El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Llegó el verano y con él las vacaciones escolares como cada año. Como siempre, las chicas reciben sus calificaciones el último de clases y comienzan 6 semanas de descanso.

Este es el primer año que no dispongo de tantas vacaciones como cuando trabajaba como profesora de español. Ahora trabajo de tiempo completo y tengo que administrar mis 28 días de vacaciones en todo el año.

Tomé algunos días a principios de año cuando estuve en México, en Mayo me fui a Grecia con mi marido y aprovechando la visita de mi mamá a Alemania, decidí organizar un viaje en coche durante una semana.

El destino tenía que quedar cerca de casa para no perder tanto tiempo en el traslado ni gastar tanto en gasolina, cuyo precio sigue por las nubes. Las opciones eran pocas y considerando que quería algo fuera de Alemania. El país elegido fue Bélgica, uno de los pocos países europeos que aún no conocía.

Nos quedamos en Gent, una ciudad hermosa y no tan conocida. Y de ahí visitamos Brujas y Bruselas. Sin saber que era día de asueto visitamos Liege, una ciudad medieval pero que con todo cerrado tenía poco que ofrecer. El último día lo dedicamos a Maastricht, otra ciudad medieval pero en Holanda.

Fue una semana muy cultural entre iglesias, fuertes, plazas y ríos. Los días mas calientes del año evitaron que disfrutaremos al máximo de estas hermosas ciudades y es que turistear con mas de 35 grados y sin aire acondicionado es terrible!

Después del calorón llegó la lluvia que tampoco nos permitió disfrutar de la arquitectura y paisajes 😦 Pero así es hoy en día con el cambio climático, todo puede pasar y hubiera sido una gran suerte haber tenido buen clima los 6 días de paseo.

Mi mamá se quedará cuatro semanas cono nosotros, pero el resto del tiempo solo se harán excursiones pequeñas durante el fin de semana o con las chicas entre semana mientras yo trabajo.

Este verano también pasará a la historia por los viajes de nuestras hijas… la mayor viaja la próxima semana a Seul para tomar un curso de coreano durante tres semanas. Desde hace años que está fascinada con la cultura de ese país y ahora podrá disfrutar y conocer de primera mano como viven por aquellos rumbos.

Por otro lado, la pequeña viajará en algunas semanas a Estados Unidos para participar en un intercambio escolar. Ella se quedará por allá hasta el próximo verano y todavía no sé como acepté la propuesta, porque seguro la extrañaré demasiado!

Todavía no sabemos a que ciudad llegará pero confío en que sea una linda para poderla visitar antes de que termine su estancia por allá. Ya les contaré!

Así que a disfrutar lo que queda del verano, el sol, las visitas y los próximos viajes que seguro estarán llenos de aventuras y sorpresas. Al menos la situación en los aeropuertos europeos ya no es tan caótica como hace unas semanas y espero todos lleguen a su destino sin contratiempos 🙂

No me salvé!

Después de dos años y medio de pandemia, mi familia se había salvado de contagiarse. Y no me refiero sólo a mis hijas, mi marido y a mí. También mis hermanos y sus familias, así como mi mamá no se han contagiado a excepción de mi sobrino que estuvo enfermo hace algunos meses.

Durante dos años hemos seguido las reglas de distancia, higiene y uso de mascarilla, sin exagerar y tratando de seguir con la vida normal.
Como saben trabajo en home office desde septiembre, pero mi marido nunca lo ha estado y mis hijas tienen clases regulares en la escuela desde el año pasado. Así que la posibilidad de contagio ha estado siempre presente, pero más en los demás que en mí, porque todo el día me la paso en mi oficina sin contacto físico con otras personas.
Así que cual no sería mi sorpresa cuando al presentar los primeros síntomas de gripa, el resultado de mi test de covid salió positivo!

¿Dónde me contagié? Seguramente en el concierto de Marc Anthony en Colonia, al que asistí con 9 amigas mexicanas. Lo curioso? Sólo yo me enfermé. Alguna otra fuente de contagio? Ninguna otra.
Y pues bueno, ya con el test positivo de antígenos, fui a hacerme un PCR y otro más de antígenos para salir de dudas.

¿El problema? Un viaje programado a la oficina de Saarbrücken donde se llevaría a cabo la reunión anual de consultoría y para la cual ya tenía vuelo reservado para el día siguiente.
Quién lo iba a decir?! La única semana en el año en el que podría conocer y convivir con todos mis colegas hasta ahora „virtuales“ y yo en cama. Ironías de la vida 🙂

No voy a negar que sí me pegó duro el coronavirus. Será la edad, o el que tenía mucho tiempo de no estar enferma de nada, pero si me sentí muy mal los primeros días.
Sobretodo el cansancio y dolor de cabeza permanente que me quitaban el apetito, las ganas de salir de la cama y que aunado a la soledad me hicieron sentir como oso invernando 🙂

La luz y el ruido me molestaban, mi marido se fue a dormir a la sala y comía poco y solita en la habitación. Triste y deprimente.
Pero ya pasó una semana y aunque tengo un poco de catarro, el dolor de cabeza desapareció y poco a poco vuelve la energía perdida.
Mi mayor miedo era que mi hija menor se contagiara porque tenía un seminario relacionado a su año de intercambio y hubiera sido una pena que no pudiera convivir con los otros chicos del programa durante este fin de semana.

Y cuando parecía que ni mi marido ni mis hijas no se habían contagiado, ayer salió positiva nuestra hija mayor. Veremos quién sigue 😦 Eso de estar enfermo en pleno verano no se lo recomiendo a nadie.

Y pues esta historia continuará porque no se ve luz al final del túnel, sino mas bien bruma y niebla. El índice de contagios es cada vez más alto, aunque sin gente grave y ya están previendo olas fuertes para el otoño e invierno. Seguramente vuelva el uso obligatorio de mascarilla en espacios cerrados, llegue la cuarta vacuna y porqué no? Uno que otro „lock down“. A estas alturas ya nada me sorprende y más vale irse haciendo a la idea, porque el virus vino para quedarse y a los políticos la imaginación no se les acaba 🙂

Así que a aprovechar el verano que en un abrir y cerrar de ojos se acaba. Aquí hay muchos planes con la visita de mi mamá en 3 semanas, el viaje de nuestra hija mayor a Seúl para aprender coreano durante 3 semanas y el viaje de la menor a Estados Unidos, donde pasará un año de intercambio escolar. Y a confiar en que nadie, ni aquí ni allá se contagie en las próximas semanas para que no haya cambios imprevistos de planes como el mío a Saarbrücken 😦
Cuídense mucho y feliz verano!

Bodas de porcelana

Parece que fue ayer cuando mi papá me entregó en el altar, di el Si a mi futuro marido y tuvimos esa boda de ensueño con la que había soñado desde pequeña.

Y desde entonces ya pasaron 20 años! increíble! El pasado 18 de mayo cumplimos nuestras bodas de porcelana y como es nuestra costumbre, decidimos celebrarlas con un viaje para 2.

Nuestra luna de miel la pasamos en Hawaii, específicamente en tres de sus islas y desde entonces los viajes a islas se han repetido en varias ocasiones.

La primera fue cuando cumplimos 5 años de casados… nos fuimos de crucero por el Caribe y dejamos a las niñas en Monterrey con mis papás. En aquel entonces decidimos que sería bueno hacer un viaje parecido cada 5 años y creen que lo cumplimos? Pues no!

