El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

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Semana 10 – Shopping y visitas en casa

Esta semana tuvimos dos “highlights”… el miércoles fuimos a Bremen de compras y el fin de semana recibimos visita de unos amigos del norte de Alemania.

Desde hace algunos años, se ha vuelto tradición dedicar un día en primavera y otro en otoño para hacer las compras de temporada en un centro comercial en Bremen que nos gusta mucho. En Semana Santa no lo pudimos hacer porque estaba todo cerrado, así que esperamos pacientemente a que abrieran las tiendas grandes para planear el paseo de costumbre.

En esta ocasión invité a mi ex-alumna de alemán, que todavía está de intercambio en Alemania. Una chica chilena de 17 años que nos acompañó a mí y a mis hijas a Bremen. Nos fuimos temprano porque no sabíamos si iba a haber mucha gente y cargadas de paciencia y cubrebocas descubrimos un centro comercial bastante vacío. Algunas tiendas todavía no abren al público, y en todas partes hay limites de personas por local. En las tiendas grandes se hace fila porque hay que desinfectarse las manos al entrar y no fue posible usar los probadores 😦

Comimos y visitamos algunas otras tiendas en la ciudad para regresar a casa por la tarde. Definitivamente una experiencia un tanto distinta a lo que estábamos acostumbradas y confío en que para la próxima sea como era antes. No sé, así no dan muchas ganas de ir de compras y creo que la mayoría de la gente se siente igual.

Y pasando a cosas más alegres, el fin de semana tuvimos visitas con “quedada a dormir”, después de meses sin tener invitados ni para carne asada. Somos amigos desde hace muchos años, y nuestras hijas también se llevan muy bien. Desgraciadamente el clima no estuvo a nuestro favor y no pudimos disfrutar la terraza recién pintada 😦 Comimos pastel de manzana, los caballeros asaron salchichas de jabalí y puerco que acompañamos con quesadillas y papas al horno. El domingo partieron a casa después de un buen almuerzo alemán 🙂 Ya extrañaba este tipo de reuniones!

La semana comienza con algunos cambios en las restricciones al menos en Niedersachsen:

  • vuelven los tours en la ciudad con un máximo de 10 personas
  • abren las albercas públicas y gimnasios
  • restaurantes abren en su totalidad
  • hoteles y hostales abren con un máximo del 60% de capacidad

y yo vuelvo a dar clases!!! Yeiiii! Ya les contaré la próxima semana qué tal, pero hasta ahora mis alumnos están felices de volver a la VHS. Ah! Y Victoria también empieza hoy la escuela después de 10 semanas de pausa!

Así que poco a poco, paso a pasito vamos volviendo a la rutina. Gracias a Dios!

 

Semana 9 – Salida a restaurante

He decidido cambiar el nombre a esta entrada y las siguientes porque ya no estamos en cuarentena y poco a poco volvemos a la normalidad. Pero como seguimos con medidas de higiene, limitaciones para reunirnos, salir y viajar, además de que apenas comienzan las consecuencias del “Shut down”, pues ahora seguiré enumerando las semanas hasta que al menos, ya no sea necesario usar mascarilla en lugares públicos. Veremos cuántos meses dura esta medida que realmente me atormenta porque no me gusta usarla, siento que me asfixio, extraño las sonrisas de la gente y no entiendo cuando la gente habla porque estoy medio sorda y acostumbro a leer un poco los labios. Grrr!

Esta semana mis hijas no fueron a la escuela y continuaron con tareas y algunas conferencias virtuales. Pero el viernes salí por primera vez a una cafetería, yupi!!! después de dos meses de no pisar una, me reuní con una chica de Chile que está de intercambio y a la que le enseñe alemán el año pasado. La experiencia no tiene nada que ver con lo que era ir a tomar un café antes 😦

Primero que nada hay que entrar al local por una puerta en particular con mascarilla puesta. La mitad de las mesas con sus sillas estaban acordonadas y había que llenar un formulario con todos tus datos personales. (¿Y qué pasó con todo el rollo del miedo a la protección de datos de los alemanes? Mejor ni opino.) En caso de enterarse de algún contagio, podrán contactarte. Después de pedir y obtener nuestros cafés y pastelitos, nos sentamos en una de las pocas mesas y nos quitamos los cubrebocas. Cada que se desocupaba una mesa, un chico pasaba a desinfectarla. Han reducido el personal al máximo para evitar contagios y también la oferta de pan y pasteles era bastante precaria 😦

El sábado fuimos mi marido y yo a un restaurante a cenar para celebrar nuestro aniversario de bodas. También tuvimos que entrar al local con mascarilla y la mitad de las mesas estaba clausurada. Los meseros llevan puesto cubrebocas todo el tiempo y si necesitas ir al baño, también tienes que ponértelo. El restaurante se especializa en carne de res y todo estaba exquisito. Había gente y la pasamos muy bien. Al final se acercó el dueño a preguntarnos cómo había estado todo y nos contó un poco de la situación en el sector gastronómico. Estando el restaurante cerrado al público, ofrecieron servicio a domicilio que fue apoyado por clientes frecuentes y el gobierno otorgó ayuda financiera para los gastos fijos. Es ahora cuando realmente viene el problema porque ya no hay ayuda del gobierno y no tiene el restaurante lleno como acostumbraba. Además de la crisis que se viene para todos que hará que la visita a un restaurante de este tipo sea más esporádica 😦

Hoy es nuestro aniversario de bodas #18 y nuestro plan era viajar el próximo jueves a Holanda mientras nuestras hijas asistían a un campamento de los Scouts. Ambos planes fueron cancelados y nos quedaremos en casa para variar. Si Dios quiere, nuestro viaje lo realizaremos en Septiembre cuando el hotel vuelva a abrir. El viaje consistía en 4 días en un hotel Wellness con aguas termales, masajes y cenas románticas incluidas. Ojalá todo esto sea posible en el futuro y no terminemos perdiendo el dinero, ya que no quieren devolverlo.

La novena clase empieza clases presenciales hoy en nuestro Estado (Niedersachsen), pero como el salón de nuestra hija fue dividido en dos y ella está en el grupo B, irá a la escuela la próxima semana. De esta forma solucionaron el problema de la “sana distancia” con grupos de 30 alumnos. Una semana asiste el grupo A a clases mientras el B recibe tareas, y la siguiente semana al revés. Así hasta que salgan de vacaciones a mediados de julio. Ya les contaré qué tal funciona.

Así las cosas por estos rumbos. Cuídense mucho y hasta la próxima!

 

8va semana de cuarentena

Prácticamente dos meses sin clases mis hijas y yo, pero al parecer poco a poco se ve luz al final de túnel y este lunes hubo algunos cambio en las restricciones que deben poner un poco más de vida a las ciudades y actividad en nuestras vidas.

La semana pasada empezó como una estampida en la que cada Estado federado sugería apertura de tal o cual cosa. Así como al principio parecía una competencia por ver quién implementaba las restricciones más duras, ahora competían por ver quién las levantaba más rápido. Por un lado, uno sugería abrir restaurantes, otro hoteles, y uno más los jardines de niños. El miércoles tuvieron junta con la canciller y cada uno presentó sus propuestas.

