El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

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Trabajar en „home-office“

El tiempo va que vuela y ya voy a completar dos meses en mi nuevo trabajo como consultora de e-learning. Como lo escribí antes, la compañía está en el sur de Alemania y tiene oficinas en diferentes ciudades del país, siendo la más cercana de casa la de Essen, a 5-6 horas en coche.
Mi contrato es en „Home-Office“ y para efectos prácticos trabajo en la oficina de Essen aunque nunca tenga que ir. No soy la única empleada con este tipo de contrato y para mí es una situación completamente nueva, aunque no del todo desconocida.
Hace 15 años trabajé como consultora en una empresa, cuya oficina estaba en Frankfurt, pero los proyectos eran de tiempo completo en el extranjero y pocas veces tuve que ir a la oficina. En aquel entonces el término Home-Office no se conocía y aunque había internet y correo electrónico, no era común tener video-conferencias o capacitación en salones virtuales.
Ahora mis proyectos no son de tiempo completo y el puesto se supone tiene un 30% del tiempo dedicado a visitas a clientes, pero con la pandemia estos viajes se han eliminado y todo se hace de forma remota/virtual. La pregunta es: volverán los consultores a visitar a los clientes, a dar capacitación de forma presencial y llevar a cabo workshops en salas de reuniones?
Espero que sí, porque esto de ver a toda la gente en la pantalla a diario no es ideal para mí. El “Home-Office” en mi caso particular tiene ventajas y desventajas que a continuación escribo…
Ventajas:

  • No se invierte tiempo en el trayecto al trabajo. Tardo medio minuto de mi dormitorio a mi oficina 🙂
  • No se gasta en transporte, sea gasolina, boleto de tren o autobús.
  • Comodidad en el vestir. Normalmente me pongo pantalones deportivos y de la cintura para arriba procuro arreglarme como si fuera a la oficina porque uno nunca sabe cuando habrá una cita imprevista y hay que prender la cámara 🙂
  • Posibilidad de avanzar en tareas del hogar. Mientras me hago un café, vacío la lavadora de platos… y en mi camino a la cocina para prepararme un té, saco la ropa de la lavadora y la paso a la secadora.
  • Dependiendo de las reuniones, casi siempre como a mediodía con mis hijas. Ya sea que ellas cocinan y calientan, y yo sólo me siento a comer, o algunas veces puedo preparar algo sencillo mientras veo un vídeo o conferencia.

Desventajas:

  • No puedo asistir a los eventos presenciales entre colegas que cada vez son más frecuentes.
  • Mi contacto social se reduce a ver gente a través de la cámara.
  • Poca actividad física, ya que prácticamente no me muevo de mi escritorio durante todo el día.


La pregunta del millón y que hoy en día se hacen muchas empresas que intentan volver a la oficina, es si uno es más o menos productivo en casa? He escuchado todo tipo de opiniones y creo que es difícil comparar la productividad en ambos lugares. Adicionalmente se ponen en consideración temas como confianza, administración de tiempo, eficiencia, salud mental, etc.

En mi caso, puedo acomodar las 40 horas de trabajo a mi conveniencia y copié el modelo que tuve en mi último empleo: de 8 a 5 de lunes a jueves con solo media hora para comer, y el viernes de 8 a 3 🙂 Procuro salir a caminar por la tarde tres veces por semana para tomar aire fresco y moverme, mientras que los otros dos días hago gimnasia por la mañana. En la tarde-noche asisto a reuniones de la iglesia, del partido o me tomo algo con amigas para ver gente! Hasta ahora me he organizado bien con el trabajo de la casa, las chicas, las compras, etc.


Ya veremos como va evolucionando esto de la pandemia y sus efectos en el trabajo. El “new work” llegó para quedarse, pero espero que pronto tenga la oportunidad de visitar clientes, trabajar en proyectos con colegas en forma presencial y participar en eventos de la empresa, aunque tenga que viajar al sur!

Semana 77 – Nuevas reglas…

Sí, ya llevamos 77 semanas usando mascarilla y viviendo con el Coronavirus. Y el cuento o pesadilla o como quieran llamarlo parece no querer acabarse. Al contrario, hay nuevas variantes del virus, en algunos países están los números por las nubes y en otros se inventan nuevas reglas o leyes para más o menos sobrevivir en estos tiempos.

Nuestra familia tuvo la suerte de ir y volver de México sin contratiempos. Ni la familia de mi hermano que viajó de California ni nosotros regresamos con virus no deseados, ni la familia que dejamos en México se ha enfermado o contagiado de COVID por nuestra visita desde el extranjero. Ayudó que estuviéramos vacunados? Seguramente. Adicionalmente no fuimos a eventos masivos y no dejamos de usar el cubrebocas en lugares públicos. Teníamos que cuidarnos todos y así lo hicimos.

Pero desgraciadamente eso no puede contar cualquiera. En México los números de contagiados y fallecidos sigue subiendo y justo cuando regresamos a Alemania, volvían a limitar el aforo al 30%. Los hospitales y las funerarias no se dan abasto 😦

En Alemania los número no están subiendo como en México, pero tampoco nos hemos librado del bicho. A pesar de la lentitud del proceso de vacunación, ya se habla de un 60% de la población con las dos dosis (Impfdashboard) y por esa razón están empezando a cambiar las reglas del juego.

Hasta ahora se habían puesto más restricciones o quitado de acuerdo al índice de contagio por 100,000 habitantes. Gracias a Dios ya no sólo tomarán ese indicador, sino a partir de la semana pasada la aplicación de restricciones también tomará en cuenta el número de gente hospitalizada y el número de camas ocupadas en cuidados intensivos con pacientes de COVID. Hay que ser un gurú para entender cuando sí y cuando no se puede abrir un cine, una peluquería o tener clases, pero al menos poco a poco se van permitiendo eventos con más asistentes y locales que habían permanecido cerrados más de un año ya pueden abrir.

Pero lo más importante de todo este rollo es lo que ahora se llama la regla-3G. Las 3 Gs provienen de las palabras Geimpft (vacunado), Genesen (que tuvo COVID) y Getestet (persona que presenta un test con resultado negativo de COVID). Y así en muchos locales, eventos y lugares sólo se permite la entrada a estas personas. En pocas palabras, aquella persona que no está vacunada y no se ha enfermado de COVID, tiene que hacerse un test rápido para poder pasar la noche en un hotel, entrar a un restaurante o asistir a un concierto. Estos tests hasta ahora son gratuitos y se hacen en diferentes establecimientos en la ciudad. A partir de octubre dejarán de ser gratuitos!

Y eso no es todo, en algunos lugares como la ciudad de Hamburgo han implementado la regla 2G que excluye a los “Getestet” y pone mayor presión a que la gente se vacune o no podrá participar en la vida social de la ciudad.

Hace unos meses escribí la entrada “Privilegiados” porque ya veía venir que tarde o temprano la persona vacuna gozaría de ciertos privilegios para obligar de alguna manera a la gente a vacunarse. Ha funcionado la estrategia? No lo sé, pues desde hace semanas se quejan de que los centros de vacunación están vacíos y falta todavía el 40% de la población. Claro que los menores de 12 años no están considerados en la estadística y lo que demuestra que muchos de ese 40% no quieren o no pueden vacunarse.

En nuestra pequeña familia mi marido y yo volamos a México completamente vacunados y nuestra hija mayor (16) recibió su segunda dosis la semana pasada. La menor (15) recibió su primera esta semana y para finales de septiembre ya no necesitará hacerse test tres veces a la semana para poder ir a la escuela.

