El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Y seguimos en casa, sin clases y yo sin trabajo. Todo parece indicar que esta semana habrá novedades en la VHS de mi ciudad y sabré si vuelven las clases de español o no.

El 30 de abril hubo anuncios del gobierno para relajar algunas medidas restrictivas, pero nada espectacular. A partir de hoy abren las peluquerías, museos, zoológicos y parques infantiles. Obviamente con estrictas medidas de higiene y manteniendo la distancia de 1.5 metros entre personas. De gastronomía y turismo, nada! El 6 de mayo se harán nuevos anuncios y veremos si ya nos dejan salir y tener más libertades.

Esta semana:

  • las chicas tuvieron muchas tareas y la pequeña participó en su primer videoconferencia. Le dio muchísimo gusto ver a sus compañeros de clase aunque fuera sólo en pantalla. Ambas están ocupadas toda la mañana y algunos días, incluso por la tarde con deberes y lecciones.
  • el martes tuvieron cita de control con el ortodoncista y yo el jueves con el urólogo. Poco a poco los consultorios vuelven a la normalidad, eso sí con espacio entre las sillas en la sala de espera, uso de tapabocas y desinfectante.
  • el viernes 1 de mayo fue día feriado y el jueves que fui al supermercado había muchísima gente y volví a encontrar anaqueles vacíos.
  • compramos bicicletas nuevas para las chicas que desde hace dos años no tenían. El año pasado todavía no alcanzaban las de adulto y sus bicicletas les quedaban pequeñas. Con suerte, llegarán a finales de mayo. Urgen para salir a pasear por los alrededores y disfrutar del buen tiempo mientras se ejercita el cuerpo.
  • y compramos un piano! De niña toqué muchos años y ahora me han dado ganas de volverlo a hacer. Por otro lado, Victoria tiene mucho interés en aprender y como parece que será un verano sin vacaciones, tendremos tiempo para practicar 🙂

Siguen las reuniones virtuales, los seminarios para aprender a dar clases online y la incertidumbre de no saber cuánto más durará todo esto. El fin de semana hubo protestas en algunas ciudades del país en contra de las restricciones y poco a poco se siente el el cambio de ánimo en toda la gente. Al preguntarle a mis alumnos cómo están, ya ni responden. Y si insisto, las respuestas nunca son “bien” o “muy bien” como antes.

Confío en que el miércoles haya buenas noticias y tengamos un día de las madres el próximo domingo con un poco más de certeza sobre mi trabajo, las vacaciones de verano y el contacto social. Ya les contaré!

 

Querido Diario:foto

Esta semana me llegó una imagen que me hizo reflexionar sobre cómo recordaré esta crisis en el futuro. Y cómo tengo tan mala memoria he pensado en escribir sobre mis sentimientos y pensamientos en estos días, por un lado para poder leerlos en un par de años y por otro para desahogarme un poco.

Estamos a punto de cumplir 7 semanas de cuarentena, tiempo en el que no podemos reunirnos con gente, ni ir a un restaurante ni salir de vacaciones. La montaña rusa de sentimientos ha pasado por un poco de todo, pero creo que hoy puedo resumirlos en cuatro:

Molesta

Sí, me siento molesta con los medios, con los chinos y con los políticos. No estoy de acuerdo con muchas decisiones que se han tomado en Alemania y en otros países. Claro, yo no soy política y quizá mis ideas también estén equivocadas, pero desgraciadamente mi grado de enojo va en aumento y he decidido dejar de leer por completo las noticias para no alterar más mi estado de ánimo. Creo que los medios han causado una paranoia terrible, los chinos ocultaron información por alguna razón aún desconocida (aunque hay muchas teorías) y los políticos han reaccionado drásticamente llevándose de encuentro la economía, la paz social y la libertad.

En un principio, acepté las medidas porque decían que querían evitar el colapso en los hospitales y aplanar la curva de contagios. Y ahora parece que esperan a que no haya ningún contagio para poder volver a la normalidad. Será eso posible? En Alemania hubo regiones que nunca tuvieron hospitales llenos y aún así, seguimos en cuarentena.

Ya empiezan a oírse voces críticas y sólo el tiempo podrá decirnos si las decisiones tomadas fueron las correctas o las mejores. Obviamente sé que nunca conoceremos el panorama bajo otras decisiones, porque lo hecho hecho está y no habrá vuelta atrás. Simplemente tendremos que vivir con ellas y si bien nos va, aprender para no volver a repetirlas.

Preocupada

Dejando a un lado mi enojo, lo que sigue es una preocupación constante. Me preocupa la situación de miles de empresarios a punto de perder sus negocios, de millones de empleados cuyo trabajo está en la cuerda floja, de muchas familias estresadas y la incertidumbre de no saber cuándo terminará este espiral de malas noticias.

No me preocupa lo que mis hijas han dejado de aprender por no ir a la escuela, pero sí me preocupa la falta de contacto social. Deseo que vuelvan a la escuela para que vean a sus amigas y tengan contacto real con personas de su edad. Chatean por Whatsapp, pero no me hago a la idea que pudieran seguir otros 3 meses (incluyendo las vacaciones de verano) sin convivir con otras personas que no sean sus padres.

Y me preocupa demasiado la situación de los viajes. No, no para ir de vacaciones a la playa… sino para ver a mi familia en México. No tengo idea si nuestro plan de ir en diciembre pueda cumplirse, pero me preocupa que por alguna razón tuviera que ir a México y no poder hacerlo por falta de vuelos o fronteras cerradas. Eso sí me quita el sueño.

Estresada

Molesta, preocupada y muy estresada! Estar en casa sin saber si podré volver a dar clases este semestre me pone de mal humor. Estoy intentando convencer a mis alumnos de tomar clases en línea, pero no tengo apoyo de la escuela y algunos alumnos se niegan a aprender español en la computadora.

Soy una persona muy social y el no poder salir con amigas me está consumiendo. Hacemos reuniones virtuales y les llamo por teléfono, pero no es lo mismo. Y eso de no saludar a la gente, andar con mascarilla en el supermercado, no acercarse a otras personas y no poder visitar a la familia no es lo mío. Y me estresa no saber cuándo podremos volver a abrazarnos sin preocuparnos de un posible contagio.

Mientras escribo estas líneas me dan ganas de llorar. En qué momento llegamos a una situación tan desoladora, tan triste y tan incierta. Ni en la peor de mis pesadillas podría haber imaginado una vida así. Y claro, hay muchos optimistas que opinan que esto pasará y volveremos a abrazarnos, y a viajar, y a ser como antes. Cuánto me gustaría ser de esas personas, pero a mí el optimismo me abandonó hacer algunas semanas.

Pero bueno, no todo es negativo. Y aquí viene el lado positivo de mis sentimientos… no es el optimismo, ni la esperanza, ni la fé lo que me mantiene al pie del cañón. Lo que me ayuda cada día a levantarme temprano y mostrar una sonrisa (siempre y cuando no tenga cubrebocas puesto) es la GRATITUD.

Agradecida

Todos los días doy gracias a Dios, a la vida y al destino por vivir esta crisis en una situación privilegiada y me siento afortunada de contar con muuuuuchas cosas que permiten hacer más llevadero el día a día.