En los siguientes 15 años nos dimos nuestras escapadas de vez en cuando, ya fuera cuando las niñas se iban de campamento o cuando las dejábamos con mis suegros. El año pasado nos fuimos a Holanda y fue la primera vez que dejamos a las chicas, ya adolescentes, solas en casa. Pero todos esos viajes fueron de 4-5 días y a lugares donde viajábamos en coche.

Este año, aprovechando la tregua que nos está dando la pandemia, quisimos viajar un poco mas lejos. Después de mucho buscar, nos decidimos por Kos, una pequeña isla griega a donde podíamos volar directo de Hamburgo. Una semana en un hotel all-inclusive solo para adultos.

Y se llegó el día! Yo sólo conocía Corfu y mi marido nada de Grecia. Kos resultó una isla pequeña de 33,000 habitantes, de 45 kms de largo por 10 km de ancho, pero tan antigua como la „Iliada“ misma. Si, esa que escribió Homero en el siglo 8 a.C. Dicen que en esta islita nació Hipocrates, el padre de la medicina.

Y bueno, además de disfrutar la playa, el sol de 30 grados y la comida griega, visitamos algunos lugares turísticos. Los primeros 4 días la pasamos en el hotel comiendo y descansando, teníamos piscina casi privada en la habitación y la playa quedaba solo a 5 minutos caminando. Algunas noches ofrecían animación con artistas o bailables y tomamos un par de masajes para completar el „no hacer nada“.

El viernes fuimos a conocer el centro histórico de Kos y rentamos un coche, con el cual fuimos a Zia, un pueblito en lo alto de una montaña donde disfrutamos de una puesta de sol espectacular. Al día siguiente recorrimos toda la isla, parando en dos playas diferentes para seguir disfrutando de la comida griega, los cocktailes y el buen clima.

El domingo dejamos el coche en el aeropuerto y volamos de regreso a casa, donde nos esperaba un clima bastante fresco y lluvia 😦 Fue una semana maravillosa, cuyos „highlights“ fueron:

  • ver un jinete cabalgando en medio del mar
  • escuchar a 3 tenores cantando „amigos para siempre“ y „quizas, quizás, quizás „
  • conocer un molino de viento por dentro
  • escuchar la canción que bailamos en nuestra boda mientras tomábamos un helado en el centro

Qué donde dejamos a las chicas? Pues en casa! La mayor parte del tiempo participaron en un seminario de formación como guías juveniles en Alemania y Dinamarca. No voy a negar que si estaba un tanto preocupada por estar tan lejos, pero todo salió bien y sobrevivieron sin papi y mami.

Y ahora a empezar a reunir ideas para nuestro viaje del aniversario de plata, que en lo que menos piensas se llega! Ya tenemos algunos destinos, pero igual y ustedes pueden recomendarnos algún lugar especial para nuestros 25 años de casados 🙂

Adiós Facebook!

Las redes sociales llegaron para quedarse, pero no todos tienen que usar todas. Mi relación con Facebook empezó hace 15 años y en su momento llegué a postear muchísimo e invertir diariamente varias horas leyendo historias de contactos y artículos diversos.

Por muchos años llegó a ser la aplicación más utilizada en mi teléfono y tableta. Llegué a tener 500 contactos que con el paso del tiempo bajó a 200.

Hace tres o cuatro años decidí desinstalar Facebook de mi teléfono en unas vacaciones para no pasar tiempo de más en él y el efecto fue tan bueno que no volví a instalarlo. Desde entonces seguí los posts de amigos y medios de información desde mi computadora personal, lo que significaba revisarlo dos o tres veces al día.

Al no tenerlo instalado en mis dispositivos móviles dejé de postear fotos y mi uso se limitó a reenviar algo interesante y dar likes aquí o allá. El whatsapp reemplazó poco a poco al Facebook en cuanto a la familia, porque mis hermanos y mamá empezaron a compartir fotos más en nuestro grupo familiar. Por otro lado, instalé Instagram que sustituyó la parte de ocio y noticias, donde sigo un par de medios de información y algunas páginas de paisajes, recetas o manualidades.

Y así fue que poco a poco el interés se fue perdiendo y lo que terminó al 100% mi relación con Facebook fue mi nuevo trabajo. Y no me refiero a la falta de tiempo, pero mi computadora personal pasó a manos de nuestra hija mayor y en mi computadora del trabajo no he querido ni abrir la página de Facebook. Así que al no tenerlo activo en ninguna parte, dejé de usarlo… así nada mas.

Mi único contacto con Facebook por el momento es mi blog que postea automáticamente en la página de Mariposa Migrante de FB y en Twitter, que por cierto también corrió la misma suerte 😦 D.e.p.

Como se han dado cuenta, ya no escribo cada semana como acostumbraba, pero el tiempo simplemente ya no me da. Lo siento mucho, pero seguramente la situación no cambiará en el futuro. Trabajar tiempo completo es otro rollo, además de que ya no tengo muchos temas de qué escribir como cuando recién llegué a este país.

El próximo mes cumpliré 20 años de vivir en Alemania y ya soy toda una veterana. Recuerdo cuando llegué y conocí a algunas personas que tenían 15 o 20 años aquí y me parecía una eternidad. Ahora soy una de ellas y sobra decir, que ya estoy adaptada al 100% y lo qué me faltaba, lo tengo desde hace 9 meses: un trabajo en una empresa alemana dedicada a lo que estudié y donde estoy muy contenta como consultora de sistemas e-learning.

Mi fase de mamá/ama de casa terminó hace tiempo y la de bloguera no la dejaré morir pero definitivamente entrará en una etapa mas personal, donde escribiré mas de mi vida diaria para que siga sumando a las cientos de entradas que ya tengo impresas para leer en mi vejez o heredar a mis nietos (si es que los tengo).

Así que no les extrañe mi ausencia en el Facebook, que aunque no cerraré la cuenta ya nunca la usaré como antes. Y por aquí seguirán leyendo mis aventuritas como mexicana en Alemania, pero ya no tan seguido como antes. Espero su comprensión! Sus comentarios serán respondidos como siempre y si hay algo en que pueda apoyar a alguien recién llegado, no duden en escribirme!

Y se llegó el día! El día en que pude entrar a un supermercado sin mascarilla. Parece absurdo que algo tan banal se haya convertido en algo tan importante en mi vida diaria, pero es que después de dos años de pandemia, era algo que esperaba desde hace mucho.

Como ya les había contado en Alemania la mascarilla se volvió obligatoria en todo lugar cerrado, medio de transporte e incluso en la calle desde marzo del 2020. Primero todo mundo empezó a usar mascarilla de tela para poderla lavar y reutilizar, evitando generar demasiada basura pero el gusto nos duró poco. Ya para el verano del 2020 era necesario portar una mascarilla desechable en todo lugar.

A lo largo del 2020 y 2021 hubo altas y bajas, pero la mascarilla en lugares cerrados siempre fue obligatoria y a partir de diciembre del 2021 incluso nos obligaron al uso de la FTP2 con la que sentía que me ahogaba después de llevarla puesta 15 minutos. Sólo en las escuelas siguieron permitidas las mascarillas desechables.

Y así para ir a un restaurante, viajar en tren o autobús, entrar a una peluquería, tienda o teatro, había que traerla puesta y BIEN puesta si no querías una multa 🙂

De las vacunas ya también he escrito mucho y la locura fue cuando aún con 3 vacunas, nos pedían test para entrar a ciertos eventos o lugares. Para entrar al país de igual forma o para ir de vacaciones… en fin, la combinación de carnet de vacunación, test rápido o PCR y mascarilla era la clave para llevar una vida “casi normal” fuera de casa.

