El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

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Ay, qué calor!

Ha llegado la hora de despedir el verano 2018, un verano en particular muy caliente. Y es que este año he sentido el calor como nunca! Por un lado en Alemania se vivió uno de los veranos más calientes de su historia y por otro, me tocó sobrevivir, sí… SOBREvivir la canícula en mi ciudad natal: Monterrey!

El calor se vive de diferente forma en ambos países… en Monterrey se está acostumbrado a las temperaturas superiores a los 35 grados, mientras que en el norte de Alemania, ya con 30 la gente se está muriendo. Y es que no sólo se trata de estar acostumbrado o no, que obviamente en Alemania no es normal llegar a 35 grados, sino que los lugares están o no acondicionados para esas temperaturas.

En las últimas semanas escuché a más de una persona indignada de que los alemanes se sorprenden cuando un italiano, latino o español se queja del calor… Típico comentario: “Pero si tu vienes de un país caliente!”. Y?

El hecho de ser originario de México, Italia o Colombia no significa que nos encanta sudar, o que amamos dormir sin ventilador ni aire acondicionado, o que en la oficina nos estemos asando como pollos también por falta de aire acondicionado. Aquí sufrimos igual que los alemanes las altas temperaturas porque ni las casas ni las oficinas tienen ni siquiera ventiladores, qué decir de aire acondicionado. Los ventiladores se agotaron en toda Alemania apenas empezando el verano. Si no estás en la playa tomando una margarita, el sol y el calor no son lo ideal en un día de trabajo.

No me gusta quejarme ni del calor ni del frío, pero he de confesar que en nuestras vacaciones en Monterrey que coincidieron malamente con la canícula (las semanas más calientes del año) no sólo me quejé sino que odié el calor de más de 40 grados. Qué cosa más espantosa! Sí, nací en Monterrey y viví ahí casi 30 años pero no lo había visitado en esta temporada en los últimos 16 años, así que tenía todo ese tiempo de no sentir calor de verdad.

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Ni el aire acondicionado, ni comer helado, ni ducharte tres veces al día te regresa la energía que el calor te quita. Apenas amanecía y ya me sentía cansada, sin ganas de salir ni hacer nada. Monterrey no tiene playa y aunque pasamos un par de días en un club deportivo con piscina, no pudimos disfrutar nuestra estancia al máximo porque con esas temperaturas no fue posible visitar ni hacer muchas cosas.

Regresamos a Alemania a principios de agosto y el calor continuaba… tuvimos un par de semanas con 30 grados que obviamente ni cosquillas me hicieron, pero que terminaron de arruinar los jardines, campos y cultivos. A duras penas sobrevivieron mis geranios y el resto de flores y plantas de ornato murieron achicharradas 😦

Septiembre llegó con lluvias y poco a poco el césped vuelve a tomar su color verde, pero los daños a la agricultura son irreversibles. Un verano muy caliente y sin lluvias que espero no se vuelva normalidad. Me gusta el calor, pero como dice la frase célebre: Nada con exceso, todo con medida.

Ahora a esperar que las hojas cambien de color y a prepararse en el otoño para recibir al invierno. Y así seguimos, cada año viendo como las estaciones no son tan predecibles y que el cambio climático rompe récords aquí y allá.

En fin, lo bailado nadie me lo quita y tanto en Monterrey como aquí pasamos unas vacaciones en familia, sin contratiempos y agarramos un color bronceado divino.  La próxima semana tenemos vacaciones de otoño y empezaremos con nuestro nuevo proyecto de remodelación! Pero eso se los cuento en otra ocasión! Hasta pronto!

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Familia A BORDO!

Y no me refiero sólo a nuestra familia de cuatro integrantes, sino a TODA mi familia incluyendo padres y hermanos con sus familias respectivas. En total: 8 adultos y 8 nietos a bordo del barco MSC Seaside!

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Fue un sueño hecho realidad y que finalmente mi padre cumplió a sus 76 años de edad: sus tres hijos y nietos en un barco para convivir al máximo y divertirnos todos juntos como cuando hicimos un viaje similar hace 21 años. En aquel entonces ni yo ni mis hermanos estábamos casados y mis padres celebraron su aniversario de plata con nosotros en el Costa Victoria, que también recorrió el Caribe a lo largo de 7 días.

La familia se multiplicó y en lugar de 5, viajamos 16! La más pequeña de casi 2 años y el abuelo de 76. Una experiencia única que difícilmente volverá a repetirse y que por lo mismo, disfrutamos muchísimo. Uno de mis hermanos vive en Estados Unidos, el menor en México y yo en Alemania, así que las oportunidades de coincidir son cada vez más escasas y después de 3 años y medio volvimos a coincidir. Esta vez en Miami para abordar el crucero el 7 de julio, un día después de mi cumpleaños #45. Vaya manera de celebrarlo!

¿Qué cómo la pasamos? Fenomenal! A pesar de ser vecinos de camarotes, no estábamos todo el día juntos, sino que cada familia o por grupos de edad coincidíamos en la piscina, en el restaurante o en algún bar. Los niños iban y venían a los toboganes, el que quería podía tomar el sol, y otros coincidían para jugar dominó o cartas en algún rincón. Eso sí, a la hora del teatro todos íbamos juntos para después pasar al comedor principal y disfrutar la cena formal en familia: una mesa para los adultos y otra para los niños.

En un ambiente relajado, con el sol y la brisa del mar, pasé la mejor semana de mi vida con mis queridos padres, hermanos, y sobrinos sin olvidar a mi marido y mis hijas. La convivencia, los juegos y chistes, los cocktailes compartidos, la champagne para celebrar el cumpleaños #12 de nuestra hija pequeña, el bailar y conversar por horas, el conocer lugares nuevos en FAMILIA es lo mejor que existe!

Entre las islas que visitamos están: St. Maarten que todavía sufre las secuelas del huracán Maria pero donde disfrutamos unas horas de playa, bañándonos en agua cristalina, haciendo castillos de arena y paseando por las tiendas a la orilla del mar. Después bajamos en San Juan donde mi mamá y yo comimos con unas amigas puertorriqueñas que conocimos en Canadá, mientras que el resto del grupo conocía los lugares turísticos más importantes de la isla en un tour. Y por último, volvimos a Nassau, isla de las Bahamas que conocimos hace 21 años y que sigue igual 🙂 Ahí cada familia tuvo un plan diferente y nosotros nos fuimos a la playa más cercana e hicimos algunas compras de souvenirs.

Nuestras hijas no se cansaban de jugar con sus primos, cuidar a las más pequeñitas y de pasear por el barco con unos y con otros. Todos los días terminábamos rendidos pero felices! Y como si siete días no fueran suficientes, una vez de regreso a Miami nos quedamos 3 días más en un hotel para seguir conviviendo y conociendo Florida.

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10 días maravillosos que quedarán grabados en nuestra memoria para siempre! No nos faltó salud, armonía ni alegría! Doy gracias a Dios por esta gran bendición y espero algún día se repita, que no podrá ser igual porque los niños crecen y pronto la nieta mayor será adulta, pero confío en que se vuelva a dar una oportunidad similar y pronto!

De los 10 días que pasamos antes en Florida y las dos semanas después que pasamos en México, les cuento en otra ocasión. Definitivamente el “highlight” del verano fue el crucero y no podía dejar de escribir al respecto. El barco que sirvió de escenario de este gran viaje es nuevo pero muuuuy grande: más de 5000 pasajeros! Pero de eso también les cuento en otra entrada para no entretenerlos más. Si algún día tienen la oportunidad de viajar con la familia, no descarten la idea de un crucero! Es fantástico!

En Jever: ciudad y cerveza!

El mes de mayo de este año ha estado lleno de “puentes”… primero el 1 de mayo que fue martes y tomamos el lunes libre, después la “Ascensión del Señor”, el jueves 10 de mayo que es llamado también el “día del padre” en Alemania y tomamos el viernes libre, y finalmente el lunes de Pentecostés (21 de mayo) y que en las escuelas de esta ciudad también toman el martes libre. Porqué? No sé!

Para el segundo “puente” las niñas se fueron a un campamento a Dinamarca con su equipo de patinaje de su asociación deportiva del miércoles 9 al sábado 12 de mayo. Desde que me enteré de la fecha no dudé ni medio segundo en aprovechar la oportunidad para escaparnos, mi marido y yo, a algún lugar cercano y que no conociéramos aún. La página de internet “Kurz-mal-weg” nos ofrecía un fin de semana con una cena romántica, una botella de “Sekt” y acceso al spa en la ciudad de Jever y lo reservamos!

Dos noches y tres días bastan para conocer una ciudad de 15,000 habitantes. La ciudad JEVER es conocida por la cervecería que produce la cerveza Pils que lleva el mismo nombre y está a dos horas al oeste de Stade.

El jueves conocimos la ciudad de “Wilhelmshaven“, una ciudad portuaria en el Mar del Norte que queda a 15 minutos de Jever. El clima estaba lindo pero el pronóstico no falló al decir que caerían fuertes tormentas por la tarde.

El viernes visitamos el centro de la ciudad y por la noche hicimos un “tour” nocturno guiados por un “guardia de la noche” que nos contó de manera divertida algunas leyendas y datos históricos de Jever. Muy interesante y ameno!

