El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Seguimos en pandemia, con todo cerrado, sin posibilidad de reunirse con amigos ni de viajar. El ánimo de todo el mundo anda por los suelos y nadie ve un fin cercano a esta pesadilla.

Como lo escribí en mi última entrada, mi única satisfacción era mi trabajo que me permitía desconectarme del mundo exterior para concentrarme en las videoconferencias, soporte a clientes y aprender sobre el software de la empresa.

Pero el gusto me duró poco. No alcancé ni a invitar a mis amigas a tomar unas copas para celebrar el nuevo trabajo, cuando ya ni lo tengo. Sí, triste…. muy triste. La semana pasada me avisaron que mi perfil no cumplía con las expectativas, y que necesitaban a alguien más técnico. Yo ya lo había notado y aunque hice todo lo posible para ponerme al corriente, mis habilidades técnicas (servidores, bases de datos, java, etc.) no iban a mejorar de un día para otro.

Estaba en período de prueba, un período que se da a ambas partes para ver si el trabajo es lo que se esperaba. A mí ya se me iba el sueño en pensar todo lo que tenía planeado para el día siguiente y si iba a poder lograrlo o no. Faltaban dos meses para completar los 6 meses de prueba, y mi jefe se me adelantó.

Además, otro punto en mi contra fue mi comunicación escrita en alemán. Ya lo había escrito por aquí… mi miedo no resultó infundado, y ahora sé que es un hecho. A pesar de tener ayuda de herramientas de traducción y corrección, tardaba mucho tiempo en redactar los correos electrónicos para colegas y clientes. Y en muchas ocasiones, tenía que pedir a algún colega su visto bueno antes de enviarlo al cliente. Mi alemán hablado es mucho mejor y de alguna forma, puedo comunicarme, dar cursos y explicar la solución a un problema. Pero escribir? Ya no me da miedo, me da pánico!

En fin, la experiencia de trabajar en una oficina después de tanto tiempo fue muy satisfactoria. Aprendí muchísimo, me encantaba mi rutina diaria de ir al trabajo, ver a los colegas, y volver a casa después de 8 horas. Les agradecí la oportunidad otorgada y ahora ya sé mis áreas de mejora, para que a la próxima no me agarren desprevenida.

No tengo idea de como mejorar mi redacción en alemán. Antes de comenzar con el trabajo, ya me había comprado un montón de libros y tomé un curso de “alemán para el trabajo”, pero nada de eso logró mejorar mi déficit de redacción. Si alguien tiene alguna idea, se los agradeceré infinitamente.

Y ahora sí que estoy desempleada al 100%. Mis cursos de español están a cargo de otra profesora y no creo encontrar trabajo en un corto plazo. Estoy preocupada, pero confío en que se presente una nueva oportunidad que se adapte mejor a mis habilidades y conocimientos. Mientras me pondré a mejorar mi alemán escrito.

De la pandemia mejor ni escribo. La estrategia de vacunación deja mucho que desear… apenas van con los mayores de 60 años y esto no parece tener fin, entre mutaciones, toque de queda, tests rápidos, etc.

Mis hijas iban a volver a la escuela después de las vacaciones de pascua pero se quedaron con las ganas, porque subió el índice de contagios en la ciudad y continuaron con “home-schooling”. Sólo han ido a la escuela dos días desde mediados de diciembre del 2020. Ya están hartas, desmotivadas y podría decir que en depresión.

El “homeschooling” después de un año sigue consistiendo en auto-estudio. Se les envían textos y ejercicios por correo que tienen que devolver en determinado tiempo. Luego les envían una hojita con las respuestas para que ellos mismos se corrijan. Mi hija mayor sólo tiene videoconferencias en 4 de 10 materias, y la menor en 6. Fatal! Pero todo parece indicar que la próxima semana podrán volver a clases si el índice de contagios se mantiene bajo. Ya veremos…

También la próxima semana tenemos planes de ir a la playa del Mar Báltico a pasar el puente de la “Asención del Señor”. Ya veremos si nos dejan…

Así que ahora desempleada, harta y cansada de esta pandemia, sin perspectivas ni idea de cuándo podremos volver a tomar un café en un restaurante, ir al cine, reunirnos con amigos o tomar un curso de lo que sea (presencial y no virtual). Aún las personas vacunadas siguen teniendo miedo…

Ojalá la próxima entrada sea un poco más optimista y con mejores noticias sobre mi trabajo, la escuela de las niñas, la vida social y la vacunación. Ojalá…

Después de mis últimas entradas que no han sido nada optimistas, he decidido copiarme una idea muy linda de mi amiga Yadira. Ella es también mexicana viviendo en Alemania, pero en la capital! Y así como yo, tiene su blog que más de una vez me ha inspirado a copiarla, jiji.

Ya tenemos un año viviendo entre mascarillas, “lockdowns”, contagios, distancia social y mil cosas que ni en mi peor pesadilla hubiera imaginado. Ya estoy harta y temo estar entrando en una depresión porque ando de un humor de perros y poco o nada me alegra el día. Así que para hacer una pausa de todo este negativismo que me rodea, hice una lista como la de Yadis con 12 cosas positivas que he aprendido o han sucedido en los últimos 12 meses.

1. Trabajo. Desde hace 3 meses trabajo en una pequeña empresa cerca de Stade como informática. La mayor parte del tiempo me la he pasado aprendiendo el software que ellos mismos desarrollaron para el control de permisos de construcción, y que se implementa en las oficinas de gobierno correspondientes. Pero poco a poco ya voy haciéndome cargo de proyectos, capacitación y soporte. Estoy muy contenta por la oportunidad que me han dado, considerando que estuve fuera de mi profesión muchos años. Sigo batallando con mi alemán, sobretodo escrito, pero mis colegas me echan la mano y voy mejorando día con día.

2. Deporte. Por cuestiones de salud, me han obligado a hacer ejercicio para fortalecer los músculos de mi cintura, cuello y espalda. Eso de los gimnasios no es para mí, y con la pandemia como quiera hubiera sido imposible visitarlos, así que me compré un programa de CDs con rutinas diferentes para 12 semanas. No voy a decir que lo hago diario, porque mentiría, pero procuro hacerlo 4 veces por semana por la mañana. Me siento muy bien desde entonces y sí he notado diferencia en mi energía y fuerza 🙂

3. Peso. A pesar del encierro y el poco contacto social, mi peso corporal no ha aumentado y trato de cuidarme para no subir. Nunca he tenido problemas en este tema, pero después de los 45 si he notado que si me pongo a comer todo lo que quiero, ya no es como antes, que mi peso se conservaba igual. Así que a bajarle a los antojitos…

4. Alimentación. El año pasado finalmente cedí a las recomendaciones de unas amigas para probar los búlgaros (Kefir). Ya había oído mucho de ellos y me resistía… pero he de confesar que fue una buena idea integrarlos en mi dieta diaria. Cada mañana, cuelo la leche donde los búlgaros se reproducen y la mezclo con fruta para prepararme un buen “smoothie” de desayuno. Ya me acostumbre al sabor y mi estómago funciona de maravilla.

5. Bowls. También en el tema de alimentación, algo nuevo que empecé a hacer este año por cuestiones de falta de tiempo y que tengo que llevar comida al trabajo, fue preparar los famosos “Bowls”. Compré un libro y cada semana pruebo una o dos recetas diferentes. Sé que no es una moda reciente, pero para mí es la novedad y de verdad que son muy prácticos, ricos y saludables. Me encanta comprar ingredientes desconocidos para preparar un “Bowl” nuevo.

