El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

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Por un mundo mejor #FFF

El pasado viernes 15 de marzo se llevaron a cabo manifestaciones de estudiantes en todo el mundo para reclamar mas acción en el tema de cambio climático. Stade, la pequeña ciudad donde vivimos también alzó su voz y estoy muy orgullosa de mis hijas que participaron por primera vez en un evento cómo estos.

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Hace 8 años también estuvieron en una marcha de protesta que organicé en Hamburgo9383b-img_6920 por la paz en México. En aquel entonces me acompañaron llevando una bandera de nuestro país pero no sabían muy bien el porqué… apenas tenían 5 y 6 años. El viernes pasado ellas decidieron asistir a pesar de las consecuencias por faltar a la escuela.

Greta Thunberg, la iniciadora del movimiento “Fridays for Future” ha insistido en que las manifestaciones se lleven a cabo en horario escolar, tema que en Alemania ha levantado severas críticas porque la escuela es obligatoria y el no asistir puede generar multas económicas a los padres o malas notas en clase, además de una “falta injustificada” en las calificaciones finales.

Desde hace dos semanas estuvimos con el dilema en casa… ir o no ir? En toda su historia escolar ninguna de las dos ha tenido una falta injustificada y aunque la menor no dudo ni siquiera un segundo en asistir, la mayor lo pensó muchísimo. Los maestros no pueden tomar partido en este tipo de temas y recibimos dos cartas de la escuela. Una del director recordándonos de la ley que nos obliga como padres a mandar a nuestros hijos a la escuela:

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Y una segunda del comité de padres de familia que valoraban como positivo el asistir a este tipo de acciones…

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Obviamente la decisión estaba en nuestras manos y en la de nuestras hijas. Mi marido y yo queríamos que asistieran porqué además de la importancia del tema en nuestra vida cotidiana, sería una experiencia nueva para ellas. La menor se organizó con una amiga para hacer un par de pancartas mientras que la mayor seguía entre la espada y la pared… quería participar pero temía “la falta injustificada” en sus calificaciones.

Se llegó el día, 15 de marzo y la pequeña estuvo puntual a las 11 de la mañana en el punto de encuentro, con su amiga y sus pancartas. La mayor asistió a la escuela porque de última hora les pusieron una prueba de deportes de 9:30 a 11:00 y no quería perdérsela. A las 12 la llevé a encontrarse con su hermana que ya iba de camino al ayuntamiento junto con cientos de jóvenes. Fue tan emocionante ver a todos esos estudiantes bajo la lluvia con pancartas empapadas y entonando versos a favor del medio ambiente.

Ni la lluvia ni las faltas injustificadas detuvieron a 2000 jóvenes en nuestra comarca. Y mis hijas fueron dos de 300,000 participantes en Alemania y de 1 millón y medio a nivel mundial. Está en nuestras manos hacer algo para detener el deterioro de nuestro planeta, pequeñas acciones pueden lograr mucho y estoy convencida que este movimiento ha llegado para quedarse. Nuestros hijos y nietos merecen un mundo saludable y limpio. Ellos nos están poniendo el ejemplo y no podemos ser indiferentes a este llamado.

En Alemania se le entregó una carta a la canciller Angela Merkel y tanto políticos como empresarios deben tomar acción para garantizar cambios de verdad. Las promesas y las buenas intenciones no bastan! Es hora de actuar antes de que sea demasiado tarde!

carta a Merkel fff

No estoy de acuerdo en que falten a la escuela cada viernes, pero definitivamente haber participado en esta ocasión fue una buena decisión y veremos si en un futuro se organizan nuevas manifestaciones. En parte entiendo que se hagan por la mañana para ejercer mayor presión, pero desgraciadamente las consecuencias de faltar cada viernes sí serían negativas para los estudiantes alemanes. Ojalá se vean resultados pronto! Ya vamos tarde en la protección a nuestro planeta 😦

#fridaysforfuture

#parentsforfuture

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*** ahora ya no se usan las fotos con ellas de cuerpo completo… pero aquí la evidencia de que estuvieron presentes, jiji

 

 

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Valores en Alemania: la Confianza

Con esta entrada comienzo una nueva serie llamada “Valores en Alemania”, donde les compartiré como se viven en Alemania algunos de los valores elementales de la sociedad y algunas anécdotas que me han pasado a lo largo de estos años.

Valores hay muchos y cada cultura tiene su forma muy particular de ponerlos en práctica, así como su propia escala donde algunos son más importantes que otros. En Alemania me he llevado algunas sorpresas, por ejemplo con la puntualidad o el orden, que aquí son un poco diferentes a como los había vivido en México.

