El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

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Apagándonos….

Hace unos días me llegó esta reflexión por whatsapp que les comparto:

«Un hombre, que regularmente asistía a las reuniones con sus amigos, Sin ningún aviso dejó de participar en sus actividades. Después de algunas semanas, una noche muy fría, un integrante del grupo decidió visitarlo. Encontró al hombre en casa, solo, sentado frente a una chimenea donde ardía un fuego brillante y acogedor. Adivinando la razón de la visita, el hombre dio la bienvenida a su compañero. Se hizo un gran silencio. Los dos hombres sólo contemplaban la danza de las llamas en torno de los troncos de leña que crepitaban en la chimenea. Al cabo de algunos minutos el visitante sin decir palabra, examinó las brasas que se formaban y seleccionó una de ellas, la más incandescente de todas, retirándola a un lado del brasero con unas tenazas. Volvió entonces a sentarse. El anfitrión prestaba atención y al poco rato, la llama de la brasa solitaria disminuyó, hasta que sólo hubo un brillo momentáneo y el fuego se apagó repentinamente. En poco tiempo, lo que era una muestra de luz y de calor, no era más que un negro, frío y muerto pedazo de carbón. Muy pocas palabras habían sido dichas desde el saludo. El visitante antes de prepararse para salir con las tenazas, regresó el carbón frío e inútil, colocándolo de nuevo en medio del fuego. De inmediato, la brasa se volvió a encender, alimentada por la luz y el calor de los carbones ardientes en torno suyo. Y el anfitrión le dijo: «Gracias por tu visita y por tu bellísima lección. Regresaré al grupo». ¿Por qué se extinguen los grupos? Muy simple: porque cada miembro que se retira le quita fuego y el calor al resto. A los miembros de un grupo vale recordarles que ellos forman parte de la llama. Es bueno recordarles que todos somos responsables por mantener encendida la llama de cada uno y debemos promover la unión entre todos para que el fuego sea realmente fuerte, eficaz y duradero. No importa si a veces nos molesta tantos mensajes que llegan al chat, lo que importa es estar conectados, en silencio algunos, otros muy activos, con diferencias de opinión y caracteres. Los amigos que aquí estamos reunidos es para conocer, aprender, intercambiar ideas, o simplemente saber que no estamos solos, que hay un grupo de Amigos y Familiares con los que podemos contar. Mantengamos la llama viva. Aunque algunos se reporten esporádicamente, es bueno saber que mantienen su llama encendida.“

Cuando la terminé de leer no pensé en mis grupos de whatsapp ni de facebook, sino en mi papá y sus múltiples grupos sociales que por el coronavirus tuvo que dejar desde el año pasado para evitar el contagio y posibles consecuencias a su corazón.

Una de las características que heredé de mi papá fue el ser „socialitos“. Tanto él como yo, somos de los que si no hay mitote, lo organizamos. Y tenemos muchos „grupitos“ de amistades, que si los ex-colegas, los de la escuela, los vecinos, los de la uni, los de la iglesia, etc. Y por lo mismo, nuestros calendarios estaban llenos de reuniones, festejos y convivios hasta que llegó el corona y nos vació el calendario de un día para otro.

Y precisamente como ese pedazo de carbón de la historia, nos hemos estado apagando poco a poco. Mi papá sustituyó sus visitas al club deportivo donde se encontraba a muchos conocidos por una bicicleta estacionaria en su departamento, las dos o tres veces que iba al dominó con amigos por „encuentros virtuales“ con amigos de vez en cuando y con mi hermano y sobrino cada sábado. Pero el desayunito con el compadre, los almuerzos con hermanos y primos de mi mamá cada mes, las idas a cenar con los grupos de parejas y las idas al cine con mi mamá cada miércoles tuvieron que ser cancelados definitivamente.

Lo que parecía que iba a durar sólo un par de meses se extendió por un año y medio y aunque poco a poco se iba reanudando la vida social en Monterrey, mi papá ya no volvió a su „socialitos“ como antes. La salud física le pasó factura simultáneamente o tal vez como consecuencia de su „encierro“? Nunca lo sabremos, pero definitivamente este verano que lo vi ya no tenía la energía que lo caracterizaba y que recién el año pasado (enero 2020) antes de la pandemia había observado cuando les ayudé con la mudanza a su nuevo departamento.

Claro, mi papá ya iba a cumplir 80 años y había disfrutado muchísimos años llenos de encuentros sociales, fiestas, carnes asadas y convivencias. Pero y los niños, los jóvenes y el resto de la población? Con esta reflexión del carbón me ha quedado claro que todos nos estamos apagando y peor aún, acostumbrándonos a la no-convivencia. A menudo escucho comentarios sobre gente que se molesta cuando la gente se les acerca demasiado en el supermercado, o cuando se suben más personas a un ascensor donde ya hay un par de personas. Otros se sienten „engentados“ al asistir a una feria o mercado de navidad. Mi hija mayor incluso preferiría volver al „home-schooling“!

Sí, si tengo miedo de una sociedad aislada y solitaria, de niños huraños que eviten el contacto social, de jóvenes concentrados en la vida „virtual“ de redes sociales y chats, de adultos mayores sufriendo de soledad extrema y de profesionales evitando volver a la oficina.

Ruego a Dios que cuando esta pesadilla llamada coronavirus termine, todo sea tan simple como en la historia del carbón y podamos automáticamente volvernos a encender y ser parte de los grupos de amigos, vecinos y colegas. Que la vida social vuelva a llenar nuestros fines de semana con eventos, los asilos con visitantes, las discotecas con jóvenes y los salones de fiestas infantiles con niños jugando por doquier. Que vuelva el «Oktoberfest», los carnavales y los conciertos. Y por supuesto sin hacer distinción entre vacunados y no vacunados… que todos volvamos a disfrutar de la vida sin miedo de los demás ni mucho menos de un virus llamado Corona.

Hasta pronto, querido papá

Después de una semana de altibajos, llegó la llamada que ninguna persona viviendo en el extranjero quiere recibir… la que anuncia la pérdida de un ser querido.

En casi 20 años viviendo en Alemania me había escapado. Claro que han fallecido familiares, pero no tan cercanos como hermanos, abuelos o padres. Y en el momento menos esperado, mi papá sufrió su tercer infarto, del cual ya no se pudo recuperar.

Hace casi 10 años escribí este texto para celebrar su cumpleaños #70. Ahí describía un poco su vida y sus primeros dos infartos, el primero a los 33 años y el segundo a los 56. Su padre y sus hermanos padecieron del mismo mal y mi abuelo murió de un infarto a los 60. Qué mala herencia! Justo el año pasado fue necesario colocarle un marcapasos para controlar su corazón y desde entonces ya no tuvo la misma energía que lo caracterizaba.

Desde hace unas semanas su salud se detioró rápidamente y el martes pasado lo internaron en el hospital para revisar su corazón de pe a pa. Pero su corazón se reveló y se infartó por tercera vez! Esta vez tanto los riñones como los pulmones resintieron y hubo necesidad de intubarlo para controlar todos los órganos afectados. Le hicieron un cataterismo y todo parecía mejorar, pero al quitarle el respirador su corazón ya no aguantó.