Para el sábado ya había reservado un tour por la cervecería que por no ser día hábil, se concentró en el museo que se encuentra al lado y terminó en un bar donde pudimos degustar dos tipos diferentes de cerveza.

En nuestro camino a casa paramos en Dangast, una playa en el Mar del Norte donde no pudimos mojar los pies porque en ese momento había marea baja. Merendamos ahí y llegamos directo a recoger a las niñas que habían llegado de Dinamarca antes de lo previsto.

No me puedo quejar, aprovechamos el fin de semana al máximo, conocimos algunas ciudades aquí cerca y celebramos de forma adelantada nuestro aniversario #16 porque no estaré en Stade el día 18 por cuestiones de trabajo.

Ahora falta menos para las vacaciones de verano y ha empezado la cuenta regresiva para nuestro viaje a América! Sólo 5 semanas y media!!!

 

Viaje #13 a mi patria

Hasta el año 2014 podía decir que había ido en promedio una vez al año a México, aunque realmente había años en que no había viajado pero en otros años había viajado dos veces en un mismo año y daba un total de 12 viajes en 12 años.

Este año cumplo 16 años en Alemania y tendré la fortuna de visitar mi patria por 13ra vez. Y seguramente en los próximos años mis viajes seguirán esporádicos ya que cada vez es más caro viajar a México con 4 adultos (las niñas ya pagan boleto completo). Si tengo suerte, tal vez pueda escaparme sola pero no es la solución ideal porque las niñas aman México y no me parecería justo dejarlas mientras que yo disfruto unas vacaciones como lo hice hace 5 años.

No ha sido fácil pero me he echado un clavado en mis diarios, calendarios y entradas de este blog para armar la siguiente tabla, donde pueden observar como ha ido cambiando el tipo de viajes a mi querido México:

# Año Viaje a México
1 2002 MTY Dic ´02– Feb ´03
2 2003 MTY Sept ´03 Boda Lorena (sola)
2004
3 2005 MTY Mar ´05 (Sola con Victoria)
4 MTY 14-Dic ´05 — 3-Mar ´06
5 2006 MTY 29-Oct ´06 — 8-Ene ´07
6 2007 MTY 5–31 Dic ´07
7 2008 MTY 13 Nov ´08 — 8 Ene ´09
8 2009 MTY 17-Dic ´09 — 10 Ene ´10
2010
9 2011 Ensenada 5-7 Ene ´11
2012
10 2013 MTY 15-30 Mar ´13 (sola)
11 Cancún Jul ´13
12 2014 MTY 12 Dic ´14 — 6 Ene´15
2015
2016
2017
13 2018 MTY 17 Jul — 2 Ago ´18 (sin Thomas)

Sin niñas alcancé a ir dos veces, la segunda para asistir a la boda de una de mis mejores amigas y sólo por dos semanas. Esa vez juré no volver por tan poco tiempo porque se me hizo muy pesado el viaje  y casi lo he cumplido. Solo en el 2013 que viajé sola me volví a quedar dos semanas y el próximo verano estaremos dos semanas y media pero después de pasar tres semanas en Florida, lo que ayudará con el jetlag.

Mientras las niñas eran bebés y estuvieron en el jardín de niños, viajamos cada año para pasar Navidad con la familia mexicana y casi siempre me quedé de dos a tres meses con las niñas en mi tierra natal. Fui muy obediente y seguí el consejo de una amiga que conocí cuando recién llegué a Alemania y a quien le dije que pensábamos pasar una Navidad aquí un año y el siguiente en México. Y me dijo: “No es una buena idea porque una vez que los hijos (que todavía no tenía) estén en la escuela solo tendrán dos semanas de vacaciones y no será fácil viajar por tan poco tiempo”.  Cuánta razón tenía! Ahora ni en verano vamos cada año y no me canso de agradecer su consejo porque de esa forma, las niñas disfrutaron las navidades con mucha gente, posadas, piñatas, calor, cantos y la familia entera! A mis suegros no les hizo gracia la idea pero ahora les toca a ellos disfrutar a las nietas en la época decembrina.

En algunas escuelas primarias es posible pedir un permiso especial para faltar a la escuela y lo pedimos en la navidad del 2014, año en que Victoria terminaba la primaria y así disfrutamos tres semanas en Monterrey. En la secundaria es mucho más difícil pedir ese tipo de permisos y no sé cuando volveremos a pasar una Navidad en México 😦

Así que OJO!!! Sigan mi consejo y si no tienen un trabajo de tiempo completo que no les permita tomar tantas vacaciones, aprovechen la etapa de niños pequeños y si es posible, disfruten su tierra natal dos o tres meses y celebren Navidad con sus seres queridos! No se arrepentirán! Mi marido nos extrañaba pero sobrevivió todas las veces que nos quedamos en México tanto tiempo. Fueron vacaciones inolvidables que mis hijas y mis padres disfrutaron al máximo, esa conexión con su segunda patria quedó establecida y aunque estaban pequeñas, recuerdan olores, anécdotas y lugares que las transportan a ese México lejano que llevan en su corazón.

Este año combinaremos un viaje familiar (abuelos, tíos y primos) en Florida con una escapada a Monterrey en julio. En 16 años no he estado en Monterrey durante el verano y seguramente desconoceré el calor de 40 grados y mis hijas sufrirán aún más porque no lo conocen. Hace 5 años estuvimos en la Península de Yucatán en verano y Victoria se desmayó con apenas 32 grados… así que ya nos estamos preparando psicológicamente para lo que nos espera en Monterrey.

A pesar del calor, estoy segura que disfrutaremos nuestra estancia! Comeremos rico, visitaremos a los bisabuelos, primos y tíos, pasearemos a donde el clima lo permita y viviremos experiencias inolvidables como cada vez que pisamos tierras mexicanas.

Cuento los días para nuestro esperado reencuentro familiar a bordo de un crucero por el Caribe y nuestra visita a Monterrey. Porque…

3 veces

¿O no? Espero tus comentarios y anécdotas en tu tierra natal. Hasta la próxima!

Planeando las próximas vacaciones

Definitivamente en mi próxima vida quisiera trabajar en una agencia de viajes y organizar vacaciones todo el tiempo! Me encanta y si no fuera porque no soy millonaria, me la pasaría viajando por todo el mundo. Pero como simple turista, al menos tratamos de viajar una vez al año y este año nos vamos a México, pasando por Miami y el Caribe.

Aunque no soy agente de viajes, les voy a compartir un par de tips que he descubierto con el tiempo y que han facilitado mucho la planeación de nuestras vacaciones, sean cortas o largas, de este lado del charco o del otro.

Así que vamos por pasos… lo primero es saber qué tipo de vacaciones haremos. Para vacaciones cortas les recomiendo el sitio: Kurz-mal-weg donde pueden poner una región, ciudad o país y pueden elegir paquetes con alojamiento, cena romántica, masajes, etc. Mínimo una vez al año nos escapamos mi marido y yo un par de días y hasta ahora hemos tenido muy buenas experiencias con esta página de internet.

Si estamos hablando de vacaciones largas, habrá que elegir la fecha. En Alemania tenemos dos semanas de vacaciones escolares en Diciembre, Pascua y otoño, además de 6 semanas en verano. Navidad y verano son temporadas altas y más caras, así que algunos años hemos preferido viajar en otoño. Otras ventajas de viajar en temporada baja es que en los países del sur de Europa no hace taaaanto calor y hay menos gente. Pero para viajar a otro continente, dos semanas no bastan y no queda más que viajar en verano (eso si se tienen niños mayores de 6 años).

Una vez elegida la fecha y duración de las vacaciones, se busca el destino 🙂 O depende del destino, se elige la fecha. Alemania tiene mucho que ofrecer pero las playas no son como me gustan: con palmeras, mucho calor y margaritas… pero si les gusta hacer vacaciones en la montaña, en un lago o en una ciudad medieval, Alemania es un excelente destino. Así hemos conocido:

  • Schloss Dankern – es un centro vacacional con muchas opciones de entretenimiento, deporte y diversión. Otra opción similar serían los Center Parcs.
  • Bavaria y sus castillos.
  • La región montañosa del Harz
  • La ruta del vino en el Río Rin

El tren en Alemania es un medio de transporte muy popular que ofrece descuentos y diversas opciones para la familia. Nosotros preferimos el auto, incluso para viajar a Italia porque así podemos ir parando en diversas ciudades sin estres de horarios ni maletas.

En caso de viajar en avión les recomiendo los siguientes sitios para comparar precios:

Aunque para ser sincera, a veces ya teniendo la opción más económica, los reservamos directamente en la aerolínea elegida para facilitar el check-in, impresión de pases de abordar y evitar comisiones. Es cuestión de comparar.

Ya que hemos elegido el destino y la duración del viaje hago un calendario en una hoja para poder planear las excursiones, tiempos de viaje y hoteles. Algo así:

 

De esta forma puedo ver a simple vista qué días es más conveniente visitar un parque de diversiones o la playa y cuántos días dormiremos en cada lugar. Más de una vez he estado a punto de reservar hotel en fechas equivocadas cuando nos quedamos en varios lugares en poco tiempo.

