ya hemos hecho donaciones en especie y efectivo para apoyar a los refugiados. Y claro que Ucrania está incluida en nuestras oraciones a toda hora. Pero mi corazón sigue apachurrado y mi alma en desosiego por lo que podría pasar en las siguientes semanas.

Mi pancarta para la marcha del martes

Será posible que un loco se salga con la suya? Y así como ahora sucede en Ucrania, podría pasar en cualquier lado. La humanidad no ha aprendido nada de la historia y las guerras siguen destrozando hogares y familias eternamente. Qué tristeza! Y qué impotencia!

Sólo quería desahogarme y dejar por escrito mis sentimientos en estos días. Durante la semana ha sido incluso difícil hacer y contestar la pregunta ¿cómo estás? Porque todo mundo está tan asustado, preocupado y triste que no sabe uno que responder a tan simple pregunta.

Confío y ruego a Dios para que esta pesadilla termine lo antes posible. Y creíamos que la pandemia era lo peor que nos podía pasar, que ironía de la vida! Nadie podía imaginar lo que vendría después de dos años de encierro, restricciones y vacunas. Ahora sí que la situación es delicada y no queda más que tener fe y esperanza en que pronto vuelva la paz a todo el mundo!

Les dejo está pagina para apoyar a Ucrania desde nuestra trinchera: https://supportukrainenow.org y cuídense mucho!

Prueba superada!

Cuando una persona empieza a trabajar en una empresa alemana, normalmente se tiene un período de prueba que consiste en los primeros seis meses de trabajo. Este tiempo es importante para que ambas parte, el empleador y el empleado se den una mejor idea de las actividades laborales, conocer el equipo de trabajo, evaluar las habilidades del recién contratado, y ver si el perfil y el empleo son lo que se esperaba.

Considerando que uno es contratado después de una o dos entrevistas de un par de horas, siempre me ha parecido riesgoso para ambas partes aceptar un empleo con tan poca información. Y en Alemania, en este período de prueba, tanto el empleado como el empleador puede decidir concluir el contrato sin mucha burocracia.

Si mal no recuerdan, en enero del año pasado que me reincorporé a mi carrera profesional como consultora de informática, no pasé el período de prueba y a los cuatro meses me dijeron que mi alemán y mis habilidades técnicas no cumplían las expectativas para el puesto 😦

En aquel entonces mi autoestima se fue al suelo y creí que no encontraría un trabajo en esa área nuevamente. Pero tomé un par de cursos de alemán avanzado, hice una formación en el tema de digitalización y seguí buscando oportunidades. Siendo sincera, con el viaje programado a México para el verano no apliqué en cientos de puestos, y envíe un par de CVs por aquí y por allá.

Una de las aplicaciones fue en respuesta a un anuncio que parecía el puesto ideal para mí, y sin muchas expectativas envíe mis papeles y con mucha sorpresa pasé las dos rondas de entrevistas. El contrato me llegó por correo electrónico el día que volaba a México y no lo podía creer!

Y así fue que empecé a trabajar como consultora de e-learning en una empresa internacional que se ubica en el sur de Alemania. Con contrato de tiempo completo y 100% en home-office, conocí las oficinas y parte de mi equipo de trabajo en Saarbrücken a principios de septiembre 2021.

Y comenzó el tiempo de prueba… a finales de noviembre tuve una reunión con mi jefa y recursos humanos para evaluar los primeros tres meses y todo marchaba de maravilla. Trabajo, aprendizaje, equipo, idioma, proyectos, etc. Pero considerando mi mala experiencia de abril, no podía cantar victoria.

Pero el día llegó y hoy cumplo mis primeros seis meses. El viernes pasado tuve nuevamente una reunión con mi jefa y recursos humanos y la retroalimentación fue muy positiva… en ambas direcciones. Estoy feliz con el trabajo, los proyectos, mi equipo de trabajo y los planes a futuro. Mi jefa está feliz con mis habilidades y experiencia, mi rápida integración en el equipo y mi continua iniciativa. Un ganar-ganar que pinta muy bien y que ha terminado de quitarme todos los miedos que podrían haber quedado de la experiencia anterior.

Así que mi oficina en casa seguirá siendo mi lugar de trabajo y para no sentirme tan solita, la semana pasada llegaron mis compañeras de trabajo Frida y Xochitl, dos plantas con las que puedo platicar y ver crecer 🙂 No me puedo quejar porque el equipo de cómputo es de primera y el internet no me ha fallado. Como ya lo he mencionado antes, trabajar en casa tiene sus ventajas y desventajas. Yo preferiría ir a la oficina y ver a mis colegas, pero con la distancia eso nunca pasará. Mi ilusión es que pasando el corona, pueda visitar clientes y tener más contacto real con personas y no sólo de forma virtual.

