El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

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Entre bicicletas y cervezas

Mi ciudad natal, Monterrey, esta de luto por un accidente ocurrido el fin de semana pasado. Un grupo de cinco ciclistas que entrenaban en bicicleta dentro del Parque La Huasteca (en las afueras del área metropolitana de Monterrey), a pesar de llevar auto de escolta tras ellos, fue embestido frontalmente por un automóvil conducido por un oficial de tránsito del municipio que iba en vehículo particular al parecer fuera de sus horas de servicio pero en estado de ebriedad. Las víctimas fueron trasladadas al hospital para ser atendidas pero desgraciadamente una de las ciclistas falleció y otra se encuentra en coma.

Los regiomontanos estan tristes, culpando a los automovilistas que no tienen respeto por los ciclistas, reclamando a políticos la falta de control de automovilistas borrachos, y seguramente se organizaran algunas marchas o protestas virtuales pidiendo justicia y que se eviten accidentes de este tipo en el futuro. Ese cuento lo conozco y pocas veces se ha visto un cambio de verdad.
No voy a escribir en esta entrada sobre lo que debe cambiar o las leyes que evitarían que inocentes pierdan la vida en accidentes absurdos no solo en Monterrey, sino en toda la República Mexicana. Esta vez escribiré de cómo funcionan las cosas en Alemania, un país donde la bicicleta es el medio de transporte de miles y la cerveza es la bebida nacional. Ambos elementos, bicicletas y cervezas no estan peleados, sino que pueden convivir siempre y cuando estén presentes los siguientes elementos:
– Educación
Cada dos años la escuela primaria donde estudian mis hijas dedica una semana a aprender sobre el sistema de tránsito y transporte. Aprenden las reglas a la hora de cruzar la calle, subirse o bajarse de un autobús, y los de 3er o 4to año tienen una serie de pruebas para poder andar en bicicleta y si las aprueban, pueden usarla para ir a la escuela. Uso de casco, lámparas y frenos, convivencia con peatones y automovilistas, cuidados y riesgos, tooodo! Mi hija pequeña tambien quiere irse en bicicleta a la escuela que está a dos cuadras de la casa, pero sin licencia es imposible. El seguro no se haría responsable en caso de accidente. Así de fácil y aunque Catalina llore y patalée sigue yéndose a pie a la escuela.
Ahora bien, para sacar la licencia de conducir, los jóvenes o migrantes (como en mi caso) tienen que hacer un exámen teórico para el cual hay que estudiar un manual de casi 1000 preguntas, tomar clases de manejo y pasar un exámen práctico. Todo cuesta alrededor de 1000 euros y se tiene un período de prueba, que en caso de causar accidentes o conducir borracho puede costar la licencia recién adquirida. Entre esas 1000 preguntas, muchísimas incluyen el tema de ciclistas en la calle.
Y conducir sin licencia implica cárcel en caso de participar en un accidente o resultar positivo el alcoholimetro en un control. Pocos se arriesgan a tomar y conducir, menos son aquellos que conducen sin licencia válida. Aún en bicicleta no debe conducirse borracho, porque te pueden quitar tu licencia de manejo!
– Infraestructura. 
Cada banqueta esté en pueblo o en ciudad tiene un espacio especial para los ciclistas, normalmente de ladrillo rojo. Aún en carreteras rurales, va un camino paralelo especial para ciclistas. En ciudades grandes existen carriles especiales para los ciclistas y no respetar esos espacios es también razón para obtener una multa.

Les comparto algunas fotos para que vean a lo que me refiero. En Alemania puedes ir en bicicleta de Hamburgo a Berlín, de Múnich a Colonia, o de Leipzig a Dresden. Puedes ir al trabajo, a la escuela, al médico, al supermercado, y al cine en bicicleta, todo el camino estará preparado para que puedas conducir seguro y sin temor a ser atropellado. Además habrá lugares especiales donde estacionarlas y ponerles su correspondiente candado. Y no se diga para los que pedalean por placer o deporte, pueden andar en bici paralelamente al Río Rin o al Río Elba, por bosques o montañas en caminos dedicados a los ciclistas.

Carretera rural
En la ciudad – calle

En la ciudad/pueblo- banqueta
Respeto.
Este elemento es fundamental para el buen funcionamiento de la vialidad en Alemania. Todos respetan a los demás, independientemente del medio de transporte en el que se muevan. El automovilista respeta al ciclista y guarda la distancia necesaria, el peatón respeta el camino de bicicletas o se arriesga a que le toquen el timbre con enojo y le digan un par de improperios, y así mismo el ciclista no anda en banquetas peatonales. Esto se aprende desde niño y así se evitan muchos accidentes.

Leyes y multas.
 Alemania es el país de las leyes, hay una ley para todo y cada día se inventan nuevas. Recientemente han implementado muchas relacionadas al uso del móvil en la vía pública. Así que cuidadito si no conoces todas las leyes porque te pueden sorprender con una multa y no saber ni qué hiciste mal. Velocidad, distancia, lámparas, estado de ebriedad, uso de casco… todo se controla y si no se cumple con lo que dice el reglamento, multa! Y multas de verdad, con puntos acumulables, riesgo de perder licencia o incluso cárcel en algunos casos extremos.
Hay controles a todas horas y todos los días, policías que revisan los parquímetros no pierden oportunidad de revisar ciclistas que van hablando por teléfono, peatones que van por vías de bicicleta o borrachos en bici o en auto. En todo están y en caso de una infracción en coche, te llega la multa a tu casa con todo y foto. No hay escapatoria.
– Autoridades competentes.
Y complementando el punto anterior, aquí no hay «mordidas» ni «sobornos» para evitar una multa. Y si los hay son mínimos y no tan descarados como en México. Los policías cumplen su trabajo, y se ayudan con cámaras en puntos estratégicos, fijas o móviles para mantener el control y que no se nos olvide cumplir las normas establecidas.

En una de las recientes entradas sobre lo que me gusta de Alemania incluí que me encanta el sistema de tránsito de este país. Desde que llegué aprendí las reglas del juego y ande en bicileta, a pie o en coche, respeto y me respetan. Ojalá algún día los mexicanos adopten estas sencillas ideas y se eviten accidentes como el del fin de semana que ha dejado varios niños sin madre.

No se ve tan difícil, no? Qué tiene que cambiar primero? La educación de los niños? El civismo y respeto de los adultos? El cumplimiento de leyes y reglamentos? Construir espacios para ciclistas? No tengo la respuesta, pero espero que se empiece por algo y a la voz de YA!

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Libre soy!

Uso el título de la canción de la nueva película de Disney para esta entrada. Así como la protagonista de dicha película, Elsa, me siento libre en Alemania. Y no es que haya crecido en un país comunista o socialista, o bajo el yugo de una dictadura (aunque los 70 años del PRI así lo parecían)… no, gracias a Dios nací y crecí en un país libre: mi querido México. Pero curiosamente en Alemania me siento más libre qué en mi madre patria! Me explico…

Nuevamente tengo que agradecer a las chicas de un foro de Facebook donde participo regularmente y donde se hizo la siguiente pregunta: ¿Cuáles son sus placeres culpables adquiridos en Alemania? Se mencionaron muchas cosas que a continuación trato de resumir y que en pocas palabras son libertades de todo tipo y color.

En Alemania,
– hay libertad de expresión. Y no me refiero a la libertad de periodistas que todo mundo sabe que existe. Me refiero a la libertad de decir NO sin cargo de conciencia, de decir lo que piensas sin ser linchado, y de opinar algo totalmente diferente a los demás en una reunión. En México y hablo específicamente de la sociedad regiomontana que es la que mejor conozco, se aparenta mucho y se opina muchas veces por conveniencia tal o cual cosa. Aquí, si tu hijo no quiere invitar a su fiesta a quién lo invito previamente a la suya, no se invita y nadie se «siente». Si no les gusta lo que llevas de comer a una fiesta, te lo van a decir abiertamente para que no lo lleves la próxima vez. Y a la brava aprendí que no debo sentirme mal cuando alguien dice NO y ahora yo también respondo NO cuando se requiere. La gente es franca, honesta y menos hipócrita en Alemania. Y eso me encanta!

– se anda por la calle con libertad y sin miedo. Agarrar el bolso con fuerza bajo el brazo, mirar de reojo a los demás por si hay alguien sospechoso, temer que el auto haya sido robado en el estacionamiento del supermercado, no salir de noche en transporte público, tener alarma en la casa, no contestar el teléfono por miedo a extorsiones son cosas que en Alemania no he tenido que hacer NUNCA. Por el contrario, he dejado varias veces las llaves pegadas a la puerta principal por fuera, dejo la bicicleta sin candado cuando voy a la panadería, no tengo que cuidar el carrito del súper aún con mi bolsa dentro, voy con amigas en metro a Hamburgo y regreso sin miedo a medianoche, camino por la calle sin temor a chiflidos o comentarios fuera de lugar y las niñas van y vienen por la colonia a pie o en bicicleta sin miedo. Cualquier mexicano que vive un par de días en mi «pueblo» siente esa seguridad y se sorprende de lo «libre» que puedo uno sentirse sin esa carga llamada miedo a la inseguridad.

– es uno libre de vestirse como quiera. Maquillarme? Sólo para fiestas muy elegantes o una salida a un bar o restaurante con mi marido o amigas. De ahí en fuera un poquito de rubor y brillo en los labios basta para ir al trabajo, al doctor, al supermercado, al desayuno o merienda con amigas, a las reuniones de padres de familia en la escuela o al cine. Cara lavada también es aceptable y nadie te mira raro. Raro es andar maquillada en lugares cotidianos 🙂
Jeans es la prenda ideal para toda ocasión, y me ha tocado ver gente en jeans en aniversarios de boda, en cumpleaños y en fiestas que en México sería imperdonable ir tan casual. Crocs o sandalias no son sólo para ir a la alberca, tambien puedes ponértelas para ir por tus hijos al jardín de niños, al supermercado o al médico. Nada raro. Vestido largo? Mmmm, he escuchado que es requisito en la fiesta de debutantes de escuelas de baile o graduaciones de preparatoria. De ahí en fuera en rara ocasión se pone uno vestido largo en Alemania.
Hace algunos años, mis hijas iban mejor vestidas a las fiestas que la misma cumpleañera. Así que poco a poco ya no se arreglan tanto y van con la ropa de diario a las fiestas. Creo que en la adolescencia eso cambiará un poco, pero al menos con los niños el vestir es mucho más relajado que en México.

Libre soy! Relajada, sin estrés del qué dirán, «agusto» como dicen en mi tierra, así me siento en Alemania y soy feliz! Y por supuesto no he llegado al extremo de andar «fachosa», no me malinterpreten, que aquí en Alemania eso también es mal visto. Simplemente casual, y cuando me reúno con latinas, si me arreglo un poco más porque todas lo hacemos 🙂 y somos felices!

Viva la libertad y la vida relajada y segura de este país! Una de las cosas que más me gustan de mi nueva patria 🙂 y que no cambiaría por nada.