Al final decidieron que el lunes 11 de mayo, al menos en nuestro estado Niedersachsen:

  • pueden reunirse dos familias
  • todas las tiendas pueden abrir independientemente de su tamaño
  • restaurantes y cafés pueden abrir al 50% de su capacidad
  • se puede pernoctar en casas de vacaciones o caravanas
  • abren las VHS (parece que pronto podré volver a dar clases de español 🙂
  • abren los consultorios para masajes, manicura y pedicura
  • pueden tomarse clases de manejo
  • pueden celebrarse bodas o funerales con un máximo de 20 personas
  • hay servicios religiosos limitando el número de personas a 10 m2 por persona, sin coros ni instrumentos de viento

Obviamente el uso de cubrebocas en lugares públicos y la sana distancia siguen. Y la canciller puso como condición que el número de personas contagiadas no superen los 50 por 100,000 habitantes en un día, de lo contrario podrán volver las restricciones pero esta vez a nivel local.

Todavía falta mucho para volver a la normalidad completa, ya que todavía no abren hoteles, bares ni discotecas. Al parecer los gimnasios abren pronto y hay rumores de que sí se podrá vacacionar en verano. En el tema de partidos de fútbol, parece que podrán transmitirse por televisión y los eventos masivos ( >1000 personas) siguen cancelados hasta el 31 de agosto.

Yo todavía me siento dentro de una película apocalíptica y no me acostumbro a ver a todos con mascarilla. De las consecuencias económicas mejor ni escribo, porque apenas en unos meses se sentirán de verdad. Hasta ahora sigue la incertidumbre sobre el futuro de miles de locales, negocios y empresas.

El sábado visitamos de sorpresa a mis suegros con motivo del día de las madres y les dio mucho gusto vernos. Y el domingo 10 de mayo celebré mi día de las madres con mi marido y mis hijas en mi parque favorito: el parque botánico de rododendros en Bremen. El clima durante sábado y domingo fue estupendo, así que disfrutamos ambos días en familia como si el Coronavirus no existiera. Al menos por un rato nos olvidamos de números, casos, malas noticias y “fake news”.

Espero ustedes también hayan tenido un bonito fin de semana y que poco a poco vuelvan a sus rutinas diarias.

 

 

Tiempo de cambios

A veces me pregunto ¿qué no ha cambiado con esta crisis del Corona? Acaso hay alguien en el mundo que esté viviendo como antes de la llegada del virus a nuestra vida? Y estos cambios, llegaron para quedarse?

Será difícil enumerar los tipos de cambios que hemos tenido que afrontar este año, pero lo intentaré…

– Cambio de rutina.

Lo primero que cambió fue nuestra rutina al no poder salir. Mucha gente cambió de lugar de trabajo al quedarse en casa haciendo “home-office” y los niños tuvieron que aprender/jugar en casa al no poder ir a la escuela, jardín de niños o guardería. Tuvimos que encontrar otras maneras de pasar el tiempo libre al no poder ir al cine, al teatro o al gimnasio.

– Cambio de planes.

Después vinieron las cancelaciones de conciertos, exposiciones y ferias. Al cerrar fronteras y hoteles, tuvieron que cancelarse o posponerse las vacaciones. Y miles de eventos como bodas, fiestas de cumpleaños y familiares tuvieron que cambiar de formato o simplemente programarse para los siguientes meses. Un primo se iba a casar en Junio, y ahora lo hará en Marzo del 2021. Y cómo ese caso, hay miles!

Las vacaciones de Semana Santa y Pascua se pasaron en casa y no pudimos visitar a los abuelos como era costumbre. Nuestro viaje de aniversario de bodas tendrá que hacerse en un futuro próximo porque el hotel está cerrado. Pero estos cambios son menores en comparación con aquellos estudiantes que tuvieron que cancelar su intercambio en el extranjero, o aquellos que no han podido mudarse a esa nueva ciudad donde les esperaba un nuevo trabajo. Muchas visas y permisos de trabajo/estudio están por terminar y no sé sabe qué pasará.

– Cambio de rituales.

Lo primero fue lavarse y desinfectarse las manos, luego la “sana distancia” entre personas, para recientemente obligarnos a usar mascarilla al hacer compras o usar el transporte público. Rituales de higiene y precaución que no sabemos cuánto tiempo nos acompañarán en nuestra vida diaria.

Muchas cosas fueron posibles gracias a la tecnología como el trabajo o la escuela, pero también conciertos, servicios religiosos o reuniones con amigos. Después de la crisis, tal vez se pueda ahorrar en reuniones de trabajo al hacerlas virtuales, y porqué no, quizá muchas citas de todo tipo puedan sustituirse con el teléfono o la videoconferencia.

Ir al médico, a la peluquería o al supermercado ya no es lo mismo. Las salas de espera tienen pocas sillas y ni siquiera hay revistas para entretenerse. En las entradas de las tiendas hay control para no sobrepasar el número de personas permitidas dentro de las instalaciones. Seguramente el ir a un restaurante, al cine o a un museo tampoco será lo mismo que antes 😦

Y lo peor, cuando alguien muere en estas semanas no tiene un funeral como antes. Se limita el número de personas, y nada de misas o reuniones con familiares o amigos. El hermano de mi papá falleció hace unos días y fue más triste de lo que ya suponía perder a un familiar cercano. Terrible 😦

– Cambios económicos.

Y aquí vienen las consecuencias que se quedarán un rato… Mucha gente ha perdido su empleo o negocio, otros han visto su sueldo reducido porque hay menos trabajo o recibe menos ingresos (como yo) porque no se pueden sustituir o reprogramar las clases o actividades.

Además, los precios de casi todo va en aumento. Desde productos básicos en el supermercado hasta muebles, ropa, etc. Es un hecho que lo que sigue será una crisis económica fuerte, muy fuerte y desgraciadamente a algunos países les tocará peor que a otros.

– Cambios en la naturaleza.

El mundo ha dejado de contaminar por un rato, las ciudades típicamente llenas de turistas lucen vacías igual que las playas, bosques y arrecifes. ¿Qué ha pasado? Pues la naturaleza ha aprovechado este tiempo y los animales, los árboles y el mar han cambiado también. Ojalá esta crisis nos haga tomar conciencia del daño que hasta ahora habíamos ocasionado y que con el paso del tiempo no volvamos a cometer los mismos errores.

– Cambios personales

Y definitivamente esta crisis ha puesto a prueba nuestra forma de vida, desde el trabajo, la escuela y las rutinas hasta las emociones, los valores y las relaciones personales. Me sorprendió ver cuánta gente contaba lo positivo que era pasar tiempo con sus hijos, tener tiempo para sí mismo o para dedicarlo a arreglar cosas en el hogar. Y de pronto había tiempo para conectarse con la familia de nuevo.

Ojalá en este aspecto hayamos aprendido la lección y los valores descubiertos y puestos en práctica durante estos meses no se desvanezcan entre las prisas, el estrés y el consumismo que dominaban a la sociedad desde hace años.

Los optimistas sueñan con un mundo mejor después de esta crisis. Mis sueños no llegan a tanto, pero sí espero que cada uno de nosotros tome una o varias cosas positivas de este tiempo tan difícil para crecer como persona y como sociedad.

Al buscar una linda frase sobre el cambio me encontré esta imagen que describe a la perfección lo que deseo y espero para el futuro…

mariposa

7ma semana de cuarentena

Y seguimos en casa, sin clases y yo sin trabajo. Todo parece indicar que esta semana habrá novedades en la VHS de mi ciudad y sabré si vuelven las clases de español o no.

El 30 de abril hubo anuncios del gobierno para relajar algunas medidas restrictivas, pero nada espectacular. A partir de hoy abren las peluquerías, museos, zoológicos y parques infantiles. Obviamente con estrictas medidas de higiene y manteniendo la distancia de 1.5 metros entre personas. De gastronomía y turismo, nada! El 6 de mayo se harán nuevos anuncios y veremos si ya nos dejan salir y tener más libertades.