6. Piano. Cuando empezó la pandemia decidimos comprar un piano para nuestra hija mayor y para mí, pero como era de esperarse, la que lo usa casi a diario soy yo! Es mi mejor pasatiempo en estos días y procuro practicar mínimo media hora diaria. Me relajo, me ayuda con la concentración y aprendo canciones nuevas. Después de 30 años de no tocarlo, nunca imagine que iba a agarrarle tanto cariño a un antiguo pasatiempo.

7. Rompecabezas. Otro buen pasatiempo cuando no se puede salir ni reunirse con nadie, es armar rompecabezas! Empecé con uno de mariposas, luego uno del día de muertos/película Coco. Durante estos días de vacaciones estamos armando uno en familia sobre cosas típicas en el mundo. Interesante y divertido a la vez!

8. Salud. Algo muy bueno en estos 12 meses es que toda la familia ha sobrevivido sin enfermarse, no sólo del COVID sino de otras enfermedades. Las visitas médicas durante este año han sido solo para control y la única visita al hospital ha sido para recoger a mi amiga Regina cuando le pusieron un marcapasos. No me puedo quejar y espero así sigamos…

9. Pequeños cambios. El proyecto de remodelación de uno de los cuartos de baño se ha retrasado, pero no por eso no ha habido cambios en casa. Ahora que ya tengo un sueldo seguro, me he dado unos lujitos para cambiar tapetes, marcos y cosas de la cocina. Incluso ordené un montón de tuppers nuevos para reemplazar todos los viejos que tenía desde que me casé, jiji. No son grandes proyectos, pero si le dan un nuevo aire a las habitaciones y a la vida diaria!

10. Política. Yo que me quejo del gobierno a diario, he decidido participar activamente en la política de mi barrio. Como soy la encargada de la página de internet, la alcaldesa me invitó a participar y pues porqué no? Así puedo conocer gente del barrio y proponer ideas nuevas para mejorar problemas de la comunidad. Apenas hace unas semanas fue la primera reunión (virtual por supuesto) y en los próximos meses habrá más para planear el plan de trabajo para las elecciones de septiembre. Obviamente empiezo como “achichincle”, pero igual y me gusté y al rato termine de canciller, jaja!

11. Coche nuevo. Mi marido recibió la oportunidad de tener un coche de la empresa donde trabaja, y desde octubre tenemos coche nuevo. Es obviamente propiedad de la empresa y ellos pagan seguros, revisiones, reparaciones, etc, pero mi marido paga una módica cantidad para poderlo usar también de forma privada. El plan es que en verano cambiemos también mi coche, pero ya veremos.

12. Y por último, termino con la misma idea de Yadira. Doy gracias a Dios de que no me he vuelto loca, aunque ya me falta poquito. También agradezco que mis hijas y mi marido, así como mi familia en México sigue bien, tanto de salud física como mental. Y le pido a Dios con todas mis fuerzas para que esta pesadilla termine pronto.

La lista podría ser un poquito más larga, pero la dejo hasta aquí. Para todos aquellos que están como yo, al borde de un ataque de nervios, les recomiendo este ejercicio. Ponerse a pensar en las cosas positivas que han vivido en estos 12 meses, escribirlas y porqué no? Compartirlas para que otros hagan lo mismo. Ayuda a distraerse, a darse cuenta que no todo es tan malo y que hay mucho que agradecer.

Muchas gracias por leerme y espero hayan tenido una linda Pascua. La nuestra fue muy aburrida y al igual que la navidad, el día de reyes, el carnaval, etc… la Semana Santa me pasó de noche y siento como si el tiempo estuviera detenido. Las festividades han pedido importancia y se viven como un día cualquiera. Ni fotos, ni invitados, ni placer… de momento el departamento que habíamos reservado para estos días lo reservamos para mediados de mayo en el puente de la Asención del Señor, veremos si para entonces nos dejan viajar al mar Báltico o seguimos en “Lockdown”.

Cuídense mucho y hasta la próxima!

Déjà-vu

Seguramente todos conocen esta palabra que describe ese sentimiento de que ya hemos vivido un momento determinado… uno siente como si estuviera en una película y se estuviera repitiendo una escena particular por segunda vez.

Justo así me siento a un año de haber comenzado la pandemia. El año pasado pasamos Pascua en casa y no visitamos a los abuelos paternos porque una de las restricciones más importantes en aquel entonces era -no visitar a los adultos mayores-. No fue tan dramático porque las chicas ya están grandes y esa tradición de buscar huevitos y regalos en el jardín de mis suegros ha pasado a segundo plano. Ya son dos adolescentes y sí buscaron huevitos en nuestro jardín, pero más para la foto que por gusto, jiji.

Vimos los servicios religiosos por televisión, preparamos tarjetas de pascua para los ancianos del asilo de la ciudad y celebramos el domingo de Resurrección en casa solitos. “Pero el próximo año todo será mejor”, decíamos….

Mmmmm…. y ya llegó la Semana Santa del 2021! Mejor que la del año pasado? Nada que ver! El mes pasado decidimos de forma espontánea reservar un departamento en la costa del Mar Báltico, aún sabiendo que no hay restaurantes ni comercio abierto, podríamos caminar por la playa y salir de casa por algunos días. Mi marido y yo pedimos el jueves Santo y el martes de la semana de Pascua de vacaciones, para así completar casi una semana fuera de casa.

Ya contábamos los días para que llegaran las esperadas vacaciones y justo la semana pasada, nuestro plan se desvaneció como otros muchos del año pasado. Adicionalmente a los hoteles que ya están cerrados desde hace 6 meses, durante Pascua se prohíbe la estancia como turista en cualquier tipo de alojamiento en todo el país! Así que nos llamaron por teléfono para cancelar nuestra reservación y echar por la borda nuestras vacaciones. No pude evitar llorar de coraje, tristeza, impotencia…

Y así me siento… en un Déjà-vu que parece ser eterno. La decisión de reservar el departamento había llegado después de que se había cancelado el “Stage Week” que originalmente estaba planeado para abril del 2020. Lo habían pospuesto a Octubre del 2020, luego a las vacaciones de Pascua del 2021 y ahora se ha cambiado para Octubre del 2021. Parece chiste, pero es verdad! Una semana de clases de baile, canto y actuación para presentar la obra al final en el teatro de la ciudad con 100 chicos en escena parece que no volverá a ser posible por un buen rato. Como opción dos para que las chicas no se aburrieran durante las vacaciones, las inscribí en un par de campamentos para líderes juveniles que organiza una asociación local. La cancelación llegó hace algunas semanas y por eso habíamos pensado en la opción 3: pasar unos días en la playa.

Pero no, nos quedaremos en casa de jueves a martes porque incluso las excursiones de un día a lugares turísticos cerca de casa están prohibidas. No podemos ir a Cuxhaven al “Watt” (llanura de marea), ni a las playas del Río Elba en Stade, ni de compras a Hamburgo, ni a visitar a los abuelos… deprimente! He pedido un par de rompecabezas de 1000 piezas para matar el tiempo y seguramente pasearemos por el barrio en bicicleta o veremos series en Netflix todo el día en pijamas.

Las chicas fueron a clases presenciales el jueves y viernes de la semana pasada y ahora siguen dos semanas de vacaciones de Pascua. Qué pasará después no lo sabe nadie… quieren seguir con clases presenciales en escenario B (con la mitad del salón), pero todo dependerá del famoso índice de contagio y planean hacer “Tests rápidos” dos veces por semana al personal y alumnado. No me quiero ni imaginar el caos que será hacer tests a 500 alumnos cada tres días. Lo mismo piensan hacer en las primarias, y para los chiquitines de kinder, los padres harán el test en casa. Ese es el plan, pero ya les contaré si al final de cuentas se pone en práctica o sólo queda en una idea loca más de esta pandemia.

