El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

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Adiós a los asientos infantiles

Nuestra hija pequeña cumplió 12 años este verano, lo que significó despedirnos FINALMENTE  de los asientos infantiles. No tengo nada en contra de ellos, pero ya me siento mamá de niñas grandes o adolescentes al no tenerlos en el coche.

El reglamento alemán relacionado a la seguridad de los pequeños en los vehículos es muy estricto y aquí no se permite llevar a bebés en brazos, ni niños sin asiento o cinturón de seguridad. Incluso en algunos taxis he visto que los asientos normales se elevan un poco para que los niños puedan abrocharse el cinturón de seguridad sin que éste les quede atravesado en el cuello.

A lo largo de la infancia de nuestras hijas hemos pasado por 4 asientos diferentes, empezando con el famoso “Maxicosi” o portabebé en México. Éste lo usaron más o menos hasta los 9 o 10 meses, aunque el reglamento lo permite hasta los 13 kilogramos de peso. Los asientos tienen una clasificación en la Unión Europea y el primer asiento de bebé se llama ECE-Grupo 0+ y tiene que ser colocado en el asiento trasero en contramarcha.

1 asiento

El segundo asiento es mucho más grande y esta clasificado como ECE-Grupo 1 que es para niños de 9 meses a 4 años y medio, o de 9 a 18 kilos de peso. Hasta los 3 años de edad se permite ir en contramarcha, pero nosotros compramos un asiento en el que ya podían ir viendo por la ventana y hacia el frente del coche.

2 asiento

Después cambiamos al ECE-Grupo 2/3 que es para niños hasta los 12 años, 36 kilos o 150 cms de altura. Como nuestras hijas son delgaditas y no muy altas tuvimos que esperar hasta que cumplieron los 12 años y ahora pueden sentarse en el asiento del copiloto o atrás sin ningún tipo de asiento. Si mal no recuerdo, a partir de los 10 años solo usaron la parte de abajo (Schale en alemán).

 

Creo que no es necesario escribir las ventajas del uso del asiento infantil ya que es obvio que es para proteger a nuestros hijos en caso de algún accidente. Aún así, sigo sorprendiéndome que en México muchas familias no lo usan porque el niño no quiere, porque es tedioso abrocharlos, o por muchas otras razones que no termino de entender.

Aquí incluso cuando hacemos viajes con otras mamás a la clase de ballet o música, el niño tiene que cargar con asiento porque nadie lleva niños ajenos sin asiento. De igual forma cuando hay excursiones en el jardín de niños o en la primaria y los padres de familia los llevan o recogen, tienen que llevar su asiento de coche. Ah! Y también a las fiestas si los llevan a la piscina, al cine o a un parque… en la invitación no debe faltar la leyenda: “No olvides tu asiento!”. Y por supuesto los abuelos tienen que transportar a sus nietos en asientos de acuerdo a su edad.

En pocas palabras: no hay excepciones! Los niños crecen con esa costumbre y no conocen la posibilidad de ir en un coche sin asiento o en el regazo de un adulto. Jamás!

Aquí les paso esta gráfica que muestra claramente la edad y el peso de los niños en relación al asiento correspondiente:

tabla asientos

Y para los que no conocen los detalles de cómo abrocharlos y quieran leer recomendaciones e información importante relacionada al tema les dejo los siguientes folletos:

https://www.dvr.de/download/broschuere-kind-und-verkehr-geschnallt.pdf

https://gib-acht-im-verkehr.de/0006…/kinder…/k-pm-14_kisi-broschuere_gesamt.pdf

www.aktion-autokindersitz.de/images/Geschnallt_DVR.pdf

Y ojalá esta costumbre que no es muy difícil de seguir se aplique en todo el mundo para evitar que los niños sean víctimas mortales en accidentes viales. Sería bueno empezar por el uso obligatorio del cinturón de seguridad y seguir con los asientos infantiles.

Yo me despido temporalmente de los asientos y volveré a usarlos cuando sea abuela, si algún día lo soy 🙂

 

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Una banca…

Cuando regresamos de vacaciones a principios de agosto me sorprendí al ver una banca roja a la entrada del barrio o “pueblito” donde vivo. No entendí muy bien la leyenda “Ich möchte mit” que podría traducirse como “quiero ir contigo” o “me llevas?”. Mi marido me dijo que seguramente era para la gente que quisiera un “aventón” a la ciudad porque cabe mencionar que el autobús no pasa tan seguido qué digamos y el camino en bicicleta es un poco largo.

¡Y sí! Después de investigar con vecinos y conocidos la versión de mi marido resultó cierta. Así que si un día no tengo coche y necesito ir a la “ciudad” que queda a 10 kilómetros, solo tengo que sentarme en esta linda banca y esperar a que alguien me lleve. Buena idea, no?

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Leyendo en español

¡Me encanta leer! Es uno de mis pasatiempos favoritos y además de leer para mí, durante muchos años les leí cuentos a mis hijas cada noche antes de dormir. En español, por supuesto! Pero ahora ya son adolescentes y leen por su cuenta, por lo que no les leo ni cuentos ni nada! Así que cuál no sería mi sorpresa cuando me invitaron a leer un cuento en español pero a niños alemanes!

¿Curioso? Pues no para el proyecto que cada año realiza una asociación llamada “Stade liest e.V.” (Stade lee) en nuestra ciudad. Les cuento de qué se trata…

Durante dos semanas, cada tarde se lee un cuento/historia en un parque infantil en alemán y en un idioma extranjero a todo aquel que quiera participar. La invitación es para mayores de 5 años pero si un hermanito o hermanita menor asiste, no pasa nada. En el programa de este año pueden ver que además del español, se leyó en árabe, turco, italiano, inglés e incluso lenguaje de señas.

Hace un par de años me habían invitado a participar pero no pude por razones de tiempo. Esta vez no tenía ningún otro compromiso y acepté con gusto. Una semana antes conocí a la persona que leería conmigo la versión en alemán y que me prestó el libro que presentaríamos: Don Conejo y Doña Osa. Al igual que todos los libros elegidos para el proyecto, es bilingüe y tiene los textos en ambos idiomas.

El día señalado llegué temprano para buscar estacionamiento y conocí a parte del equipo organizador que ya estaba preparando las bocinas, la alfombra para el público y los boletos de la rifa. Ah, porque al final de cada lectura se rifan los dos libros entre los asistentes.

Tuvimos suerte con el clima, y la tarde estaba soleada y cálida. Justo a las 6 de las tarde después de escuchar las campanadas de las 3 iglesias de la ciudad, empezamos a leer de forma alternada… alemán y español. El público estaba formado por 20 niños y niñas con padres o abuelos que escucharon con muchísima atención la historia de un conejo ordenado y tímido, que busca compañero de piso y que recibe a una osa ruidosa y alegre. A pesar de las diferencias, ambos aprenden a convivir y a adaptarse después de un par de incidentes divertidos.

Cabe mencionar que se buscan personas nativas para que lean las versiones extranjeras, y las personas invitadas para que lean en alemán son “promis” o personajes importantes en la ciudad como la alcaldesa, la directora de la oficina de turismo, la encargada del Archivo de la ciudad, etc.

Al final dos niños ganaron los libros utilizados en la presentación, la cual no duró más de 30 minutos y que terminó con aplausos y caritas contentas cuando se les entregó un paquetito con el material para hacer un osito móvil. Al parecer, cada tarde se les regala un pequeño detalle relacionado al libro leído. Primeramente queríamos llevar panecillos con miel, pero como es temporada de avispas, nos decidimos por un trabajo manual que cada niño podía hacer en casa con mamá o papá.

Fue una experiencia muy enriquecedora y que seguramente repetiré, pues les gustó mucho mi alternancia de voces y efectos especiales, jiji.

Ojalá este tipo de proyectos se realizara en cada escuela, jardín de niños, parque o biblioteca del mundo. El objetivo es sensibilizar a los niños de la riqueza que posee la humanidad con tantos idiomas diferentes. Al escuchar los dos idiomas se percatan de similitudes en palabras, diferencias en la entonación y diversidad de formas de comunicación.

Y para mí fue un placer volver a leer en español a niños atentos e interesados en otras culturas 🙂

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Entrevista a Valentina Piñatas

Una vez más llegamos a fin de mes y es hora de la próxima entrevista a emprendedoras ValeriaSchuberten el extranjero. Esta vez le ha tocado el turno a una mexicana muy creativa que vive en Alemania desde hace algunos años y tiene un negocio de venta de piñatas. Sí! Esas figuras de papel que se usan en las fiestas infantiles en Latinoamérica y que también se ven hoy en día en territorio teutón. Les presento a Valeria, la creadora de “Valentina Piñatas” y sus respuestas que seguramente inspirarán a más de uno a seguir sus sueños!

  1. ¿De dónde eres y desde cuando vives en el extranjero? ¿En qué ciudad vives?

Soy mexicana. Orgullosamente tabasqueña y cancunense de corazón! Mis últimos años en México los viví en Cancún y desde el verano del 2011 vivo en Braunfelds, en el estado federado de Hessen.