En enero cumpliría sus 80 y curiosamente este verano decidimos adelantar el festejo, aprovechando que todos sus hijos y nietos se encontraban en Monterrey y que seguramente sería difícil acompañarlo en enero. Le cantamos las mañanitas y sopló sus velitas. Quien diría que no llegaría a cumplirlos 😦

Todo pasó tan rápido que todavía no termino de asimilarlo. En verano me despedí de mis abuelos por tercera vez, ya que siempre que vuelvo a Alemania creo que no volveré a verlos y mi papá se les adelantó sin previo aviso. Doy gracias a Dios por habernos permitido convivir intensamente en verano con él, celebramos los XV de mis hijas, fuimos unos días a Parras y disfrutamos mucho en familia. No hubo una despedida oficial, pues ni siquiera por teléfono pude comunicarme con él, pero estoy tranquila de que nuestra última visita a Monterrey fue tan emotiva y hermosa. Así lo recordaremos, disfrutando la vida y la familia que había creado.

Ya lo había escrito hace 10 años, fue un hombre ejemplar con una vida plena. El mejor hijo, hermano, padre, esposo, amigo y abuelo del mundo! Y doy gracias a Dios por haberle regalado 45 años de tiempo extra después de su primer infarto. En este tiempo vio a su familia multiplicarse, viajó por el mundo y disfrutó cada momento con amigos y familiares.

He perdido a mi lector #1 que nunca se perdía mis entradas y que las comentaba regularmente… ya no las podrá leer, pero las vivirá conmigo de primera mano porque a partir de hoy lo llevaré en mi corazón y me acompañará siempre.

Quedamos desolados a su partida, sobretodo mi mamá con quien cumpliría sus bodas de oro en dos meses, pero tranquilos al saber que no sufrió en sus últimos días y seguros de que ya está en la presencia del Señor. Ahora le tocará velar por nosotros desde arriba y donde nos reservará un lugar para acompañarlo algún día.

Sigue un proceso difícil que aunado a la pandemia y a las fiestas decembrinas, será mas doloroso. Pero arriba corazones y a recordar todos esos bellos momentos compartidos que son un montón!

Te quiero hasta el infinito y te extrañaré muchísimo! Hasta pronto, querido papá!

En nuestro crucero por los fiordos noruegos

Otro sueño

La semana pasada escribí sobre la fiesta de 15/16 años que celebramos en Monterrey y que fue un sueño hecho realidad, tanto como para mis hijas como para mí. Pero para que eso pudiera suceder, se cumplió otro sueño… el de poder hacer vacaciones en México a pesar de la pandemia COVID que ya nos tiene hartos con tanto encierro!

Que si sí, que si no… que si la variante tal o cual… que si vacuna o cuarentena, test negativo, mascarilla en vuelos de más de 10 horas…. riesgo para el que vuela, para el que visitamos, para cuando regresamos… ya la verdad ni dan ganas de planear viajes ni vacaciones.

Pero más tiempo no quería dejar pasar, así que a pesar de todo reservamos boletos de avión en mayo y viajamos en julio. Primero llegamos mis hijas y yo, y luego nos alcanzó mi marido. Llegó justo para la fiesta y como en Monterrey ya hemos estado muchas veces y no hay playa, buscamos un segundo destino para hacer vacaciones de verdad.

Ahora le tocó a Puerto Vallarta, playa del Océano Pacífico donde estuvimos por última vez hace 15 años y medio con nuestra primogénita de apenas un año y yo embarazada de Catalina.

En aquella ocasión viajamos con mis papás en coche desde Monterrey, ahora tomamos un vuelo directo sólo los 4. Rentamos un departamento en el centro de la ciudad y realizamos diversos tours.

El primero a la playa de las Ánimas, pasando por los Arcos donde las chicas y mi marido practicaron un poco de snorkel. En el barco nos sirvieron desayuno y comimos en la playa. Según los organizadores, el barco solo tiene permiso de ir al 60% de su capacidad por el Covid, pero a mí me pareció muy lleno. Al menos el barco era abierto y todas las actividades fueron al aire libre.

El segundo fue un tour por la ciudad en un autobús climatizado. Nos llevaron a diversos puntos de la ciudad, a tiendas de artesanías, textiles y vidrio soplado. Probamos tequila artesanal y vimos joyería de plata y ópalo de fuego. Finalmente comimos unos deliciosos mariscos en un lugar llamado El Nogalito. Fue un día muy productivo que terminó con un aguacero de miedo! Llegamos empapados al departamento pero felices de la experiencia de caminar bajo el diluvio universal y no sentir frío.

El tercer tour lo hicimos nuevamente en barco a las Islas Marietas, que desde hace algunos años son reserva federal y en la cual vive gran parte de la fauna de la zona. Esta vez salimos mas temprano y después de dos horas de navegación, llegamos a nuestro destino donde todos saltamos al agua para realizar un poco de snorkel en aguas cristalinas. Vimos peces grandes y pequeños de diversos colores. Después nos llevaron a la playa nopalera para nadar otro rato. Simplemente espectacular! De regreso nos esperaba otro chubasco al llegar al hotel, pero no nos importó! Llegamos tan quemados que el fresco de 25 grados y la lluvia fueron un regalo del cielo!

Y por último le tocó el turno a Yelapa, un pequeño pueblo en la costa, al cual sólo puedes llegar por agua. Nuestro barco hizo parada primero en Mahauitas donde nuevamente pudimos practicar snorkel, pero esta vez si nos sentimos como en un acuario. Hermosos peces de todos colores y tamaños! En Yelapa, mi marido y yo nos subimos a una cuatrimoto para visitar una cascada cercana. Comimos en la playa y disfrutamos del regreso viendo un panorama mixto de sol y tormenta a la vez.

En los días que no hicimos tours los dedicamos a descansar… paseamos por la playa o la ciudad, nadamos en la piscina, hicimos algunas compras o simplemente no hicimos nada! 10 días muy bien aprovechados con un poco de todo: mariscos deliciosos, mucho calor pero también mucha lluvia, playa, tours, compritas, descanso, cócteles, piscina, ambiente y mucho cuidado de no contagiarnos.

En este viaje, el tiempo en Monterrey se me hizo poco, pues antes de que llegara mi marido también pasamos unos días con mis papás y mi hermano menor en Parras de la Fuente, Coahuila. Así que los días en mi querido Monterrey fueron contados, y por lo mismo muy intensos! Entre la planeación de la fiesta, compra de antojitos que quería traer a Alemania y algunas visitas obligadas, no hubo tiempo de ver a muchos amigos y familiares. Una disculpa a todos los que no pude ver 😦

Definitivamente lo mejor del viaje fue coincidir con la familia completa, ya que mi hermano de California también estuvo en Monterrey un par de días para asistir a la fiesta del año. Teníamos tres años de no coincidir y pasamos unos momentos muy lindos. Y la otra cosa maravillosa de este viaje fue poder saludar a mis abuelitos y que pudieran ver a sus bisnietas nuevamente. Su salud es débil y no sé si tenga oportunidad de volver a verlos, así que doy gracias a Dios por esta oportunidad dada.

Una vez más, este viaje a México me ayudó a recargar energías, llenarme de amor y empacharme de todo lo que significa mi patria querida. Así que ahora a volver a la rutina y a prepararme para lo que viene! Ah sí, porque les tengo una sorpresita…. ya tengo trabajo y empiezo justo el 1 de septiembre, cuando las chicas entran a la escuela. Pero de eso les cuento en mi próxima entrada… hasta pronto!

Un sueño hecho realidad

Hace 4 años cuando mi sobrina celebró sus 15 años en Monterrey, mis hijas de repente quisieron seguir la tradición también. Creo que más que todo era el anhelo de usar un vestido largo y con crinolina.

El año pasado pensé en combinar nuestras vacaciones decembrinas en mi querido Mexico con una reunión sencilla y familiar para celebrar anticipadamente los 15 de la pequeña y los “Sweet 16” de la mayor. En mi viaje a Monterrey en enero 2020 incluso pregunté por los requisitos para la misa y vi algunas tiendas de vestidos. No contaba con el Covid que cambiaría todos nuestros planes radicalmente.