Esta semana:

  • las chicas tuvieron muchas tareas y la pequeña participó en su primer videoconferencia. Le dio muchísimo gusto ver a sus compañeros de clase aunque fuera sólo en pantalla. Ambas están ocupadas toda la mañana y algunos días, incluso por la tarde con deberes y lecciones.
  • el martes tuvieron cita de control con el ortodoncista y yo el jueves con el urólogo. Poco a poco los consultorios vuelven a la normalidad, eso sí con espacio entre las sillas en la sala de espera, uso de tapabocas y desinfectante.
  • el viernes 1 de mayo fue día feriado y el jueves que fui al supermercado había muchísima gente y volví a encontrar anaqueles vacíos.
  • compramos bicicletas nuevas para las chicas que desde hace dos años no tenían. El año pasado todavía no alcanzaban las de adulto y sus bicicletas les quedaban pequeñas. Con suerte, llegarán a finales de mayo. Urgen para salir a pasear por los alrededores y disfrutar del buen tiempo mientras se ejercita el cuerpo.
  • y compramos un piano! De niña toqué muchos años y ahora me han dado ganas de volverlo a hacer. Por otro lado, Victoria tiene mucho interés en aprender y como parece que será un verano sin vacaciones, tendremos tiempo para practicar 🙂

Siguen las reuniones virtuales, los seminarios para aprender a dar clases online y la incertidumbre de no saber cuánto más durará todo esto. El fin de semana hubo protestas en algunas ciudades del país en contra de las restricciones y poco a poco se siente el el cambio de ánimo en toda la gente. Al preguntarle a mis alumnos cómo están, ya ni responden. Y si insisto, las respuestas nunca son “bien” o “muy bien” como antes.

Confío en que el miércoles haya buenas noticias y tengamos un día de las madres el próximo domingo con un poco más de certeza sobre mi trabajo, las vacaciones de verano y el contacto social. Ya les contaré!

 

Mis sentimientos en tiempos del Coronavirus

Querido Diario:foto

Esta semana me llegó una imagen que me hizo reflexionar sobre cómo recordaré esta crisis en el futuro. Y cómo tengo tan mala memoria he pensado en escribir sobre mis sentimientos y pensamientos en estos días, por un lado para poder leerlos en un par de años y por otro para desahogarme un poco.

Estamos a punto de cumplir 7 semanas de cuarentena, tiempo en el que no podemos reunirnos con gente, ni ir a un restaurante ni salir de vacaciones. La montaña rusa de sentimientos ha pasado por un poco de todo, pero creo que hoy puedo resumirlos en cuatro:

Molesta

Sí, me siento molesta con los medios, con los chinos y con los políticos. No estoy de acuerdo con muchas decisiones que se han tomado en Alemania y en otros países. Claro, yo no soy política y quizá mis ideas también estén equivocadas, pero desgraciadamente mi grado de enojo va en aumento y he decidido dejar de leer por completo las noticias para no alterar más mi estado de ánimo. Creo que los medios han causado una paranoia terrible, los chinos ocultaron información por alguna razón aún desconocida (aunque hay muchas teorías) y los políticos han reaccionado drásticamente llevándose de encuentro la economía, la paz social y la libertad.

En un principio, acepté las medidas porque decían que querían evitar el colapso en los hospitales y aplanar la curva de contagios. Y ahora parece que esperan a que no haya ningún contagio para poder volver a la normalidad. Será eso posible? En Alemania hubo regiones que nunca tuvieron hospitales llenos y aún así, seguimos en cuarentena.

Ya empiezan a oírse voces críticas y sólo el tiempo podrá decirnos si las decisiones tomadas fueron las correctas o las mejores. Obviamente sé que nunca conoceremos el panorama bajo otras decisiones, porque lo hecho hecho está y no habrá vuelta atrás. Simplemente tendremos que vivir con ellas y si bien nos va, aprender para no volver a repetirlas.

Preocupada

Dejando a un lado mi enojo, lo que sigue es una preocupación constante. Me preocupa la situación de miles de empresarios a punto de perder sus negocios, de millones de empleados cuyo trabajo está en la cuerda floja, de muchas familias estresadas y la incertidumbre de no saber cuándo terminará este espiral de malas noticias.

No me preocupa lo que mis hijas han dejado de aprender por no ir a la escuela, pero sí me preocupa la falta de contacto social. Deseo que vuelvan a la escuela para que vean a sus amigas y tengan contacto real con personas de su edad. Chatean por Whatsapp, pero no me hago a la idea que pudieran seguir otros 3 meses (incluyendo las vacaciones de verano) sin convivir con otras personas que no sean sus padres.

Y me preocupa demasiado la situación de los viajes. No, no para ir de vacaciones a la playa… sino para ver a mi familia en México. No tengo idea si nuestro plan de ir en diciembre pueda cumplirse, pero me preocupa que por alguna razón tuviera que ir a México y no poder hacerlo por falta de vuelos o fronteras cerradas. Eso sí me quita el sueño.

Estresada

Molesta, preocupada y muy estresada! Estar en casa sin saber si podré volver a dar clases este semestre me pone de mal humor. Estoy intentando convencer a mis alumnos de tomar clases en línea, pero no tengo apoyo de la escuela y algunos alumnos se niegan a aprender español en la computadora.

Soy una persona muy social y el no poder salir con amigas me está consumiendo. Hacemos reuniones virtuales y les llamo por teléfono, pero no es lo mismo. Y eso de no saludar a la gente, andar con mascarilla en el supermercado, no acercarse a otras personas y no poder visitar a la familia no es lo mío. Y me estresa no saber cuándo podremos volver a abrazarnos sin preocuparnos de un posible contagio.

Mientras escribo estas líneas me dan ganas de llorar. En qué momento llegamos a una situación tan desoladora, tan triste y tan incierta. Ni en la peor de mis pesadillas podría haber imaginado una vida así. Y claro, hay muchos optimistas que opinan que esto pasará y volveremos a abrazarnos, y a viajar, y a ser como antes. Cuánto me gustaría ser de esas personas, pero a mí el optimismo me abandonó hacer algunas semanas.

Pero bueno, no todo es negativo. Y aquí viene el lado positivo de mis sentimientos… no es el optimismo, ni la esperanza, ni la fé lo que me mantiene al pie del cañón. Lo que me ayuda cada día a levantarme temprano y mostrar una sonrisa (siempre y cuando no tenga cubrebocas puesto) es la GRATITUD.

Agradecida

Todos los días doy gracias a Dios, a la vida y al destino por vivir esta crisis en una situación privilegiada y me siento afortunada de contar con muuuuuchas cosas que permiten hacer más llevadero el día a día.

-Primero que nada, agradezco que no vivo sola. Tengo una familia con la cual puedo disfrutar de un paseo por el barrio, ver una película o cocinar un platillo nuevo. Mi marido y mis hijas me hacen compañía y pido a Dios por todas esas personas que viven solas que seguramente la están pasando mucho peor.

– Tendré mis achaques pero soy una persona sana y agradezco por mi salud y la de mi familia. Vivir estos tiempos en un hospital, con un transplante pendiente, con una discapacidad grave, con cáncer, diabetes o cualquier otra enfermedad es simplemente aterrador y pido a Dios por todas esas personas para que puedan sobrellevar su situación de la mejor manera en estos  momentos.