  1. Cuéntame un poco de cómo llegaste a este país y porqué te quedaste…

Desde los 15 años tenía la inquietud de estudiar aquí en Alemania y comencé a preparar mi viaje ahorrando y planeando cada detalle yo solita, cuando le conté a mi mamá de mi idea, me dijo que si me apoyaba, pero que primero tenia que acabar mi bachillerato y cumplir 18 años. Y así fue, me gradué del bachillerato en julio del 2009  y en agosto del mismo año estaba comenzando un curso intensivo de alemán en la ciudad de Colonia. Pero como en muchas historias no podía faltar el “amor”… durante ese tiempo conocí a mi ahora esposo “Nils” y él es el motivo por el cual me quedé a vivir en Alemania, por que de no ser así, después de cursar mis estudios, yo me hubiera regresado a México.

  1. ¿Qué es lo que más extrañas de tu país natal en Alemania?

Lo que mas extraño de México es definitivamente a mi familia y la playa. Me encanta nadar, esnorquelear, trato de surfear jaja por que para nada que soy “profi” ni nada cercano a ello, pero amo el sol y el mar. Esa paz que me da escuchar las olas y sentir el agua salada y claro, si tengo una michelada y un ceviche a la mano se completa mi sueño.

  1. ¿Cómo nació la idea de hacer piñatas y cómo combinaste tu “hobby” con tus estudios y futuro negocio?

Todo fue una gran casualidad que comenzó con un gatito de papel maché que le regalé a mi suegra en la primera navidad que pasé con ellos. Yo puse mi “obra de arte” en facebook y una conocida lo vio y me preguntó si sería posible que le hiciera una piñata, a lo que yo le respondí que nunca en mi vida había hecho alguna, pero que con gusto lo podía intentar. Recuerdo que me tardé como 1 semana haciendo una piñata y quedó muy bonita! Ella la puso de decoración en su restaurante “Veracruz” en Ebern, Alemania, y desde ahí me comenzaron a llegar mensajes de amigos y conocidos diciéndome que habían visto la piñata y que si les podría hacer una y así comenzó mi hobby. Después de unos meses me animé a hacerlo un negocio y así fue como nació Valentina Piñatas.

Como ya les había contado antes, mi meta era estudiar, así que en el 2013 comencé la carrera de “Economía” y desde la primera semana nos pidieron tareas relacionadas a “crear una empresa ficticia….” por lo que se me ocurrió hacerlo sobre mi pequeño negocio de Piñatas. Durante los siguientes 4 años, me la pasé aplicando mi negocio a cualquier proyecto de la escuela, y fue tanta la influencia que al finalizar mi carrera, decidí con la aprobación de mi asesor, hacer mi tesis sobre el negocio. Con el título: “Estrategias de crecimiento para una pequeña empresa con ayuda de un plan de negocios- Basada en Valentina Piñatas” fue la mejor tesis de la generación de 80 graduados, con la calificación máxima y reconocimiento del jurado, lo cual me llena de orgullo! Imagínense cómo me sentía cuando terminé de exponer la tesis ante el jurado y escuchar tan buenos comentarios y felicitaciones… yo comencé a llorar, por que fueron muchos años trabajando en este proyecto. Después de mi graduación tomé la decisión de “no dejar mis ideas solo en papel” y desde enero del año 2017 me dedico al 100% a este negocio. Actualmente no sólo yo trabajo en él, sino que somos un equipo en familia. Mucha gente me pregunta “¿si ya he trabajado en mi carrera?” y la respuesta es que claro que si! Cada día trabajo y aplico todo lo que aprendí en mi carrera. Esta es la base de un buen negocio, la preparación. Yo no lo veo sólo como hacer piñatas, veo a mi equipo como parte de una pequeña manufactura en crecimiento.

  1. Las piñatas son muy mexicanas, vendes sólo a gente mexicana o latina? ¿Cuál es tu mercado y tipo de productos?

Si te soy sincera, el mercado es muy mixto, tengo muchos clientes mexicanos, latinos, alemanes e internacionales. Vendemos a cualquier parte de Alemania y el mundo, incluso hemos enviado bastantes paquetes a USA. También trabajamos en conjunto con tiendas físicas y en línea de otros emprendedores mexicanos y alemanes. En nuestros productos combinamos lo tradicional con toques modernos. Nuestras piñatas tienen que ser divertidas! Coloridas y resaltar a la vista por la calidad. Yo soy muy meticulosa con cada detalle, todo debe combinar a la perfección.

  1. ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Y si les digo que todo?! Pero lo que más disfruto es crear nuevos diseños! Me encanta esa parte de hacer la investigación de los temas de moda, colores, hacer las pruebas y cuando resulta un éxito el nuevo modelo, es la cumbre! También me gusta mucho el lado administrativo. Me encanta ir a las ferias de proveedores y checar nuevas modas. Pero lo mas importante de todo, son los mensajes de mis clientes felices con sus piñatas! Los niños luego me mandan mensajes de voz o fotografías y en dos o tres ocasiones me he soltado a llorar de las cosas tan lindas que me escriben. Tengo una clienta en Bélgica, que ya es una tradición en su familia recibir la enorme caja con la piñata. Me platica que su hijo espera ese momento con muchas ansias cada año.

  1. México está de moda! ¿Ha influenciado eso en tus ventas en los últimos años?

Si!!! Estamos de moda y es maravilloso. Yo veo piñatas en muchas tiendas y alguien me preguntaba “¿pero no te afecta?” a lo que yo digo que no! Al contrario, cada vez que veo piñatas en otras tiendas veo el potencial de que cada vez mas alemanes las conozcan y las quieren para sus eventos. Como con cualquier producto, algunos prefieren la versión económica, pero muchísimos y sobre todo aquí en Alemania, el cliente busca un producto de alta calidad hecho bajo buenas condiciones laborales y ahí es donde entramos nosotros.

  1. ¿Has tenido dificultades en tu proceso de adaptación en tu nuevo país? ¿Cuáles?

Sí! Al inicio me frustraba mucho no hablar el idioma al 100%. Luego vinieron las diferencias culturales, aunque tengo que confesar que hay muchas cosas muy positivas que he aprendido de los alemanes. Trato de tomar lo mejor de ellos, por ejemplo me encanta su puntualidad, que cuando te dicen que van a hacer algo es un hecho y que si alguien te ofrece su amistad es algo sincero. Al inicio me costaba un poco entender esa sinceridad un poco dura y fría de la cultura alemana. Un alemán te dice tal cual lo que piensa y en ocasiones no es precisamente lo que mis oídos quisieran escuchar, pero hasta eso tiene sus ventajas. Algo que me sorprendió mucho fue ver que competitiva es la cultura alemana pero como lo comenté anteriormente, primero fue un shock y luego se convirtió en una gran enseñanza.

        9. ¿Y para ser independiente? ¿Crees que el ser mujer represente más complicaciones en comparación a un hombre que quiere emprender un negocio?

Tal vez un poco, yo notaba en la universidad como que en ocasiones no nos tomaban muy en cuenta a las mujeres, incluso es una carrera un poco de “hombres” aquí en Alemania. Del grupo de 30 eramos sólo 4 mujeres, entonces creo que eso lo dice todo. Pero yo siempre voy por la vida con tapones en los oídos, si a mi me dicen que no, me suena a un reto y comienzo a trabajar al triple para demostrar que si se puede. Creo importante tener un carácter fuerte y saber ponerles límites y de vez en cuando poner a alguno que otro prepotente en su lugar.

  1. ¿Qué consejos le podrías dar a quién todavía no sabe qué camino profesional tomar en su nuevo lugar de residencia, sea por el idioma, por la incompatibilidad de estudios o por miedo?

Mi primer consejo es que aprendan el idioma lo mejor posible y no se cierren a las nuevas oportunidades, no importando que tan loca suene la idea. Y sobre todo que lo que hagan, sea lo que sea, les haga feliz.

 

Para ver más piñatas lindas y originales o contactar a Valeria, les dejo sus datos de contacto en:firma-1

Internet: www.valentina-pinatas.de

Correo electrónico: info@valentina-pinatas.de

Facebook: https://www.facebook.com/valentina.pinatas.de/

Instagram: https://www.instagram.com/valentina_pinatas/

Mil gracias Valeria por tu tiempo y dedicación a esta entrevista. Me encanta ver el toque mexicano en muchas de tus creaciones, que aunque en sí la piñata es muy mexicana, verlas en forma de calavera, cactus o la tradicional estrella navideña me emociona aún más. Muchísimas felicidades por todos tus logros y deseo que tu carrera como emprendedora siga cosechando éxitos y conquistando mercados.

Así que una vez más pueden darse cuenta que ni el idioma, ni la cultura, ni la falta de experiencia son excusas para emprender, tener éxito y llevar a sus países de origen bien alto, hasta las nubes! Ánimo a todos y todas aquellas que no saben o no se deciden a echar a volar sus sueños! Una vez más vemos que SI se puede!!!

