El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

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“Noviazgo” infantil

Nuestra hija mayor como saben acaba de cumplir 12 años y el año pasado llegó de la escuela con la novedad que su mejor amiga “andaba” (ist zusammen) con otro compañerito del salón, es decir eran novios. Cabe mencionar que los dos tenían 11 años en aquel entonces.

Como mamá latina se pueden imaginar mi cara pero para no espantar a mi hija y hacerme la ignorante, le pregunté qué significaba “ist zusammen” a esa edad y en 6to año. Sinceramente no tenía ni idea y solo me dijo que su amiga estaba enamorada (verliebt) en el amiguito y que él le había preguntado por “whatsapp” si quería ser su novia.

Ah, bueno… pensé yo… se trata de esos noviecitos de juego que se agarran de la mano y listo… pero no! Al paso de las semanas, ya tienen 4 meses “juntos”, mi hija me fue contando que han ido al cine ellos solos, va uno o el otro a comer a la casa del otro y pasan toda la tarde juntos.

Y entonces ya no es el “noviazgo” que yo conocía de mis tiempos en el que se mandaban cartitas o dibujitos, se agarraban de la mano y todo sucedía en la escuela. Incluso los papás de la amiguita hablaron con los papás del “novio”. De qué y para qué no tengo idea!

Mmm… no sé que piensen ustedes pero yo sí me sorprendí un poco (o mucho). Desde hace años que me estoy preparando psicológicamente para el día que mis hijas traigan al novio a casa con 14-15, y ahora resulta que empiezan desde los 11-12!!!

No, no se trata de permitir o prohibir el noviazgo a X edad, sino de pensar si realmente es necesario adelantar tanto lo que tarde o temprano llegará. Porque claro, de las tardes juntos sigue el quedarse a dormir y por mas años que tenga viviendo en Alemania todavía no me parece que niños o pre-adolescentes pasen la noche con el “novio/novia”. Para qué? Para que empezar tan pronto? Por más que busco no encuentro respuestas que me convenzan.

Así que en estos meses he hablado mucho con Victoria de este tema y le he dicho que es normal que le gusten niños, que en su momento podrá enamorarse y que la vida aunque parece corta es muy larga y que seguro llegará un chico que la quiera y empiece una relación de noviazgo. Y sí, si le menciono edades… 15? 16 mejor, no? 🙂

Gracias a Dios no se trata de la mayoría de los compañeritos de mis hijas, sino de dos o tres que han empezado con el tema. Y lo mismo pasa con el uso de pastillas anticonceptivas entre chicas de 13-14 años, que aunque no es mayoría, ya me ha tocado oír argumentos como “más vale prevenir”, “de todas formas lo hacen”, etc. entre conocidas con hijas de esa edad. Y en ese aspecto también pienso que es muy prematuro y todavía no sé si mis hijas serán tan precoces con su sexualidad.

Definitivamente son aspectos culturales con los que tengo que aprender a vivir, pero no necesariamente implementar en casa sólo porque los demás quieran experimentar antes de tiempo. Qué necesidad hay de empezar con celos, decepciones amorosas y líos del corazón a tan temprana edad. Sí, también en mis tiempos los niños lloraban cuando la niña que les gustaba los “cortaba”, pero no había depresiones ni cosas por el estilo. Ahora todo se toma tan en serio y se va al psicólogo desde muy joven.

Todo a su tiempo y a disfrutar cada etapa de la vida sin prisas ni presiones. Al menos eso intento hacer con mis hijas y que ellas disfruten su infancia mientras dure, que la adolescencia y la adultez llegarán con seguridad y durarán lo suficiente para conocer el amor, el desamor y todo lo que conllevan las relaciones sentimentales 🙂

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Aprender a pensar, razonar y discutir

El siguiente texto viene en uno de los libros que uso para enseñar español a mis alumnos universitarios y queda perfecto como introducción al tema que quiero comentar: cómo se aprende en Alemania y cual es la función de los profesores, los alumnos y los padres de familia.

–Veronica, tú eres alemana, ¿no?
– Soy de Leipzig, en el este de Alemania.
–¿Y qué estudias aquí en España?
–Estoy estudiando Económicas.
–Ajá, económicas. Y… ¿cómo has venido?
– Vine el año pasado con una beca Erasmus, pero me he quedado también este año porque me lo estoy pasando muy bien.
– Aja, qué bien. ¿Y qué tal en la universidad?