Y hablando de hoteles, nuestro sitio favorito para reservarlos es: booking.com. En la mayoría de los casos elegimos la opción de cancelación de último minuto sin cargos, desayuno incluido y una buena puntuación. Como en todos los sitios de internet, cada hotel tiene buenos y malos comentarios pero siempre los usamos como referencia a la hora de elegir.

Para lo que prefieren un departamento o casa, recomiendo airbnb, donde hasta ahora también hemos tenido buenas experiencias. En nuestras últimas vacaciones en la Toscana y en la Costa Brava, encontré las casas en sitios locales de la ciudad donde nos quedaríamos.

Y por último les recomiendo ser miembro de ADAC, la asociación de automóviles en Alemania que ofrece servicio de mecánicos y ambulancias en caso de averías o accidentes en carretera. Gracias a Dios nunca hemos requerido de sus servicios, pero sí hemos solicitado las guías de viaje que ofrecen a sus socios y que no sólo incluyen mapas detallados, sino también recomendaciones de lugares a visitar. Además, tienen una aplicación para móvil donde puedes bajar guías de prácticamente cualquier ciudad del mundo. Ya tenemos las de Florida para el próximo verano!!!

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Así que solo queda esperar un par de meses para empacar el traje de baño y disfrutar del calor de verdad. Después de 3 años y medio volveremos a ver a toda la familia completa: mis dos hermanos con sus familias y mis papás. Increíble, no? Gracias a Dios los abuelos han venido en este tiempo y uno de mis hermanos estuvo aquí el verano pasado con su familia. De lo contrario no reconocerían a nuestras hijas que en estos años han crecido mucho y han pasado a la adolescencia.

Espero les sirvan mis recomendaciones y para cualquier pregunta o comentario, estoy a sus órdenes! Sobretodo si se trata de hablar de vacaciones!!! Yupiiiii!!!!

Vacaciones en el Costa Magica- Parte 2

Durante 10 días viajamos en el Costa Mágica a lo largo y ancho del Mar Mediterráneo, pasando por el estrecho de Gibraltar para continuar navegando por aguas del Océano Atlántico. Paramos en un puerto francés, en otro portugués, en dos italianos y en tres españoles. Conocimos 3 islas y durante cuatro días solo vimos mar y mar y más mar. En cada uno de los puertos tuvimos diferentes horarios y en general bajábamos tan pronto era posible y subíamos lo más tarde posible para aprovechar al máximo nuestra estancia. Terminábamos exhaustos pero siempre muy contentos!

A continuación les cuento un poquito de lo que descubrimos y conocimos en cada uno de nuestros destinos:

Savona. Es una ciudad típica italiana con muchas iglesias, callejones y restaurantes. Del puerto al centro solo caminamos 5 minutos y recorrimos todo el centro histórico en un par de horas. Volvimos al barco a comer y después volvimos a bajar para visitar el museo de Apple que había estado cerrado por la mañana. Fue muy interesante y emotivo ver la historia de las computadoras Mac y reencontrarme con el primer modelo de Apple que conocí hace 35 años.

Marsella. Un autobús de Costa (10€ p.p. ) nos llevó al puerto antiguo de la ciudad (a 10 kms) donde tomamos un trenecito turistico que hacía un recorrido de 1 hora por la ciudad incluyendo una visita a la iglesia Notre Dame de la Guarda que esta a 160 metros de altura y de donde se puede admirar toda la ciudad. Lo más emotivo del día fue ver a la Virgen de Guadalupe en la iglesia! Después comimos en una Brasserie típica algunos platillos tradicionales franceses para finalmente volver al barco en autobús.

Lanzarote. A pesar de haber investigado y leído mucho sobre esta isla canaria, cuando llegamos no teníamos un plan definido y lo único que sabíamos era que queríamos visitar el parque de Timanfaya. Llegando a la isla pedimos un mapa y vimos que los taxistas ofrecían diferentes tours y un alemán que recién regresaba de uno, nos dijo que valía la pena. Después de esperar un ratito llegó Chalo que nos explicó en qué consistía el tour que incluía el parque volcánico y nos subimos a su taxi. En casi 4 horas visitamos:
– el monumento al campesino
– la iglesia de nuestra señora de Dolores, patrona de la isla
– la región vitivinícola de Geria donde degustamos y compramos un vinito tinto delicioso
– los camellos que por falta de tiempo no montamos pero sí pasamos a saludar
– el parque de Timanfaya, donde un autobús nos condujo entre los volcanes mientras escuchábamos la historia de sus últimas erupciones. Muuuuy interesante! Como nos dijo Chalo, te sientes como en otro mundo!
– al final caminamos un poco por el malecón y regresamos a nuestro barco en el autobús de Costa (6€ p.p.)

Todas las viviendas en esta isla están pintadas de blanco lo que resalta muchísimo en el paisaje oscuro de la tierra volcánica. Uno de los lugares que más nos gustó definitivamente!

Tenerife. En esta isla nos decidimos por rentar un carro y descubrirla por nuestra cuenta. Con los consejos del chico de la agencia de renta de autos, visitamos:
– San Cristobal de la Laguna, donde hicimos algunas compras y paseamos por su centro histórico
– La Candelaria, donde paseamos por la playa de arena negra y conocimos la iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria. Ah, y comimos una deliciosa parrillada de pescado y mariscos.

Madeira. Después de taxi, autobus y auto rentado, esta isla la recorrimos a pie. Bueno, su ciudad capital Funchal donde tomamos el teleférico a la parte más alta de la ciudad donde conocimos los famosos “cestinhos”. Cerca del puerto había un mercadito con artesanías y compré algunas cositas de recuerdo. De regreso al barco pasamos por el museo de Cristiano Ronaldo, donde tomamos algunas fotos. Madeira es una isla muy bonita y tranquila, limpia y con mucha vegetación!

Málaga. Esta fue nuestra parada mas corta y la única ciudad que ya conocíamos con anterioridad, así que nos enfocamos en caminar un poco por sus calles y buscar nuevos trajes de baño para las niñas. De casualidad llegamos a la casa natal de Pablo Picasso y la recorrimos rápidamente. Desde las 8 podíamos desembarcar pero el comercio abría a las 10 e incluso el centro comercial Muelle Uno abre a a las 12. A las 12:30 teníamos que abordar y con el dolor de nuestro corazón nos despedimos de nuestro último puerto visitado.

Roma. La capital italiana es grandísima y ofrece tanto al turista que las pocas horas que para el barco en este puerto no hubieran bastado para conocerla. Por esta razón decidimos quedarnos 3 noches adicionales al final de nuestro crucero antes de volver a Alemania. El miércoles 12 de octubre, el autobús de Costa nos llevó hasta el aeropuerto Fiumicino, donde no pudimos tomar el tren Express por fallas técnicas y en su lugar tomamos un autobús a la estación central de Roma. Allí tomamos el metro que nos dejó a dos cuadras de nuestro hotel.
Esa tarde caminamos y paseamos tranquilamente por el barrio del hotel que se encontraba al noreste del centro histórico. Conocimos algunos parques y compramos algunas cositas para cenar en el balcón de nuestra habitación. El clima soleado y calientito (25 C) nos acompañaría los siguientes 3 días.
Al día siguiente, jueves, tomamos el metro temprano hacia el Coliseo Romano y como ya teníamos boletos, solo tuvimos que esperar 30 minutos para apreciar esta joya de la arquitectura antigua. Espectacular!!! Después seguimos por el Foro Romano, comimos pizza y pasta para seguir nuestro camino hacia la Fuente de Trevi y la plaza España, con su conocida escalinata. Tomamos el metro de regreso al hotel y terminamos el día rendidos pero decididos a salir al día siguiente aun más temprano para continuar con nuestros descubrimientos por la ciudad.


Nuestro segundo y último día completo en Roma lo empezamos a las 9 de la mañana, tomando el metro hacia el Vaticano. Yo conocí la Basilica de San Pedro y la Capilla Sixtina hace 20 años en mi primer viaje a Europa, y mi marido ni las niñas tenían interés en conocer estos edificios por dentro. Pero estando en la Plaza San Pedro mi marido espontáneamente quiso entrar a la Basílica y subir a su cúpula. He de confesar que yo no conocía esa opción, así que después de esperar media hora para entrar, pagamos 8€ por adulto para tomar el ascensor y apreciar la cúpula por dentro de cerca y posteriormente subir otros 165 escalones para admirar Roma desde la parte mas alta de la Basilica. Uffff! Difícil expresar con palabras la emoción que sentí al estar allá arriba! Al bajar admiramos la iglesia por dentro y a eso de mediodía nos encaminamos hacia la Plaza Navona cruzando el Río Tíber por el puente “Sant´Angelo”. Volvimos a degustar platillos 100% italianos y pasamos la tarde caminando entre iglesias y ruinas romanas. Finalmente tomamos el metro de regreso a nuestro hotel donde empacamos y luego salimos a cenar a un restaurante cercano, también auténtico italiano.


Fueron dos días intensos y los pies y piernas nos dolían demasiado, pero no me puedo quejar, vimos todo lo que queríamos ver, probamos la cocina italiana que nos encanta y disfrutamos nuestros últimos días de vacaciones de otoño en familia bajo un cielo azul hermoso y una temperatura ideal: 25 C! Roma es una ciudad única en el mundo y espero volver pronto!
El sábado 14, nuestro regreso a Alemania fue tranquilo y sin contratiempos. Tuvimos el domingo para descansar y preparar nuestras cosas de escuela y trabajo para volver nuevamente a la rutina. Y así terminaron nuestras hermosas vacaciones por el Mediterráneo y el Océano Atlántico.