-Primero que nada, agradezco que no vivo sola. Tengo una familia con la cual puedo disfrutar de un paseo por el barrio, ver una película o cocinar un platillo nuevo. Mi marido y mis hijas me hacen compañía y pido a Dios por todas esas personas que viven solas que seguramente la están pasando mucho peor.

– Tendré mis achaques pero soy una persona sana y agradezco por mi salud y la de mi familia. Vivir estos tiempos en un hospital, con un transplante pendiente, con una discapacidad grave, con cáncer, diabetes o cualquier otra enfermedad es simplemente aterrador y pido a Dios por todas esas personas para que puedan sobrellevar su situación de la mejor manera en estos  momentos.

-Gracias por que vivo en una casa con jardín y terraza. Vivo en un barrio tranquilo y una ciudad pequeña donde esta permitido salir a la compra, caminar por el bosque y disfrutar la naturaleza. Vivir en un departamento sin poder salir a la calle como en las grandes ciudades de España debe ser terrible. Peor aún la están pasando los que ni siquiera tienen un lugar donde dormir 😦

-En tiempos tan complicados para muchas profesiones, debo agradecer que mi esposo trabaja en una pequeña empresa cuyos clientes pertenecen a industrias “básicas” como la de alimentos o farmacéutica. De momento todos los empleados conservan su trabajo y tienen proyectos suficientes. No podría imaginar el escenario si trabajara en la industria áerea como muchos de nuestros vecinos, de turismo o gastronomía.

-Agradezco que en este momento mis hijas sean adolescentes, sí una etapa difícil pero buena para comprender lo que está pasando. Son independientes y no tengo que entretenerlas ni explicarles sus deberes escolares. Tampoco están en grados superiores que pusiera en peligro el pase a la universidad o encontrar un trabajo.

– Gracias a Dios, la tecnología hoy en día nos permite estar en contacto con nuestras familias en el extranjero, con amigos y colegas. Hubiera pasado esto hace 30 años, saber de mis padres o hermanos sería prácticamente imposible.

-Quién iba a saber que mi estancia en México en enero sería quizá la última sin preocupaciones al viajar en avión, a reunirse libremente en restaurantes y pasear sin cubrebocas. Hoy más que nunca me alegra haber estado en Monterrey tres semanas, porque no sé cuándo volveré y bajo cuáles circunstancias.

– Igualmente agradezco las oportunidades que tuve en el pasado de viajar en crucero, de tener a mi familia mexicana en Alemania, de estudiar en el extranjero, de trabajar en diferentes países del mundo, de conocer paraísos turísticos, de enseñarles a nuestras hijas otras culturas, de disfrutar el planeta sin preocupaciones ni limitaciones. Sólo Dios sabe cuándo será posible todo eso.

Cada quién tiene su forma de sobrellevar esta crisis tan horrible y le pido a Dios para que nos de fortaleza para afrontar lo que viene. A unos países la crisis le pegará más duro que a otros, pero definitivamente vienen tiempos difíciles para todos. Ojalá en un par de años pueda leer esta entrada y decir que no fue tan grave como pensaba. Ojalá!

Sigo pensando que la vida es bella y hay que aprender a disfrutarla bajo estas circunstancias tan complejas y llenas de incertidumbre. Mi mantra cada mañana es “Me concentro en mi ahora y en mi aquí”. Así que a vivir cada día como si fuera el primero, el último y el único. Ya mañana Dios dirá…

Agradecida por poder escribir estas líneas en un día solado de primavera, se despide

Mariposa Migrante.

 

6ta semana de cuarentena

No estaba segura de seguir llamando esta semana “cuarentena”, porque algunas restricciones se han eliminado, pero dado que todavía no hay escuela, ni podemos tener contacto social, ni tener una vida con las libertades que disfrutaba hasta antes del 13 de marzo, he decidido seguir con la cuenta de las semanas de cuarentena.

Durante esta semana hubo algunos cambios, como por ejemplo:

  • a partir del 20 de abril abrieron las tiendas con espacio menor de 800m2, las bibliotecas y zoológicos. Las medidas de precaución siguen y en todas los lugares se acepta a un número determinado de personas dentro del establecimiento.
  • nuestras hijas empezaron el llamado “home learning” a partir del 22 de abril, que consiste en aprender en casa en horario escolar. Ahora los profesores envían más material y tareas que son obligatorias. Desgraciadamente el servidor de la escuela no estaba preparado para tantos alumnos y tuvieron muchísimos problemas técnicos que esperan solucionar la próxima semana.
  • se cancelaron grandes eventos como el Oktoberfest en el sur de Alemania, las fiestas de San Fermín en España y el maraton de Berlín.
  • poco a poco algunos Estados impusieron el uso de cubrebocas para finalmente anunciar que a partir de hoy es obligatorio llevarlo en todo Alemania en tiendas comerciales y transporte público. Nosotros ya tenemos los nuestros 🙂

Así que ya se empieza a ver un poco la luz al final del túnel y parece que lentamente podremos volver a la rutina normal. Las escuelas empezarán clases presenciales en forma escalonada empezando hoy o el 4 de mayo con los alumnos que terminan una fase escolar, sea primaria, secundaria o preparatoria. Nuestra hija mayor volverá a la escuela el 18 de mayo, y la pequeña a principios de junio. En casi todas las escuelas se dividirán los grupos en dos, de tal forma que cada mitad asista a la escuela de forma alternada. Una semana la mitad del salón con la respectiva distancia de un metro y medio entre pupitres y la siguiente semana la otra mitad. La mitad que se queda en casa hará tareas sobre lo aprendido la semana anterior. Ya veremos como funciona este sistema.

En mi caso todavía no tengo fecha de inicio de mis cursos de español en la VHS, pero al menos en la universidad han empezado con clases en línea 🙂 Hasta ahora ha funcionado todo bien.

Sigo haciendo ejercicio en casa, reuniéndome con amigas en ZOOM y probando nuevas recetas. Veremos que anuncios hacen esta semana sobre los siguientes pasos… todavía están cerrados los restaurantes, hoteles y museos. Los eventos grandes han sido cancelados hasta el 31 de agosto, así que en ese aspecto no habrá cambios. Y esta semana cancelaremos nuestro viaje de aniversario de bodas que teníamos planeado para el puente del 21 de mayo en Holanda 😦 Ojalá podamos reprogramarlo pronto 🙂

Feliz semana y a cuidarse!

5ta semana de cuarentena

Me hubiera gustado escribir que la semana pasada fue la última semana de cuarentena, pero desgraciadamente no es así. El miércoles pasado el gobierno alemán alargó las restricciones de contacto social por dos semanas más, aunque a partir de hoy empiezan  a cambiar algunas cosas para volver poco a poco a la normalidad.

Durante esta 5ta semana no hicimos mucho:

  • el lunes de Pascua fue día festivo y lo pasamos en casa
  • fui al supermercado un par de veces y ya es posible encontrar papel higiénico 🙂
  • Caty y yo tuvimos citas médicas
  • las chicas terminaron las tareas pendientes y yo, seguí asistiendo a webinarios y dando clases de español “online”
  • el domingo cumplió 50 años mi marido y lo festejamos en familia, ya que el plan de invitar a algunos amigos no fue posible de realizar. Espero pronto pueda hacerse.