En nuestro estado Niedersachsen empiezan las clases la próxima semana y todo parece indicar que volverán todos (desde primaria hasta bachillerato) a la escuela. Seguirán usando mascarilla en el salón y tendrán ahora que realizarse 3 test por semana (lunes, miércoles y viernes) en lugar de dos, pero los grupos estarán completos. Además, los viajes de estudio se harán a finales de septiembre como están planeados y Caty irá a Berlín con su salón para conocer los edificios de gobierno y otros lugares importantes en la capital alemana. Desgraciadamente el viaje de Victoria que fue cancelado el año pasado (también a Berlín) no se realizará nunca 😦

Ayer fuimos a un restaurante a cenar y ya tenían un anuncio en la puerta con la regla 3G. En la semana viajaré a Saarbrücken por cuestiones de trabajo y también ya está en vigor la regla: tengo que presentar mi cartilla de vacunación o un test con resultado negativo. Y así, poco a poco… una estrategia del gobierno para obligar a vacunarse que no le gusta a todos y que sigue dando dolores de cabeza a los dueños de locales y negocios, pues el número de asistentes y clientes no sube y siguen temiendo por su situación financiera.

Así que seguiremos pendientes de cómo se va desarrollando esta pandemia que ya aburre, pero que no quiere dejarnos volver a la normalidad… si es que algún día será posible volver a los tiempos antes del 2020. Ya veremos….

Semana 67 – Y el verano llegó!

En un abrir y cerrar de ojos llegó mi estación favorita, el verano y en esta ocasión llegó con muchísimo calor! En algunas partes llegaron a más de 35 grados que para los estándares alemanes es muchísimo! En Stade llegamos a 30 y a partir de hoy descenderá la temperatura para llegar a duras penas a los 22 grados.

Acepto que he estado muy desconectada, pero aquí les van las novedades de las últimas semanas…

– después de la sorpresa de mi despido, me inscribí a dos cursos de alemán para mejorar mi escritura y vocabulario de negocios. Ya se acabaron y aprendí mucho, aunque me queda claro que tengo que ponerme a practicar si realmente quiero hablar y escribir mejor.

– la agencia del trabajo me autorizó una formación llamada „Arbeiten 4.0“ para aprender sobre la nueva forma de trabajar en tiempos de la digitalización. Dura 4 semanas y ya llevo la mitad. No cumplió con mis expectativas… y seguiré aprendiendo por mi cuenta para actualizar mis conocimientos y seguir aplicando a puestos relacionados a la informática.

– ya compramos los boletos para irnos a Monterrey, justamente en un mes! Aprovecharemos el viaje para celebrar los XV y Sweet 16 de las chicas con una misa de acción de gracias y una cena familiar. Además, pasaremos unos días en Puerto Vallarta. Ya hace falta tomar vacaciones de verdad!

– las chicas volvieron a clases normales hace dos semanas y todo parece indicar que así terminarán el ciclo escolar. A partir de hoy ya no tienen que usar mascarilla afuera :), sólo en los pasillos.

– poco a poco la vida vuelve también a la normalidad y aunque varía de estado a estado, aquí por ejemplo ya no es necesario usar mascarilla en la calle, ni hacerse test rápido para comer en un restaurante.

– la vacunación va todavía muy lenta y según leí por ahí, apenas va el 30% de la población con las dos vacunas. Al menos mi marido y yo tendremos ambas dosis antes de volar a México.

Así que a seguir disfrutando el verano en casita, sin trabajo, pero con mucho que aprender por mi cuenta y mucho que planear para nuestras vacaciones. Ya cuando regrese de México me pondré las pilas para buscar trabajo.

Que tengan un lindo verano y si se van de vacaciones, que la pasen genial!!!

Semana 63 – Privilegiados

Ya se acabó mayo y poco a poco el clima va mejorando. Abril y mayo fueron meses lluviosos y frescos, pero confío en que junio traiga temperaturas más cálidas y este verano sea caluroso.

Y también poco a poco se van eliminando las restricciones del Covid. Muy lentamente porque la estrategia de vacunación sigue siendo un desastre y va muuuuy lenta. Como en la mayor parte del mundo, se elaboró una lista de prioridad para que la población se vacunara de acuerdo a edad, profesión o estado de salud.

En enero empezó el grupo 1 que incluía personal médico y apenas hace dos semanas empezó el grupo 3 que incluye a mayores de 60 años, educadoras, policías y personas con enfermedades cardiacas, entre otros.

Bueno, en cada estado la prioridad va a diferente ritmo, y la cantidad disponible de vacunas también varía de región a región. Pero evidentemente el proceso va lento y hay muchas razones para explicarlo. Este artículo explica muy bien las mas importantes.

Al mismo tiempo que se vacuna a la población, han aparecido múltiples escándalos como el de la vacuna Astra Zeneca, que al principio estaba solo autorizada para menores de 60 años, luego solo para mayores de 60 por los casos de trombosis y finalmente se ha autorizado para quien voluntariamente la quiera. Parece chiste, pero es real.

Además, en las últimas semanas se han empezado a dar privilegios a las personas que ya tienen las dos dosis de vacuna. Por ejemplo, no necesitan hacerse test rápido y pueden entrar a tiendas, restaurantes y evitar la cuarentena en caso de viajar. Algo que ha dividido a la población y con justa razón. Que culpa tiene un joven sano de no estar vacunado? Gracias a la burocracia, falta de vacunas y estrategia política, la juventud ha quedado al final de la lista! Y veremos si para otoño están vacunados 😦

A mediados de abril me llegó una carta del estado de Niedersachsen que decía que mi seguro social me incluía en el grupo 3 de prioridad. No se menciona la enfermedad y yo no estoy segura si es por mis problemas de apnea, presión alta, piedras en el riñón, osteopetrosis o alguna otra cosita que yo misma desconozco 🙂 Con dicha carta, podía registrarme en el centro de vacunación de mi ciudad.

Sinceramente yo no tenía pensado vacunarme. Soy pro-vacunas, pero en este caso particular soy bastante escéptica y no estoy de acuerdo con muchas cosas con respecto a la pandemia, la vacuna, las medidas tomadas, etc. Quería ser de las últimas y sólo si fuera obligatoria para viajar o para volver a la vida „normal“…

¿Qué hacer? Por un lado no podía perder la oportunidad dada, viendo que tanta gente si quiere vacunarse y no entra en ninguna lista de prioridad. Por otro lado los privilegios de la gente vacunada para volver a la normalidad van en aumento. Así que después de un par de días de pensar y hablar con algunas personas, decidí registrarme… sólo para entrar en una lista de espera!

La primera cita fue el 18 de mayo, casi un mes después de registrarme. La segunda está programada para finales de junio. En este tiempo quedé desempleada y reservé mi viaje a México. Casualmente podré viajar vacunada y ya veremos que otros privilegios obtengo en las siguientes semanas.

Por otro lado mi marido se hizo un examen de sangre para saber si tenía anticuerpos y ver si podía disfrutar de los privilegios de los „vacunados, contagiados y testeados“. (ver caricatura arriba) En la cita para sacarle sangre, el médico le comentó que la próxima semana tendría algunas vacunas de Astra Zeneca y que podía apuntarse en una lista si estaba interesado. Así lo hizo y casualmente le dieron cita el mismo día que yo tenía: 18 de mayo.

A él lo vacunaron en el consultorio médico del vecindario, a mí en el centro de vacunación de la ciudad. La burocracia fue la misma pero en mi caso, era una de cien personas y el proceso duró mucho mas.

El centro de vacunación se adaptó en una fábrica ubicada en la parte industrial de Stade. Desde que llegué hasta que salí pasé por 4 o 5 puntos de control, llené y firmé varios papeles, estuve en dos salas de espera: primero para esperar a que me asignaran una cabina para vacunarme, la segunda para esperar que pasarán 15 minutos después de la vacuna. En total llegué a contar 100 personas esperando su vacuna en la primera sala y otros 100 empleados que revisan papelería, miden temperatura, indican el camino, etc. Adicional a la cantidad de papeles para explicar los efectos secundarios, formularios de salud actual y autorización de manejo de datos personales, muchos empleados usaban tabletas para documentar el proceso y había pantallas en las salas para indicar qué cabina te correspondía o si ya podías irte a casa.

No cabe duda, los alemanes arman en un santiamén centros de vacunación con alta tecnología, pero no me quiero imaginar los costos que éstos representan. Centros que en un par de meses tendrán que ser desmantelados 😦 Y de burocracia mejor ni hablamos!