 

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Si no tienes un timbre postal…

a la mano, puedes enviar un mensaje de texto (SMS) al número 22122 y te llegará un código de 12 números que podrás escribir en tu tarjeta postal o carta como si fuera un timbre postal. El cargo se hará automáticamente a tu empresa de telefonía 🙂

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Una de esas cosas que aprende uno en los programas de concurso en la televisión alemana. Tengo 16 años viviendo en este país y vaya que si se me ha ofrecido más de una vez un timbre postal y he tenido que esperar a que abran la oficina de correos (que en mi caso está en la panadería de mi barrio) para poder comprar uno.

A partir de ahora nunca tendré que esperar para enviar una carta o postal por falta de timbres! Y tú? Lo sabías???

2018, año dedicado a la Gratitud

Una amiga me recomendó el verano pasado el libro “El diario de la Gratitud” de Janice Caplan que en alemán se llama “Das Grosse Glück der kleinen Dinge“: La gran suerte de las cosas pequeñas, cómo la gratitud cambió mi vida. Definitivamente el título en alemán llama mucho la atención y no dudé en comprarlo y leerlo.

Copio un segmento de un artículo sobre el libro:

Todo comenzó una Nochevieja, cuando Kaplan decidió que quería cambiar su actitud vital a través de la gratitud, y lo consiguió. Ese nuevo año se propuso dos objetivos: escribir un diario dando las gracias al menos por una cosa al día, y hacer una extensa investigación sobre los efectos de la gratitud en su vida y en la de los demás.

Mediante múltiples entrevistas a decenas de expertos (entre ellos, médicos, neurocientíficos, investigadores, académicos, terapeutas y filósofos), pero también a celebridades como Matt Damon, Daniel Craig y Michelle Pfeiffer, la autora nos descubre que la gratitud no es lo mismo que la felicidad (que puede ser frágil y fugaz), sino que posee unas raíces emocionales más profundas, es más duradera y resulta inmune a los cambios y desafíos.

Con calidez, humor e ingenio, el viaje de Janice animará al lector a pensar en positivo y a empezar sin demora su propio año de gratitud.

Y efectivamente el 2018 será para mí y nuestra familia un año dedicado a la gratitud. Lo haremos a forma de dinámica familiar y copiando una idea que vi en internet para un calendario de adviento, que sugería agradecer por algo del 1 al 24 de diciembre.

Entre mis hijas y yo hicimos una lista, primero de 24 cosas y que como no tuve tiempo de aplicarlo en adviento se alargó a 52 (1 por cada semana del año) y que finalmente terminó en 62 porque la lista parecía no tener fin:

1.     Calefacción

2.     Agua

3.     Electricidad

4.     Hogar

5.     Medicinas

6.     Zapatos

7.     Ropa de invierno

8.     Aparatos electrónicos

9.     Higiene

10.  Joyería

11.  Padres- Familia

12.  Salud

13.  Cultura

14.  Casa

15.  Juguetes

16.  Recuerdos

17.  Autos

18.  Transporte

19.  Comida

20.  Libros

21.  Baños

22.  Tradiciones

23.  Buen humor

24.  Lentes

25.  Vista

26.  Oído

27.  Ropa

28.  Tiempo libre

29.  Educación

30.  Trabajo

31.  Abuelos

32.  Familia

33.  Amigos

34.  Naturaleza

35.  Viajes

36.  Vida

37.  Hermanos

38.  Religión

39.  Manos

40.  Piernas

41.  Fiestas

42.  Fe

43.  Música

44.  Teléfono

45.  Internet

46.  Creatividad

47.  Vecinos

48.  Seguro medico

49.  Conocimientos

50.  Olfato

51.  Gusto

52.  Mascotas

53.  Entretenimiento

54.  Diversión

55.  Estaciones del año

56.  Campo

57.  Casualidades

58.  Amor de Dios

59.  Milagros

60.  Diversidad

61.  Paz

62.  Sorpresas

Como pueden ver algunas cosas son materiales como ropa, casa y auto, pero muchas otras no son tangibles como los sentidos, los valores y las estaciones del año. Cada una de estas cosas se escribió en un palito de madera, por un lado en español y por el otro lado en alemán. Catalina se encargó de la decoración con cinta de colores, Victoria en escribir las palabras en alemán y yo en español. Al terminar, los colocamos todos en un recipiente que estará todo el año en la mesa de nuestro comedor.

La idea es tomar cada domingo un palito al azar y dedicar esa semana a agradecer por lo que haya salido. Hablaremos de la importancia de tenerlo, por ejemplo el transporte. ¿Cómo sería nuestra vida sin él? ¿Tendríamos alternativas? De igual manera, el tema servirá para reflexionar y pensar en las personas que no cuentan con ello y así valorar mucho más que nosotros SI lo tenemos.

Muchas de las ideas surgieron de las niñas y me dio gusto ver que rápidamente entendieron lo mucho que tenemos y que pocas veces apreciamos. Definitivamente será un año muy rico en reflexión, gratitud, oración y positivismo.

Aprovecho para desearles un 2018 lleno de lindos momentos, aventuras, viajes, salud, éxito, amor, y muchas sorpresas!!!

Adiós 2017

El año se ha ido tan rápido que todavía no puedo creer que esté escribiendo la última entrada del 2017. Y como ya es tradición escribiré los eventos que marcaron este año de forma especial y algunos planes para el próximo que ya no tarda en llegar.

El 2017 fue un año tranquilo sin grandes cambios pero con algunos sustos y sorpresas a nivel familiar y personal. A nivel mundial no es necesario recordar la cantidad de catástrofes, guerras, elecciones y desastres naturales que sólo me ponen de mal humor o triste. Así que mejor recuerdo las cosas buenas que me sucedieron este año:

En el ámbito profesional no hubo grandes cambios ya que sigo con mis cursos de español en la VHS y en el campus Stade de la PFH, y solamente agregué dos cursos el semestre de otoño para reemplazar a una colega que cambió de ciudad.

Tom sigue trabajando en Buxtehude y viaja de vez en cuando sin alterar mucho nuestra dinámica familiar de la semana. Las niñas siguen avanzando en la secundaria, aprendiendo francés, participando en clases de teatro y de patinaje y siendo parte del grupo local de Scouts.

¿Cosas negativas de este año? Las dos estancias en el hospital por motivo desconocido… sí, porque aunque se supone que sufrí de alta presión y de migrañas que desencadenaron una serie de síntomas curiosos que parecían incluso una embolia, al final de cuentas terminé dejando las pastillas para la hipertensión y las migrañas nunca volvieron. ¿Mi teoría? Falta de vitamina D. Desde el verano tomo una dosis considerable porque el índice en mi sangre era muy bajo y los síntomas no han vuelto. Sólo Dios sabe que fue lo que realmente afectó mi salud pero gracias a Dios fue solo un susto y por el momento me siento de maravilla 🙂

Para el 2018 tengo muchos planes y proyectos como por ejemplo:

  • entrar a clases de baile
  • visitar Monterrey después de 3 años y medio. Nota curiosa: será nuestra primera vez en 16 años que visitamos mi ciudad natal en verano 🙂 A ver cómo me va…
  • encuentro con mis hermanos y papás en Miami
  • posada de amigas mexicanas en Stuttgart
  • participar en un evento del Día de la Mujer presentando la biografía de Frida Kahlo
  • serie de entrevistas a mujeres migrantes y emprendedoras en mi blog

En cuanto al trabajo planeo seguir con mis cursos y apoyando en el comedor de la escuela de mis hijas. De igual forma pienso seguir apoyando a la mesa directiva del Círculo Mexicano Alemán en Hamburgo y seguir escribiendo en este blog, actividades que completan mi agenda y que poco tiempo libre dejan, el cual dedicaré a la parte social que sigue ocupando un lugar importante en mi vida como migrante en este país.

El 2018 será un año dedicado a la gratitud, pero de eso les escribo mañana. Que tengan un fin de año estupendo, lleno de alegría, abrazos y deseos! Muy buenos deseos y muchos sueños que se cumplan en el 2018! SALUD!

Navidad en casa

Desde que vivo en Alemania he pasado 7 navidades en México y el resto en mi segunda patria, pero solo dos en casa ya que normalmente celebramos en casa de mis suegros. Este año las niñas insistieron en celebrar nuevamente en casa, siendo entonces nuestra tercera navidad en casa.

Hace 4 años que celebramos en Stade por última vez, las niñas participaron en la representación del nacimiento de Jesús en la iglesia católica como angelitos. Dado que esa obra es representada por niños pequeños y mis hijas ya son adolescentes, las convencí de participar en la obra que se presenta en la capilla al lado del asilo de ancianos de la ciudad. Al principio no querían, pero creo que al final se sintieron contentas de haber alegrado a los viejitos que las vieron actuando como el emisario real y una mujer de Belén. Fue una obra corta, escrita por los mismos participantes y muy emotiva 🙂

La planeación de la comida no fue cosa sencilla porque aunque no son muchos invitados, éstos se quedan a dormir en casa varios días incluyendo desayuno, comida y cena más dos menús de fiesta 🙂 Como tenemos un hogar bicultural, la Navidad fue una mezcla de tradiciones alemanas y mexicanas que obviamente influyeron en la decisión de los platillos festivos.