Mientras tanto, a seguirle echando ganas para continuar mi carrera profesional como informática y a seguir aprendiendo en este mundo digital tan interesante.

Por otro lado, mi hija mayor también puede decir „prueba superada“ porque el viernes pasado terminó sus prácticas de tres semanas en un hotel de la ciudad. Cada semana estuvo en un área diferente: recepción, cocina y house-keeping. Aprendió mucho y ahora sabe lo que es trabajar de verdad, porque vaya que si la pusieron a trabjar… sobretodo en la última semana limpiando habitaciones y baños 🙂

Desgraciadamente estas buenas noticias se han visto ensombrecidas por la situación actual de Ucrania y Rusia. Sólo Dios sabe que nos depare el destino y ruego a Dios para que no pase a mayores, y podamos seguir viviendo en paz, libertad y armonía. Pido por la paz en Ucrania y que el conflicto pare cuanto antes. Esto de vivir tan cerca del ojo de huracán es terrible y no me puedo imaginar lo que están viviendo nuestros vecinos 😦 Roguemos por la paz mundial!

Desde hace tiempo que quería contar un poco sobre la situación del Covid por estos lares, pero con lo de mi papá y el viaje a Monterrey se pasó el tiempo y casualmente hoy se cumplen 100 semanas de uso obligatorio de mascarilla en Alemania.

A punto de cumplir dos años del primer “lock down” y la llegada del coronavirus a nuestras vidas, cómo es la vida hoy en día por acá? Pues desgraciadamente todavía muy lejana a la que teníamos antes del covid.

Lo primero que hay que comentar es que la vida diaria depende de tu estado de vacunación. Si tienes dos o tres vacunas tienes acceso a restaurantes, eventos, hoteles y más. El que no está vacunado prácticamente sólo puede ir a supermercados, farmacias y dependiendo del estado donde viva también a tiendas en general. Quedarse en un hotel o entrar a un restaurante en muchos estados no está permitido para los no vacunados.

A lo largo de estos dos años, el uso obligatorio de mascarilla en lugares públicos, transporte y en algunas temporadas en la vía pública se ha mantenido, pero el tipo de mascarilla permitida ha cambiado. Poco después de empezar la pandemia, las mascarillas de tela no fueron permitidas y por más de un año pudimos andar con esas celestitas de hospital sin problema. Pero desde diciembre del año pasado con el aumento de casos de la variante omicrón, se empezó a generalizar el uso obligatorio de las mascarillas FPP2 en todas partes. Incluso para ir al supermercado hay que entrar con esas y sólo en las escuelas todavía se permiten las otras. Lo odio!

Los test caseros, de antígenos o PCR también han tenido sus temporadas altas y bajas. Para viajar a veces te piden el de antígenos o el de PCR, todo en combinación con tu estado de vacunación y al lugar donde viajas o de donde vienes. Para cumplir con las reglas 2G plus que están en vigor desde el año pasado en muchos estados, hay que complementar tu doble vacuna con un test de antígenos para entrar a restaurantes, gimnasios o vacacionar en un hotel. Pero si tienes el “booster” (tercer vacuna) ya no es necesario el test.

Pero por ejemplo desde la semana pasada, en la escuela de mis hijas, todos (vacunados o no) se tienen que realizar un test casero a diario antes de ir a la escuela. Incluso los que tienen el “booster”. Y al parecer esta indicación seguirá por todo el mes de febrero. Y también en algunas reuniones a las que me han invitado en la iglesia, me piden test para asistir aunque ya tengo 3 vacunas.

Así que cómo pueden ver, la vida diaria no tiene nada de “normal” y estoy tan harta que desde hace meses no leo noticias ni me interesa el índice de contagios de la ciudad, del estado ni del país con el cual se regulan todas las medidas antes mencionadas. No tengo ganas de ir ni al supermercado porque con esa mascarilla siento que me ahogo, no veo porque se me empañan los lentes y no entiendo a la gente cuando habla. También he cancelado mi participación en reuniones donde me piden test extra o se usará mascarilla porque no entiendo nada.

Gracias a Dios puedo trabajar desde casa donde no tengo que usar mascarilla ni presentar test para acceder a las oficinas. El trabajo me distrae del tema “corona” y me olvido por un rato de la vida fuera de casa.