En internet me encontré este texto que me gustó y quiero compartir por aquí:

NO JUZGUEMOS…
No juzguemos. NO ESTAMOS EN EL MISMO BARCO.
Estamos en la misma tempestad, pero no en el mismo barco.
Mi barco puede naufragar y el tuyo no. Y viceversa.
Para algunos, la cuarentena es óptima: momento de reflexión, de reconexión. Homeoffice, netflix, con un whisky o un té.
Para otros, esto es una crisis desesperante.
Para algunos, es paz, tiempo de descanso, vacaciones y de disfrutar en familia.
Para otros, una tortura: ¿Cómo voy a pagar mis cuentas? O ¿cómo voy a pagar a mis empleados?
Algunos están ocupados en elegir una marca de chocolate para pascuas.
Otros están preocupados por el pan para el final de semana.
Algunos negocios cerrarán. Otros abrirán.
Algunos quieren matar a aquellos que rompen la cuarentena.
Otros necesitan romper la cuarentena para comer.
Entonces, no estamos en el mismo barco.
Estamos pasando un momento en el cual nuestras percepciones y necesidades son COMPLETAMENTE distintas.
Y cada quién saldrá a su manera de esa tempestad.
Algunos, con el bronceado de su jardín. Otros con cicatrices en el alma.
Por tales motivos evidentes (y por otros invisibles), es muy importante ver más allá de lo que se ve a primera vista. Ver más allá de partido político, más allá de religión.
No menosprecies el dolor del otro si tú no lo sientes. No juzgues la buena vida del otro, no condenes la mala vida del otro. Simplemente nadie es juez. No juzguemos tanto a aquel que le falta, ni a aquel que le sobra.
Estamos en barcos distintos. Cada quien navega su ruta.
Andy Gonzalez

 

Así que no juzguemos porque cada familia, cada país y cada persona viven este tiempo extraordinario de diferente manera. En un principio de la pandemia, revisaba diariamente las estadísticas de contagiados y fallecidos por país que se publican en todos los medios de comunicación, pero poco a poco dejé de hacerlo porque esa lista no indica cosas como densidad geográfica, infraestructura de salud ni condición socioeconómica de cada país. Para mí es como comparar peras con manzanas y cada país tendrá diferentes resultados que por cuestiones culturales, decisiones oportunas del gobierno o número de camas en los hospitales no me parece justo comparar.

Confío en que mi querido México no sea muy golpeado por esta pandemia y que poco a poco las noticias sean más positivas. Sé que la vida nunca volverá a ser como antes, pero al menos que el panorama sea más optimista.

Y hablando del mundo en general, las novedades esta semana son:

    En algunos países empiezan a reducir las medidas para evitar el contagio, mientras que en otros se vuelven mas estrictas o apenas comienzan
    El fin de semana hubo protestas en algunas partes en contra de las restricciones
    La tensión entre China y EEUU aumenta
    El número de contagios sigue en aumento también 😦

Cuídense mucho y la próxima semana les cuento sobre los primeros pasos que se han dado en Alemania para dejar las restricciones como por ejemplo la apertura de tiendas, bibliotecas y peluquerías. También en las escuelas habrá cambios y aunque las clases comienzan de forma escalonada hasta el 4 de mayo, esta semana los alumnos empezarán una fase de “aprendizaje en casa” que ya no será opcional sino obligatorio.

Hasta pronto!

 

4ta semana de cuarentena

Prácticamente hemos cumplido un mes sin escuela, sin tiendas abiertas y sin viajar ni siquiera a una ciudad cercana. Esta semana santa fue muy diferente a las anteriores y aquí les cuento lo que hicimos:

  • vimos los servicios religiosos en el Vaticano por televisión.
  • hicimos algunas actividades en casa como hacer y cenar pan árabe el jueves santo, celebrar el viacrucis en un parque el viernes santo y hacer una fogata el sábado de gloria
  • preparamos casi 100 tarjetas de pascua para un asilo de ancianos en nuestra ciudad
  • nuestras hijas buscaron huevos y chocolates en el jardín el domingo de pascua. Eso sí, el clima estuvo espectacular, casi 20 grados y mucho sol!
  • jugamos, cocinamos y vimos algunas películas en familia

Poco a poco la situación está cansando hasta al mas optimista y confío en que esta semana recibamos buenas noticias. Seguramente tendremos que seguir tomando precauciones, pero la economía no puede seguir detenida por tiempo indefinido. Y sinceramente me estoy empezando a volver loca 😉

Esta semana comencé con las clases de español en la universidad, obviamente de forma virtual y todo funcionó bien. Es muy diferente a dar clases presenciales, pero al menos estoy ocupada un par de horas en eso. Además sigo participando en webinars de diferentes instituciones sobre el tema de clases digitales.

Mi marido sigue yendo a la oficina y de momento no ha habido recortes ni problemas financieros. Y a las chicas ya no les parece divertido no ir a la escuela… desgraciadamente en Alemania las escuelas públicas no están al día en cuestión digital y no existen clases virtuales, han recibido un par de correos electrónicos con tareas pero falta la retroalimentación del profesor y dichas tareas son de temas conocidos. La fecha de vuelta a clases sigue siendo un misterio y más aún qué pasará con el tiempo perdido. Ya les contaré….

Hoy lunes es día feriado y esta semana decidirán si el confinamiento continúa después del 19 de abril o no. Ojalá también haya claridad en temas escolares, de apertura de fronteras y otros 🙂

FELICES PASCUAS!!!

La primera de semana de vacaciones escolares de Pascua ha terminado y empieza la Semana Santa que viviremos de una manera muy diferente a los años anteriores. Tercera semana sin clases y sin trabajo para mí, la segunda sin comercio a excepción de los supermercados y la luz todavía no se alcanza a ver al final del túnel.

Esta semana:

  • fui al supermercado y para mi sorpresa me encontré los conejos de chocolate en descuento, algo nunca antes visto.
  • terminé mi rompecabezas de 1000 piezas
  • seguí aprendiendo sobre plataformas digitales en diferentes webinars ofrecidos por editoras de libros para aprender español
  • asistí a diversos cafés y reuniones virtuales 🙂
  • ha sido triste ver programas de televisión grabados en vivo y sin público

En Alemania y el mundo:

  • los casos siguen aumentando, llegando esta semana al millón de contagios a nivel mundial
  • el sábado pasado abrieron las tiendas de material de construcción y herramientas al público en general, haciendo feliz a más de un alemán cuyo pasatiempo es reparar, construir y trabajar en el jardín
  • en nuestra ciudad Stade prohibieron los paseos a lo largo del Río Elba, sumándose a playas, parques y otros lugares al aire libre cerrados para evitar grupos de gente y contagios 😦
  • sigue la discusión si es o no necesario usar un cubrebocas para ir al supermercado, de momento sigue sin ser obligatorio aunque ya veo a muchas personas usándolo

Esta semana traté de evitar las noticias tanto en internet y televisión, pero aún así me entero por aquí o por allá de la situación. Definitivamente cada día creo menos en las cifras que vienen y van, para empezar por las de China, luego las de Alemania y por último las de México que no muestran los casos reales, no sé si para no alarmar de más a la población o por intereses políticos. Ya no quiero ver números de coronavirus en ninguna parte, ni de enfermos o fallecidos, ni de empleos perdidos, negocios en bacarrota, millones de ayuda prometida, ni cantidad de hospitales colapsados.

Sólo malas noticias, cada día superando al anterior! Claro que trato de conservar la calma, ser positiva, agradecer que no me falta nada y seguir adelante, pero sinceramente hay días que gana el desánimo y el pesimismo. Incluso nuestras hijas no tienen ganas de nada y se han vuelto más apáticas que de costumbre.