En la próxima entrada les contaré de los pormenores sobre el barco, el tipo de actividades que hicimos en los cuatro días de navegación y todo lo que disfrutamos en nuestro “hotel flotante”. Hasta entonces!

Vacaciones en el Costa Magica – Parte 1

En estos años viviendo en Alemania he tenido la oportunidad de conocer el Mar Mediterráneo en mas de una ocasión: en Italia hace 2 años, en Niza Francia el año pasado y en diversas vacaciones realizadas en las costas españolas de Andalucía y Cataluña. Pero mi sueño siempre había sido hacer un crucero por sus aguas y para celebrar nuestro aniversario #15 de bodas se ha hecho realidad.

Este es mi cuarto viaje en crucero pero el primero en el Mar Mediterráneo. Los otros 3 habían sido en el Mar Caribe, 2 con la línea Costa y uno con Royal Caribbean.

El primer crucero lo hice a mis 25 años con mis padres y hermanos para celebrar sus bodas de plata y quedé enamorada de esta forma de viajar. Tres años después volví al Caribe con amigas en un crucero de solteros de Royal Caribbean. No conocí a mi media naranja allí pero sí en una reunión con las chicas que habían viajado conmigo dos semanas después.

Para celebrar nuestro 5to aniversario de bodas viajé con mi marido al Caribe nuevamente con Costa e igual que yo, quedó enamorado de los cruceros. Incluso dijimos que lo repetiríamos cada 5 años. Mmm, bueno… ese era el plan y hace 5 años no se nos hizo, pero esta vez no dejamos pasar la oportunidad.
Mis hijas han viajado dos veces en crucero con sus abuelos paternos al Mar del Norte y en ambas ocasiones han regresado fascinadas. Ya era tiempo de que viajáramos los cuatro juntos y qué mejor que al calorcito del sur europeo.

Volamos el 29 de septiembre (primer día de las vacaciones de otoño que en nuestro estado duran 2 semanas) por la tarde a Roma, haciendo escala en Paris. No me gustan los viajes con poco margen de tiempo en caso de que haya retrasos o problemas y por esta razón pasamos una noche en Fiumicino, cerca del aeropuerto de Roma.
El sábado 30 abordamos el Costa Magica después del mediodía. Definitivamente el destino no deja de sorprenderme, pues justo ese día cumplimos 17 años de conocernos en el bar Barcelona… también aquel día era un sábado.

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Durante 11 días navegamos por el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico parando en los siguientes puertos:recorrido costa
– Savona, Italia
– Marsella, Francia
– Lanzarote y Tenerife, Islas Canarias de España
– Madeira, Portugal
– Málaga, España
– más cuatro días de navegación

Para volver a Roma el 11 de octubre, donde pasamos otros 3 días para conocer la hermosa capital italiana. En otra entrada les describiré con detalle lo que visitamos e hicimos en cada lugar. El clima estuvo fantástico de principio a fin con una temperatura entre 20 y 25 grados. Algunos días el sol nos acompañó y en otros las nubes, pero nunca llovió 😉

Volvemos a Alemania cargados de energía, con un color bronceado y muchos recuerdos y experiencias guardadas en nuestra mente y corazón. Una vez más confirmo que el viajar en crucero es maravilloso y ya estamos planeando el siguiente, que si Dios lo permite será en el verano 2018 al Mar Caribe. Esta vez mis padres no solo celebrarán su aniversario de bodas con sus 3 polluelos, sino con todos sus nietos, nueras y yerno. Estoy segura que será una experiencia única y para aprovechar el viaje al continente americano, combinaremos el crucero con una estancia de dos semanas en la península de Florida y otras dos en mi ciudad natal: Monterrey!

Como leí por ahí: las vacaciones se disfrutan tres veces, cuando se planean, cuando se viven y cuando se recuerdan. Así que seguiremos disfrutando las vacaciones recién vividas y las que vendrán en 9 meses. El tiempo vuela y pronto estaremos nuevamente en el mar conviviendo en familia y coleccionando nuevos recuerdos.

No se pierdan las siguientes entradas con los pormenores de nuestro viaje, seguro se divertirán leyendo nuestras aventuras y conocerán por medio de mis fotos y comentarios lugares hermosos y paradisíacos.

Turisteando por el Mar Báltico

“En el mar, la vida es mas sabrosa…” dice una popular canción y definitivamente le doy la razón! Pero como todo en la vida, hay de mar a mar, y el que cree que todas las playas son cálidas, con olas, palmeras y vendedores de pareos no conoce las playas del norte de Europa!

Lo más curioso, es que para muchos alemanes la frase “en el mar, la vida es más sabrosa” también aplica cuando se pasan unos días soleados en las playas del mar del Norte o Báltico con apenas 20 grados y el agua a 16, sin olas y con vientos de 60-80 km/hr. Por eso repito, hay de mar a mar y en gustos se rompen géneros.

Mi primera vez en una playa alemana fue hace varios años, 10 para ser exactos. Pasamos Pascua con mis suegros en la famosa playa de “Timmendorfer Strand” en el Mar Báltico (Ostsee). No es necesario escribir, con ver la foto a continuación podrán entenderme:

 

Nunca había pensado que se podía ir a la playa vestida como quien va al polo norte! Y mi marido diciendo “oh, que hermoso día, y la brisa, y las gaviotas…” y pusimos a las niñas a jugar en la arena mientras que yo temblaba de frío y no aguantaba el aironazo en los oídos.

Lo siento, pero conociendo las playas mexicanas y todo lo que incluyen, desde los 30 grados, agua templada, hermosas olas, arena suave, y ambiente con bebidas tropicales, cocos y mangos enchilados, no me pueden pedir que me gusten las playas de acá. Pero como les digo, esa primera experiencia fue en Abril y este año quise darle una segunda oportunidad al Mar Báltico, pero en Junio!

Aprovechando un puente y poniendo como excusa nuestro aniversario de bodas #15, dejamos a las niñas con mis suegros y pasamos unos días en Wismar donde no solo conocimos la ciudad, sino algunas playas cercanas.

  • Wismar. Es una ciudad hanseática como Stade (donde vivo) y con una población similar. El centro histórico es patrimonio de la humanidad y conocimos dos de las iglesias importantes de la ciudad. Incluso en la iglesia de Santa María, hicimos un tour que nos llevó por la torre de 82 metros que queda de la construcción, ya que la nave fue demolida en los 60s porque después de la 2da guerra mundial quedó muy destruida y reconstruirla salía muy caro. Muy recomendable!

 

La ciudad es muy bonita y en el puerto comimos los tradicionales “Fischbrötchen” (torta de pescado) que estaban para chuparse los dedos.

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  • Isla Poel. Una pequeña isla de apenas 2500 habitantes donde conocimos la iglesia del pueblo y la playa. A pesar de estar a 17 grados, había gente dentro del agua que también estaba muy fría. Brrrrr!

 

  • Boltenhagen. Al día siguiente conocimos esta popular playa que es muuuuy turística y donde había muchísima gente tomando el sol, bañándose o paseando por la ciudad que está llena de restaurantes y bares. Claro, había un sol brillante y 20 grados!!! No me puedo quejar, pues este día pude caminar por la playa en manga corta 🙂

 

 

Por azares del destino, el siguiente fin de semana volví al mar Báltico, pero esta vez con amigas y del lado del estado Schleswig-Holstein, y no de Mecklenburg-Pommern. La ciudad se llama Grömitz y también es muy turística. Paseamos por el malecón, disfrutamos del sol y el clima (24 grados) y aunque no me metí al mar, pasé un par de horas a la orilla para tomar un poco de sol y vitamina D! El agua estaba a 16 grados pero como pueden ver en las siguientes fotos, eso no les importa a los alemanes ya que se bañaban como si nada.

 

En resumen les cuento que esta vez disfruté mucho más de las playas alemanas que hace 10 años, pero aún así no creo pasar jamás unas vacaciones de una semana o más en el mar del Norte o el Báltico. Prefiero mil veces las playas del sur, sea España, Italia, Grecia o Croacia, que aunque no vendan mangos con chile, ni los niños muevan la panza por 10 pesos, el clima y la temperatura del agua son suficientemente cálidos para mi 🙂 Es mucho pedir? Tal vez, pero ni las playas bajitas ni las canastas típicas de la región me convencen. Un fin de semana con gusto, pero nada más!

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A los alemanes les encanta el agua, y no sólo tienen las costas del norte, sino que apenas saliendo el sol, los lagos, ríos y piscinas públicas en todo Alemania se llenan de gente que disfruta bañarse a partir de los 20 grados. Después de 15 años de vivir en este país sigo sin adaptarme a esta costumbre, pero mis hijas como buenas alemanas disfrutan de la playa del Río Elba o de cualquier lago como si estuvieran en Puerto Vallarta o Cancún. Dichosas! Yo me muero de frío en estas aguas heladas aunque afuera esté el sol a 30 grados 🙂 Por qué será???