Algunos países europeos han empezado a eliminar las medidas o restricciones y confío en que dentro de poco, Alemania también lo haga. Mi hartazgo lo comparten ya muchos y poco a poco la gente ya no quiere escuchar de nuevas medidas, combinaciones curiosas de test/vacuna/mascarilla ni de leyes sobre vacuna obligatoria.

Sigo contando los días para que algún día se pueda entrar a todas partes sin mascarilla. Ojalá llegue pronto y no terminemos el año con ella! Dios nos libre!

Hoy 31.01.2022 cumpliría mi querido papá 80 años de vida y seguro que él hubiera sido el primero en leer esta entrada. Pero ya no está con nosotros y seguro la leerá desde el cielo.

Como ya lo escribí antes, curiosamente el verano pasado aprovechando que estaba toda la familia reunida, mi hermano menor tuvo la idea de celebrar los 80 años del abuelo de sorpresa adelantada.

Era un domingo soleado en que mi hermano nos invitó a su casa para asar un cabrito, comida tradicional de Monterrey. Y ahí después de habernos saboreado el cabrito asado y otras delicias, entonamos las mañanitas mientras llegaba el pastel con las velas prendidas en forma de 8 y 0. En el vídeo que quedó para el recuerdo se oye la voz sorprendida de papá y bromea sobre su edad, ya que dice que todavía no los tiene y mucho menos se le notan! Así era mi papá!

El cumpleañero

Justo 6 meses después no está para cantarle las mañanitas ni para escuchar sus bromas, pero al menos los celebró con todos sus hijos y nietos entre risas y abrazos. Quién diría que ya no volvería a estar toda la familia reunida en un futuro ni para celebrar un cumpleaños ni para hacer un viaje familiar ni para pasar una tarde soleada con su respectiva carnita asada.

No me cabe duda que como dicen por ahí, los tiempos de Dios son perfectos y no queda más que agradecer la oportunidad que en su momento se nos dio para celebrarlo y despedirlo de esa forma.

Ahora que ya no está me he puesto a pensar en los últimos años y es increíble como se dieron algunos acontecimientos para que todo pasara de una manera que ahora parece haber sido planeada, pero no lo fue. Simplemente Dios, el destino o la suerte me dio la bendición de pasar muchos momentos con mi papá últimamente sin saber que pronto ya no estaría con nosotros.

Ya voy a cumplir 20 años en Alemania y aunque al principio creí que sería posible ir frecuentemente a Monterrey, con el tiempo y los hijos me di cuenta que no era tan fácil ni tan barato. Al principio iba cada año, pero cuando las niñas entraron a la primaria los lapsos entre cada viaje a México se fueron ampliando. Creo que en alguna ocasión pasaron hasta 5 años sin ir. Por otro lado, mis papás venían cada dos años y ellos casi siempre lo cumplieron combinando su visita con un viaje o crucero a algún punto de Europa.

Y sobre esos tiempo de Dios… todo empezó en el 2019 cuando mis papás planearon su viaje a Alemania y justo mis hijas planeaban el suyo a California. Acomodamos las fechas de tal forma que pude acompañar a mis papás a su crucero a Noruega, mientras que las nietas estaban en Estados Unidos con los primos. Un viaje de 10 días espectacular, donde volví a ser la princesa de papá y mamá, consentida y feliz de pasar ese tiempo sólo con ellos, mientras que disfrutábamos de unos paisajes increíbles entre fiordos, cascadas y pueblitos sacados de un cuento.

Fiordos noruegos

Ya que llegaron las niñas de California, las tres los llevamos a conocer el área montañosa del Harz donde también pasamos unos días muy lindos y que serían los últimos del abuelo en tierras germanas. Ya en ese viaje me di cuenta que no tenía la energía que lo caracterizaba y dudé que pudiera volver a venir a visitarnos 😦

En ese mismo año, en diciembre 2019 mis papás se mudaron a un departamento y dejaron la casa donde crecí. Para ayudarles con los últimos detalles de la mudanza, decidí viajar de forma casi espontánea en enero 2020. Pasé 3 semanas en Monterrey sola con ellos y casualmente estuve por primera (y última vez) en el cumpleaños de papá en todo el tiempo que tenía viviendo en Alemania. Esa vez también lo celebramos comiendo cabrito, pero en un restaurante de la ciudad. Nunca lo olvidaré!