Al final de cuentas no pudimos viajar a Mexico como estaba planeado y a principios de este año decidí comprar los vestidos de todas formas y regalarles una sesión de fotos de recuerdo, aún y cuando fuera en Alemania. Pero el destino me tenía otra sorpresa… perdí mi trabajo en abril y ya sin restricciones para tomar vacaciones, decidimos planear nuestro viaje a Monterrey para el verano y porqué no? También la sesión de fotos y otros detalles para la fiesta aplazada de 15/16 años.

Con la ayuda de mi mamá, quedó todo listo para el 31 de julio del 2021. Viajamos el 21 con vestidos, zapatos de tacón y crinolinas en la maleta y se llegó el gran día!

Mi marido llegó con 3 horas de retraso el mero día por la madrugada, pero de ahí en fuera todo salió como estaba planeado.

Empezamos con la cita en la peluquería para peinado y maquillado, luego la sesión de fotos en el estudio y en exteriores. El clima estaba caluroso pero no insoportable, así que las chicas aguantaron bien afuera. Casi una hora de fotos! Después a la misa de acción de gracias, dedicada a ambas y donde nos acompañaron familiares y amigos para agradecer su juventud, salud y tantas bendiciones recibidas hasta ahora.

Por la noche celebramos con muy poca gente en casa de mi hermano con tacos, mariachi y pastel! Las chicas cambiaron los tacones por los tenis y vistieron vestidos más sencillos para bailar un poco, festejar con los primos y relajarse después de andar tantas horas entaconadas y con crinolina. Cerraron con broche de oro en la piscina para refrescarse y seguir divirtiéndose con los primos.

Fue un día muy especial, lleno de detalles y que seguro quedará en la memoria de nuestras hijas para siempre! Algo sencillo pero muy emotivo, tranquilo pero íntimo, y lo más importante: muy mexicano!

Mi marido y Victoria que son muy alemanes y no muy dados al argüende, estaban irreconocibles. Mi marido como buen padre, orgulloso de sus princesas y Victoria con una sonrisa permanente que no le conocía. Catalina también estaba feliz, y yo? Bueno, que puedo decir…. Simplemente me sentía como en una nube de la cual no me quería bajar. Orgullosa, plena y más que feliz! Agradecida por tantas bendiciones y por la oportunidad dada de celebrar de una forma tan especial el cambio de mis hijas, que han dejado de ser niñas para convertirse en unas bellas jovencitas.

Dios me permita seguir a su lado por muchos años más, ahora en un rol diferente… pues ya empiezan a extender sus alas y ansían volar solas! Dios las bendiga hoy y siempre! Mis dos maripositas mexicano-alemanas!

Un año de COVID- 12 cosas positivas

Después de mis últimas entradas que no han sido nada optimistas, he decidido copiarme una idea muy linda de mi amiga Yadira. Ella es también mexicana viviendo en Alemania, pero en la capital! Y así como yo, tiene su blog que más de una vez me ha inspirado a copiarla, jiji.

Ya tenemos un año viviendo entre mascarillas, «lockdowns», contagios, distancia social y mil cosas que ni en mi peor pesadilla hubiera imaginado. Ya estoy harta y temo estar entrando en una depresión porque ando de un humor de perros y poco o nada me alegra el día. Así que para hacer una pausa de todo este negativismo que me rodea, hice una lista como la de Yadis con 12 cosas positivas que he aprendido o han sucedido en los últimos 12 meses.

1. Trabajo. Desde hace 3 meses trabajo en una pequeña empresa cerca de Stade como informática. La mayor parte del tiempo me la he pasado aprendiendo el software que ellos mismos desarrollaron para el control de permisos de construcción, y que se implementa en las oficinas de gobierno correspondientes. Pero poco a poco ya voy haciéndome cargo de proyectos, capacitación y soporte. Estoy muy contenta por la oportunidad que me han dado, considerando que estuve fuera de mi profesión muchos años. Sigo batallando con mi alemán, sobretodo escrito, pero mis colegas me echan la mano y voy mejorando día con día.

2. Deporte. Por cuestiones de salud, me han obligado a hacer ejercicio para fortalecer los músculos de mi cintura, cuello y espalda. Eso de los gimnasios no es para mí, y con la pandemia como quiera hubiera sido imposible visitarlos, así que me compré un programa de CDs con rutinas diferentes para 12 semanas. No voy a decir que lo hago diario, porque mentiría, pero procuro hacerlo 4 veces por semana por la mañana. Me siento muy bien desde entonces y sí he notado diferencia en mi energía y fuerza 🙂

3. Peso. A pesar del encierro y el poco contacto social, mi peso corporal no ha aumentado y trato de cuidarme para no subir. Nunca he tenido problemas en este tema, pero después de los 45 si he notado que si me pongo a comer todo lo que quiero, ya no es como antes, que mi peso se conservaba igual. Así que a bajarle a los antojitos…

4. Alimentación. El año pasado finalmente cedí a las recomendaciones de unas amigas para probar los búlgaros (Kefir). Ya había oído mucho de ellos y me resistía… pero he de confesar que fue una buena idea integrarlos en mi dieta diaria. Cada mañana, cuelo la leche donde los búlgaros se reproducen y la mezclo con fruta para prepararme un buen «smoothie» de desayuno. Ya me acostumbre al sabor y mi estómago funciona de maravilla.

5. Bowls. También en el tema de alimentación, algo nuevo que empecé a hacer este año por cuestiones de falta de tiempo y que tengo que llevar comida al trabajo, fue preparar los famosos «Bowls». Compré un libro y cada semana pruebo una o dos recetas diferentes. Sé que no es una moda reciente, pero para mí es la novedad y de verdad que son muy prácticos, ricos y saludables. Me encanta comprar ingredientes desconocidos para preparar un «Bowl» nuevo.

6. Piano. Cuando empezó la pandemia decidimos comprar un piano para nuestra hija mayor y para mí, pero como era de esperarse, la que lo usa casi a diario soy yo! Es mi mejor pasatiempo en estos días y procuro practicar mínimo media hora diaria. Me relajo, me ayuda con la concentración y aprendo canciones nuevas. Después de 30 años de no tocarlo, nunca imagine que iba a agarrarle tanto cariño a un antiguo pasatiempo.

7. Rompecabezas. Otro buen pasatiempo cuando no se puede salir ni reunirse con nadie, es armar rompecabezas! Empecé con uno de mariposas, luego uno del día de muertos/película Coco. Durante estos días de vacaciones estamos armando uno en familia sobre cosas típicas en el mundo. Interesante y divertido a la vez!

8. Salud. Algo muy bueno en estos 12 meses es que toda la familia ha sobrevivido sin enfermarse, no sólo del COVID sino de otras enfermedades. Las visitas médicas durante este año han sido solo para control y la única visita al hospital ha sido para recoger a mi amiga Regina cuando le pusieron un marcapasos. No me puedo quejar y espero así sigamos…

9. Pequeños cambios. El proyecto de remodelación de uno de los cuartos de baño se ha retrasado, pero no por eso no ha habido cambios en casa. Ahora que ya tengo un sueldo seguro, me he dado unos lujitos para cambiar tapetes, marcos y cosas de la cocina. Incluso ordené un montón de tuppers nuevos para reemplazar todos los viejos que tenía desde que me casé, jiji. No son grandes proyectos, pero si le dan un nuevo aire a las habitaciones y a la vida diaria!