Justamente hace 3 semanas me vacunaron contra el tétanos porque la última la había recibido hace 10 años. No tuve que firmar ningún papel ni llenar ningún formulario! Si si si… no es experimental como la del COVID, ya lo sé 😉

Pero bueno, ya formamos parte del 40% de la población alemana que ya tiene una dosis. Sí, apenas el 40%! Con dos dosis apenas va el 15%. Triste caso! (Fuente: Impfdashboard)

Y definitivamente privilegiados!

Semana 59 – desempleada y harta

Seguimos en pandemia, con todo cerrado, sin posibilidad de reunirse con amigos ni de viajar. El ánimo de todo el mundo anda por los suelos y nadie ve un fin cercano a esta pesadilla.

Como lo escribí en mi última entrada, mi única satisfacción era mi trabajo que me permitía desconectarme del mundo exterior para concentrarme en las videoconferencias, soporte a clientes y aprender sobre el software de la empresa.

Pero el gusto me duró poco. No alcancé ni a invitar a mis amigas a tomar unas copas para celebrar el nuevo trabajo, cuando ya ni lo tengo. Sí, triste…. muy triste. La semana pasada me avisaron que mi perfil no cumplía con las expectativas, y que necesitaban a alguien más técnico. Yo ya lo había notado y aunque hice todo lo posible para ponerme al corriente, mis habilidades técnicas (servidores, bases de datos, java, etc.) no iban a mejorar de un día para otro.

Estaba en período de prueba, un período que se da a ambas partes para ver si el trabajo es lo que se esperaba. A mí ya se me iba el sueño en pensar todo lo que tenía planeado para el día siguiente y si iba a poder lograrlo o no. Faltaban dos meses para completar los 6 meses de prueba, y mi jefe se me adelantó.

Además, otro punto en mi contra fue mi comunicación escrita en alemán. Ya lo había escrito por aquí… mi miedo no resultó infundado, y ahora sé que es un hecho. A pesar de tener ayuda de herramientas de traducción y corrección, tardaba mucho tiempo en redactar los correos electrónicos para colegas y clientes. Y en muchas ocasiones, tenía que pedir a algún colega su visto bueno antes de enviarlo al cliente. Mi alemán hablado es mucho mejor y de alguna forma, puedo comunicarme, dar cursos y explicar la solución a un problema. Pero escribir? Ya no me da miedo, me da pánico!

En fin, la experiencia de trabajar en una oficina después de tanto tiempo fue muy satisfactoria. Aprendí muchísimo, me encantaba mi rutina diaria de ir al trabajo, ver a los colegas, y volver a casa después de 8 horas. Les agradecí la oportunidad otorgada y ahora ya sé mis áreas de mejora, para que a la próxima no me agarren desprevenida.

No tengo idea de como mejorar mi redacción en alemán. Antes de comenzar con el trabajo, ya me había comprado un montón de libros y tomé un curso de “alemán para el trabajo”, pero nada de eso logró mejorar mi déficit de redacción. Si alguien tiene alguna idea, se los agradeceré infinitamente.

Y ahora sí que estoy desempleada al 100%. Mis cursos de español están a cargo de otra profesora y no creo encontrar trabajo en un corto plazo. Estoy preocupada, pero confío en que se presente una nueva oportunidad que se adapte mejor a mis habilidades y conocimientos. Mientras me pondré a mejorar mi alemán escrito.

De la pandemia mejor ni escribo. La estrategia de vacunación deja mucho que desear… apenas van con los mayores de 60 años y esto no parece tener fin, entre mutaciones, toque de queda, tests rápidos, etc.

Mis hijas iban a volver a la escuela después de las vacaciones de pascua pero se quedaron con las ganas, porque subió el índice de contagios en la ciudad y continuaron con “home-schooling”. Sólo han ido a la escuela dos días desde mediados de diciembre del 2020. Ya están hartas, desmotivadas y podría decir que en depresión.

El “homeschooling” después de un año sigue consistiendo en auto-estudio. Se les envían textos y ejercicios por correo que tienen que devolver en determinado tiempo. Luego les envían una hojita con las respuestas para que ellos mismos se corrijan. Mi hija mayor sólo tiene videoconferencias en 4 de 10 materias, y la menor en 6. Fatal! Pero todo parece indicar que la próxima semana podrán volver a clases si el índice de contagios se mantiene bajo. Ya veremos…

También la próxima semana tenemos planes de ir a la playa del Mar Báltico a pasar el puente de la “Asención del Señor”. Ya veremos si nos dejan…

Así que ahora desempleada, harta y cansada de esta pandemia, sin perspectivas ni idea de cuándo podremos volver a tomar un café en un restaurante, ir al cine, reunirnos con amigos o tomar un curso de lo que sea (presencial y no virtual). Aún las personas vacunadas siguen teniendo miedo…

Ojalá la próxima entrada sea un poco más optimista y con mejores noticias sobre mi trabajo, la escuela de las niñas, la vida social y la vacunación. Ojalá…

Un año de COVID- 12 cosas positivas

Después de mis últimas entradas que no han sido nada optimistas, he decidido copiarme una idea muy linda de mi amiga Yadira. Ella es también mexicana viviendo en Alemania, pero en la capital! Y así como yo, tiene su blog que más de una vez me ha inspirado a copiarla, jiji.

Ya tenemos un año viviendo entre mascarillas, “lockdowns”, contagios, distancia social y mil cosas que ni en mi peor pesadilla hubiera imaginado. Ya estoy harta y temo estar entrando en una depresión porque ando de un humor de perros y poco o nada me alegra el día. Así que para hacer una pausa de todo este negativismo que me rodea, hice una lista como la de Yadis con 12 cosas positivas que he aprendido o han sucedido en los últimos 12 meses.

1. Trabajo. Desde hace 3 meses trabajo en una pequeña empresa cerca de Stade como informática. La mayor parte del tiempo me la he pasado aprendiendo el software que ellos mismos desarrollaron para el control de permisos de construcción, y que se implementa en las oficinas de gobierno correspondientes. Pero poco a poco ya voy haciéndome cargo de proyectos, capacitación y soporte. Estoy muy contenta por la oportunidad que me han dado, considerando que estuve fuera de mi profesión muchos años. Sigo batallando con mi alemán, sobretodo escrito, pero mis colegas me echan la mano y voy mejorando día con día.

2. Deporte. Por cuestiones de salud, me han obligado a hacer ejercicio para fortalecer los músculos de mi cintura, cuello y espalda. Eso de los gimnasios no es para mí, y con la pandemia como quiera hubiera sido imposible visitarlos, así que me compré un programa de CDs con rutinas diferentes para 12 semanas. No voy a decir que lo hago diario, porque mentiría, pero procuro hacerlo 4 veces por semana por la mañana. Me siento muy bien desde entonces y sí he notado diferencia en mi energía y fuerza 🙂

3. Peso. A pesar del encierro y el poco contacto social, mi peso corporal no ha aumentado y trato de cuidarme para no subir. Nunca he tenido problemas en este tema, pero después de los 45 si he notado que si me pongo a comer todo lo que quiero, ya no es como antes, que mi peso se conservaba igual. Así que a bajarle a los antojitos…

4. Alimentación. El año pasado finalmente cedí a las recomendaciones de unas amigas para probar los búlgaros (Kefir). Ya había oído mucho de ellos y me resistía… pero he de confesar que fue una buena idea integrarlos en mi dieta diaria. Cada mañana, cuelo la leche donde los búlgaros se reproducen y la mezclo con fruta para prepararme un buen “smoothie” de desayuno. Ya me acostumbre al sabor y mi estómago funciona de maravilla.

5. Bowls. También en el tema de alimentación, algo nuevo que empecé a hacer este año por cuestiones de falta de tiempo y que tengo que llevar comida al trabajo, fue preparar los famosos “Bowls”. Compré un libro y cada semana pruebo una o dos recetas diferentes. Sé que no es una moda reciente, pero para mí es la novedad y de verdad que son muy prácticos, ricos y saludables. Me encanta comprar ingredientes desconocidos para preparar un “Bowl” nuevo.