Para animarnos un poco decidí sugerirles a las niñas una idea que a regañadientas aceptaron: haremos tarjetas de pascua para enfermos y ancianos que están solitos en estos días. Pintando y dibujando pasamos tiempo juntas y esperamos dar un poco de aliento y esperanza a quienes están sufriendo de soledad extrema en asilos u hospitales. Veremos que tal resulta nuestro proyecto.

Mientras nos preparamos para una semana santa en cuarentena, sin abuelos ni viajes. A pesar del buen clima que pronostican, no podemos viajar a otros estados dentro de Alemania, así que celebraremos la Pascua en casa siguiendo los servicios religiosos por internet y confiando que pronto todo vuelva a la normalidad. Ayer vimos la misa de domingo de ramos en Roma y no pude evitar las lágrimas al ver esa catedral y esa plaza vacías. Imágenes que pasaran a la historia y que espero jamás se repitan.

Feliz semana santa, como dijeron ayer en la televisión, que no sea una semana de tristeza sino de esperanza. Se referían al tema religioso (pasión y muerte de Jesús) pero aplica al 100% a la crisis que estamos viviendo. Esperanza!

2da semana de cuarentena

Hemos terminado la segunda semana de cuarentena y hoy empieza la “primera” de vacaciones escolares de Pascua. Nuestras hijas estaban inscritas en un workshop de teatro que han aplazado para octubre, así que seguirán haciendo tareas pendientes de la escuela para no aburrirse de más.

Esta semana estuvo tranquila y entre otras cosas:

– el lunes fui al supermercado y no había:

  • harina
  • papel sanitario
  • levadura
  • pechugas de pollo

– el viernes volví a hacer la compra y no encontré levadura ni papel sanitario. Veremos que tanta suerte tengo esta semana.

– probamos comida coreana preparada por Victoria

– el clima estuvo soleado así que salimos a caminar un par de veces por el vecindario

En cuanto a novedades fuera de casa:

  • las Olimpiadas Tokio 2020 se pospusieron para el siguiente año
  • empresas como Airbus, VW y BMW han suspendido su producción… y otras han cambiado sus líneas de producción para elaborar cubrebocas, desinfectante o respiradores
  • muchos comedores han cerrado sus puertas a los necesitados 😦
  • China y Rusia se unen a la lista de países que cierran sus fronteras
  • ayer cambiamos el horario en Alemania (una hora menos de cuarentena, yupi!)

A pesar de que no veo noticias en la tele y leo muy poco en internet, es imposible no enterarse de las dimensiones que ha tomado esta pandemia. Debo admitir que mi estado de ánimo va para abajo, los memes sobre el coronavirus ya no me divierten y mucho menos las cancioncitas. He comprado un rompecabezas de 1000 piezas para distraerme a ratos y espero esta semana se pase rápido.

Ahora la pregunta que ronda en mi cabeza es: ¿cuánto tardará la recuperación de la crisis financiera que se avecina? Seguramente muuuucho tiempo…. otra cuestión que podré responder en un par de años. Y otra que me preocupa: ¿cómo le irá a mi querido México con el coronavirus? 😦

Esta semana tomaré otra serie de webinars porque el día 9 de abril empiezo a dar clases de español en la universidad privada de forma virtual y tengo que prepararme porque nunca lo he hecho en esa plataforma. Sólo son un par de horas de clase a la semana, pero al menos no se han cancelado como en la VHS. Un poco de trabajo me caerá bien. Es obvio que mi plan de conseguir un trabajo este año será más difícil de cumplir con la situación actual 😦

Gracias a Dios no teníamos ningún viaje programado para Semana Santa o para verano, porque ya estaríamos cancelándolo como muchas de mis amigas 😦 En mayo queríamos escaparnos unos días a Holanda durante el puente de la Ascensión del Señor, pero no pierdo la esperanza de que podamos hacerlo ya que viajaríamos en coche. Ya veremos que pasa hasta entonces. Y de nuestro viaje a México en diciembre, tendremos que esperar para comprar los boletos porque no tengo ni idea si será posible viajar para entonces. Espero que sí!

Cuídense mucho y no se aburran tanto.

1er semana de cuarentena

Había pensado no escribir más en este blog sobre el Coronavirus porque estoy saturada de información, de hecho desinstalé el Twitter de mi teléfono y no veo noticieros en la televisión para no volverme loca. Pero luego recordé que este blog es mi diario personal y en un par de años me gustaría leer cómo viví esta crisis. Así que aquí me tienen resumiendo un poco nuestra primer semana de cuarentena.

El viernes 13 (y eso que no creo en la superstición) de marzo anunciaron el cierre de escuelas, así que esta semana mis hijas no tuvieron clases ni yo dí clases de español en la VHS donde trabajo.

Adicionalmente a la suspensión de clases escolares:

  •  los cursos de Hip Hop y Ballet de las niñas se cancelaron
  •  llamaron para cancelar la cita de control con el ortodoncista
  •  el sábado no hubo reunión de scouts
  • no fuimos a misa el domingo porque no hay celebraciones religiosas en ninguna iglesia, templo o mezquita
  • el comercio esta cerrado a excepción de los supermercados, así que nada de “shopping”
  • y aunque los restaurantes todavía seguían abiertos, no salimos a comer fuera

También están cerrados los gimnasios, piscinas públicas, cines, museos… y no hay ningún tipo de evento sea pequeño o grande, así que no hay fiestas de cumpleaños, reuniones sociales, conciertos, seminarios, conferencias, etc.

Las chicas recibieron un par de tareas por correo electrónico que han estado haciendo por las mañanas y yo he participado en algunos “webinars” para conocer las plataformas de enseñanza de la universidad que empieza sus clases la próxima semana y que sustituirá sus clases presenciales por clases virtuales. También la VHS está ofreciendo cursos en línea, pero desgraciadamente no creo poder cambiar mis cursos actuales al nuevo formato porque mi público no es el adecuado (la mayoría son pensionados). De todas formas estoy aprovechando cualquier oportunidad para actualizarme y aprender más sobre las nuevas plataformas, incluyendo las de las editoriales.

Durante la semana fui dos veces al supermercado y aunque había algunos anaqueles medio vacíos, encontré todo lo que necesitaba. He horneado y probado nuevas recetas para entretenerme, además de bordar, leer y hacer ejercicio.

La vida social ha sido sustituida por conferencias vía Skype, Whatsapp o Facetime con amigas, y también mis hijas se comunican más por estos medios con sus abuelos y primos. Incluso ayer probaron el “Netflix Party” con sus primos en California y se divirtieron un montón.

Mi marido sigue trabajando en su oficina donde hay pocos colegas y guardan la respectiva distancia. De momento no ha tenido que viajar y no ha habido necesidad de hacer “home office”.

Nuestra vida ha dado un giro de 180 grados y sobra el tiempo para reflexionar y pensar en todo lo que está pasando. Mi pregunta esta semana es: ¿volverá algún día a ser todo como antes? ¿Saludaremos de beso y abrazo a propios y extraños? ¿viajaremos con esa ligereza a sitios desconocidos? ¿Seguirá la globalización? En un par de meses o años tendré la respuesta.