10. Política. Yo que me quejo del gobierno a diario, he decidido participar activamente en la política de mi barrio. Como soy la encargada de la página de internet, la alcaldesa me invitó a participar y pues porqué no? Así puedo conocer gente del barrio y proponer ideas nuevas para mejorar problemas de la comunidad. Apenas hace unas semanas fue la primera reunión (virtual por supuesto) y en los próximos meses habrá más para planear el plan de trabajo para las elecciones de septiembre. Obviamente empiezo como «achichincle», pero igual y me gusté y al rato termine de canciller, jaja!

11. Coche nuevo. Mi marido recibió la oportunidad de tener un coche de la empresa donde trabaja, y desde octubre tenemos coche nuevo. Es obviamente propiedad de la empresa y ellos pagan seguros, revisiones, reparaciones, etc, pero mi marido paga una módica cantidad para poderlo usar también de forma privada. El plan es que en verano cambiemos también mi coche, pero ya veremos.

12. Y por último, termino con la misma idea de Yadira. Doy gracias a Dios de que no me he vuelto loca, aunque ya me falta poquito. También agradezco que mis hijas y mi marido, así como mi familia en México sigue bien, tanto de salud física como mental. Y le pido a Dios con todas mis fuerzas para que esta pesadilla termine pronto.

La lista podría ser un poquito más larga, pero la dejo hasta aquí. Para todos aquellos que están como yo, al borde de un ataque de nervios, les recomiendo este ejercicio. Ponerse a pensar en las cosas positivas que han vivido en estos 12 meses, escribirlas y porqué no? Compartirlas para que otros hagan lo mismo. Ayuda a distraerse, a darse cuenta que no todo es tan malo y que hay mucho que agradecer.

Muchas gracias por leerme y espero hayan tenido una linda Pascua. La nuestra fue muy aburrida y al igual que la navidad, el día de reyes, el carnaval, etc… la Semana Santa me pasó de noche y siento como si el tiempo estuviera detenido. Las festividades han pedido importancia y se viven como un día cualquiera. Ni fotos, ni invitados, ni placer… de momento el departamento que habíamos reservado para estos días lo reservamos para mediados de mayo en el puente de la Asención del Señor, veremos si para entonces nos dejan viajar al mar Báltico o seguimos en «Lockdown».

Cuídense mucho y hasta la próxima!

Semana 50 – y sigue la pesadilla

En dos semanas cumplimos un año de haber comenzado el primer confinamiento y el uso de mascarilla en lugares públicos. Quién iba a decir que esta pesadilla llegaría para quedarse?

Después de un año las cosas lejos de mejorar, han ido complicándose y todavía no se ve luz al final del túnel. El verano pasado se abrieron los restaurantes y todo parecía mejorar al llegar el otoño. Las clases se reanudaron, la gente podía reunirse con pocas personas y las cifras parecían alentadoras. Pero a principios de noviembre decidieron cerrar restaurantes y hoteles para contener los contagios y antes de Navidad todo el comercio se cerró por completo. Los niños salieron una semana antes de vacaciones y terminó el 2020.

Pero no la pandemia 😦 Hoy empieza marzo y las ciudades lucen vacías, las tiendas permanecen cerradas y sólo los supermercados, farmacias y algunos otros giros “esenciales“ tienen el lujo de abrir sus puertas a determinado número de consumidores con mascarilla.

Las peluquerías y tiendas de plantas abrirán a partir de hoy y durante la semana decidirán el destino del resto. Las escuelas primarias en nuestro estado (Niedersachsen) están abiertas desde enero bajo el escenario B que significa que cada semana o ciertos días va sólo la mitad de los alumnos y se alternan. A partir de 5to año no han vuelto a la escuela este año y siguen en „homeschooling“ por tiempo indefinido. El plan era empezar en escenario B este mes, pero lo pospusieron y confío en que esta semana decidan para cuándo pueden volver a las aulas.

Los restaurantes ya cumplen 4 meses cerrados y sólo pocos tienen entrega de comida a domicilio o para recoger en ventanilla. Pocos hoteles están abiertos y sólo pueden recibir a gente que viaja de trabajo, nada de turistas. Desde noviembre! El comercio en general sigue cerrado y pocas tiendas han creado el concepto de pedir por teléfono y puedes pasar a recogerlo a la puerta. Desgraciadamente la digitalización en Alemania esta en pañales y no todas las tiendas tienen venta en línea, mucho menos las pequeñas. El ganador #1 de esta situación ha sido Amazon obviamente.

Yo cumplo esta semana dos meses en mi nuevo trabajo y no termino de dar gracias a Dios por esta oportunidad. La escuela donde daba clases de español estará cerrada hasta mediados de abril y sinceramente creo que sin mi trabajo ya me hubiera vuelto loca. Gracias gracias gracias! Sigo aprendiendo mucho, poco a poco voy agarrando confianza con el alemán y ya me han asignado mis primeros proyectos. Estoy contenta y espero todo siga así para pasar el período de prueba en verano.

Las chicas ya están desesperadas y piden a gritos volver a la escuela. Sus salidas se limitan a sus citas con el ortodoncista, al supermercado de vez en cuando y a caminar por el vecindario para tomar aire fresco. No se han reunido con nadie desde que empezó el año y la motivación por estudiar es demasiado baja. Aquí el „homeschooling“ en la mayoría de las materias consiste en bajar tareas del internet, realizarlas y devolverlas al servidor. Pocas veces reciben retroalimentación de sus profesores y las videoconferencias son contadas en la semana, la mayoría con problemas técnicos y canceladas a media sesión. Un verdadero desastre!

Desde enero sólo esta permitido reunirse con una persona y en estos dos meses he visitado a algunas amigas, pero siempre de una en una. Ni rosca de reyes, ni reunión por San Valentín o carnaval, nada! Y por lo que parece esto se alargará un par de meses 😦

Y de viajes mejor ni hablamos. No hemos salido a ninguna parte y no hay manera de planear nada. La probabilidad de viajar a México cada vez disminuye más y veo bastante difícil lograr nuestro propósito de visitar a la familia en verano. Alternativa B no tenemos porque no queremos reservar nada para perder nuestro dinero o quedarnos con las ganas.

Aquí el tema de las vacunas es otro desastre y mejor ni escribo al respecto para no derramar más bilis. Las mutaciones del virus se multiplican, las cifras no mejoran y las restricciones parecen eternas. El año 2021 pinta fatal.

Y eso que sigo a huelga de noticias y no leo ni escucho nada que tenga que ver con el virus, las vacunas o la crisis económica. Pero como pueden imaginarse, por los colegas, la familia o los amigos se entera uno de lo principal que he escrito arriba.

Lamento mi tono pesimista pero de momento no tengo otro. Estoy muuuuy preocupada por el ánimo de mis hijas, la situación en México, el no saber cuándo podremos ver a la familia mexicana y por la incertidumbre en general.

Pero bueno, la primavera esta a la vuelta de la esquina y mínimo la naturaleza sigue su ritmo y el panorama se vestirá de verde, con flores por doquier. El clima mejorará y con suerte, para Pascua podremos ir de compras, comer en un restaurante o reunirnos con amigos. Con suerte!

De „Mami“ a „Mom“

Hoy cumple años nuestra primogénita… los llamados „Sweet 16“ y lo que quiere decir que yo tengo los mismos de ser mamá!

Parece que fue ayer cuando me avisaban que me tenían que operar de emergencia porque el bebé ya sufría de „estrés“. Claro, después de 10 días de la fecha programada y 10 horas de haber „roto la fuente“, ya era hora de sacar a esa pequeñita que no tenía ganas de nacer 🙂

Esa bebecita de 3 kilos y medio nos convirtió en padres y 16 años después se ha convertido en una señorita sana, hermosa y responsable. Y junto con su hermana menor, somos una familia feliz!