Días de México en otra escuela alemana

El año pasado escribí sobre la hermosa experiencia de compartir mi cultura en la escuela primaria de mis hijas. Fue una semana de proyecto con el tema principal de México y al final se hizo una carrera con el objetivo de juntar dinero para enviar a una escuela de bajos recursos en Escobedo, N.L. Se reunieron más de 1500 euros y todavía siguen haciendo compras de juegos, material educativo y aparatos que necesitan.
El mes pasado, una vecina cuya hija está en la misma escuela que mis hijas y es maestra en una escuela secundaria me pidió ideas y consejos para sugerir el tema de México a sus colegas. El tema fue elegido y me invitó la semana pasada a charlar con sus alumnos y explicar un poco el origen de las piñatas.
Ya no se trataba de una escuela primaria con cuatro salones, sino de una escuela secundaria con 15! Y ya no serían niños de 6 a 10 años, sino jovencitos de 10 a 16! Empaqué algunas cosas mexicanas, banderas, dulces de leche, libros y recetarios y manejé los 25 minutos al pueblo donde estaba la secundaria.
Cada profesor preparó un tema para 3 días y los alumnos eligieron el tema que más les gustaba. Así los grupos estaban revueltos con alumnos de todas las clases (de 5to a 10mo año). Llegué al salón a eso de las 9 de la mañana y los chicos ya estaban trabajando en las piñatas. Me presenté en español y alemán, les conté un poco de México, de las fiestas que celebramos (ese era el tema del grupo) y pusimos manos a la obra. Preparamos el pegamento y les expliqué como hacer las piñatas.

Llevaba un álbum con fotografías de diferentes piñatas que he hecho o que han hecho amigas aquí en Alemania. Los alumnos se sorprendieron al ver formas tan diversas, ya que creían que la única era en forma de estrella. Obviamente, después ya no quisieron hacerlas con picos, sino que echaron a volar su imaginación y cada equipo eligió desde gatos, pingüinos hasta monstruos y payasos.
Mientras que estaba con el grupo, llegó otro profesor a preguntar por pegamento y me invitó a visitar su salón ya que también estaban haciendo piñatas. Con gusto fui a explicarles cómo se hacen y en que ocasiones las quebramos.
Otro grupo trabajaba con el tema del día de muertos y a nuestro salón llegaron algunas catrinas que se habían maquillado mutuamente. En otro salón eligieron el tema de juegos infantiles, otro el de música, y algunos prefirieron hacer manualidades como platos, vasos y joyería.
A las 12 me despedí del grupo y les deseé suerte! Ya no podría acompañarlos en los siguientes días, pero la profesora prometió hacer fotos del trabajo final y entregarme mis cosas unos días después.
Y justamente ayer domingo, me llevé una grata sorpresa, pues no sólo trajo la caja con mis cosas mexicanas, sino una maceta enorme con una hortensia rosada y una caja de chocolates en forma de agradecimiento. También me entregó un USB con fotos y videos, además de una foto impresa del grupo con sus piñatas y la leyenda «Gracias, Sra. González» en el pizarrón. El jueves hicieron un picnic con quesadillas, guacamole y frijoles 🙂 y en el foro de la escuela quebraron una de las piñatas.

Les comparto algunas de las fotos del trabajo realizado por los alumnos de la secundaria. Simplemente me dejaron con el ojo cuadrado, ya que a simple vista pueden ver el interés, el trabajo de investigación y las ganas que pusieron al hacer cada una de las manualidades, carteles, caras pintadas, etc.

Altar de muertos
Piñatas

Manualidades

Mi participación fue mínima, pero no por eso dejo de lado mi gran orgullo al haber puesto mi granito de arena en este proyecto. Y no sólo estoy orgullosa del trabajo que hicieron estos chicos por su cuenta, sino también de haber nacido en un país que tanto tiene que ofrecer al mundo.

Aprovecho también esta entrada para desmentir ese mito de que los alemanes son racistas, discrimatorios o que no tienen interés en otros países. Al contrario, pueden ver que en un par de días tanto profesores como alumnos, investigaron, probaron e imitaron nuestras tradiciones y costumbres. Y las palabras de agradecimiento por mi participación son sinceras.

Algunas veces me pregunto qué hago en este país tan lejano de mi patria, pero cuando tengo experiencias como éstas me queda claro que el papel de embajadora mexicana a pequeña escala me ha traído al lugar perfecto. Disfruto cada día que bailo el «Son de la Negra» sin ser bailarina, cada fiesta que preparo un guacamole o unos tacos con amigas alemanas, cada cumpleaños que hago una piñata para mis hijas, cada clase de español a futuros turistas en mi tierra, y cada día que comparto un pedacito de mi México lindo y querido.

VIVA MÉXICO!!!

Fiesta de FROZEN, la reina de hielo

Curiosamente las entradas más leídas de este blog no tienen que ver con las experiencias de una mexicana en Alemania, sino con organización de fiestas, cómo hacer manualidades o mis entradas relacionadas con decoración. Eso no es malo, al contrario me da gusto que mis pininos en estos temas sean de ayuda o inspiración para otras personas en el mundo entero.

La entrada más visitada es sobre la fiesta de Rapunzel que le hice a nuestra hija mayor cuando cumplió 7 años. Ahora les escribiré los detalles de la fiesta de Elsa que celebramos ayer con motivo del cumpleaños #8 de nuestra hija pequeña.

Cuando la mayor cumplió 8 años quiso una pijamada, y como en esta familia somos muy parejos, la pequeña tendría opción de hacer igualmente una pijamada cuando cumpliera los 8. Obviamente así lo quiso y como cumple años en verano, decidimos planear algo muy distinto a la pijamada anterior celebrada en pleno invierno alemán.

Primeramente Catalina eligió el tema: FROZEN, la última película de Disney sobre Elsa, la reina de hielo y su hermana Anna. Como siempre, en Alemania es complicado conseguir material de fiesta con personajes específicos y más si son muy nuevos. Así que usando un poco de ingenio mexicano, me di a la tarea de hacer yo misma todos los elementos de la fiesta.

Lo primero: la invitación! Recién había pasado la primera comunión y tenía a mis papás en casa, así que por falta de tiempo opté por una invitación sencilla, impresa en papel fotográfico con Olaf en salvavidas y la leyenda «Quieres hacer un muñeco?». Por el reverso se daban los detalles de la fiesta: hora, lugar, que sería pijama-party y las cosas a traer, además de mencionar que haríamos monos de nieve con malvaviscos 🙂 Si el clima estaba bueno, dormiríamos en tiendas de campaña por lo que tendrían que traer lo necesario para dormir afuera.

Invitación
Pastel

El día anterior tuve un seminario en Hannover todo el día, así que no pude avanzar mucho y el mero día de la fiesta por la mañana hice el pastel. Ya había pedido en internet lo que no había encontrado en el supermercado y manos a la obra. Quería hacer dulce cristalino azul que simulara hielo, pero después de dos intentos me dí por vencida e imprimí un castillo en cartoncillo y le puse escarcha en colores azul y plateado. Lo hice de 3 niveles, marmoleado con azul y morado por dentro y la cubierta fue de fondant azul (comprado). Coloqué algunas figuras plásticas de Elsa, Anna y Olaf, la vela con el número 8 y con obleas puse el mensaje «Happy Birthday, CATY» con marcador comestible por supuesto. Por los lados cubrí el pastel de betún blanco que simulara nieve. Y por último coloqué copos de nieve de marzipan recortados con moldes para galletas.
A todos (niñas y mamás) les encantó el resultado y aquí les pongo dos fotos para que se den una mejor idea de lo bello que quedó:

Pastel por dentro

La cita era a las 5 de la tarde y puntuales fueron llegando todas con maleta, colchas, almohadas, sacos de dormir, monos de peluche y regalos. El clima estaba de maravilla, 24 grados y sin pronóstico de lluvia. Mi marido había armado una carpa enorme que nos prestaron en el grupo de exploradores en el jardín y donde dormirían las 8 invitadas más mis dos hijas.
Poco a poco fueron acomodando sus cosas en la carpa y entregaron los regalos a la cumpleañera que fué juntándolos en un mesa para abrirlos más tarde.

El programa de la tarde fue el siguiente:
– Cantamos las mañanitas y merendaron pastel.

– Después se centaron en círculo en el jardín para llevar a cabo el ritual de abrir los regalos, que consiste en jugar con una botella vacía y empezando por la cumpleañera que la gira, cada invitada va entregando su regalo. Se abre y la próxima gira la botella hasta que todas han entregado sus regalos.
Caty había elegido algunos regalos en una tienda donde los invitados pueden ir a comprarlos, así que hubo pocas sorpresas. Muñecos de peluche, figuras de «Schleich», colores y libros.

– Y llegó la hora de romper la piñata, toda una tradición en los cumpleaños de Caty, la única mexicana en el barrio y que desde que cumplió un año tiene una piñata hecha por su mami 🙂 Ahora le tocó a Olaf, el mono de nieve de la película en cuestión. Llena de dulces fue destrozada a la segunda vuelta y todas brincaron a recoger los dulces, la nariz, botones o brazos del pobre Olaf 🙂

Cumpleañera (Elsa) con Olaf

– Luego vendría una hora libre para bailar, jugar a las escondidas, a la pelota, en la hamaca o simplemente acomodar sus cosas en la tienda de campaña. En ese tiempo mi marido preparó el asador para las salchichas y yo las quesadillas en la cocina.
Otras niñas prefirieron usar el tiempo libre para pintar en unos cuadernillos que preparé precisamente para esos tiempos cortos pero que pueden ser aburridos para algunas que no quieren bailar o jugar. El cuaderno consistía en dibujos para pintar, crucigramas, y otros juegos con el tema de la película. Amarré las 20 hojitas con un listón azul y se lo pudieron llevar a casa para terminar de pintarlo.

– Hora de cenar!!! Como aqui anochece tan tarde en verano, pudimos cenar en la terraza y disfrutar del sol que todavía nos acompañaba con agradables 20 grados.

– Juego de presentación de peluches. Como todas las niñas trajeron su peluche preferido para dormir, sugerí una ronda de presentaciones. Cada una debía decir el nombre del muñeco, su edad, quién se los había regalado, etc. Fué muy divertido escucharlas y después de este juego todas nombraban a los peluches por su nombre.

Compañeros de sueño

– Monos de nieve con malvaviscos. Y para cumplir con la promesa de la invitación, hicimos monos de nieve pero con dulces. Las niñas insertaron malvaviscos en palillos grandes y con pintura para decorar pasteles les pusieron ojos, pelo, boca, botones, etc. Con palitos salados (tipo pretzel) les pusieron brazos y piernas (algunas) y con pedacitos de zanahoria la nariz. La idea era asarlos en la fogata más tarde, pero nadie quiso sacrificar su obra de arte y al día siguiente se los envolví en celofán para que se los llevaran a casa.

– Hora de cine. Para hacer tiempo mientras que anochecía, pusimos la película de «Frozen» en 3D en nuestro televisor de la sala y las niñas disfrutaron de la película como si nunca la hubieran visto. Mientras mi marido encendió la leña en la fogata.

– Finalmente se hizo de noche a eso de las 10 y media y salimos nuevamente al jardín a asar malvaviscos en una pequeña fogata improvisada en nuestro arenero. Fue muy lindo y divertido, además de que la luna llena nos acompañaba como invitada especial!

– Entre pláticas, chistes y cuentos de terror ya acurrucadas en sus sacos de dormir se llegó la media noche. Dos de las niñas decidieron dormir en la sala porque les dio miedo que alguna araña u otro animalito rondara por la tienda de campaña.