Empezaré con la confianza que es algo que disfruto mucho en este país. Según la RAE,

confianza

De confiar.

  1. f. Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.
  2. f. Seguridad que alguien tiene en sí mismo.
  3. f. Presunción y vana opinión de sí mismo.
  4. f. Ánimo, aliento, vigor para obrar.
  5. f. familiaridad (‖ llaneza en el trato).
  6. f. Familiaridad o libertad excesiva. U. m. en pl.
  7. f. desus. Pacto o convenio hecho oculta y reservadamente entre dos o más personas, particularmente si son tratantes o del comercio.

y en este caso no me refiero a la familiaridad o la seguridad en sí mismo, sino en esa ESPERANZA FIRME que se tiene de los demás. Y para mostrarles un ejemplo práctico les cuento esta pequeña historia…

Cuando compramos la casa donde vivimos, uno de los árboles del jardín tenía una casita instalada para unos pajaritos llamados “Meise” (páridos) que con el paso de los años se pudrió. Mi marido la retiró y decidimos buscar una nueva porque estos pajaritos acostumbran hacer su nido en el mismo lugar cada año. Me acordé que había visto algunas en una de las carreteras rurales cerca de casa y efectivamente encontré la casa sin problema.

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Y como es costumbre en estos rumbos no había nadie a la vista… sólo las casitas, el anuncio con el precio y una caja (KASSE):

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dónde coloqué 9 euros a través de la rendija y tomé una de las casitas que mi marido instaló la semana pasada en el mismo árbol dónde se encontraba la anterior:

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Y así como este ejemplo, he comprado tulipanes en primavera, cerezas en verano y calabazas o papas en otoño. Siempre bajo el mismo concepto de bienes a la vista del cliente sobre la carretera, una caja para el dinero y nadie para checar si colocas el monto indicado. Y tampoco cámaras escondidas o algo por el estilo. Lo único es CONFIANZA por un lado y HONESTIDAD por el otro.

Ojalá que esto nunca cambie y se siga confiando en las personas como aún hoy en día se hace en los pueblitos alemanes. En las grandes ciudades no me ha tocado ver este tipo de cosas pues es obvio que no hay granjeros vendiendo sus productos, pero en algunas partes he visto antiguas cabinas de teléfono con libros que puedes tomar sin costo o donde puedes dejar tus libros también para que otros los puedan tomar y leer.

En otra ocasión les compartiré otros ejemplos de HONESTIDAD que me han llamado la atención y que desgraciadamente en México son difíciles de encontrar. Pero bueno, mi intención no es comparar sino valorar cómo funcionan algunas cosas por acá gracias a los VALORES de la gente.

Espero sus comentarios y si tienen alguna anécdota que compartir, adelante! Ojalá que nunca se pierdan estas historias para darnos cuenta y recordar lo valioso que es una sociedad con valores 🙂

 

Propósito 2019: usar menos el móvil

El mes pasado escribí sobre un experimento que quise hacer en Navidad basándome en un comercial de IKEA que muestra el abuso de las redes sociales, el internet y los dispositivos móviles llamados “gadgets”.

Mis hijas y yo dejamos nuestras tabletas y teléfonos en casa y estuvimos 4 días “incomunicadas” del 24 al 27 de diciembre que pasamos en casa de mis suegros y en Potsdam. Mi marido lo llevó en caso de una emergencia y para comunicarnos con mis padres y hermanos en Navidad… el resto del tiempo estuvo guardado.

Resultados del experimento:

  • mayor comunicación entre miembros de la familia
  • más tiempo para juegos de mesa
  • mayor concentración en momentos importantes como cuando decoramos el árbol de navidad o abrimos los regalos
  • contagio a los abuelos y cuñados que evitaron usar sus teléfonos a toda hora
  • algunos momentos de aburrimiento (lo cuál también puede ser positivo)
  • mayor convivencia en general
  • nadie murió por falta de actualizaciones en Whatsapp, Instagram, Snapchat, etc…

En pocas palabras, un éxito! Me sentí liberada, feliz y aunque mis hijas no parecían contentas con la idea, se dieron cuenta de los beneficios del experimento y se convencieron de que es posible vivir sin “gadgets” y pasar un buen rato sin ellos.

Como saben, ya tengo más de tres años sin “Facebook” en mi ipad y iphone y este año he decidido disminuir dramáticamente el uso del teléfono móvil. Año nuevo, propósito nuevo! Sí, yo sé que todo mundo lo intenta y quiere hacerlo pero pareciera que es imposible evitar estar mirándolo cada 5 minutos. Así que gracias a la aplicación “Screen Time”, me he puesto un límite de tiempo por día.