Tuve que preparar todo con anticipación porque no me gusta estar cocinando mientras se abren regalos o los invitados esperan en la sala. Así que el 23 no salí de la cocina y gracias a mis ayudantes adolescentes terminé antes de la medianoche 🙂

El 24 de diciembre nos despertamos temprano porque la presentación de nuestras hijas IMG_1533era a las 10 de la mañana. Cuando regresamos a casa ya había llegado mi cuñada y al poco rato llegaron mis suegros. Siguiendo la tradición alemana comimos ensalada de papa y salchichas, nada formal pero muy típico por estos rumbos.

Después nos pusimos guapos porque la merienda ya es parte de la fiesta de navidad. Decoramos la mesa y servimos los pasteles y galletas que habíamos preparado en los últimos días. Hice un pastel llamado “Tronco de Navidad” que pensé que era español y resultó ser de origen francés. Ni hablar, una navidad todavía más internacional! Además había hecho “Fruit cake” y pan de dátil. Merendamos tranquilamente para empezar con la parte más emocionante del día a las 5 de la tarde: abrir los regalos!

Hasta el año pasado nuestras hijas recibían los regalos de “Santa” el 25 de diciembre por la mañana, pero este año decidimos entregarlos a la misma hora que repartimos los regalos de los abuelos. La dinámica es muy sencilla y consiste en que una persona toma un regalo al azar y lo entrega a su destinatario que después de abrirlo tomará el siguiente. Así sucesivamente hasta que se entregan todos los regalos que están colocados debajo del árbol. El momento más emotivo de la tarde fue cuando nuestras hijas recibieron sus nuevos teléfonos celulares y mi suegra recibió de todos nosotros un sobre con dinero para volar en parapente, algo que desea hacer por motivo de su cumpleaños #70 el próximo enero. Se emocionó hasta las lágrimas y nos contagió a todos 😉

Para la cena elegí un menú muy alemán:

  • sopa de champiñones y almendras
  • pato relleno, col morada y Kloße (bolas de papa)
  • tiramisú de frutillas silvestres con Spekulatius (galletas navideñas)

Al terminar de cenar, leímos un texto sobre las tradiciones mexicanas de Navidad que viene en un libro que compré el año pasado a forma de calendario de adviento. Para cada día de diciembre se lee un país diferente y aunque México no toca el día 24, decidimos leerlo este día para que los abuelos conocieran sobre las posadas, buñuelos y los peregrinos.

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Después jugamos un juego que conocí recientemente en una posada con amigas mexicanas y que me pareció muy divertido. Envolví un pequeño regalo en una caja de cartón, y esta a su vez en otra y luego en otra. Y el juego consiste en tirar un dado y quien saque un 6 tiene que ponerse un gorro de Navidad y dos guantes de cocina e intentar abrir el regalo mientras que los demás siguen tirando el dado hasta que otra persona obtenga un 6 para quitar el gorro, los guantes y la caja para seguir intentando llegar al regalo final. Nos reímos mucho y finalmente mi cuñada abrió la última caja que contenía un cojín de “emoji sonriente”.

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El día 25 empezó con un desayuno tradicional alemán con panecillos, quesos y embutidos. Mi cuñada tenía que irse para celebrar la navidad con la familia de su novio y no pudo probar el menú navideño muy mexicano que comimos al mediodía:

  • bacalao
  • tamales de cochinita pibil, mole y verdes con frijoles refritos y arroz
  • flan

Todo delicioso! Obviamente yo no hice los tamales, sino que los compré a una chica mexicana que tiene una tienda en Bremen 🙂 Por la tarde fuimos a dar un paseo por la ciudad para tomar un poco de aire y bajar la comida porque todavía faltaba la cena: Raclette! que aunque es una tradición muy alemana, nosotros le agregamos el toque mexicano con frijoles, maíz y tortillas de harina 🙂 ah! y ensalada de manzana 🙂

Definitivamente fue una navidad con mucha comida, muchos regalos y mucha convivencia familiar. Mis suegros se fueron el 26 después de desayunar y por la tarde llegaron mis otros suegros a merendar, pero fue una visita corta y no tuve que cocinar nada especial. Para terminar el día, decidimos ir a cenar a un restaurante italiano sólo nosotros cuatro para cerrar los días festivos en familia.

El fin de año lo celebraremos en casa de unos amigos y el día 6 Victoria festejará su cumpleaños con sus mejores amigas, así que las fiestas no terminan 🙂 Mientras tanto nos preparamos para cerrar el año 2017 reflexionando sobre lo que hicimos y pensando en los nuevos proyectos y viajes que traerá el 2018, pero eso se los cuento en otra ocasión porque esta entrada ya se alargó mucho.

Espero hayan tenido una Navidad muy especial como nosotros y que el niño Jesús haya encontrado un lugarcito en sus hogares y en sus corazones.

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Trapos y trapitos

Creo que la cocina es el lugar donde se presentan mas diferencias entre una pareja bicultural. Es increíble como heredamos hábitos y costumbres de nuestra casa sin darnos cuenta! Por ejemplo, cómo se acomodan las cosas en la alacena o en el refrigerador, si se cocina con aceite o mantequilla, cómo se guarda lo que sobra después de comer, etc. Pequeños detalles que simplemente vimos y aprendimos de pequeños y que implementamos en nuestro nuevo hogar sin percatarnos conscientemente de ellos.

Muchas diferencias entre parejas serán normales por la crianza familiar o porque las mujeres somos de Venus y los hombres de Marte, pero si a eso le agregamos el factor cultural, definitivamente pocas cosas habrá en común entre una mujer y un hombre de diferentes países que tienen que convivir diariamente en la cocina.

Ya tenemos 15 años de casados y hay una lista casi interminable de cosas que no hemos cambiado, ni mi marido ni yo a la hora de cocinar, limpiar o preparar los alimentos. Aquí algunos ejemplos:

– mi marido guarda lo que sobra de comer en el sartén u olla que se haya cocinado. Tengo un cajón lleno de recipientes plásticos, pero se le hace más fácil ocupar medio refrigerador con un sartén, eso sí con tapa con la mitad o menos de la comida que quedó.

– toda la vida he comido en platos y en Alemania es común cenar el pan con embutidos en tablas de madera o de plástico, costumbre que hasta ahora me parece rara, así que a la hora de poner la mesa colocamos 3 platos y una tabla para Tom 🙂

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– mi marido no tolera cosas “fuera de lugar” o en medio de la nada, y por lo mismo no puede ver mi “porta-cucharas” al lado de la estufa. Y dónde se supone que debo colocar la cuchara que uso para menear la sopa? Además compré una roja para que combine con la decoración 🙂IMG_0015

– casi diariamente comemos o cenamos con tortillas así que por comodidad dejo el comal (sartén plano) sobre la estufa. Siempre! y en la primera oportunidad mi marido lo guarda en el cajón, para yo tenerlo que sacar unas horas después a la hora de la cena! Y eso tooodos los días 🙂

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– la forma de lavar platos es muy diferente! Mientras que yo los enjabono con una esponjaIMG_0012 y luego los paso por agua limpia, los alemanes llenan el fregadero de agua jabonosa y los pasan por ahí quitándoles el resto de comida con un trapo, y de ahí a secarse con otro trapo. Gracias a Dios la mayoría de lugares tiene lavavajillas pero nunca falta un evento o una situación donde se tiene que lavar a mano y simplemente me quedó con cara de 😮

– y hablando de secar platos… tenemos lavavajillas como la mayoría de hogares en Alemania, pero siempre hay algo que debe lavarse a mano y lo dejo secando al lado del fregadero (como en México) y cuando esta seco lo guardo en su lugar. Mi marido no puede ver nada escurriendo, tiene que secarlo inmediatamente y guardarlo.

Y con qué seca los platos? Con un trapo especial… y a eso voy con esta entrada. Hace unos años vi una fotogaleria en el sitio de DW sobre cosas típicas alemanas y me llamó la atención ver una que decía: los alemanes utilizan un trapo diferente para cada cosa. Y si es cierto!

En casa hay una eterna discusión referente a los “secadores” que yo tengo colgados cerca IMG_0011del fregadero y en el horno… su uso? Para secarme las manos, sacar cosas calientes del horno, sacudir migajas y en caso de un accidente limpiar algo que haya caído al suelo. Para mi marido, el “secador” para secarse las manos tiene que ser de toalla y no de tela normal. Y para secar la vajilla tiene otros especiales de un material que no deja marcas en los vasos.

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Además, tiene trapos para limpiar ventanas, otros para limpiar el suelo y unos más para limpiar la superficie de la estufa (de inducción). Y el trapo que yo llamo “tela yes” (por la marca mexicana) es fuente de disgustos porque yo la uso para limpiar la mesa, el fregadero, etc. y mi marido la usa para lavar los platos!

Divertido, no? Definitivamente esto de las parejas o familias biculturales es interesante y enriquecedor. Conocer otras culturas no quiere decir que tengamos que cambiar nuestras costumbres o hábitos, sino que nos acostumbramos a vivir con diferentes o inventamos costumbres nuevas que combinen un poco de cada cultura. Así nuestro hogar tiene un poco de alemán y un poco de mexicano… la pregunta es: qué harán nuestras hijas en sus hogares?

