El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Desde hace tiempo que quería contar un poco sobre la situación del Covid por estos lares, pero con lo de mi papá y el viaje a Monterrey se pasó el tiempo y casualmente hoy se cumplen 100 semanas de uso obligatorio de mascarilla en Alemania.

A punto de cumplir dos años del primer “lock down” y la llegada del coronavirus a nuestras vidas, cómo es la vida hoy en día por acá? Pues desgraciadamente todavía muy lejana a la que teníamos antes del covid.

Lo primero que hay que comentar es que la vida diaria depende de tu estado de vacunación. Si tienes dos o tres vacunas tienes acceso a restaurantes, eventos, hoteles y más. El que no está vacunado prácticamente sólo puede ir a supermercados, farmacias y dependiendo del estado donde viva también a tiendas en general. Quedarse en un hotel o entrar a un restaurante en muchos estados no está permitido para los no vacunados.

A lo largo de estos dos años, el uso obligatorio de mascarilla en lugares públicos, transporte y en algunas temporadas en la vía pública se ha mantenido, pero el tipo de mascarilla permitida ha cambiado. Poco después de empezar la pandemia, las mascarillas de tela no fueron permitidas y por más de un año pudimos andar con esas celestitas de hospital sin problema. Pero desde diciembre del año pasado con el aumento de casos de la variante omicrón, se empezó a generalizar el uso obligatorio de las mascarillas FPP2 en todas partes. Incluso para ir al supermercado hay que entrar con esas y sólo en las escuelas todavía se permiten las otras. Lo odio!

Los test caseros, de antígenos o PCR también han tenido sus temporadas altas y bajas. Para viajar a veces te piden el de antígenos o el de PCR, todo en combinación con tu estado de vacunación y al lugar donde viajas o de donde vienes. Para cumplir con las reglas 2G plus que están en vigor desde el año pasado en muchos estados, hay que complementar tu doble vacuna con un test de antígenos para entrar a restaurantes, gimnasios o vacacionar en un hotel. Pero si tienes el “booster” (tercer vacuna) ya no es necesario el test.

Pero por ejemplo desde la semana pasada, en la escuela de mis hijas, todos (vacunados o no) se tienen que realizar un test casero a diario antes de ir a la escuela. Incluso los que tienen el “booster”. Y al parecer esta indicación seguirá por todo el mes de febrero. Y también en algunas reuniones a las que me han invitado en la iglesia, me piden test para asistir aunque ya tengo 3 vacunas.

Así que cómo pueden ver, la vida diaria no tiene nada de “normal” y estoy tan harta que desde hace meses no leo noticias ni me interesa el índice de contagios de la ciudad, del estado ni del país con el cual se regulan todas las medidas antes mencionadas. No tengo ganas de ir ni al supermercado porque con esa mascarilla siento que me ahogo, no veo porque se me empañan los lentes y no entiendo a la gente cuando habla. También he cancelado mi participación en reuniones donde me piden test extra o se usará mascarilla porque no entiendo nada.

Gracias a Dios puedo trabajar desde casa donde no tengo que usar mascarilla ni presentar test para acceder a las oficinas. El trabajo me distrae del tema “corona” y me olvido por un rato de la vida fuera de casa.

Algunos países europeos han empezado a eliminar las medidas o restricciones y confío en que dentro de poco, Alemania también lo haga. Mi hartazgo lo comparten ya muchos y poco a poco la gente ya no quiere escuchar de nuevas medidas, combinaciones curiosas de test/vacuna/mascarilla ni de leyes sobre vacuna obligatoria.

Sigo contando los días para que algún día se pueda entrar a todas partes sin mascarilla. Ojalá llegue pronto y no terminemos el año con ella! Dios nos libre!

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Hoy 31.01.2022 cumpliría mi querido papá 80 años de vida y seguro que él hubiera sido el primero en leer esta entrada. Pero ya no está con nosotros y seguro la leerá desde el cielo.

Como ya lo escribí antes, curiosamente el verano pasado aprovechando que estaba toda la familia reunida, mi hermano menor tuvo la idea de celebrar los 80 años del abuelo de sorpresa adelantada.

Era un domingo soleado en que mi hermano nos invitó a su casa para asar un cabrito, comida tradicional de Monterrey. Y ahí después de habernos saboreado el cabrito asado y otras delicias, entonamos las mañanitas mientras llegaba el pastel con las velas prendidas en forma de 8 y 0. En el vídeo que quedó para el recuerdo se oye la voz sorprendida de papá y bromea sobre su edad, ya que dice que todavía no los tiene y mucho menos se le notan! Así era mi papá!

El cumpleañero

Justo 6 meses después no está para cantarle las mañanitas ni para escuchar sus bromas, pero al menos los celebró con todos sus hijos y nietos entre risas y abrazos. Quién diría que ya no volvería a estar toda la familia reunida en un futuro ni para celebrar un cumpleaños ni para hacer un viaje familiar ni para pasar una tarde soleada con su respectiva carnita asada.

No me cabe duda que como dicen por ahí, los tiempos de Dios son perfectos y no queda más que agradecer la oportunidad que en su momento se nos dio para celebrarlo y despedirlo de esa forma.

Ahora que ya no está me he puesto a pensar en los últimos años y es increíble como se dieron algunos acontecimientos para que todo pasara de una manera que ahora parece haber sido planeada, pero no lo fue. Simplemente Dios, el destino o la suerte me dio la bendición de pasar muchos momentos con mi papá últimamente sin saber que pronto ya no estaría con nosotros.

Ya voy a cumplir 20 años en Alemania y aunque al principio creí que sería posible ir frecuentemente a Monterrey, con el tiempo y los hijos me di cuenta que no era tan fácil ni tan barato. Al principio iba cada año, pero cuando las niñas entraron a la primaria los lapsos entre cada viaje a México se fueron ampliando. Creo que en alguna ocasión pasaron hasta 5 años sin ir. Por otro lado, mis papás venían cada dos años y ellos casi siempre lo cumplieron combinando su visita con un viaje o crucero a algún punto de Europa.

Y sobre esos tiempo de Dios… todo empezó en el 2019 cuando mis papás planearon su viaje a Alemania y justo mis hijas planeaban el suyo a California. Acomodamos las fechas de tal forma que pude acompañar a mis papás a su crucero a Noruega, mientras que las nietas estaban en Estados Unidos con los primos. Un viaje de 10 días espectacular, donde volví a ser la princesa de papá y mamá, consentida y feliz de pasar ese tiempo sólo con ellos, mientras que disfrutábamos de unos paisajes increíbles entre fiordos, cascadas y pueblitos sacados de un cuento.

Fiordos noruegos

Ya que llegaron las niñas de California, las tres los llevamos a conocer el área montañosa del Harz donde también pasamos unos días muy lindos y que serían los últimos del abuelo en tierras germanas. Ya en ese viaje me di cuenta que no tenía la energía que lo caracterizaba y dudé que pudiera volver a venir a visitarnos 😦

En ese mismo año, en diciembre 2019 mis papás se mudaron a un departamento y dejaron la casa donde crecí. Para ayudarles con los últimos detalles de la mudanza, decidí viajar de forma casi espontánea en enero 2020. Pasé 3 semanas en Monterrey sola con ellos y casualmente estuve por primera (y última vez) en el cumpleaños de papá en todo el tiempo que tenía viviendo en Alemania. Esa vez también lo celebramos comiendo cabrito, pero en un restaurante de la ciudad. Nunca lo olvidaré!