Mientras están las fronteras de muchos países cerradas y como migrante una de mis mayores preocupaciones no es contagiarme del virus, sino si podré viajar en caso de que en México haya una eventualidad… muchos se agobian por viajes de placer o negocios cancelados, pero si es necesario viajar a donde está tu familia??? Qué pesadilla!

Como leí por ahí: que pronto termine esta película apocalíptica! Por favor!

 

 

Entre medios y miedos

Las últimas semanas han estado llenas de información relacionada al Coronavirus, no hay medio de comunicación que no esté continuamente informando lo que pasa en el mundo con el virus. Empezó en China y ahora la noticia es Europa. Y claro, el miedo ha ido en aumento porque ya no es algo lejano sino muy cercano que poco a poco ha ido cambiando nuestra vida diaria hasta la cuarentena obligada con escuelas cerradas, eventos cancelados y reducción de la vida social en general.

El virus llegó a nuestra ciudad el 7 de marzo, siendo el primer caso un profesor de secundaria. Después una doctora del hospital local… luego algunas educadoras y profesoras, por lo que empezaron a cerrar sus escuelas por unos días. Al día de hoy hay 18 casos confirmados en Stade, una ciudad de 50,000 habitantes.

El viernes pasado después de mucho ir y venir decidieron cerrar las escuelas en todo el estado de Bajo Sajonia, y en efecto dominó prácticamente todas las escuelas y jardines de niños del país cerrarán al menos 2 semanas. En nuestro caso después de esas dos semanas, siguen dos semanas y media de vacaciones de Pascua por lo que volverán a clases el 15 de abril. La escuela (de adultos) donde trabajo todavía no confirma el cierre, pero supongo que mañana será oficial.

Además de las escuelas cerradas desde la semana pasada comenzaron a cancelar todos los eventos de la ciudad: conciertos, partidos, el baile de primavera, seminarios, ferias y congresos. El viernes salió el comunicado de que las misas y servicios religiosos en Stade también se cancelan por un mes y las celebraciones de Semana Santa todavía están en duda.

Las reuniones de scouts de nuestras hijas, así como sus clases de baile han sido suspendidas. De momento la actividad de restaurantes y comercios sigue normal, aunque en Berlín sí han cancelado la vida nocturna. Quizás pronto se tomen medidas como en Italia, España o Francia, donde solo permanecen supermercados, farmacias y gasolineras abiertas.

Muchos países han decidido cerrar sus fronteras y Estados Unidos también ha suspendido la entrada de vuelos procedentes de Europa. Todo con el objetivo de detener el contagio y el posible colapso del sistema de salud como ha pasado en China e Italia.

En algunos momentos me siento como en una película de esas del fin del mundo, donde la gente corre a los supermercados y compra de forma desesperada para prepararse para lo peor. Pero a diferencia de las películas, no es una bomba nuclear, ni meteoritos o aliens, ni siquiera una catástrofe natural como terremotos, tsunamis o explosiones de volcanes.

Definitivamente ni el miedo ni el pánico son los mejores amigos en estas situaciones, hay que mantener la actitud positiva, ocuparse en cosas productivas y aprovechar el tiempo libre con la familia. El día de ayer fuimos a la biblioteca a surtirnos con material de lectura, audio-libros y libros para aprender cosas nuevas.

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Confío en que esta fase sea temporal y pronto la vida vuelva a la normalidad. Hay que seguir las instrucciones que se nos dan y evitar que el virus se propague aún más. Seamos conscientes y responsables. Sé que lo hemos oído hasta el cansancio, pero de verdad que debemos dejar la vida social por un rato para no poner en riesgo la vida de los demás, especialmente la de los mayores y enfermos.

A cuidarse!

P.D. Algunas ideas y consejos para hacer durante esta pausa “obligada:

– leer libros, ya no tantas noticias
– escuchar audiolibros
– aprender un nuevo idioma/ hobby
– trabajar en el jardín
– hacer manualidades
– pasear por el bosque
– poner en orden cajones y closets
– jugar videojuegos o juegos de mesa
– aprovechar las ofertas digitales para estudiar, aprender o conocer cosas nuevas
– conversar con la familia y con amigos por teléfono/skype
– hacer álbumes de fotos
– ayudar a vecinos de la 3era edad o cuidar niños de los vecinos
– conservar la calma y compartir mensajes positivos

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Ser mujer en Alemania

Anteayer fue el día internacional de la mujer y como es costumbre, esta entrada va dedicada a las mujeres. Como madre de dos adolescentes esta vez quiero escribir sobre lo que me ha tocado vivir como mujer en Alemania, no sólo como adulta sino como niña o adolescente a través de la vida propia de mis hijas que han nacido y crecido en este país.

Los temas relacionados a la mujer son infinitos pero con el día internacional de la mujer es común escuchar sobre igualdad, respeto, marchas, derechos, etc. En cada país se vive una realidad diferente como mujer. Mientras que en México se lucha en estos días contra la violencia de género, en Alemania se exige igualdad de sueldo o mayor participación de la mujer en niveles ejecutivos. Lo que no significa que en ambos países no existan los mismos problemas, pero digamos que unos son más importantes o actuales que otros.

Hace unos días me encontré este texto de @Daniela Peñuelasen en Facebook que me hizo recordar mi propia niñez y juventud en México:

Cuando iba en la primaria recuerdo que teníamos que ponernos short abajo de la falda porque corríamos el riesgo de que los niños se pusieran abajo de las escaleras para ver nuestra ropa interior o te la podían levantar. No iba todavía ni en segundo (6 años) y ya comprendía esta “ley”.
Cuando iba en secundaria tenía que ponerme un pantalón extra abajo del pants los días de deporte porque era bien sabido que los niños te lo podían bajar (entre 12 y 14 años)
En preparatoria ya comenzaba a asistir sin mis hermanos a la escuela, la distancia ahora era más larga y fue la primera vez que camino a ella vi como un hombre se masturbaba en el camión observándome fijamente, desde ahí comprendí que no “tenía” que irme hasta la parte de atrás de los camiones o que si veía un asiento desocupado al lado de una mujer era preferible ponerme al lado de ella. (15 años)
Ahora en la universidad tengo que cargar con un gas pimienta, porque pues vamos, no hace falta aclarar nada más, a estas alturas ya comprendí que corro peligro desde la puta primaria, a estas alturas ya comprendí que puedo no regresar a casa, a estas alturas ya comprendí que no tienen respeto por mí, ya entendí que mi vida, mi dignidad, mi integridad y mi cuerpo es tan frágil que he estado inconsciente o conscientemente creando técnicas de seguridad desde los 6 años de edad.
Y no quieren que estemos hartas y no quieren que estemos asqueadas y no quieren ver la realidad a la que nos exponemos todos los días. No tengo que ser tu hermana, tu madre o tu novia para que me respetes, pero esto no importa porque sé que el día de hoy volveré a salir con miedo y lo peor, lo que más me da rabia es pensar que mi hermana, mi madre y mis amigas siguieron estas o sus propias técnicas de resguardo.
Yo no quiero este mundo para nosotras.

Gracias a Dios fui a la universidad en los 90s y en aquel entonces no era necesario cargar gas pimienta ni tenía miedo de salir con amigos o quedarme tarde para terminar proyectos. Las cosas han cambiado drásticamente en los últimos años y las estadísticas del 2019 me dejan helada: 10 mujeres mexicanas asesinadas/desaparecidas por día! SI, por día!