El “Pfand” y los desechables

Una de las cosas que me sorprendió cuando llegué a Alemania fue la poca variedad de vasos y platos desechables en los supermercados y su uso casi nulo en eventos públicos.  Y desechables con algún personaje para fiestas infantiles era algo muy difícil de encontrar.img_0114

Para los alemanes no es raro ver un pequeño espacio en el súper destinado a servilletas, vasos, cubiertos y platos de plástico , pero para alguien que viene de una cultura donde el desechable ocupa un pasillo entero en cualquier supermercado sí lo es.

Han pasado casi 15 años desde que llegué y 12 desde la primera fiesta infantil que organicé en este país y ahora sí podría comprar platos de las princesas de Disney o de Bob Sponge en mi súper local, pero ya no lo hago. Ya me hice anti-desechables 🙂

En el jardín de niños, donde los pequeños desayunan todos juntos a media mañana se usan ikeaplatos y vasos de vidrio que ellos mismos enjuagan al terminar de desayunar. En la escuela primaria, los niños no desayunan en mesas, sino en sus escritorios o en el patio y no es necesario sacar platos o vasos. Pero en los eventos como inicio de cursos, tarde de lectura o festival de Navidad, se usan platos y vasos de plástico duro (IKEA) que se pueden lavar en el lavavajillas o rápidamente a mano. Nuestra primaria local tiene 100 alumnos aproximadamente y nunca vi un plato desechable en los 5 años que mis hijas estudiaron ahí.

El desayuno internacional al que asisto mensualmente se realiza en un salón comunitario donde la cocina tiene suficiente vajilla para las asistentes, pero como no se alcanza a lavar todo y muchas veces faltan manos, la organizadora nos pide que cada quién lleve su plato, taza y cubiertos cada mes. Lo mismo se hace en días de campo organizados por la escuela, en excursiones o eventos al aire libre: cada familia lleva sus platos, vasos y cubiertos no desechables.

En las ferias o festivales la comida rápida por excelencia es la salchicha asada que se sirve en un pedazo de papel (que no puedo llamar plato) que tiene una tira para agarrar la tellersalchicha (ver foto), así se evita el uso de cubiertos y en algunos casos de servilleta. Las papas fritas se entregan en un platito de cartón muy pequeño o en un cono/cucurucho de papel. Otro tipo de comida como crepas, champiñones, torta/sandwich de pescado, etc. se sirve también en platos minúsculos de papel o en servilleta. Es muy raro ver platos desechables de plástico en este tipo de eventos.

Y vasos? Menos! En Alemania servir la cerveza en un vaso desechable es una grosería, así que el tarro o vaso de vidrio donde se sirve se cobra de forma temporal: lo que llaman “Pfand” (depósito) y que se devuelve cuando regresas el vaso al local. Lo mismo funciona

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Vaso para cerveza

en los mercados de Navidad donde el vino caliente, ponche o chocolate se sirve en tazas de cerámica y que se cobra en 3 o 4€ por si te quieres quedar con ella de souvenir. En algunos eventos se maneja el vaso de plástico duro para cerveza o refresco que también lleva “pfand”, el cual se puede lavar y volver a utilizar.

Todo sea por la ecología, el sabor de la bebida o la limpieza. El uso de material desechable además de general toneladas de basura que pueden terminar en calles y parques, afectan al medio ambiente y en Alemania es sinónimo de informalidad, así que en carnes asadas, fiestas de cumpleaños y días de campo no uso platos ni vasos desechables.

Desde hace un par de años se empezó a vender el “Coffee to go” en panaderías y pequeños quioscos en vaso desechable de cartón. Y no tardaron mucho en sacar la primera iniciativa de vender el café con “pfand” en Freiburg. Desgraciadamente con poco éxito pero no dudo que este tipo de proyectos sigan apareciendo de forma aislada, más hoy en día que la preocupación por el medio ambiente y la ecología es tema en todas partes.

El término “Pfand” es el mismo que aplica para las botellas de vidrio o plástico que se regresan para ser recicladas. En casi todos los supermercados se pueden encontrar máquinas donde se introducen las botellas y se imprime un papel con el valor del material recibido. No se trata de “vender” las botellas, sino de recibir lo que se pagó por la botella al comprar el refresco o la cerveza. Aquí pueden ver un vídeo de como funcionan estas máquinas que ahí mismo trituran el plástico 🙂

Ojalá esta pasión por el reciclaje se copiara en todo el mundo y no al revés! Porque eso de encontrar platos de princesas y servilletas de Winnie Pooh en el supermercado indica que la idea de “consumismo” desechable esta llegando a estas tierras, cosa que no me agrada en lo absoluto! A poner cada uno su granito de arena evitando el consumo exagerado de material desechable, o no?

P.D. En estos días vi el siguiente documental que me partió el corazón… creo que aquí en Alemania nunca he visto vasos de unicel (poliestireno) y qué bueno! DI NO AL UNICEL!

 

Calendario de adviento entre amigas

Me hubiera gustado haber publicado esta entrada desde principios de diciembre, pero como cuenta con información “sorpresa” para algunas personitas, no quedó mas remedio que postearla hasta después de Navidad. Sorry! De todas formas creo que esta entrada podrá servir de inspiración para muchos de ustedes para el próximo año 😉

Los calendarios de adviento son parte fundamental de la cultura navideña en Alemania, y desde que las niñas estaban en el jardín de niños nunca han faltado en nuestro hogar. Empezamos con los sencillitos de chocolates para luego migrar a los de juguetitos como Playmobil, Monster High o Barbie. Desde el año pasado las niñas hacen uno para su hermana y como pueden ver, las beneficiarias principales de esta mercadotecnia son nuestras hijas. Para no desentonar, Tom y yo nos compramos uno de chocolatitos para también poder abrir una puertita cada mañana.

Pero este año una amiga alemana me invitó a participar en un calendario de adviento entre amigas y como me gustó tanto la idea organicé otro entre mis amigas, así que tuve oportunidad de abrir DOS calendarios de advientos hechos para MI! No sé que disfruté más, si la planeación o abrir los regalos, pero de lo que si estoy segura es de que hasta ahora este año ha tenido el mejor tiempo de adviento en los 14 años que tengo viviendo en este país.

Mi amiga me invitó desde octubre a formar parte de un proyecto el cual no entendí muy bien al principio, después me explicó a detalle y me animé a participar. La idea consiste en contar con 24 participantes más el organizador, de tal forma que cada uno prepara 24 regalitos con un número asignado del 1 al 24. Los regalitos son pequeños detalles y en este caso se nos pidió que de preferencia fuera hecho por uno mismo (selbstgemacht, algo muy alemán) pero no estaba prohibido comprarlo 😉

La organizadora pone una fecha límite para la entrega de los paquetes y dos días después de esa fecha (todo antes del 1 de diciembre), podemos pasar a recoger nuestro “calendario de adviento”, que tiene 23 regalitos de las participantes más el de la organizadora que se coloca en el número que nos tocó. A mí me asignaron el número 19, así que entregué 24 paquetitos con el número 19 que la organizadora repartió entre las participantes y para que no me tocara mi mismo número 19, ella colocó SU regalo en el 19. Suena complicado, pero no lo es 🙂

De las participantes solo conozco personalmente a dos de ellas, así que me decidí por una manualidad navideña que encontré en Pinterest: un adornito basado en una veladora eléctrica en forma de monito de nieve.

Hice tres modelos diferentes: con gorrito negro, con gorrito de invierno y con orejeras. Además les coloqué una tarjetita a juego y siguiendo las instrucciones de la organizadora, puse los 24 regalitos en una caja etiquetada con mi nombre y número (19).

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En esa misma caja se me entregaron mis 24 regalitos de regreso, listos para abrirse del 1 al 24 de diciembre:

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La idea me pareció genial y muy original y dado que a finales de noviembre estaba planeada una posada con mis amigas mexicanas que conocí en el encuentro de Kassel, no dudé en preguntarles si estaban interesadas en participar en algo similar. Sólo se apuntaron 20, pero aún así decidimos hacerlo. Asigné los numeritos y esta vez yo sería la organizadora así que tenía oportunidad de regalar algo mas personalizado.

Desde el principio tuve la idea de que fuera algo mexicano y pensé en hacer un pequeño nacimiento, pero no encontré algo rápido y sencillo por lo que descarté la idea. Mmmm, seguía dandole vueltas a la cabeza mientras que hacía unas manualidades navideñas para mi ahijada, y CLICK! Haría algo con fieltro y lentejuelas, ya que de cada paquete siempre me sobra material… pero qué? Finalmente Dios me iluminó y decidí hacer pequeñas piñatas para decorar el pinito, eso sí, con el nombre de cada una de las participantes bordado en ellas.