Atracciones en Hamburgo

Como saben, vivo en el norte de Alemania en una ciudad a 60 kms de Hamburgo y esta vez voy a escribir sobre dos atracciones que acabo de conocer en esta bella ciudad. La primera ya tiene algunos años en operación pero como nuestra hija menor todavía no podía entrar tuvimos que esperar hasta ahora para conocerla. La segunda debería haber sido inaugurada hace 7 años pero por causas que no vale la pena recordar, apenas se terminó y aunque no la conocimos por dentro si pudimos apreciarla por fuera 🙂

Ambas atracciones las conocimos el mismo día: en el cumpleaños #12 de nuestra hija mayor que como siempre coincidió con las vacaciones navideñas y sólo el papá tuvo que pedir el día libre.

La primera parada fue el “Hamburg Dungeon”, una exposición interactiva donde se presentan diversos eventos importantes de la historia de Hamburgo a lo largo de 90 minutos. La atracción existe desde el año 2000, pero en el 2008 se inauguró el punto final de la exposición que consiste en una “caída libre” de 8 metros y en el 2014 se renovó el paseo en barco que simula la época de contrabando en 1700.

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La gente se organiza en grupos de 20-30 personas que van caminando por pasadizos y túneles para presenciar en diversas paradas hechos históricos como el gran incendio de Hamburgo en 1842, la Inquisición o la Peste. Como pueden imaginar, gran parte del recorrido es a oscuras, y con actores que representan su papel a la perfección causando miedo o pánico a los asistentes. Por esta razón sólo se permite la entrada a mayores de 10 años y bajo su propio riesgo, los niños de 8 a 10 años deben ir acompañados por un adulto y firmar un papel de autorización. La verdad es que no lo recomendaría, ya con 10 años mi hija menor que es bastante valiente estaba muuuuuy asustada a medio recorrido.

Desde hace años que tenía ganas de visitar este “calabozo” (Dungeon) y finalmente se me hizo conocerlo en compañía de mi marido e hijas. Una atracción que vale la pena, pero que como pueden imaginar esta dirigida al público alemán, ya que los actores solo hablan este idioma y aunque en algunas paradas unas pantallas incluyen subtítulos (inglés) en su programación, no es suficiente para entender todo lo que se ve. Además, en casi todas las estaciones se elige a uno o dos voluntarios entre el público y si no hablas alemán, será difícil participar 😉

Después del susto, la caída libre y las sorpresas no tan agradables del espectáculo nos fuimos a comer al “Markthalle Hafencity” que esta a un par de cuadras y en el que se encuentran 10 diferentes restaurantes de todo tipo de comida. Mis hijas se decidieron por una pizza, mi marido por una hamburguesa y yo por comida hindú. Todo muy rico!

El día estaba frío pero soleado así que seguimos caminando por esta parte de la ciudad llamada “HafenCity” donde se encuentra la “Speicherstadt” (ciudad de almacenes), que desde el 2015 es Patrimonio de la Humanidad. Y es aquí justamente donde se encuentra la segunda atracción que conocimos ese día: la Filarmónica del Elba (Elbphilarmonie), un edificio modernísimo construído sobre un antiguo almacén de cacao.

Nosotros íbamos acercándonos y tomando fotos encantados por la majestuosidad y el poderla ver terminada desde tan cerca. Cabe mencionar que se tardaron casi 10 años en terminarla, así que desde hace años la veíamos inconclusa como parte del paisaje del puerto. Pero el tenerla enfrente y terminada nos tenía con la boca abierta, cuando nos percatamos que podíamos hacer fila para subir a la “Plaza” del edificio de donde se puede apreciar el puerto en todo su esplendor. Para subir hay que obtener boletos que son gratuitos pero necesarios para poder entrar. Hicimos la fila en taquilla, nos dieron nuestros boletos, volvimos a hacer fila para entrar y subimos por una escalera eléctrica larguísima! 82 metros!

Estaba todo llenísimo de gente igual de curiosa que nosotros! Paseamos por la plaza y tomamos muchas fotos de las vistas de Hamburgo:

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Si visitan Hamburgo, no duden en visitar esta parte de la ciudad y sobre todo, conocer la “Elphi”, el nuevo símbolo de la ciudad que seguramente atraerá muchos turistas cada año. Incluso el New York Times incluyó a Hamburgo entre los Top-10 destinos a visitar en el 2017!

Y si quieren conocer más detalles de esta construcción única en el mundo, les recomiendo este vídeo que está en alemán pero las imágenes dicen más que mil palabras:

https://www.zdf.de/dokumentation/zdf-reportage/die-elbphilharmonie-106.html

Un día muy especial, lleno de lindos momentos, sorpresas y aventuras! Sin duda, uno de los mejores cumpleaños de nuestra Victoria que ya es pre-adolescente 🙂

Entre castillos, viñedos y olivos

No sé cuantos lugares en el mundo combinen estos elementos en sus paisajes, pero si le agregamos gente amable y sencilla, clima cálido, lindas playas y cerros y lomas por doquier, seguramente La Toscana italiana es el único lugar en este planeta con esas características.

Italia me ha fascinado desde joven y en mi primer viaje a Europa, hace 16 años, fue uno de mis países favoritos. En aquel entonces visité 15 países en 30 días, y de Italia conocí Roma, Florencia, Venecia, Pompeya y Pisa. Desde que vivo en Alemania, he tenido la fortuna de visitarlo en diferentes ocasiones, ya sea acompañando a mi marido de trabajo a Venecia o Boloña o por mi trabajo a Milán y a otro lugar cuyo nombre no recuerdo, pero donde estaban las oficinas de Trudi (fabricante de monos de peluche).

Italia me recuerda mucho a México, por su comida, su gente y su clima. Por supuesto que tienen mas diferencias que similitudes, pero comparándolo con Alemania, Italia tiene mas sabor, más calor humano, más tradición familiar y más ambiente 😉

En fin, no voy a escribir sobre lo mucho que me gusta Italia en comparación a Alemania, sino de nuestras últimas vacaciones en la bella región de La Toscana, que desde hace mucho tiempo quería conocer a detalle y que en 10 días tuve oportunidad de disfrutar al máximo!

Empezamos con la planeación desde Marzo, pues visitarla en temporada alta requiere hacer reservaciones con tiempo. Decidimos viajar en coche y alquilar una casa en un lugar central, del cual pudiéramos movernos a otros sitios de interés. Ese lugar sería Siena.

De Stade a Siena se conducen poco más de 17 horas sin considerar tráfico ni pausas, asi que decidimos pasar una noche en nuestro camino de ida en Austria. De regreso haríamos varias paradas para conocer Bavaria, en el sur de Alemania.

Empezamos nuestras vacaciones el sábado 25 de julio a las 5 de la mañana para evitar el tráfico de miles de vacacionistas que como nosotros huyen del “verano” en el norte de Alemania. Primera parada: Ingolstadt, donde comimos comida tradicional y recorrimos la orilla del Río Danubio. Seguimos por la tarde hasta la ciudad de Münster en el Tirol Austríaco, donde pasamos la noche en un hotel sencillo y tradicional. Como llovía a cántaros y no podíamos salir a conocer el pueblito, decidí responder al llamado de las campanadas frente a nuestra habitación y asistimos a misa de 6 en una iglesia católica pequeña y pintoresca.

Al día siguiente no madrugamos y después de desayunar, partimos a eso de las 9 hacia Italia. Este vez paramos a comer en el famoso Lago di Garda, donde las nñas se remojaron un poco para aguantar el calor de 34 grados! El tráfico hizo nuestra tarde un poco más larga de lo planeado y llegamos a nuestra casita a las 6 de la tarde. Los dueños, una pareja bastante agradable nos dieron la bienvenida y las llaves, nos instalamos rápidamente y al agua patos! Después de refrescarnos en la piscina, disfrutamos de una noche de pizza en la terraza del restaurante del complejo habitacional. Mamma mia! Que delicia de pizzas a la leña con una vista del atardecer en La Toscana!

Empezamos la semana con un día tranquilo ya que el fin de semana entre carreteras nos dejó agotados. Fuimos al supermercado del pueblo (Castelnuovo de Berardenga) y compramos alimentos para desayunar y hacer algunas comidas o cenas en la casa, además de bebidas y botanas. Clima cálido pero con demasiado viento fue perfecto para disfrutar de la casa y la piscina. El susto del día fue al tomar un atajo en el pueblo, donde el carro topó al salir de una colina. Pensé que nuestras vacaciones terminaban en tragedia al oír el chasis despedazarse, pero después de revisarlo todo quedó en susto y seguimos nuestro camino.

El “highlight” del viaje era conocer la torre inclinada de Pisa y el martes nos fuimos a Empoli en coche y de ahí tomamos el tren a Pisa para completar la aventura. El tren iba llenísimo, pero salió puntual y de la estación central, atravesamos la ciudad (1.5kms) a pie hasta llegar a la famosa torre. Para mi fue una experiencia muy distinta a la de hace 16 años, cuando la torre estaba detenida por cables, no estaban los jardines cerrados ni existían los “selfies”.  En fin, tomamos las fotos reglamentarias en todas las poses y combinaciones posibles antes de regresar a la estación de tren. De regreso en Empoli, conducimos un cuarto de hora a la ciudad natal de Leonardo da Vinci, donde hay un museo sobre su vida y sus obras como ingeniero, pintor, descubridor y científico. Un día muy cultural e interesante!