¿Cómo son las cosas en Alemania? Como ya lo he escrito antes, llegué a Alemania hace 18 años con el trauma de la “inseguridad” y sí me asombraba de la libertad con la que los alemanes caminaban por la calle sin cuidar su bolsa, dejaban la bicicleta sin candado y nunca sentí miedo de andar en metro sola por la noche o de que las niñas jugaran en el parque sin mi permanente supervisión.

Mi marido no es “macho” y me encantó la idea de que lavara, fuera al supermercado y ayudara en la cocina. Cuando nacieron las niñas nunca tuvo problemas en cambiar pañales y aprendimos juntos a ser padres, siempre compartiendo todas las labores del hogar y la crianza. ¿Son así todos los alemanes? No sé si todos pero sí muchos de ellos. Es común ver a los padres peinando a sus hijas en las piscinas o con los peques en el supermercado.

Durante el tiempo que trabajé como consultora nunca sentí discriminación por ser mujer y me sorprendió cómo tomó mi jefe la noticia de que estaba embarazada. Tengo que admitir que sí tenía un poco de temor pero fue lo mas normal del mundo que me dieran tres años para volver a mi lugar de trabajo sin miedo a ser despedida. Como profesora de español o en mis cursos de computación, jamás me han faltado al respeto y ser hombre o mujer entre colegas no representa diferencia. Desgraciadamente no en todos los ámbitos laborales es así y en algunos la diferencia de sueldo o el acoso sexual sí existen.

Soy madre de dos mujercitas y doy gracias a Dios que han podido crecer sin tener que ponerse “shorts” abajo de la falda, ni cargar gas pimienta cuando andan en metro o autobús. Obviamente hay gente mala, niños groseros y peligro en las calles como en cualquier lugar del mundo. Pero no es tanto como para tener miedo de salir.

Hay pedófilos, violadores y gotas K.O. en las discotecas. Todas las chicas tienen que tomar sus precauciones, sobre todo en las ciudades grandes pero definitivamente las estadísticas de feminicidios no llegan a los niveles mexicanos. Recientemente leí que en el 2018 hubo 122 mujeres asesinadas en Alemania, una cada tres días.

Dos temas que desgraciadamente aquí están igual o incluso peor que en México es la violencia familiar y la prostitución. En cada ciudad de Alemania existe lo que se llama “Frauenhaus” que son centros de acogida para víctimas de violencia familiar y en estos días leí que faltan 14,000 plazas en todo el país. Sí, si existen hombres violentos que golpean a sus parejas o hijos, pero también existe apoyo para que puedan escapar de esas situaciones.

Y la prostitución? Uf! Es un tema tan aceptado que incluso en las carreteras rurales hay caravanas que funcionan como burdeles móviles. Se supone que las leyes evitan abusos, pero es bien sabido que hay cientos o miles de chicas extranjeras obligadas a trabajar en este oficio sin forma de liberarlas de sus “jefes”. Incluso hay un movimiento para prohibir la prostitución pero lo veo muy difícil 😦

Así que parece que en ningún país del planeta la mujer cuenta con los mismos derechos del hombre, ni está libre de la violencia de género. Soy de la opinión de que hemos avanzado mucho en las últimas décadas, pero todavía falta mucho por hacer. Mis hijas tendrán la oportunidad de estudiar lo que quieran donde quieran a diferencia de mi abuela, pero espero que también reciban un sueldo justo, no sufran acoso ni discriminación en el trabajo, sus parejas las respeten y nunca tengan miedo de caminar solas en ningún país del mundo. Es trabajo de todos educar, protestar y exigir para que ésto suceda en cada rincón del planeta.

El sábado pasado hablaba con un alemán sobre la inseguridad en México y me preguntaba “¿Pero porqué ha empeorado la situación en tan poco tiempo?” y no supe qué responder. Son tantos factores y es tan triste pensar que hace 30 años vivía en mi país con la tranquilidad que vivo ahora aquí, que me puse a pensar cómo será en 30 años…  la situación en Alemania será peor, la de México mejorará? Confío de todo corazón que la vida aquí y allá sea mejor, con paz, igualdad y armonía entre hombres y mujeres. Espero…

P.D. Esta entrada se publicó en martes y no en lunes como es costumbre para apoyar el Paro Nacional en México del 9 de marzo 2020 contra la violencia de género.

Querida mexicana:

En esta ocasión escribo en forma de carta para dirigirme a todas las mujeres mexicanas, especialmente a las que viven en México pero sin excluir a las que viven en el extranjero como yo.

El colectivo “Brujas del mar” ha lanzado una convocatoria de Paro Nacional el próximo 9 de marzo para protestar contra los feminicidios y la violencia que aqueja a mi querido México. Desde entonces he leído y visto todo tipo de reacciones, unas apoyando y otras criticando: ¿servirá de algo?, “también las mujeres matan”, “hay otras formas de exigir justicia”, etc.

Desde lejos es triste ver que una vez más falta unión, apoyo y solidaridad entre todos. Hace 9 años participé en una marcha en Hamburgo para protestar contra la inseguridad en México… en aquel entonces el lema era “No más sangre” y con el paso del tiempo me di cuenta que mientras que los mexicanos no protestaran en México, nuestro apoyo desde fuera no sería suficiente para acabar con la inseguridad, la corrupción y las injusticias.

Espero de todo corazón que esta vez sea diferente. El lema esta vez es “Ni una más” y se están organizando marchas y protestas el domingo 8 de marzo, día internacional de la mujer, además del Paro Nacional #undiasinnosotras el lunes 9.

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!Ya basta! Leer las estadísticas sobre la inseguridad, los desaparecidos, los feminicidios, y noticias como las de Fátima, Ingrid o recientemente los estudiantes de medicina en Puebla es desgarrador. Y lo más triste de todo es que la gente se ha acostumbrado a tanta desgracia, a tanta injusticia y a vivir con miedo!

En enero estuve en Monterrey y pude percibir el miedo de todos a todas horas, que si alguien te ve, agarra bien la bolsa, no salgas de noche, fíjate donde te estacionas, no dejes nada a la vista, no andes sola. Por Dios! Y claro que también los hombres corren peligro pero desgraciadamente las estadísticas no mienten, y las mujeres corren aún más 😦

Una amiga me comentaba que llevaba y traía a su hija de 17 años a todas partes, imposible que viaje en taxi (Uber) sola. La gente de bajos recursos no tiene otro remedio que andar en autobús, muchas veces solas y por la noche, regresando de la escuela o el trabajo.

Y lo más triste de todo es que viviendo en este lado del planeta, sé que SI es posible vivir sin miedo. Tardé en acostumbrarme y mis hijas se van solas a la escuela desde los 6 años caminando y a la secundaria en autobús. Van al dentista, a su clase de baile o al cine solas. Yo no ando cuidando mi bolsa como lo hacía en México ni tengo miedo de que alguien secuestre a mi marido.

Sé que hace algunos años México también era seguro. ¿Qué pasó? Hay muchos factores y no se trata de buscar culpables, pero por un lado está la cultura machista, por otro los carteles y luego la corrupción de las autoridades. Un círculo vicioso que parece no tener fin.