-Gracias por que vivo en una casa con jardín y terraza. Vivo en un barrio tranquilo y una ciudad pequeña donde esta permitido salir a la compra, caminar por el bosque y disfrutar la naturaleza. Vivir en un departamento sin poder salir a la calle como en las grandes ciudades de España debe ser terrible. Peor aún la están pasando los que ni siquiera tienen un lugar donde dormir 😦

-En tiempos tan complicados para muchas profesiones, debo agradecer que mi esposo trabaja en una pequeña empresa cuyos clientes pertenecen a industrias “básicas” como la de alimentos o farmacéutica. De momento todos los empleados conservan su trabajo y tienen proyectos suficientes. No podría imaginar el escenario si trabajara en la industria áerea como muchos de nuestros vecinos, de turismo o gastronomía.

-Agradezco que en este momento mis hijas sean adolescentes, sí una etapa difícil pero buena para comprender lo que está pasando. Son independientes y no tengo que entretenerlas ni explicarles sus deberes escolares. Tampoco están en grados superiores que pusiera en peligro el pase a la universidad o encontrar un trabajo.

– Gracias a Dios, la tecnología hoy en día nos permite estar en contacto con nuestras familias en el extranjero, con amigos y colegas. Hubiera pasado esto hace 30 años, saber de mis padres o hermanos sería prácticamente imposible.

-Quién iba a saber que mi estancia en México en enero sería quizá la última sin preocupaciones al viajar en avión, a reunirse libremente en restaurantes y pasear sin cubrebocas. Hoy más que nunca me alegra haber estado en Monterrey tres semanas, porque no sé cuándo volveré y bajo cuáles circunstancias.

– Igualmente agradezco las oportunidades que tuve en el pasado de viajar en crucero, de tener a mi familia mexicana en Alemania, de estudiar en el extranjero, de trabajar en diferentes países del mundo, de conocer paraísos turísticos, de enseñarles a nuestras hijas otras culturas, de disfrutar el planeta sin preocupaciones ni limitaciones. Sólo Dios sabe cuándo será posible todo eso.

Cada quién tiene su forma de sobrellevar esta crisis tan horrible y le pido a Dios para que nos de fortaleza para afrontar lo que viene. A unos países la crisis le pegará más duro que a otros, pero definitivamente vienen tiempos difíciles para todos. Ojalá en un par de años pueda leer esta entrada y decir que no fue tan grave como pensaba. Ojalá!

Sigo pensando que la vida es bella y hay que aprender a disfrutarla bajo estas circunstancias tan complejas y llenas de incertidumbre. Mi mantra cada mañana es “Me concentro en mi ahora y en mi aquí”. Así que a vivir cada día como si fuera el primero, el último y el único. Ya mañana Dios dirá…

Agradecida por poder escribir estas líneas en un día solado de primavera, se despide

Mariposa Migrante.

 

6ta semana de cuarentena

No estaba segura de seguir llamando esta semana “cuarentena”, porque algunas restricciones se han eliminado, pero dado que todavía no hay escuela, ni podemos tener contacto social, ni tener una vida con las libertades que disfrutaba hasta antes del 13 de marzo, he decidido seguir con la cuenta de las semanas de cuarentena.

Durante esta semana hubo algunos cambios, como por ejemplo:

  • a partir del 20 de abril abrieron las tiendas con espacio menor de 800m2, las bibliotecas y zoológicos. Las medidas de precaución siguen y en todas los lugares se acepta a un número determinado de personas dentro del establecimiento.
  • nuestras hijas empezaron el llamado “home learning” a partir del 22 de abril, que consiste en aprender en casa en horario escolar. Ahora los profesores envían más material y tareas que son obligatorias. Desgraciadamente el servidor de la escuela no estaba preparado para tantos alumnos y tuvieron muchísimos problemas técnicos que esperan solucionar la próxima semana.
  • se cancelaron grandes eventos como el Oktoberfest en el sur de Alemania, las fiestas de San Fermín en España y el maraton de Berlín.
  • poco a poco algunos Estados impusieron el uso de cubrebocas para finalmente anunciar que a partir de hoy es obligatorio llevarlo en todo Alemania en tiendas comerciales y transporte público. Nosotros ya tenemos los nuestros 🙂

Así que ya se empieza a ver un poco la luz al final del túnel y parece que lentamente podremos volver a la rutina normal. Las escuelas empezarán clases presenciales en forma escalonada empezando hoy o el 4 de mayo con los alumnos que terminan una fase escolar, sea primaria, secundaria o preparatoria. Nuestra hija mayor volverá a la escuela el 18 de mayo, y la pequeña a principios de junio. En casi todas las escuelas se dividirán los grupos en dos, de tal forma que cada mitad asista a la escuela de forma alternada. Una semana la mitad del salón con la respectiva distancia de un metro y medio entre pupitres y la siguiente semana la otra mitad. La mitad que se queda en casa hará tareas sobre lo aprendido la semana anterior. Ya veremos como funciona este sistema.

En mi caso todavía no tengo fecha de inicio de mis cursos de español en la VHS, pero al menos en la universidad han empezado con clases en línea 🙂 Hasta ahora ha funcionado todo bien.

Sigo haciendo ejercicio en casa, reuniéndome con amigas en ZOOM y probando nuevas recetas. Veremos que anuncios hacen esta semana sobre los siguientes pasos… todavía están cerrados los restaurantes, hoteles y museos. Los eventos grandes han sido cancelados hasta el 31 de agosto, así que en ese aspecto no habrá cambios. Y esta semana cancelaremos nuestro viaje de aniversario de bodas que teníamos planeado para el puente del 21 de mayo en Holanda 😦 Ojalá podamos reprogramarlo pronto 🙂

Feliz semana y a cuidarse!

5ta semana de cuarentena

Me hubiera gustado escribir que la semana pasada fue la última semana de cuarentena, pero desgraciadamente no es así. El miércoles pasado el gobierno alemán alargó las restricciones de contacto social por dos semanas más, aunque a partir de hoy empiezan  a cambiar algunas cosas para volver poco a poco a la normalidad.

Durante esta 5ta semana no hicimos mucho:

  • el lunes de Pascua fue día festivo y lo pasamos en casa
  • fui al supermercado un par de veces y ya es posible encontrar papel higiénico 🙂
  • Caty y yo tuvimos citas médicas
  • las chicas terminaron las tareas pendientes y yo, seguí asistiendo a webinarios y dando clases de español “online”
  • el domingo cumplió 50 años mi marido y lo festejamos en familia, ya que el plan de invitar a algunos amigos no fue posible de realizar. Espero pronto pueda hacerse.