A las 7 de la mañana estaban todas despiertas y compartiendo sus experiencias nocturnas… quién se levantó al baño, quién vio un gato, quién oyó no se qué cosa, etc. Mientras preparaba el desayuno, vieron caricaturas en la sala y una a una se fueron cambiando de ropa y poniendo guapas en el baño.

El desayuno tuvo que comerse adentro porque no paraba de lloviznar y la temperatura había bajado a 12-14 grados durante la noche. Panecillos, cereal y fruta fueron disfrutados por igual entre risas, anécdotas y chistes. Me encanta ver como conviven 10 niñas en una mesa a la hora de comer 🙂

Desayuno listo!

Tardamos poco más de una hora en empacar maletas, ropa, sacos de dormir, y dejar la carpa tan limpia como cuando habían llegado. Mientras que llegaban los padres de familia por ellas, algunas se pusieron a bailar y otras a pintar.

A las 11 de la mañana llegaron por ellas y de recuerdo les dimos una bolsita con dulces como la de la foto:

Bolsita de dulces

El formato de la bolsita lo saqué de pinterest, así como muchas de las ideas que aquí comparto. De igual forma yo compartiré ahora mis creaciones en ese sitio para las personas interesadas en usar este tema para sus fiestas.

Fue una fiesta inolvidable como cada una de las que he organizado para mis hijas… Cada detalle representa mucho tiempo y trabajo, pero lo hago con mucho amor porque sé que estas vivencias se quedarán para siempre en su cajita de recuerdos, tanto en su mente como en sus albums fotográficos. Poco a poco ya no será necesario hacer tanto detalle, pues preferirán irse al cine o al boliche con amigas y si de adolescentes quieren hacer pijamada, ya no será mamá quien organice piñata, bolsitas o juegos. Esta etapa esta llegando a su fin y la despido con mucho gusto y con la satisfacción de haberles hecho fiestas muy especiales, cargadas de sorpresas y lindos momentos.

Ya veremos que organizamos para la próxima… la mayor cumple 10 años en enero próximo y veremos que desea para festejarlos. Hasta entonces!

Primera comunión bicultural

Mi marido y yo hemos formado una familia bicultural, donde nuestras hijas aprenden dos idiomas en casa: el español y el alemán. Además, seguimos costumbres tanto mexicanas como alemanas en nuestro diario vivir. Al igual que yo, mis hijas gozan de la doble nacionalidad y son tan alemanas como mexicanas. Yo sigo siendo más mexicana, pero los papeles me hacen alemana o mexicana en diferentes situaciones o lugares 🙂

Desde nuestro noviazgo bicultural, empezamos a planear una boda a la «mexicana» y decidimos casarnos por la iglesia católica, a pesar de que mi marido no practica ninguna religión. En ese mismo momento, se pactó que en caso de tener hijos serían bautizados también en la religión católica.
Así que desde que nació nuestra primera hija, tomamos la decisión de seguir hablando en nuestro idioma materno, cosa que a algunas personas no les pareció apropiado pero después de casi 10 años, seguimos igual y ha quedado demostrado que nuestra práctica tiene mas ventajas que desventajas. Y por otra parte, empezamos a planear su bautizo en Alemania.

Los abuelos maternos fueron los padrinos aprovechando que estaban aquí de vacaciones y se hizo una pequeña fiesta con amigos latinos y la familia alemana. En el caso de nuestra hija menor, el bautizo se realizó en Monterrey, aprovechando que ahora nosotros estábamos de vacaciones allá y los padrinos fueron mi hermano menor y su esposa. La fiesta fue meramente mexicana.

Y así cada celebración importante de nuestras hijas han sido acompañadas de tintes latinos y alemanes. Los cumpleaños se festejan con piñata, en la fiesta de inicio de la escuela primaria («Einschulung») hubo invitados latinos y tampoco faltó la piñata, y ahora toca el turno a la primera comunión, que por cuestiones prácticas celebrarán juntas.

Obviamente no sólo los cumpleaños siguen tradiciones mexicanas, sino también la Navidad con tamales, villancicos y nacimientos, la Pascua con la abstinencia de carne y participación en las actividades religiosas como el Viacrucis, el 16 de Septiembre con alguna fiesta mexicana, día de las madres el 10 de mayo y el domingo que corresponde en Alemania, en los mundiales u Olimpiadas celebramos cada logro de México o Alemania y nos ponemos ambas camisetas! Y así en cada oportunidad que tenemos, nuestras hijas aprenden las costumbres y tradiciones de sus dos patrias.

Así que aunque la primera comunión la hicieron en Alemania, no dejé pasar la oportunidad de aportar algunos detalles para hacerla también un poco «mexicana». Para empezar, los abuelos maternos volaron de México para estar en tan importante celebración y como el resto de la familia mexicana no pudo asistir, invité a mis mejores amigas latinas que son como mis hermanas para reemplazarlos 🙂 Habrá mexicanas, una colombiana, una venezolana y una hondureña, todas con sus respectivos maridos alemanes e hij@s 🙂

Por cuestiones prácticas, los vestidos no se trajeron de México pero fueron como los de allá, es decir largos, con crinolina y de fiesta! No llevarán guantes ni velo, ni bolso ni corona. Simplemente un arreglo sencillo en el pelo, pero que también fueron traídos desde México.

La ceremonia religiosa fue en la iglesia católica de nuestra ciudad y como eran más de 40 niños, se hicieron dos misas. A nuestras hijas les tocó en la primera a las 9:30 de la mañana, junto con otros 18 niños y niñas. En la ceremonia muchos de los niños leyeron en las peticiones, agradecimientos, saludo de bienvenida, etc. Igualmente nos pidieron a algunos de los catequistas leer en algunas otras partes de la misa. A mí me asignaron la última petición y copiando a mis colegas polacas de la segunda misa, pregunté si podía leerla también en español a lo cual me contestaron que sí. Me puse muy nerviosa, pero fue un momento muy especial el poder leer en mi idioma materno aunque fuera un poquito.

Después de la misa, organizamos una fiesta en un salón de la ciudad que incluiría comida y merienda. En total, fuimos casi 50 personas incluyendo 20 niños. Era importante que fuera una fiesta de niños, así que les asigné un salón aparte para que pudieran jugar, bailar y sentirse agusto. En otra parte sentamos a los familiares y amigos.

Llevamos música para ambientar la fiesta y las niñas bailaron bastante. Después de comer, salieron a un lago enfrente del restaurante donde se dieron gusto corriendo y explorando entre los árboles. Para la merienda, servimos pasteles de diferentes sabores y colores y las niñas volvieron a la pista hasta que las recogieron.

Salón de los niños

Pusé mucha atención en la decoración del salón y saqué muchas ideas de internet. No me gustan las flores en fiestas infantiles, así que opté por globos y como pueden leer en la entrada anterior, unas amigas me ayudaron una noche anterior a inflar 300 globos blancos y morados para decorar todo el local. Centros de mesa, adornos en las paredes y caminos de mesa le dieron un toque especial al evento. Creo que en Alemania no es común ver este tipo de decoración porque hasta la dueña del restaurante tomaba fotos 🙂

En Alemania, la costumbre indica mandar tarjetas de agradecimiento a los invitados unos días después. Pero siguiendo la costumbre mexicana, opté por dar detalles de agradecimiento a cada invitado al irse.

Detalles de agradecimiento

La fiesta fue un éxito, la comida deliciosa, el ambiente ameno y el clima agradable. Tanto adultos como niños se divirtieron y la pasaron muy bien. En nuestro caso particular, las niñas gozaron de cada detalle y cada momento, y yo? pues quedé agotada pero feliz! El tiempo se pasó muy rápido y ahora sólo quedan los recuerdos y las fotos para revivir tan lindos momentos.

Albums en español

Gracias a todos los invitados que hicieron de este día un día inolvidable. Gracias a mis papás por haber venido de Monterrey para compartir con sus nietas este momento tan importante en su vida. Y gracias a Dios por habernos mandado un poco de sol, por poder coincidir con amigos y familiares, y darme la oportunidad de vivir una fiesta tan multi-culti!

Curso de cocina mexicana para alemanes!

Hace tres años se me ocurrió la idea de ofrecer un curso de cocina mexicana en la escuela donde doy clases de español y donde se ofrecen muchos cursos de cocina de todo y para todo el mundo: sushi, de la India, para solteros, para padres con hijos, cómida rápida, especialidades navideñas, tapas españolas, etc.

La idea fue muy bien aceptada y desde entonces ofrezco un curso por semestre teniendo casi siempre cupo total: 10 personas. Sólo la primera ocasión le pedi a una amiga que me acompañara para coordinar todo, y al tener un poco más de seguridad ahora los doy yo solita.
Poco he cambiado el contenido del curso en estos tres años, y lo sigo ofreciendo más que todo porque me encanta compartir un pedacito de mi México y porque el concepto que tienen los alemanes de la comida mexicana es casi siempre érroneo. La confunden con la cocina «Tex-mex», una «ment… de m…» para los mexicanos.

El menú consiste de los siguientes platillos:
– Tacos de picadillo
– Burritos de fajitas de pollo
– Quesadillas
– Frijoles refritos
– Guacamole
– Postre de limón

Postre de limón

Platillos preparados

Como pueden ver no son platillos «gourmet», ni los tradicionales y típicos platillos como el mole, pescado a la veracruzana, cochinita pibil, chiles en nogada o tamales. Desgraciadamente es difícil conseguir muchos de los ingredientes y aunque ahora el internet ha traído muchos productos a Europa sigue siendo caro y complicado conseguirlos. Así que he decidido mostrar una parte de la comida casera y platillos que los alumnos puedan preparar en su casa sin gastar mucho ni complicarse la vida.

Un día antes, me voy de compras a los supermercados locales a comprar todos los ingredientes. La mayoría se consigue en la sección «internacional» y al principio tenía que tener muy buena suerte para conseguir suficientes aguacates maduros. Hoy en día se venden todo el año y en casi todos los supermercados. Compro los «hass» porque los de cáscara verde casi nunca están maduros y son más desabridos. Los costos se cubren con el pago del curso, actualmente 12 euros del curso (por persona) son para mis compras.

Un día antes también saco las copias de las recetas y preparo todo lo que llevo para poner «ambiente mexicano» en el curso: música, sombreros, banderas, zarapes, tequila, platos de barro, y manteles.

Cocina de la VHS

El curso normalmente lo doy los viernes a las 6 de la tarde y después de preparar todo, se pone la mesa y se come en grupo. Al final todos los participantes ayudan a dejar la cocina tan limpia y ordenada como la encontramos. La cocina de la escuela esta equipada con 6 estufas/hornos y la misma cantidad de accesorios de cocina (desde cuchillos, sártenes, ralladores, hasta cubiertos, vajilla y copas).

Antes de cocinar, les doy una breve introducción sobre la cocina mexicana en general. Les muestro fotografías de tacos, burritos, tortillas, totopos y enchiladas. Es común que confunden los conceptos por la mala traducción de algunos productos. Creen que las tortillas son tacos y totopos!!! Después les rompo el paradigma de que la cocina tex-mex no es equivalente a la cocina mexicana. Les explico que yo no conocía el «chili con carne», y que el maíz amarillo no lo encontramos en ensaladas, salsas ni sopas. Les muestro un poster con muchos tipos de chiles para que se den una idea de la poca variedad que aún encontramos en Alemania. Y por último les muestro todos los ingredientes que usaremos en el curso y dónde se consiguen.