¿Y tú? Vas a participar en alguna marcha, o en el paro nacional. ¡Espero que sí! La presión social sí funciona, mira que hasta el muro de Berlín cayó en parte por las manifestaciones pacíficas en ciudades de Alemania del Este en 1989. Y recientemente leí sobre un paro en Islandia en el 75 que también trajo consecuencias positivas.

Obviamente no espero que el 10 de marzo México sea un país diferente por arte de magia, pero sí que sea más consciente de que las cosas no están bien y que hay que empezar a cambiar poco a poco. Todos pueden poner su granito de arena y espero de todo corazón México sea un país seguro y pacífico algún día no muy lejano.

¡Ya basta! Una frase que vengo diciendo desde hace 9 años cuando Javier Sicilia convocó a marchas. Y en esta ocasión, también desde el extranjero estaremos apoyando:

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Y por otro lado me llegó esta otra propuesta que también me parece muy buena para quienes estamos lejos y queremos apoyar:

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Aquí el link para leer más sobre esta idea 🙂 En algún lugar escuché esta frase que me encantó: “Callar para ser escuchadas”, así que ya sea participando activamente en el paro nacional en México o en las redes sociales en el extranjero, protestemos de manera pacífica contra la violencia en todas sus formas.

No tengo idea qué tanto pueda influir nuestro apoyo, pero no te sientas sola! Estamos pendientes y confiando en que la unión logrará el cambio necesario para TODOS. ¡Por un México en paz y sin miedo!

Con cariño,

Mariposa Migrante, una mexicana en el extranjero.

Casualidades y festividades

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Mi reciente viaje a Monterrey estuvo lleno de casualidades y no me queda la menor duda de que Dios pone todo de una manera que no termina de sorprenderme.

Como bien saben, mis padres decidieron mudarse a un departamento en noviembre pasado. Tan pronto como supe la noticia pensé en viajar para ayudarles en lo que pudiera pero mi calendario estaba lleno de clases que no podía cancelar hasta Navidad. No me quedó más opción que viajar en el hueco que había disponible entre el último examen de español de la universidad y el nuevo inicio de clases en la escuela VHS.

Se acomodaban justo tres semanas… del 16 de enero al 5 de febrero. Busqué boletos y salieron bastante económicos por ser temporada baja. De ida viajaría vía Houston y de regreso por la ciudad de México. No me gusta viajar por Estados Unidos pero cuando el precio conviene, no pongo objeción.

Y ahora vienen las casualidades… justo en esas tres semanas coincidí con una tía que vive en Mérida, Yucatán y su nuera a las que tenía más de seis años de no ver, e incluso conocí a mi sobrino yucateco de 4 años. Increíble, no? Sin ponernos de acuerdo coincidimos más de una semana en mi ciudad natal y aprovechamos para ir a merendar, pasear por centros comerciales y convivir como nunca. Rara vez habíamos coincidido mi tía y yo en Monterrey y la última vez la había visto en Mérida durante nuestras vacaciones de verano en el 2013.

Además de los familiares, también coincidí con una amiga que desde hace 4 años vive en Nueva York y que desde entonces (o tal vez desde hace más años) no veía. Ella siempre viaja en enero a Monterrey para renovar su visa y como yo nunca viajo en enero, pues no había habido oportunidad de vernos. Ella estudió la misma carrera que yo y junto con otra amiga, las tres éramos inseparables. Y cuál no sería la casualidad que esa amiga en común está embarazada y pudimos asistir a un “baby shower” que otra ex-LSCA le organizó. Así tuve la oportunidad de ver a otras compañeras de la universidad que tenía años de no ver.

Sí, definitivamente este viaje estuvo lleno de fiestas y como si lo anterior no fuera suficiente, en esas tres semanas:

  • mis padres celebraron su aniversario #48 el 28 de enero

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  • mi papá cumplió años el 31 de enero

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  • mis abuelos celebraron su aniversario #68 el 3 de febrero

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Desde hace 18 años que vivo en Alemania que no había tenido la oportunidad de estar en esas fechas en Monterrey, así que fueron momentos muy especiales para mí.

Adicionalmente, me tocó estar en la reunión mensual de primos de mi mamá:

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Y gracias a una amiga que los organizó, pude ver a mis ex-colegas de trabajo con los que fui a cenar unos deliciosos tacos:

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Obviamente también pasé tiempo con mi hermano y su familia y con mis abuelos que ya rondan los 90 y que no sé si tenga oportunidad de volver a verlos. Dios quiera que sí!

Así que no solo fue trabajo con la mudanza, sino que tuve la bendición de pasar tiempo con la familia y amigos. Cargué mucha energía, comí delicioso todos los días y a todas horas y empecé a ver los preparativos de la fiesta de 15 años de nuestras hijas que ya esta programada para principios del próximo año, pero de eso les cuento la próxima vez!

P.D. Ah!!! Y se me olvidaba que hubo otra casualidad en mi viaje!!! En un supermercado un día cualquiera me topé con la primera mexicana que conocí en Alemania!!! Ella vive en Karlsruhe y tenía más de 10 años de no verla! Pero casualmente estaba en Monterrey visitando a sus padres y sin saber que las dos estábamos en la ciudad, coincidimos en un pasillo de Soriana!!!

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VIVAN LAS CASUALIDADES!!!

 

 

Un cambio drástico

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Mi visita a mi ciudad natal Monterrey el pasado mes de enero tenía como propósito ayudar a mis papás con el cambio de casa.

Después de casi 45 años dejaron su segunda casa para mudarse a un departamento moderno y práctico. Con dos hijos en el extranjero y otro con casa propia no tenía caso vivir en una casa tan grande, con muchas escaleras y nada funcional. Ahora viven en un complejo de torres de departamentos con áreas comunes que incluyen piscina, parques y gimnasio.
Lo difícil no fue transportar las cosas de un lugar a otro ya que la distancia es muy corta entre ambas direcciones. Pero decidir qué llevar, dejar, vender, regalar o tirar representó todo un reto!

Es bien sabido que entre más espacio tiene uno, más acumula y ese fue el caso de la casa de mis padres. Mi habitación y la de mis hermanos no quedaron vacías, sino que fueron utilizadas como almacén de miles de cosas!
Abrir un cajón, un armario o una caja era una sorpresa! A sacar todo y primero depurar lo que ya no servía, luego decidir si se llevaba al departamento o no y en la mayoría de las veces no era necesario, así que venía lo más difícil: donarlo, pero a quién?

Unas cosas se regalaron a familiares o conocidos, otras para un asilo, un convento, una guardería o Cáritas. Y otra gran parte se le vendió a dos personas que compran cosas usadas para revenderlas. No pagan gran cosa, pero al menos sabemos que serán usadas por personas que las necesitan.

Mi hemano pequeño comprará la casa y después de renovarla vivirá ahí con su familia. Así que algunos muebles y aparatos eléctricos se quedaron y lo único que se vendió fue la sala que encontró dueño gracias al “Marketplace de Facebook”. Otros muebles pequeños o viejos se fueron en el camión del señor revendedor.

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Gran parte del trabajo se hizo antes de que yo llegara a Monterrey, y a mi llegada solo quedaban algunas cosas en la habitación de mi padres y en los closets. Lo que vino después fue ayudar a organizar las cosas que se llevaron al departamento. El espacio es limitado y tuve que convencer a mi madre de quedarse con lo realmente necesario, así que seguimos tirando cosas que tenía repetidas, no servían del todo o no usaba.