El haber ido a la escuela dos días no fue suficiente para levantar el ánimo de nuestras hijas… siguen sin ganas de hacer nada, ni de cambiarse de ropa, ni de salir a tomar aire fresco… ya están hartas de todo! Y cada rato me dicen que no tienen motivación… para qué vestirse? para qué salir? para qué hacer las tareas si los maestros ni las revisan? Quiero llorar al verlas así… nada de lo que les digo les parece bien y no me quiero imaginar como estarán los niños y jóvenes que ya tienen más de un año en “home-schooling” en otros países como México.

Y el panorama no pinta nada bien… aquí los encabezados son alarmistas y pintan la “tercera ola” como la más mortal, la peor, la que saturará todos los hospitales, etc. No hay vacunas para abril y todavía siguen con los mayores de 80 años. Viajar en verano? Nadie quiere planear nada para no perder su dinero otra vez o para que les cancelen en el último minuto. Todo mundo en incertidumbre, sin perspectivas y con miedo, mucho miedo!

Ya veremos que nos depara esta primavera que de entrada empieza mal 😦

Ya cumplimos un año usando mascarilla en lugares públicos y la cuenta continúa…Veremos hasta qué número llegamos con esta forma de vivir que ya tiene harto a más de uno.

Hace dos semanas el gobierno alemán permitió la apertura de algunas tiendas con una serie de condiciones que ni ellos mismos entienden. Todo basado en el “índice de contagio” que aquí parece ser el número más importante hoy en día. La tabla se vería mas o menos así y el mencionado númerito esta indicado en el tercer renglón (unter 50, 50-100)

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Eso sí, la nueva modalidad al menos en nuestro estado Niedersachsen es que se puede visitar una tienda sólo con previa cita. Sí, así como quién va al médico o al peluquero. El año pasado de junio a diciembre, el número de visitantes en cualquier tipo de local estaba limitado y se controlaba con bolsas, canastillas, tarjetitas, etc. Pero parece que ese sistema no les pareció suficientemente seguro y ahora hay que llamar por teléfono o registrarse en internet para poder visitar una tienda, y por supuesto por tiempo limitado.

Era de esperarse que muchas tiendas no quisieran abrir bajo estas circunstancias, así que el centro de nuestra ciudad Stade sigue pareciendo pueblo fantasma. Dos sábados tuve que ir a la óptica para graduarme y recoger los lentes, claro, con cita previa, y pasé de largo por las pocas tiendas de ropa que estaban abiertas. También dejé unos relojes para cambio de batería en una joyería… para eso nos dijeron que no teníamos que hacer cita pero como quiera tuve que esperar casi media hora para entregarlos.

De verdad que no tenía ganas de participar en este circo pero como amenazan con volver a cerrar, decidí hacer una cita para una de las tiendas grandes de la ciudad para que las chicas vieran zapatos y ropa. Yo quería comprar decoración de pascua para la temporada. Llamé por teléfono el viernes y tuve que dar no sólo nuestros nombres completos, sino también la dirección y mi teléfono. El sábado, todas tendríamos que llevar identificaciones para presentarlas a la entrada de la tienda. Como las niñas todavía no tienen carné de identidad, podrían llevar su pasaporte o su tarjeta del seguro médico. Por teléfono se me informó que tendríamos una hora en la tienda, incluyendo el tiempo para pagar. Además, teníamos que llegar 15 minutos antes de la cita para llenar unos formularios a la entrada. Al colgar, no sabía si llorar o reír. Hasta donde hemos llegado con esta pesadilla!

El sábado llegamos puntuales a la tienda y después de llenar los formularios, presentar nuestras identificaciones, desinfectarnos las manos y tomar una canastilla cada una, pudimos entrar para encontrarnos con un espectáculo que no me esperaba: un par de andenes con decoración y ropa de Navidad! Claro, en oferta!

Y la decoración de pascua? Nada! Ni un huevito, ni de chocolate, ni de porcelana, ni para colgar, ni para nada! La ropa y el calzado todavía de invierno, y nada para la nueva temporada de primavera-verano. Cabe señalar que esta tienda no vende por internet y es comprensible que no han querido surtir nada nuevo, si tienen los pasillos todavía llenos. Después de dar algunas vueltas y elegir un par de cositas, pasamos a la caja. Obviamente nos sobró tiempo, pues ni ganas de ver chaquetas, bufandas y botas en plena primavera. Durante nuestra estancia, si vi a 5 parejas/familias a lo largo y ancho de la tienda fueron muchas. Los probadores estaban cerrados y la mercancía estaba desorganizada. Una experiencia desagradable y sin ganas de repetirla.

Después nos fuimos a lo que ya forma parte de nuestra rutina del sábado: las tres al supermercado. Yo con un carrito, y mis hijas con otro. En los últimos meses, esta ha sido la salida de la semana de las chicas, donde pueden ver gente y elegir sus antojos para su tiempo de ocio, que sobra decir que es bastante! Creen que en el supermercado hay control de clientes? Para nada! Parece verbena y cada sábado lo veo más lleno! Eso sí, con mascarilla pero eso de la sana distancia ya ha pasado al olvido. Y mientras tanto el pequeño comercio teniendo que invertir tiempo, papel, dinero y esfuerzo en formularios, citas y demás!

De forma espontánea mientras estábamos en el supermercado, mi hija mayor hizo una cita para otra tienda de ropa en las afueras de la ciudad. Misma preguntadera por teléfono pero si nos dieron una cita para cuando termináramos de hacer la compra. El panorama fue un poco mejor, porque esta tienda si tenía ropa de primavera-verano. Compramos algunas cositas y volvimos a casa cansadas y pensativas sobre lo poco que logramos hacer durante el día. Antes era un buen pasatiempo ir de compras, reservábamos un día para surtir el closet para la nueva temporada, entrábamos al azar en una tienda y en otra, comíamos en un restaurante y seguía el tour hasta el anocher. Ahora? Bueno, ya mejor ni digo nada porque con eso de que parece que volverán a cerrar todo, habrá que esperar a lo que nos depara el verano y el futuro en este tema. Buaaaaa!

En dos semanas cumplimos un año de haber comenzado el primer confinamiento y el uso de mascarilla en lugares públicos. Quién iba a decir que esta pesadilla llegaría para quedarse?

Después de un año las cosas lejos de mejorar, han ido complicándose y todavía no se ve luz al final del túnel. El verano pasado se abrieron los restaurantes y todo parecía mejorar al llegar el otoño. Las clases se reanudaron, la gente podía reunirse con pocas personas y las cifras parecían alentadoras. Pero a principios de noviembre decidieron cerrar restaurantes y hoteles para contener los contagios y antes de Navidad todo el comercio se cerró por completo. Los niños salieron una semana antes de vacaciones y terminó el 2020.

Pero no la pandemia 😦 Hoy empieza marzo y las ciudades lucen vacías, las tiendas permanecen cerradas y sólo los supermercados, farmacias y algunos otros giros “esenciales“ tienen el lujo de abrir sus puertas a determinado número de consumidores con mascarilla.

Las peluquerías y tiendas de plantas abrirán a partir de hoy y durante la semana decidirán el destino del resto. Las escuelas primarias en nuestro estado (Niedersachsen) están abiertas desde enero bajo el escenario B que significa que cada semana o ciertos días va sólo la mitad de los alumnos y se alternan. A partir de 5to año no han vuelto a la escuela este año y siguen en „homeschooling“ por tiempo indefinido. El plan era empezar en escenario B este mes, pero lo pospusieron y confío en que esta semana decidan para cuándo pueden volver a las aulas.