6. Piano. Cuando empezó la pandemia decidimos comprar un piano para nuestra hija mayor y para mí, pero como era de esperarse, la que lo usa casi a diario soy yo! Es mi mejor pasatiempo en estos días y procuro practicar mínimo media hora diaria. Me relajo, me ayuda con la concentración y aprendo canciones nuevas. Después de 30 años de no tocarlo, nunca imagine que iba a agarrarle tanto cariño a un antiguo pasatiempo.

7. Rompecabezas. Otro buen pasatiempo cuando no se puede salir ni reunirse con nadie, es armar rompecabezas! Empecé con uno de mariposas, luego uno del día de muertos/película Coco. Durante estos días de vacaciones estamos armando uno en familia sobre cosas típicas en el mundo. Interesante y divertido a la vez!

8. Salud. Algo muy bueno en estos 12 meses es que toda la familia ha sobrevivido sin enfermarse, no sólo del COVID sino de otras enfermedades. Las visitas médicas durante este año han sido solo para control y la única visita al hospital ha sido para recoger a mi amiga Regina cuando le pusieron un marcapasos. No me puedo quejar y espero así sigamos…

9. Pequeños cambios. El proyecto de remodelación de uno de los cuartos de baño se ha retrasado, pero no por eso no ha habido cambios en casa. Ahora que ya tengo un sueldo seguro, me he dado unos lujitos para cambiar tapetes, marcos y cosas de la cocina. Incluso ordené un montón de tuppers nuevos para reemplazar todos los viejos que tenía desde que me casé, jiji. No son grandes proyectos, pero si le dan un nuevo aire a las habitaciones y a la vida diaria!

10. Política. Yo que me quejo del gobierno a diario, he decidido participar activamente en la política de mi barrio. Como soy la encargada de la página de internet, la alcaldesa me invitó a participar y pues porqué no? Así puedo conocer gente del barrio y proponer ideas nuevas para mejorar problemas de la comunidad. Apenas hace unas semanas fue la primera reunión (virtual por supuesto) y en los próximos meses habrá más para planear el plan de trabajo para las elecciones de septiembre. Obviamente empiezo como “achichincle”, pero igual y me gusté y al rato termine de canciller, jaja!

11. Coche nuevo. Mi marido recibió la oportunidad de tener un coche de la empresa donde trabaja, y desde octubre tenemos coche nuevo. Es obviamente propiedad de la empresa y ellos pagan seguros, revisiones, reparaciones, etc, pero mi marido paga una módica cantidad para poderlo usar también de forma privada. El plan es que en verano cambiemos también mi coche, pero ya veremos.

12. Y por último, termino con la misma idea de Yadira. Doy gracias a Dios de que no me he vuelto loca, aunque ya me falta poquito. También agradezco que mis hijas y mi marido, así como mi familia en México sigue bien, tanto de salud física como mental. Y le pido a Dios con todas mis fuerzas para que esta pesadilla termine pronto.

La lista podría ser un poquito más larga, pero la dejo hasta aquí. Para todos aquellos que están como yo, al borde de un ataque de nervios, les recomiendo este ejercicio. Ponerse a pensar en las cosas positivas que han vivido en estos 12 meses, escribirlas y porqué no? Compartirlas para que otros hagan lo mismo. Ayuda a distraerse, a darse cuenta que no todo es tan malo y que hay mucho que agradecer.

Muchas gracias por leerme y espero hayan tenido una linda Pascua. La nuestra fue muy aburrida y al igual que la navidad, el día de reyes, el carnaval, etc… la Semana Santa me pasó de noche y siento como si el tiempo estuviera detenido. Las festividades han pedido importancia y se viven como un día cualquiera. Ni fotos, ni invitados, ni placer… de momento el departamento que habíamos reservado para estos días lo reservamos para mediados de mayo en el puente de la Asención del Señor, veremos si para entonces nos dejan viajar al mar Báltico o seguimos en “Lockdown”.

Cuídense mucho y hasta la próxima!

Déjà-vu

Seguramente todos conocen esta palabra que describe ese sentimiento de que ya hemos vivido un momento determinado… uno siente como si estuviera en una película y se estuviera repitiendo una escena particular por segunda vez.

Justo así me siento a un año de haber comenzado la pandemia. El año pasado pasamos Pascua en casa y no visitamos a los abuelos paternos porque una de las restricciones más importantes en aquel entonces era -no visitar a los adultos mayores-. No fue tan dramático porque las chicas ya están grandes y esa tradición de buscar huevitos y regalos en el jardín de mis suegros ha pasado a segundo plano. Ya son dos adolescentes y sí buscaron huevitos en nuestro jardín, pero más para la foto que por gusto, jiji.

Vimos los servicios religiosos por televisión, preparamos tarjetas de pascua para los ancianos del asilo de la ciudad y celebramos el domingo de Resurrección en casa solitos. “Pero el próximo año todo será mejor”, decíamos….

Mmmmm…. y ya llegó la Semana Santa del 2021! Mejor que la del año pasado? Nada que ver! El mes pasado decidimos de forma espontánea reservar un departamento en la costa del Mar Báltico, aún sabiendo que no hay restaurantes ni comercio abierto, podríamos caminar por la playa y salir de casa por algunos días. Mi marido y yo pedimos el jueves Santo y el martes de la semana de Pascua de vacaciones, para así completar casi una semana fuera de casa.

Ya contábamos los días para que llegaran las esperadas vacaciones y justo la semana pasada, nuestro plan se desvaneció como otros muchos del año pasado. Adicionalmente a los hoteles que ya están cerrados desde hace 6 meses, durante Pascua se prohíbe la estancia como turista en cualquier tipo de alojamiento en todo el país! Así que nos llamaron por teléfono para cancelar nuestra reservación y echar por la borda nuestras vacaciones. No pude evitar llorar de coraje, tristeza, impotencia…

Y así me siento… en un Déjà-vu que parece ser eterno. La decisión de reservar el departamento había llegado después de que se había cancelado el “Stage Week” que originalmente estaba planeado para abril del 2020. Lo habían pospuesto a Octubre del 2020, luego a las vacaciones de Pascua del 2021 y ahora se ha cambiado para Octubre del 2021. Parece chiste, pero es verdad! Una semana de clases de baile, canto y actuación para presentar la obra al final en el teatro de la ciudad con 100 chicos en escena parece que no volverá a ser posible por un buen rato. Como opción dos para que las chicas no se aburrieran durante las vacaciones, las inscribí en un par de campamentos para líderes juveniles que organiza una asociación local. La cancelación llegó hace algunas semanas y por eso habíamos pensado en la opción 3: pasar unos días en la playa.

Pero no, nos quedaremos en casa de jueves a martes porque incluso las excursiones de un día a lugares turísticos cerca de casa están prohibidas. No podemos ir a Cuxhaven al “Watt” (llanura de marea), ni a las playas del Río Elba en Stade, ni de compras a Hamburgo, ni a visitar a los abuelos… deprimente! He pedido un par de rompecabezas de 1000 piezas para matar el tiempo y seguramente pasearemos por el barrio en bicicleta o veremos series en Netflix todo el día en pijamas.

Las chicas fueron a clases presenciales el jueves y viernes de la semana pasada y ahora siguen dos semanas de vacaciones de Pascua. Qué pasará después no lo sabe nadie… quieren seguir con clases presenciales en escenario B (con la mitad del salón), pero todo dependerá del famoso índice de contagio y planean hacer “Tests rápidos” dos veces por semana al personal y alumnado. No me quiero ni imaginar el caos que será hacer tests a 500 alumnos cada tres días. Lo mismo piensan hacer en las primarias, y para los chiquitines de kinder, los padres harán el test en casa. Ese es el plan, pero ya les contaré si al final de cuentas se pone en práctica o sólo queda en una idea loca más de esta pandemia.

El haber ido a la escuela dos días no fue suficiente para levantar el ánimo de nuestras hijas… siguen sin ganas de hacer nada, ni de cambiarse de ropa, ni de salir a tomar aire fresco… ya están hartas de todo! Y cada rato me dicen que no tienen motivación… para qué vestirse? para qué salir? para qué hacer las tareas si los maestros ni las revisan? Quiero llorar al verlas así… nada de lo que les digo les parece bien y no me quiero imaginar como estarán los niños y jóvenes que ya tienen más de un año en “home-schooling” en otros países como México.