Y para este año imaginaba un proceso de varias fases para ir quitando tantos requisitos poco a poco, pero nada! De un día para otro podemos entrar a supermercados, tiendas y restaurantes sin mascarilla y sin presentar ni carnet de vacunación ni test rápido. Todavía no me la creo!

Sólo para viajar en transporte público, entrar a hospitales, asilos y consultorios es obligatoria todavía la mascarilla FTP2. Bares y discotecas ya están abiertas, en teatros y cines tampoco se necesita mascarilla y en las escuelas después de las vacaciones de pascua tampoco.

Se fue el coronavirus? Todavía no del todo y la importancia de las cifras ha pasado a segundo término. No sé si es para activar la economía, porque la guerra de Ucrania ocupa los titulares o por la primavera, pero esto no termina de convencerme y no quiero cantar victoria prematuramente.

El viernes pasado fui a las compras y después de dos años pude dejar la mascarilla en la bolsa. Hay mucha gente que todavía la lleva puesta y bien por ellos, yo no lo haré si no es obligatorio. Mis hijas tampoco se la quisieron quitar en el supermercado, y pues se les respeta. Ya decidirán si en el salón de clases de la ponen o no, pero ya no será obligatorio.

Y a ver cuanto nos dura el gusto. Mientras tanto a disfrutar del clima que ya va mejorando después de un frente frío que hasta nieve nos dejó. Para Pascua pensamos visitar a los abuelos paternos y pasar unos días en familia, ya que el cumpleaños de mi marido es justo después del lunes de pascua que aquí es feriado. Las chicas todavía tienen vacaciones ese día y mi marido y yo lo pedimos libre para celebrar por ahí. Dependiendo del clima veremos donde pasamos el día, eso sí! Sin mascarilla 🙂

Después se viene mayo con nuestro aniversario de bodas #20, viajes, días feriados y puentes. Pero de eso escribiré en otra ocasión, algunas veces no quiero ni pensar en los momentos felices que estamos planeando sabiendo que nuestros vecinos en Ucrania viven una guerra atroz, injusta e ilegal 😦 Espero y deseo de todo corazón que esa pesadilla pronto termine!

P.D. Cabe aclarar que hay dos estados (Hamburgo y Mecklenburg-Vorpommern) que todavía exigen el cubrebocas en lugares públicos. Por otro lado, cada restaurante o tienda en todo Alemania tiene el derecho de poner sus propias reglas y exigir cubrebocas si así lo desean.

¿¿¿Por qué???

El viernes pasado escuché una canción llamada ¿porqué existen las guerras? que me hizo llorar y eso que no me gusta Udo Lindenberg. Él la escribió en 1981 en relación a la Guerra Fría de aquellos tiempos, pero la misma pregunta me ronda la cabeza desde la semana pasada cuando empezó la invasión de Rusia en Ucrania. Por qué, por qué, por qué?

Antes de vivir en Alemania, las guerras en el mundo me parecían un tema lejano y ajeno a mi entorno. Incluso aquellas que se desarrollaban en América como la de El Salvador, o los tiempos de Pablo Escobar en Colombia. Eran problemas muy locales que poco afectaban a México y la guerra de los Balcanes o el genocidio en Ruanda durante los 90s simplemente sucedía tan lejos que ni siquiera recuerdo haber seguido de cerca las noticas al respecto 😦

El mundo sigue sufriendo de guerras de diferentes tamaños desde que vivo en Alemania, pero tanto el Medio Oriente como Siria quedan tan lejos que nunca afectaron mi vida diaria. Lo que sucede en Ucrania es algo completamente nuevo para mí y me tiene realmente preocupada. Por un lado porque sucede en Europa, nuestro continente… por otro lado, porque nos afecta directamente en todos los ámbitos: social, económico y político.

Apenas lleva una semana y ya ha salido un millón de personas a buscar refugio en otros países. La economía se tambalea y nuestra dependencia energética nos tiene temblando. Ni las sanciones financieras, ni los discursos de paz en la ONU o del Papa, ni las pláticas entre ambos países han detenido los bombardeos ni el avance de los soldados rusos hacia la capital ucraniana.

¿Qué pasará? Ni siquiera quiero conocer los posibles escenarios porque ninguno es optimista. Para mí el único aceptable sería que Putin diera marcha atrás y dejara Ucrania en paz de una vez por todas, pero es obvio que eso no pasará 😦

No me cabe en la cabeza que una persona enferma de poder pueda poner al mundo de cabeza de esta manera. Atacando a civiles, forzando a comunidades completas a emprender la huída solo con lo puesto, destrozando ciudades a diestra y siniestra. ¿Porqué? Y qué puede hacer el resto del mundo para detenerlo?

La solidaridad en toda Europa es abrumadora, pero desgraciadamente nuestras protestas, los edificios iluminados con los colores de Ucrania ni nuestras oraciones podrán detener esta guerra injusta y absurda. Y tengo muchísimo miedo de las medidas que los gobernantes de otros países tomen y conviertan esto en un problema de mayores dimensiones.

Claro que todos queremos demostrar nuestra solidaridad y de hecho mañana participaremos en una marcha por la paz en nuestra ciudad. Claro que queremos ayudar y ya hemos hecho donaciones en especie y efectivo para apoyar a los refugiados. Y claro que Ucrania está incluida en nuestras oraciones a toda hora. Pero mi corazón sigue apachurrado y mi alma en desosiego por lo que podría pasar en las siguientes semanas.

Mi pancarta para la marcha del martes

Será posible que un loco se salga con la suya? Y así como ahora sucede en Ucrania, podría pasar en cualquier lado. La humanidad no ha aprendido nada de la historia y las guerras siguen destrozando hogares y familias eternamente. Qué tristeza! Y qué impotencia!

Sólo quería desahogarme y dejar por escrito mis sentimientos en estos días. Durante la semana ha sido incluso difícil hacer y contestar la pregunta ¿cómo estás? Porque todo mundo está tan asustado, preocupado y triste que no sabe uno que responder a tan simple pregunta.

Confío y ruego a Dios para que esta pesadilla termine lo antes posible. Y creíamos que la pandemia era lo peor que nos podía pasar, que ironía de la vida! Nadie podía imaginar lo que vendría después de dos años de encierro, restricciones y vacunas. Ahora sí que la situación es delicada y no queda más que tener fe y esperanza en que pronto vuelva la paz a todo el mundo!

Les dejo está pagina para apoyar a Ucrania desde nuestra trinchera: https://supportukrainenow.org y cuídense mucho!

Prueba superada!

Cuando una persona empieza a trabajar en una empresa alemana, normalmente se tiene un período de prueba que consiste en los primeros seis meses de trabajo. Este tiempo es importante para que ambas parte, el empleador y el empleado se den una mejor idea de las actividades laborales, conocer el equipo de trabajo, evaluar las habilidades del recién contratado, y ver si el perfil y el empleo son lo que se esperaba.

Considerando que uno es contratado después de una o dos entrevistas de un par de horas, siempre me ha parecido riesgoso para ambas partes aceptar un empleo con tan poca información. Y en Alemania, en este período de prueba, tanto el empleado como el empleador puede decidir concluir el contrato sin mucha burocracia.