Con dos niñas de 9 y 10 años no se puede esperar un viaje sólo entre museos, iglesias y castillos, asi que decidimos intercalar algunas actividades o paseos mas atractivos para las pequeñas (y los grandes también). El miércoles lo pasamos en la playa Castiglione della Pescaia, donde disfrutamos los 32 grados entre olas, mariscos, muchísima gente y fotos. De regreso paramos en Roselle donde no encontramos el muro medieval de nuestro folleto vacacional, pero sí una pizzeria local muy tradicional donde cenamos antes de regresar a casa.

El día siguiente fue el día de papá y lo pasamos en la región de Chianti, famosa por sus vinos que llevan el mismo nombre. Primera parada: Radda, donde visitamos la Casa Chianti Gallo Nero y Tom degustó algunos vinos tintos. Segunda parada: Castellina, pueblito pintoresco donde tomamos unos helados deliciosos para refrescarnos. Tercera parada: Greve, ciudad famosa por su plaza llena de restaurantes y locales con productos de la región. De regreso paramos en Broile, donde el castillo estaba ya cerrado pero que como quiera recorrimos por fuera 😉 Nota aclaratoria: las carreteras entre estos 4 lugares están llenas de curvas entre colinas de viñedos y olivos y donde la vista se deleita con paisajes espectaculares!

Y la semana (y casualmente el mes tambien) la terminamos con un día de descanso en casa, disfrutando la piscina y un día cálido pero nublado. Siete días llenos de experiencias, momentos inolvidables y recorridos por una región que ninguna fotografía o pintura puede representar en su totalidad.  Y apenas estamos a la mitad! Estoy segura que la semana que falta tendrá su dosis de aventura, belleza y diversión. Solo hay que tener todos los sentidos atentos y dispuestos a vivir al máximo cada minuto!
Las fotos se las compartiré en la página de Facebook tan pronto llegue a casa, ya que con conexión a internet limitada es imposible hacerlo ahora. Y esperen la segunda parte de esta entrada que describirá el resto de las vacaciones!

Arrivedercci!

Paraíso natural en Luneburgo

El lunes siguiente al domingo de Pentecostés siempre es feriado en Alemania y como casi siempre cae en Mayo es uno de los “puentes” favoritos para hacer un viaje corto o excursión. En nuestro caso, este año las niñas se fueron de campamento con los exploradores de viernes a martes (agregan el martes feriado en las escuelas, no pregunten porqué) y busqué una opción para mi marido y para mí con el pretexto de festejar nuestro 13. aniversario de matrimonio.

Me decidí por una región muy conocida y popular en el norte de Alemania, pero que hasta el momento no habíamos tenido oportunidad de conocer. Ya que no hay mucha información en español en internet, les describiré los lugares que visitamos y espero se animen a visitar este lugar paradísiaco que me fascinó y al cual deseo volver con nuestras hijas en un futuro cercano.

Nuestro destino estaba en lo que se llama el Brezal o Landa de Luneburgo (en alemán: Lüneburger Heide), que es el área más grande de brezo (brezal) y bosques de enebros de Alemania. Tiene un área aproximada de 7,000 kms cuadrados y se extiende de Hamburgo a Hannover y de Bremen a Luneburgo, prácticamente la parte noroeste del estado de Baja Sajonia.

La región esta dividida en 4 subregiones: el norte, el oeste, los altos y el sur. Y existen dos parques naturales (norte y sur), y en el parque natural del norte que recibe sólo el nombre de “Lüneburger Heide”, existe una reserva natural (en color verde oscuro en el mapa). El 60% de la región total consiste en bosques, el 20% en áreas de “brezal” y el resto en pantanos, areas de cultivo, y praderas.

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Lüneburger Heide

El brezal es un arbusto que florea entre agosto y septiembre de color lila, por lo que el paisaje es hermoso. Desgraciadamente no pudimos observarlo, pero aquí les pongo una foto para que se lo imaginen:

en Agosto

en Agosto

en Mayo

en Mayo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestro viaje comenzó el sábado por la mañana y estos son los lugares que conocimos:

* Bergen. Poco antes de llegar a nuestro destino, paramos en este pueblito que es conocido por el campo de concentración donde murió Anna Frank. Hace 15 años conocí un campo en Austria y juré no volver a pisar otro en mi vida, así que no lo visitamos y sólo paseamos por el centro de Bergen, donde encontramos este “1000-jährige Eiche” (roble de 1000 años) que es parte del escudo de la ciudad.

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Roble en Bergen

* Hermannsburg. Nuestro hotel se encontraba en esta ciudad de 8,000 habitantes, pequeña pero pintoresca y punto de entrada al parque natural “Südheide”.Después de registrarnos, descansamos un poco en el spa del hotel y disfrutamos de una cena romántica que estaba incluída en el paquete de fin de semana que habíamos reservado.

Al día siguiente, rentamos unas bicicletas en el hotel por 10 euros por todo el día (domingo de pentecostés) y decidimos hacer uno de los muchos tours de bicicleta en la región. El más corto! de 29 kms!!!

Recorrido corto de 29 kms

Recorrido corto de 29 kms

* Südheide. Tuvimos mucha suerte con el clima, ya que ese día subimos a 20 grados y no cayó ni una sola gota de lluvia. Tanto un día antes como un día despues, el termómetro no supero los 14 grados y llovió muchísimo. Cabe aclarar que nunca he sido buena deportista y aunque tengo bicicleta desde hace 5 años, la uso para paseos cortos o para ir a la panadería a unas cuantas cuadras de la casa. 20 kilómetros se me hacían muchos, pero considerando que era el más corto y que mi marido pronosticaba dos horas de viaje, no dudé en aventurarme.

Información

Información

Bicicleta

Bicicleta

Camino de Santiago

Camino de Santiago

Salimos a las diez y media del hotel y el plan de mi marido era volver al hotel a comer y por la tarde hacer otro tour más largo. “Veremos”, dije yo. Todo el recorrido esta muy bien marcado con pictogramas, flechas, anuncios e información para no perderse. Además, llevábamos mapas que nos habían prestado en el hotel y el ipad por si las dudas. Los paisajes son simplemente espectaculares, un riachuelo por aquí, un laguito por allá. Diferentes tipos de árboles, arbustos, flores y siempre VERDE VERDE VERDE. Pero lo más espectacular es el olor a madera, el sentir el viento en la cara y el escuchar el canto de los pájaros todo el tiempo! A pesar de estar media muerta antes de completar los primeros 5 kilómetros, decidí continuar y aguantarme como las machas.

Hicimos una parada para comer en un restaurante tradicional justo a la mitad del camino. Con el estómago lleno y pilas recargadas, seguimos nuestro camino de regreso. Finalmente llegamos el hotel casi a las 5 de la tarde, después de tomar unos helados para premiar nuestra hazaña! Mi marido se quedó con las ganas de hacer otro tour, pero yo no sentía ni las piernas ni el coxis y lo único que quería era descansar!

* Bispingen. El lunes podríamos haber hecho otro tour por el bosque si hubiéramos tenido buen clima. Pero con la lluvia tuvimos que buscar un plan B y decidimos visitar la ciudad de Bispingen que quedaba en nuestro camino de regreso a casa. Conocimos la casa loca, que como pueden ver en la foto es una casa construída al revés. Por dentro todo esta de cabeza, muebles, accesorios de cocina, sanitario, etc.

Casa loca en Bispingen

Casa loca en Bispingen

* Nordheide o Lüneburger Heide. Poco a poco empezó a dejar de llover y decidimos parar en medio del otro parque natural de la región: el del norte. Recorrimos un poco a pie y encontramos un lugar perfecto para hacer un picnic. Comimos, bebimos y disfrutamos del paisaje. Como si Dios nos estuviera viendo, poco a poco empezó a colarse el sol entre las nubes y el cielo se despejó. Observar el brillo en los árboles que aún contenían gotas de lluvia entre sus hojas fue espectacular!

Picnic

Picnic

Encontramos una especie de “museo” en medio del bosque, donde se puede leer mucha información sobre la flora y fauna de la región. Tenían hormigueros y colmenas para observar cómo trabajan, tableros con fotografías y mapas, además de bancas y un lugar especial para hacer una fogata. No es la primera vez que me encuentro un lugar así en medio de la nada y no dejo de sorprenderme de que existan este tipo de lugares sin guardia ni personal a la vista, estén en perfectas condiciones y limpios, y sean gratuitos. Los niños pueden informarse, aprender, experimentar, sentir y jugar en medio de la naturaleza, al igual que los adultos 😉

Finalmente seguimos nuestro camino a casa y llegamos sin contratiempos, eso sí, acompañados de la lluvia la mayor parte del tiempo. Fue un fin de semana maravilloso, y espero pronto tengan la oportunidad de conocer este rincón de Alemania: verde, lleno de vida, tranquilo y perfecto para unas mini-vacaciones con o sin niños. Definitivamente este país tiene mucho que ofrecer al turismo, y estando tan cerca hay que seguir descubriendo sus rincones.

En mi página de Facebook pueden ver una galería de fotos con los paisajes de la región.