No podrían haberse mudado en un mejor momento. Dos meses después llegaría el coronavirus y mantendría a todo el mundo en casa. Mis papás se adaptaron rápidamente a la vida en un lugar más íntimo y pequeño y ahora mi mamá no tiene que vivir solita en una casa demasiado grande. Todo pasó a su debido tiempo…

Con el corona se nos echó a perder el plan de celebrar los XV años de las chicas en diciembre del 2020 y por un momento creí que no habría un plan B. Ya estaba hecha a la idea de sólo hacer una sesión de fotos en Alemania con sus vestidos, sin fiesta ni familia. Pero al perder mi trabajo en Abril del 2021, rápidamente organizamos el viaje a Monterrey para el verano incluyendo una pequeña reunión (con Corona no se pudo más) y una misa de acción de gracias para los XV + 16 de las chicas.

Y así llegamos al 31 de julio del 2021, 6 meses antes del cumpleaños #80 de mi papá en el que toda la familia bailó, cantó y disfrutó de una velada cálida y al día siguiente continuó reunida para comer cabrito y celebrar al abuelo.

Cuatro meses después mi papá entraría al hospital para una revisión de su corazón y sufriría su último infarto. Justo dos días antes de Thanksgiving, lo que le dio oportunidad a mi hermano de California volar de inmediato a Monterrey a acompañar a mi mamá en la semana más dura de nuestras vidas. Y ahí se quedó hasta el sepelio.

Unas semanas después, aprovechando la pausa navideña del trabajo, pude escaparme tres semanas a Monterrey para pasar las fiestas con mi mamá y todo lo que ya les conté en las últimas entradas.

Todo se acomodó de una forma que ahora pareciera haber sido planeada. Las fechas, los viajes, las vacaciones, los días festivos, todo! Y pues nada, a dar gracias por los casi 80 añitos de mi papá y todos los momentos que pude pasar con él a pesar de la distancia.

Te mando un gran abrazo hasta el cielo, donde seguramente estás celebrando con tus hermanos, papás y primos con un buen cabrito y un gran helado de postre! Te extraño y te quiero hasta el infinito!

Un viaje inesperado

Ya voy a cumplir 20 años de vivir en Alemania y en todo este tiempo, cada viaje a mi querido Mexico ha sido planeado con mucha anticipación y esperado con ansias. Casi siempre, al regresar a Alemania había algún plan o idea vaga de cuando volarían mis papás a visitarnos o cuando volveríamos a visitar Monterrey.

En nuestro último viaje el pasado verano me despedí de todos con la idea en mente de volar en noviembre 2022 para el cumpleaños #70 de mi mamá. Y si fuera posible, quería llegar de sorpresa como lo hicimos hace 7 años para la Navidad.

Pero como dice el dicho “uno propone, Dios dispone y viene el diablo y lo descompone”, mi plan se fue al traste con la muerte repentina de papá.

Por primera vez tuve que comprar un boleto carísimo con poco tiempo de anticipación y en temporada alta. Un viaje completamente inesperado para pasar las fiestas decembrinas con mi mamá, que después de 3 semanas, puedo afirmar que fue gratificante y muy especial.

Por primera vez pasé la nochebuena y la nochevieja sola con mi mamá. Una cena sencilla, un ambiente relajado y mucha nostalgia hicieron de estas fiestas normalmente caóticas y estresantes, unas veladas muy lindas.

Un viaje también inesperado pero para mi mamá fue un viaje a San Antonio Texas que planeé para salir de la rutina y distraernos. Con un clima espectacular, pasamos 4 días entre paseos, compritas y gratos momentos madre-hija. Creo que la última vez que habíamos vacacionado solas fue a Canadá hace mas de 25 años.

También aproveché mi estancia en mi tierra natal para satisfacer todos mis antojos culinarios, ver a algunas amigas y visitar a familiares, entre ellos mis abuelitos.

Por primera vez visité Monterrey y no vi a mi papá 😢 Triste, realmente muy triste, pero traté de aprovechar cada día de la mejor manera. Junto con mi mamá, pusimos documentos y pendientes en orden, sacamos algo de su ropa y zapatos, hicimos algunos planes a corto plazo y veremos con el paso del tiempo, qué tanto puedo apoyar desde lejos a mi mamá en esta nueva etapa.

El clima en Monterrey estuvo mas cálido que de costumbre y lo disfruté al máximo! Además, las restricciones por covid no son como en Alemania y pude pasear, comer en restaurantes, ir al cine y de compras, sin mostrar mi cartilla de vacunación ni hacerme tests rápidos. Una bendición!

Fueron tres semanas intensivas con mamá y recuerdos de papá. Como dice la canción de Selena „fotos y recuerdos“, así quedará grabado este viaje en mi memoria y corazón.

Mucha gente se sorprendió de que no tomara el primer avión en cuanto supe que mi papá sufrió el infarto… tampoco lo tomé para estar presente en el sepelio. Esperé un par de semanas para mejor pasar las fiestas decembrinas con mi mamá y sé que fue una buena decisión. Yo misma deposité las cenizas de papá en su nicho y como lo escribí antes, no lo sentí como una despedida. En vida nos habíamos despedido el verano pasado sin saber que no volveríamos a coincidir, y ahora toca esperar el momento de volvernos a reunir cuando Dios quiera. Mientras tanto, sigo sintiendo su compañía y recordándolo sonriente y feliz.

Ojalá pasen muchos años antes de volver a hacer otro viaje inesperado. Para este año hay un par de planes, pero ya se los contaré en otra ocasión. Cuídense mucho y espero estén teniendo un buen comienzo de año! A disfrutar al máximo cada día!

Año nuevo, etapa nueva

Antes que nada espero que hayan tenido un feliz fin de año 2021 y que el nuevo año haya empezado con el pie derecho. Este año a diferencia del año pasado no comienza con un trabajo nuevo, tampoco me he mudado de casa ni cuenta con grandes proyectos. Este año lo empiezo como huérfana de padre, lo que significa una nueva etapa en mi vida.

Me siento afortunada al haber contado con el apoyo y presencia de mi padre por casi 50 años. Aunque no lo veía ni hablábamos a diario, sabía que estaba ahí y podía contar con su apoyo incondicional en cualquier momento. Como saben volé a México para pasar la Navidad y el fin de año con mi madre y fue raro no verlo en su nuevo departamento.

Recién en verano lo había visto disfrutar de su nuevo hogar, así como el año anterior en el que estuve para ayudarles con los últimos detalles de la mudanza. Es un departamento en el piso 11 con una vista espectacular de la ciudad y los montañas. Tiene el espacio suficiente para recibir visitas, el área común incluye un jardín muy amplio y una piscina. Incluso se cuenta con salones para fiestas y un gimnasio. Pero desgraciadamente solo pudo disfrutarlo durante dos años.

El lado positivo de la historia es que mi madre está muy bien adaptada en su nuevo hogar y cuenta con todas las facilidades para una vida segura y cómoda.

Fue raro no verlo sentado en su computadora, viendo sus partidos favoritos de tenis ni caminar por el jardín. Tampoco me preparó sus tradicionales palomas o sincronizadas. Fue triste ordenar sus documentos, sacar su ropa y zapatos. Cada rincón guarda recuerdos y gratos momentos. Pero sabiendo que sus últimas semanas estuvieron cargadas de dolor, agotamiento y falta de energía, me reconforta recordarlo sonriente, activo y optimista.

QPD

Habrá que acostumbrarse a hablar en pasado sobre él, a referirme en singular a mi madre y no a “mis papás” como solía hacerlo y a extrañarlo.

Empieza una nueva etapa para todos los integrantes de la familia… para mi mamá sin su esposo, a nosotros sin padre/suegro y a nuestros hijos sin su “tito”. Pero estamos muy agradecidos con Dios por habérnoslos dejado tantos años después del primer susto que nos dio su corazón. Disfrutamos muchísimas vacaciones y fiestas en familia, viajó por America y Europa en cantidad de oportunidades, emprendió proyectos exitosos y vivió casi 80 años en paz, libertad y plenitud.