Me tardé más de lo esperado pero disfruté cada puntada pensando en cada una de mis amigas, en el tiempo que tenemos de conocernos y en el destino que nos ha puesto en el mismo camino. Usé muchos colores y agregué una tarjetita en cada paquete:

No todas las participantes fueron a la posada pero enviaron sus regalitos por correo y con la ayuda de las chicas, hicimos la repartición de cajitas y bolsitas para completar 21 calendarios de adviento. img_4073
Como sólo eran 20 regalitos en este calendario mis hijas decidieron hacer los 4 restantes para completarlo 🙂

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A mis hijas les gustaron mucho las piñatitas y me pidieron una para ellas, así que bordé 4 más para nuestro arbolito de Navidad:

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Al igual que mis hijas, este adviento disfruté abriendo regalitos que alegraron cada uno de los días hasta la llegada de la Navidad! Si les gustó la idea, no duden en ponerla en practica con amigos, familiares o conocidos! Vale la pena, se los aseguro!

Aquí tienen algunas ideas. Cada regalo fue especial y tiene un lugar especial en mi casa o en mi estómago, jiji… porque muchos eran para comer y no quedó mas remedio que consumirlos 🙂

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Creo que no es difícil identificar los regalos de mis amigas mexicanas de los de las alemanas 🙂 Todos bellos, no creen?

Nueva idea para el calendario de adviento

El año pasado fue la primera vez que mis hijas hicieron un calendario de adviento para su hermana y este año agregué una idea para hacerlo diferente, además de gastar menos y tener al final algo útil para cada Navidad.

En mis años de soltera empecé una colección de nacimientos/belenes porque tuve la fortuna de viajar mucho a Sudamérica y en cada viaje compraba uno diferente. Todavía están en México pero espero algún día traérmelos a Alemania cuando mi mamá ya no los ocupe. Cada Navidad pongo uno muy típico mexicano debajo del árbol y pensé que sería buena idea regalarles uno hecho por mí a cada una de mis hijas.

En mi búsqueda de ideas encontré unos muy sencillos y cambié de parecer, en lugar de hacerlos yo, les propuse a las niñas que si se animaban a hacer un nacimiento para su hermana y aceptaron. Les enseñé varias opciones con diferentes materiales como corcho, fieltro, papel, madera, etc. con la condición de que tendrían que elegir uno diferente y hacerlo de forma secreta para que fuera sorpresa. Al mismo tiempo, se me ocurrió que cada pieza del nacimiento podría incluirse en el calendario de adviento, y así no tener que comprar tantos regalitos.

La mayor se decidió por un nacimiento de FIMO, una especie de plastilina que se hornea:

 

Y la menor que no es tan paciente para eso de las manualidades, eligió trabajar con piedras y pintura acrílica:

 

La única diferencia con la idea original de internet, es que nosotros le agregamos brillitos a algunas de las figuras 🙂

Cada una hizo 10 piezas diferentes en sus nacimientos donde no podían faltar los personajes principales: María, José y el niño Jesús así como los 3 Reyes Magos, y el resto fueron un poco diferentes como el ángel y la estrella en el de Catalina, o el pastor con sus animalitos en el de Victoria.

El fin de semana pasado nos fuimos de compras y con un presupuesto de 20 euros, cada una compró 10 regalitos. De los 4 que faltaban, 1 se los hice yo y el resto fueron cupones para actividades mutuas como una sesión de fotoshooting, un manicure o una invitación a comer un helado.

Así quedaron empacados y ya están listos para ser abiertos a partir del 1 de diciembre:

 

24 regalitos hechos con amor que al paso de los días irán completando un nacimiento y alegrando el camino de espera hasta Navidad 🙂

Feliz tiempo de adviento!

Cómo he cambiado…

mi forma de pensar después de casi 15 años de vivir en Alemania. Recientemente comentaba con un amigo español sobre las diferencias culturales entre nuestros países y nuestra nueva patria: Alemania, y hablamos un poco de la “unión libre”, tema socialmente aceptado en Europa desde hace décadas y que en México todavía no es “normal”.

Mi marido quería que viviéramos juntos antes de casarnos y por diversas razones, la mayoría “miedos”: miedo al “qué dirán”, a “decepcionar” a mis padres, al fracaso, etc. me negué rotundamente. Tuve suerte y nuestro matrimonio ha sobrevivido a pesar de que nos vimos poco menos de 30 días si juntamos todas las ocasiones en que coincidimos a lo largo de un año y medio. Sí, tuve suerte! Y conozco muchos casos en los que no tuvieron suerte y el cambiar no solo de estado civil, sino de país, idioma y cultura representó una carga imposible de llevar que terminó en divorcio.

Si hoy mi marido me preguntara lo mismo aceptaría sin dudar y no me escandalizaré ni “me opondré” si mis hijas (que es lo mas seguro) deciden vivir con su novio antes de casarse. No me pondré a escribir las ventajas que veo en la “unión libre” sino me concentraré en las razones que me hicieron cambiar de parecer en este tiempo.

Todos mis cuñados alemanes (hombres y mujeres) han vivido con sus parejas antes de decidir casarse y tener hijos. Y no, no se imaginen que tenían una novia diferente cada semana como yo pensaba que era la “unión libre” cuando estaba soltera. Las relaciones de noviazgo duran años y son formales, prácticamente como un matrimonio pero sin un papel de por medio. Al igual que mis cuñados he conocido muchas otras parejas que viven juntos, se respetan, son fieles y que por “x” o “y” razón pueden terminar después de un tiempo, y todos felices y contentos. Claro que el vivir juntos antes de casarse no ha eliminado el “divorcio”, pero estoy segura que si se podrían evitar muchos “divorcios” en México si vivieran un tiempito juntos antes de casarse.

Observar, conocer de cerca y poder hablar del tema sin miedo a ser juzgado porque piensas de una o de otra manera es la mejor forma de vencer esos “miedos” que nos llevan a rechazar lo desconocido o a pensar que está “mal” simplemente por falta de información o sobra de “ideas equivocadas” de los demás.

Tenía 28 años cuando estaba en contra de la “unión libre” y todos los alemanes que conozco se sorprenden de que me haya casado y que haya convencido a mi marido de casarse conmigo sin “conocernos bien”. Nos vamos a ir al cielo, él por bueno y yo por valiente 😉

En estos 15 años he cambiado mucho y me he vuelto mucho más tolerante en temas como el antes mencionado, el machismo, la educación sexual, la mujer que trabaja, los niños independientes, entre otros. Pero en el tema que más he cambiado de forma de pensar es aquel que tiene que ver con la homosexualidad. Crecí en una familia católica y conservadora así que mis ideas en ese tema iban desde “los gays” son pecadores, ” ser homosexual” se puede curar, “Dios me libre de tener un hijo homosexual”, hasta “no debe permitirse un matrimonio entre dos personas del mismo sexo porque va en contra de la naturaleza humana”.

Actualmente hay una polémica sin precedentes en México por una reforma de ley que entre otros puntos, permitiría el matrimonio de personas homosexuales, baños neutros, y educación sexual en las escuelas (?). Se ha invitado a marchas a favor de la “familia tradicional” y en contra de las reformas del gobierno. Yo no he leído el documento oficial y como siempre, parece que se han sacado un par de “ideas” de dicho documento y se han rasgado las vestiduras como si fuera a llegar el demonio mismo a cada hogar mexicano.

Después de leer artículos, opiniones y argumentos a favor y en contra ya no sé si llorar o reír. Definitivamente he cambiado mi forma de pensar y no puedo tener una mente tan cerrada, homofóbica e intolerante como hace 15 años. Gracias a Dios vivo en una sociedad en donde los gays no tienen que esconderse ni casarse con una mujer para aparentar, las lesbianas pueden casarse y tener los derechos legales de cualquier matrimonio en temas de herencia, seguridad social, etc, la educación sexual se imparte a partir de 4to año en grupos de niños y niñas por separado porque empiezan por el tema del cuerpo y sus cambios hormonales, los niños ven a una pareja homosexual por la calle y no es motivo de risas ni morbo.

Aquí todavía no es normal ver baños neutros y estaría a favor de ellos, porque mi marido tuvo siempre problemas a la hora de que mis hijas querían ir al baño y yo no estaba. Incluso el fin de semana pasado fui a un evento y en el baño me tocó ver a papás que dejaban a sus niñas de 3 o 4 años en la puerta y les decían: te espero afuera. Las pobres niñas temerosas no sabían ni como cerrar la puerta con llave y yo me ofrecí a cuidar que nadie entrara porque incluso yo tenía miedo de que se quedaran encerradas. Un baño neutro permitiría que papás entraran con niñas y mamás con niños, o como lo leí por ahí personas mayores con algún acompañante.