Si mal no recuerdan, en enero del año pasado que me reincorporé a mi carrera profesional como consultora de informática, no pasé el período de prueba y a los cuatro meses me dijeron que mi alemán y mis habilidades técnicas no cumplían las expectativas para el puesto 😦

En aquel entonces mi autoestima se fue al suelo y creí que no encontraría un trabajo en esa área nuevamente. Pero tomé un par de cursos de alemán avanzado, hice una formación en el tema de digitalización y seguí buscando oportunidades. Siendo sincera, con el viaje programado a México para el verano no apliqué en cientos de puestos, y envíe un par de CVs por aquí y por allá.

Una de las aplicaciones fue en respuesta a un anuncio que parecía el puesto ideal para mí, y sin muchas expectativas envíe mis papeles y con mucha sorpresa pasé las dos rondas de entrevistas. El contrato me llegó por correo electrónico el día que volaba a México y no lo podía creer!

Y así fue que empecé a trabajar como consultora de e-learning en una empresa internacional que se ubica en el sur de Alemania. Con contrato de tiempo completo y 100% en home-office, conocí las oficinas y parte de mi equipo de trabajo en Saarbrücken a principios de septiembre 2021.

Y comenzó el tiempo de prueba… a finales de noviembre tuve una reunión con mi jefa y recursos humanos para evaluar los primeros tres meses y todo marchaba de maravilla. Trabajo, aprendizaje, equipo, idioma, proyectos, etc. Pero considerando mi mala experiencia de abril, no podía cantar victoria.

Pero el día llegó y hoy cumplo mis primeros seis meses. El viernes pasado tuve nuevamente una reunión con mi jefa y recursos humanos y la retroalimentación fue muy positiva… en ambas direcciones. Estoy feliz con el trabajo, los proyectos, mi equipo de trabajo y los planes a futuro. Mi jefa está feliz con mis habilidades y experiencia, mi rápida integración en el equipo y mi continua iniciativa. Un ganar-ganar que pinta muy bien y que ha terminado de quitarme todos los miedos que podrían haber quedado de la experiencia anterior.

Así que mi oficina en casa seguirá siendo mi lugar de trabajo y para no sentirme tan solita, la semana pasada llegaron mis compañeras de trabajo Frida y Xochitl, dos plantas con las que puedo platicar y ver crecer 🙂 No me puedo quejar porque el equipo de cómputo es de primera y el internet no me ha fallado. Como ya lo he mencionado antes, trabajar en casa tiene sus ventajas y desventajas. Yo preferiría ir a la oficina y ver a mis colegas, pero con la distancia eso nunca pasará. Mi ilusión es que pasando el corona, pueda visitar clientes y tener más contacto real con personas y no sólo de forma virtual.

Mientras tanto, a seguirle echando ganas para continuar mi carrera profesional como informática y a seguir aprendiendo en este mundo digital tan interesante.

Por otro lado, mi hija mayor también puede decir „prueba superada“ porque el viernes pasado terminó sus prácticas de tres semanas en un hotel de la ciudad. Cada semana estuvo en un área diferente: recepción, cocina y house-keeping. Aprendió mucho y ahora sabe lo que es trabajar de verdad, porque vaya que si la pusieron a trabjar… sobretodo en la última semana limpiando habitaciones y baños 🙂

Desgraciadamente estas buenas noticias se han visto ensombrecidas por la situación actual de Ucrania y Rusia. Sólo Dios sabe que nos depare el destino y ruego a Dios para que no pase a mayores, y podamos seguir viviendo en paz, libertad y armonía. Pido por la paz en Ucrania y que el conflicto pare cuanto antes. Esto de vivir tan cerca del ojo de huracán es terrible y no me puedo imaginar lo que están viviendo nuestros vecinos 😦 Roguemos por la paz mundial!

Desde hace tiempo que quería contar un poco sobre la situación del Covid por estos lares, pero con lo de mi papá y el viaje a Monterrey se pasó el tiempo y casualmente hoy se cumplen 100 semanas de uso obligatorio de mascarilla en Alemania.

A punto de cumplir dos años del primer “lock down” y la llegada del coronavirus a nuestras vidas, cómo es la vida hoy en día por acá? Pues desgraciadamente todavía muy lejana a la que teníamos antes del covid.

Lo primero que hay que comentar es que la vida diaria depende de tu estado de vacunación. Si tienes dos o tres vacunas tienes acceso a restaurantes, eventos, hoteles y más. El que no está vacunado prácticamente sólo puede ir a supermercados, farmacias y dependiendo del estado donde viva también a tiendas en general. Quedarse en un hotel o entrar a un restaurante en muchos estados no está permitido para los no vacunados.

A lo largo de estos dos años, el uso obligatorio de mascarilla en lugares públicos, transporte y en algunas temporadas en la vía pública se ha mantenido, pero el tipo de mascarilla permitida ha cambiado. Poco después de empezar la pandemia, las mascarillas de tela no fueron permitidas y por más de un año pudimos andar con esas celestitas de hospital sin problema. Pero desde diciembre del año pasado con el aumento de casos de la variante omicrón, se empezó a generalizar el uso obligatorio de las mascarillas FPP2 en todas partes. Incluso para ir al supermercado hay que entrar con esas y sólo en las escuelas todavía se permiten las otras. Lo odio!

Los test caseros, de antígenos o PCR también han tenido sus temporadas altas y bajas. Para viajar a veces te piden el de antígenos o el de PCR, todo en combinación con tu estado de vacunación y al lugar donde viajas o de donde vienes. Para cumplir con las reglas 2G plus que están en vigor desde el año pasado en muchos estados, hay que complementar tu doble vacuna con un test de antígenos para entrar a restaurantes, gimnasios o vacacionar en un hotel. Pero si tienes el “booster” (tercer vacuna) ya no es necesario el test.

Pero por ejemplo desde la semana pasada, en la escuela de mis hijas, todos (vacunados o no) se tienen que realizar un test casero a diario antes de ir a la escuela. Incluso los que tienen el “booster”. Y al parecer esta indicación seguirá por todo el mes de febrero. Y también en algunas reuniones a las que me han invitado en la iglesia, me piden test para asistir aunque ya tengo 3 vacunas.

Así que cómo pueden ver, la vida diaria no tiene nada de “normal” y estoy tan harta que desde hace meses no leo noticias ni me interesa el índice de contagios de la ciudad, del estado ni del país con el cual se regulan todas las medidas antes mencionadas. No tengo ganas de ir ni al supermercado porque con esa mascarilla siento que me ahogo, no veo porque se me empañan los lentes y no entiendo a la gente cuando habla. También he cancelado mi participación en reuniones donde me piden test extra o se usará mascarilla porque no entiendo nada.

Gracias a Dios puedo trabajar desde casa donde no tengo que usar mascarilla ni presentar test para acceder a las oficinas. El trabajo me distrae del tema “corona” y me olvido por un rato de la vida fuera de casa.

Algunos países europeos han empezado a eliminar las medidas o restricciones y confío en que dentro de poco, Alemania también lo haga. Mi hartazgo lo comparten ya muchos y poco a poco la gente ya no quiere escuchar de nuevas medidas, combinaciones curiosas de test/vacuna/mascarilla ni de leyes sobre vacuna obligatoria.

Sigo contando los días para que algún día se pueda entrar a todas partes sin mascarilla. Ojalá llegue pronto y no terminemos el año con ella! Dios nos libre!