No podrían haberse mudado en un mejor momento. Dos meses después llegaría el coronavirus y mantendría a todo el mundo en casa. Mis papás se adaptaron rápidamente a la vida en un lugar más íntimo y pequeño y ahora mi mamá no tiene que vivir solita en una casa demasiado grande. Todo pasó a su debido tiempo…

Con el corona se nos echó a perder el plan de celebrar los XV años de las chicas en diciembre del 2020 y por un momento creí que no habría un plan B. Ya estaba hecha a la idea de sólo hacer una sesión de fotos en Alemania con sus vestidos, sin fiesta ni familia. Pero al perder mi trabajo en Abril del 2021, rápidamente organizamos el viaje a Monterrey para el verano incluyendo una pequeña reunión (con Corona no se pudo más) y una misa de acción de gracias para los XV + 16 de las chicas.

Y así llegamos al 31 de julio del 2021, 6 meses antes del cumpleaños #80 de mi papá en el que toda la familia bailó, cantó y disfrutó de una velada cálida y al día siguiente continuó reunida para comer cabrito y celebrar al abuelo.

Cuatro meses después mi papá entraría al hospital para una revisión de su corazón y sufriría su último infarto. Justo dos días antes de Thanksgiving, lo que le dio oportunidad a mi hermano de California volar de inmediato a Monterrey a acompañar a mi mamá en la semana más dura de nuestras vidas. Y ahí se quedó hasta el sepelio.

Unas semanas después, aprovechando la pausa navideña del trabajo, pude escaparme tres semanas a Monterrey para pasar las fiestas con mi mamá y todo lo que ya les conté en las últimas entradas.

Todo se acomodó de una forma que ahora pareciera haber sido planeada. Las fechas, los viajes, las vacaciones, los días festivos, todo! Y pues nada, a dar gracias por los casi 80 añitos de mi papá y todos los momentos que pude pasar con él a pesar de la distancia.

Te mando un gran abrazo hasta el cielo, donde seguramente estás celebrando con tus hermanos, papás y primos con un buen cabrito y un gran helado de postre! Te extraño y te quiero hasta el infinito!

Un viaje inesperado

Ya voy a cumplir 20 años de vivir en Alemania y en todo este tiempo, cada viaje a mi querido Mexico ha sido planeado con mucha anticipación y esperado con ansias. Casi siempre, al regresar a Alemania había algún plan o idea vaga de cuando volarían mis papás a visitarnos o cuando volveríamos a visitar Monterrey.

En nuestro último viaje el pasado verano me despedí de todos con la idea en mente de volar en noviembre 2022 para el cumpleaños #70 de mi mamá. Y si fuera posible, quería llegar de sorpresa como lo hicimos hace 7 años para la Navidad.

Pero como dice el dicho “uno propone, Dios dispone y viene el diablo y lo descompone”, mi plan se fue al traste con la muerte repentina de papá.

Por primera vez tuve que comprar un boleto carísimo con poco tiempo de anticipación y en temporada alta. Un viaje completamente inesperado para pasar las fiestas decembrinas con mi mamá, que después de 3 semanas, puedo afirmar que fue gratificante y muy especial.

Por primera vez pasé la nochebuena y la nochevieja sola con mi mamá. Una cena sencilla, un ambiente relajado y mucha nostalgia hicieron de estas fiestas normalmente caóticas y estresantes, unas veladas muy lindas.

Un viaje también inesperado pero para mi mamá fue un viaje a San Antonio Texas que planeé para salir de la rutina y distraernos. Con un clima espectacular, pasamos 4 días entre paseos, compritas y gratos momentos madre-hija. Creo que la última vez que habíamos vacacionado solas fue a Canadá hace mas de 25 años.

También aproveché mi estancia en mi tierra natal para satisfacer todos mis antojos culinarios, ver a algunas amigas y visitar a familiares, entre ellos mis abuelitos.

Por primera vez visité Monterrey y no vi a mi papá 😢 Triste, realmente muy triste, pero traté de aprovechar cada día de la mejor manera. Junto con mi mamá, pusimos documentos y pendientes en orden, sacamos algo de su ropa y zapatos, hicimos algunos planes a corto plazo y veremos con el paso del tiempo, qué tanto puedo apoyar desde lejos a mi mamá en esta nueva etapa.

El clima en Monterrey estuvo mas cálido que de costumbre y lo disfruté al máximo! Además, las restricciones por covid no son como en Alemania y pude pasear, comer en restaurantes, ir al cine y de compras, sin mostrar mi cartilla de vacunación ni hacerme tests rápidos. Una bendición!