Fajitas de pollo

Cada docente tiene su forma particular de dar cursos de cocina, he asistido a uno de sushi y a otro de comida mediterránea y trabajan muy diferente. En mi caso, hago dos grupos y cada grupo hace todas las recetas. Así todos aprenden los detalles y no hay excusa de que no supieron como se prepararon las cosas. De esta forma, tenemos suficientes manos y tiempo para cocinar todas las recetas en un promedio de dos horas. Lo único que preparo yo son los frijoles, obviamente mostrando a todos cómo se cocen y se refríen.

Cada curso es una experiencia completamente distinta! Hay alumnos muy preguntones, otros demasiado callados que se limitan a mirar, otros que se la pasan limpiando cada esquina y los peores: los que critican y no parecen conformes con nada. Gracias a Dios de estos últimos sólo he tenido un par. Hay algunos que llegan con una botella de tequila (el más malo que conozco pero el único que venden en los supermercados alemanes) o con cervezas «corona». Otros se decepcionan de que no preparamos «chili con carne», platillo que todo alemán identifica como mexicano. Y otros más se sorprenden de que comemos tortillas y frijoles a diario 🙂

Ya tengo el próximo curso programado para Noviembre, así que seguiré acumulando experiencias y continuando con mi labor de embajadora mexicana en tierras teutonas! 

Extraño el "shopping"

Nací y crecí en Monterrey, México, una ciudad en el norte del país que no es considerada fronteriza pero que está sólo a dos horas en auto de la frontera con Estados Unidos.

Como en toda familia de clase media, crecí con la costumbre de ir al «otro lado» de compras al menos dos veces al año. Las ciudades favoritas para ir son Laredo o McAllen, ambas en el estado de Texas, pero algunas familias visitan San Antonio o la Isla del Padre sobretodo en vacaciones, puentes o en fin de año.

Mis papás preferían McAllen que aunque esta un poquito más lejos que Laredo, era más tranquila para las compras. Creo que sólo dos veces visité Laredo y al igual que mis padres, preferí siempre McAllen. ¿Porqué cruzamos la frontera para gastar dinero? y qué compra la gente?

Ufff!!! Mejor dicho que no compran los regiomontanos en Texas! En nuestro caso, era normal comprar ropa y zapatos de temporada, algunas cosas de despensa y antes de entrar a la escuela, era requisito ir para comprar los artículos escolares, mochilas y chucherías. Cuando se acerca Navidad, mucha gente compra los juguetes o aparatos electrónicos en Estados Unidos. Y últimamente en Noviembre, mucha gente aprovecha las ofertas de «Acción de Gracias» (Thanksgiving).

Pero el ir a McAllen no consistía sólo en comprar, sino en un paseo con una rutina muy particular. Para empezar, salíamos muy temprano para no encontrar demasiada gente en la «pasada» (en el puente para cruzar la frontera). Llevamos algo de comer para el camino que tenía que ser consumido antes de llegar al puente (frutas y otros alimentos no se pueden pasar). Y recién cruzando a Texas, llegábamos a desayunar a alguna cafetería, ya fuera un sandwich de huevo, unos hotcakes o algo similar.

Dependiendo de la hora, llegábamos a las primeras tiendas de ropa o zapatos y para mediodía hacíamos el check-in en el hotel donde dormiríamos una noche. En mi niñez siempre fue «La Quinta», y ya de joven probábamos otros hoteles más económicos. Total, sólo era para pernoctar.

Por la tarde seguían las compras ya fuera en el «Mall» o en el centro de McAllen. A finales de los 90´s se empezaron a construir «outlets» y en los últimos años, ya casi no íbamos a los centros comerciales, sino que pásabamos casi el día completo en el «outlet» (un conjunto de tiendas de marcas con precios muuuuy reducidos).

Terminábamos el día de compras en el Red Lobster, mi restaurante favorito hasta la fecha o cuando más pequeña, íbamos a las hamburguesas, pero a las buenas, no al McDonalds o al Burger King.
Al día siguiente, desayunábamos «bagels» con queso crema, cereal o pan tostado, únicas opciones en este tipo de hoteles sencillos y económicos.
Y a seguir las compras! A media tarde volvíamos a Monterrey, pasando obviamente el puente fronterizo y rezando para que el aduanal no se pusiera pesado al revisar la cajuela. Ah! y se me olvidaba, antes de llegar al puente nos deteníamos en HEB (supermercado) a comprar roles de canela y las cosas de despensa que mi mamá siempre compraba. En el estacionamiento, quitábamos todas las etiquetas de las compras del día y empacábamos bien todo en las maletas vacías que habíamos traído de Monterrey.

Eran viajes muy divertidos! Y ya de casada, en mis viajes a Monterrey nunca falta una escala en McAllen, ya sea sólo con mi marido, con mis papás o ahora con las niñas. La rutina es muy similar, y hay cosas que no se pueden omitir como la parada en el Red Lobster, los outlets, la tienda de «dollar», Victoria´s Secret, HEB o Walmart y Payless Shoes 🙂

Mi marido se acostumbró a comprar prácticamente su ropa en los outlets y en mi caso, todavía no le hallo el gusto a comprar en Alemania. Ya no vamos a México tan seguido y esos viajes a McAllen son cada vez más esporádicos, por lo que tenemos que comprar aquí, pero nunca será como el «shopping» tejano.

Ya que no sólo extraño esa rutina tan divertida, extraño:
 – los outlets y las ofertas de verdad
 – los dulces de Pascua y Halloween
 – la decoración para fiestas
 – el pasillo de artículos escolares y manualidades en los supermercados
 – la variedad de harinas preparadas y sobretodo de betunes (aquí saben horribles)
 – el ambiente en los restaurantes, siempre llenos y con gente esperando mesa
 – las tiendas departamentales con sus enormes secciones de ropa infantil, cosas para el hogar, decoración de la temporada, joyería
  – la comida china del área de comidas en el centro comercial
  – los cupones de descuento
  – el no pagar en los estacionamientos de los centros comerciales
  – los buffets chinos
  – las tiendas de joyería de fantasía donde comprabas 5 x 3, y 10 x 6 o descuentos parecidos

Pocas veces fui con amigas, creo que decí haberlo hecho más a menudo. Comprar con mi marido no es tan divertido como con amigas, pero si lo importante es comprar, no importa la compañía!

Cómo extraño esos viajes cortos en donde gastábamos mucho dinero y parecíamos estar en un maratón de compras. Tienda, tienda, tienda… pausa para ir al baño o comprar algo de comer… tienda, tienda, tienda! Espero pronto ir a Monterrey y poder planear otro de estos viajecitos tan provechosos! Quién me invita?

Inculcando mis tradiciones en tierras extranjeras…

Con nuestra reciente participación en un segmento de Plaza Sesamo Alemania donde se muestra la tradición mexicana del Día de los Muertos, surgió en diversos grupos de mexicanas el tema de cómo se inculcan las tradiciones de nuestro país de origen a los hijos cuando se vive en un país extranjero.
Definitivamente no es algo sencillo, pues se puede decir que nadamos en contra de la corriente. La televisión, los amigos, la escuela, los abuelos paternos y el entorno general muestran diariamente las tradiciones del país donde se vive, así que tratar de enseñar algo completamente desconocido y diferente, muchas veces cuesta trabajo, tiempo, dinero, esfuerzo y valor!

Mucha gente pregunta a los padres de hijos biculturales, si éstos son mas de X nacionalidad o de Y nacionalidad. En mi caso, si mis hijas son más mexicanas o más alemanas? Mi respuesta es: son tan mexicanas como alemanas, primeramente por sangre, y después porque aman a ambos países de igual manera. El hecho de que hablen español con acento extranjero, no coman dulces con chile y desconozcan las canciones o artistas mexicanos de moda, no las hace ser menos mexicanas. Así como el hecho de tener doble nacionalidad, no las hace menos alemanas.

A continuación les comparto lo que en mi experiencia personal ha servido para hacer de mis hijas ciudadanas mexicanas en toda la extensión de la palabra, aún y cuando viven en Alemania desde que nacieron. Creo que la mayoría de los puntos aplican para cualquier nacionalidad y cualquier país donde se encuentren.

Idioma… Desde que nació mi hija mayor, mi marido y yo decidimos que cada uno le hablaría en su idioma materno, y así ha sido. No voy a decir que es fácil, e incluso mi suegra estaba en contra de tan terrible idea. Pero hace unos meses me confesó que esta feliz de que sus nietas hablen dos idiomas y está de acuerdo conmigo en que es el mejor regalo que les podemos hacer. Lo que dicen libros y expertos es que una vez elegido el idioma no debe mezclarse con otro, ni hablar en ciertas circunstancias uno y en otras otro. Y eso es lo más difícil! Yo les hablo siempre en español, así esten presentes abuelos, amigas o vecinos. Luego les traduzco a ellos lo que les dije a mis hijas en español. De hecho, mis hijas se ríen y me llaman la atención cuando se me sale alguna palabra en alemán con ellas ya que no estan acostumbradas a que me refiera en ese idioma hacia ellas.
Adicionalmente, trato de que vean documentales, películas o caricaturas en español ya sea en DVDs o recientemente en Youtube o internet. Es importante que escuchen el idioma de otras fuentes y si es posible de otras personas allegadas como amigos o conocidos latinos/españoles 🙂

Lectura… Y como para mí no sólo es importante que entiendan mi idioma materno, me he esforzado en que aprendan también a leer y escribir en español. Algunas personas me consideran bastante estricta porque además de la tarea de la escuela, les pongo a hacer una o dos hojitas de libros de español que me he traído de México. Y además, por la noche desde pequeñas siempre les leía en español, cosa que con el tiempo ha ido desapareciendo ya que ahora ellas mismas leen libros en español antes de dormir.

Eso ya es cuestión de cada quien, pero hasta ahora las niñas no han sufrido ningún trauma y les gusta leer y escribir en español. De hecho en nuestra recientes vacaciones a México vieron las ventajas que tiene el poder hacerlo.

Fiestas… Hay muchas fiestas de nuestro país que no se celebran en Alemania, como por ejemplo el día de la independencia mexicana, el día de muertos, o las fiestas de cumpleaños con piñata. Desde que mis hijas eran pequeñas, he aprendido a hacer piñatas para que nunca falten en esa celebración tan importante para ellas. Las niñas alemanas han aprendido dicha tradición y esperan con ansia cada año la oportunidad de quebrarla y recoger sus dulces.

En cuanto a las fiestas nacionales, siempre he buscado lugares o grupos donde se puedan celebrar. Las embajadas y los círculos mexicanos buscan conservar nuestras tradiciones en diferentes partes del mundo, y Hamburgo no es la excepción. Así que si no hay fiesta programada o no encuentro lugar donde festejar, yo mismo me organizo con un grupo de amigas para hechar el grito, comer tamales el día de la Candelaria, o rosca de reyes el 6 de enero.

Altar de muertos en Hamburgo

Comida… La comida es un elemento primordial en nuestra vida en el extranjero y creo que no soy la única que ha cargado en las maletas latas de frijoles, tortillas, chiles, dulces típicos, y hasta mole para no extrañar nuestros sabores mexicanos. Poco a poco traigo menos productos de México, ya que gracias al internet es más fácil conseguirlos frescos aquí mismo.