– Bueno, la verdad es que la universidad es muy diferente de mi país y he tenido que acostumbrarme.
–Ah, sí, ¿por qué?
– Bueno, en Alemania el sistema es más libre, puedes elegir tus asignaturas y organizarte tu horario… es más flexible. Lo más extraño es tomar notas de todo lo que dice el profesor, apuntes como dicen aquí.

–¿Por la lengua o por…?
– Bueno, la lengua es un problema, claro, porque los profesores hablan muy rápido, pero es el hecho de tomar apuntes de lo que dice el profesor y luego escribirlo en el examen. Eso me parece raro. En Alemania tenemos que leer mucha bibliografía, investigar sobre un tema que nos interesa… me parece más profundo.
– Claro, y la clase será más participativa, entonces, ¿no?
– Sí, mucho más. Aquí tengo la sensación de que todo el mundo escribe y nadie hace preguntas. En Alemania hay más discusión, más participación…

Mis hijas todavía no están en universidad, pero desde primaria he notado que el sistema educativo alemán es muy diferente al de México. Y no, no me refiero solo a la estructura y distintos tipos de escuela que ya he comentado en otras entradas sino a la forma de enseñar y aprender.

En la primaria de mis hijas siempre dejaron muy poca tarea, máximo 30 minutos que normalmente incluían solo tareas de matemáticas y alemán. Los exámenes no son acumulativos y en general solo había uno por materia por semestre, además de dictados esporádicos en alemán. Y lo que más me llamaba la atención era el porcentaje asignado a la “participación oral” que en algunas materias llegaba a ocupar el 60% de la calificación final.

Qué incluye dicha participación (Mündliche Mitarbeit)? Aunque hay reglas y estatutos para calificarla, cada maestro puede o no incluir la disciplina, las tareas, el trabajo en equipo y la participación activa en clase en la nota oral. Así que desde pequeños se fomenta hablar en público, contestar a las preguntas del profesor, pasar al pizarrón, etc. Lo cual me parece excelente pero qué pasa con los niños tímidos o introvertidos? Yo lo fui y mi hija mayor también, pero a diferencia del sistema mexicano donde los exámenes escritos prácticamente forman el total de la calificación final, mi timidez no afectó nunca mis notas como ha pasado con Victoria.

De hecho ese fue tema de discusión para elegir la secundaria ya que una de sus profesoras opinaba que el Gymnasium no era la escuela adecuada para ella, a pesar de ser ordenada, responsable y estudiosa. Su maestro titular confió en que con el paso del tiempo Victoria se desenvolvería mejor y nos recomendó inscribirla al Gymnasium.

Ya lleva año y medio en dicha escuela y ahora entiendo mejor el miedo de su profesora. Definitivamente la calificación oral es muy importante, incluso a veces tiene mayor peso que la escrita y como si no fuera suficiente, los exámenes escritos no sólo incluyen datos que pueda uno memorizar, sino que piden explicaciones, argumentos y descripciones que requieren de un desarrollo mental muy parecido al oral.

En mis tiempos de estudiante (no sé si ahora sea diferente) los exámenes se basaban en datos memorizados y casi nunca tuve que dar explicación u opinión a un problema, teoría o experimento. Así que al principio ayudaba a mi hija a estudiar con el método mexicano en el que le hacía preguntas de los temas del examen y listo. Y sorpresa! Empezaron a llegar notas regulares y al ver el contenido de los exámenes me dí cuenta de que no se trataba de pregunta-respuesta memorizada, sino de explicar o justificar el porqué de dicha respuesta. Blop! Tal y como Condorito!