No estuve en Monterrey para despedirlo en el hospital ni para estar en el sepelio, pero si tuve la oportunidad de estar en la ceremonia del depósito de cenizas en el nicho de la Iglesia. Fue un momento emotivo y triste, pero definitivamente no fue una despedida porque sé que estará conmigo siempre. Sólo sus cenizas están ahí guardadas, pero su sonrisa, su mirada de ojos verdes y su manera de ser siempre me acompañarán para seguirme apoyando y animando no solo este nuevo año, sino lo que me queda de vida.

Vuelvo a Alemania tranquila porque dejo a mi mamá encarrilada en su nueva vida y porque ya tiene planes de visitarnos pronto. La vida sigue y hay mucho por aprender en esta nueva etapa que comienza para todos. Le pido a Dios fortaleza, fe y y ánimo para seguir su ejemplo. Y a disfrutar cada momento del 2022 como si fuera el primero, el único y el último!

Feliz año para todos mis queridos lectores!

El año del 3 x 4 meses

Se acerca el fin de año y con él, el tiempo de reflexionar y ver hacia atrás. Qué pasó en este año, qué logramos y qué lo hizo diferente?

En mi caso el 2021 fue el año de volver a mi carrera como licenciada en informática, de consultora de sistemas después de una larga pausa de más de 12 años.

La oportunidad surgió el año pasado al ver un anuncio en el periódico local, donde buscaban consultores para una empresa de software muy cerca de la casa. Era una empresa muy pequeñita, casi familiar dedicada a desarrollar un programa para el proceso de permisos de construcción en diferentes ayuntamientos a lo largo y ancho del país.

Después de un par de entrevistas y firmar mi contrato, empecé a trabajar el 5 de enero de forma parcial, solo 4 días a la semana para irme acostumbrando al tiempo completo. El trabajo como consultora era interesante, pero el puesto requería también muchos conocimientos técnicos que no tenía, así que no pasé mi período de prueba y mi último día de trabajo fue el 30 de abril. Completé justo 4 meses!

Al inscribirme como desempleada en la agencia del trabajo, me dediqué a buscar cursos de especialización para aprender esa parte técnica que me había faltado en el trabajo. No encontré nada apropiado y tomé dos cursos de alemán intensivo para mejorar mi escritura y mi vocabulario de negocios. Durante el mes de junio tomé un seminario llamado “Arbeiten 4.0” sobre las nuevas formas de trabajo en la era digital que no cumplió mis expectativas.

Mientras tanto seguía buscando oportunidades de trabajo y encontré por casualidad una en Xing que me llamó la atención a mediados de junio. Mandé mis papeles sin mucha ilusión y cual no sería mi sorpresa el no sólo pasar la primera entrevista, sino también la segunda.

Con un viaje planeado a México de tres semanas para el verano, mi fecha de entrada podía ser a principios de septiembre y aceptaron mi propuesta. Justo el día de tomar el avión a Monterrey, recibí mi contrato para comenzar en imc el 1 de septiembre. Exactamente 4 meses después de haber quedado desempleada.

Así que disfruté de unas lindas vacaciones en Monterrey y Puerto Vallarta con la familia y el 1 de septiembre viajé a Saarbrücken para conocer las oficinas, mi equipo de trabajo y recoger mi computadora. Desde entonces trabajo como consultora de un software de e-learning de forma remota y estoy feliz como lombriz. Se acaba el año 2021 cumpliendo 4 meses el 31 de diciembre en dicha empresa y con vista a cumplir mi período de prueba de 6 meses sin problema. Espero que así sea y el próximo año cumpla los 12 meses completos en la misma empresa.

Así que pueden adivinar la razón del título de esta entrada, el año quedó dividido justamente en 3 períodos de 4 meses en el ámbito laboral. Curioso, no?

Pero eso no es todo. Justo hoy 18 de diciembre viajo a Monterrey, justo 4 meses después de haberlo dejado. Creo que nunca había hecho dos viajes a México en tan corto tiempo, pero las circunstancias se presentaron así y decidí pasar la temporada navideña con mi mamá en mi terruño, pasar mi duelo con la familia mexicana y por primera vez estar lejos de mi marido y mis hijas en esta época decembrina.

Será una estancia muy diferente y especial. Un tiempo para acompañar a mi mamá, recordar viejos tiempos y cerrar este círculo. Será difícil no ver a mi papá en su sillón predilecto, viendo sus eventos deportivos en la tele o checando sus finanzas en su PC y consintiéndome al máximo. Doy gracias a Dios por habernos permitido estar en Monterrey en verano, también con mi hermano que vive en California, porque así pudimos tener un tiempo muy lindo con todos. Fue una especie de despedida sin saberlo.

Ahora quién me llevará a comer cabrito? Quién me dará consejos financieros? Extrañaré cuando estaba en Alemania y me traía mazorcas de sus paseos en bici o cuando se saboreaba una buena cerveza. Nada será igual a partir de ahora y tendremos que acostumbrarnos a su ausencia física, porque sé que sigue entre nosotros de otra forma.

Un año complicado por el covid llega a su fin, un año lleno de satisfacciones profesionales y un año con una gran pérdida. Doy gracias a Dios por lo aprendido y lo vivido en este año y le pido que el 2022 esté lleno de esperanza, salud y aventuras. La primera ya está planeada, pero eso se los contaré en otra ocasión!

Feliz y próspero 2022 para todos mis amados lectores!

Apagándonos….

Hace unos días me llegó esta reflexión por whatsapp que les comparto:

«Un hombre, que regularmente asistía a las reuniones con sus amigos, Sin ningún aviso dejó de participar en sus actividades. Después de algunas semanas, una noche muy fría, un integrante del grupo decidió visitarlo. Encontró al hombre en casa, solo, sentado frente a una chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida a su compañero. Se hizo un gran silencio. Los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que crepitaban en la chimenea. Al cabo de algunos minutos el visitante sin decir palabra, examinó las brasas que se formaban y seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, retirándola a un lado del brasero con unas tenazas. Volvió entonces a sentarse. El anfitrión prestaba atención y al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó, hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente. En poco tiempo, lo que era una muestra de luz y de calor, no era más que un negro, frío y muerto pedazo de carbón. Muy pocas palabras habían sido dichas desde el saludo. El visitante antes de prepararse para salir con las tenazas, regresó el carbón frío e inútil, colocándolo de nuevo en medio del fuego. De inmediato, la brasa se volvió a encender, alimentada por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno suyo. Y el anfitrión le dijo: «Gracias por tu visita y por tu bellísima lección. Regresaré al grupo». ¿Por qué se extinguen los grupos? Muy simple: porque cada miembro que se retira le quita fuego y el calor al resto. A los miembros de un grupo vale recordarles que ellos forman parte de la llama. Es bueno recordarles que todos somos responsables por mantener encendida la llama de cada uno y debemos promover la unión entre todos para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero. No importa si a veces nos molesta tantos mensajes que llegan al chat, lo que importa es estar conectados, en silencio algunos, otros muy activos, con diferencias de opinión y caracteres. Los amigos que aquí estamos reunidos es para conocer, aprender, intercambiar ideas, o simplemente saber que no estamos solos, que hay un grupo de Amigos y Familiares con los que podemos contar. Mantengamos la llama viva. Aunque algunos se reporten esporádicamente, es bueno saber que mantienen su llama encendida.“

Cuando la terminé de leer no pensé en mis grupos de whatsapp ni de facebook, sino en mi papá y sus múltiples grupos sociales que por el coronavirus tuvo que dejar desde el año pasado para evitar el contagio y posibles consecuencias a su corazón.

Una de las características que heredé de mi papá fue el ser „socialitos“. Tanto él como yo, somos de los que si no hay mitote, lo organizamos. Y tenemos muchos „grupitos“ de amistades, que si los ex-colegas, los de la escuela, los vecinos, los de la uni, los de la iglesia, etc. Y por lo mismo, nuestros calendarios estaban llenos de reuniones, festejos y convivios hasta que llegó el corona y nos vació el calendario de un día para otro.