Me encanta organizar, así que no fue difícil ir cajón por cajón acomodando cosas de forma sencilla y práctica. Material de costura, especies, cuchillería, decoración de navidad, artículos de oficina, recipientes de plástico, joyería, alacena… todo ordenado para su fácil ubicación 🙂

Y después de tres semanas de visita llegó la hora de partir. Definitivamente fue una buena idea ir a Monterrey sola, porque además de apoyar en el cambio tuve la oportunidad de visitar familia y amigos, comer rico y estar presente en diversos eventos familiares. Pero eso se los cuento a la próxima!

 

a México de ida y vuelta en 18 años que llevo viviendo en Alemania. Increíble, no? Viéndolo así creo que son pocas y pienso que lo haré más seguido en el futuro.

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Con el paso del tiempo las idas a mi querido México se han vuelto más escasas, primero por cuestiones de dinero porque comprar 4 boletos de avión no es lo mismo que uno o dos. Y segundo, ya no podemos viajar cuando queremos y cuando los boletos son un poco más baratos, sino solamente en temporada alta, sea semana santa, verano o navidad por las vacaciones escolares.

La primera vez que viajé sola fue en el 2003 a la boda de mi mejor amiga. No teníamos hijos todavía y a pesar de tener menos de un año trabajando en una compañía de consultoría, me dieron 2 semanas de vacaciones en septiembre. Obviamente ese año pasamos la navidad en Alemania… por primera vez 😦 O boda o navidad 😦

Desde que nació Victoria, viajé varias veces a México sin Thomas, pero al menos con una niña. Y no fue sino hasta la semana santa del 2013 que volví a viajar completamente sola a Monterrey por dos semanas. Las niñas tenían 8 y 6 años, pero como tenían vacaciones de la escuela se quedaron con mis suegros mientras Tom trabajaba y yo estaba en México.

Después de casi 6 años se ha vuelto a dar la oportunidad de que vuelva a Monterrey. Tengo vacaciones en la escuela donde doy clases de español y mis padres se mudan de la casa donde crecí a un departamento más pequeño, por lo que me he ofrecido a ayudar con la mudanza y aprovechar para despedirme del lugar donde pasé años maravillosos, celebré cantidad de fiestas y donde hemos “vivido” cada que vez que visitamos a mis padres.

Es curioso, pues mi casa está en Alemania pero la casa de mis papás no ha dejado de ser mi casa también porque cada vez que vuelvo de vacaciones, duermo en la que era mi habitación, que sigue como cuando estaba soltera. Y mis hijas ven la habitación que era de mis hermanos como la suya. Incluso Victoria preguntó asustada cuando se enteró del cambio que dónde dormirán cuando vayamos a Monterrey y se entristeció con la noticia porque dice que en esa casa tiene muchos lindos recuerdos, sobretodo de las navidades.

Así que me escapo esta vez tres semanas! Y eso que las chicas no tienen vacaciones escolares, pero ya están grandes y no es la primera vez que me ausento. Hace 2 años viajé una semana a un curso a Sicilia, y el año pasado dos semanas a Florencia. Comen en la cafetería de la escuela y mi marido llega por la tarde para cenar con ellas y revisar sus tareas. Van y vienen en autobús a la escuela y a sus citas médicas, clases de baile, etc.

Claro que estoy un poco nerviosa pues México está muchísimo más lejos que Italia y la última vez que viajé a Monterrey, Thomas estaba en el hospital a mi regreso. Esa bacteria no tuvo nada que ver con mi viaje, pero me recuerda que en cualquier momento puede pasar algo y yo estoy a miles de kilómetros de distancia.

Este es uno de los miles gajes del oficio, como decimos en México. Ser migrante no es sólo vivir fuera de tu país, sino tener que enfrentarte a decisiones como ésta que por un lado te hace sentir egoísta, pero por otro lado te pide pasar más tiempo con los que dejaste lejos. Hoy más que nunca quiero ver a mis abuelos y a mis padres, porque los años no pasan en balde y estoy consciente de que no hay garantía de volverlos a ver la próxima vez. Recientemente varias amigas mexicanas han perdido seres queridos y el tiempo no regresa.

Es por eso que me he propuesto tomar tiempo para la familia que dejé lejos. Es cierto que la tecnología nos acerca pero nunca podrá reemplazar un abrazo bien apretado ni un te quiero dicho en persona. El dinero siempre falta o nunca alcanza 🙂 y si no es posible viajar los 4 tan seguido, al menos lo haré yo. Lo ideal sería viajar cada año, todos! Pero si no se puede, hay que buscar otras alternativas. Así que empiezo este año nuevo con un viaje muy especial y que espero se repita regularmente 🙂

No me extrañen mucho! Regreso pronto y prometo dar señales de vida en mi página de Facebook y en Instagram mientras esté por tierras regias.

 

 

 

Mamá quinceañera

Si, cumplo 15 años de ser mamá de una linda jovencita que ha dejado por completo la niñez! Y no podría estar más feliz porque no sólo es una adolescente sana y tranquila, sino también hermosa por dentro y por fuera.

Siempre fue una niña introvertida y poco a poco va saliendo de su capullo. Es una chica demasiado ordenada, precavida y responsable… casi lo contrario a su hermana menor que está llena de fuerza interior y temperamento latino.

Sigue admirando la cultura coreana, la astronomía y ha descubierto recientemente interés por las ciencias naturales. El deporte no es su punto fuerte, pero cuida extremadamente su alimentación y su cuerpo va tomando forma. Todavía no me pasa (de altura) pero ya no tarda 🙂

El álbum de fotos que le regalé quedó divino! Un buen resumen de sus primeros 15 años de vida con apartados especiales con sus amigos, su familia, momentos especiales y divertidos, entre otros. Al final le dediqué una hoja para escribirle una carta muy especial que siempre podrá leer. Fue un regalo muy mío, así que solo todo está escrito en español. Le encantó!

De cumpleaños la llevamos a Hamburgo sin decirle el destino final. Visitamos una tienda japonesa-coreana, donde compró algunos artículos de k-pop. Después fuimos al planetario para ver dos películas: una sobre la misión Apolo a la luna y la segunda sobre galaxias. Para cerrar con broche de oro el día, conocimos un restaurante coreano muy auténtico. Cenamos muy rico y los meseros corearon “Happy Birthday” cuando le trajeron el postre con una velita encendida.

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Con Victoria me estrené como mamá y sigo aprendiendo. No ha sido un camino sencillo, especialmente por estar tan lejos de los consejos y el apoyo de mi mamá, pero ahí la llevo. Me encanta mi labor como madre y no me arrepiento de haber dejado mi carrera profesional para apoyarlas en todo momento. Pero definitivamente creo que llegó el momento de reincorporarme a mi profesión como informática y espero encontrar algo que me guste y que pueda seguir combinando con mi trabajo de mamá.

Siguiendo la tradición mexicana, esperamos hacerle una fiesta de XV años a nuestras dos hijas a final de año en su segunda patria. Aquí no se conoce esa tradición y me parece más bonito celebrar esta nueva etapa con su familia mexicana, hacerles su misa de acción de gracias y acompañar la velada con mariachi. Ya les contaré si todo salió como planeamos 🙂

Pido a Dios que siga llenando de bendiciones a mi primogénita y me siga iluminando y guiando para ser buena mamá, especialmente en esta etapa de decisiones, nuevas experiencias y aventuras.

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