En uno de los artículos que leí me acordé de cómo se manejaba el tema del divorcio hace muchos años en México, algo parecido a lo que ahora sucede con el tema de homosexualidad. Incluso mi mamá siempre nos decía que no quería que tuviéramos novios o novias (para mis hermanos) que fueran hij@s de divorciados. No quiero pensar si hubiéramos tenido un novio o novia divorciada! Si ya con los hijos de divorciados se ponían así. Unos años después de haber terminado con mi primer novio (hijo de divorciados) conocí a mi marido, también hijo de divorciados que al igual que la autora del artículo antes mencionado NO tiene una familia tradicional. Sus papás se divorciaron cuando él tenía 3 años y fue criado prácticamente por sus abuelos maternos porque mi suegra tenía que trabajar. Cuando Thomas tenía 10 años, mi suegra se casó con su actual esposo que también estaba divorciado y tenía dos hijos. Ambos tuvieron una hija y por su parte, el papá de mi marido se volvió a casar por las mismas fechas y tuvo 3 hijos. Si hacen cuentas, de 4 matrimonios (2 de ellos fracasados) resultaron 7 hijos de los cuales NINGUNO está divorciado, sino por el contrario todos están felizmente casados. Así queda demostrado que no suceden esas falsas teorías: “hijo de divorciado seguro se divorcia”, “no te cases con divorciado, porque seguro no dura tu matrimonio”, etc.

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Los tiempos cambian y las sociedades también. Hoy en día ya no es tan escandaloso casarse con un divorciado e incluso en mi familia (católica practicante) los hay, y recientemente sé de un caso de “unión libre”. Y??? Lo importante es la felicidad de cada uno de los involucrados, y si se trata de una pareja de divorciados, o con niños adoptados, o de personas del mismo sexo, porqué se les debe criticar, amenazar o discriminar? Porque el no permitirle el matrimonio igualitario a dos personas que se quieren es discriminar y aquí les comparto otro artículo sobre un sacerdote que opina igual que yo 🙂 “El Dios de Jesucristo es antes que nada misericordia, amor, perdón, cercanía, comprensión, ternura. Y no hace acepción de personas, no tiene preferencia entre sus hijos e hijas.”

La reforma incluye varios puntos que se han tomado como eslogan de marchas y protestas. Aquí les comparto algo que me encontré y que intenta explicar cómo el conocer sólo una frase aislada de dicha reforma se ha prestado a malos entendidos :

Y para no alargarme más quiero terminar con ese hashtag de #amishijosloseducoyo que me da mucha risa. Educación sexual en casa? Sea en familias de nivel socioeconómico alto o bajo no me confiaría en la educación sexual con ideas como “el sexo y el uso del condón es pecado”, los temas tabú no se hablan en casa, etc. Ya lo escribí antes cuando contaba como es la educación sexual en Alemania, la responsabilidad es de los dos: escuela y casa y el querer tapar el sol con un dedo al prohibir los temas de homosexualidad en la escuela, no hace que desaparezcan los homosexuales de la calle. Así como tampoco el hablar del tema duplicará el número de casos de homosexuales. Odio esa doble moral que al parecer ha aumentado en mi querido México, querer aparentar que porque no se habla de aborto, drogas y homosexualidad el mundo es color de rosa, es por demás patético. Es importante hablar de los temas de actualidad y hablarlos con naturalidad, sin tabús y con información veraz.  La tolerancia, el respeto y la comprensión deben reinar en toda sociedad.

Qué alguien me explique cómo alguien puede decir que no es homofóbico pero está en contra del matrimonio igualitario??? Entonces? Los aceptan pero no quieren que tengan los mismos derechos? Repito, el aceptar el matrimonio igualitario no multiplicará las cifras de homosexuales, y para eso los invito a visitar Alemania para que vean que la familia de papá + mamá + hijo sigue vigente. No nos hemos convertido en Sodoma y Gomorra, y si los índices de natalidad han bajado no es por el matrimonio igualitario.

He cambiado y más de lo que jamás hubiera imaginado. Me pregunto si estaría marchando en contra de las reformas si viviera todavía en Monterrey… tal vez, no lo sé. Y doy gracias a Dios por haberme traído a esta parte del mundo que abrió mi mente y que me ha hecho más tolerante. No, Alemania no es un país perfecto y tiene problemas de todo tipo como cualquier país… y no, no por vivir en Alemania estoy a favor del aborto, del consumo de drogas y del sexo entre adolescentes. Pero el vivir aquí me ha confrontado con otros puntos de vista, con una sociedad abierta que ha madurado a lo largo de la historia (no hace mucho Hitler perseguía homosexuales también) y con gente de diferentes religiones, colores y preferencias sexuales.

Una disculpa por haberme extendido tanto… Hay tantos temas que de verdad deberían preocupar a la sociedad mexicana, y desgastarse en este tema y ver como las opiniones son de uno o de otro extremo, es muy triste. Basta de prejuicios, miedos e inseguridades! Viva el amor, la tolerancia, la paz, la misericordia, la verdad, el respeto y la diversidad!

P.D. Qué quede claro que mi intención no es convencer a nadie ni cambiar el punto de vista de nadie. Tal vez el hecho de ser migrante y a la vez minoría en nuestra nueva patria nos hace ser mas tolerantes, ya que somos blanco fácil de discriminación. Y hablo en plural porque la mayoría de mis amistades mexicanas que viven fuera de México piensan ahora como yo. Casualidad? Tal vez.

 

Adiós a los guardianes!

Hace algunos años escribí sobre la película de los Guardianes y cómo nuestras hijas de 6 y 7 años todavía creían en ellos. Me refiero al conejo de Pascua, Papá Noel y el hada de los dientes. Tarde o temprano iba a llegar el día en que Victoria y Catalina dejaran de creer en estos personajes de fantasía que traen regalos en Pascua, Navidad o cuando se caen los dientes. Y ese día llegó!

El primero fue Papá Noel en la navidad pasada… No hubo necesidad de una explicación oficial, ya que desde el año anterior ya sabían la verdad pero se jugaba con el nombre y seguíamos simulando la llegada sorpresiva de regalos. La costumbre de los diferentes horarios se mantuvo, pero esta vez se dijo específicamente que los regalos que se recibieron el 24 por la tarde eran de los abuelos y los del 25 por la mañana de papá y mamá. Y el mito de Papá Noel, Santa Clos o “Weihnachtsmann” desapareció en un abrir y cerrar de ojos…

Después le tocó el turno al hada de los dientes, que aunque ya no creían en ella seguían recibiendo regalitos. Recuerdo cuando nuestra hija mayor nos preguntó que hasta cuando recibirían “sorpresitas” debajo de la almohada a cambio de sus dientes, y la verdad es que no tenía idea si había alguna regla en particular, así que simplemente contesté que el hada de los dientes les traería un regalito solamente por los primeros 10 dientes que perdieran. Me parecía un número razonable y no sabía hasta que edad pasaría eso, pero como todo en la vida, el mes pasado se cayó el diente número 10 a nuestra hija menor y automáticamente perdí el trabajo de “hada de los dientes”. Ya no habrá sorpresita, ni moneda (cuando el hada no estaba preparada con regalito), ni entradas a media noche para dejarlas debajo de su almohada sin que lo notaran. Cómo lo voy a extrañar!

Y por último le ha tocado al conejo de Pascua. Esta Pascua hemos decidido cambiar los regalitos por un billetito para que las niñas compren lo que ellas deseen y juntando lo de los abuelos y lo nuestro puedan comprar algo más grande o simplemente ahorrarlo. Como sucedió la Navidad pasada, no hubo explicación oficial, simplemente se entregaron tarjetas firmadas por nosotros o los abuelos y automáticamente el Conejito pasó a mejor vida.

He de confesar que no estaba preparada psicológicamente para este momento y menos para que todo sucediera en menos de tres meses. Sabía que el momento llegaría, pero creo que en mi interior no quería que llegara. Obviamente el hecho de que nuestras hijas no crean más en Papá Noel o el conejo, no quiere decir que no habrá sorpresas, ni que dejaremos de esconder regalos entre arbustos en Pascua pero lo que ya no veré más es esa carita de incredulidad, esa inocencia ni escucharé más eso de “Mamá, pero viste los Renos?”, o “Mamá, yo sí vi al conejo pasar rapidísimo en el jardín”. No sé quién disfrutaba más de esos cuentos de fantasía, si mis hijas o yo al verlas.

Y junto con la desaparición de estos hermosos personajes de fantasía, mueren también las hadas, sirenas y princesas. La fase de magia, ensueño y fantasía ha terminado y ahora toca prepararme para la adolescencia, que seguro tendrá su lado bonito y positivo (quiero creer que si hay algo bueno en la adolescencia, jiji). Fui una mamá pro-cuentos, castillos y disfraces. Mis hijas crecieron entre unicornios, el color rosa y sus princesas, incluso las conocieron en persona cuando visitamos Disney. Volví a ser niña a su lado y no lo voy a negar, fomenté esa fantasía porque sabía que era una etapa corta que valía la pena vivir. Mi marido criticaba el exceso de juegos, caricaturas y cuentos de fantasía, pero más de una vez le hice ver que esa imaginación e inocencia no duraría para siempre. Respeto a mis amigas “anti-princesas” y no sé si mis hijas tengan problemas en un futuro por haber creído en un mundo color de rosa, en donde la mujer es sumisa, cree en el príncipe azul y es feliz con un montón de hijos. Pero dudo que los cuentos y juegos de su infancia tengan un lugarcito en sus agendas en el mundo de hoy. Vivieron su niñez al máximo, creo que fueron felices y recordarán esos disfraces y momentos como algo divertido y talvez cursi. Eso es todo.