Los restaurantes ya cumplen 4 meses cerrados y sólo pocos tienen entrega de comida a domicilio o para recoger en ventanilla. Pocos hoteles están abiertos y sólo pueden recibir a gente que viaja de trabajo, nada de turistas. Desde noviembre! El comercio en general sigue cerrado y pocas tiendas han creado el concepto de pedir por teléfono y puedes pasar a recogerlo a la puerta. Desgraciadamente la digitalización en Alemania esta en pañales y no todas las tiendas tienen venta en línea, mucho menos las pequeñas. El ganador #1 de esta situación ha sido Amazon obviamente.

Yo cumplo esta semana dos meses en mi nuevo trabajo y no termino de dar gracias a Dios por esta oportunidad. La escuela donde daba clases de español estará cerrada hasta mediados de abril y sinceramente creo que sin mi trabajo ya me hubiera vuelto loca. Gracias gracias gracias! Sigo aprendiendo mucho, poco a poco voy agarrando confianza con el alemán y ya me han asignado mis primeros proyectos. Estoy contenta y espero todo siga así para pasar el período de prueba en verano.

Las chicas ya están desesperadas y piden a gritos volver a la escuela. Sus salidas se limitan a sus citas con el ortodoncista, al supermercado de vez en cuando y a caminar por el vecindario para tomar aire fresco. No se han reunido con nadie desde que empezó el año y la motivación por estudiar es demasiado baja. Aquí el „homeschooling“ en la mayoría de las materias consiste en bajar tareas del internet, realizarlas y devolverlas al servidor. Pocas veces reciben retroalimentación de sus profesores y las videoconferencias son contadas en la semana, la mayoría con problemas técnicos y canceladas a media sesión. Un verdadero desastre!

Desde enero sólo esta permitido reunirse con una persona y en estos dos meses he visitado a algunas amigas, pero siempre de una en una. Ni rosca de reyes, ni reunión por San Valentín o carnaval, nada! Y por lo que parece esto se alargará un par de meses 😦

Y de viajes mejor ni hablamos. No hemos salido a ninguna parte y no hay manera de planear nada. La probabilidad de viajar a México cada vez disminuye más y veo bastante difícil lograr nuestro propósito de visitar a la familia en verano. Alternativa B no tenemos porque no queremos reservar nada para perder nuestro dinero o quedarnos con las ganas.

Aquí el tema de las vacunas es otro desastre y mejor ni escribo al respecto para no derramar más bilis. Las mutaciones del virus se multiplican, las cifras no mejoran y las restricciones parecen eternas. El año 2021 pinta fatal.

Y eso que sigo a huelga de noticias y no leo ni escucho nada que tenga que ver con el virus, las vacunas o la crisis económica. Pero como pueden imaginarse, por los colegas, la familia o los amigos se entera uno de lo principal que he escrito arriba.

Lamento mi tono pesimista pero de momento no tengo otro. Estoy muuuuy preocupada por el ánimo de mis hijas, la situación en México, el no saber cuándo podremos ver a la familia mexicana y por la incertidumbre en general.

Pero bueno, la primavera esta a la vuelta de la esquina y mínimo la naturaleza sigue su ritmo y el panorama se vestirá de verde, con flores por doquier. El clima mejorará y con suerte, para Pascua podremos ir de compras, comer en un restaurante o reunirnos con amigos. Con suerte!

En Alemania, desde principios de noviembre del 2020 están todos los restaurantes cerrados y no se puede pernoctar en hoteles como turista. A mediados de diciembre adicionalmente cerraron todo el comercio para controlar la pandemia. Hasta cuando? Hasta el 31 de enero, dijeron… pero la semana pasada volvieron a extenderla hasta el 14 de febrero. Todo completamente cerrado: museos, teatros, cines, bares, restaurantes, tiendas, mueblerías, peluquerías, actividades deportivas de todo tipo, escuelas, estudios fotográficos y todo lo que no sea “indispensable” para vivir. Por los que se salvan del “lockdown” los supermercados, gasolineras, hospitales, farmacias, ópticas, consultorios médicos y centros de fisioterapia/rehabilitación.

De locos! simplemente un mundo que jamás podría haber imaginado, ni siquiera en la peor de mis pesadillas o en la peor película de ciencia ficción. El ánimo de la gente está por los suelos, mis hijas quieren volver al salón de clases aunque sea con la mitad de sus compañeros, como sucede con los alumnos de primaria en nuestro estado (Niedersachsen), y la vida transcurre como en trance.

Desde hace dos meses estoy en huelga de noticias y me entero de muy poco… ya sea por los grupos de Whatsapp o cuando abro Facebook de vez en cuando en la computadora de casa. No tengo idea de los parámetros económicos y ni quiero saber. Me duele el estómago sólo de pensar en los millones de negocios que no sobrevivirán este cierre temporal, aún y con ayuda del gobierno. Pensar en la situación económica de México me causa migraña.

Doy gracias a Dios (nuevamente) por la oportunidad de trabajo que me envió y que me ha mantenido ocupada desde principios de enero. Estoy 8 horas en una oficina concentrada en aprender el software de la empresa, leyendo manuales de usuario y participando en reuniones virtuales para conocer a los clientes. Hasta ahora todo va bien porque estoy en capacitación y espero cumplir con sus expectativas a pesar de mi alemán que aún no es perfecto. Ya veremos si paso el tiempo de prueba, pero al menos en estas semanas he estado ocupada y poco tiempo me queda para enterarme de la pandemia.

Confiaba en que el año 2021 empezara mejor, pero no…. increíble pensar que hace justamente un año disfrutaba en México con la familia, en restaurantes, reuniones con amigos y salidas a todas partes. El “coronavirus” era un tema lejano y ajeno 😦

Hay rumores de que el “Lockdown” en Alemania podría alargarse hasta Pascua porque las cifras no mejoran y eso simplemente me pone mal… el año pasado de Pascua se alargó a mayo y no fue sino hasta junio que los niños volvieron a la escuela solo por un par de semanas para luego salir de vacaciones de verano que casi todos pasaron aquí. Parece “Deja vu”… será que este año será igual o peor que el anterior? Claro, mucha gente cree que la vacuna será la salvación, pero yo cada día lo dudo más. Entre mutaciones, resistencia del virus, falta de vacunas, desastre de logística, competencia de diferentes productores, efectos secundarios, falta de confianza de la población y muchos temas más, no me quiero ver demasiado pesimista, pero definitivamente no veo ninguna luz al final del túnel… sino mas bien, neblina y mucha incertidumbre.

No pierdo la esperanza de que en verano podamos ir a México pero conforme pasa el tiempo, el plan empieza a tambalearse. En qué momento cambió nuestro diario vivir, nuestro entorno se volvió tan “peligroso”, nuestros sueños tan imposibles??? Quiero despertar de esta pesadilla cuanto antes!

Pero no, me pellizco y sé que estoy despierta… que esta pesadilla durará meses o años. Le pido a Dios misericordia para que así como llegó el virus, desaparezca de nuestras vidas. Que pronto podamos volver a abrazarnos, a sonreír, a viajar para ver a los nuestros, a tener perspectivas positivas para el futuro, y a no temer por la salud de propios y extraños. Señor, ten piedad de nosotros!

Hoy cumple años nuestra primogénita… los llamados „Sweet 16“ y lo que quiere decir que yo tengo los mismos de ser mamá!

Parece que fue ayer cuando me avisaban que me tenían que operar de emergencia porque el bebé ya sufría de „estrés“. Claro, después de 10 días de la fecha programada y 10 horas de haber „roto la fuente“, ya era hora de sacar a esa pequeñita que no tenía ganas de nacer 🙂

Esa bebecita de 3 kilos y medio nos convirtió en padres y 16 años después se ha convertido en una señorita sana, hermosa y responsable. Y junto con su hermana menor, somos una familia feliz!