Y precisamente como ese pedazo de carbón de la historia, nos hemos estado apagando poco a poco. Mi papá sustituyó sus visitas al club deportivo donde se encontraba a muchos conocidos por una bicicleta estacionaria en su departamento, las dos o tres veces que iba al dominó con amigos por „encuentros virtuales“ con amigos de vez en cuando y con mi hermano y sobrino cada sábado. Pero el desayunito con el compadre, los almuerzos con hermanos y primos de mi mamá cada mes, las idas a cenar con los grupos de parejas y las idas al cine con mi mamá cada miércoles tuvieron que ser cancelados definitivamente.

Lo que parecía que iba a durar sólo un par de meses se extendió por un año y medio y aunque poco a poco se iba reanudando la vida social en Monterrey, mi papá ya no volvió a su „socialitos“ como antes. La salud física le pasó factura simultáneamente o tal vez como consecuencia de su „encierro“? Nunca lo sabremos, pero definitivamente este verano que lo vi ya no tenía la energía que lo caracterizaba y que recién el año pasado (enero 2020) antes de la pandemia había observado cuando les ayudé con la mudanza a su nuevo departamento.

Claro, mi papá ya iba a cumplir 80 años y había disfrutado muchísimos años llenos de encuentros sociales, fiestas, carnes asadas y convivencias. Pero y los niños, los jóvenes y el resto de la población? Con esta reflexión del carbón me ha quedado claro que todos nos estamos apagando y peor aún, acostumbrándonos a la no-convivencia. A menudo escucho comentarios sobre gente que se molesta cuando la gente se les acerca demasiado en el supermercado, o cuando se suben más personas a un ascensor donde ya hay un par de personas. Otros se sienten „engentados“ al asistir a una feria o mercado de navidad. Mi hija mayor incluso preferiría volver al „home-schooling“!

Sí, si tengo miedo de una sociedad aislada y solitaria, de niños huraños que eviten el contacto social, de jóvenes concentrados en la vida „virtual“ de redes sociales y chats, de adultos mayores sufriendo de soledad extrema y de profesionales evitando volver a la oficina.

Ruego a Dios que cuando esta pesadilla llamada coronavirus termine, todo sea tan simple como en la historia del carbón y podamos automáticamente volvernos a encender y ser parte de los grupos de amigos, vecinos y colegas. Que la vida social vuelva a llenar nuestros fines de semana con eventos, los asilos con visitantes, las discotecas con jóvenes y los salones de fiestas infantiles con niños jugando por doquier. Que vuelva el «Oktoberfest», los carnavales y los conciertos. Y por supuesto sin hacer distinción entre vacunados y no vacunados… que todos volvamos a disfrutar de la vida sin miedo de los demás ni mucho menos de un virus llamado Corona.

Hasta pronto, querido papá

Después de una semana de altibajos, llegó la llamada que ninguna persona viviendo en el extranjero quiere recibir… la que anuncia la pérdida de un ser querido.

En casi 20 años viviendo en Alemania me había escapado. Claro que han fallecido familiares, pero no tan cercanos como hermanos, abuelos o padres. Y en el momento menos esperado, mi papá sufrió su tercer infarto, del cual ya no se pudo recuperar.

Hace casi 10 años escribí este texto para celebrar su cumpleaños #70. Ahí describía un poco su vida y sus primeros dos infartos, el primero a los 33 años y el segundo a los 56. Su padre y sus hermanos padecieron del mismo mal y mi abuelo murió de un infarto a los 60. Qué mala herencia! Justo el año pasado fue necesario colocarle un marcapasos para controlar su corazón y desde entonces ya no tuvo la misma energía que lo caracterizaba.

Desde hace unas semanas su salud se detioró rápidamente y el martes pasado lo internaron en el hospital para revisar su corazón de pe a pa. Pero su corazón se reveló y se infartó por tercera vez! Esta vez tanto los riñones como los pulmones resintieron y hubo necesidad de intubarlo para controlar todos los órganos afectados. Le hicieron un cataterismo y todo parecía mejorar, pero al quitarle el respirador su corazón ya no aguantó.

En enero cumpliría sus 80 y curiosamente este verano decidimos adelantar el festejo, aprovechando que todos sus hijos y nietos se encontraban en Monterrey y que seguramente sería difícil acompañarlo en enero. Le cantamos las mañanitas y sopló sus velitas. Quien diría que no llegaría a cumplirlos 😦

Todo pasó tan rápido que todavía no termino de asimilarlo. En verano me despedí de mis abuelos por tercera vez, ya que siempre que vuelvo a Alemania creo que no volveré a verlos y mi papá se les adelantó sin previo aviso. Doy gracias a Dios por habernos permitido convivir intensamente en verano con él, celebramos los XV de mis hijas, fuimos unos días a Parras y disfrutamos mucho en familia. No hubo una despedida oficial, pues ni siquiera por teléfono pude comunicarme con él, pero estoy tranquila de que nuestra última visita a Monterrey fue tan emotiva y hermosa. Así lo recordaremos, disfrutando la vida y la familia que había creado.

Ya lo había escrito hace 10 años, fue un hombre ejemplar con una vida plena. El mejor hijo, hermano, padre, esposo, amigo y abuelo del mundo! Y doy gracias a Dios por haberle regalado 45 años de tiempo extra después de su primer infarto. En este tiempo vio a su familia multiplicarse, viajó por el mundo y disfrutó cada momento con amigos y familiares.

He perdido a mi lector #1 que nunca se perdía mis entradas y que las comentaba regularmente… ya no las podrá leer, pero las vivirá conmigo de primera mano porque a partir de hoy lo llevaré en mi corazón y me acompañará siempre.

Quedamos desolados a su partida, sobretodo mi mamá con quien cumpliría sus bodas de oro en dos meses, pero tranquilos al saber que no sufrió en sus últimos días y seguros de que ya está en la presencia del Señor. Ahora le tocará velar por nosotros desde arriba y donde nos reservará un lugar para acompañarlo algún día.

Sigue un proceso difícil que aunado a la pandemia y a las fiestas decembrinas, será mas doloroso. Pero arriba corazones y a recordar todos esos bellos momentos compartidos que son un montón!

Te quiero hasta el infinito y te extrañaré muchísimo! Hasta pronto, querido papá!

En nuestro crucero por los fiordos noruegos

Cuando parecía que todo volvía a la normalidad y poco a poco recobrábamos nuestra libertad, volvemos a empezar con nuevas medidas de higiene, restricciones, y reglas aún más complicadas.

Desde hace dos semanas, el número de contagios por corona virus aumenta diariamente, rompiendo incluso los récords del año pasado. Principalmente en el sur de Alemania, los hospitales están repletos y empiezan a enviar a pacientes a otros hospitales en ambulancia o helicóptero.

Mientras tanto, el país se encuentra en transición de gobierno y apenas el próximo fin de semana entra el nuevo con una coalición de tres partidos. Las últimas semanas, el gobierno ha estado muy ocupado en cómo se iba a formar el gobierno después de unas elecciones en las que ningún partido obtuvo mayoría, y en cómo repartirse las secretarías entre todos los partidos involucrados.

Y el coronavirus agarró vuelo! Se supone que el país tiene un 65% de la población vacunada y ahora es necesaria una tercera vacuna llamada „Booster“ a los 6 meses para fortalecer las primeras dos dosis. De un día para otro se comunicó la recomendación de esta tercera vacuna, sin tener centros de vacunación preparados y los consultorios sin vacunas para la repentina demanda.