Y el panorama no pinta nada bien… aquí los encabezados son alarmistas y pintan la “tercera ola” como la más mortal, la peor, la que saturará todos los hospitales, etc. No hay vacunas para abril y todavía siguen con los mayores de 80 años. Viajar en verano? Nadie quiere planear nada para no perder su dinero otra vez o para que les cancelen en el último minuto. Todo mundo en incertidumbre, sin perspectivas y con miedo, mucho miedo!

Ya veremos que nos depara esta primavera que de entrada empieza mal 😦

Semana 53 – De compras con cita

Ya cumplimos un año usando mascarilla en lugares públicos y la cuenta continúa…Veremos hasta qué número llegamos con esta forma de vivir que ya tiene harto a más de uno.

Hace dos semanas el gobierno alemán permitió la apertura de algunas tiendas con una serie de condiciones que ni ellos mismos entienden. Todo basado en el “índice de contagio” que aquí parece ser el número más importante hoy en día. La tabla se vería mas o menos así y el mencionado númerito esta indicado en el tercer renglón (unter 50, 50-100)

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Eso sí, la nueva modalidad al menos en nuestro estado Niedersachsen es que se puede visitar una tienda sólo con previa cita. Sí, así como quién va al médico o al peluquero. El año pasado de junio a diciembre, el número de visitantes en cualquier tipo de local estaba limitado y se controlaba con bolsas, canastillas, tarjetitas, etc. Pero parece que ese sistema no les pareció suficientemente seguro y ahora hay que llamar por teléfono o registrarse en internet para poder visitar una tienda, y por supuesto por tiempo limitado.

Era de esperarse que muchas tiendas no quisieran abrir bajo estas circunstancias, así que el centro de nuestra ciudad Stade sigue pareciendo pueblo fantasma. Dos sábados tuve que ir a la óptica para graduarme y recoger los lentes, claro, con cita previa, y pasé de largo por las pocas tiendas de ropa que estaban abiertas. También dejé unos relojes para cambio de batería en una joyería… para eso nos dijeron que no teníamos que hacer cita pero como quiera tuve que esperar casi media hora para entregarlos.

De verdad que no tenía ganas de participar en este circo pero como amenazan con volver a cerrar, decidí hacer una cita para una de las tiendas grandes de la ciudad para que las chicas vieran zapatos y ropa. Yo quería comprar decoración de pascua para la temporada. Llamé por teléfono el viernes y tuve que dar no sólo nuestros nombres completos, sino también la dirección y mi teléfono. El sábado, todas tendríamos que llevar identificaciones para presentarlas a la entrada de la tienda. Como las niñas todavía no tienen carné de identidad, podrían llevar su pasaporte o su tarjeta del seguro médico. Por teléfono se me informó que tendríamos una hora en la tienda, incluyendo el tiempo para pagar. Además, teníamos que llegar 15 minutos antes de la cita para llenar unos formularios a la entrada. Al colgar, no sabía si llorar o reír. Hasta donde hemos llegado con esta pesadilla!

El sábado llegamos puntuales a la tienda y después de llenar los formularios, presentar nuestras identificaciones, desinfectarnos las manos y tomar una canastilla cada una, pudimos entrar para encontrarnos con un espectáculo que no me esperaba: un par de andenes con decoración y ropa de Navidad! Claro, en oferta!

Y la decoración de pascua? Nada! Ni un huevito, ni de chocolate, ni de porcelana, ni para colgar, ni para nada! La ropa y el calzado todavía de invierno, y nada para la nueva temporada de primavera-verano. Cabe señalar que esta tienda no vende por internet y es comprensible que no han querido surtir nada nuevo, si tienen los pasillos todavía llenos. Después de dar algunas vueltas y elegir un par de cositas, pasamos a la caja. Obviamente nos sobró tiempo, pues ni ganas de ver chaquetas, bufandas y botas en plena primavera. Durante nuestra estancia, si vi a 5 parejas/familias a lo largo y ancho de la tienda fueron muchas. Los probadores estaban cerrados y la mercancía estaba desorganizada. Una experiencia desagradable y sin ganas de repetirla.

Después nos fuimos a lo que ya forma parte de nuestra rutina del sábado: las tres al supermercado. Yo con un carrito, y mis hijas con otro. En los últimos meses, esta ha sido la salida de la semana de las chicas, donde pueden ver gente y elegir sus antojos para su tiempo de ocio, que sobra decir que es bastante! Creen que en el supermercado hay control de clientes? Para nada! Parece verbena y cada sábado lo veo más lleno! Eso sí, con mascarilla pero eso de la sana distancia ya ha pasado al olvido. Y mientras tanto el pequeño comercio teniendo que invertir tiempo, papel, dinero y esfuerzo en formularios, citas y demás!

De forma espontánea mientras estábamos en el supermercado, mi hija mayor hizo una cita para otra tienda de ropa en las afueras de la ciudad. Misma preguntadera por teléfono pero si nos dieron una cita para cuando termináramos de hacer la compra. El panorama fue un poco mejor, porque esta tienda si tenía ropa de primavera-verano. Compramos algunas cositas y volvimos a casa cansadas y pensativas sobre lo poco que logramos hacer durante el día. Antes era un buen pasatiempo ir de compras, reservábamos un día para surtir el closet para la nueva temporada, entrábamos al azar en una tienda y en otra, comíamos en un restaurante y seguía el tour hasta el anocher. Ahora? Bueno, ya mejor ni digo nada porque con eso de que parece que volverán a cerrar todo, habrá que esperar a lo que nos depara el verano y el futuro en este tema. Buaaaaa!

Semana 50 – y sigue la pesadilla

En dos semanas cumplimos un año de haber comenzado el primer confinamiento y el uso de mascarilla en lugares públicos. Quién iba a decir que esta pesadilla llegaría para quedarse?

Después de un año las cosas lejos de mejorar, han ido complicándose y todavía no se ve luz al final del túnel. El verano pasado se abrieron los restaurantes y todo parecía mejorar al llegar el otoño. Las clases se reanudaron, la gente podía reunirse con pocas personas y las cifras parecían alentadoras. Pero a principios de noviembre decidieron cerrar restaurantes y hoteles para contener los contagios y antes de Navidad todo el comercio se cerró por completo. Los niños salieron una semana antes de vacaciones y terminó el 2020.

Pero no la pandemia 😦 Hoy empieza marzo y las ciudades lucen vacías, las tiendas permanecen cerradas y sólo los supermercados, farmacias y algunos otros giros “esenciales“ tienen el lujo de abrir sus puertas a determinado número de consumidores con mascarilla.

Las peluquerías y tiendas de plantas abrirán a partir de hoy y durante la semana decidirán el destino del resto. Las escuelas primarias en nuestro estado (Niedersachsen) están abiertas desde enero bajo el escenario B que significa que cada semana o ciertos días va sólo la mitad de los alumnos y se alternan. A partir de 5to año no han vuelto a la escuela este año y siguen en „homeschooling“ por tiempo indefinido. El plan era empezar en escenario B este mes, pero lo pospusieron y confío en que esta semana decidan para cuándo pueden volver a las aulas.

Los restaurantes ya cumplen 4 meses cerrados y sólo pocos tienen entrega de comida a domicilio o para recoger en ventanilla. Pocos hoteles están abiertos y sólo pueden recibir a gente que viaja de trabajo, nada de turistas. Desde noviembre! El comercio en general sigue cerrado y pocas tiendas han creado el concepto de pedir por teléfono y puedes pasar a recogerlo a la puerta. Desgraciadamente la digitalización en Alemania esta en pañales y no todas las tiendas tienen venta en línea, mucho menos las pequeñas. El ganador #1 de esta situación ha sido Amazon obviamente.

Yo cumplo esta semana dos meses en mi nuevo trabajo y no termino de dar gracias a Dios por esta oportunidad. La escuela donde daba clases de español estará cerrada hasta mediados de abril y sinceramente creo que sin mi trabajo ya me hubiera vuelto loca. Gracias gracias gracias! Sigo aprendiendo mucho, poco a poco voy agarrando confianza con el alemán y ya me han asignado mis primeros proyectos. Estoy contenta y espero todo siga así para pasar el período de prueba en verano.