Una de sus primeras palabras fue „mamá“ como en la mayoría de los niños, y luego ella y su hermanita me llamaron por muchos años „mami“. Me encantaba oír esa palabra, pero como era de esperarse hace unos años pasaron al „mamá“, término más neutral, eso sí con acento y no „mama“ en alemán. Pero desde el año pasado curiosamente cambiaron al „mom“, no estoy segura si fue después de su viaje a California o desde antes, pero no importa.

Curioso, no? Ya veremos cuanto tiempo me dura ese sobrenombre que no me disgusta y que encuentro bastante „cool“ 🙂 Aquí es muy común que los hijos desde pequeños llaman a los padres por su nombre, pero yo prefiero el sobrenombre, sea mamá, mami, mom o algo parecido. Yo sigo llamando mamá a la mía y espero mis hijas sigan esa costumbre 🙂

Y justamente mañana empiezo a trabajar de tiempo completo, 16 años después de haber dejado mi trabajo como consultora en J.D.Edwards. Cuando nuestra hija pequeña cumplió 3 años hubiera podido regresar a mi puesto dejado 5 años atrás, pero no me daban oportunidad de hacer „homeoffice“ ni de trabajar medio tiempo, y dado que mi trabajo consistía en viajar por todo Europa y mi marido ya viajaba bastante, tuve que renunciar para dedicarme 100% a las niñas.

Obviamente mi plan original no era hacer una pausa taaaan larga, pero las cosas se fueron acomodando con las clases de español, que me ofrecían un horario flexible, podía estar libre durante las vacaciones escolares y así pasaron los años en un abrir y cerrar de ojos.

La hermana de mi marido me hizo un comentario que me sorprendió cuando supo que volvía a trabajar de tiempo completo… me dijo algo así: „felicidades… ya era tiempo de que volvieras a tener una vida“. Mmmm, no sé si lo dice porque no tiene hijos, porque es alemana, o porque cree que una madre que no trabaja de tiempo completo no vive, pero definitivamente estos 16 años han sido de los mejores de mi vida y han sido vividos plenamente!

Disfruté cada día al máximo y sé que fui privilegiada al poder pasar tanto tiempo con las niñas. La decisión fue mía y mi marido me apoyó en todo momento, ahora empezamos otra etapa como familia y trataré de combinar de la mejor manera mi trabajo con mis ocupaciones de madre y ama de casa, con el apoyo de Tom y nuestras hijas.

No soy la madre perfecta y no pretendo serlo, he ido aprendiendo sobre la marcha como todas las mujeres que tienen la bendición de ser madres y seguiré haciendo lo mejor para darles a nuestras hijas el apoyo, amor y dedicación que merecen. Veremos si a mi también me tocan los „sweet 16“ como mamá 🙂

Le pido a Dios que siga colmando de salud, bendiciones, empatía, aventuras y felicidad el camino de nuestra primogénita. Que siga descubriendo lo bello de la vida, disfrutando de su juventud y viviendo cada oportunidad al máximo! Y a mí que me mande una buena dosis de paciencia, sabiduría, tolerancia y confianza para seguir en este camino de „mom“ que me hace feliz, feliz, feliz!

Adiós 2020

Como es tradición, la última entrada del año en este blog es para despedir el año que termina y escribir un poco sobre los propósitos y deseos para el que viene.

Estos días de vacaciones y encierro obligado (no hay tiendas, ni restaurantes, ni mercados de Navidad que visitar) han servido para reflexionar en todo lo que ha pasado (y lo que no ha pasado) en este 2020.

El año empezaba con muchísima esperanza simplemente por su número doble… 20 20… único y curioso, cómo no iba a ser un año especial, algo diferente y seguramente lleno de aventuras, cosas positivas y bendiciones. Y ahora imagínense ese ruido espantoso de disco rallado! Claro, ahora sabemos lo que realmente trajo este maravilloso número 2020, un virus que puso al mundo de cabeza!

En lo personal el año empezó de maravilla con mi viaje a Monterrey… tres semanas sola en mi tierra natal para apoyar a mis padres con su mudanza a un departamento y vaciar la casa de mi infancia. Fue fantástico y ni siquiera la despedida fue dolorosa porque estaba segura que en diciembre volvería con la familia completa para celebrar las fiestas navideñas y el XV años de las chicas.

El buen sabor de boca me duró poco porque en marzo empezaron las malas noticias y llegó el primer “lockdown”. Todo ha cambiado desde entonces y dudo que pronto volvamos al mundo que conocíamos antes de la llegada del covid. Cosas positivas de este año? Sí, algunas…

  • compramos un piano, con el que he descubierto de nuevo mi gusto por la música. No seré experta ni concertista, pero el tocar el piano me relaja y practico la concentración 🙂
  • empecé a hacer ejercicio en febrero que es necesario para fortalecer mis músculos. Tengo una enfermedad llamada “osteopetrosis” y el ejercicio junto con la vitamina D, son la mejor medicina!
  • a falta de reuniones en persona, sobraron videollamadas, conferencias e incluso posadas virtuales! Definitivamente el gran descubrimiento del año fue el ZOOM 🙂
  • viajamos a Holanda para celebrar nuestro aniversario de bodas y en verano acompañamos a mi marido a la región del Río Rin para pasar unos días de vacaciones
  • y tengo trabajo nuevo que empezará la próxima semana!

No me puedo quejar… el año no es el mejor de mi vida, pero tenemos muchas cosas que agradecer y pertenecemos al grupo privilegiado que no ha perdido un ser querido por la enfermedad, ni se ha quedado sin trabajo o negocio.

Aún así estoy preocupada por lo que nos depara el futuro. No soy de los idealistas que piensa que la vacuna será la solución milagrosa, ni que la situación socio-económica del mundo no se verá afectada. No puedo dejar de pensar en todos los millones de afectados, familias sin sustento, niños sin escuela, negocios en bancarrota, personal médico agotado, ancianos en completa soledad y enfermos alrededor de todo el mundo 😦

Como quisiera que el año fuera como un cassette que al terminarse se sacara de la grabadora y quedara almacenado en algún rincón para nunca volverse a tocar. Y que el nuevo año fuera un nuevo cassette que empezara de cero, sin relación alguna con el anterior. Pero es imposible, el virus seguirá entre nosotros en el 2021 y sus consecuencias por muchos años más 😦

No queda más que vivir día a día, confiando en que pronto podamos volver a abrazarnos, a viajar para ver a nuestros seres queridos al otro lado del mundo, a pasear sin tapabocas, a festejar sin límite de personas, a estornudar sin que todos te miren raro, a ver las sonrisas de conocidos y extraños, a disfrutar un concierto, un partido de fútbol o un tumulto cualquiera…

Y claro, no me olvido de dar gracias a Dios todos los días por TODO!

Y para el 2021? De momento no tenemos planes porque la incertidumbre impide siquiera pensar en un viaje aquí mismo en Alemania. Pero si Dios lo permite, nos gustaría viajar en verano a México! Y no pido más! Sólo eso y que pueda ver a mi familia completa en México, a todos saludables, con trabajo y alegres como siempre!

Noche de paz

Estoy segura que muchos hogares en el mundo vivieron esta Navidad como aquella que sucedió hace 2020 años y que consistió en el nacimiento de Jesús. Invitados? Solo un buey y una vaca. Así como la sagrada familia, la semana pasada celebré la Navidad en casa y en familia: sólo mi marido, mis dos hijas y yo. Nada de invitados, ni fiesta, ni música, ni grandes cantidades de comida.

Por la tarde fuimos a la iglesia, donde hubo una celebración religiosa para familias que incluyó la lectura de la historia de Navidad y en la que los asistentes podíamos participar tocando diferentes instrumentos musicales dependiendo del lugar que nos había tocado. La iglesia lucía bastante vacía y tuvimos que usar cubrebocas todo el tiempo. El organista se encargó de la música, pero no podíamos cantar.