Si le preguntan a mis hijas cual es su comida favorita, dirán que los frijoles con huevo, las tortillas de harina y las tostadas. Desde pequeñas incluí estos alimentos en su dieta y es fecha en que ellas mismas los piden para comer o cenar. Claro que cada semana tengo que hacer yo misma las tortillas de harina y poner a cocer frijoles con la receta de mi madre. Pero no importa, ya que es una bendición que mis hijas saboreen estos alimentos y estén orgullosas de sus raíces mexicanas.

Costumbres… Creo que este es uno de los temas más difíciles, porque como nosotras mismas no crecimos en el país donde vivimos ahora es difícil conocer las costumbres que debemos inculcar a nuestros hijos para que sean incluídos en la sociedad.
Algunas costumbres que hay en casa y que no se acostumbran en casas tradicionalmente alemanas son por ejemplo: bañarse todos los días, rezar antes de acostarse, comerse todo y levantar los platos a la hora de la comida, andar con zapatos en toda la casa, usar aretes desde bebés, etc. Y algunas tradiciones que hemos tenido que adoptar son: no celebrar el cumpleaños antes del mero día, quitarse los zapatos en otras casas al entrar, llevar flores cuando me invitan a un desayuno o merienda, cenar a las siete de la noche, etc.

La lista es interminable y ya depende de cada quien adoptar o preservar las costumbres de uno o de otro país, o incluso modificar algunas de nuestro país para que queden mejor en el país donde se vive. La creatividad no tiene límites 🙂

Música… Desde que mis hijas eran bebés les ponía los discos de Cri Cri, luego escucharon a Tatiana y a Parchís. Y actualmente no tienen discos de cantantes mexicanos de su edad, pero a veces escuchamos la radio en Internet o escuchen canciones en español en la radio alemana. Junto con la música obviamente viene el baile, y para mí es muy importante que tengan un poco de ritmo a la hora de bailar así que como buena mexicana nunca falta en casa alguna canción de salsa, mariachi, Shakira o de cantantes populares de mis tiempos.

Sobretodo en Navidad no puede faltar escuchar nuestros lindos villancicos a todas horas y ya van dos ocasiones que mi hija mayor canta «Vamos Pastores» en un mercado de Navidad cerca de casa.

Contacto… Diariamente doy gracias a Dios por el avance que ha tenido la tecnología y que nos permite estar en contacto real con nuestros familiares y amigos en México. Desde que existe el Skype, prácticamente hablamos dos a tres veces por semana en vivo con los abuelos maternos. Y ahora con el FaceTime, he tenido la oportunidad de compartir con mis padres cuando mis hijas tienen algún recital o presentación de baile. Mis hijas preguntan por sus abuelos, tíos y primos muy a menudo y gracias a la tecnología podemos estar cada día más en contacto.

Lo mejor sería viajar tantas veces fuera posible a mi país, pero desgraciadamente los costos cada vez son mayores y será más difícil hacerlo tan a menudo. Así que hay que buscar otras posibilidades para mantener el contacto con nuestras raíces y nuestra familia aunque sea virtual 🙂

Mis padres en Skype TV
Religión… Nací y crecí como católica, me casé como católica y estoy educando mis hijas en la misma religión a pesar de que mi marido no lo es. Para mí la religión es parte de mi cultura mexicana, y como católica me he comprometido a transmitir ese amor a la Guadalupana, al niño Dios, y a la santa misa (aunque aquí sea muy aburrida). Desde pequeñas, mis hijas rezan un padre nuestro, un ave maría y al Angelito de la guarda antes de dormir y bendecimos los alimentos antes de comer. Ambas tienen sus medallitas de la Guadalupana y la recordamos de forma especial el 12 de diciembre.

El año pasado participamos en un calendario de adviento viviente y elegí el día 12. Como actividad cantamos la Guadalupana, a los asistentes les regalé estampitas con la historia de la Virgen y comimos galletitas y ponche a la mexicana.

Refranes, dichos y malas palabras… Como buena mexicana se me salen los dichos y frases de mi mamá o abuela muy a menudo. O no pueden faltar las malas palabras cuando me sacan de quicio o me pasa algo inesperado. Y claro está que mis hijas copian todo lo que escuchan y de repente se les sale alguna palabrota, pero con acento alemán 😉

Decoración, vestidos y accesorios… En una ocasión una alemana me dijo que mi casa no parecía mexicana y me dio mucha risa su comentario. Supongo que esperaba que las paredes estuvieran pintadas de rosa mexicano, tuviera murales como los de Diego Rivera o por lo menos pareciera museo de arte mexicano. Y lamento decepcionar a quien espere eso ya que no es por falta de ganas, sino de espacio en las maletas y presupuesto. En cada viaje a México traigo las maletas repletas de cosas que no consigo aquí, desde mariachis de barro, vestidos típicos y CDs de música mexicana, pero jamás podré tener una casa de cantera, con vitrales de colores y llena de artículos autóctonos.
Mis hijas al igual que yo se visten de china poblana, yucatecas, norteñas o de índigenas sin ningún problema. Vestimos con orgullo cualquier traje regional mexicano y modelamos si es necesario 🙂
Y cuando la ocasión no amerita vestirse de pies a cabeza de mexicana, mínimo me pongo mis collares oaxaqueños, o de conchas o de jarritos de barro. Bandas para el pelo, cintos bordados, sandalias pintadas a mano, bolsas con monitos de Oaxaca, rebozos de colores vivos y ropa «normal» colorida llenan nuestros armarios para mostrar nuestros orígenes en eventos internacionales, desayunos, reuniones o fiestas.   

De chinas poblanas

Otros… Además, en cuanta oportunidad hay de mostrar nuestra cultura mexicana me apunto y mis hijas me siguen la corriente. Así fue como organizamos, bailamos y cantamos en los días de México el verano pasado en la escuela primaria de mis hijas, desfilamos con trajes típicos el día internacional de la mujer el año pasado y salimos en la tele explicando la fiesta de día de muertos.

Todo lo anterior lo he ido aprendiendo sobre la marcha, pero también tengo que agradecer a algunas amigas mexicanas que me han dado consejo o ideas para inculcar de forma sencilla mis tradiciones mexicanas en tierras lejanas. Además, tengo que agradecer a mis padres que en cada visita también llenan sus maletas de mis antojos y deseos y sobretodo mi mamá que anda en cuanto mercado conoce para conseguirme auténticas obras de arte para poder presumir a los alemanes.

No hay un libro que nos diga como inculcar nuestras tradiciones, pero creo que nuestro corazón mexicano nos va ilustrando de una forma o de otra la mejor manera. Ojalá todos fueran embajadores de sus costumbres, idiomas y tradiciones en cualquier tierra a donde llegasen, y ojalá todos respetaramos y valoraramos a dichos embajadores en nuestra tierra. El mundo sería muy feliz sin discriminaciones, burlas ni racismo y sería mucho más rico por su diversidad compartida.

No olvidemos nunca nuestras raíces y nunca sintamos pena o miedo de inculcarlas a nuestros hijos. En más de una ocasión he conocido a personas que reclaman a sus madres de que no les hablasen en su idioma materno y ahora tienen que asistir a cursos para aprenderlo, y otras veces he visto con tristeza como algunas mujeres reniegan o se avergüenzan de sus orígenes. Qué pena!

La vida ha sido el mejor regalo que hemos podido dar a nuestros hijos y que mejor que aderezarla con nuestro toque personal y mexicano. Que la vida les sea plena y divertida, colorida y bicultural, llena de lindos momentos con tradiciones y costumbres que ellos mismos disfruten y puedan transmitir a las próximas generaciones. Yo nunca dejaré de ser mexicana y es mi deseo que mis hijas sean tan o más mexicanas que yo! ASI SEA!

Y viva México!

Una gran desventaja

El casarse con un extranjero puede tener ventajas o desventajas, depende de cómo se vea. Hace unos días leí en Facebook un artículo de otra migrante como yo, que vive en Alemania pero ella procede de Estados Unidos que describe en un corto listado 10 razones por las cuales no se debe uno casar con un extranjero.
Algunas de ellas parecen un problema o una desventaja… por ejemplo, el hecho de no tener vacaciones, ya que se debe visitar a la familia en cada oportunidad que se tiene. En un matrimonio bicultural casi siempre una de las personas deja a su familia (padres, hermanos, etc.) en su país de origen, pero hay otros casos en los que ambos son extranjeros en el país en el que viven. Situación que agrega mas desventajas o problemas a la lista antes mencionada.
Entre los problemas que menciona esa blogera, son los costos de viajar para visitar a la familia, el idioma, malentendidos culturales, o tener a los abuelos lejos. Es obvio en un matrimonio bicultural que habrá diferencias culturales, sociales e incluso religiosas. Sobra decir que la comida es diferente, las costumbres o tradiciones serán diferentes, el tipo de vida, el trabajo que uno pueda conseguir, TODO en pocas palabras podría llegar a ser completamente diferente a lo ya conocido.

Pero lo que pocas personas mencionan, y que yo he llegado a considerar como una gran desventaja al casarse con un extranjero es la falta de recuerdos en común. A qué me refiero con esto?
Obviamente no me refiero a los recuerdos familiares, o de cumpleaños o de las vacaciones de juventud.   Esos en cada pareja,  sean de la misma nacionallidad o no siempre son diferentes.

Me refiero más bien a los recuerdos de música, programas de televisión o artículos usados en nuestra infancia o juventud. A revistas o cómics que leíamos de niños, a bandas o grupos musicales que seguíamos de jóvenes, a juguetes o alimentos que marcaron nuestra infancia, a anuncios de marcas que nos hacían reír a carcajadas.

Mi marido alemán y yo mexicana sólo coincidimos en conocer caricaturas internacionales como la abeja Maya, la pantera rosa, o los picapiedra. De grupos musicales, prácticamente él no conoce ninguno de los que yo de joven o niña escuché. No puedo comentar sobre Parchís, Menudo, Enrique y Ana, Flans, Pandora o Luis Miguel porque prácticamente son desconocidos para mi marido. De igual forma la música que él escuchaba de niño o los grupos musicales que seguía de joven son para mí un total misterio.


Y no se trata sólo de poner un disco de Magneto y escucharlo juntos para que él conozca de lo que hablo. Sino más bien de todos los sentimientos y recuerdos que vienen a mi mente cada vez que escucho una canción de mi grupo infantil favorito. Y ni qué decir de las películas de Pedro Infante o Sara García, porque ni por dónde empezar.

Gracias al Internet, hoy en día es común encontrarse con fotos o vídeos del pasado, y desgraciadamente son cosas que no se pueden compartir con esa persona que elegimos como pareja ya que ésta desconoce lo que significó en su tiempo para la otra persona. Mi esposo se desespera cuando me pregunta si conozco a tal o cual locutor, actor o cantante alemán y le digo que no, pero es que para mí todos son completos desconocidos.

Para muchos les parecerá una exageración esta diferencia cultural, pero al paso de los años uno se da cuenta de lo importante que es recordar con amigos o conocidos sobre los años de infancia y juventud. Así que no queda más remedio que recordar esos vídeos, canciones, o caricaturas cuando nos reunimos con gente de nuestras propia tierra.