Descubrí la aplicación recientemente y la usamos desde diciembre para controlar el tiempo de acceso de nuestras hijas a ciertas aplicaciones.  Y yo, porqué no?

La aplicación es sencilla y lleva estadística de cuanto tiempo has estado en cada “app”, sea red social, calendario, fotos, etc. Y se puede configurar un tiempo limitado para cada “app” o por día. En mi caso decidí que una hora diaria es suficiente, y el fin de semana lo extendí a dos porque tengo más tiempo libre.

Obviamente hay forma de excluir algunas aplicaciones que no se “congelan” al terminar el tiempo establecido, como la función de llamar por teléfono, checar el clima o buscar una dirección.

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Además he implementado algunos hábitos extras en mi rutina diaria, como:

  • teléfono prohibido en la mesa
  • cuando voy en coche, dejo el teléfono en la cajuela para no estar tentada a verlo mientras espero en un semáforo, etc. Desgraciadamente muchas veces he usado el teléfono mientras conduzco, así sea para leer o escuchar un mensaje de voz, lo cual es también muy peligroso. Así que para para evitarlo, mejor se queda guardadito.
  • igualmente lo dejo en el coche o en casa cuando voy al cine o a cenar con alguien que sé que tiene teléfono en caso de una emergencia.

No sé en que momento pasamos a ser tan dependientes de estos “aparatitos”, pero no quiero que se convierta en un vicio como pasó con el Facebook. Y si tengo que hacer uso de controles externos, pues ni hablar. Yo sola caigo rápidamente en esa vieja costumbre de “checar” si alguien me escribió. Así que ya saben que si no contesto inmediatamente es porque no tengo el teléfono a la mano o ya se me acabó el tiempo límite del día 🙂

Feliz año 2019! Por un año sin vicios, jiji!

 

Cuidado con las “Fake News”

No sé muy bien cómo empezar esta entrada… primero porque quedará en evidencia que fui víctima de una persona de pocos escrúpulos y segundo, que yo misma fui culpable al compartir fotos en el internet. Pero por otro lado, quiero hacer una denuncia pública de esa persona y alertar a toda la gente que comparte fotos o hace donaciones a “extraños” para que no sean víctimas de las “Fake News”, o noticias falsas que hoy en día rondan las redes sociales por montones.

Les explico a detalle… durante mis vacaciones de este verano, recibí la nota de una persona que no conozco con la siguiente foto:

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Pueden imaginarse mi cara de sorpresa al ver la foto, que aunque no está completa yo identifiqué inmediatamente, y descubrir que alguien la estaba usando en ARGENTINA para estafar a gente haciéndole creer una historia inventada en base a una foto de mi propia hija!

En los cursos que imparto sobre redes sociales siempre sale a colación el tema de las fotos, y dado que los alemanes son muy cuidadosos con su privacidad les digo que efectivamente las fotos que se comparten en internet, dejan de ser nuestras para ser “públicas” y que pueden usarse en anuncios sin nuestro consentimiento. Jamás se me hubiera ocurrido que alguien pudiera tomar una foto ajena y estafar a extraños con un cuento como el de arriba.

La foto en cuestión fue tomada en el 2007 y compartida en este blog en el 2011 en la entrada “Aprendido en el jardín de niños”, por lo que queda claro que la niña no se llama Mia ni tiene cáncer ni vive ni ha vivido en Argentina. Peeero, la foto no sólo está en este blog sino que aparece en “Google” al buscar “primer día jardín de niños” :-O

En lugar de escribir en el grupo donde compartieron esa foto, creí mejor compartir esta historia para que tengamos más cuidado. Primero en lo que compartimos y segundo en lo que leemos. La fase de compartir fotos de mis hijas ha quedado atrás porque ya entraron en la etapa adolescente, donde no hay “gracias” ni “primicias” que fotografiar ni se dejan siquiera tomar fotos por mí! Hoy en día comparto solo algunas fotos entre familiares y en este blog ya no incluyo fotos personales desde hace tiempo.

Nunca he sido de donar a extraños y después de esta experiencia, tomaré mis precauciones para asegurarme de que las historias sean verídicas antes de transferir dinero. El año pasado fue difícil encontrar una cuenta bancaria de la cual estuviera 100% segura de que sí era para las víctimas del terremoto en México. Qué tristeza que la modernidad y todos sus adelantos nos hagan más desconfiados al darnos cuenta que existe gente sin corazón que inventa historias para sacar un poco de dinero.