Muy diferente pero no por eso menos emotiva. Tanta tranquilidad y paz facilitaron la reflexión. Y como leyeron al final de la celebración: Acaso la primera navidad fue perfecta? No estuvo llena de incertidumbre, problemas e incomodidades? Justo como la navidad del 2020. Y aún entre imprevistos y dificultades, Jesús nació como estaba planeado y así también en este año tan complicado, la navidad llegó para recordarnos que nada es perfecto, pero Dios está entre nosotros y eso basta para salir adelante.

Antes de cenar, las niñas abrieron algunos de sus regalos (sus prometidos teléfonos iphone 11) y preparamos la cena entre todos: Raclette! Cenamos rico y vimos una película navideña juntos.

El 25 desayunamos y abrimos el resto de los regalos. Para la comida, preparamos venado con bolas de papa y coles de bruselas. El día estuvo soleado pero frío, y salimos a dar una vuelta por el barrio para tomar aire fresco.

Los días 23 y 24 de diciembre, hicimos varias videollamadas con la familia en México y el 26 y 27 visitamos a los abuelos alemanes. Con la familia alemana nunca es gran fiesta, así que no fue muy diferente a las navidades que hemos pasado aquí. La comida, la entrega de regalos y la convivencia prácticamente fueron idénticas a la del año pasado, solo que dos días después de navidad.

Y ahora nos preparamos para celebrar otra noche de paz: la de año nuevo! Que también pasaremos solitos porque la pandemia no permite que celebremos en algún hotel de la región, ni con mucha gente, ni con grandes cantidades de fuegos artificiales. Todavía no sé que cenaremos, pero seguramente algo rico y pasaremos el día en familia.

Y así recibiremos el 2021! Tranquilos y bien portados para ver si el año nuevo también se porta bien con nosotros 🙂 El 4 de enero cumple años la primógenita, y el 5 empiezo mi nuevo trabajo, ya les contaré como me va. Mi marido tiene vacaciones hasta el día 10 como las chicas, y la remodelación del baño se retrasó porque no llegaron algunos muebles a tiempo. Ya veremos cuando se hace, no hay prisa…

Les deseo una última semana del año tranquila y en santa paz! Cuídense mucho y hasta la próxima!

Debería estar en México…

…disfrutando de la familia, celebrando en las posadas y comiendo los antojitos mexicanos como tamales, tacos y tostadas. Pero debido a la pandemia nuestro viaje ha quedado solo en un sueño.

La idea nació el año pasado cuando nuestras hijas de pronto pidieron celebrar su cumpleaños número 15 en tierras mexicanas. En Alemania no es costumbre celebrar los 15 años de las chicas pero conocían la tradición por su prima mayor. La idea fue tomando forma y dado que este año las vacaciones de navidad serían de casi tres semanas, pensamos combinar la fiesta de nuestras hijas con las fiestas navideñas y de Año Nuevo.

En enero de este año cuando estuve en México pude reservar la iglesia para la misa de acción de gracias y el salón donde se haría una pequeña recepción con algunos amigos y familiares. La fecha planeada era el 2 de enero, dos días antes del cumpleaños #16 de nuestra hija mayor.

En febrero nos dieron el permiso en la escuela para que las chicas faltaron un par de días y así completar tres semanas de vacaciones entre diciembre y enero.

Nuestro plan era comprar los boletos de avión en las vacaciones de semana santa, pero como ya es bien sabido en ese tiempo nos encontrábamos en el primer confinamiento del covid y todo se volvió incierto.

Los meses pasaron y no quisimos arriesgar nuestro dinero con la compra de los boletos. En octubre decidimos cancelar el plan por completo y en un momento dado podría llevarse a cabo el próximo verano. Es nuestra esperanza.

Desde el 2014 que no celebramos Navidad en México y sinceramente no creo pasar Navidad en Monterrey en un futuro próximo. Normalmente solo hay dos semanas de vacaciones y para tan poco tiempo no vale la pena viajar tan lejos. Por otro lado el próximo agosto nuestra hija mayor empieza el bachillerato y es aún más difícil pedir días libres para viajar.

Este año ha habido muchas cancelaciones de viajes, planes pospuestos, fiestas no celebradas, eventos con muchos invitados reducidos a un par de familiares, etc. Victoria no pudo viajar a Berlín con su grupo de política, yo tuve que cancelar una capacitación en octubre y una reunión con amigas en noviembre. Pero nada se compara con cancelar nuestro soñado viaje a México que seguramente no podrá reemplazarse nunca.

Con suerte podremos viajar en verano del 2021 pero no habrá posadas familiares, ni decoración navideña en las calles, ni intercambio de regalos, ni cena de Navidad, ni fiesta de fin de año con mis hermanos, ni la convivencia con los primos. Nuestra hija menor cumple sus 15 años en julio y todavía podría llevarse a cabo el plan original para celebrarlas, pero no sé… bajo estas circunstancias ya ni dan ganas de organizar nada.

Si hay algo que he aprendido este año es que no podemos planear a largo plazo. Así que no queda más que esperar y ver cómo se dan las cosas para ver si podemos viajar pronto al otro lado del mundo, con o sin fiesta de 15 años.

Nunca había estado tan triste como este diciembre, ni siquiera puedo reemplazar las posadas mexicanas con reuniones con amigos aquí porque no está permitido reunirse con mas de una familia extra. Tampoco puedo ir a tomar vino caliente a los mercados de navidad ni participar en actividades navideñas de la iglesia. No hay nada que pueda alegrar mi corazón en estos días grises y fríos. Escuchar música navideña me provoca llorar, pensar en lo que estaríamos haciendo allá también. Hago galletitas, hablo por videoconferencia con amigas y familia, e intento concentrarme en todo lo que tengo para sentirme agradecida. Pero aún así, es un adviento triste y será una Navidad demasiado tranquila y melancólica. Buaaaaaa!

“Lockdown” en Navidad

El pasado mes de noviembre entró en vigor el “lockdown light” con el cierre de restaurantes, bares, museos, bibliotecas, gimnasios, etc… y cómo el número de contagios no disminuyó desde entonces, sino que fue aumentando a cifras mayores incluso a las de marzo o abril, a partir de hoy, 16 de diciembre entra en vigor el “lockdown” completo como lo vivimos durante abril y mayo.

Ahora también las tiendas, escuelas y jardines de niños estarán cerrados hasta el 10 de enero. Lo único que permanecerá abierto está en la siguiente lista:

En pocas palabras, sólo el comercio con artículos de primera necesidad: farmacias, ópticas, tiendas de alimentos o bebidas, correos, y por supuesto los locales donde venden árboles de navidad 🙂

Triste, realmente triste… no porque me muriera de ganas por ir de compras en estos días (ya tengo todos mis regalos de navidad), sino porque me preocupa muchísimo el futuro de miles de negocios y empleados. Ya veremos como resisten (o no) este segundo cierre total.

Y como si no fuera suficiente, han implementado una serie de reglas para reunirse en estas fechas, especialmente en navidad y año nuevo. Prácticamente se ha limitado al máximo, y solo pueden reunirse dos familias con un máximo de 6 personas (sin contar niños). Parece chiste, pero es real… incluso ya hay parodias porque nadie entiende la combinación de reglas con número de familias, integrantes, edades, etc.

Yo ni me preocupo porque en Navidad sólo iremos a visitar a nuestros suegros y en total seremos 6 personas, pero definitivamente hay familias con más hijos y ni idea de cómo celebrarán con media familia, o un tercio, o solitos. En fin de año normalmente celebrábamos con algunas familias mexicano-alemanas pero al igual que el año pasado la pasaremos nosotros solitos y esta vez sin fuegos artificiales!!! Ah si, porque eso también prohibieron… su venta para evitar que la gente se reúna. Mmmmm….. ya ni llorar es bueno.