Una de sus primeras palabras fue „mamá“ como en la mayoría de los niños, y luego ella y su hermanita me llamaron por muchos años „mami“. Me encantaba oír esa palabra, pero como era de esperarse hace unos años pasaron al „mamá“, término más neutral, eso sí con acento y no „mama“ en alemán. Pero desde el año pasado curiosamente cambiaron al „mom“, no estoy segura si fue después de su viaje a California o desde antes, pero no importa.

Curioso, no? Ya veremos cuanto tiempo me dura ese sobrenombre que no me disgusta y que encuentro bastante „cool“ 🙂 Aquí es muy común que los hijos desde pequeños llaman a los padres por su nombre, pero yo prefiero el sobrenombre, sea mamá, mami, mom o algo parecido. Yo sigo llamando mamá a la mía y espero mis hijas sigan esa costumbre 🙂

Y justamente mañana empiezo a trabajar de tiempo completo, 16 años después de haber dejado mi trabajo como consultora en J.D.Edwards. Cuando nuestra hija pequeña cumplió 3 años hubiera podido regresar a mi puesto dejado 5 años atrás, pero no me daban oportunidad de hacer „homeoffice“ ni de trabajar medio tiempo, y dado que mi trabajo consistía en viajar por todo Europa y mi marido ya viajaba bastante, tuve que renunciar para dedicarme 100% a las niñas.

Obviamente mi plan original no era hacer una pausa taaaan larga, pero las cosas se fueron acomodando con las clases de español, que me ofrecían un horario flexible, podía estar libre durante las vacaciones escolares y así pasaron los años en un abrir y cerrar de ojos.

La hermana de mi marido me hizo un comentario que me sorprendió cuando supo que volvía a trabajar de tiempo completo… me dijo algo así: „felicidades… ya era tiempo de que volvieras a tener una vida“. Mmmm, no sé si lo dice porque no tiene hijos, porque es alemana, o porque cree que una madre que no trabaja de tiempo completo no vive, pero definitivamente estos 16 años han sido de los mejores de mi vida y han sido vividos plenamente!

Disfruté cada día al máximo y sé que fui privilegiada al poder pasar tanto tiempo con las niñas. La decisión fue mía y mi marido me apoyó en todo momento, ahora empezamos otra etapa como familia y trataré de combinar de la mejor manera mi trabajo con mis ocupaciones de madre y ama de casa, con el apoyo de Tom y nuestras hijas.

No soy la madre perfecta y no pretendo serlo, he ido aprendiendo sobre la marcha como todas las mujeres que tienen la bendición de ser madres y seguiré haciendo lo mejor para darles a nuestras hijas el apoyo, amor y dedicación que merecen. Veremos si a mi también me tocan los „sweet 16“ como mamá 🙂

Le pido a Dios que siga colmando de salud, bendiciones, empatía, aventuras y felicidad el camino de nuestra primogénita. Que siga descubriendo lo bello de la vida, disfrutando de su juventud y viviendo cada oportunidad al máximo! Y a mí que me mande una buena dosis de paciencia, sabiduría, tolerancia y confianza para seguir en este camino de „mom“ que me hace feliz, feliz, feliz!

Adiós 2020

Como es tradición, la última entrada del año en este blog es para despedir el año que termina y escribir un poco sobre los propósitos y deseos para el que viene.

Estos días de vacaciones y encierro obligado (no hay tiendas, ni restaurantes, ni mercados de Navidad que visitar) han servido para reflexionar en todo lo que ha pasado (y lo que no ha pasado) en este 2020.

El año empezaba con muchísima esperanza simplemente por su número doble… 20 20… único y curioso, cómo no iba a ser un año especial, algo diferente y seguramente lleno de aventuras, cosas positivas y bendiciones. Y ahora imagínense ese ruido espantoso de disco rallado! Claro, ahora sabemos lo que realmente trajo este maravilloso número 2020, un virus que puso al mundo de cabeza!

En lo personal el año empezó de maravilla con mi viaje a Monterrey… tres semanas sola en mi tierra natal para apoyar a mis padres con su mudanza a un departamento y vaciar la casa de mi infancia. Fue fantástico y ni siquiera la despedida fue dolorosa porque estaba segura que en diciembre volvería con la familia completa para celebrar las fiestas navideñas y el XV años de las chicas.

El buen sabor de boca me duró poco porque en marzo empezaron las malas noticias y llegó el primer «lockdown». Todo ha cambiado desde entonces y dudo que pronto volvamos al mundo que conocíamos antes de la llegada del covid. Cosas positivas de este año? Sí, algunas…

  • compramos un piano, con el que he descubierto de nuevo mi gusto por la música. No seré experta ni concertista, pero el tocar el piano me relaja y practico la concentración 🙂
  • empecé a hacer ejercicio en febrero que es necesario para fortalecer mis músculos. Tengo una enfermedad llamada «osteopetrosis» y el ejercicio junto con la vitamina D, son la mejor medicina!
  • a falta de reuniones en persona, sobraron videollamadas, conferencias e incluso posadas virtuales! Definitivamente el gran descubrimiento del año fue el ZOOM 🙂
  • viajamos a Holanda para celebrar nuestro aniversario de bodas y en verano acompañamos a mi marido a la región del Río Rin para pasar unos días de vacaciones
  • y tengo trabajo nuevo que empezará la próxima semana!

No me puedo quejar… el año no es el mejor de mi vida, pero tenemos muchas cosas que agradecer y pertenecemos al grupo privilegiado que no ha perdido un ser querido por la enfermedad, ni se ha quedado sin trabajo o negocio.

Aún así estoy preocupada por lo que nos depara el futuro. No soy de los idealistas que piensa que la vacuna será la solución milagrosa, ni que la situación socio-económica del mundo no se verá afectada. No puedo dejar de pensar en todos los millones de afectados, familias sin sustento, niños sin escuela, negocios en bancarrota, personal médico agotado, ancianos en completa soledad y enfermos alrededor de todo el mundo 😦

Como quisiera que el año fuera como un cassette que al terminarse se sacara de la grabadora y quedara almacenado en algún rincón para nunca volverse a tocar. Y que el nuevo año fuera un nuevo cassette que empezara de cero, sin relación alguna con el anterior. Pero es imposible, el virus seguirá entre nosotros en el 2021 y sus consecuencias por muchos años más 😦

No queda más que vivir día a día, confiando en que pronto podamos volver a abrazarnos, a viajar para ver a nuestros seres queridos al otro lado del mundo, a pasear sin tapabocas, a festejar sin límite de personas, a estornudar sin que todos te miren raro, a ver las sonrisas de conocidos y extraños, a disfrutar un concierto, un partido de fútbol o un tumulto cualquiera…

Y claro, no me olvido de dar gracias a Dios todos los días por TODO!

Y para el 2021? De momento no tenemos planes porque la incertidumbre impide siquiera pensar en un viaje aquí mismo en Alemania. Pero si Dios lo permite, nos gustaría viajar en verano a México! Y no pido más! Sólo eso y que pueda ver a mi familia completa en México, a todos saludables, con trabajo y alegres como siempre!

Noche de paz

Estoy segura que muchos hogares en el mundo vivieron esta Navidad como aquella que sucedió hace 2020 años y que consistió en el nacimiento de Jesús. Invitados? Solo un buey y una vaca. Así como la sagrada familia, la semana pasada celebré la Navidad en casa y en familia: sólo mi marido, mis dos hijas y yo. Nada de invitados, ni fiesta, ni música, ni grandes cantidades de comida.