Fueron tres semanas intensivas con mamá y recuerdos de papá. Como dice la canción de Selena „fotos y recuerdos“, así quedará grabado este viaje en mi memoria y corazón.

Mucha gente se sorprendió de que no tomara el primer avión en cuanto supe que mi papá sufrió el infarto… tampoco lo tomé para estar presente en el sepelio. Esperé un par de semanas para mejor pasar las fiestas decembrinas con mi mamá y sé que fue una buena decisión. Yo misma deposité las cenizas de papá en su nicho y como lo escribí antes, no lo sentí como una despedida. En vida nos habíamos despedido el verano pasado sin saber que no volveríamos a coincidir, y ahora toca esperar el momento de volvernos a reunir cuando Dios quiera. Mientras tanto, sigo sintiendo su compañía y recordándolo sonriente y feliz.

Ojalá pasen muchos años antes de volver a hacer otro viaje inesperado. Para este año hay un par de planes, pero ya se los contaré en otra ocasión. Cuídense mucho y espero estén teniendo un buen comienzo de año! A disfrutar al máximo cada día!

Año nuevo, etapa nueva

Antes que nada espero que hayan tenido un feliz fin de año 2021 y que el nuevo año haya empezado con el pie derecho. Este año a diferencia del año pasado no comienza con un trabajo nuevo, tampoco me he mudado de casa ni cuenta con grandes proyectos. Este año lo empiezo como huérfana de padre, lo que significa una nueva etapa en mi vida.

Me siento afortunada al haber contado con el apoyo y presencia de mi padre por casi 50 años. Aunque no lo veía ni hablábamos a diario, sabía que estaba ahí y podía contar con su apoyo incondicional en cualquier momento. Como saben volé a México para pasar la Navidad y el fin de año con mi madre y fue raro no verlo en su nuevo departamento.

Recién en verano lo había visto disfrutar de su nuevo hogar, así como el año anterior en el que estuve para ayudarles con los últimos detalles de la mudanza. Es un departamento en el piso 11 con una vista espectacular de la ciudad y los montañas. Tiene el espacio suficiente para recibir visitas, el área común incluye un jardín muy amplio y una piscina. Incluso se cuenta con salones para fiestas y un gimnasio. Pero desgraciadamente solo pudo disfrutarlo durante dos años.

El lado positivo de la historia es que mi madre está muy bien adaptada en su nuevo hogar y cuenta con todas las facilidades para una vida segura y cómoda.

Fue raro no verlo sentado en su computadora, viendo sus partidos favoritos de tenis ni caminar por el jardín. Tampoco me preparó sus tradicionales palomas o sincronizadas. Fue triste ordenar sus documentos, sacar su ropa y zapatos. Cada rincón guarda recuerdos y gratos momentos. Pero sabiendo que sus últimas semanas estuvieron cargadas de dolor, agotamiento y falta de energía, me reconforta recordarlo sonriente, activo y optimista.

QPD

Habrá que acostumbrarse a hablar en pasado sobre él, a referirme en singular a mi madre y no a “mis papás” como solía hacerlo y a extrañarlo.

Empieza una nueva etapa para todos los integrantes de la familia… para mi mamá sin su esposo, a nosotros sin padre/suegro y a nuestros hijos sin su “tito”. Pero estamos muy agradecidos con Dios por habérnoslos dejado tantos años después del primer susto que nos dio su corazón. Disfrutamos muchísimas vacaciones y fiestas en familia, viajó por America y Europa en cantidad de oportunidades, emprendió proyectos exitosos y vivió casi 80 años en paz, libertad y plenitud.

No estuve en Monterrey para despedirlo en el hospital ni para estar en el sepelio, pero si tuve la oportunidad de estar en la ceremonia del depósito de cenizas en el nicho de la Iglesia. Fue un momento emotivo y triste, pero definitivamente no fue una despedida porque sé que estará conmigo siempre. Sólo sus cenizas están ahí guardadas, pero su sonrisa, su mirada de ojos verdes y su manera de ser siempre me acompañarán para seguirme apoyando y animando no solo este nuevo año, sino lo que me queda de vida.

Vuelvo a Alemania tranquila porque dejo a mi mamá encarrilada en su nueva vida y porque ya tiene planes de visitarnos pronto. La vida sigue y hay mucho por aprender en esta nueva etapa que comienza para todos. Le pido a Dios fortaleza, fe y y ánimo para seguir su ejemplo. Y a disfrutar cada momento del 2022 como si fuera el primero, el único y el último!

Feliz año para todos mis queridos lectores!

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