Con amigas latinas o incluso en grupos de mexicanas en Facebook, es divertido ver los anuncios que causaron furor en los 80s,  ver fotografías de dulces o pastelillos que comíamos en el recreo y mejor aún, ver los vídeos de aquellos jovencitos que nos hicieron suspirar en nuestra adolescencia.


Así que si alguien está por casarse con un extranjero considere esta pequeña diferencia cultural ya que cuando viejos no podrán recordar juntos todo eso que de niños les hizo llorar o reír.

De todas formas, viva el Multi-culti!!!

Diferencias

Es obvio que entre todos los países del mundo hay diferencias, sean éstas culinarias, culturales, sociales o simplemente climáticas. En los 6 años que llevo escribiendo este blog he ocupado más de una entrada para hablar de diferencias entre México y Alemania. La lista es larga y de todo tipo.

Claro está que todas las diferencias son identificadas y descritas por una mexicana de 30 años que llegó a Alemania recién casada, lo cual le da cierta objetividad y punto de vista de un lado de la moneda. En nuestro reciente viaje a México, mis hijas que ya no son simples observadoras sino que preguntan y opinan el porqué de las cosas y mi marido, un alemán que no conocía el sur de mi país identificaron varias diferencias que aunque yo conocía no habría considerado de no ser por ellos.
Aquí les dejo algunas de ellas. Unas ya las había escrito por aquí o por allá, pero otras son nuevas y originales:

Semáforos en la calle de enfrente. 
Curioso, no? Nunca había pensado en donde estan colocados los semáforos en México o en Alemania de no ser por mis hijas que en varios cruces al voltear a la izquierda decían: ‘pero está en rojo!’ Y es que conducíamos por debajo del semáforo de la calle a donde volteábamos. En Alemania los semáforos están en la esquina derecha antes de cruzar y nunca pasamos por debajo de semáforos en rojo. No sé si me expliqué lo suficiente pero de verdad que nunca había pensado en ese tipo de detalles de tránsito.
Carritos en el supermercado.
En la mayoría de los supermercados alemanes tienen los carritos a la entrada encadenados uno a otro y es necesario meter una moneda o token para poder hacer uso de ellos. Obviamente al final de tus compras es necesario llevar el carrito a la entrada para recuperar tu moneda. Así se evita que los carritos queden regados por todo el estacionamiento como sucede en México. Mi marido se enojaba por encontrar carritos estorbando en lugares de estacionamiento pero lo que más les llamaba la atención a mis hijas era ver un niño o adulto mayor recogiendo los carritos a lo largo y ancho del estacionamiento, fuera con el solazo de 35 grados o con lluvia. Me decían, pero porque la gente no los regresa a la entrada y así esa viejita no tendría que andar arrastrando los carritos a la entrada? Mmmm, preguntas complicadas… Y soluciones tan simples 😦
Semáforo no pasa por el amarillo.
En Alemania el semáforo cambia de verde a amarillo y de amarillo a rojo como en todo el mundo. Pero además cambia de rojo a amarillo por unos segundos antes de cambiar a verde. Casi casi para preparar motores y que no te quedes en la luna cuando cambia a verde. Este detalle también lo notaron mis hijas en los semáforos mexicanos: pasan directamente de rojo a verde sin pasar por el amarillo.
Niños en la calle a altas horas de la noche.
Un par de noches dejamos a las niñas con mis papás y Tom y yo nos fuimos a turistear al centro de Playa del Carmen, a la famosa 5ta Avenida. Bares y restaurantes con música en vivo, tiendas abiertas hasta la media noche y la avenida a reventar de turistas y locales. Pero no sólo jóvenes y adultos caminan a media noche por ahí, sino también niños! Y mi marido diciéndome cada vez que veía a uno: ‘debería estar durmiendo!’. Ya me había desacostumbrado a ver niños de noche en la calle, en Alemania eso es rarísimo. Los niños no salen de noche y hasta en los restaurantes es inusual ver niños después de las 9 de la noche. A las 12, casi imposible! Y en México, andaban como si nada, no sólo con sus papás de vacaciones, sino que vimos casos más tristes donde los niños andan vendiendo chicles, pulseras o souvenirs sólo acompañados de un herman@ adolescente.
En uno u otro caso, mi marido sólo volteaba los ojos al revés. Y creo que en eso ya me volví alemana porque tampoco estoy de acuerdo en traer niños pequeños en la calle a media noche. Todo tiene su tiempo y su edad, y definitivamente los niños deben dormir sus horas aún en las vacaciones, talvez no acostarlos a las 7 como en Alemania pero tampoco a media noche 😉
Bicicletas sin luces.
Rentamos un coche para todas las vacaciones, así que andábamos a todas horas por carreteras o calles transitadas y lo que más coraje le daba a mi marido era encontrar gente en bicicleta por la noche y sin luces! Eso ya lo había visto en Mazatlán hace muchos años pero yo todavía no vivía en Alemania y creí que exageraba cuando decía que en Alemania toooooodos deben traer luces. Mmm, ahora que vivo aquí lo he constatado y es una pena ver lo inseguro que manejan en México. 
Gente mayor empacando en el súper.
Ya lo dije antes, eso de ver ancianitos de empacadores causó un shock en mi marido y mis hijas. Yo ya lo había visto en Monterrey en Pascua. Que sean niños tampoco me agrada, pero ver viejitos me desagrada aún más. En Alemania es triste ver a la gente de la tercera edad en asilos o solitos paseando el perro, pero jamás se les verá de empacadores, primero porque ese trabajo no existe (aquí cada quien empaca lo suyo) y segundo porque un anciano debiera gozar de su pensión y no seguir trabajando como burro. Ya lo sé, allá las pensiones son mínimas pero aún así no me gusta verlos empacando cosas por una propina.
Gente pobre.
Gente pidiendo afuera de las iglesias, en las esquinas o en la calle llamó la atención de mis hijas que no habían visto eso antes. En Alemania en las ciudades grandes sí hay, pero no muchos. Además pasamos por muchos pueblitos que viven en pobreza extrema y allí supieron lo que es ser verdaderamente pobre.
Tanques de gas.
En el departamento donde nos hospedamos en Playa del Carmen tuvieron que ir un día a cambiar el tanque de gas: uno vacío por uno lleno. Mi marido no podía creer que en apartamentos nuevos todavía exista ese sistema. 
Aire acondicionado en todas partes. 
Clima en el carro, en el apartamento, en las plazas comerciales y en todas partes. No estamos acostumbrados y no nos acostumbramos en casi un mes al aire frío para dormir. Aún en el hotel de 5 estrellas donde nos quedamos 3 noches, lo apagamos para dormir. Claro está al día siguiente siempre estaba helando cuando llegábamos de la alberca. Brrrrr!  Siempre he sido friolenta y creí que yo era la única que dormía sin clima, pero mi marido y mis hijas también pedían sólo el ventilador y les bastaba para dormir bien.
Perros vagabundos. 
Perros, perritos y perrones en todas partes… Solos merodeando por las calles de ciudades y pueblos. Mis hijas que les gustan los animales creían al principio que estaban perdidos y querían acariciarlos. Obviamente tuve que explicarles que no tenían dueño ni vacunas y que podrían ser peligrosos. Acá es raro ver un perro solo en la calle, se da más de gatos pero todos tienen dueños que los alimentan, cuidan y vacunan.
Basura no se separa en casa.
Las niñas están acostumbradas a separar la basura no sólo en casa sino también en la escuela, así que les llamó la atención que en México todo se tire en un solo bote de basura. Incluso el vidrio o papel que es reciclable… Todo al mismo contenedor. Sólo en algunos parques ecológicos y aeropuertos nos tocó ver botes separados.
Paquetes de huevos con 30!
En el supermercado mi hija mayor no podía creer lo que estaba viendo: un paquete con 30 huevos! Aquí las cajas solo tienen 6 o 10 huevos y ver uno tan grande le sorprendió muchísimo. En ese momento recibió una pequeña clase de demografía y de la familia pequeña y extragrande.
Todo con limón hasta chapulines!
Limón para la sopa, para las papitas, para los tacos, para el ceviche y para casi todo. En la feria del pueblo compramos una bolsita con chapulines para probarlos y obvio, no podía faltar su medio limón. Ni mi marido ni mis hijas se acostumbran a ese fiel acompañante de la comida mexicana.
Servicio en las gasolineras
Cuando llegué a Alemania, odiaba bajarme en la gasolinera a poner yo misma la gasolina y pasar a pagar a la recepción, pero como con todo, uno se acostumbra. Ahora me daba risa mi marido dando instrucciones en México al chico en la gasolinera, siempre lleno y siempre la misma pregunta: ‘asi o más’. Y mi marido histérico respondiendo ‘lleno es lleno, no?’. Tuve que explicarle que la gente redondea el monto para no pagar 324 pesos, sino 300 o 350. Creo que todavía no entiende porque preguntan cuando tú dices que quieres el tanque lleno. 
Anuncios sin sentido en carreteras
Desde nuestro primer viaje por carretera mi marido se sorprendió de mensajes como ‘No deje piedras en el pavimento’, ‘No tire basura’, y otros tanto que no recuerdo. Ahora en el sur nos volvimos a topar los mismos letreros, además de muchas señales sin sentido o puestas en lugares que no corresponden. En nuestro último día volteamos a Cancún Centro en lugar de Zona Hotelera y ya se nos hacía que perdíamos el avión porque no había retorno ni forma de tomar el otro camino, así que como en las películas de acción, mi marido se pasó de un carril a otro atravesando monte porque no se veía retorno a la vista.
Además, algo que me sorprende es la distancia entre gasolineras en la carretera. Llega a haber 100 kms sin gasolinera, cosa que en Alemania es casi imposible encontrar. Cuando salíamos a carretera me daba pánico que pasara algo con el carro porque no hay taller ni vivienda donde pedir ayuda. Gracias a Dios no pasó nada.
Baños
Los baños siempre han sido una odisea en otros países y en la misma Alemania. Los que se bajan solos, los que tienen una palanca así o asado, los que tienen que pagarse en una maquinita o a una persona, etc. En México lo que llamaba la atención a mis hijas era que los papeles había que tirarlos en un bote de basura y no en la taza de baño, se acostumbraron tan bien que cuando llegamos a casa Victoria seguía tirando el papel en el bote hasta que le recordé que aquí no se tapan los baños con el papel sanitario en la taza.
Fueron unas vacaciones muy interesantes, divertidas y sobretodo muy enriquecedoras porque de todas las diferencias se aprende algo y uno se vuelve más sensible a que aunque diferentes, no se es mejor o peor… Simplemente diferente. Viva la diversidad!!!

La blanca Mérida

Uno de los destinos importantes a visitar en nuestro reciente viaje a México era Mérida, la capital yucateca. Conozco esa hermosa ciudad desde pequeña porque allí vive una hermana de mi mamá con su marido yucateco 🙂

Siempre me ha gustado esa ciudad, no sé… tiene algo mágico que te enamora y simplemente te hace regresar. Durante mis años de consultora, tuve la fortuna de tener un proyecto en Mérida y creo que fue la última vez que visité la ciudad… hasta ahora.
Más de 15 años desde mi última visita, y la ciudad sigue siendo mágica y blanca… la blanca Mérida! A diferencia de Monterrey, que visité hace unos meses, Mérida sigue siendo tranquila y segura. Obviamente ha crecido a lo largo y ancho del mapa, pero su gente sigue siendo amable, alegre y servicial.