Así que cuidado! Mientras tanto yo me pondré a borrar fotos de este blog, aunque desgraciadamente no sé si quedarán 100% eliminadas de ese mundo “virtual” que llamamos internet 😦

2018, año dedicado a la Gratitud

Una amiga me recomendó el verano pasado el libro “El diario de la Gratitud” de Janice Caplan que en alemán se llama “Das Grosse Glück der kleinen Dinge“: La gran suerte de las cosas pequeñas, cómo la gratitud cambió mi vida. Definitivamente el título en alemán llama mucho la atención y no dudé en comprarlo y leerlo.

Copio un segmento de un artículo sobre el libro:

Todo comenzó una Nochevieja, cuando Kaplan decidió que quería cambiar su actitud vital a través de la gratitud, y lo consiguió. Ese nuevo año se propuso dos objetivos: escribir un diario dando las gracias al menos por una cosa al día, y hacer una extensa investigación sobre los efectos de la gratitud en su vida y en la de los demás.

Mediante múltiples entrevistas a decenas de expertos (entre ellos, médicos, neurocientíficos, investigadores, académicos, terapeutas y filósofos), pero también a celebridades como Matt Damon, Daniel Craig y Michelle Pfeiffer, la autora nos descubre que la gratitud no es lo mismo que la felicidad (que puede ser frágil y fugaz), sino que posee unas raíces emocionales más profundas, es más duradera y resulta inmune a los cambios y desafíos.

Con calidez, humor e ingenio, el viaje de Janice animará al lector a pensar en positivo y a empezar sin demora su propio año de gratitud.

Y efectivamente el 2018 será para mí y nuestra familia un año dedicado a la gratitud. Lo haremos a forma de dinámica familiar y copiando una idea que vi en internet para un calendario de adviento, que sugería agradecer por algo del 1 al 24 de diciembre.

Entre mis hijas y yo hicimos una lista, primero de 24 cosas y que como no tuve tiempo de aplicarlo en adviento se alargó a 52 (1 por cada semana del año) y que finalmente terminó en 62 porque la lista parecía no tener fin:

1.     Calefacción

2.     Agua

3.     Electricidad

4.     Hogar

5.     Medicinas

6.     Zapatos

7.     Ropa de invierno

8.     Aparatos electrónicos

9.     Higiene

10.  Joyería

11.  Padres- Familia

12.  Salud

13.  Cultura

14.  Casa

15.  Juguetes

16.  Recuerdos

17.  Autos

18.  Transporte

19.  Comida

20.  Libros

21.  Baños

22.  Tradiciones

23.  Buen humor

24.  Lentes

25.  Vista

26.  Oído

27.  Ropa

28.  Tiempo libre

29.  Educación

30.  Trabajo

31.  Abuelos

32.  Familia

33.  Amigos

34.  Naturaleza

35.  Viajes

36.  Vida

37.  Hermanos

38.  Religión

39.  Manos

40.  Piernas

41.  Fiestas

42.  Fe

43.  Música

44.  Teléfono

45.  Internet

46.  Creatividad

47.  Vecinos

48.  Seguro medico

49.  Conocimientos

50.  Olfato

51.  Gusto

52.  Mascotas

53.  Entretenimiento

54.  Diversión

55.  Estaciones del año

56.  Campo

57.  Casualidades

58.  Amor de Dios

59.  Milagros

60.  Diversidad

61.  Paz

62.  Sorpresas

Como pueden ver algunas cosas son materiales como ropa, casa y auto, pero muchas otras no son tangibles como los sentidos, los valores y las estaciones del año. Cada una de estas cosas se escribió en un palito de madera, por un lado en español y por el otro lado en alemán. Catalina se encargó de la decoración con cinta de colores, Victoria en escribir las palabras en alemán y yo en español. Al terminar, los colocamos todos en un recipiente que estará todo el año en la mesa de nuestro comedor.

La idea es tomar cada domingo un palito al azar y dedicar esa semana a agradecer por lo que haya salido. Hablaremos de la importancia de tenerlo, por ejemplo el transporte. ¿Cómo sería nuestra vida sin él? ¿Tendríamos alternativas? De igual manera, el tema servirá para reflexionar y pensar en las personas que no cuentan con ello y así valorar mucho más que nosotros SI lo tenemos.

Muchas de las ideas surgieron de las niñas y me dio gusto ver que rápidamente entendieron lo mucho que tenemos y que pocas veces apreciamos. Definitivamente será un año muy rico en reflexión, gratitud, oración y positivismo.

Aprovecho para desearles un 2018 lleno de lindos momentos, aventuras, viajes, salud, éxito, amor, y muchas sorpresas!!!

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