Por la tarde fuimos a la iglesia, donde hubo una celebración religiosa para familias que incluyó la lectura de la historia de Navidad y en la que los asistentes podíamos participar tocando diferentes instrumentos musicales dependiendo del lugar que nos había tocado. La iglesia lucía bastante vacía y tuvimos que usar cubrebocas todo el tiempo. El organista se encargó de la música, pero no podíamos cantar.

Muy diferente pero no por eso menos emotiva. Tanta tranquilidad y paz facilitaron la reflexión. Y como leyeron al final de la celebración: Acaso la primera navidad fue perfecta? No estuvo llena de incertidumbre, problemas e incomodidades? Justo como la navidad del 2020. Y aún entre imprevistos y dificultades, Jesús nació como estaba planeado y así también en este año tan complicado, la navidad llegó para recordarnos que nada es perfecto, pero Dios está entre nosotros y eso basta para salir adelante.

Antes de cenar, las niñas abrieron algunos de sus regalos (sus prometidos teléfonos iphone 11) y preparamos la cena entre todos: Raclette! Cenamos rico y vimos una película navideña juntos.

El 25 desayunamos y abrimos el resto de los regalos. Para la comida, preparamos venado con bolas de papa y coles de bruselas. El día estuvo soleado pero frío, y salimos a dar una vuelta por el barrio para tomar aire fresco.

Los días 23 y 24 de diciembre, hicimos varias videollamadas con la familia en México y el 26 y 27 visitamos a los abuelos alemanes. Con la familia alemana nunca es gran fiesta, así que no fue muy diferente a las navidades que hemos pasado aquí. La comida, la entrega de regalos y la convivencia prácticamente fueron idénticas a la del año pasado, solo que dos días después de navidad.

Y ahora nos preparamos para celebrar otra noche de paz: la de año nuevo! Que también pasaremos solitos porque la pandemia no permite que celebremos en algún hotel de la región, ni con mucha gente, ni con grandes cantidades de fuegos artificiales. Todavía no sé que cenaremos, pero seguramente algo rico y pasaremos el día en familia.

Y así recibiremos el 2021! Tranquilos y bien portados para ver si el año nuevo también se porta bien con nosotros 🙂 El 4 de enero cumple años la primógenita, y el 5 empiezo mi nuevo trabajo, ya les contaré como me va. Mi marido tiene vacaciones hasta el día 10 como las chicas, y la remodelación del baño se retrasó porque no llegaron algunos muebles a tiempo. Ya veremos cuando se hace, no hay prisa…

Les deseo una última semana del año tranquila y en santa paz! Cuídense mucho y hasta la próxima!

Debería estar en México…

…disfrutando de la familia, celebrando en las posadas y comiendo los antojitos mexicanos como tamales, tacos y tostadas. Pero debido a la pandemia nuestro viaje ha quedado solo en un sueño.

La idea nació el año pasado cuando nuestras hijas de pronto pidieron celebrar su cumpleaños número 15 en tierras mexicanas. En Alemania no es costumbre celebrar los 15 años de las chicas pero conocían la tradición por su prima mayor. La idea fue tomando forma y dado que este año las vacaciones de navidad serían de casi tres semanas, pensamos combinar la fiesta de nuestras hijas con las fiestas navideñas y de Año Nuevo.

En enero de este año cuando estuve en México pude reservar la iglesia para la misa de acción de gracias y el salón donde se haría una pequeña recepción con algunos amigos y familiares. La fecha planeada era el 2 de enero, dos días antes del cumpleaños #16 de nuestra hija mayor.

En febrero nos dieron el permiso en la escuela para que las chicas faltaron un par de días y así completar tres semanas de vacaciones entre diciembre y enero.

Nuestro plan era comprar los boletos de avión en las vacaciones de semana santa, pero como ya es bien sabido en ese tiempo nos encontrábamos en el primer confinamiento del covid y todo se volvió incierto.

Los meses pasaron y no quisimos arriesgar nuestro dinero con la compra de los boletos. En octubre decidimos cancelar el plan por completo y en un momento dado podría llevarse a cabo el próximo verano. Es nuestra esperanza.

Desde el 2014 que no celebramos Navidad en México y sinceramente no creo pasar Navidad en Monterrey en un futuro próximo. Normalmente solo hay dos semanas de vacaciones y para tan poco tiempo no vale la pena viajar tan lejos. Por otro lado el próximo agosto nuestra hija mayor empieza el bachillerato y es aún más difícil pedir días libres para viajar.

Este año ha habido muchas cancelaciones de viajes, planes pospuestos, fiestas no celebradas, eventos con muchos invitados reducidos a un par de familiares, etc. Victoria no pudo viajar a Berlín con su grupo de política, yo tuve que cancelar una capacitación en octubre y una reunión con amigas en noviembre. Pero nada se compara con cancelar nuestro soñado viaje a México que seguramente no podrá reemplazarse nunca.

Con suerte podremos viajar en verano del 2021 pero no habrá posadas familiares, ni decoración navideña en las calles, ni intercambio de regalos, ni cena de Navidad, ni fiesta de fin de año con mis hermanos, ni la convivencia con los primos. Nuestra hija menor cumple sus 15 años en julio y todavía podría llevarse a cabo el plan original para celebrarlas, pero no sé… bajo estas circunstancias ya ni dan ganas de organizar nada.

Si hay algo que he aprendido este año es que no podemos planear a largo plazo. Así que no queda más que esperar y ver cómo se dan las cosas para ver si podemos viajar pronto al otro lado del mundo, con o sin fiesta de 15 años.

Nunca había estado tan triste como este diciembre, ni siquiera puedo reemplazar las posadas mexicanas con reuniones con amigos aquí porque no está permitido reunirse con mas de una familia extra. Tampoco puedo ir a tomar vino caliente a los mercados de navidad ni participar en actividades navideñas de la iglesia. No hay nada que pueda alegrar mi corazón en estos días grises y fríos. Escuchar música navideña me provoca llorar, pensar en lo que estaríamos haciendo allá también. Hago galletitas, hablo por videoconferencia con amigas y familia, e intento concentrarme en todo lo que tengo para sentirme agradecida. Pero aún así, es un adviento triste y será una Navidad demasiado tranquila y melancólica. Buaaaaaa!

… se abre una ventana

Esta entrada es la continuación de «Cuando se cierra una puerta» que escribí hace un par de semanas y que apenas tengo tiempo de completar. Es increíble como pasa el tiempo, pero no quiero dejar la entrada a medias porque esta segunda parte es muy importante 🙂

Después de la mala noticia de que no podría dar clases de español o informática en ninguna escuela secundaria alemana me puse muy triste. Tampoco es que llegara a la depresión pero si me afectó y tuve que hacerme a la idea de que si quería un trabajo, tendría que ser de otra cosa porque como ya lo he escrito en otras ocasiones, esto de dar clases de español por honorarios está bien como «hobby» pero no para tener un ingreso estable y seguro.

Así que un día me puse a leer los anuncios de empleo en el periódico local de la ciudad y vi uno que me llamó la atención. No crean que fue el primero, este año apliqué a más de 10 anuncios como «informática» sin ninguna respuesta positiva, ni siquiera invitándome a una entrevista.

En fin, el puesto era de una empresa de software para soporte al cliente y capacitación. Ambas tareas eran parte de mi trabajo como consultora hace algunos años, así que decidí enviar mis papeles sin pensarlo mucho.