No estuvimos muchos días, así que tuvimos que aprovecharlos al máximo para visitar los principales lugares de interés. Como traíamos coche y mapa, nos movimos sin problema por esa ciudad donde sus calles tienen números y aunque pareciera fácil orientarse, más de una vez nos perdimos entre pares y nones.

Visitamos el centro histórico más de una vez, paseamos en calesa (carreta jalada por caballo), probamos los sorbetes Colón y disfrutamos todos los antojitos yucatecos habidos y por haber: panuchos, salbutes, tamales, cochinita pibil, sopa de lima, etc. Llevamos a las niñas al Gran Museo Maya y al Parque Centenario. Visitamos centros comerciales y compramos hasta una hamaca que ahora disfrutamos en nuestro jardín.

Lo que más me gustó de Mérida fue su interés por la cultura, cosa que desgraciadamente no es fácil encontrar en Monterrey o en otras capitales del país. El primer día que llegamos al centro pedimos un mapa de la ciudad y nos informaron del programa cultural que se lleva a cabo DIARIAMENTE en las plazas del centro. Lunes: Vaquería, Martes: Remembranzas musicales, Miércoles: En Concierto, Jueves: Serenata Yucateca, Viernes: En el corazón de Mérida (de jueves a domingo), Sábado: Noche Mexicana y Domingo: Mérida en Domingo.

No pudimos asistir todos los días al programa cultural porque nos fuimos a la playa, pero el sábado y el domingo pudimos constatar que la gente ama su ciudad y participa de los programas culturales sin importar la edad, clase social o género. El domingo la gente puede rentar bicicletas (individuales o familiares) y recorren las calles principales de la ciudad en familia. En la noche mexicana, disfrutamos de ver cantantes y bailables folklóricos mientras cenábamos ricos tacos y tamales en una pequeña plaza.

Fue una experiencia inolvidable! Mi marido y mis hijas pudieron vivir de cerca mi México y no sólo conformarse con la parte turística de la Riviera Maya. México tiene mucho que ofrecer y definitivamente la blanca Mérida es un excelente anfitrión para mostrar ese México colorido, cultural y artístico.

Durante 4 días nos fuimos a Sisal, una pequeña playa al noroeste de Mérida donde disfrutamos de la paz y tranquilidad que bien nos hacía falta después de casi 3 semanas de turistear por la península de Yucatán. Comimos mariscos, dormimos en hamacas y disfrutamos el atardecer en la playa… como dicen los costarricences: la pura vida! De ahí manejamos a Celestún para ver los flamingos, pero tuvimos mala suerte y no vimos más de 5  😦 Al menos los habíamos visto en Xcaret y en el parque Centenario y más de cerca.

Y así cerramos nuestro magnífico viaje a México este 2013! Nos despedimos con tristeza de la familia, de la playa y del calor mexicano, pero confíamos en Dios en que pronto tengamos nuevamente la oportunidad de unas vacaciones como éstas. Fueron maravillosas, espectaculares e inolvidables!

Dos semanas en Playa del Carmen

Desde que decidimos visitar la península de Yucatán, supe que no nos hospedaríamos en Cancún. Mis recuerdos de ese lugar turístico eran vagos, y por comentarios de aquí y de allá, preferimos Playa del Carmen como punto central de nuestras vacaciones, y de donde viajaríamos en coche a las pirámides, parques temáticos y otros lugares de interés.

Nunca había estado en Playa del Carmen, pero ahora puedo decir que cumplió con mis expectativas y aunque es más grande de lo que pensaba, no tiene punto de comparación con Cancún. Ambos lugares son diferentes y ofrecen distintas cosas, en nuestro caso que buscábamos unas vacaciones familiares con niños pequeños, Playa del Carmen fue el lugar ideal.

Playa del Carmen queda a 60 kilómetros al sur de Cancún, y de acuerdo a Wikipedia tiene 150,000 habitantes. Como ya lo mencioné anteriormente, los primeros días nos quedamos en un hotel «all-inclusive», y las dos semanas siguientes en un apartamento en un barrio residencial al oeste de la ciudad. Al igual que Cancún, Playa del Camen tiene muchísimos hoteles, para todos los presupuestos y gustos.

Por la duración de nuestro viaje y limitado presupuesto, decidimos rentar un coche y vivir en un apartamento sencillo. Fue una excelente decisión, porque nos sentimos como en casa, sólo que a 10 minutos del Mar Caribe. Con el coche pudimos visitar plazas comerciales, restaurantes y lugares fuera de la llamada «5ta Avenida», que es el corazón de la ciudad.

Dicha avenida esta llena de restaurantes, tiendas y locales comerciales. Encuentras souvenirs de todo tipo, te hacen trencitas, escuchas música en vivo de los bares y restaurantes, y te topas con gente de todo el mundo hablando diferentes idiomas. Eso es lo más parecido a Cancún o mejor dicho, la parte turística de la ciudad. Pero caminando unas cuantas calles adentro, te encuentras papelerías, supermercados y mercerías como en cualquier ciudad mexicana.

Tuvimos suerte de estar en Playa del Carmen justo en las fechas de la feria del pueblo, y como buenos turistas mexicanos, nos fuimos a pasear una noche por ahí. Fue muy divertido! Nos subimos a la rueda de la fortuna, comimos chapulines, hotdogs, tamales y churros. Además conocimos las marquesitas, un postre tradicional de la ciudad. En el escenario provisional vimos bailes folclóricos de diferentes partes del país, incluído uno de Nuevo León que me aguó los ojitos. Además escuchamos mariachi y vimos bandas y grupos musicales de escuelas. Cabe aclarar, que aquí si que no vimos ningún turista extranjero, convivimos 100% con la gente local de la ciudad 🙂

Las playas en esta parte de la costa no son tan hermosas como las de Cancún, pero definitivamente son preciosas también. De la quinta avenida se llega a la playa en cuestión de minutos y la visitamos en varias ocasiones. Arena blanca, agua transparente azulada y pocas olas, simplemente espectacular.

Y gracias a una amiga que vive en Playa, pudimos conocer otra playa muy bonita con un restaurante de primera que se llama Paamul. Esta como a 15 minutos de Playa del Carmen, rumbo a Tulúm y tuvimos la fortuna de visitarla dos veces. Es un lugar para pasar todo el día, se come delicioso, cuenta con alberca y baños y la playa es divina.

Con pesar tuvimos que dejar este paraíso para continuar nuestro viaje a Mérida, donde tuvimos también buena suerte con el clima y donde conocimos muchos lugares lindos. Pero eso se los cuento en mi próxima entrada. Hasta entonces!

Cenotes sagrados

De acuerdo a Wikipedia, un cenote (del maya ts’ono’ot: caverna con agua) es una dolina inundada de origen kárstico que se encuentra en algunas cavernas profundas, como consecuencia de haberse derrumbado el techo de una o varias cuevas. Ahí se juntan las aguas subterráneas, formando un estanque más o menos profundo. Existen varios tipos de cenotes: a cielo abierto, semiabiertos y subterráneos o en gruta.

Siempre había oído hablar de ellos y leído acerca de historias relacionadas a estas creaciones de la naturaleza. Obviamente había escuchado de las doncellas sacrificadas en los cenotes y los muchos tesoros encontrados. Recientemente aprendí que no todas esas historias son ciertas, sino más bien cuentos o leyendas.

En nuestro reciente viaje a la península de Yucatán nos tocó conocer cuatro cenotes, dos abiertos, uno semiabierto y otro subterráneo. Cada experiencia es única y no me queda más que recomendar a aquellos que puedan, visitarlos y nadar en ellos.

A continuación les cuento mi encuentro de forma cronólogica con cada uno de estos pedazos de paraíso.

– Cenote del Hotel Sandos. El primer cenote que conocimos estaba en el hotel Sandos Caracol en Playa del Carmen, donde pernoctamos tres noches. No es muy grande y es abierto, aunque con mucha vegetación alrededor lo que hace pensar que es un poco cerrado. El primer día que lo conocimos, nos pusimos nuestros chalecos salvavidas, pero el agua estaba tan fría que a última hora me arrepentí y entregué el chaleco. Mis hijas, mi marido y mis papás si entraron y nadaron un rato. Tanto les gustó a mi hija menor y a mi marido que quisieron nadar al día siguiente otra vez. Nuevamente yo huí del agua fría 🙂

Cenote del Hotel Sandos

– Cenote Zací (significa gavilán blanco)- Este cenote es semiabierto y se encuentra en el centro de la ciudad de Valladolid. La entrada cuesta 20 pesos por adulto  y el acceso al cenote es por un túnel o gruta. Este cuerpo de agua tiene 45 metros de diámetro y una profundidad de 80 metros aproximadamente. Cerca de 40 metros de altura desde la boca al espejo de agua y en la entrada hay una escalera labrada en la roca con barandal que circunda al cenote. Se observan formaciones de estalactitas y estalagmitas que cuelgan del techo rocoso natural que cubre poco más de la tercera parte del cenote.
Llegamos a media tarde y un grupo de italianos que estaban dentro se fueron a los 15 minutos de haber llegado nosotros. Esta vez si me metí y disfruté de nadar entre peces de diferentes tamaños y colores. El agua es tan cristalina que te alcanzas a ver los pies sin problema. Aquí no contábamos con chalecos salvavidas, así que no nos retiramos mucho de las cuerdas que están dentro para no cansarnos de más.
El agua también estaba muy fría pero duramos un buen rato nadando solos en el cenote. Una experiencia maravillosa!

Cenote Zací

– Cenote Azul- Buscando en internet información sobre este cenote, me encontré mucho de otro llamado igual pero en el área de Bacalar. Este cenote azul no es tan grande ni tan popular queda en la carretera entre Playa del Carmen y Tulum y está pasando el cenote «cristalino» y el cenote «el edén». Es un cenote abierto, situado en la selva poco espesa con más aire libre y luz del sol, lo que hace que se desarrollen más algas, dándole diferentes tonalidades al agua.
La entrada cuesta 70 pesos a los adultos y la renta de los chalecos 30. Esta vez rentamos chalecos para las niñas para que nadaran con más libertad, cosa que también nos dejo mas tiempo de nadar a los adultos. A este cenote nos acompañaron mis papás y fue una experiencia inolvidable. También había peces de todos colores, tortugas y patos. Cuenta con algunas cuevas y al llegar no había nadie, por lo que lo disfrutamos un buen rato nosotros solitos.

Cenote Azul

– Cenote X’keken (significa cerdo)- Este cenote lo visitamos en nuestro último día de vacaciones, camino al aeropuerto ya que se encuentra en la carretera Mérida-Cancún, casi al llegar a Valladolid. Nos lo habían recomendado mucho y fue muy buena idea visitarlo. Es un cenote cerrado y se pueden observar formaciones de estalactitas, y sus aguas de color turquesa son iluminadas por la luz natural que entran a través de un hueco en la parte central de la bóveda.
Pagamos 120 pesos por los cuatro, no recuerdo el precio exacto por persona pero sí sé que los extranjeros pagan más que los mexicanos. Aquí si había muchísima gente y como traíamos nuestros documentos (pasaportes, boletos, etc) sólo se metieron las niñas y Tom, mientras que yo cuidaba nuestra mochila. Antes de irnos, metí un poco los pies mientras que admiraba la belleza del lugar.