En internet me encontré este texto que me gustó y quiero compartir por aquí:

NO JUZGUEMOS…
No juzguemos. NO ESTAMOS EN EL MISMO BARCO.
Estamos en la misma tempestad, pero no en el mismo barco.
Mi barco puede naufragar y el tuyo no. Y viceversa.
Para algunos, la cuarentena es óptima: momento de reflexión, de reconexión. Homeoffice, netflix, con un whisky o un té.
Para otros, esto es una crisis desesperante.
Para algunos, es paz, tiempo de descanso, vacaciones y de disfrutar en familia.
Para otros, una tortura: ¿Cómo voy a pagar mis cuentas? O ¿cómo voy a pagar a mis empleados?
Algunos están ocupados en elegir una marca de chocolate para pascuas.
Otros están preocupados por el pan para el final de semana.
Algunos negocios cerrarán. Otros abrirán.
Algunos quieren matar a aquellos que rompen la cuarentena.
Otros necesitan romper la cuarentena para comer.
Entonces, no estamos en el mismo barco.
Estamos pasando un momento en el cual nuestras percepciones y necesidades son COMPLETAMENTE distintas.
Y cada quién saldrá a su manera de esa tempestad.
Algunos, con el bronceado de su jardín. Otros con cicatrices en el alma.
Por tales motivos evidentes (y por otros invisibles), es muy importante ver más allá de lo que se ve a primera vista. Ver más allá de partido político, más allá de religión.
No menosprecies el dolor del otro si tú no lo sientes. No juzgues la buena vida del otro, no condenes la mala vida del otro. Simplemente nadie es juez. No juzguemos tanto a aquel que le falta, ni a aquel que le sobra.
Estamos en barcos distintos. Cada quien navega su ruta.
Andy Gonzalez

 

Así que no juzguemos porque cada familia, cada país y cada persona viven este tiempo extraordinario de diferente manera. En un principio de la pandemia, revisaba diariamente las estadísticas de contagiados y fallecidos por país que se publican en todos los medios de comunicación, pero poco a poco dejé de hacerlo porque esa lista no indica cosas como densidad geográfica, infraestructura de salud ni condición socioeconómica de cada país. Para mí es como comparar peras con manzanas y cada país tendrá diferentes resultados que por cuestiones culturales, decisiones oportunas del gobierno o número de camas en los hospitales no me parece justo comparar.

Confío en que mi querido México no sea muy golpeado por esta pandemia y que poco a poco las noticias sean más positivas. Sé que la vida nunca volverá a ser como antes, pero al menos que el panorama sea más optimista.

Y hablando del mundo en general, las novedades esta semana son:

    En algunos países empiezan a reducir las medidas para evitar el contagio, mientras que en otros se vuelven mas estrictas o apenas comienzan
    El fin de semana hubo protestas en algunas partes en contra de las restricciones
    La tensión entre China y EEUU aumenta
    El número de contagios sigue en aumento también 😦

Cuídense mucho y la próxima semana les cuento sobre los primeros pasos que se han dado en Alemania para dejar las restricciones como por ejemplo la apertura de tiendas, bibliotecas y peluquerías. También en las escuelas habrá cambios y aunque las clases comienzan de forma escalonada hasta el 4 de mayo, esta semana los alumnos empezarán una fase de “aprendizaje en casa” que ya no será opcional sino obligatorio.

Hasta pronto!

 

4ta semana de cuarentena

Prácticamente hemos cumplido un mes sin escuela, sin tiendas abiertas y sin viajar ni siquiera a una ciudad cercana. Esta semana santa fue muy diferente a las anteriores y aquí les cuento lo que hicimos:

  • vimos los servicios religiosos en el Vaticano por televisión.
  • hicimos algunas actividades en casa como hacer y cenar pan árabe el jueves santo, celebrar el viacrucis en un parque el viernes santo y hacer una fogata el sábado de gloria
  • preparamos casi 100 tarjetas de pascua para un asilo de ancianos en nuestra ciudad
  • nuestras hijas buscaron huevos y chocolates en el jardín el domingo de pascua. Eso sí, el clima estuvo espectacular, casi 20 grados y mucho sol!
  • jugamos, cocinamos y vimos algunas películas en familia

Poco a poco la situación está cansando hasta al mas optimista y confío en que esta semana recibamos buenas noticias. Seguramente tendremos que seguir tomando precauciones, pero la economía no puede seguir detenida por tiempo indefinido. Y sinceramente me estoy empezando a volver loca 😉

Esta semana comencé con las clases de español en la universidad, obviamente de forma virtual y todo funcionó bien. Es muy diferente a dar clases presenciales, pero al menos estoy ocupada un par de horas en eso. Además sigo participando en webinars de diferentes instituciones sobre el tema de clases digitales.

Mi marido sigue yendo a la oficina y de momento no ha habido recortes ni problemas financieros. Y a las chicas ya no les parece divertido no ir a la escuela… desgraciadamente en Alemania las escuelas públicas no están al día en cuestión digital y no existen clases virtuales, han recibido un par de correos electrónicos con tareas pero falta la retroalimentación del profesor y dichas tareas son de temas conocidos. La fecha de vuelta a clases sigue siendo un misterio y más aún qué pasará con el tiempo perdido. Ya les contaré….

Hoy lunes es día feriado y esta semana decidirán si el confinamiento continúa después del 19 de abril o no. Ojalá también haya claridad en temas escolares, de apertura de fronteras y otros 🙂

FELICES PASCUAS!!!

2da semana de cuarentena

Hemos terminado la segunda semana de cuarentena y hoy empieza la “primera” de vacaciones escolares de Pascua. Nuestras hijas estaban inscritas en un workshop de teatro que han aplazado para octubre, así que seguirán haciendo tareas pendientes de la escuela para no aburrirse de más.

Esta semana estuvo tranquila y entre otras cosas:

– el lunes fui al supermercado y no había:

  • harina
  • papel sanitario
  • levadura
  • pechugas de pollo

– el viernes volví a hacer la compra y no encontré levadura ni papel sanitario. Veremos que tanta suerte tengo esta semana.

– probamos comida coreana preparada por Victoria

– el clima estuvo soleado así que salimos a caminar un par de veces por el vecindario

En cuanto a novedades fuera de casa:

  • las Olimpiadas Tokio 2020 se pospusieron para el siguiente año
  • empresas como Airbus, VW y BMW han suspendido su producción… y otras han cambiado sus líneas de producción para elaborar cubrebocas, desinfectante o respiradores
  • muchos comedores han cerrado sus puertas a los necesitados 😦
  • China y Rusia se unen a la lista de países que cierran sus fronteras
  • ayer cambiamos el horario en Alemania (una hora menos de cuarentena, yupi!)

A pesar de que no veo noticias en la tele y leo muy poco en internet, es imposible no enterarse de las dimensiones que ha tomado esta pandemia. Debo admitir que mi estado de ánimo va para abajo, los memes sobre el coronavirus ya no me divierten y mucho menos las cancioncitas. He comprado un rompecabezas de 1000 piezas para distraerme a ratos y espero esta semana se pase rápido.

Ahora la pregunta que ronda en mi cabeza es: ¿cuánto tardará la recuperación de la crisis financiera que se avecina? Seguramente muuuucho tiempo…. otra cuestión que podré responder en un par de años. Y otra que me preocupa: ¿cómo le irá a mi querido México con el coronavirus? 😦

Esta semana tomaré otra serie de webinars porque el día 9 de abril empiezo a dar clases de español en la universidad privada de forma virtual y tengo que prepararme porque nunca lo he hecho en esa plataforma. Sólo son un par de horas de clase a la semana, pero al menos no se han cancelado como en la VHS. Un poco de trabajo me caerá bien. Es obvio que mi plan de conseguir un trabajo este año será más difícil de cumplir con la situación actual 😦

Gracias a Dios no teníamos ningún viaje programado para Semana Santa o para verano, porque ya estaríamos cancelándolo como muchas de mis amigas 😦 En mayo queríamos escaparnos unos días a Holanda durante el puente de la Ascensión del Señor, pero no pierdo la esperanza de que podamos hacerlo ya que viajaríamos en coche. Ya veremos que pasa hasta entonces. Y de nuestro viaje a México en diciembre, tendremos que esperar para comprar los boletos porque no tengo ni idea si será posible viajar para entonces. Espero que sí!