Las chicas ya están desesperadas y piden a gritos volver a la escuela. Sus salidas se limitan a sus citas con el ortodoncista, al supermercado de vez en cuando y a caminar por el vecindario para tomar aire fresco. No se han reunido con nadie desde que empezó el año y la motivación por estudiar es demasiado baja. Aquí el „homeschooling“ en la mayoría de las materias consiste en bajar tareas del internet, realizarlas y devolverlas al servidor. Pocas veces reciben retroalimentación de sus profesores y las videoconferencias son contadas en la semana, la mayoría con problemas técnicos y canceladas a media sesión. Un verdadero desastre!

Desde enero sólo esta permitido reunirse con una persona y en estos dos meses he visitado a algunas amigas, pero siempre de una en una. Ni rosca de reyes, ni reunión por San Valentín o carnaval, nada! Y por lo que parece esto se alargará un par de meses 😦

Y de viajes mejor ni hablamos. No hemos salido a ninguna parte y no hay manera de planear nada. La probabilidad de viajar a México cada vez disminuye más y veo bastante difícil lograr nuestro propósito de visitar a la familia en verano. Alternativa B no tenemos porque no queremos reservar nada para perder nuestro dinero o quedarnos con las ganas.

Aquí el tema de las vacunas es otro desastre y mejor ni escribo al respecto para no derramar más bilis. Las mutaciones del virus se multiplican, las cifras no mejoran y las restricciones parecen eternas. El año 2021 pinta fatal.

Y eso que sigo a huelga de noticias y no leo ni escucho nada que tenga que ver con el virus, las vacunas o la crisis económica. Pero como pueden imaginarse, por los colegas, la familia o los amigos se entera uno de lo principal que he escrito arriba.

Lamento mi tono pesimista pero de momento no tengo otro. Estoy muuuuy preocupada por el ánimo de mis hijas, la situación en México, el no saber cuándo podremos ver a la familia mexicana y por la incertidumbre en general.

Pero bueno, la primavera esta a la vuelta de la esquina y mínimo la naturaleza sigue su ritmo y el panorama se vestirá de verde, con flores por doquier. El clima mejorará y con suerte, para Pascua podremos ir de compras, comer en un restaurante o reunirnos con amigos. Con suerte!

Semana 45 – y seguimos en “Lockdown”

En Alemania, desde principios de noviembre del 2020 están todos los restaurantes cerrados y no se puede pernoctar en hoteles como turista. A mediados de diciembre adicionalmente cerraron todo el comercio para controlar la pandemia. Hasta cuando? Hasta el 31 de enero, dijeron… pero la semana pasada volvieron a extenderla hasta el 14 de febrero. Todo completamente cerrado: museos, teatros, cines, bares, restaurantes, tiendas, mueblerías, peluquerías, actividades deportivas de todo tipo, escuelas, estudios fotográficos y todo lo que no sea “indispensable” para vivir. Por los que se salvan del “lockdown” los supermercados, gasolineras, hospitales, farmacias, ópticas, consultorios médicos y centros de fisioterapia/rehabilitación.

De locos! simplemente un mundo que jamás podría haber imaginado, ni siquiera en la peor de mis pesadillas o en la peor película de ciencia ficción. El ánimo de la gente está por los suelos, mis hijas quieren volver al salón de clases aunque sea con la mitad de sus compañeros, como sucede con los alumnos de primaria en nuestro estado (Niedersachsen), y la vida transcurre como en trance.

Desde hace dos meses estoy en huelga de noticias y me entero de muy poco… ya sea por los grupos de Whatsapp o cuando abro Facebook de vez en cuando en la computadora de casa. No tengo idea de los parámetros económicos y ni quiero saber. Me duele el estómago sólo de pensar en los millones de negocios que no sobrevivirán este cierre temporal, aún y con ayuda del gobierno. Pensar en la situación económica de México me causa migraña.

Doy gracias a Dios (nuevamente) por la oportunidad de trabajo que me envió y que me ha mantenido ocupada desde principios de enero. Estoy 8 horas en una oficina concentrada en aprender el software de la empresa, leyendo manuales de usuario y participando en reuniones virtuales para conocer a los clientes. Hasta ahora todo va bien porque estoy en capacitación y espero cumplir con sus expectativas a pesar de mi alemán que aún no es perfecto. Ya veremos si paso el tiempo de prueba, pero al menos en estas semanas he estado ocupada y poco tiempo me queda para enterarme de la pandemia.

Confiaba en que el año 2021 empezara mejor, pero no…. increíble pensar que hace justamente un año disfrutaba en México con la familia, en restaurantes, reuniones con amigos y salidas a todas partes. El “coronavirus” era un tema lejano y ajeno 😦

Hay rumores de que el “Lockdown” en Alemania podría alargarse hasta Pascua porque las cifras no mejoran y eso simplemente me pone mal… el año pasado de Pascua se alargó a mayo y no fue sino hasta junio que los niños volvieron a la escuela solo por un par de semanas para luego salir de vacaciones de verano que casi todos pasaron aquí. Parece “Deja vu”… será que este año será igual o peor que el anterior? Claro, mucha gente cree que la vacuna será la salvación, pero yo cada día lo dudo más. Entre mutaciones, resistencia del virus, falta de vacunas, desastre de logística, competencia de diferentes productores, efectos secundarios, falta de confianza de la población y muchos temas más, no me quiero ver demasiado pesimista, pero definitivamente no veo ninguna luz al final del túnel… sino mas bien, neblina y mucha incertidumbre.

No pierdo la esperanza de que en verano podamos ir a México pero conforme pasa el tiempo, el plan empieza a tambalearse. En qué momento cambió nuestro diario vivir, nuestro entorno se volvió tan “peligroso”, nuestros sueños tan imposibles??? Quiero despertar de esta pesadilla cuanto antes!

Pero no, me pellizco y sé que estoy despierta… que esta pesadilla durará meses o años. Le pido a Dios misericordia para que así como llegó el virus, desaparezca de nuestras vidas. Que pronto podamos volver a abrazarnos, a sonreír, a viajar para ver a los nuestros, a tener perspectivas positivas para el futuro, y a no temer por la salud de propios y extraños. Señor, ten piedad de nosotros!

Accesorio del año (Semana 38)

Increíble, pero ya llevamos 38 semanas usando tapabocas debido a la pandemia del Coronavirus. Empezó en marzo siendo obligatorio en medios de transporte y espacios cerrados, y aunque en verano mejoró un poco la situación y algunas restricciones se eliminaron temporalmente, el cubrebocas siguió siendo parte de nuestro ajuar diario.

Desde noviembre se implementaron nuevas restricciones en Alemania porque el número de casos iba en aumento y ahora el uso de cubrebocas también es obligatorio en escuelas, lugares de trabajo e incluso en zonas peatonales!

¿Quién lo iba a decir?! Este pedazo de tela llegó para quedarse y no veo para cuando volvamos a vivir sin él 😦 Deprimente! No me gusta, no me adapto y me entristece ver las calles del centro de la ciudad con toda la gente enmasacarillada 😦 Nada de sonrisas 😦

Y como bien lo ilustra esta imagen, lo que ya era difícil se ha vuelto imposible! El alemán nunca ha sido mi fuerte pero ahora entender a médicos, dependientes, cajeras y alumnos es una pesadilla! Además, tengo problemas para escuchar y con todo y aparatos no entiendo ni papa!

Pero todo sea por el bienestar de todos y evitar multas, lo uso y ya tengo toda una colección:

  • Cuando empezó todo y no sabíamos cuanto tiempo usaríamos tapabocas, opté por la variable de tela. Compré algunas porque eso de la costura no se me da y tenemos en diferentes modelos y colores.