Cenote X´keken

Cuatro cenotes muy distintos pero con un común denominador: naturaleza hermosa! Todos con aguas profundas y heladas, transparentes y llenas de peces. Todos dignos de visitarse una y otra vez! En Yucatán hay mas de 6000 cenotes así que definitivamente es algo que debe conocerse en esta parte del planeta. Nuestras experiencias fueron maravillosas y se quedarán grabadas en nuestros corazones por siempre!

Tulum, Cobá, Chichén Itzá y más…

De pequeña tuve la fortuna de conocer algunas de las pirámides de nuestro país: Uxmal, Chichen Itzá y Tulum en la Península de Yucatán y Teotihuacán en el centro del país. Eso gracias a familares que vivían por ahí y a mis padres que nos llevaron a conocerlas. De adulta conocí Palenque y volví a visitar Tulum.

Me encantan las pirámides y toda la historia que existe alrededor de su construcción. Así que uno de los propósitos de nuestro reciente viaje a México fue que mi marido y mis hijas conocieran dichas joyas arqueológicas.
Antes de viajar conseguimos mapas, nos informamos de las que podríamos conocer y nos decidimos por Tulum, Cobá, Ek balam y Chichén Itzá por su ubicación, historia o tamaño. A continuación les describo nuestras experiencias en cada una de ellas:
Tulum. Una de mis favoritas por estar a la orilla de la playa, una playa maravillosa con un color turquesa que te enamora a primera vista. A diferencia de las veces anteriores, ahora ya no dejan subir a las pirámides, así que sólo se pueden observar y todo está muy señalizado y documentado. Este parque arqueológico lo visitamos en compañía de mi mamá, mi hermano y su familia (mi papá estaba agripado). El día para variar fue uno soleado y muy caluroso, y a pesar de haber querido llegar temprano, llegamos a las 10 de la mañana y a pleno mediodía mas de uno andaba agotado del calor. Incluso nos tocó ver a una señora deshidratada y alucinando por el parque.

Tulum esta ubicado al sur de Playa del Carmen y fue una ciudad amurallada de la cultura maya. Los edificios más importantes son los llamados «El Castillo» que fungía como faro y orientaba a los mayas para evitar chocar con el arrecife que se encuentra en la costa y «El Templo de los Frescos» que cuenta con diversas pinturas en tonos azules y grises.

La entrada al parque cuesta 57 pesos y los niños y mayores de 60 años no pagan. El parque no es muy grande y se recorre en dos o tres horas y tiene salida a la playa, que aunque no es muy grande ni está acondicionada para pasar un largo rato, al menos sirve para refrescarse un poco. Cerca del parque hay tiendas de artesanías, restaurantes y muchas playas. Nosotros nos decidimos por Paamul que no queda tan cerca, pero nos quedaba en el camino de regreso a Playa del Carmen. Pero en otra entrada les cuento de esta linda playa que visitamos en dos ocasiones. 

Tulum

Cobá. Estas pirámides no las conocía y las visitamos porque es una de las pocas a las que aún se puede subir la gente. El parque queda en la carretera entre Tulum y Valladolid y de Playa del Carmen hicimos casi dos horas. A diferencia de Tulum, estas pirámides no están a la orilla de la playa sino en medio de la selva, por lo que hay más mosquitos que de costumbre. Demasiados mosquitos que nos picaron sin piedad! Y eso que nos pusimos repelente 😦

No está tan desarrollado ni es tan visitado como otros parques, así que llegamos y decidimos caminar de una pirámide a otra, gran error porque las distancias son enormes. Obviamente vimos las bicicletas a la entrada y a sus choferes que nos ofrecían llevarnos, pero al no conocer decidimos ir por cuenta propia. Entre mosquitos, calor y cansancio no terminamos de ver todo el parque y parece que no visitamos la pirámide más grande llamada Nococh Mul de 42 metros de altura.

El precio de entrada es el mismo que en Tulum y afuera del parque hay un lago y diversos cenotes. Nosotros ya teníamos plan de visitar Valladolid, así que después de visitar las pirámides por la mañana, comimos y pasamos la tarde en esa bella ciudad colonial que también tendrá entrada aparte en este blog.

Cobá

Chichén Itzá. Una de las maravillas del mundo moderno y uno de los principales parques arqueológicos de la cultura maya. Dicho parque se encuentra en la carretera Mérida- Cancún, poco antes de llegar a Valladolid. A diferencia de los anteriores que están ubicados en Quintana Roo, este parque está en el estado de Yucatán y los precios varían considerablemente. Aquí varía el precio dependiendo si eres nacional o turista, para lo que tuve que presentar mi pasaporte mexicano y el acta de nacimiento de las niñas para no pagar nuestra entrada en domingo, día en que los mexicanos entran gratis. Tom pagó casi 200 pesos.

De hecho nuestro plan era visitar el parque en sábado y por la tarde, para lo que planeamos nuestra salida de Playa del Carmen a mediodía y así llegar a media tarde a Chichen Itzá, ver las pirámides sin tanto sol ni calor y ver el show Luz y Sonido a las 8 de la noche. Pero cual sería nuestra sorpresa, al enterarnos que dicho show no se presenta desde hace 4 meses por remodelaciones en el parque y que el parque cierra a las 5. Gracias a Dios habíamos planeado dormir cerca de Chichen Itzá en un hotelito, así que nuestro plan tuvo que cambiar y entramos al parque el domingo a primera hora, antes de que llegaran las mareas de gente y autobuses.

El sábado por la noche nos fuimos a un hotel que se encuentra dentro del parque arqueológico y que cuenta con un pequeño planetario donde presentan una película sobre los mayas. Muy interesante y que fue un buen sustituto del show Luz y Sonido que por enésima vez no se me ha hecho ver.

El domingo tempranito nos dirigimos al parque y justo al entrar, nos topamos con un compatriota (de Tijuana) que habíamos conocido en el hotel horas antes en el desayuno. El traía un tour pagado y como viajaba solo, nos preguntó si nos gustaría escuchar al guía junto con él. Aceptamos con gusto y pudimos aprender mucho más de cada edificio y lugar del parque.

Al igual que en Tulum, ya no está permitido subir a las pirámides y tuvimos que conformarnos con admirar «El Castillo» o pirámide de Kukulkán desde abajo. Junto con el guía, paseamos por todo el parque y conocimos otros edicifios importantes como el Juego de Pelota, el Observatorio, el templo de las mil columnas, y el templo de los guerreros. Ya sin el guía, visitamos el Cenote Sagrado que no se aprecia muy bien y que sólo puede verse un poquito desde arriba e hicimos algunas compras a algunos de los cientos de puestos que se instalan dentro del parque y que ofrecen artesanías, camisetas y souvenirs. No entiendo aún como eso está permitido, pero así es.

Despues de 3 horas, decidimos seguir nuestro camino a Mérida, donde terminarían nuestras vacaciones. El parque de Chichen Itzá es grande y recomendaría visitarlo siempre con un guía, pues hay muchísimos detalles de cada pirámide que es importante conocer y apreciar. Los mayas nos dejaron este legado y gracias a él, podemos ahora aprender mucho de su forma de vivir, pensar y calcular.

Chichen Itzá

Pot tiempo no alcanzamos a visitar Ek Balám que estaba en nuestros planes iniciales, pero conocimos otras ruinas pequeñas en la ciudad de Izamal y otras en el parque Xcaret.

Visitar pirámides es interesante, pero a la vez cansado, así que lo recomendable es visitar los parques en combinación con una visita tranquila a una ciudad cercana, o a un cenote para refrescarse después del recorrido. Es importante llevar suficiente agua, barras de granola, sombrero y lentes oscuros. Ah! y repelente contra mosquitos y protector solar. Y de preferencia llegar tempranito para que no se haga tan pesado con el sol y el calor de mediodía y evitar las multitudes que llegan a media mañana.

No me puedo quejar, uno de los propósitos del viaje se cumplió al 100% y lo disfrutamos muchísimo! Sólo Dios sabe cuando volvamos a pisar esas tierras de mis antepasados, y sobretodo si mis hijas podrán visitarlas de nuevo, pero al menos ya las conocieron 🙂

Pobre = Sucio y Descuidado?

Decía mi bisabuela que ser pobre no significaba ser sucio, y que hasta los calzones había que traer limpios por si algûn día te accidentabas en la calle. Y en parte creo que este dicho se respeta y el mexicano es generalmente aseado y limpio en su persona. Aún en mis tiempos de misionera, recuerdo a los niños llegar al catecismo bien bañaditos y peinados.


Pero que pasa con el ambiente donde viven esos pobres? Con sus casas y calles? Con las escuelas y plazas de barrios o pueblos de escasos recursos?
En nuestro reciente viaje a México lo que más desesperaba a mi marido era ver basura en las calles y el estado en el que se encontraban algunas casas en los pueblos o playas visitadas.


Y no me refiero al material con el que están hechas porque es lógico que no tengan suficiente para pagar mucho material o de buena calidad, pero no hay excusa para ver montañas de basura en los patios o calles. Y es basura de todo tipo, desde pañales, lámparas, ramas con todo y cocos secos, latas, muebles desbaratados y empaques de cualquier cosa.


Algunas playas (no tan turísticas) lucían botellas vacías, bolsas de plástico y vasos entre conchas y algas. Es culpa del gobierno que no asigna personal a recoger la basura o de quienes pasean por las playas y tiran la basura sin importar cuánto tiempo esa basura rodará con las olas que van y vienen?
 
En las calles y carreteras me hago la misma pregunta… Porqué tira la gente tanta cosa y no espera a encontrar un bote de basura al llegar a su destino? Porqué el aspecto de casas y viviendas tienen que dar lástima y ganas de cerrar los ojos cundo se pasea por ellas? Claro que este problema no es único de México y existe en otros muchos países en desarrollo como India o China, e incluso en países como Alemania se observa sobretodo este mismo panorama en barrios con gente de bajos recursos. Entonces, es cultural? Tiene que ver con el nivel socioeconómico de las personas?



Otra cosa que les llamó mucho la atención a mis hijas fue la cantidad de perros callejeros que nos encontrábamos en los pueblos, playas e incluso en Chichen Itza! Al pasar por pueblitos lo que saltaba a la vista eran los perros, de todos colores y tamaños que incluso se encontraban acostados en la calle principal y ni se inmutaban al ver un carro cerca… lentamente se quitaban del camino y al pasar el carro, volvían a su lugar. A las niñas les gustan mucho los animales y al verlos sueltos, querían acariciarlos sin saber que esos perros no tienen dueño y que viven en las calles perdidos y sin atención.

No sé como hagan en Alemania para evitar la proliferación de perros callejeros, pero parece que funciona porque aquí es difícil encontrar un animal doméstico en la calle sin collar o identificación.

Perros en el centro

En México me dio mucha pena ver este escenario en repetidas ocasiones… Ojalá la gente aprendiera a mantener su ambiente limpio y libre de tanta basura, pero al ver todos esos niños comiendo las presentaciones individuales de Sabritas o Gamesa y tirando los papeles por donde van, tengo pocas esperanzas de que esta situación mejore.


Alemania no es el país mas limpio del mundo pero si tienen mas conciencia respecto a la basura y las calles, carreteras, plazas y playas cuentan con más basureros y menos basura tirada. Definitivamente no extraño ese paisaje sucio de México y sueño con que algun día sus parques y carreteras luzcan como debieran estar siempre: limpias!
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