Cuídense mucho y no se aburran tanto.

1er semana de cuarentena

Había pensado no escribir más en este blog sobre el Coronavirus porque estoy saturada de información, de hecho desinstalé el Twitter de mi teléfono y no veo noticieros en la televisión para no volverme loca. Pero luego recordé que este blog es mi diario personal y en un par de años me gustaría leer cómo viví esta crisis. Así que aquí me tienen resumiendo un poco nuestra primer semana de cuarentena.

El viernes 13 (y eso que no creo en la superstición) de marzo anunciaron el cierre de escuelas, así que esta semana mis hijas no tuvieron clases ni yo dí clases de español en la VHS donde trabajo.

Adicionalmente a la suspensión de clases escolares:

  •  los cursos de Hip Hop y Ballet de las niñas se cancelaron
  •  llamaron para cancelar la cita de control con el ortodoncista
  •  el sábado no hubo reunión de scouts
  • no fuimos a misa el domingo porque no hay celebraciones religiosas en ninguna iglesia, templo o mezquita
  • el comercio esta cerrado a excepción de los supermercados, así que nada de “shopping”
  • y aunque los restaurantes todavía seguían abiertos, no salimos a comer fuera

También están cerrados los gimnasios, piscinas públicas, cines, museos… y no hay ningún tipo de evento sea pequeño o grande, así que no hay fiestas de cumpleaños, reuniones sociales, conciertos, seminarios, conferencias, etc.

Las chicas recibieron un par de tareas por correo electrónico que han estado haciendo por las mañanas y yo he participado en algunos “webinars” para conocer las plataformas de enseñanza de la universidad que empieza sus clases la próxima semana y que sustituirá sus clases presenciales por clases virtuales. También la VHS está ofreciendo cursos en línea, pero desgraciadamente no creo poder cambiar mis cursos actuales al nuevo formato porque mi público no es el adecuado (la mayoría son pensionados). De todas formas estoy aprovechando cualquier oportunidad para actualizarme y aprender más sobre las nuevas plataformas, incluyendo las de las editoriales.

Durante la semana fui dos veces al supermercado y aunque había algunos anaqueles medio vacíos, encontré todo lo que necesitaba. He horneado y probado nuevas recetas para entretenerme, además de bordar, leer y hacer ejercicio.

La vida social ha sido sustituida por conferencias vía Skype, Whatsapp o Facetime con amigas, y también mis hijas se comunican más por estos medios con sus abuelos y primos. Incluso ayer probaron el “Netflix Party” con sus primos en California y se divirtieron un montón.

Mi marido sigue trabajando en su oficina donde hay pocos colegas y guardan la respectiva distancia. De momento no ha tenido que viajar y no ha habido necesidad de hacer “home office”.

Nuestra vida ha dado un giro de 180 grados y sobra el tiempo para reflexionar y pensar en todo lo que está pasando. Mi pregunta esta semana es: ¿volverá algún día a ser todo como antes? ¿Saludaremos de beso y abrazo a propios y extraños? ¿viajaremos con esa ligereza a sitios desconocidos? ¿Seguirá la globalización? En un par de meses o años tendré la respuesta.

Mientras están las fronteras de muchos países cerradas y como migrante una de mis mayores preocupaciones no es contagiarme del virus, sino si podré viajar en caso de que en México haya una eventualidad… muchos se agobian por viajes de placer o negocios cancelados, pero si es necesario viajar a donde está tu familia??? Qué pesadilla!

Como leí por ahí: que pronto termine esta película apocalíptica! Por favor!

 

 

Ser mujer en Alemania

Anteayer fue el día internacional de la mujer y como es costumbre, esta entrada va dedicada a las mujeres. Como madre de dos adolescentes esta vez quiero escribir sobre lo que me ha tocado vivir como mujer en Alemania, no sólo como adulta sino como niña o adolescente a través de la vida propia de mis hijas que han nacido y crecido en este país.

Los temas relacionados a la mujer son infinitos pero con el día internacional de la mujer es común escuchar sobre igualdad, respeto, marchas, derechos, etc. En cada país se vive una realidad diferente como mujer. Mientras que en México se lucha en estos días contra la violencia de género, en Alemania se exige igualdad de sueldo o mayor participación de la mujer en niveles ejecutivos. Lo que no significa que en ambos países no existan los mismos problemas, pero digamos que unos son más importantes o actuales que otros.

Hace unos días me encontré este texto de @Daniela Peñuelasen en Facebook que me hizo recordar mi propia niñez y juventud en México:

Cuando iba en la primaria recuerdo que teníamos que ponernos short abajo de la falda porque corríamos el riesgo de que los niños se pusieran abajo de las escaleras para ver nuestra ropa interior o te la podían levantar. No iba todavía ni en segundo (6 años) y ya comprendía esta “ley”.
Cuando iba en secundaria tenía que ponerme un pantalón extra abajo del pants los días de deporte porque era bien sabido que los niños te lo podían bajar (entre 12 y 14 años)
En preparatoria ya comenzaba a asistir sin mis hermanos a la escuela, la distancia ahora era más larga y fue la primera vez que camino a ella vi como un hombre se masturbaba en el camión observándome fijamente, desde ahí comprendí que no “tenía” que irme hasta la parte de atrás de los camiones o que si veía un asiento desocupado al lado de una mujer era preferible ponerme al lado de ella. (15 años)
Ahora en la universidad tengo que cargar con un gas pimienta, porque pues vamos, no hace falta aclarar nada más, a estas alturas ya comprendí que corro peligro desde la puta primaria, a estas alturas ya comprendí que puedo no regresar a casa, a estas alturas ya comprendí que no tienen respeto por mí, ya entendí que mi vida, mi dignidad, mi integridad y mi cuerpo es tan frágil que he estado inconsciente o conscientemente creando técnicas de seguridad desde los 6 años de edad.
Y no quieren que estemos hartas y no quieren que estemos asqueadas y no quieren ver la realidad a la que nos exponemos todos los días. No tengo que ser tu hermana, tu madre o tu novia para que me respetes, pero esto no importa porque sé que el día de hoy volveré a salir con miedo y lo peor, lo que más me da rabia es pensar que mi hermana, mi madre y mis amigas siguieron estas o sus propias técnicas de resguardo.
Yo no quiero este mundo para nosotras.

Gracias a Dios fui a la universidad en los 90s y en aquel entonces no era necesario cargar gas pimienta ni tenía miedo de salir con amigos o quedarme tarde para terminar proyectos. Las cosas han cambiado drásticamente en los últimos años y las estadísticas del 2019 me dejan helada: 10 mujeres mexicanas asesinadas/desaparecidas por día! SI, por día!

¿Cómo son las cosas en Alemania? Como ya lo he escrito antes, llegué a Alemania hace 18 años con el trauma de la “inseguridad” y sí me asombraba de la libertad con la que los alemanes caminaban por la calle sin cuidar su bolsa, dejaban la bicicleta sin candado y nunca sentí miedo de andar en metro sola por la noche o de que las niñas jugaran en el parque sin mi permanente supervisión.

Mi marido no es “macho” y me encantó la idea de que lavara, fuera al supermercado y ayudara en la cocina. Cuando nacieron las niñas nunca tuvo problemas en cambiar pañales y aprendimos juntos a ser padres, siempre compartiendo todas las labores del hogar y la crianza. ¿Son así todos los alemanes? No sé si todos pero sí muchos de ellos. Es común ver a los padres peinando a sus hijas en las piscinas o con los peques en el supermercado.