Desde este año hemos cambiado la estrategia y tratamos de apoyar a nuestras hijas en el pensamiento razonado. No es nada fácil, pero lo estamos intentando. Cada semestre hay un día asignado para charlar con los profesores (Elternsprechtag) y hace unos días hablé con las profesoras titulares de mis hijas. Al parecer el profesor de primaria de Victoria tenía razón ya que a diferencia del año pasado, esta vez la maestra nos dijo que participa mucho y no ve ningún problema con su trabajo activo en clase. Con la pequeña ese aspecto no me ha preocupado tanto, y su maestra esta muy contenta con ella… y una vez más escuchamos eso de “el brillo de sus ojos habla por ella”. Ella es como una castañuela y donde quiera que va la gente admira su mirada coqueta, alegre y pispireta. Su carácter le ayuda a la hora de la calificación oral y creo que no hay de que preocuparse. En el desarrollo escrito y razonado si tenemos trabajo por hacer, porque es un poco rollera y no sabe expresar bien sus ideas.

En los días que leí el texto de arriba con mis alumnos universitarios, otra alumna de mis cursos de la VHS me comentaba de su experiencia en las escuelas ecuatorianas. Ella es profesora retirada y trabajó varios años en un colegio de monjas en Ecuador, donde impartía sus clases de biología con el método alemán. Me contó lo difícil que fue trabajar con las chicas que no estaban acostumbradas a discutir, a salir a los bosques cercanos ni a cuestionar lo que ella les enseñaba. Incluso la madre superiora tuvo que intervenir para evitar problemas con los padres de familia que no estaban de acuerdo con las calificaciones asignadas.

Choque cultural? Sí, en ambos sentidos. Los que venimos a Alemania desconocemos el sistema educativo y los alemanes que estudian o trabajan en el extranjero como la chica del texto inicial o mi alumna profesora no pueden creer que los sistemas sean tan distintos al propio.

Hay alguno mejor o peor? Después de vivir en Alemania tantos años he llegado a la conclusión que en vez de criticar uno u otro sistema, lo mejor es tomar lo bueno de cada uno, conocerlo a detalle y aceptarlo para poder apoyar a nuestros hijos en cual sea el sistema que les toque vivir. Comparar unos con otros ayuda a ver sus diferencias, pero criticarlos? Estoy convencida de que no los cambiaré yo y difícilmente cambiarán en un futuro próximo. Así que a verles el lado bueno para sacar el mejor provecho para nuestros hijos que ellos son los que saldrán beneficiados o perjudicados de nuestras decisiones.

En otra entrada escribiré sobre el rol de los padres de familia a detalle porque ya me extendí mucho y no quiero aburrirlos. El sistema educativo alemán no es perfecto, ya lo he escrito varias veces… así que no queda mas que tratar de hacerlo perfecto buscando las mejores alternativas, mezclando estrategias de aprendizaje y apoyando a los pequeños con sus propias habilidades y capacidades. Vaya trabajo!!! 🙂

Mi niña pre-adolescente

Hace dos años escribí sobre Victoria y el primer signo que marcó su entrada a la adolescencia… ya dos años y parece que fue ayer. En este tiempo han pasado muchas cosas en su vida: dejó la primaria y comenzó la secundaria, tiene nuevas amigas, el hecho de que su hermana menor entró a la misma escuela la ha hecho madurar y ser un poco más extrovertida.

Físicamente ha cambiado poco… ha crecido un par de centímetros y sigue siendo muy delgada, y en cuanto a los cambios de pre-adolescente puedo mencionar que el humor se ha intensificado y necesita usar desodorante diariamente. Increíble que una niña dulce y tierna pueda tener un olor tan fuerte!!! Y hace unas semanas vino a preguntar sobre el uso de pantiprotectores porque ya empezó con el flujo blanquecino. Además, en nuestro último viaje de shopping le compré sus primeros corpiños con broche por detrás, que por cierto no puede abrochar todavía y se lo pone por arriba ya abrochado 🙂 El busto sigue creciendo despacio pero parejo 😉 porque más de un año los tuvo disparejos y estaba bastante preocupada.

Hace unas semanas también me comentó que quería un corte de pelo, cosa que me sorprendió porque la moda es el pelo largo y no ve la hora de que le llegue a la cintura. Lo quería en capas y le dije que en los próximos días la llevaría a la estética para que le hicieran lo que ella quisiera. Pero…. la paciencia no le alcanzó y agarró tijeras para hacerse sus propias capas!!! Ya se imaginarán como quedó!!! Y yo que pensaba que las travesuras infantiles habían quedado atrás… a sus casi 12 años cortarse el pelo sola! Gracias Youtube por tus tutoriales, grrr! Esta vez no hubo regaños ni castigos, solo me reí y le dije que por su “maravillosa idea”, seguramente le tendrían que cortar más de lo esperado. Ya fuimos al peluquero y le dejaron un corte juvenil sin tener que sacrificar mucho del largo.