Al día siguiente me invitaron a una entrevista con el dueño y director de la empresa. Las oficinas están a 15 minutos en coche de la casa en una antigua escuela primaria. La entrevista duró una hora y me fue mucho mejor de lo que esperaba, así que me invitaron a una segunda con el que sería mi colega directo y que hace el mismo trabajo que tendría que hacer yo.

Así que una semana después lo conocí y junto con el director, me entrevistaron nuevamente para saber detalles más específicos sobre mi experiencia y conocimientos de informática. Lo más increíble de todo, fue que para ambos mi pausa de 16 años no era un impedimento para el puesto, ni tampoco mi alemán no perfecto.

Y para mi grata sorpresa, unas horas después de la entrevista me llamaron por teléfono para avisarme que a partir de enero 2021 seré parte del equipo de trabajo de la empresa. Ya firmé el contrato, así que es oficial 🙂 Vuelvo a mi profesión después de una larga pausa y dejo las clases de español por completo.

Como es costumbre, tengo un período de prueba de 6 meses en el cual trabajaré 4 días a la semana para después pasar a tiempo completo. La empresa desarrolla software para los ayuntamientos de ciudades en toda Alemania, específicamente en tema de permisos de construcción y licencias de manejo. Por el momento no es posible viajar mucho y gran parte del soporte y la capacitación se hacen «en-línea», pero no queda descartada la posibilidad de viajar si es necesario.

Ya les iré contando como me va en esta nueva etapa profesional que implicará grandes cambios a mi horario de trabajo, dinámica familiar y tiempos de ocio 🙂 Pero creo que es el momento indicado ya que las chicas son adolescentes e independientes y ya era hora de volver al área que estudié y que me encanta 🙂

Semana 33- 2do «lockdown»

Hoy entra en vigor en Alemania el segundo «lockdown», descrito por la canciller Merkel como «suave» o «ligero» porque no incluye al comercio como en el del pasado marzo.

Está planeado sólo para el mes de noviembre, pero sinceramente creo que como sucedió en Marzo, lo irán alargando y alargando porque el panorama no es nada alentador. Aunque todavía no están llenos los hospitales ni el número de muertos es parecido al de marzo, se están preparando para cifras peores 😦

¿Qué estará cerrado?

  • Restaurantes, bares y discotecas
  • Gimnasios, lugares de masajes, piscinas, estudios cosméticos, etc
  • Hoteles para turistas
  • Museos, cines, salas de conciertos, parques de diversiones

Queda prohibido:

  • realizar actividades deportivas en grupo
  • reunirse más de dos familias (máx. 10 personas)

Así que a nivel personal en el mes de noviembre, se cancelan:

  • las clases semanales de ballet y hip hop de las chicas
  • reunión semanal con el grupo de tiro de mi marido
  • mis cursos de español en la VHS
  • la reunión anual con amigas mexicanas
  • las actividades de scouts y grupos juveniles

Curiosamente esta semana se publica el libro digital «Migrantes en cuarentena» que incluye algo que escribí en mayo: «Mis sentimientos en tiempos de Coronavirus». Ahora mis sentimientos son los mismos pero elevados a la 5ta potencia. Sigo molesta, preocupada y estresada.

A diferencia del «lockdown» de marzo, cuando apenas empezaba la primavera, esta vez toca en otoño cuando los días se vuelven más cortos, grises y fríos. Ahora no será posible hacer muchas actividades al aire libre y el estado de ánimo de la gente va a la baja 😦

De momento las escuelas permanecen abiertas pero ya hay planes de nuevas restricciones dependiendo del número de casos en cada ciudad. En nuestro estado Bajo Sajonia, en donde haya más de 50 casos por 100,000 habitantes será obligatorio el uso de mascarilla en clase, y si hay 100 casos se volverá al plan de reducir los grupos a la mitad, tomando clases una mitad mientras la otra se queda en casa y alternando por semana.

¿Qué pasará con la navidad? No quiero sonar demasiado pesimista, pero seguramente será una navidad muy triste y solitaria. Sólo con la familia sin mercados de navidad, ni fiestas con amigos o colegas, ni misa con la tradicional representación del nacimiento de Jesús.

Así que no me queda más que estar agradecida por los 47 años que viví a.C. (antes del Corona) y que disfruté tanto entre viajes, fiestas y reuniones familiares. Gracias porque mis hijas disfrutaron una niñez llena de tradiciones, vacaciones y festividades. Claro que d.C. (después del Corona) algún día volveremos a viajar, a celebrar con amigos y familiares y a reírnos de este mal año que nos tocó vivir. Pero definitivamente no será igual…

Las tiendas siguen abiertas pero ni ganas de salir a comprar, para qué? La crisis económica que se ve venir no tendrá precedente y más vale ahorrar para el futuro. Me da mucho pesar que tantos negocios como restaurantes y museos tengan que permanecer cerrados después de haber invertido tanto para cumplir con las reglas de «sana distancia» e higiene. Ya veremos cuantos sobreviven este segundo «lockdown» 😦

En mi caso me podré a hacer ejercicio en casa y a estudiar alemán para mejorar mi escritura en este idioma que todavía no domino. ¿Para qué? A pues sigue pendiente la entrada de continuación al «Cuando se cierra una puerta…», pero la próxima semana les cuento…

Cuidense mucho y ya veremos que novedades trae esta semana con las elecciones en Estados Unidos 🙂

Semana 22- Quiero despertar

Ya son cinco meses viviendo en esta pesadilla llamada coronavirus… fue un 13 de marzo cuando decidieron cerrar las escuelas y pocos días después cerraron tiendas y restaurantes. Al poco tiempo también cerraron las fronteras y poco a poco la gente fue cancelando eventos, fiestas, viajes, paseos, etc. Desde entonces debemos usar mascarilla en lugares públicos y comencé a contar las semanas que ya completan una veintena.

Cuando parecía que todo volvía a la normalidad, empieza a aumentar el número de contagios en Europa, y en América las cifras no son nada alentadoras. Esto ya parece la historia sin fin y creo que en los próximos meses las cosas no mejorarán.

La semana pasada estuvimos de vacaciones en la región vitivinícola del río Rin y fue muy triste observar que los restaurantes y tiendas estuvieran vacíos. De regreso a casa tomamos el tren y a pesar de ser temporada alta el tren también venía casi vacío. Deprimente 😦

Quiero mi mundo de vuelta, ese del 2019 sin coronavirus, mascarilla, cuarentena, miedo ni sana distancia.

Quiero mi mundo caótico, lleno de turistas por doquier. Japoneses tomando fotos, latinos probando cervezas alemanas, europeos disfrutando Cancun, australianos visitando safaris africanos!

Quiero mi mundo lleno de gente con niños corriendo en las calles y parques, grupo de jóvenes paseando por centros comerciales, ejecutivos visitando congresos internacionales.

Quiero mi mundo goloso con restaurantes llenos y bares a reventar. Con risas, bandas en vivo, copas brindando y porqué no, uno que otro borracho armando trifulca.

Quiero mi mundo desvelado con discotecas que no cierran, donde jóvenes bailan y se divierten hasta el amanecer.

Quiero mi mundo sudoroso con deportistas en gimnasios, carreras, competencias y partidos de todo tipo. Y también quiero el público que aplaude, brinca y se emociona con cada gol, medalla y logro alcanzado.

Quiero mi mundo con el cielo tapizado de aviones que llevan gente de un lado a otro, sea por negocios, vacaciones, visitas familiares, intercambios estudiantiles y mil razones más.

Quiero mi mundo consumista con tiendas llenas de gente probando nuevas prendas, escogiendo muebles o electrodomésticos, autos o bicicletas.