Y como todo el mundo estoy hasta la M… de tanta regla, prohibición, datos con cifras, etc…. así que desde hace dos semanas estoy en huelga de noticias. Desinstalé Twitter y Facebook de mis dispositivos móviles, no escucho noticias en la radio ni las veo en televisión. Sólo me actualizo de vez en cuando en el Facebook de mi computadora en el sótano y como no es muy frecuente, creo que el mismo Facebook no me pone tantas noticias como antes.

La verdad es que me ha ayudado mucho y ya no estoy de mal humor, ni preocupada, ni estresada… que la vida fluya! Como quiera está haciendo mucho frío y ni ganas de salir, me pondré a darles clases de cocina a mis hijas, haremos más galletas y nos concentraremos en la remodelación del cuarto de baño. Qué si la vacuna estará lista a finales de diciembre, pues felicidades…. yo no pienso ponérmela a menos que sea obligatorio para volar a México en verano. Ya veremos cómo andan las noticias para entonces…

Mientras, les deseo unos días tranquilos con sus familias en casa. No queda más que esperar y confiar en que las cosas mejoren y pronto, porque más de uno está enloqueciendo con esta situación. Mas todos aquellos preocupados por sus puestos de trabajo, negocios o familiares enfermos.

La realidad supera cualquier película de ficción y todavía es fecha que no puedo creer todo lo que ha pasado este año. Pero eso lo escribiré en otra entrada porque definitivamente este año quedará marcado en nuestras memorias y no precisamente por haber sido maravilloso, espectacular o increíble 😦

Adiós a mi mochila roja

Hace exactamente nueve años que escribí una entrada titulada “soy la de la mochila roja” y era para hacer referencia a una mochila roja que siempre cargaba a mis clases de español. Todavía sobrevive y me acompaña a todos mis clases, tanto en la universidad como en la VHS (Volkshochschule).
Y ahora ha llegado el momento de jubilarla. Fueron muchos años de fiel compañía pero como todo en la vida, ha llegado el día de cambiar de aires y a partir de enero volveré a mi profesión de informática.


La semana pasada fue la semana de despedidas, un curso en la universidad y 5 en la VHS Stade. De los dos cursos que había comenzado en la VHS Buxtehude no pude despedirme personalmente porque los cursos se interrumpieron en noviembre por la pandemia y no les alcancé a avisar de mis planes laborales para el 2021.
No cabe duda que extrañaré mucho mi vida de profesora de español y a mis alumnos. A lo largo de los años agarré mucha experiencia, conocí a mucha gente y aprendí a amar esta profesión. Soy organizada y paciente, cualidades que siempre me ayudaron a simpatizar con mis alumnos y me tomaban cariño con facilidad.


La noticia de dejarlos le cayó como bomba a mas de uno, pero al final terminaron felicitándome por mi nuevo trabajo y deseándome mucha suerte.
No me despido al 100% porque uno nunca sabe y quizás en un futuro vuelva a las clases de español. Pero de momento decidí dejar todos los cursos, incluso los particulares para concentrarme en mi nueva rutina de trabajo de tiempo completo.

Estoy segura de que muchas cosas cambiarán en mi día a día y no sólo extrañaré el tiempo libre en el que podía tomar café con amigas, irme de compras o simplemente ver una serie de Netflix. Además, tendré que acostumbrarme a comer “cosas simples” en la oficina, sea que lo compre o lo lleve de casa y mis hijas tendrán que calentar lo que deje hecho o cocinar algo rápido para posteriormente comer solitas. Sí, ya están grandes y no dudo de sus capacidades, pero era muy bello escuchar a Catalina desde la puerta cómo adivinaba por el olor lo que comeríamos, o las charlas después de comer mientras recogíamos juntas la mesa. Pero ahora ya no tendré cursos por la tarde-noche, de tal forma que podré cenar siempre con las chicas y mi marido si no está de viaje.

Desde hace un tiempo que las niñas se van solas en autobús a sus clases de baile y citas médicas, así que en ese tema no habrá grandes cambios. Y también desde hace años que no es necesario que revise sus tareas o les pregunte para un examen, por lo que tampoco extrañarán mi ayuda o presencia por la tarde.

Es increíble lo rápido que pasa el tiempo… 11 años de docente y parece que fue ayer cuando apenas comenzaba nerviosa y sin mucha idea de cómo explicar la gramática del español. Supongo que así comenzaré la siguiente etapa, nerviosa y sin mucha idea de los programas computacionales que tendré que dominar en poco tiempo para poder dar asesoría y entrenamiento. Pero así como lo hice en el campo de los idiomas, estoy segura que no me será difícil lograrlo en el área de informática.

Cierro un capítulo y mi oficina en casa que está llena de libros y material que apoyaron en cientos de horas de clases de español. Quedan los lindos recuerdos, los logros de decenas de alumnos y las palabras de agradecimiento con las que nos despedimos la semana pasada.

Las despedidas no fueron tan sentimentales como esperaba ya que con tanta medida de higiene no fue posible hacer el tradicional “buffet” en el que compartíamos lo que llevábamos de tomar y comer, tampoco hubo fotografías ni abrazos.

Además, algunos alumnos cancelaron de último momento su asistencia por el aumento de casos de Covid en la ciudad, así que en todos los grupos hubo poca gente, pocas ganas de tener una reunión navideña y poco que compartir.

Lo que no faltó fue el tradicional regalo de agradecimiento de fin de curso, y sabiendo que era el último mis alumnos me sorprendieron con muchas flores, tarjetas, un bolígrafo, entre otros lindos detalles. Y tampoco faltaron los buenos deseos para mi futuro profesional, las palabras de agradecimiento y los comentarios de que si no me gusta mi nuevo trabajo, allí estarán esperando mi regreso.

Así que adiós a mi mochila roja y todo lo que incluía dentro 😦

Increíble, pero ya llevamos 38 semanas usando tapabocas debido a la pandemia del Coronavirus. Empezó en marzo siendo obligatorio en medios de transporte y espacios cerrados, y aunque en verano mejoró un poco la situación y algunas restricciones se eliminaron temporalmente, el cubrebocas siguió siendo parte de nuestro ajuar diario.

Desde noviembre se implementaron nuevas restricciones en Alemania porque el número de casos iba en aumento y ahora el uso de cubrebocas también es obligatorio en escuelas, lugares de trabajo e incluso en zonas peatonales!

¿Quién lo iba a decir?! Este pedazo de tela llegó para quedarse y no veo para cuando volvamos a vivir sin él 😦 Deprimente! No me gusta, no me adapto y me entristece ver las calles del centro de la ciudad con toda la gente enmasacarillada 😦 Nada de sonrisas 😦

Y como bien lo ilustra esta imagen, lo que ya era difícil se ha vuelto imposible! El alemán nunca ha sido mi fuerte pero ahora entender a médicos, dependientes, cajeras y alumnos es una pesadilla! Además, tengo problemas para escuchar y con todo y aparatos no entiendo ni papa!

Pero todo sea por el bienestar de todos y evitar multas, lo uso y ya tengo toda una colección:

  • Cuando empezó todo y no sabíamos cuanto tiempo usaríamos tapabocas, opté por la variable de tela. Compré algunas porque eso de la costura no se me da y tenemos en diferentes modelos y colores.