No cabe duda que este proceso de la niñez a la adolescencia también traerá sorpresas, aventuras y muchas anécdotas que contar. Al parecer el proceso de la menor empezará mas tarde porque ya tiene 10 años y medio y ni trazas de los signos de adolescencia que en la mayor empezaron antes de los 10. Por mí mejor… 😉

 

 

 

Mis pequeñas artistas

En las pasadas vacaciones de otoño mis hijas participaron en un taller de teatro-música-baile en una de las semanas. Desde el año pasado tenía intención de inscribirlas, pero como la edad de los participantes es de 10 a 25 años y la pequeña todavía no cumplía los 10 años, tuve que esperar a este año.

Las inscribí desde principios de año por miedo a no obtener un lugar, y después de una larga espera el día llegó. El taller empezó un domingo y se llevaría a cabo hasta el siguiente domingo que culminaría con la presentación del musical que diariamente aprenderían y ensayarían con un promedio de 6 a 8 horas diarias. Mucho tiempo invertido en las vacaciones? Sin lugar a dudas, pero el resultado fue maravilloso y  valió la pena!

Participaron 65 niños y jóvenes agrupados por edades, de 10 a 15, de 15 a 20 y de 20 a 25 años. El primer día se repartieron los roles y las canciones a memorizar. Mis hijas solo recibieron un par de líneas porque era su primera vez y a partir del lunes empezaron los ensayos de las coreografías de baile: un total de 5 canciones, de canto por las dos canciones compuestas para el musical y de teatro.

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Como en todo musical, la parte de teatro es simple y corta ya que el baile y la música abarcan gran parte de la duración de la pieza, en este caso una hora y media. Todos los días empezaron los ensayos a las 9 y media de la mañana, comían en el mismo teatro y las recogía entre 4 y 5 de la tarde.

El sábado y domingo estuvieron dedicados a los ensayos generales con todos los grupos. Se me olvidaba mencionar que el equipo experto estaba formado por 3 maestros, la creadora/ organizadora del musical y su asistente. Este año celebraron su 10mo aniversario y muchos de los jóvenes que participaron esta ocasión empezaron desde niños hace 10 años, así que tenían bastante experiencia a diferencia de los nuevos como mis hijas que no tenían idea de como se trabaja en un teatro y todo lo que implica presentar una obra musical en 1 semana.

El domingo por la noche fue la presentación final con un teatro lleno de padres, abuelos y amigos de los participantes. Los boletos se vendieron como cualquier otra obra o concierto, así que no dudo que hubiera espectadores que no tenían conocidos entre los jóvenes.

Qué puedo decir… fue simplemente espectacular! Y difícil de creer que en una semana, un grupo de 65 desconocidos con 3 maestros pudieran presentar un musical con una calidad sobresaliente y un desempeño casi profesional. Mis suegros lo vieron en DVD y se quedaron con la boca abierta, así como unos amigos que asistieron al evento.

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Mis hijas quedaron maravilladas con el trabajo en equipo, la convivencia con otras niñas tras bambalinas y el sabor a éxito después de una semana de arduo trabajo que no dudan en participar cada año, aunque eso signifique sacrificar una semana de sus vacaciones de otoño. Por nuestra parte, cuentan con nuestro apoyo ya que los beneficios y ventajas de participar en este tipo de proyectos son tantas que no tenemos duda en inscribirlas tantas veces como ellas quieran.