Quiero mi mundo fanático que asistía a estadios para apoyar a su equipo favorito, que hacía la ola y portaba la camiseta con orgullo.

Quiero mi mundo ruidoso donde la música no paraba en conciertos de todo tipo. Desde música clásica hasta rock, con cantantes famosos y otros en camino al estrellato, con el público coreando, con encendedores, aplausos y gritos de emoción.

Quiero mi mundo impaciente que esperaba haciendo filas en parques temáticos, cines y festivales. Para cruzar una frontera o para tomar un avión en el aeropuerto.

Quiero mi mundo loco por el arte, por conocer iglesias, museos y ruinas en todo el mundo. Por visitar exposiciones de fotografía, pintura, escultura o conocer libros nuevos a través de sus autores.

Quiero mi mundo creyente en tantas religiones que visitaba iglesias, mezquitas y templos alrededor del mundo. Con tantas peregrinaciones, celebraciones religiosas y eventos para unir comunidades en oración.

Quiero mi mundo trabajador que producía, construía y generaba trabajo para millones de personas que sostienen familias grandes y pequeñas. Ese mundo que no imaginaba que un virus pudiera poner su trabajo o negocio en riesgo.

Quiero mi mundo fiestero que no necesitaba razón específica para organizar una reunión, carne asada o fiesta. Quiero que la gente vuelva a celebrar bodas, bautizos, aniversarios con amigos y familiares. Que se celebre la fiesta de la cerveza, del tomate y del carnaval! Aquí, allá y más allá!

Quiero un mundo sin tanto desinfectante ni mascarilla para volver a ver sonrisas y escuchar con claridad lo que la gente me dice.

Quiero que alguien me pellizque y así despertar de una buena vez de esta pesadilla que se llevó mi mundo imperfecto pero con esperanza.

Quiero que alguien devuelva la cinta al punto donde estaba el primer contagio y evitar toda esta pandemia que parece no tener fin y que desencadenará consecuencias económicas, políticas y sociales sin precedentes 😦

Sueno pesimista? Si, pero necesito desahogarme para no enloquecer. Sé que no puedo devolver el tiempo y que nuestro mundo no volverá a ser el mismo que antes. Doy gracias a Dios por haberme permitido vivir 46 buenos años antes del coronavirus, en el cual viajé sin preocupaciones, conocí lugares increíbles y disfruté la vida sin restricciones ni cuarentena.

Ya veremos como nos va con el inicio de clases, con los mercados navideños y con lo que falta del año. Y yo que pensé que el 2020 sería un año extraordinario por su número y vaya que lo está siendo!

Se llegó el día!

Sí, precisamente hoy que celebro mi cumpleaños número 47 se llegó el día en que mis hijas me pasaron de estatura! Exacto, no sólo la mayor sino también la «chiquita» que la próxima semana cumple 14 años.

Obviamente sabía desde un principio que este día llegaría, pues en México tengo una estatura promedio, pero aquí soy «bajita» y aunque mis hijas no serán demasiado altas, creo que si alcanzarán la estatura promedio pero alemana.

No sé si fue la cuarentena o simple casualidad que en estos meses se pusieron a crecer rapídisimo. Primero fue en peso (estaban por debajo del límite inferior para su edad) y después en estatura. Se nota en la ropa que deja de quedarles y en la ropa que tienen que comprar, que ya no encuentran en el área de niñas sino en la de adultos, y no necesariamente XS.

Y esa es la ley de la vida… los hijos crecen y en un par de meses me verán hacia abajo como yo las veía hasta hace poco. Calzamos de momento todas el mismo número y pueden ponerse mis camisetas sin problema. Los pantalones no, pero chaquetas, vestidos o blusas sí. No es que quieran ponerse mi ropa, pero de vez en cuando necesitan algo y lo toman prestado.

Cómo pudieron darse cuenta en el título, esta semana hice pausa de la cuenta de semanas con el Coronavirus. Cuatro meses desde que empezó la cuarentena y aunque ya hemos vuelto prácticamente a nuestra rutina, todavía hay algunas restricciones y la vida «normal» todavía se ve lejana.

Y volviendo al tema de las hijas, hace 2 años las bicicletas que tenían les quedaron pequeñas y el año pasado no alcanzaban con seguridad las de adulto por lo que decidimos esperar. Finalmente esta primavera eligieron sus nuevas bicicletas y justo a tiempo, porque de momento hay una sobredemanda y están tardando mucho en llegar. Las suyas llegaron la semana pasada y están felices! Claro, son más grandes que la mía! Y aunque me encantaría dar una vuelta en ellas, los pies no me llegan al suelo 🙂

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Todas unas señoritas, mi mejor regalo de cumpleaños! Doy gracias a Dios por tantas bendiciones recibidas a lo largo de mi vida y por permitirme celebrar con la familia y amigas. Poco a poco han levantado las restricciones de reunión, así que iré a almorzar con unas amigas y esta tarde vendrán otras a merendar en dos turnos diferentes. El viernes celebraré con mis amigas latinas y habrá hasta piñata. Claro, sólo puedo invitar a nueve pero es un buen número para divertirnos aunque no haya abrazos ni besos de felicitación.

 

 

 

Retomando un antiguo pasatiempo

De niña y adolescente toqué el piano por muchos años, hasta que los deberes de la escuela no me dejaron tiempo para practicar y lo dejé de una y para siempre.

Bueno, eso creía yo… mi piano se quedó en Monterrey y no me había vuelto a interesar tocarlo, incluso cuando nuestra pequeña hija empezó a tomar clases de piano. Para practicar, el abuelo Martin nos pasó un viejo teclado y ni por error, pensé en volver a intentar alguna pieza.

Pero en estos días de cuarentena con tanto tiempo libre, volví a pensar en una idea que el año pasado me había estado rondando la cabeza. Y si compramos un piano? Al comentar mi idea con la familia, nuestra hija mayor comentó que le encantaría aprender a tocarlo. Y bueno, ya con dos personas interesadas en la familia y con una que ya tiene conocimientos, qué seguía?

Pues comprarlo! Ese mismo día lo busqué por internet, comparamos precios con un distribuidor local y se pidió! Llegó a los tres días y entre mi hija y yo lo instalamos sin perder tiempo.

Es un piano digital marca Yamaha de color blanco. Se puede conectar a mi iPad donde tengo una aplicación llamada Flow Key con la que puedo volver a reaprender lo que bien aprendí de chica y practicar piezas más modernas. Estoy fascinada con mi nuevo pasatiempo.

Además de relajarme, me ayuda a ejercitar mis neuronas porque eso de tocar con las dos manos al mismo tiempo es bastante complicado cuando no sé es joven y bello y se tienen 30 años sin práctica.

Victoria ha demostrado verdadero interés en tocarlo y a pesar de tener conocimientos2EA7B27A-4FBB-410F-A505-854E13F97F94_1_105_c elementales para leer las notas, está intentando sacar una pieza bastante complicada: River flows in you. Y cada nueva sección que practica se la aprende de memoria!!! La mía ya no da para tanto y tengo que seguir una partitura.

Cada día invierto al menos una hora en el piano y es increíble lo rápido que se pasa el tiempo! Obviamente he comenzado con versiones sencillas de canciones como «Perfect» de Ed Sheraan, «Hijo de la Luna» de Mecano y ahora estoy con «Corazón Partío» de Alejandro Sanz. No hay prisa por tocar en conciertos, pero si tengo como meta al menos llegar a tocar piezas como «Para Adelina» que llegué a tocar de adolescente. Ya veremos…

 

 

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