Como mamá, no me queda más que atesorar todos estos recuerdos y revivirlos al ver las fotos y videos. En menos de lo que imaginé, ya sueñan con tacones, maquillaje y ropa de moda. Están entrando en la etapa que todo parece infantil y quieren ser “grandes”, es decir jóvenes o adultas, pero para mí siguen siendo niñas.

De los “guardianes” pasamos a los “peligros”, y pido a Dios que no desaparezca a los “ángeles guardianes” que son mas necesarios que nunca 🙂 También le pido me mande sensatez, cordura, paciencia y muchas cosas más para seguir acompañando a estas princesitas que ya sueñan en ser señoritas. Porqué tienen que crecer tan rápido??? me pregunto yo…

 

Esos primeros años

Esta vez escribiré sobre esos primeros meses o años que un migrante vive en su nuevo país. Dos situaciones diferentes me inspiraron sobre este tema. Por un lado, el comentario de una amiga alemana en relación a la integración de migrantes o refugiados en Alemania y por otro lado, el hecho de que mi mejor amiga de Monterrey empieza en estos días una nueva vida en Nueva York.

Las personas que me conocen en Alemania hoy en día no pueden imaginar mis primeros años en este país y por el comentario que menciono (für Dich hat man sich doch auch interessiert als Du kamst? Warum nur nicht für diese neuen Menschen bei uns? ), pareciera que creen que fueron sencillos y muy diferentes a lo que experimentan los refugiados que están llegando actualmente a mi nueva patria. No, no puedo comparar mi situación con la de nadie más, primero que nada porque yo me vine por amor y con el gran apoyo de mi marido que es alemán. Pero ni el hecho de ser una persona sociable, con maestría, inglés casi perfecto y mucho entusiasmo hicieron mis primeros meses fáciles o gratos.

Recuerdo perfectamente mis primeros tres meses en un pequeño departamento en un pueblo, aunque los alemanes insistan en llamar “ciudad” en donde casi nadie hablaba inglés y donde no pude tomar ningún curso de alemán porque era periodo de vacaciones de verano. De no ser por mi marido, no hubiera salido ni a la esquina. Nadie más que él me acompaño al ginecólogo, al dentista, al supermercado y a todos los trámites burocráticos para mi registro, mi visa, mi cuenta bancaria y mi licencia de manejo. Nadie me invitó a un café ni a desayunar. Nadie me visitó en el hospital cuando me quitaron una piedra del riñón y tuve que quedarme una semana sola porque aquí nadie se queda a dormir con el paciente.

En mi primer curso de alemán hice amistad con dos rumanas, con quien de vez en cuando salía pero ellas ya eran mamás y nuestros horarios no coincidían. Me inscribí a un gimnasio, a clases de pintura y de fotografía con la esperanza de conocer gente y crear círculos de amistades. Todo sin éxito! Ni un café, ni una salida al cine, nada!

Justo un año después encontré trabajo en una empresa internacional y me dediqué a viajar por Europa. Amistad con colegas? No es lo usual, así que a excepción de un par de veces que fuimos a cenar, nunca conocí nada de su vida privada ni ellos se interesaron por la mía.

Al año y medio de haber llegado a Alemania, compramos nuestra actual casa en Stade, un pueblo (siiiii, ciudad) un poco mas civilizado que Vlotho. Ni despedida, ni cartas o correos con ex-vecinos, amigos o compañeros de curso. Ahora que lo pienso, pareciera que ese tiempo pasé desapercibida, como una persona que estaba ahí pero que no dejó huella.

Seguí viajando un año más lo que dificultó el contacto con los nuevos vecinos y cuando dejé de trabajar por el nacimiento de nuestra primogénita empezó otra etapa difícil parecida a la que viví al recién llegar. Aunque ya sabía un poco más de alemán, a nadie parecía importarle mi vida. Iba y venía sola con mi pequeña, me inscribí a un curso de mamás con recién nacidos y a un curso de natación para Victoria con el mismo resultado que el gimnasio y el curso de pintura. Saludos amables pero jamás una invitación a desayunar o merendar. Hasta dos años después, ya con la segunda niña y gracias a un “Krabbelgruppe” al que asistíamos una vez por semana, fue que empezaron a surgir los primeros contactos. Y todo porque yo organizaba regularmente reuniones en mi casa (cocktail´s partys).

Y no se trata de decir que los alemanes son cerrados o fríos. En lo personal no lo creo, sino más bien que como adulto es difícil entrar a círculos de amistad o amigos ya existentes y se requiere más tiempo para entrar en confianza. Aún en mi propio país, tardaría un tiempo en conocer gente si me mudara de ciudad. Y en mi caso particular en el que Thomas tampoco era originario de las ciudades donde vivimos, tampoco tuve oportunidad de integrarme a sus grupos de amigos porque no tenía 😦 Ni su familia vivía cerca, aunque algunos dicen que eso es más ventaja que desventaja 🙂

Al entrar la mayor al jardín de niños mi vida empezó a ser lo que ahora es, comencé a echar raíces y finalmente me convertí en parte de la sociedad local. Fue gracias a los contactos con otros padres de familia y a mi búsqueda de trabajo ya que poco a poco tenía tiempo libre para mí. Clases de español, reuniones en diferentes círculos y actividades familiares llenaron poco a poco mi agenda. Corría el año 2007, cinco años después de haber empezado mi vida de migrante.

Cada persona es diferente y se integra más o menos rápido que otras, la mía es solo una historia de millones que hay en este mundo y no hay dos historias iguales. Para mí, hay tres cosas que hicieron esos primeros años más llevaderos y que evitaron que “tirara la toalla” o me quisiera regresar a mi México lindo y querido:

– el amor y el apoyo incondicional de mi marido

– los viajes anuales a México de hasta 3 meses, casi siempre en invierno de los cuales volvía llena de energía

– las visitas de mis padres y algunas amigas

En dos palabras: amor y familia. Y el amor de pareja puede reemplazarse por amor al trabajo, a la aventura, al estudio, etc. dependiendo de las razones por las que uno emigre. Por ahí leí que “Emigrar es de valientes” y es cierto, no tanto por todo lo que se deja sino por esos primeros años que nos hacen dudar y preguntarnos si realmente fue una buena decisión.
Y por último, estas líneas se las dedico a mi amiga S. para su nueva etapa y que seguro le podrían servir a otros que recién empiezan su vida como mariposas migrantes:

– mantén tu buen humor, aún en días nublados, fríos o grises

– inscríbete al gimnasio local, a cursos de cosas que te gusten o incluso que no te gusten, pero donde puedas encontrar gente de tu edad y donde puedas distraerte

– sonríe a todos aunque no te devuelvan la sonrisa

-toca puertas una y otra vez. Si nadie te invita a su casa, invítalos tú… con suerte, después de un tiempo te invitaran a ti.

– siente siempre orgullo por tus raíces y nunca olvides a los tuyos. Ni el tiempo ni la distancia son excusas aceptables para perder contacto con los que te quieren.

– se vale llorar pero nada de depresión. Llora cuando extrañes a tu familia, tu comida, tu música pero no dejes que tu estado de ánimo se deprima.

– acostúmbrate al hecho de que te perderás bautizos, bodas y cientos de eventos importantes en tu país

– algunas veces te preguntarás “qué hago aquí?”, pero no pierdas el tiempo buscando respuestas. Anímate y llena tu cabeza de pensamientos positivos.

– no hay dos países iguales en este planeta, así que hay que aceptar que las cosas son diferentes en tu nuevo hogar, ni mejores ni peores simplemente diferentes. Comparar, convertir a otra moneda o buscar productos que usabas antes no sirve de mucho y puede cansarte. Disfruta, experimenta y prueba las cosas como son ahora.

– adáptate a la vida local, cambia tus hábitos y aprende cómo hacen las cosas los locales. Si hay que separar la basura, respetar distintas leyes o seguir otras reglas, ni hablar!

– busca grupos de migrantes como tú, no importa si son chinos o australianos, están pasando por lo mismo y podrán comprenderte mejor

– si no hablas el idioma o dialecto local, apréndelo lo antes posible y bien, ahí está la llave de la integración

-cada mañana toma una cucharada de tolerancia, otra buena dosis de paciencia y un litro de actitud optimista.

-ama tu nuevo país sin dejar de amar el que te vio nacer. Renegar, comparar y quejarse es lo peor que puedes hacer y sólo amargará tu corazón.

Y finalmente termino con una frase inventada por mí: “Integrate que Dios te ayudará”. Uno mismo tiene que buscar formas de integrarse en el nuevo país, y lo demás se irá dando solito. Hoy en día el mundo es mas tolerante y abierto, pero no puede integrarnos si nosotros no ponemos de nuestra parte.

Ánimo! Sí se puede!

P.D. Y aprovecho para mostrar mi respeto a aquellos que sobreviven en un nuevo país sin una “media naranja”, eso para mí es todavía más difícil y admiro a los que logran sobrevivir solitos! 🙂

 

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