Mis pequeñas artistas siguen creciendo y disfrutando su paso a la adolescencia en un abrir y cerrar de ojos. Mientras que yo sigo descubriendo sus diferentes facetas y tratando de hacerme a la idea que pronto serán unas jovencitas independientes 😉

 

 

Somos una “i-family”

Cada semestre doy uno o dos cursos de “i-Hilfe” en la universidad popular (VHS) de nuestra ciudad donde explico la funcionalidad y sistema operativo de los dispositivos móviles “iphone” y “ipad”. En cada curso, a forma de introducción explico mi experiencia personal con “Apple”, “Mac” o “Macintosh”…mac

Allá por los años 80´s mi papá nos compró a mis hermanos y a mí nuestra primera computadora y fue una “Macintosh”… sí! como la de la foto y fue entonces cuando me enamoré de esa manzanita multicolor: amor a primera vista!!! Desgraciadamente el amor duró poco y en mis años universitarios la PC ganó terreno y nunca volví a tener una Mac. Como consultora de sistemas la marca IBM era la marca tradicional para nuestras laptops y aún en Alemania me asignaron una IBM en los años 2002 a 2004 como empleada de J.D.Edwards.

Pero el destino me tenía preparada una sorpresa y mi marido me regaló una MacBook cuando nació nuestra segunda hija (2006). Treinta años después, el amor renació y esta vez para siempre 😉 ya que de la laptop seguiría el iphone, después el ipad para posteriormente enamorar a mi marido quién también se volvió fan de Apple.

Casi doce años después de mi reencuentro con la Mac, soy parte de una gran familia Apple. Nuestras hijas han ido heredando nuestros antiguos modelos y hoy en día, cada miembro tiene un iphone y un ipad. Además mis papás y hermanos tienen los suyos, y logramos contagiar a mis suegros que tienen también todo el kit: MacBook, iphone y ipad. Genial, no?

i-family

Ser una “i-family” tiene muchas ventajas porque la información va y viene de una forma muy sencilla sin costos adicionales, ni correos electrónicos y con la posibilidad de comunicarnos con cámara a cualquier hora del día 🙂 Mis papás han podido ver a las niñas en sus clases de baile gracias a la aplicación “Facetime”, así como nosotros hemos podido saludar a los bisabuelos en reuniones familiares. Una verdadera bendición!

Como saben, el año pasado le compramos su primer teléfono celular: un Samsung a nuestra hija mayor que entraba a secundaria. Gracias a Dios le duró poco y lo perdió! Sí, mi marido sólo tuvo que sufrir 6 meses con la seguridad y configuración de un sistema operativo muy distinto al iOS. Así que después de haberlo perdido, mi hija ahorró para comprarse uno nuevo, pero esta vez no cometimos el mismo error y le conseguimos un iPhone usado en buen estado. Este verano cuando la pequeña entró a secundaria habíamos aprendido la lección y le pasamos mi teléfono, el cual vino a completar la colección para cada miembro de la familia.

Lo admito, somos una familia tecnologicamente activa que con los reglamentos apropiados y la seguridad necesaria en los aparatos de las niñas intenta equilibrar la vida real con la virtual. Los teléfonos (y tabletas) están prohibidos en la mesa, sea en casa o en un restaurante y frecuentemente tocamos el tema para sensibilizarnos sobre sus riesgos y posibles “adicciones”. Yo misma he tenido que poner el ejemplo eliminando el Facebook de mis dispositivos para no ocupar más tiempo del necesario en el mundo virtual. Estamos abiertos a la crítica y estamos dispuestos a dejarlo de lado cuando alguien observa un “exceso”.

Vamos aprendiendo a vivir con tanta información, apps, vídeos, juegos y posibilidades que nos ofrece el internet en teléfonos y tabletas, pero definitivamente dudo que algún día dejemos de ser una “i-family”. Esta vez el amor a la manzanita no se irá tan fácilmente 🙂

P.D. Cabe aclarar que mi marido se ha vuelto experto en buscar buenas opciones en ebay, así que no crean que somos de los fans formados afuera de las tiendas antes del lanzamiento de cada nuevo modelo. Para modernizarnos compramos modelos anteriores al actual, ya que pagar 500€ o más es impagable 😉 Y recuerden que nuestras hijas heredan nuestros aparatos.

Primeros signos de la pre-adolescencia

“Se entiende como preadolescencia generalmente a la etapa de entre 10 y 13 años, es decir, la que abarca el desarrollo de la niñez a la adolescencia. En la preadolescencia, el niño experimenta cambios biológicos y sociales, así como transformaciones cognitivas que le van a permitir enfrentarse a las tareas intelectuales propias de un adulto, el comienzo de este período está caracterizado por la aparición de las operaciones concretas, mientras que lo que caracteriza su final es la aparición del pensamiento formal.”