150 vidas

El día de ayer hubo un accidente áereo que ha conmocionado a toda Alemania. El destino final era Düsseldorf y provenía de Barcelona. Cayó en los Alpes Franceses. 3 países vecinos, 144 pasajeros, 6 tripulantes, millones de personas unidas en oración por los familiares de las víctimas.

Al parecer no hubo sobrevivientes y ya empezamos a conocer algunas historias de los pasajeros del vuelo 4U9525 de German Wings, empresa del grupo Lufthansa:

– 2 cantantes de ópera, una de ellas viajando con su marido y bebé

– 2 colombianos

– 16 alumnos de una secundaria alemana con sus dos profesoras

– 2 argentinos

– 3 mexicanos

– más de la mitad de los pasajeros eran alemanes, alrededor de 50 eran españoles

También empiezan a publicar historias de personas que no tomaron el avión por diversas razones y que se alegran de su buena suerte. No fue el caso de una de las chicas de secundaria que había olvidado su pasaporte en casa, y para no hacer esperar al grupo, la familia que la hospedó decidió llevarla directo al aeropuerto.

Bien dicen que el “hubiera” no existe, y lo único que podemos aprender de este tipo de accidentes como de cualquier otro es que la vida se puede terminar en un segundo. Así que hay que disfrutarla, vivirla, y sobretodo compartir nuestras vivencias con los que amamos, decirles cuánto les queremos y no dejar pasar ningún minuto sin agradecer lo poco o mucho que tengamos.

Aquí les dejo un video que hizo Daniela Ayón, una de las víctimas mexicanas que volaba seguramente a empezar una nueva aventura. A seguir sus consejos y vivir el mundo! No tenemos que viajar a los 5 continentes como ella, también podemos vivirlo con quienes nos rodean.

Descansen en paz y que Dios dé fortaleza a sus familiares en estos difíciles momentos.

Vaya viajecito!

Hoy cumplimos una semana de haber llegado de México y realmente se nota que viajar con 40 no es lo mismo que con 30. Esta vez me ha costado mucho tiempo recuperarme del viaje de regreso, y no tanto por el jet lag, sino simplemente del cansancio. O será que el clima tan lluvioso ha agregado un elemento depresivo a la recuperación?

El viaje de ida también fue muy pesado, ya que aún con la noche que dormimos en el Distrito Federal, el despertarnos dos días seguidos a las 3 de la mañana hizo que el viaje fuera más cansado que de costumbre. Pero entre la emoción de ver a la familia, el clima templado y el plan de posadas y Navidad a la mexicana, hizo que nos olvidaramos de la fatiga y que sólo disfrutaramos del momento.

Viajar de Hamburgo a Monterrey siempre implica dos paradas, una en Europa y otra en América. O cuando volamos vía Nueva York, con dos conexiones en aeropuertos americanos. Sea cual sea la combinación, el viaje es muy pesado y dura aproximadamente 24 horas desde que salimos de una casa hasta que llegamos al destino final. Gracias a Dios las niñas ya están mas grandecitas y cooperan en los aeropuertos llevando su mochila y caminando por su cuenta. Ya no hay que llevar carreolas ni pañales, comen de todo lo que se ofrece en el avión o aeropuertos y siguen durmiendo bien en los vuelos largos.

Aún así, me sigo estresando por las conexiones, las maletas y los vecinos de vuelo. En esta ocasión, por aprovechar una oferta, compramos los boletos de Mexico a Monterrey por separado y nada más de pensar en que no llegaran las maletas a su destino se me fue el sueño más de una noche. De ida, tuvimos la mala suerte de coincidir con una madre que volaba con 4 hijos “talibanes”, que no se ofenda nadie, pero realmente eran un caso nunca antes visto. Gritaban, peleaban y saltaban de un asiento a otro sin parar. Uno de ellos no pegó el ojo en las 11 horas de vuelo y a más de un pasajero estuvo a punto de darle un ataque de histeria. Soy bastante paciente, y mi marido más que yo… estamos acostumbrados a estos vuelos y a oír llantos de bebés o niños a ratos. Pero 11 horas de escándalo fue demasiado. Gracias al cielo las ventanas no se abren, porque poco falto para que nos lanzaramos por ellas.

Cada vez que tomo este tipo de vuelos admiro a mis padres que todavía tienen el ánimo de venir a visitarnos, considerando la aventura que implica llegar hasta aquí.  De regreso se me ocurrió la magnífica idea de visitar el Zócalo capitalino durante las horas de espera entre un vuelo y otro. Primera y última vez. Simplemente fue agregar estrés innecesario, más cansancio porque caminamos muchísimo y desfasar más los horarios de comida.

Además de todos los inconvenientes antes mencionados, el viajar a México es toda una inversión! Recuerdo que recién casada (e ilusa) soñaba con que iría a la madre patria cada año y pensaba que las mexicanas que no lo hacían eran desconsideradas y locas de remate. Ahora yo soy una de ellas. Mientras las niñas estaban pequeñas, pudimos hacer el esfuerzo y volar cada Diciembre a México, e incluso un par de veces volé sola para asistir a una boda o visitar a la familia. Hoy en día volar dos veces al año a México es impensable y con toda la familia hemos tenido períodos hasta de 3 años sin pisar tierras mexicanas.

Monterrey no es un paraíso turístico y nuestras parejas tienen que ser unos santos para gastar todos los días de sus vacaciones en visitar parientes, amigos, compañeros de escuela y más parientes en una ciudad que ni siquiera tiene playa. Los primeros años era novedad, y visitamos todos los lugares turísticos de la ciudad, pero después de 12 años de casados, ya no hay nada interesante y costear unas vacaciones adicionales en la playa más cercana no es nada barato.

Desde hace algunos años me he hecho a la idea que los viajes a México serán cada vez más esporádicos y ahora comprendo a amigas mexicanas que cuando recién llegué me decían “aprovecha mientras puedas viajar en temporada baja”. Viajar en temporada alta y con más miembros en la familia consume gran parte de los ahorros del año, así que poco a poco se cambian los planes y se decide viajar a un destino más cercano y más adecuado para descansar.

Pasar Navidad en México era algo que no consideraba después de que nuestras hijas entraron a la escuela, y doy gracias a Dios por habernos permitido hacerlo el año pasado. Quién sabe cuando vuelva a repetirse. Tampoco hay planes de viajar a México a corto-mediano plazo en verano, así que ahora les toca a mis papás agarrar valor y planear el siguiente viajecito a Alemania para el 2016.

Espero poco a poco retormar energías y volver a la normalidad sin sentirme tan cansada. El domingo pasado, mis hijas y yo despertamos a las 12:30 del mediodía ante la mirada asustada de mi marido. Ni en mis años de adolescente recuerdo haber dormido hasta tan tarde, e incluso pensé que el reloj estaba descompuesto. Ya no estoy para esos viajecitos…. pero bueno, mejor ni me quejo porque mis papás no van a querer venir a visitarme 🙂 Que Dios les conceda salud por muchos años para que lo sigan haciendo, verdad???

Maratón Lupe- Reyes en Monterrey, MX

Como escribí en la entrada anterior, volamos a Monterrey el día 12 de diciembre, día de la Virgen de Guadalupe. De la casa salimos a las tres y media de la mañana para tomar el vuelo Hamburgo- Paris a las 6:20 am. Esperamos 5 horas en el aeropuerto francés para despegar nuevamente a la 1:40 de la tarde con destino a la capital mexicana. El vuelo se me hizo eterno, y despues de 12 largas horas aterrizamos en el D.F. Pasamos migración, recogimos maletas, nos tocó verde en aduanas y caminamos un poco mas para llegar al hotel del aeropuerto donde pasariamos esa noche.

Nos registramos, dejamos las maletas y cenamos en el mismo hotel. Estábamos medio muertos de cansancio pero teníamos que comer algo. A las 9:30 de la noche despues de un relajante baño, nos acostamos mientras escuchabamos matachines y fuegos artificiales por la ventana. Alguna peregrinación a la Virgencita cerraba nuestro día en la distancia y bendecía nuestro viaje, ya que hasta entonces todo marchaba de maravilla. Yo no pude dormir de la emoción de dar la sorpresa al día siguiente.
El 13 de diciembre volvimos a dejar el hotel de madrugada para tomar el vuelo de las 6 de la mañana a Monterrey. Todo salió como estaba planeado y mis padres recibieron la sorpresa del año o de su vida. Después de desayunar, nos fuimos al tec de Monterrey, donde se reunirian algunos de mis ex-compañeros de carrera a celebrar nuestro XX aniversario de graduación. Tuvimos una clase del recuerdo con un ex- profesor, tomamos mucha fotos y enseñé las instalaciones de mi alma mater a mi marido e hijas.
Por la tarde descansamos un poco, desempacamos algunas cosas y nos preparamos para el festejo de aniversario que se llevaría a cabo en un salón, con música y cena. No había tenido oportunidad de asistir a los aniversarios anteriores, así que me dio mucho gusto volver a coincidir con algunos de mis compañeros de carrera y sus parejas. Una velada inolvidable que cerró con la presencia de mariachi, lo mejor que podía pasar en mi primer día en mis ciudad natal. Maravilloso!
Imposible relatar cada una de las cosas que hicimos día a día, pero aquí menciono algunos de los “high lights” de nuestro viaje a Mi Monterrey:
– lugares turísticos : Fundidora, plazas comerciales, la Huasteca, Santiago, Kidzania donde celebramos el 10mo cumpleaños de Victoria
– restaurantes: Taquería Juárez, La Méjico, crepas La Bonne, diferentes restaurantes de mariscos, Sanborns Azulejos en el DF, el pollo loco…
– visitas familiares: el primer lunes visitamos a mis abuelos quienes tampoco sabían de nuestro viaje y que se emocionaron al vernos después de 5 años. Algunas de mis tías hicieron las tradicionales posadas antes de Navidad que incluyen cantar, rezar, cenar y convivir en familia.
– visita a la escuela federal que recibió el donativo de la escuela alemana donde estudian mis hijas
– viaje a Parras con la familia donde pasamos el fin de año
– sesión de fotos familiares
– shopping en McAllen, Texas
– XX aniversario de generación 
– cumpleaños de Victoria
– reunión de despedida con Rosca de Reyes