Por otro lado, los conceptos de 2G y 3G que les había contado en entradas necesarias ya no son suficientes, y se han inventado el 2G plus y el 3G plus para complicar más las medidas. En algunos estados federados se ha generalizado el 2G (vacunados y sanados) a todo local, restaurante, hotel, etc. Los mercados de navidad en el sur del país fueron cancelados y en el norte hay diversos conceptos, por ejemplo en Hamburgo se dividió el mercado en dos partes: la de locales comerciales con la regla 3G y la de gastronomía con 2G, lo cual genera confusión, largas filas para controlar el estatus de los asistentes y desinterés.

Corona-Zutrittsregeln: Was bedeuten 2G, 2G Plus, 3G, 3G Plus? (Foto: picture-alliance / Reportdienste, Picture Alliance)

Incluso en los autobuses y trenes se ha impuesto la regla 3G lo que me parece demasiado complicado de controlar. En general las escuelas siguen con clases presenciales y mascarilla, y en caso de haber alumnos o profesores con corona, se envía a cuarentena al grupo completo o a los alumnos de primer contacto.

También en el lugar de trabajo se pide alguna de las 3G y en el sur del país, se ha vuelto a implementar el „home-office“ obligatorio para aquéllos que lo pueden hacer. Y claro, ya empiezan a faltar „tests“, que por cierto son nuevamente gratuitos para todos, porque los no vacunados se tienen que hacer „tests“ varias veces a la semana para poder ir al trabajo, justo como en la escuela.

Al mismo tiempo ha aumentado el número de cartillas de vacunación falsificadas y algunas personas no vacunadas efectivamente con tanta presión han decidido vacunarse, aumentando la demanda y falta de vacunas para la 3. dosis.

Así que esto parece no tener fin. Y ahora resulta que hay una nueva variante llamada „Omikron“ (la 15ta letra del alfabeto griego) que causa preocupación y ya empieza a complicar los viajes a ciertos países. Deja-vu?

Ya pedí otro paquete de mascarillas desechables porque la ilusión que tenía de que tal vez pronto ya no fueran necesarias se ha esfumado en un santiamén 😦

No queda más que seguir a la espera de que algún día este virus nos deje en paz y podamos volver a disfrutar de la vida social como antes. Será que algún día volverá? Después de dos años de pandemia, a veces lo dudo y me da una nostalgia 😦 Ya veremos… mientras a cuidarse y no perder la esperanza!

Posada en tiempos de pandemia

Posada en noviembre? Así es, el fin de semana pasado se llevó a cabo nuestra tradicional posada que siempre se organiza para el segundo fin de semana de noviembre. Se le quedó el nombre de posada porque la primera vez si hubo cantos, ponche, regalos, pedimos posada con los peregrinos y hasta piñata.

Con el tiempo se ha convertido en un encuentro pre-navideño que si incluye intercambio de regalos, rifa de niño Dios y la virgen María y clima invernal 🙂 En esta ocasión nos reunimos en Wernigerode en la región montañosa del Harz entre Hannover, Braunschweig y Kassel. Las chicas organizadores reservaron dos noches en unas cabañas con sauna propio y las 20 asistentes se repartieron en tres cabañas, tocándole a la del medio ser el centro de reunión para la cena-baile del viernes y la tornaposada el sábado.

El plan estaba organizado para el año pasado, pero el hotel cerró por la pandemia y nos regresaron el dinero. Este año el hotel sólo permitía huéspedes vacunados y como todas cumplíamos con el requisito, nada ni nadie nos detuvo para celebrar la posada a pesar del alto número de contagios en el país.

Si no lo recuerdan, conocí a este maravilloso grupo de mujeres mexicanas en el encuentro de Kassel en el 2016 y desde entonces nos reunimos una vez al año en algún punto de Alemania… Wolfenbüttel, Siegen, Stuttgart y Hamburgo. El año pasado sólo nos vimos por Zoom 😦 por aquello del Coronavirus. Esta es la primera ocasión en que todas se quedaron mínimo dos noches y alcanzamos el récord de 20 asistentes.

Tacos de cochinita pibil

El viernes llegaron algunas al mediodía para comer con las organizadoras y otras que habían llegado desde el jueves en un restaurante chino en Wolfenbüttel. El check-in era a las 4 de la tarde y a esa hora se integraron otras más directo en el hotel. La mayoría viajó en coche y un par en tren. A eso de las 6 de la tarde llegaron las últimas, justo a tiempo para empezar a preparar la cena: tacos de cochinita pibil! Ufff, que cosa más deliciosa.

A lo largo de la noche algunas se metieron al sauna, otras jugaron juegos de mesa, unas más se pusieron a bailar y el resto sólo platicaba de esto o aquello. Eso sí, risas y carcajadas se escucharon en cada rincón y a todas horas.

El sábado desayunamos juntas en el restaurante del hotel y al mediodía ya estábamos en el centro de Wernigerode para tomar un camioncito que nos llevaría al castillo de la ciudad. Lo recorrimos en pequeños grupos y por la tarde paseamos por el centro, donde tomamos vino caliente y compramos algunos souvernirs. El clima nos favoreció con un poco de sol y cielo medio nublado.

Llegando de nuevo al hotel descansamos un rato antes de arreglarnos un poco para la cena en el restaurante del hotel. Disfrutamos de un menú de 3 tiempos con vinito, intercambio de regalos, rifa del niño Jesús/virgen María, baile y mucha charla. A las 10:30 abandonamos el local para seguir con la tornaposada en la cabaña 534. Ahí repetimos el programa del día anterior con sauna, juegos, baile, risas y chistes. Una amiga nos enseñó la versión virtual del teléfono descompuesto con el que reímos hasta las lágrimas. Creo que jamás me había reído tanto como esa noche.

El domingo volvimos a desayunar en el restaurante y tuvimos una de las despedidas más emotivas, o quizá la más emotiva de estos casi 6 años. Después del discurso de una de las asistentes que nos dejó a todas con los ojos llorosos, nos dimos tiempo para despedirnos de cada una con un abrazo muy apretado y palabras llenas de cariño, apoyo y solidaridad. Simplemente hermoso!

Después de tantos meses de pandemia en donde no están permitidos los abrazos, aquí rompimos todas las reglas y nos abrazamos bien fuerte. Confirmamos una vez más que no sólo somos amigas, sino hermanas en la distancia. El destino nos ha unido por una razón y hemos creado un grupo único en el que cada una de nosotras aporta sus virtudes, sus talentos y su apoyo incondicional. La pandemia y el cáncer de una integrante del grupo, nos han unido más que nunca y no termino de dar gracias a Dios por haber puesto en el camino a mis queridas brujas, que se han convertido en una parte esencial de mi vida como migrante en este país.

Como dice este lindo poster „No es magia, es terapia“… en esto se ha convertido nuestro encuentro anual, en una terapia de amor, amistad, salud mental y buena vibra. La magia sucedió en el momento en que nos conocimos y desde entonces esa magia nos ha acompañado en las buenas y en las malas.

¿Qué porqué nos llamamos „Brujas“? Ese es un secreto, pero lo curioso es que Wernigerode se encuentra en el Harz, donde hace muchos pero muchos años se reunían las brujas cada 31 de octubre a despedir el verano y el souvernir más popular de la región es la bruja. Así que les regalé a cada una de las asistentes una brujita para recordar este encuentro y celebrar nuestro 5to aniversario.

Dios cuide y bendiga a cada una de las integrantes de este hermoso grupo y que el próximo año me vuelva a dar la oportunidad de pasar un fin de semana espectacular. Ah, porque ya tenemos equipo organizador y sede. Así que si Dios y la pandemia lo permiten, en un año volveré a reunirme con mis brujas para celebrar nuestra hermandad una vez más. Las quiero mucho!