Esa es la definición encontrada en internet y la etapa en la que me encuentro como mamá y por partida doble. Catalina acaba de cumplir 10 años y Victoria con 11 años y medio ya tiene rato en esta etapa llamada preadolescencia, aunque ella asegura que ya es adolescente 🙂

El nombre es lo de menos, lo interesante es como en tan poco tiempo mis niñitas han cambiado en lo que yo llamo “casi” señoritas. Aquí algunos ejemplos de las cosas que marcan la entrada a esta nueva fase:

– toda la vida ambas habían usado el mismo shampoo y jabón liquido a la hora de ducharse. Ahora, cada quien tiene uno distinto de acuerdo a sus gustos y necesidades y han invadido mucho espacio en el cuarto de baño con tanto bote distinto. Y como si eso fuera poco, de un día para otro ocuparon un espacio considerable en el armario con sus cremas, desodorantes, perfumes, etc.

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– los cambios físicos todavía son mínimos, aunque ya no tardan en llegar. Eso sí, están creciendo mucho y las facciones de la cara están cambiando considerablemente.

– en la casa nunca hemos sido de andar desnudos por toda la casa, pero tampoco de poner mil candados al baño, y como es baño compartido era normal entrar a lavarse los dientes mientras otro se bañaba, etc. Ahora? Imposible! Las niñas no permiten que se les vea desnudas ni medio segundo y bajo ninguna circunstancia. Sé que es normal, pero a veces me parece exagerada su reacción conmigo que soy su mamá!!!

– si los niños vuelven locos a sus papás con el interminable “porqué?” a los dos años, esperen a los “porqué?” de la adolescencia. Y no se trata de saber el origen de las cosas, sino de cuestionar cualquier NO a un permiso, deseo o capricho. Ahora más que nunca la frase de “es que todos….” es cosa de todos los días y se vuelve más difícil explicar porqué en esta casa las reglas son distintas.

– agregaría el tema de tecnología, pero creo que ya no es un problema de la pre-adolescencia ya que los niños tienen acceso a tablets y teléfonos celulares desde el jardín de niños.

– desde hace tiempo que dejé de comprarles ropa por mi cuenta porque mas de una vez tuve que devolverla porque no les gustaban “mis gustos”. Hoy en día es imposible que yo pueda elegir un lápiz, accesorio o detalle para mis hijas, ellas tienen la última palabra y no queda más que respetar sus gustos. Obviamente siempre doy mi opinión y todavía es posible convencerlas si lo que quieren comprar no es apropiado para su edad o no me gusta 🙂

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Shopping

– en lo que todavía no han cambiado y que sigo aprovechando al máximo es en lo cariñosas que son. Aún puedo comérmelas a besos, apachurrarlas con mis abrazos y acurrucarnos por horas en la cama. Hace unos días Victoria me preguntó que qué pasará cuando se cambié de recámara al sótano (un plan para dentro de 3 años)? Qué si podrá venir a mi cama como hace cada mañana cuando se despierta… Me dio mucha ternura su pregunta y no quise decirle que seguro en 3 años no querrá acurrucarse conmigo a ninguna hora del día, así que solo le dije que “claro que sí!”.

Veremos como van cambiando hacia la adolescencia, apenas voy empezando y seguro me deparan muchas sorpresas. Lo más importante es disfrutar cada etapa y no perder de vista que todo es temporal, y que con la edad el tiempo pasa más rápido y por lo tanto pareciera que cada etapa es fugaz. En un abrir y cerrar de ojos han pasado de bebés a preescolares, y luego a niñas de primaria para brincar a la secundaria en otro parpadear.

Y para no olvidar tan bellos momentos en cada fase de sus vidas, escribo estas líneas que seguro me refrescaran la memoria en mi vejez 😉

 

 

Empieza la tortura

Nunca olvidaré mi primera visita al dentista en Alemania… era el mismo dentista de mi marido y después de revisar mis dientes y hacer la limpieza de control nos dijo muy serio a los dos: Ambos tienen problemas de mandíbula y si tienen hijos algún día, es casi seguro que ellos heredarán ese problema.