Durante el tiempo que trabajé como consultora nunca sentí discriminación por ser mujer y me sorprendió cómo tomó mi jefe la noticia de que estaba embarazada. Tengo que admitir que sí tenía un poco de temor pero fue lo mas normal del mundo que me dieran tres años para volver a mi lugar de trabajo sin miedo a ser despedida. Como profesora de español o en mis cursos de computación, jamás me han faltado al respeto y ser hombre o mujer entre colegas no representa diferencia. Desgraciadamente no en todos los ámbitos laborales es así y en algunos la diferencia de sueldo o el acoso sexual sí existen.

Soy madre de dos mujercitas y doy gracias a Dios que han podido crecer sin tener que ponerse “shorts” abajo de la falda, ni cargar gas pimienta cuando andan en metro o autobús. Obviamente hay gente mala, niños groseros y peligro en las calles como en cualquier lugar del mundo. Pero no es tanto como para tener miedo de salir.

Hay pedófilos, violadores y gotas K.O. en las discotecas. Todas las chicas tienen que tomar sus precauciones, sobre todo en las ciudades grandes pero definitivamente las estadísticas de feminicidios no llegan a los niveles mexicanos. Recientemente leí que en el 2018 hubo 122 mujeres asesinadas en Alemania, una cada tres días.

Dos temas que desgraciadamente aquí están igual o incluso peor que en México es la violencia familiar y la prostitución. En cada ciudad de Alemania existe lo que se llama “Frauenhaus” que son centros de acogida para víctimas de violencia familiar y en estos días leí que faltan 14,000 plazas en todo el país. Sí, si existen hombres violentos que golpean a sus parejas o hijos, pero también existe apoyo para que puedan escapar de esas situaciones.

Y la prostitución? Uf! Es un tema tan aceptado que incluso en las carreteras rurales hay caravanas que funcionan como burdeles móviles. Se supone que las leyes evitan abusos, pero es bien sabido que hay cientos o miles de chicas extranjeras obligadas a trabajar en este oficio sin forma de liberarlas de sus “jefes”. Incluso hay un movimiento para prohibir la prostitución pero lo veo muy difícil 😦

Así que parece que en ningún país del planeta la mujer cuenta con los mismos derechos del hombre, ni está libre de la violencia de género. Soy de la opinión de que hemos avanzado mucho en las últimas décadas, pero todavía falta mucho por hacer. Mis hijas tendrán la oportunidad de estudiar lo que quieran donde quieran a diferencia de mi abuela, pero espero que también reciban un sueldo justo, no sufran acoso ni discriminación en el trabajo, sus parejas las respeten y nunca tengan miedo de caminar solas en ningún país del mundo. Es trabajo de todos educar, protestar y exigir para que ésto suceda en cada rincón del planeta.

El sábado pasado hablaba con un alemán sobre la inseguridad en México y me preguntaba “¿Pero porqué ha empeorado la situación en tan poco tiempo?” y no supe qué responder. Son tantos factores y es tan triste pensar que hace 30 años vivía en mi país con la tranquilidad que vivo ahora aquí, que me puse a pensar cómo será en 30 años…  la situación en Alemania será peor, la de México mejorará? Confío de todo corazón que la vida aquí y allá sea mejor, con paz, igualdad y armonía entre hombres y mujeres. Espero…

P.D. Esta entrada se publicó en martes y no en lunes como es costumbre para apoyar el Paro Nacional en México del 9 de marzo 2020 contra la violencia de género.

Tercera vez que viajo sola

a México de ida y vuelta en 18 años que llevo viviendo en Alemania. Increíble, no? Viéndolo así creo que son pocas y pienso que lo haré más seguido en el futuro.

tercera

Con el paso del tiempo las idas a mi querido México se han vuelto más escasas, primero por cuestiones de dinero porque comprar 4 boletos de avión no es lo mismo que uno o dos. Y segundo, ya no podemos viajar cuando queremos y cuando los boletos son un poco más baratos, sino solamente en temporada alta, sea semana santa, verano o navidad por las vacaciones escolares.

La primera vez que viajé sola fue en el 2003 a la boda de mi mejor amiga. No teníamos hijos todavía y a pesar de tener menos de un año trabajando en una compañía de consultoría, me dieron 2 semanas de vacaciones en septiembre. Obviamente ese año pasamos la navidad en Alemania… por primera vez 😦 O boda o navidad 😦

Desde que nació Victoria, viajé varias veces a México sin Thomas, pero al menos con una niña. Y no fue sino hasta la semana santa del 2013 que volví a viajar completamente sola a Monterrey por dos semanas. Las niñas tenían 8 y 6 años, pero como tenían vacaciones de la escuela se quedaron con mis suegros mientras Tom trabajaba y yo estaba en México.

Después de casi 6 años se ha vuelto a dar la oportunidad de que vuelva a Monterrey. Tengo vacaciones en la escuela donde doy clases de español y mis padres se mudan de la casa donde crecí a un departamento más pequeño, por lo que me he ofrecido a ayudar con la mudanza y aprovechar para despedirme del lugar donde pasé años maravillosos, celebré cantidad de fiestas y donde hemos “vivido” cada que vez que visitamos a mis padres.

Es curioso, pues mi casa está en Alemania pero la casa de mis papás no ha dejado de ser mi casa también porque cada vez que vuelvo de vacaciones, duermo en la que era mi habitación, que sigue como cuando estaba soltera. Y mis hijas ven la habitación que era de mis hermanos como la suya. Incluso Victoria preguntó asustada cuando se enteró del cambio que dónde dormirán cuando vayamos a Monterrey y se entristeció con la noticia porque dice que en esa casa tiene muchos lindos recuerdos, sobretodo de las navidades.

Así que me escapo esta vez tres semanas! Y eso que las chicas no tienen vacaciones escolares, pero ya están grandes y no es la primera vez que me ausento. Hace 2 años viajé una semana a un curso a Sicilia, y el año pasado dos semanas a Florencia. Comen en la cafetería de la escuela y mi marido llega por la tarde para cenar con ellas y revisar sus tareas. Van y vienen en autobús a la escuela y a sus citas médicas, clases de baile, etc.

Claro que estoy un poco nerviosa pues México está muchísimo más lejos que Italia y la última vez que viajé a Monterrey, Thomas estaba en el hospital a mi regreso. Esa bacteria no tuvo nada que ver con mi viaje, pero me recuerda que en cualquier momento puede pasar algo y yo estoy a miles de kilómetros de distancia.

Este es uno de los miles gajes del oficio, como decimos en México. Ser migrante no es sólo vivir fuera de tu país, sino tener que enfrentarte a decisiones como ésta que por un lado te hace sentir egoísta, pero por otro lado te pide pasar más tiempo con los que dejaste lejos. Hoy más que nunca quiero ver a mis abuelos y a mis padres, porque los años no pasan en balde y estoy consciente de que no hay garantía de volverlos a ver la próxima vez. Recientemente varias amigas mexicanas han perdido seres queridos y el tiempo no regresa.

Es por eso que me he propuesto tomar tiempo para la familia que dejé lejos. Es cierto que la tecnología nos acerca pero nunca podrá reemplazar un abrazo bien apretado ni un te quiero dicho en persona. El dinero siempre falta o nunca alcanza 🙂 y si no es posible viajar los 4 tan seguido, al menos lo haré yo. Lo ideal sería viajar cada año, todos! Pero si no se puede, hay que buscar otras alternativas. Así que empiezo este año nuevo con un viaje muy especial y que espero se repita regularmente 🙂

No me extrañen mucho! Regreso pronto y prometo dar señales de vida en mi página de Facebook y en Instagram mientras esté por tierras regias.