  • Pero las chicas me pidieron que comprara desechables y ya he perdido la cuenta de todas las que he pedido. Son prácticas y respiro mejor, aunque estoy consciente de la cantidad de basura que estamos generando y en la medida de lo posible, uso de tela.
  • En mi cumpleaños una amiga me regaló una muy mexicana con Frida Kahlo y en ese tiempo compré casualmente otra bordada con motivos mexicanos. Ahora se puede elegir cualquier motivo y mandar imprimir, así que la imaginación no tiene límite!
  • Pensando que los visores tendrían más ventajas en la escuela, cuando las niñas deben usar cubrebocas todo el día, mandé pedir unos que tardaron casi dos meses en llegar. Para cuando llegaron estaba prácticamente prohibido usarlos y siguen empacados.
  • Después llegó el día de muertos en Noviembre y compré otros con calaveras muy mexicanas y que cubren también el cuello por aquello del frío invernal.
  • No puede faltar también el cubrebocas profesional, pero sinceramente no puedo respirar bien con él y esta guardadito.
  • Y por último, combinando con la temporada decembrina no podían faltar los tapabaocas con motivos navideños. En uno de mis calendarios de adviento, venía éste con estrellitas y ya mandé pedir unos más divertidos para tomar la foto navideña 2020 con el accesorio del año!

Ya veremos cuáles se agregan el próximo año a la colección. Pero sinceramente deseo con todo mi corazón que pronto ya no sea necesario usarlos y queden como un mal recuerdo del 2020. Qué año!!!

Semana 33- 2do “lockdown”

Hoy entra en vigor en Alemania el segundo “lockdown”, descrito por la canciller Merkel como “suave” o “ligero” porque no incluye al comercio como en el del pasado marzo.

Está planeado sólo para el mes de noviembre, pero sinceramente creo que como sucedió en Marzo, lo irán alargando y alargando porque el panorama no es nada alentador. Aunque todavía no están llenos los hospitales ni el número de muertos es parecido al de marzo, se están preparando para cifras peores 😦

¿Qué estará cerrado?

  • Restaurantes, bares y discotecas
  • Gimnasios, lugares de masajes, piscinas, estudios cosméticos, etc
  • Hoteles para turistas
  • Museos, cines, salas de conciertos, parques de diversiones

Queda prohibido:

  • realizar actividades deportivas en grupo
  • reunirse más de dos familias (máx. 10 personas)

Así que a nivel personal en el mes de noviembre, se cancelan:

  • las clases semanales de ballet y hip hop de las chicas
  • reunión semanal con el grupo de tiro de mi marido
  • mis cursos de español en la VHS
  • la reunión anual con amigas mexicanas
  • las actividades de scouts y grupos juveniles

Curiosamente esta semana se publica el libro digital “Migrantes en cuarentena” que incluye algo que escribí en mayo: “Mis sentimientos en tiempos de Coronavirus”. Ahora mis sentimientos son los mismos pero elevados a la 5ta potencia. Sigo molesta, preocupada y estresada.

A diferencia del “lockdown” de marzo, cuando apenas empezaba la primavera, esta vez toca en otoño cuando los días se vuelven más cortos, grises y fríos. Ahora no será posible hacer muchas actividades al aire libre y el estado de ánimo de la gente va a la baja 😦

De momento las escuelas permanecen abiertas pero ya hay planes de nuevas restricciones dependiendo del número de casos en cada ciudad. En nuestro estado Bajo Sajonia, en donde haya más de 50 casos por 100,000 habitantes será obligatorio el uso de mascarilla en clase, y si hay 100 casos se volverá al plan de reducir los grupos a la mitad, tomando clases una mitad mientras la otra se queda en casa y alternando por semana.

¿Qué pasará con la navidad? No quiero sonar demasiado pesimista, pero seguramente será una navidad muy triste y solitaria. Sólo con la familia sin mercados de navidad, ni fiestas con amigos o colegas, ni misa con la tradicional representación del nacimiento de Jesús.

Así que no me queda más que estar agradecida por los 47 años que viví a.C. (antes del Corona) y que disfruté tanto entre viajes, fiestas y reuniones familiares. Gracias porque mis hijas disfrutaron una niñez llena de tradiciones, vacaciones y festividades. Claro que d.C. (después del Corona) algún día volveremos a viajar, a celebrar con amigos y familiares y a reírnos de este mal año que nos tocó vivir. Pero definitivamente no será igual…

Las tiendas siguen abiertas pero ni ganas de salir a comprar, para qué? La crisis económica que se ve venir no tendrá precedente y más vale ahorrar para el futuro. Me da mucho pesar que tantos negocios como restaurantes y museos tengan que permanecer cerrados después de haber invertido tanto para cumplir con las reglas de “sana distancia” e higiene. Ya veremos cuantos sobreviven este segundo “lockdown” 😦

En mi caso me podré a hacer ejercicio en casa y a estudiar alemán para mejorar mi escritura en este idioma que todavía no domino. ¿Para qué? A pues sigue pendiente la entrada de continuación al “Cuando se cierra una puerta…”, pero la próxima semana les cuento…

Cuidense mucho y ya veremos que novedades trae esta semana con las elecciones en Estados Unidos 🙂

Semana 28 – Nueva normalidad

Ya se cumplieron 6 meses de “pandemia”, de “tiempo de corona”, o de usar mascarilla a diario para entrar a un supermercado, subirse al autobús o viajar en tren. Qué rápido, no?

Parece que fue ayer que anunciaron el cierre de escuelas y tiendas, y empezó la cancelación de eventos, fiestas y viajes. Pero no, ya son 6 meses con nuevas reglas, restricciones y muuuuuchos cambios.

Desde finales de agosto nuestras hijas comenzaron las clases presenciales y se puede decir, que es “casi normal”. Los cambios:

  • Uso de mascarilla en pasillos, durante las pausas… durante las clases, no.
  • Entradas y salidas específicas para cada grupo
  • Clase de deportes limitada
  • Nada de eventos, conciertos, etc.
  • Uso de la cafetería restringido a los alumnos que tienen clases vespertinas

La semana pasada fui a la escuela para hablar con una profesora y llegué a la hora de la pausa. En el patio donde normalmente los alumnos corrían de un lado para otro, jugaban fútbol o ping pong, gritaban o platicaban, sólo se veían grupitos de alumnos en círculos, todos con mascarilla, casi sin hablar… no tomé foto por aquello de la privacidad, pero la imagen se me quedará grabada para siempre: parecía de película de ciencia ficción. Muy triste 😦

A principios de septiembre empezaron mis cursos de español y también hay algunos cambios:

  • En lugar de acomodar las mesas en forma de U, están acomodadas como en la escuela primaria.
  • Uso de mascarilla solo en pasillos y al entrar al salón, durante las clases no.
  • Evito hacer actividades de grupo o pareja, pero para aprender un idioma es importante hablar, así que con distancia entre ellos, algunas veces si los pongo a conversar.
  • Dependiendo del tamaño del salón, hay un límite determinado de alumnos.
  • Los alumnos tienen que ocupar el mismo lugar durante el semestre y yo tengo que tener el plan de cómo están sentados.

Tratamos de volver a la normalidad, pero creo que ya nada volverá a ser igual. El uso de mascarilla continuará al menos durante el invierno y aunque poco a poco vuelve el público a teatros, estadios y cines, sólo se permite un número limitado y se ve todo medio vacío 😦

Faltan tres meses para navidad pero ya empieza a hablarse de los mercados de navidad, habrá o no? Para mí es casi imposible imaginarme el invierno sin mercado de navidad, y al menos en nuestro Estado Niedersachsen están considerando abrirlos con restricciones: mucha distancia entre los puestos, venta limitada de alcohol, entradas y salidas determinadas, etc.

Por otro lado el aumento de contagios va en aumento, pero no el número de pacientes hospitalizados. Así que habrá que esperar como se van viendo las cifras en las siguientes semanas, porque de ellas dependerá si el adviento tiene algo de toque navideño, o si como en verano, nos tocará pasarlo en casita sin salir 😦

Cuídense mucho y aquí les voy contando las novedades por estos rumbos!

De vuelta a clases!

Después de seis semanas de vacaciones escolares, hoy regresaron a la escuela nuestras hijas. Empiezan las clases 9 y 10 que corresponderían a tercero de secundaria y primero de prepa/bachillerato en México! Ya viéndolo así me parecen grandísimas!!!