P.D. Muchas gracias al comité organizador, a las anfitrionas de la cabaña 534, a la que hizo el hermoso collage de reuniones, a la del discurso de clausura, a la que me llevó a Wenigerode, y a todas por haber hecho de este encuentro una experiencia digna de recordar y de llevar por siempre en el corazón! GRACIAS!!!

El tiempo va que vuela y ya voy a completar dos meses en mi nuevo trabajo como consultora de e-learning. Como lo escribí antes, la compañía está en el sur de Alemania y tiene oficinas en diferentes ciudades del país, siendo la más cercana de casa la de Essen, a 5-6 horas en coche.
Mi contrato es en „Home-Office“ y para efectos prácticos trabajo en la oficina de Essen aunque nunca tenga que ir. No soy la única empleada con este tipo de contrato y para mí es una situación completamente nueva, aunque no del todo desconocida.
Hace 15 años trabajé como consultora en una empresa, cuya oficina estaba en Frankfurt, pero los proyectos eran de tiempo completo en el extranjero y pocas veces tuve que ir a la oficina. En aquel entonces el término Home-Office no se conocía y aunque había internet y correo electrónico, no era común tener video-conferencias o capacitación en salones virtuales.
Ahora mis proyectos no son de tiempo completo y el puesto se supone tiene un 30% del tiempo dedicado a visitas a clientes, pero con la pandemia estos viajes se han eliminado y todo se hace de forma remota/virtual. La pregunta es: volverán los consultores a visitar a los clientes, a dar capacitación de forma presencial y llevar a cabo workshops en salas de reuniones?
Espero que sí, porque esto de ver a toda la gente en la pantalla a diario no es ideal para mí. El “Home-Office” en mi caso particular tiene ventajas y desventajas que a continuación escribo…
Ventajas:

  • No se invierte tiempo en el trayecto al trabajo. Tardo medio minuto de mi dormitorio a mi oficina 🙂
  • No se gasta en transporte, sea gasolina, boleto de tren o autobús.
  • Comodidad en el vestir. Normalmente me pongo pantalones deportivos y de la cintura para arriba procuro arreglarme como si fuera a la oficina porque uno nunca sabe cuando habrá una cita imprevista y hay que prender la cámara 🙂
  • Posibilidad de avanzar en tareas del hogar. Mientras me hago un café, vacío la lavadora de platos… y en mi camino a la cocina para prepararme un té, saco la ropa de la lavadora y la paso a la secadora.
  • Dependiendo de las reuniones, casi siempre como a mediodía con mis hijas. Ya sea que ellas cocinan y calientan, y yo sólo me siento a comer, o algunas veces puedo preparar algo sencillo mientras veo un vídeo o conferencia.

Desventajas:

  • No puedo asistir a los eventos presenciales entre colegas que cada vez son más frecuentes.
  • Mi contacto social se reduce a ver gente a través de la cámara.
  • Poca actividad física, ya que prácticamente no me muevo de mi escritorio durante todo el día.


La pregunta del millón y que hoy en día se hacen muchas empresas que intentan volver a la oficina, es si uno es más o menos productivo en casa? He escuchado todo tipo de opiniones y creo que es difícil comparar la productividad en ambos lugares. Adicionalmente se ponen en consideración temas como confianza, administración de tiempo, eficiencia, salud mental, etc.

En mi caso, puedo acomodar las 40 horas de trabajo a mi conveniencia y copié el modelo que tuve en mi último empleo: de 8 a 5 de lunes a jueves con solo media hora para comer, y el viernes de 8 a 3 🙂 Procuro salir a caminar por la tarde tres veces por semana para tomar aire fresco y moverme, mientras que los otros dos días hago gimnasia por la mañana. En la tarde-noche asisto a reuniones de la iglesia, del partido o me tomo algo con amigas para ver gente! Hasta ahora me he organizado bien con el trabajo de la casa, las chicas, las compras, etc.


Ya veremos como va evolucionando esto de la pandemia y sus efectos en el trabajo. El «new work» llegó para quedarse, pero espero que pronto tenga la oportunidad de visitar clientes, trabajar en proyectos con colegas en forma presencial y participar en eventos de la empresa, aunque tenga que viajar al sur!

Semana 83 – Novedades

Ya empezó Octubre y seguimos usando mascarilla en casi todas partes, a pesar de estar vacunados y que los números de contagios y muertes por Covid no son alarmantes.
Ya es parte de nuestros accesorios, como quien lleva lentes o aparatos auditivos. Espero falte poco para que ya no sea necesario usarlo, sigo odiándolo!
A partir de la próxima semana los test rápidos dejarán de ser gratuitos en Alemania y se pueden imaginar el revuelo que eso causará. Mucha gente sigue sin vacunarse por diversas razones y en todas partes tienen la regla 3G o 2G que había mencionado en mi última entrada, por lo que para ir a un restaurante o a una clase de baile la persona que no está vacunada tendrá que pagar 15 euros para el test rápido que le exigen en la entrada.
En la escuela ha habido pocos cambios desde que empezaron en septiembre. Los alumnos siguen haciéndose tests en casa tres veces al día, a excepción de que estén vacunados. Usan mascarilla en clases, incluso los profesores mientras dan clase. Pero ya es posible tener clases de deporte y música. Nuestra hija menor estuvo en Berlín durante tres días con su salón y no hubo contagios.
Poco a poco empieza a volver la vida nocturna, han abierto los cines y teatros, hay eventos como conciertos, partidos y exposiciones con las reglamentarias medidas de higiene como desinfectante a la entrada, uso de mascarilla y las reglas 3G o 2G.
Pero falta demasiado para volver a ver las cantidades de gente en restaurantes, calles y eventos como antes del inicio de esta pesadilla. El viernes fuimos a cenar a un restaurante local y en total hubo 4 o 5 mesas ocupadas durante el rato que estuvimos ahí. Triste 😦
La próxima semana empiezan las vacaciones de otoño en nuestro estado y nuestras hijas podrán finalmente participar en el workshop de baile y actuación, en el que están inscritas desde marzo 2020. La fecha original era para las vacaciones de pascua 2020 y después de 3 cambios, se llevará a cabo un año y medio despúes bajo otras circunstancias, pues no podrán ensayar todos los participantes a diario como estaba planeado, se tendrán que hacer tests rápidos y se organizarán pequeños grupos en diferentes horarios para evitar contagios. Ya veremos como va todo y si las chicas se divierten como en las ocasiones anteriores.
En el trabajo de mi marido ya no es necesario llevar mascarilla en la oficina. Y cuando visita clientes, sigue las reglas del cliente que en su mayoría exige uso de mascarilla y test rápido.
Así que poco a poco la vida vuelve a la normalidad y cuento los días para que quiten la mascarilla obligatoria en lugares públicos. Quizá no lleguemos a la semana 100!

Y vamos por el tercero!

Después del sueño hecho realidad de mis hijas con su fiesta de 15/16 años y el de poder viajar a Mexico y pasar unas maravillosas vacaciones libres de Covid, no se podía pedir mas este año. Pero aunque usted no lo crea, todavía alcancé un tercero!

No sé si llamarlo sueño, regalo o milagro, pero definitivamente es algo muy bueno para mí y mi familia. Ya tengo trabajo! Todo pasó tan rápido que todavía no me la creo!

Como saben, tomé un curso de capacitación que me otorgó la Agencia del Trabajo y ya había encontrado un coach que me ayudaría a mi regreso de México, a evaluar mi situación y apoyarme en mi búsqueda de trabajo, incluso con una práctica en alguna empresa local.

Al estar registrada como desempleada, tengo la obligación de buscar trabajo y de vez en cuando revisaba las bolsas de trabajo para ver si había algo interesante y adecuado a mi perfil. En promedio apliqué a una o dos empresas por semana y empezaron a llegar las cartas de “Gracias, pero….”.