Hoy 31.01.2022 cumpliría mi querido papá 80 años de vida y seguro que él hubiera sido el primero en leer esta entrada. Pero ya no está con nosotros y seguro la leerá desde el cielo.

Como ya lo escribí antes, curiosamente el verano pasado aprovechando que estaba toda la familia reunida, mi hermano menor tuvo la idea de celebrar los 80 años del abuelo de sorpresa adelantada.

Era un domingo soleado en que mi hermano nos invitó a su casa para asar un cabrito, comida tradicional de Monterrey. Y ahí después de habernos saboreado el cabrito asado y otras delicias, entonamos las mañanitas mientras llegaba el pastel con las velas prendidas en forma de 8 y 0. En el vídeo que quedó para el recuerdo se oye la voz sorprendida de papá y bromea sobre su edad, ya que dice que todavía no los tiene y mucho menos se le notan! Así era mi papá!

El cumpleañero

Justo 6 meses después no está para cantarle las mañanitas ni para escuchar sus bromas, pero al menos los celebró con todos sus hijos y nietos entre risas y abrazos. Quién diría que ya no volvería a estar toda la familia reunida en un futuro ni para celebrar un cumpleaños ni para hacer un viaje familiar ni para pasar una tarde soleada con su respectiva carnita asada.

No me cabe duda que como dicen por ahí, los tiempos de Dios son perfectos y no queda más que agradecer la oportunidad que en su momento se nos dio para celebrarlo y despedirlo de esa forma.

Ahora que ya no está me he puesto a pensar en los últimos años y es increíble como se dieron algunos acontecimientos para que todo pasara de una manera que ahora parece haber sido planeada, pero no lo fue. Simplemente Dios, el destino o la suerte me dio la bendición de pasar muchos momentos con mi papá últimamente sin saber que pronto ya no estaría con nosotros.

Ya voy a cumplir 20 años en Alemania y aunque al principio creí que sería posible ir frecuentemente a Monterrey, con el tiempo y los hijos me di cuenta que no era tan fácil ni tan barato. Al principio iba cada año, pero cuando las niñas entraron a la primaria los lapsos entre cada viaje a México se fueron ampliando. Creo que en alguna ocasión pasaron hasta 5 años sin ir. Por otro lado, mis papás venían cada dos años y ellos casi siempre lo cumplieron combinando su visita con un viaje o crucero a algún punto de Europa.

Y sobre esos tiempo de Dios… todo empezó en el 2019 cuando mis papás planearon su viaje a Alemania y justo mis hijas planeaban el suyo a California. Acomodamos las fechas de tal forma que pude acompañar a mis papás a su crucero a Noruega, mientras que las nietas estaban en Estados Unidos con los primos. Un viaje de 10 días espectacular, donde volví a ser la princesa de papá y mamá, consentida y feliz de pasar ese tiempo sólo con ellos, mientras que disfrutábamos de unos paisajes increíbles entre fiordos, cascadas y pueblitos sacados de un cuento.

Fiordos noruegos

Ya que llegaron las niñas de California, las tres los llevamos a conocer el área montañosa del Harz donde también pasamos unos días muy lindos y que serían los últimos del abuelo en tierras germanas. Ya en ese viaje me di cuenta que no tenía la energía que lo caracterizaba y dudé que pudiera volver a venir a visitarnos 😦

En ese mismo año, en diciembre 2019 mis papás se mudaron a un departamento y dejaron la casa donde crecí. Para ayudarles con los últimos detalles de la mudanza, decidí viajar de forma casi espontánea en enero 2020. Pasé 3 semanas en Monterrey sola con ellos y casualmente estuve por primera (y última vez) en el cumpleaños de papá en todo el tiempo que tenía viviendo en Alemania. Esa vez también lo celebramos comiendo cabrito, pero en un restaurante de la ciudad. Nunca lo olvidaré!

No podrían haberse mudado en un mejor momento. Dos meses después llegaría el coronavirus y mantendría a todo el mundo en casa. Mis papás se adaptaron rápidamente a la vida en un lugar más íntimo y pequeño y ahora mi mamá no tiene que vivir solita en una casa demasiado grande. Todo pasó a su debido tiempo…

Con el corona se nos echó a perder el plan de celebrar los XV años de las chicas en diciembre del 2020 y por un momento creí que no habría un plan B. Ya estaba hecha a la idea de sólo hacer una sesión de fotos en Alemania con sus vestidos, sin fiesta ni familia. Pero al perder mi trabajo en Abril del 2021, rápidamente organizamos el viaje a Monterrey para el verano incluyendo una pequeña reunión (con Corona no se pudo más) y una misa de acción de gracias para los XV + 16 de las chicas.

Y así llegamos al 31 de julio del 2021, 6 meses antes del cumpleaños #80 de mi papá en el que toda la familia bailó, cantó y disfrutó de una velada cálida y al día siguiente continuó reunida para comer cabrito y celebrar al abuelo.

Cuatro meses después mi papá entraría al hospital para una revisión de su corazón y sufriría su último infarto. Justo dos días antes de Thanksgiving, lo que le dio oportunidad a mi hermano de California volar de inmediato a Monterrey a acompañar a mi mamá en la semana más dura de nuestras vidas. Y ahí se quedó hasta el sepelio.

Unas semanas después, aprovechando la pausa navideña del trabajo, pude escaparme tres semanas a Monterrey para pasar las fiestas con mi mamá y todo lo que ya les conté en las últimas entradas.

Todo se acomodó de una forma que ahora pareciera haber sido planeada. Las fechas, los viajes, las vacaciones, los días festivos, todo! Y pues nada, a dar gracias por los casi 80 añitos de mi papá y todos los momentos que pude pasar con él a pesar de la distancia.

Te mando un gran abrazo hasta el cielo, donde seguramente estás celebrando con tus hermanos, papás y primos con un buen cabrito y un gran helado de postre! Te extraño y te quiero hasta el infinito!

Un viaje inesperado

Ya voy a cumplir 20 años de vivir en Alemania y en todo este tiempo, cada viaje a mi querido Mexico ha sido planeado con mucha anticipación y esperado con ansias. Casi siempre, al regresar a Alemania había algún plan o idea vaga de cuando volarían mis papás a visitarnos o cuando volveríamos a visitar Monterrey.

En nuestro último viaje el pasado verano me despedí de todos con la idea en mente de volar en noviembre 2022 para el cumpleaños #70 de mi mamá. Y si fuera posible, quería llegar de sorpresa como lo hicimos hace 7 años para la Navidad.

Pero como dice el dicho “uno propone, Dios dispone y viene el diablo y lo descompone”, mi plan se fue al traste con la muerte repentina de papá.

Por primera vez tuve que comprar un boleto carísimo con poco tiempo de anticipación y en temporada alta. Un viaje completamente inesperado para pasar las fiestas decembrinas con mi mamá, que después de 3 semanas, puedo afirmar que fue gratificante y muy especial.

Por primera vez pasé la nochebuena y la nochevieja sola con mi mamá. Una cena sencilla, un ambiente relajado y mucha nostalgia hicieron de estas fiestas normalmente caóticas y estresantes, unas veladas muy lindas.

Un viaje también inesperado pero para mi mamá fue un viaje a San Antonio Texas que planeé para salir de la rutina y distraernos. Con un clima espectacular, pasamos 4 días entre paseos, compritas y gratos momentos madre-hija. Creo que la última vez que habíamos vacacionado solas fue a Canadá hace mas de 25 años.