Justo el 6 de enero (día de los Reyes Magos) dejamos Monterrey. El plan era salir a las 7 de la mañana, pero por causa de niebla en el DF, tuvimos un retraso de casi 3 horas. Poco antes del mediodía llegamos a la ciudad de México y después de dejar las maletas, nos aventuramos en el metro de la ciudad para conocer el Centro Histórico. Vimos el zócalo, entramos a la Catedral y caminamos hacia Bellas Artes para comer en el Sanborns Azulejos. Tomamos fotos y aire para volver en metro al aeropuerto. Jamás había visto tanta gente en un vagón de metro, y eso que no era todavía “hora pico”. No me puedo imaginar como se pone, pues después de tanto empujón y miedo de morir asfixiado entre tanta gente, juro no volverme a meter al metro capitalino. Santo Dios! “Suben, estrujan, bajan”, dicen un chiste viejo sobre la palabra autobús en alemán, pero yo la aplicaría mejor al metro.

Llegamos a tiempo al aeropuerto para descansar un rato, recoger las maletas y hacer el “Check-in” en Air France. Salimos con un poco de retraso, pero el piloto ganó ese tiempo en el aire para llegar puntualmente a Paris. Sin descansar ni medio minuto, pasamos migración, control de seguridad y llegamos justo a abordar nuestro último vuelo a Hamburgo que no tuvo contratiempos. Llegamos a casa el día 7 de enero a las 7 de la noche, justo a tiempo para cenar, tomar un buen baño y dormir!!!

Definitivamente el mejor maratón Lupe-Reyes de mi vida! Tardaré un rato en volver a la normalidad y no tengo prisa en desempacar. Los momentos vividos y las experiencias de este viaje quedarán en nuestros recuerdos para siempre! Aprovecho para agradecer a mis papás todas sus atenciones, que aunque les caímos de sorpresa se desvivieron porque estuvieramos cómodos en su casa. Dios quiera volvamos a tener una oportunidad pronto para volver a Monterrey, mientras a seguir recordando cada una de esos momentos vividos.

La magia de Disney

Despues de 12 años de vivir en Alemania he tenido la oportunidad de conocer el parque de Disney en Paris, Francia. Por alguna razón u otra no se habia podido organizar el viaje, y hace unos meses sin mucho pensarlo decidí hacer un viaje corto con mis hijas para que conocieran la ciudad de las luces y de pasadita, el parque de diversiones. Hace 4 años conocieron el de California y la edad ha hecho de este viaje una experiencia completamente distinta.

Ahora ya tienen 8 y 9 años y ya no creen que las chicas disfrazadas son princesas de verdad. Tampoco tienen miedo de subirse a las montañas rusas y resultaron mas valientes que yo, así que tuvimos que repetir algunas atracciones a pesar de mis negativas. Es una gran ventaja que son buenas para caminar y aguantan mucho… De todas formas, fue un viaje pesado sobretodo para mí ya que la operación de la matriz apenas había cumplido 2 meses.
Aproveché una promoción de otoño y nos quedamos 3 noches en un hotel económico de Disney (Cheyenne) con entradas al parque y comidas incluídas. Tambien tuvimos suerte a la hora de reservar el tren y aprovechamos una super oferta con la que viajamos por menos de 100 euros las tres de Hamburgo a Paris viajando de noche.
La aventura empezó el sábado 1 de noviembre por la noche… Mi marido nos llevó a la estación de tren y salimos puntualmente con destino a Paris. He de confesar que casi no dormí durante el trayecto, pero al menos las niñas sí, ellas duermen donde sea!!!
Domingo -De la estación a la que llegamos viajamos a otra donde podíamos dejar las maletas por un rato mientras visitábamos Paris y que quedaba de paso a la estación de metro de Disney. Esta idea nos costó mucho tiempo y esfuerzo pues descubrí que muchas estaciones eran viejas y sin escaleras eléctricas, ademas de grandes, así que preguntando aquí y allá sin hablar francés nos hicieron dar vueltas y vueltas. Las 2 pequeñas maletas me parecían de 100 kgs y subirlas por cada escalón me cansaban demasiado. Finalmente llegamos al centro de Paris donde hicimos un paseo en barco por el Río Sena acompañadas de una sobrina que esta estudiando francés en estos meses por acá. Para mi mala suerte, perdí mi cámara sin darme cuenta y eso me agüitó un poco. 

Luego caminamos un poco hacia la torre Eiffel y comimos unas baguettes y crepas tradicionales 😉 Nos despedimos de mi sobrina a media tarde para recoger las maletas y seguir el viaje a Disneylandia que queda a 45 minutos del centro de Paris.

La llegada al hotel sucedió sin contratiempos y despues de dejar las maletas en el cuarto nos fuimos directo a Disney Parc. Era importante visitarlo ese día aunque fuera por un par de horas porque al día siguiente quitarían la decoración de Halloween. Tomamos fotos, cenamos y esperamos hasta que cerraron (9 p.m.) porque teníamos que ver el show de luces y ahí sentí nuevamente esa magia de Disney. Cómo hacen para despertar tantas emociones en una cuarentona y recordar tantos personajes de mi infancia… Eso me encanta de Disney y creo que seguiré yendo hasta que cumpla 100 años! A ver si me llevan mis nietos!

El segundo día (lunes) lo pasamos nuevamente en Disney Parc de 10 de la mañana a 7 de la noche… Vimos todo, nos subimos a todo y comimos y cenamos en diferentes restaurantes del parque. Como es temporada baja lo mas que tardamos en algunas atracciones fue 15 minutos, pero en la mayoria teníamos entrada sin esperar. Vimos el desfile tradicional (otra vez experimentando la magia de Disney con lágrimas de cocodrilo) bajo una lluvia ligera, pero justo a la hora de tomar el autobus al nuestro hotel, cayó un chubasco que nos empapó hasta los tuétanos. Menos mal llegamos rápido a la habitación a tomar un baño calientito.

Hollywood Tower

El tercer día (martes) visitamos el parque Disney Studios donde hay mas espectáculos y montañas rusas. La atraccion favorita de las niñas fue el Hotel Hollywood donde te dejan caer varias veces de un elevador a varios metros de altura. El parque es muy interesante y alcanzamos a verlo todo de 9 a 6 pm. Ese día decidimos cenar en el hotel pues el cansancio ya se había acumulado de los días anteriores.

El cuarto día (miércoles) estaba planeado para visitar nuevamente alguno de los parques o ver algo más en Paris, pues nuestro tren nocturno estaba programado a las 8 de la noche para llegar a casa al día siguiente por la mañana. Pero cual no sería nuestra sorpresa al enterarnos que amenzaban nuevamente con una huelga de trenes justo para la madrugada de nuestro regreso. 
Rápidamente le pedí a Tom que averiguara que pasaría con nuestro tren y pues ya estaba cancelado desde el miércoles. Rápidamente buscamos otras opciones y tuvimos que dejar el hotel el miércoles temprano para arreglar nuestra situación directamente en la estación de Paris. Tomamos dos trenes, de Paris a Frankfurt y de Frankfurt a Hamburgo, donde Tom nos recogió en coche para evitarnos otro tren más de 1 hora hasta Stade. Retrasos, problemas técnicos, y sobrecupo en los trenes completaron la pesadilla que terminó a media noche cuando finalmente llegamos a casita.
(Nota extra: Odio las huelgas y más si me toca ser víctima como en esta ocasión. Un día perdido en Disney no es nada comparado con otros turistas que perderán vuelos, cruceros, reservaciones, paseos y mil cosas más durante los 4 días que durará la huelga. Grrrr!)
 
Una verdadera pena que unas vacaciones cortas pero divertidas hayan terminado de tal manera. Ahora sólo nos queda recordar los 3 días que vivimos la magia de Disney al máximo y yo volví a ser niña 😉 Fotos, vídeos y autógrafos de los personajes más famosos de Disney serán guardados como un tesoro en nuestro baúl de recuerdos. Las niñas preguntan cuando volveremos… difícil pregunta! Espero algún día volver…

Recomiendo ampliamente conocer este parque en temporada baja que aunque el clima no es el ideal, se aprovecha mejor y los niños disfrutan las atracciones sin horas de filas.  Y los grandes también!

Au revoir!!!

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