 

 

 

Navidad en la distancia

“Tú que estás lejos de tus amigos, de tu tierra y de tu hogar…”, así empieza la canción de “Ven a mi casa”. Seguro la has escuchado más de una vez! Yo la conocí en México, pero no fue sino hasta que me mudé a Alemania que comprendí su verdadero mensaje y desde entonces no puedo evitar llorar cada vez que la escucho 😦

Es en este tiempo cuando más extraño a la familia que dejé en México, las tradiciones y costumbres que hacen de esta fiesta no sólo una oportunidad para regalar, comer platillos exquisitos y celebrar, sino de apreciar la importancia de la familia que se reúne en posadas, a hacer tamales o en la noche de Navidad.

Ya perdí la cuenta de las navidades que he pasado en Alemania, donde tengo la fortuna de contar con la familia de mi marido y obviamente la propia familia que hemos formado junto a nuestras dos hijas. Pero jamás, jamás podrá compararse una Navidad aquí con la de allá, donde no somos sólo 8 personas sentadas a la mesa, y donde nuestras hijas no son las únicas nietas. Difícil escribir todo lo que significa la Navidad en México, pero en pocas palabras puedo resumir que es el momento más hermoso de unión familiar, celebración y alegría.

Casualmente en estas últimas semanas, diferentes personas me han preguntado sobre la forma en que celebraré la Navidad este año y más de una se ha sorprendido al saber que no tengo a NADIE de mi familia mexicana aquí cerca. Curioso, no? No sé si conozcan a extranjeros que tengan a un hermano, sus padres u otros familiares en estas fechas por aquí, pero la cara de asombro y pena con la que me miran me ha hecho casi llorar. Definitivamente esto de estar lejos de México me afecta más ahora que antes 😦

Será la edad? Cuando las niñas estaban pequeñas pasamos cada Navidad en México y después de una pausa cuando la mayor entró a la primaria, volvimos a celebrar la Navidad hace 5 años en Monterrey. Desde entonces nos hemos quedado en Alemania durante las fiestas y de forma alternada hemos celebrado en casa o con mis suegros la Navidad, pero siempre con un máximo de 8 personas. Algunas veces hemos incluido algún platillo mexicano en el menú y nos conectamos por Skype a México para no sentirnos tan lejos.

Pero sí, estamos lejos y extrañamos mucho, más de lo que podría uno imaginar. Y por eso me cuesta mucho trabajo en estos días comprender a las personas que me cuentan que algunos familiares no asisten a la fiesta de Navidad por motivos como “mi hermano tiene casa nueva y quiere celebrar ahí, por eso no viene a casa de los abuelos este año”, o “los que tienen niños quieren celebrar en su propia casa para no estresarlos con tanta gente”… incluso el papá de mi marido que tiene 3 hijos con su segunda esposa, evita tener a toda la familia reunida porque con 8 nietos es demasiado estrés.

En fin, para mí la Navidad era sinónimo de reunión con mucha gente, mucho ruido y mucha fiesta! Y al paso de los años te das cuenta que esa “mucha gente” puede irse en cualquier momento, así que valoro más que nunca la oportunidad de pasar las fiestas importantes e incluso días normales, con la gente que queremos. Este corto muestra en pocos minutos a lo que me refiero:

Espero el próximo año tener la oportunidad de pasar la Navidad en México otra vez. Mientras tanto sigo disfrutando de los mercados de navidad, el vino caliente y otras tantas tradiciones navideñas que también son muy lindas por este lado del planeta. Y por supuesto también disfruto al máximo a mi familia alemana que me ha adoptado y que me quiere mucho. No me puedo quejar porqué bien sé que otros no tienen tanta suerte como yo 🙂

Felices fiestas y que VIVA LA FAMILIA!!!

Tu que estas lejos de tus amigos
De tu tierra y de tu hogar
Y tienes pena, pena en el alma
Porque no dejas de pensar…

Tu que esta noche
No puedes dejar de recordar
Quiero que sepas
En nuestra mesa
Para ti tengo un lugar…

Por eso y muchas cosas mas
Ven a mi casa esta Navidad

Yo soy #Maria2.0

Como les conté hace algunos meses, soy miembro de una asociación llamada Kfd (Katholische Frauengemeinschaft Deutschlands) y en la reunión del mes pasado nos dieron una invitación muy particular:

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Para los que no entienden alemán, se trataba de una misa con una temática especial relacionada al movimiento Maria 2.0 que promueve cambios fundamentales en la iglesia católica. Entre estos cambios, pide la inclusión de mujeres en todos los niveles jerárquicos de la iglesia, eliminación del celibato sacerdotal, transparencia en las investigaciones de abuso sexual, etc.

No sólo participé en esta “Misa para y de cambios” como oyente, sino como parte de un grupo de 4 mujeres que desde diferentes perspectivas compartieron su experiencia. Fue una celebración muy emotiva y que quedará en mi memoria para siempre.

Este domingo la iglesia lució así:

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Y la ceremonia fue dirigida por dos mujeres: la presidenta de la asociación Kfd en Stade y una mujer joven que actualmente trabaja como asesora en nuestra parroquia. El desarrollo de la misa fue como la de cualquier domingo a excepción de que no hubo consagración y el sermón fue sustituido por las experiencias de 4 mujeres: una desde la perspectiva política (en la Iglesia), la mía desde la perspectiva de informática (una rama muy masculina todavía) y mexicana, otra desde la perspectiva ecuménica y la última, desde una perspectiva de una mujer homosexual.

Mi texto fue muy simple y se basó en los cambios que deseo en este mundo: “Como mexicana, deseo un mundo sin machos. Como informática, deseo igualdad, respeto y las mismas oportunidades para hombres y mujeres en el mundo laboral. Como católica, deseo la participación de mujeres en todos los niveles de la iglesia. Dios creó a los hombres y mujeres diferentes para complementarse. Pero como mujer, tengo los mismos derechos que un hombre. El día que se respeten esos derechos tendremos un mundo más justo, y quizás un mundo mejor.”

Pero el texto que me conmovió hasta las lágrimas fue el último. Es difícil traducirlo, así que lo incluyo en alemán:

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En el momento de las peticiones, se pidió a la comunidad que cada quien escribiera una y se eligieron algunas al azar para leerse en público. Todas llegaron al corazón, pero la que más me gustó fue: “Dios, libera a tu iglesia de las cadenas de la burguesía”. Y en lugar de burguesía se pueden colocar tantas cosas que mantienen a la iglesia encadenada 😦

Mis hijas me acompañaron a misa y en el camino les expliqué un poco de lo que se trataría la misa y al preguntarles si les gustaría que las mujeres pudieran ser sacerdotes en la iglesia como en la iglesia protestante, no dudaron en contestar “Porqué no?”. Para ellas, es obvio que una mujer puede ser lo que ella quiera y no entienden las limitaciones de género en tantas profesiones.

Yo soy Maria2.0 y estoy a favor de cambios radicales que modernicen la iglesia. Son otros tiempos y la sociedad requiere estos cambios antes de quedarse con edificios aún más vacíos, sin pastores y sin creencias 😦

Alemania es muy crítica y confío en el movimiento Maria2.0 que cada vez incluye más voces y obtiene más fuerza. Es tiempo de cambios y espero verlos pronto! Y tú???

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