Hace unos días recibimos un par de documentos de la escuela para explicar todos los procedimientos y nuevas reglas en la escuela para cumplir con las normas de higiene con esto de la pandemia. Aquí las resumo para que sepan un poco como se ha preparado nuestra escuela en particular para este año escolar.

Recuerden que vivo en el estado de Baja Sajonia y que las reglas pueden cambiar de estado a estado. También de escuela a escuela, mis hijas están en una secundaria donde hay más de 1000 alumnos desde 5to hasta 13o.

  • TODOS los alumnos vuelven a clases. Sólo aquellos en grupo de riesgo pueden quedarse en casa.
  • El uso de cubrebocas es obligatorio en pasillos, baños, pausas, etc. pero no en el salón de clases.
  • Cada grado tiene salones asignados en un edificio en particular, que a su vez cuentan con una entrada y una salida determinadas. De igual forma, tendrán su recreo muy cerca del edificio para evitar mezclar alumnos de un grado con otro. Obviamente no tienen 9 edificios diferentes, por lo que algunos grados comparten edificio, pero no espacio de recreo.
  • Todos los alumnos entran a la misma hora porque el servicio de transporte no es tan flexible para permitir diferentes horarios de inicio de clases.
  • Los alumnos permanecerán en su salón en todas las materias, por lo que no harán uso de los laboratorios de física y química, salón de música o arte.
  • En la clase de deporte solo practicarán los deportes donde sea posible mantener la distancia, etc. También los ensayos de la orquesta y grupos de música siguen lineamientos estrictos.
  • No se ofrecerán de momento “AGs” que son clases extracurriculares para evitar la mezcla de alumnos de diferentes grados. Sólo 5to y 6to pueden quedarse después de clases si sus padres trabajan (Hausaufgabenbetreuung)
  • La cafetería solo ofrecerá platillos fríos a los alumnos de 5to y 6to y aquellos alumnos de grados superiores que tengan clases después del mediodía.
  • Alumnos con fiebre o síntomas de gripe deben quedarse en casa.
  • Aquellos que han regresado de vacaciones de un “país de riesgo” deben hacerse la prueba antes de volver a clases.
  • Los visitantes a la escuela deben dirigirse a la recepción para dejar sus datos de contacto, usar mascarilla todo el tiempo y mantener la “sana distancia” de 1.5 metros

En cuanto a las reglas de higiene, se mantienen las que tenían antes de las vacaciones:

  • Hay desinfectante en diferentes lugares de la escuela
  • Deben sentarse siempre en el mismo lugar en el salón de clases
  • Las puertas del salón permanecen abiertas
  • Hay que ventilar el salón cada hora
  • No se prestan útiles escolares
  • Nada de abrazos ni saludos afectuosos
  • Distancia de 1.5 metros cuando sea posible o uso de mascarilla (fuera del salón de clases)

Así que las chicas se han preparado para este primer día de clases y confío que poco a poco vuelva todo a la normalidad. Sería terrible que cerraran nuevamente la escuela o volvieran a “homeschooling” que sinceramente no fue muy provechoso que digamos.

Ya les iré contando como evoluciona el ciclo escolar y si hay cambios o novedades! Cuídense mucho y seguimos por aquí!

Semana 22- Quiero despertar

Ya son cinco meses viviendo en esta pesadilla llamada coronavirus… fue un 13 de marzo cuando decidieron cerrar las escuelas y pocos días después cerraron tiendas y restaurantes. Al poco tiempo también cerraron las fronteras y poco a poco la gente fue cancelando eventos, fiestas, viajes, paseos, etc. Desde entonces debemos usar mascarilla en lugares públicos y comencé a contar las semanas que ya completan una veintena.

Cuando parecía que todo volvía a la normalidad, empieza a aumentar el número de contagios en Europa, y en América las cifras no son nada alentadoras. Esto ya parece la historia sin fin y creo que en los próximos meses las cosas no mejorarán.

La semana pasada estuvimos de vacaciones en la región vitivinícola del río Rin y fue muy triste observar que los restaurantes y tiendas estuvieran vacíos. De regreso a casa tomamos el tren y a pesar de ser temporada alta el tren también venía casi vacío. Deprimente 😦

Quiero mi mundo de vuelta, ese del 2019 sin coronavirus, mascarilla, cuarentena, miedo ni sana distancia.

Quiero mi mundo caótico, lleno de turistas por doquier. Japoneses tomando fotos, latinos probando cervezas alemanas, europeos disfrutando Cancun, australianos visitando safaris africanos!

Quiero mi mundo lleno de gente con niños corriendo en las calles y parques, grupo de jóvenes paseando por centros comerciales, ejecutivos visitando congresos internacionales.

Quiero mi mundo goloso con restaurantes llenos y bares a reventar. Con risas, bandas en vivo, copas brindando y porqué no, uno que otro borracho armando trifulca.

Quiero mi mundo desvelado con discotecas que no cierran, donde jóvenes bailan y se divierten hasta el amanecer.

Quiero mi mundo sudoroso con deportistas en gimnasios, carreras, competencias y partidos de todo tipo. Y también quiero el público que aplaude, brinca y se emociona con cada gol, medalla y logro alcanzado.

Quiero mi mundo con el cielo tapizado de aviones que llevan gente de un lado a otro, sea por negocios, vacaciones, visitas familiares, intercambios estudiantiles y mil razones más.

Quiero mi mundo consumista con tiendas llenas de gente probando nuevas prendas, escogiendo muebles o electrodomésticos, autos o bicicletas.

Quiero mi mundo fanático que asistía a estadios para apoyar a su equipo favorito, que hacía la ola y portaba la camiseta con orgullo.

Quiero mi mundo ruidoso donde la música no paraba en conciertos de todo tipo. Desde música clásica hasta rock, con cantantes famosos y otros en camino al estrellato, con el público coreando, con encendedores, aplausos y gritos de emoción.

Quiero mi mundo impaciente que esperaba haciendo filas en parques temáticos, cines y festivales. Para cruzar una frontera o para tomar un avión en el aeropuerto.

Quiero mi mundo loco por el arte, por conocer iglesias, museos y ruinas en todo el mundo. Por visitar exposiciones de fotografía, pintura, escultura o conocer libros nuevos a través de sus autores.

Quiero mi mundo creyente en tantas religiones que visitaba iglesias, mezquitas y templos alrededor del mundo. Con tantas peregrinaciones, celebraciones religiosas y eventos para unir comunidades en oración.

Quiero mi mundo trabajador que producía, construía y generaba trabajo para millones de personas que sostienen familias grandes y pequeñas. Ese mundo que no imaginaba que un virus pudiera poner su trabajo o negocio en riesgo.

Quiero mi mundo fiestero que no necesitaba razón específica para organizar una reunión, carne asada o fiesta. Quiero que la gente vuelva a celebrar bodas, bautizos, aniversarios con amigos y familiares. Que se celebre la fiesta de la cerveza, del tomate y del carnaval! Aquí, allá y más allá!

Quiero un mundo sin tanto desinfectante ni mascarilla para volver a ver sonrisas y escuchar con claridad lo que la gente me dice.

Quiero que alguien me pellizque y así despertar de una buena vez de esta pesadilla que se llevó mi mundo imperfecto pero con esperanza.

Quiero que alguien devuelva la cinta al punto donde estaba el primer contagio y evitar toda esta pandemia que parece no tener fin y que desencadenará consecuencias económicas, políticas y sociales sin precedentes 😦

Sueno pesimista? Si, pero necesito desahogarme para no enloquecer. Sé que no puedo devolver el tiempo y que nuestro mundo no volverá a ser el mismo que antes. Doy gracias a Dios por haberme permitido vivir 46 buenos años antes del coronavirus, en el cual viajé sin preocupaciones, conocí lugares increíbles y disfruté la vida sin restricciones ni cuarentena.

Ya veremos como nos va con el inicio de clases, con los mercados navideños y con lo que falta del año. Y yo que pensé que el 2020 sería un año extraordinario por su número y vaya que lo está siendo!

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