También aproveché mi estancia en mi tierra natal para satisfacer todos mis antojos culinarios, ver a algunas amigas y visitar a familiares, entre ellos mis abuelitos.

Por primera vez visité Monterrey y no vi a mi papá 😢 Triste, realmente muy triste, pero traté de aprovechar cada día de la mejor manera. Junto con mi mamá, pusimos documentos y pendientes en orden, sacamos algo de su ropa y zapatos, hicimos algunos planes a corto plazo y veremos con el paso del tiempo, qué tanto puedo apoyar desde lejos a mi mamá en esta nueva etapa.

El clima en Monterrey estuvo mas cálido que de costumbre y lo disfruté al máximo! Además, las restricciones por covid no son como en Alemania y pude pasear, comer en restaurantes, ir al cine y de compras, sin mostrar mi cartilla de vacunación ni hacerme tests rápidos. Una bendición!

Fueron tres semanas intensivas con mamá y recuerdos de papá. Como dice la canción de Selena „fotos y recuerdos“, así quedará grabado este viaje en mi memoria y corazón.

Mucha gente se sorprendió de que no tomara el primer avión en cuanto supe que mi papá sufrió el infarto… tampoco lo tomé para estar presente en el sepelio. Esperé un par de semanas para mejor pasar las fiestas decembrinas con mi mamá y sé que fue una buena decisión. Yo misma deposité las cenizas de papá en su nicho y como lo escribí antes, no lo sentí como una despedida. En vida nos habíamos despedido el verano pasado sin saber que no volveríamos a coincidir, y ahora toca esperar el momento de volvernos a reunir cuando Dios quiera. Mientras tanto, sigo sintiendo su compañía y recordándolo sonriente y feliz.

Ojalá pasen muchos años antes de volver a hacer otro viaje inesperado. Para este año hay un par de planes, pero ya se los contaré en otra ocasión. Cuídense mucho y espero estén teniendo un buen comienzo de año! A disfrutar al máximo cada día!

Año nuevo, etapa nueva

Antes que nada espero que hayan tenido un feliz fin de año 2021 y que el nuevo año haya empezado con el pie derecho. Este año a diferencia del año pasado no comienza con un trabajo nuevo, tampoco me he mudado de casa ni cuenta con grandes proyectos. Este año lo empiezo como huérfana de padre, lo que significa una nueva etapa en mi vida.

Me siento afortunada al haber contado con el apoyo y presencia de mi padre por casi 50 años. Aunque no lo veía ni hablábamos a diario, sabía que estaba ahí y podía contar con su apoyo incondicional en cualquier momento. Como saben volé a México para pasar la Navidad y el fin de año con mi madre y fue raro no verlo en su nuevo departamento.

Recién en verano lo había visto disfrutar de su nuevo hogar, así como el año anterior en el que estuve para ayudarles con los últimos detalles de la mudanza. Es un departamento en el piso 11 con una vista espectacular de la ciudad y los montañas. Tiene el espacio suficiente para recibir visitas, el área común incluye un jardín muy amplio y una piscina. Incluso se cuenta con salones para fiestas y un gimnasio. Pero desgraciadamente solo pudo disfrutarlo durante dos años.

El lado positivo de la historia es que mi madre está muy bien adaptada en su nuevo hogar y cuenta con todas las facilidades para una vida segura y cómoda.

Fue raro no verlo sentado en su computadora, viendo sus partidos favoritos de tenis ni caminar por el jardín. Tampoco me preparó sus tradicionales palomas o sincronizadas. Fue triste ordenar sus documentos, sacar su ropa y zapatos. Cada rincón guarda recuerdos y gratos momentos. Pero sabiendo que sus últimas semanas estuvieron cargadas de dolor, agotamiento y falta de energía, me reconforta recordarlo sonriente, activo y optimista.

QPD

Habrá que acostumbrarse a hablar en pasado sobre él, a referirme en singular a mi madre y no a “mis papás” como solía hacerlo y a extrañarlo.

Empieza una nueva etapa para todos los integrantes de la familia… para mi mamá sin su esposo, a nosotros sin padre/suegro y a nuestros hijos sin su “tito”. Pero estamos muy agradecidos con Dios por habérnoslos dejado tantos años después del primer susto que nos dio su corazón. Disfrutamos muchísimas vacaciones y fiestas en familia, viajó por America y Europa en cantidad de oportunidades, emprendió proyectos exitosos y vivió casi 80 años en paz, libertad y plenitud.

No estuve en Monterrey para despedirlo en el hospital ni para estar en el sepelio, pero si tuve la oportunidad de estar en la ceremonia del depósito de cenizas en el nicho de la Iglesia. Fue un momento emotivo y triste, pero definitivamente no fue una despedida porque sé que estará conmigo siempre. Sólo sus cenizas están ahí guardadas, pero su sonrisa, su mirada de ojos verdes y su manera de ser siempre me acompañarán para seguirme apoyando y animando no solo este nuevo año, sino lo que me queda de vida.

Vuelvo a Alemania tranquila porque dejo a mi mamá encarrilada en su nueva vida y porque ya tiene planes de visitarnos pronto. La vida sigue y hay mucho por aprender en esta nueva etapa que comienza para todos. Le pido a Dios fortaleza, fe y y ánimo para seguir su ejemplo. Y a disfrutar cada momento del 2022 como si fuera el primero, el único y el último!

Feliz año para todos mis queridos lectores!

El año del 3 x 4 meses

Se acerca el fin de año y con él, el tiempo de reflexionar y ver hacia atrás. Qué pasó en este año, qué logramos y qué lo hizo diferente?

En mi caso el 2021 fue el año de volver a mi carrera como licenciada en informática, de consultora de sistemas después de una larga pausa de más de 12 años.

La oportunidad surgió el año pasado al ver un anuncio en el periódico local, donde buscaban consultores para una empresa de software muy cerca de la casa. Era una empresa muy pequeñita, casi familiar dedicada a desarrollar un programa para el proceso de permisos de construcción en diferentes ayuntamientos a lo largo y ancho del país.

Después de un par de entrevistas y firmar mi contrato, empecé a trabajar el 5 de enero de forma parcial, solo 4 días a la semana para irme acostumbrando al tiempo completo. El trabajo como consultora era interesante, pero el puesto requería también muchos conocimientos técnicos que no tenía, así que no pasé mi período de prueba y mi último día de trabajo fue el 30 de abril. Completé justo 4 meses!

Al inscribirme como desempleada en la agencia del trabajo, me dediqué a buscar cursos de especialización para aprender esa parte técnica que me había faltado en el trabajo. No encontré nada apropiado y tomé dos cursos de alemán intensivo para mejorar mi escritura y mi vocabulario de negocios. Durante el mes de junio tomé un seminario llamado “Arbeiten 4.0” sobre las nuevas formas de trabajo en la era digital que no cumplió mis expectativas.

Mientras tanto seguía buscando oportunidades de trabajo y encontré por casualidad una en Xing que me llamó la atención a mediados de junio. Mandé mis papeles sin mucha ilusión y cual no sería mi sorpresa el no sólo pasar la primera entrevista, sino también la segunda.

Con un viaje planeado a México de tres semanas para el verano, mi fecha de entrada podía ser a principios de septiembre y aceptaron mi propuesta. Justo el día de tomar el avión a Monterrey, recibí mi contrato para comenzar en imc el 1 de septiembre. Exactamente 4 meses después de haber quedado desempleada.