En mi perfil de la red social Xing, me apareció un anuncio muy interesante… buscaban un consultor para E-Learning y no dudé en enviar mis papeles, pues cumplía con todos los requisitos. Eso fue a principios de junio, cuando recién empezaba mi curso de 4 semanas.

Y pasaron casi las 4 semanas sin respuesta…. Hasta unos días antes de terminar el curso me invitaron a una primera entrevista por teléfono con Recursos Humanos. Cabe aclarar que la plaza es en formato homeoffice y la empresa se encuentra en el sur de Alemania. Eventualmente habrá que viajar a donde se encuentran los clientes.

Me fue bien y unos días después me invitaron a una segunda entrevista con el CEO de la empresa y una persona del departamento de Consultoría, además de la chica de Recursos Humanos. Esta vez fue una videoconferencia y duró poco más de una hora. Estaba muy nerviosa y no estaba segura de haber estado a la altura, pero había que esperar. Ah! Porque la entrevista inicialmente fue programada para el día de mi vuelo a Mexico y después de pedir un cambio, se realizó un día antes de nuestro viaje.

Pero no tuve que esperar tanto, ya que justo antes de subirme al avión ya estaba el contrato en mi buzón electrónico! Empezaría el 1 de septiembre!

Y se llegó el día! Hoy viajo a Saarbrücken para conocer a otros dos nuevos consultores que comenzarán como yo, a dos líderes de proyectos, de los cuales uno será mi mentor, las oficinas y para recoger mi computadora portátil. El resto del equipo (monitores, etc) se enviarán por correo. El viernes regreso a casa y comenzaré una nueva etapa: trabajar desde casa para una empresa internacional como consultora de educación digital. Los clientes en su mayoría son empresas que buscan una solución digital de entrenamiento para sus empleados o universidades. Ya veremos a donde tengo que viajar, que retos se presentan y como combino la vida de mamá y ama de casa con un trabajo de 40 horas a la semana!

Pero estoy lista para lo que venga y estoy segura que este puesto es justo lo que había estaba buscando, así que a echarle ganas, permanecer optimista y dispuesta a aprender para pasar el período de prueba de 6 meses y cumplir mis metas profesionales! Ya era hora 🙂

Sí, ya llevamos 77 semanas usando mascarilla y viviendo con el Coronavirus. Y el cuento o pesadilla o como quieran llamarlo parece no querer acabarse. Al contrario, hay nuevas variantes del virus, en algunos países están los números por las nubes y en otros se inventan nuevas reglas o leyes para más o menos sobrevivir en estos tiempos.

Nuestra familia tuvo la suerte de ir y volver de México sin contratiempos. Ni la familia de mi hermano que viajó de California ni nosotros regresamos con virus no deseados, ni la familia que dejamos en México se ha enfermado o contagiado de COVID por nuestra visita desde el extranjero. Ayudó que estuviéramos vacunados? Seguramente. Adicionalmente no fuimos a eventos masivos y no dejamos de usar el cubrebocas en lugares públicos. Teníamos que cuidarnos todos y así lo hicimos.

Pero desgraciadamente eso no puede contar cualquiera. En México los números de contagiados y fallecidos sigue subiendo y justo cuando regresamos a Alemania, volvían a limitar el aforo al 30%. Los hospitales y las funerarias no se dan abasto 😦

En Alemania los número no están subiendo como en México, pero tampoco nos hemos librado del bicho. A pesar de la lentitud del proceso de vacunación, ya se habla de un 60% de la población con las dos dosis (Impfdashboard) y por esa razón están empezando a cambiar las reglas del juego.

Hasta ahora se habían puesto más restricciones o quitado de acuerdo al índice de contagio por 100,000 habitantes. Gracias a Dios ya no sólo tomarán ese indicador, sino a partir de la semana pasada la aplicación de restricciones también tomará en cuenta el número de gente hospitalizada y el número de camas ocupadas en cuidados intensivos con pacientes de COVID. Hay que ser un gurú para entender cuando sí y cuando no se puede abrir un cine, una peluquería o tener clases, pero al menos poco a poco se van permitiendo eventos con más asistentes y locales que habían permanecido cerrados más de un año ya pueden abrir.

Pero lo más importante de todo este rollo es lo que ahora se llama la regla-3G. Las 3 Gs provienen de las palabras Geimpft (vacunado), Genesen (que tuvo COVID) y Getestet (persona que presenta un test con resultado negativo de COVID). Y así en muchos locales, eventos y lugares sólo se permite la entrada a estas personas. En pocas palabras, aquella persona que no está vacunada y no se ha enfermado de COVID, tiene que hacerse un test rápido para poder pasar la noche en un hotel, entrar a un restaurante o asistir a un concierto. Estos tests hasta ahora son gratuitos y se hacen en diferentes establecimientos en la ciudad. A partir de octubre dejarán de ser gratuitos!

Y eso no es todo, en algunos lugares como la ciudad de Hamburgo han implementado la regla 2G que excluye a los «Getestet» y pone mayor presión a que la gente se vacune o no podrá participar en la vida social de la ciudad.

Hace unos meses escribí la entrada «Privilegiados» porque ya veía venir que tarde o temprano la persona vacuna gozaría de ciertos privilegios para obligar de alguna manera a la gente a vacunarse. Ha funcionado la estrategia? No lo sé, pues desde hace semanas se quejan de que los centros de vacunación están vacíos y falta todavía el 40% de la población. Claro que los menores de 12 años no están considerados en la estadística y lo que demuestra que muchos de ese 40% no quieren o no pueden vacunarse.

En nuestra pequeña familia mi marido y yo volamos a México completamente vacunados y nuestra hija mayor (16) recibió su segunda dosis la semana pasada. La menor (15) recibió su primera esta semana y para finales de septiembre ya no necesitará hacerse test tres veces a la semana para poder ir a la escuela.

En nuestro estado Niedersachsen empiezan las clases la próxima semana y todo parece indicar que volverán todos (desde primaria hasta bachillerato) a la escuela. Seguirán usando mascarilla en el salón y tendrán ahora que realizarse 3 test por semana (lunes, miércoles y viernes) en lugar de dos, pero los grupos estarán completos. Además, los viajes de estudio se harán a finales de septiembre como están planeados y Caty irá a Berlín con su salón para conocer los edificios de gobierno y otros lugares importantes en la capital alemana. Desgraciadamente el viaje de Victoria que fue cancelado el año pasado (también a Berlín) no se realizará nunca 😦

Ayer fuimos a un restaurante a cenar y ya tenían un anuncio en la puerta con la regla 3G. En la semana viajaré a Saarbrücken por cuestiones de trabajo y también ya está en vigor la regla: tengo que presentar mi cartilla de vacunación o un test con resultado negativo. Y así, poco a poco… una estrategia del gobierno para obligar a vacunarse que no le gusta a todos y que sigue dando dolores de cabeza a los dueños de locales y negocios, pues el número de asistentes y clientes no sube y siguen temiendo por su situación financiera.

Así que seguiremos pendientes de cómo se va desarrollando esta pandemia que ya aburre, pero que no quiere dejarnos volver a la normalidad… si es que algún día será posible volver a los tiempos antes del 2020. Ya veremos….

Otro sueño

La semana pasada escribí sobre la fiesta de 15/16 años que celebramos en Monterrey y que fue un sueño hecho realidad, tanto como para mis hijas como para mí. Pero para que eso pudiera suceder, se cumplió otro sueño… el de poder hacer vacaciones en México a pesar de la pandemia COVID que ya nos tiene hartos con tanto encierro!

Que si sí, que si no… que si la variante tal o cual… que si vacuna o cuarentena, test negativo, mascarilla en vuelos de más de 10 horas…. riesgo para el que vuela, para el que visitamos, para cuando regresamos… ya la verdad ni dan ganas de planear viajes ni vacaciones.