  • Pero las chicas me pidieron que comprara desechables y ya he perdido la cuenta de todas las que he pedido. Son prácticas y respiro mejor, aunque estoy consciente de la cantidad de basura que estamos generando y en la medida de lo posible, uso de tela.
  • En mi cumpleaños una amiga me regaló una muy mexicana con Frida Kahlo y en ese tiempo compré casualmente otra bordada con motivos mexicanos. Ahora se puede elegir cualquier motivo y mandar imprimir, así que la imaginación no tiene límite!
  • Pensando que los visores tendrían más ventajas en la escuela, cuando las niñas deben usar cubrebocas todo el día, mandé pedir unos que tardaron casi dos meses en llegar. Para cuando llegaron estaba prácticamente prohibido usarlos y siguen empacados.
  • Después llegó el día de muertos en Noviembre y compré otros con calaveras muy mexicanas y que cubren también el cuello por aquello del frío invernal.
  • No puede faltar también el cubrebocas profesional, pero sinceramente no puedo respirar bien con él y esta guardadito.
  • Y por último, combinando con la temporada decembrina no podían faltar los tapabaocas con motivos navideños. En uno de mis calendarios de adviento, venía éste con estrellitas y ya mandé pedir unos más divertidos para tomar la foto navideña 2020 con el accesorio del año!

Ya veremos cuáles se agregan el próximo año a la colección. Pero sinceramente deseo con todo mi corazón que pronto ya no sea necesario usarlos y queden como un mal recuerdo del 2020. Qué año!!!

Posada virtual

Hace 5 años tuve la fortuna de coincidir con 31 mexicanas casadas con alemanes en un encuentro en Kassel. De ahí nació una bella amistad y el grupo ahora formado por 28 mujeres sigue en contacto diario por medio de un grupo de Whatsapp.

Tenemos diferentes profesiones, vivimos a lo largo y ancho del país (una en Suiza y otra en Rep. Checa), con o sin hijos, con edades entre 30 y 50 años, pero todas mexicanas de corazón. La amistad ha crecido con el tiempo pero especialmente con la convivencia en nuestra reunión anual a la que llamamos „posada“ a pesar de ser en noviembre.

Cada año elegimos un lugar diferente y las que viven cerca organizan el encuentro que suele ser el segundo fin de semana de noviembre. Cada reunión ha sido diferente, algunas con ceremonia religiosa y cantos navideños, todas con intercambio de regalos, mucha comida sea en restaurante o en salón de fiestas, tours por la ciudad y visitas a museos, bares o parques.

La primer posada del 2016 fue en Wolfenbüttel, la segunda en Siegen. Al año siguiente tocó el turno a Stuttgart en el sur y el año pasado en Hamburgo, al norte de Alemania. Me estoy dando cuenta que no escribí la reseña de la posada en Hamburgo!!! Oh oh!

Nunca volvimos a coincidir tantas pero no perdemos la esperanza de que alguna vez podamos reunirnos todas otra vez como en Kassel.

Este año debido a la pandemia dudamos en organizar algo, pero gracias a un par de optimistas, ya teníamos el plan hecho para el segundo fin de semana de noviembre. Sabiendo que las cosas podían cambiar se reservaron dos cabañas con sauna y cocineta, en la región de Harz en el estado de Baja Sajonia. Para evitar grupos en restaurantes, se iban a realizar las comidas en las cabañas y por obvias razones, sólo nos apuntamos 13 este año. Lo importante era no dejar pasar la oportunidad de vernos!

Pero el destino no quiso que nos reunieramos y debido al „lockdown light“ no pudimos vernos en persona, pero si de manera virtual. Y más de las que estaban planeadas: 19!

La reunión se organizó por Zoom y a eso de las 8:30 pm empezaron a llegar las primeras. Poco a poco se conectaron las demás y lo único que estaba en el programa fue una dinámica llamada „te regalo“, donde cada participante recibe una tarjetita con uno de diversos regalos del Niño Jesús y se entrega una figura del niño y otra de la Virgen María a los afortunados. Si la quieren utilizar para sus posadas virtuales, aquí se las comparto. Además, hicimos una oración por los enfermos del grupo y de COVID.

Y el resto fue charlar, reír, recordar reuniones pasadas, brindar y sentirnos cerca a pesar de la distancia. Ni el virus nos iba a quitar esa convivencia cargada de energía, amor, alegría y buenas vibras. Las últimas nos desconectamos pasada la una de la mañana.

Y como nos gustó mucho esta alternativa virtual hemos decidido repetirla una vez al mes con las que tengan tiempo y oportunidad. Estoy segura que estas convivencias harán mucho bien a nuestros corazones en estos tiempos de incertidumbre, soledad y restricciones.

Nadie podía imaginar lo que ese encuentro en el 2016 traería a nuestras vidas, pero doy gracias a Dios por haberlas puesto en mi camino para sentirme más cerca de mi México que cada día extraño más. Será la edad? La pandemia? O el no saber cuando volveré a ver a mis seres queridos? Sea lo que sea, hay que buscar esas personas y esos momentos que nos acercan a nuestra patria de alguna o de otra forma.

Que Dios bendiga a nuestro grupo y nos dé la oportunidad de volver a coincidir el próximo año en algún rincón de Alemania 🙂

… se abre una ventana

Esta entrada es la continuación de “Cuando se cierra una puerta” que escribí hace un par de semanas y que apenas tengo tiempo de completar. Es increíble como pasa el tiempo, pero no quiero dejar la entrada a medias porque esta segunda parte es muy importante 🙂

Después de la mala noticia de que no podría dar clases de español o informática en ninguna escuela secundaria alemana me puse muy triste. Tampoco es que llegara a la depresión pero si me afectó y tuve que hacerme a la idea de que si quería un trabajo, tendría que ser de otra cosa porque como ya lo he escrito en otras ocasiones, esto de dar clases de español por honorarios está bien como “hobby” pero no para tener un ingreso estable y seguro.

Así que un día me puse a leer los anuncios de empleo en el periódico local de la ciudad y vi uno que me llamó la atención. No crean que fue el primero, este año apliqué a más de 10 anuncios como “informática” sin ninguna respuesta positiva, ni siquiera invitándome a una entrevista.

En fin, el puesto era de una empresa de software para soporte al cliente y capacitación. Ambas tareas eran parte de mi trabajo como consultora hace algunos años, así que decidí enviar mis papeles sin pensarlo mucho.

Al día siguiente me invitaron a una entrevista con el dueño y director de la empresa. Las oficinas están a 15 minutos en coche de la casa en una antigua escuela primaria. La entrevista duró una hora y me fue mucho mejor de lo que esperaba, así que me invitaron a una segunda con el que sería mi colega directo y que hace el mismo trabajo que tendría que hacer yo.

Así que una semana después lo conocí y junto con el director, me entrevistaron nuevamente para saber detalles más específicos sobre mi experiencia y conocimientos de informática. Lo más increíble de todo, fue que para ambos mi pausa de 16 años no era un impedimento para el puesto, ni tampoco mi alemán no perfecto.

Y para mi grata sorpresa, unas horas después de la entrevista me llamaron por teléfono para avisarme que a partir de enero 2021 seré parte del equipo de trabajo de la empresa. Ya firmé el contrato, así que es oficial 🙂 Vuelvo a mi profesión después de una larga pausa y dejo las clases de español por completo.

Como es costumbre, tengo un período de prueba de 6 meses en el cual trabajaré 4 días a la semana para después pasar a tiempo completo. La empresa desarrolla software para los ayuntamientos de ciudades en toda Alemania, específicamente en tema de permisos de construcción y licencias de manejo. Por el momento no es posible viajar mucho y gran parte del soporte y la capacitación se hacen “en-línea”, pero no queda descartada la posibilidad de viajar si es necesario.

Ya les iré contando como me va en esta nueva etapa profesional que implicará grandes cambios a mi horario de trabajo, dinámica familiar y tiempos de ocio 🙂 Pero creo que es el momento indicado ya que las chicas son adolescentes e independientes y ya era hora de volver al área que estudié y que me encanta 🙂

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