Así que disfruté de unas lindas vacaciones en Monterrey y Puerto Vallarta con la familia y el 1 de septiembre viajé a Saarbrücken para conocer las oficinas, mi equipo de trabajo y recoger mi computadora. Desde entonces trabajo como consultora de un software de e-learning de forma remota y estoy feliz como lombriz. Se acaba el año 2021 cumpliendo 4 meses el 31 de diciembre en dicha empresa y con vista a cumplir mi período de prueba de 6 meses sin problema. Espero que así sea y el próximo año cumpla los 12 meses completos en la misma empresa.

Así que pueden adivinar la razón del título de esta entrada, el año quedó dividido justamente en 3 períodos de 4 meses en el ámbito laboral. Curioso, no?

Pero eso no es todo. Justo hoy 18 de diciembre viajo a Monterrey, justo 4 meses después de haberlo dejado. Creo que nunca había hecho dos viajes a México en tan corto tiempo, pero las circunstancias se presentaron así y decidí pasar la temporada navideña con mi mamá en mi terruño, pasar mi duelo con la familia mexicana y por primera vez estar lejos de mi marido y mis hijas en esta época decembrina.

Será una estancia muy diferente y especial. Un tiempo para acompañar a mi mamá, recordar viejos tiempos y cerrar este círculo. Será difícil no ver a mi papá en su sillón predilecto, viendo sus eventos deportivos en la tele o checando sus finanzas en su PC y consintiéndome al máximo. Doy gracias a Dios por habernos permitido estar en Monterrey en verano, también con mi hermano que vive en California, porque así pudimos tener un tiempo muy lindo con todos. Fue una especie de despedida sin saberlo.

Ahora quién me llevará a comer cabrito? Quién me dará consejos financieros? Extrañaré cuando estaba en Alemania y me traía mazorcas de sus paseos en bici o cuando se saboreaba una buena cerveza. Nada será igual a partir de ahora y tendremos que acostumbrarnos a su ausencia física, porque sé que sigue entre nosotros de otra forma.

Un año complicado por el covid llega a su fin, un año lleno de satisfacciones profesionales y un año con una gran pérdida. Doy gracias a Dios por lo aprendido y lo vivido en este año y le pido que el 2022 esté lleno de esperanza, salud y aventuras. La primera ya está planeada, pero eso se los contaré en otra ocasión!

Feliz y próspero 2022 para todos mis amados lectores!

Apagándonos….

Hace unos días me llegó esta reflexión por whatsapp que les comparto:

«Un hombre, que regularmente asistía a las reuniones con sus amigos, Sin ningún aviso dejó de participar en sus actividades. Después de algunas semanas, una noche muy fría, un integrante del grupo decidió visitarlo. Encontró al hombre en casa, solo, sentado frente a una chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida a su compañero. Se hizo un gran silencio. Los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que crepitaban en la chimenea. Al cabo de algunos minutos el visitante sin decir palabra, examinó las brasas que se formaban y seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, retirándola a un lado del brasero con unas tenazas. Volvió entonces a sentarse. El anfitrión prestaba atención y al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó, hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente. En poco tiempo, lo que era una muestra de luz y de calor, no era más que un negro, frío y muerto pedazo de carbón. Muy pocas palabras habían sido dichas desde el saludo. El visitante antes de prepararse para salir con las tenazas, regresó el carbón frío e inútil, colocándolo de nuevo en medio del fuego. De inmediato, la brasa se volvió a encender, alimentada por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno suyo. Y el anfitrión le dijo: «Gracias por tu visita y por tu bellísima lección. Regresaré al grupo». ¿Por qué se extinguen los grupos? Muy simple: porque cada miembro que se retira le quita fuego y el calor al resto. A los miembros de un grupo vale recordarles que ellos forman parte de la llama. Es bueno recordarles que todos somos responsables por mantener encendida la llama de cada uno y debemos promover la unión entre todos para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero. No importa si a veces nos molesta tantos mensajes que llegan al chat, lo que importa es estar conectados, en silencio algunos, otros muy activos, con diferencias de opinión y caracteres. Los amigos que aquí estamos reunidos es para conocer, aprender, intercambiar ideas, o simplemente saber que no estamos solos, que hay un grupo de Amigos y Familiares con los que podemos contar. Mantengamos la llama viva. Aunque algunos se reporten esporádicamente, es bueno saber que mantienen su llama encendida.“

Cuando la terminé de leer no pensé en mis grupos de whatsapp ni de facebook, sino en mi papá y sus múltiples grupos sociales que por el coronavirus tuvo que dejar desde el año pasado para evitar el contagio y posibles consecuencias a su corazón.

Una de las características que heredé de mi papá fue el ser „socialitos“. Tanto él como yo, somos de los que si no hay mitote, lo organizamos. Y tenemos muchos „grupitos“ de amistades, que si los ex-colegas, los de la escuela, los vecinos, los de la uni, los de la iglesia, etc. Y por lo mismo, nuestros calendarios estaban llenos de reuniones, festejos y convivios hasta que llegó el corona y nos vació el calendario de un día para otro.

Y precisamente como ese pedazo de carbón de la historia, nos hemos estado apagando poco a poco. Mi papá sustituyó sus visitas al club deportivo donde se encontraba a muchos conocidos por una bicicleta estacionaria en su departamento, las dos o tres veces que iba al dominó con amigos por „encuentros virtuales“ con amigos de vez en cuando y con mi hermano y sobrino cada sábado. Pero el desayunito con el compadre, los almuerzos con hermanos y primos de mi mamá cada mes, las idas a cenar con los grupos de parejas y las idas al cine con mi mamá cada miércoles tuvieron que ser cancelados definitivamente.

Lo que parecía que iba a durar sólo un par de meses se extendió por un año y medio y aunque poco a poco se iba reanudando la vida social en Monterrey, mi papá ya no volvió a su „socialitos“ como antes. La salud física le pasó factura simultáneamente o tal vez como consecuencia de su „encierro“? Nunca lo sabremos, pero definitivamente este verano que lo vi ya no tenía la energía que lo caracterizaba y que recién el año pasado (enero 2020) antes de la pandemia había observado cuando les ayudé con la mudanza a su nuevo departamento.

Claro, mi papá ya iba a cumplir 80 años y había disfrutado muchísimos años llenos de encuentros sociales, fiestas, carnes asadas y convivencias. Pero y los niños, los jóvenes y el resto de la población? Con esta reflexión del carbón me ha quedado claro que todos nos estamos apagando y peor aún, acostumbrándonos a la no-convivencia. A menudo escucho comentarios sobre gente que se molesta cuando la gente se les acerca demasiado en el supermercado, o cuando se suben más personas a un ascensor donde ya hay un par de personas. Otros se sienten „engentados“ al asistir a una feria o mercado de navidad. Mi hija mayor incluso preferiría volver al „home-schooling“!

Sí, si tengo miedo de una sociedad aislada y solitaria, de niños huraños que eviten el contacto social, de jóvenes concentrados en la vida „virtual“ de redes sociales y chats, de adultos mayores sufriendo de soledad extrema y de profesionales evitando volver a la oficina.

Ruego a Dios que cuando esta pesadilla llamada coronavirus termine, todo sea tan simple como en la historia del carbón y podamos automáticamente volvernos a encender y ser parte de los grupos de amigos, vecinos y colegas. Que la vida social vuelva a llenar nuestros fines de semana con eventos, los asilos con visitantes, las discotecas con jóvenes y los salones de fiestas infantiles con niños jugando por doquier. Que vuelva el «Oktoberfest», los carnavales y los conciertos. Y por supuesto sin hacer distinción entre vacunados y no vacunados… que todos volvamos a disfrutar de la vida sin miedo de los demás ni mucho menos de un virus llamado Corona.