Pero más tiempo no quería dejar pasar, así que a pesar de todo reservamos boletos de avión en mayo y viajamos en julio. Primero llegamos mis hijas y yo, y luego nos alcanzó mi marido. Llegó justo para la fiesta y como en Monterrey ya hemos estado muchas veces y no hay playa, buscamos un segundo destino para hacer vacaciones de verdad.

Ahora le tocó a Puerto Vallarta, playa del Océano Pacífico donde estuvimos por última vez hace 15 años y medio con nuestra primogénita de apenas un año y yo embarazada de Catalina.

En aquella ocasión viajamos con mis papás en coche desde Monterrey, ahora tomamos un vuelo directo sólo los 4. Rentamos un departamento en el centro de la ciudad y realizamos diversos tours.

El primero a la playa de las Ánimas, pasando por los Arcos donde las chicas y mi marido practicaron un poco de snorkel. En el barco nos sirvieron desayuno y comimos en la playa. Según los organizadores, el barco solo tiene permiso de ir al 60% de su capacidad por el Covid, pero a mí me pareció muy lleno. Al menos el barco era abierto y todas las actividades fueron al aire libre.

El segundo fue un tour por la ciudad en un autobús climatizado. Nos llevaron a diversos puntos de la ciudad, a tiendas de artesanías, textiles y vidrio soplado. Probamos tequila artesanal y vimos joyería de plata y ópalo de fuego. Finalmente comimos unos deliciosos mariscos en un lugar llamado El Nogalito. Fue un día muy productivo que terminó con un aguacero de miedo! Llegamos empapados al departamento pero felices de la experiencia de caminar bajo el diluvio universal y no sentir frío.

El tercer tour lo hicimos nuevamente en barco a las Islas Marietas, que desde hace algunos años son reserva federal y en la cual vive gran parte de la fauna de la zona. Esta vez salimos mas temprano y después de dos horas de navegación, llegamos a nuestro destino donde todos saltamos al agua para realizar un poco de snorkel en aguas cristalinas. Vimos peces grandes y pequeños de diversos colores. Después nos llevaron a la playa nopalera para nadar otro rato. Simplemente espectacular! De regreso nos esperaba otro chubasco al llegar al hotel, pero no nos importó! Llegamos tan quemados que el fresco de 25 grados y la lluvia fueron un regalo del cielo!

Y por último le tocó el turno a Yelapa, un pequeño pueblo en la costa, al cual sólo puedes llegar por agua. Nuestro barco hizo parada primero en Mahauitas donde nuevamente pudimos practicar snorkel, pero esta vez si nos sentimos como en un acuario. Hermosos peces de todos colores y tamaños! En Yelapa, mi marido y yo nos subimos a una cuatrimoto para visitar una cascada cercana. Comimos en la playa y disfrutamos del regreso viendo un panorama mixto de sol y tormenta a la vez.

En los días que no hicimos tours los dedicamos a descansar… paseamos por la playa o la ciudad, nadamos en la piscina, hicimos algunas compras o simplemente no hicimos nada! 10 días muy bien aprovechados con un poco de todo: mariscos deliciosos, mucho calor pero también mucha lluvia, playa, tours, compritas, descanso, cócteles, piscina, ambiente y mucho cuidado de no contagiarnos.

En este viaje, el tiempo en Monterrey se me hizo poco, pues antes de que llegara mi marido también pasamos unos días con mis papás y mi hermano menor en Parras de la Fuente, Coahuila. Así que los días en mi querido Monterrey fueron contados, y por lo mismo muy intensos! Entre la planeación de la fiesta, compra de antojitos que quería traer a Alemania y algunas visitas obligadas, no hubo tiempo de ver a muchos amigos y familiares. Una disculpa a todos los que no pude ver 😦

Definitivamente lo mejor del viaje fue coincidir con la familia completa, ya que mi hermano de California también estuvo en Monterrey un par de días para asistir a la fiesta del año. Teníamos tres años de no coincidir y pasamos unos momentos muy lindos. Y la otra cosa maravillosa de este viaje fue poder saludar a mis abuelitos y que pudieran ver a sus bisnietas nuevamente. Su salud es débil y no sé si tenga oportunidad de volver a verlos, así que doy gracias a Dios por esta oportunidad dada.

Una vez más, este viaje a México me ayudó a recargar energías, llenarme de amor y empacharme de todo lo que significa mi patria querida. Así que ahora a volver a la rutina y a prepararme para lo que viene! Ah sí, porque les tengo una sorpresita…. ya tengo trabajo y empiezo justo el 1 de septiembre, cuando las chicas entran a la escuela. Pero de eso les cuento en mi próxima entrada… hasta pronto!

Un sueño hecho realidad

Hace 4 años cuando mi sobrina celebró sus 15 años en Monterrey, mis hijas de repente quisieron seguir la tradición también. Creo que más que todo era el anhelo de usar un vestido largo y con crinolina.

El año pasado pensé en combinar nuestras vacaciones decembrinas en mi querido Mexico con una reunión sencilla y familiar para celebrar anticipadamente los 15 de la pequeña y los “Sweet 16” de la mayor. En mi viaje a Monterrey en enero 2020 incluso pregunté por los requisitos para la misa y vi algunas tiendas de vestidos. No contaba con el Covid que cambiaría todos nuestros planes radicalmente.

Al final de cuentas no pudimos viajar a Mexico como estaba planeado y a principios de este año decidí comprar los vestidos de todas formas y regalarles una sesión de fotos de recuerdo, aún y cuando fuera en Alemania. Pero el destino me tenía otra sorpresa… perdí mi trabajo en abril y ya sin restricciones para tomar vacaciones, decidimos planear nuestro viaje a Monterrey para el verano y porqué no? También la sesión de fotos y otros detalles para la fiesta aplazada de 15/16 años.

Con la ayuda de mi mamá, quedó todo listo para el 31 de julio del 2021. Viajamos el 21 con vestidos, zapatos de tacón y crinolinas en la maleta y se llegó el gran día!

Mi marido llegó con 3 horas de retraso el mero día por la madrugada, pero de ahí en fuera todo salió como estaba planeado.

Empezamos con la cita en la peluquería para peinado y maquillado, luego la sesión de fotos en el estudio y en exteriores. El clima estaba caluroso pero no insoportable, así que las chicas aguantaron bien afuera. Casi una hora de fotos! Después a la misa de acción de gracias, dedicada a ambas y donde nos acompañaron familiares y amigos para agradecer su juventud, salud y tantas bendiciones recibidas hasta ahora.

Por la noche celebramos con muy poca gente en casa de mi hermano con tacos, mariachi y pastel! Las chicas cambiaron los tacones por los tenis y vistieron vestidos más sencillos para bailar un poco, festejar con los primos y relajarse después de andar tantas horas entaconadas y con crinolina. Cerraron con broche de oro en la piscina para refrescarse y seguir divirtiéndose con los primos.

Fue un día muy especial, lleno de detalles y que seguro quedará en la memoria de nuestras hijas para siempre! Algo sencillo pero muy emotivo, tranquilo pero íntimo, y lo más importante: muy mexicano!

Mi marido y Victoria que son muy alemanes y no muy dados al argüende, estaban irreconocibles. Mi marido como buen padre, orgulloso de sus princesas y Victoria con una sonrisa permanente que no le conocía. Catalina también estaba feliz, y yo? Bueno, que puedo decir…. Simplemente me sentía como en una nube de la cual no me quería bajar. Orgullosa, plena y más que feliz! Agradecida por tantas bendiciones y por la oportunidad dada de celebrar de una forma tan especial el cambio de mis hijas, que han dejado de ser niñas para convertirse en unas bellas jovencitas.

Dios me permita seguir a su lado por muchos años más, ahora en un rol diferente… pues ya empiezan a extender sus alas y ansían volar solas! Dios las bendiga hoy y siempre! Mis dos maripositas mexicano-alemanas!

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