Hasta pronto, querido papá

Después de una semana de altibajos, llegó la llamada que ninguna persona viviendo en el extranjero quiere recibir… la que anuncia la pérdida de un ser querido.

En casi 20 años viviendo en Alemania me había escapado. Claro que han fallecido familiares, pero no tan cercanos como hermanos, abuelos o padres. Y en el momento menos esperado, mi papá sufrió su tercer infarto, del cual ya no se pudo recuperar.

Hace casi 10 años escribí este texto para celebrar su cumpleaños #70. Ahí describía un poco su vida y sus primeros dos infartos, el primero a los 33 años y el segundo a los 56. Su padre y sus hermanos padecieron del mismo mal y mi abuelo murió de un infarto a los 60. Qué mala herencia! Justo el año pasado fue necesario colocarle un marcapasos para controlar su corazón y desde entonces ya no tuvo la misma energía que lo caracterizaba.

Desde hace unas semanas su salud se detioró rápidamente y el martes pasado lo internaron en el hospital para revisar su corazón de pe a pa. Pero su corazón se reveló y se infartó por tercera vez! Esta vez tanto los riñones como los pulmones resintieron y hubo necesidad de intubarlo para controlar todos los órganos afectados. Le hicieron un cataterismo y todo parecía mejorar, pero al quitarle el respirador su corazón ya no aguantó.

En enero cumpliría sus 80 y curiosamente este verano decidimos adelantar el festejo, aprovechando que todos sus hijos y nietos se encontraban en Monterrey y que seguramente sería difícil acompañarlo en enero. Le cantamos las mañanitas y sopló sus velitas. Quien diría que no llegaría a cumplirlos 😦

Todo pasó tan rápido que todavía no termino de asimilarlo. En verano me despedí de mis abuelos por tercera vez, ya que siempre que vuelvo a Alemania creo que no volveré a verlos y mi papá se les adelantó sin previo aviso. Doy gracias a Dios por habernos permitido convivir intensamente en verano con él, celebramos los XV de mis hijas, fuimos unos días a Parras y disfrutamos mucho en familia. No hubo una despedida oficial, pues ni siquiera por teléfono pude comunicarme con él, pero estoy tranquila de que nuestra última visita a Monterrey fue tan emotiva y hermosa. Así lo recordaremos, disfrutando la vida y la familia que había creado.

Ya lo había escrito hace 10 años, fue un hombre ejemplar con una vida plena. El mejor hijo, hermano, padre, esposo, amigo y abuelo del mundo! Y doy gracias a Dios por haberle regalado 45 años de tiempo extra después de su primer infarto. En este tiempo vio a su familia multiplicarse, viajó por el mundo y disfrutó cada momento con amigos y familiares.

He perdido a mi lector #1 que nunca se perdía mis entradas y que las comentaba regularmente… ya no las podrá leer, pero las vivirá conmigo de primera mano porque a partir de hoy lo llevaré en mi corazón y me acompañará siempre.

Quedamos desolados a su partida, sobretodo mi mamá con quien cumpliría sus bodas de oro en dos meses, pero tranquilos al saber que no sufrió en sus últimos días y seguros de que ya está en la presencia del Señor. Ahora le tocará velar por nosotros desde arriba y donde nos reservará un lugar para acompañarlo algún día.

Sigue un proceso difícil que aunado a la pandemia y a las fiestas decembrinas, será mas doloroso. Pero arriba corazones y a recordar todos esos bellos momentos compartidos que son un montón!

Te quiero hasta el infinito y te extrañaré muchísimo! Hasta pronto, querido papá!

En nuestro crucero por los fiordos noruegos

Cuando parecía que todo volvía a la normalidad y poco a poco recobrábamos nuestra libertad, volvemos a empezar con nuevas medidas de higiene, restricciones, y reglas aún más complicadas.

Desde hace dos semanas, el número de contagios por corona virus aumenta diariamente, rompiendo incluso los récords del año pasado. Principalmente en el sur de Alemania, los hospitales están repletos y empiezan a enviar a pacientes a otros hospitales en ambulancia o helicóptero.

Mientras tanto, el país se encuentra en transición de gobierno y apenas el próximo fin de semana entra el nuevo con una coalición de tres partidos. Las últimas semanas, el gobierno ha estado muy ocupado en cómo se iba a formar el gobierno después de unas elecciones en las que ningún partido obtuvo mayoría, y en cómo repartirse las secretarías entre todos los partidos involucrados.

Y el coronavirus agarró vuelo! Se supone que el país tiene un 65% de la población vacunada y ahora es necesaria una tercera vacuna llamada „Booster“ a los 6 meses para fortalecer las primeras dos dosis. De un día para otro se comunicó la recomendación de esta tercera vacuna, sin tener centros de vacunación preparados y los consultorios sin vacunas para la repentina demanda.

Por otro lado, los conceptos de 2G y 3G que les había contado en entradas necesarias ya no son suficientes, y se han inventado el 2G plus y el 3G plus para complicar más las medidas. En algunos estados federados se ha generalizado el 2G (vacunados y sanados) a todo local, restaurante, hotel, etc. Los mercados de navidad en el sur del país fueron cancelados y en el norte hay diversos conceptos, por ejemplo en Hamburgo se dividió el mercado en dos partes: la de locales comerciales con la regla 3G y la de gastronomía con 2G, lo cual genera confusión, largas filas para controlar el estatus de los asistentes y desinterés.

Corona-Zutrittsregeln: Was bedeuten 2G, 2G Plus, 3G, 3G Plus? (Foto: picture-alliance / Reportdienste, Picture Alliance)

Incluso en los autobuses y trenes se ha impuesto la regla 3G lo que me parece demasiado complicado de controlar. En general las escuelas siguen con clases presenciales y mascarilla, y en caso de haber alumnos o profesores con corona, se envía a cuarentena al grupo completo o a los alumnos de primer contacto.

También en el lugar de trabajo se pide alguna de las 3G y en el sur del país, se ha vuelto a implementar el „home-office“ obligatorio para aquéllos que lo pueden hacer. Y claro, ya empiezan a faltar „tests“, que por cierto son nuevamente gratuitos para todos, porque los no vacunados se tienen que hacer „tests“ varias veces a la semana para poder ir al trabajo, justo como en la escuela.

Al mismo tiempo ha aumentado el número de cartillas de vacunación falsificadas y algunas personas no vacunadas efectivamente con tanta presión han decidido vacunarse, aumentando la demanda y falta de vacunas para la 3. dosis.

Así que esto parece no tener fin. Y ahora resulta que hay una nueva variante llamada „Omikron“ (la 15ta letra del alfabeto griego) que causa preocupación y ya empieza a complicar los viajes a ciertos países. Deja-vu?

Ya pedí otro paquete de mascarillas desechables porque la ilusión que tenía de que tal vez pronto ya no fueran necesarias se ha esfumado en un santiamén 😦

No queda más que seguir a la espera de que algún día este virus nos deje en paz y podamos volver a disfrutar de la vida social como antes. Será que algún día volverá? Después de dos años de pandemia, a veces lo dudo y me da una nostalgia 😦 Ya veremos… mientras a cuidarse y no perder la esperanza!

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