Palabras de profeta… De dos hijas, las dos tienen problemas de mordida. Vaya suerte!
Si escribiera sobre mis traumas dentales, seguro no terminaría nunca. Desde chiquita empecé con problemas porque mis dientes de leche no se cayeron de forma natural sino que tuvieron que ser extraídos con todo y raíz. Además, no tenía espacio para todos, así que me tuvieron que sacar dos colmillos de arriba. Gracias a Dios nací solo con dos muelas del juicio que dieron bastante lata al ser extraídas. Y a causa de los dientes y la mandíbula chueca usé todo tipo de frenos hasta casi los 18 años. Un desastre! Y yo no sé si no me corrigieron la mordida o qué pasó pero aún hoy en día uso un paladar para dormir.

Nuestras hijas empezaron a ir al dentista desde chiquitas para su control semestral y aunque era prematuro afirmarlo, la dentista nos comentó que seguramente las niñas necesitarían terapia dental.
Con la menor empezamos mal desde el principio, ya que al igual que yo los dientes de leche no se aflojaban y los nuevos empezaban a salir atrás, adelante o a un lado, por lo que siempre fue necesario ir al dentista para que se los sacaran.

Con la mayor no tuvimos ese problema pero desde la primera cita con el ortodoncista nos confirmaron la profecía del dentista de mi marido: la mandíbula no esta bien y después de sacar radiografías se pudo observar que tanto la de abajo como la de arriba están fuera de lugar. Así que el tratamiento incluye dos partes: un aparato extrabucal (AEB o headgear)  o lo que yo llamaba frenos de caballo porque yo también los usé, para meter la superior y un retenedor extraíble para componer la inferior.

Victoria debe dormir con ambos aparatos y traerlos dos horas durante el día. Al principio pensé que tendría que insistir o que tal vez no iba a querer portarlos, pero para mi sorpresa ha resultado muy aplicada y no ha habido necesidad siquiera de decirle nada, ella solita se los pone como parte de su rutina diaria y no ha tenido problemas para adaptarse a ellos.

El tratamiento durará aproximadamente un año y medio y el seguro médico cubre el 80% de los costos que ascienden a mas de 1500 euros, pero el 20% restante que pagaremos en este tiempo será reembolsado al término del mismo. Bendito seguro!!!

Sinceramente confío en que solo sea un año y medio de tortura y no toda la adolescencia como me pasó a mí. En los próximos meses sabremos el diagnóstico oficial de Catalina, que pinta similar o peor que el de la hermana mayor. Ya les contaré los detalles tan pronto empiece su tortura dental 😦

Un mes en la secu…

El año escolar va que vuela y las vacaciones de otoño están a la vuelta de la esquina. Dos semanitas que me caerán de perlas y me servirán para agarrar aire antes de terminar el año. Victoria, nuestra hija mayor está por cumplir el mes y medio en su nueva escuela y por mas increíble que parezca, ya se siente como pez en el agua.

Han sido tantos los cambios, nuevas rutinas y actividades que bien vale la pena escribirlas para no olvidar este proceso de adaptación que el próximo año volveré a experimentar con nuestra hija menor.

Horarios: Para empezar, un día común y corriente ahora empieza mas temprano y tiene mas actividades que antes. El primer despertador suena a las 6, el de mi marido que se ducha mientras suena el de Victoria media hora mas tarde. Se cambia y desayuna con su papá, quien también prepara su lonche, para salir de casa a las 7 en punto. Diez minutos mas tarde suena el de Catalina, se viste y desayuna para salir a las 7:40. A qué horas me despierto yo? Normalmente desde que suena el primer despertador, pero me levanto dependiendo de mi plan para ese día. Si tengo que trabajar o ir a mi curso de alemán, me levanto a las 6:40 para bañarme, pero si ese día no tengo nada pendiente, me levanto con Caty para preparar su desayuno. También varía si mi marido esta fuera de la ciudad y me toca el doble turno: preparar a las dos niñas mientras que me arreglo.

Autobús: Aunque Victoria entra a las 8 a clases, tiene que salir tan temprano de casa porque el autobús pasa a las 7:15. Sólo hace 15 minutos a la escuela pero desgraciadamente no hay otro horario por la mañana. Le tomó un par de días acostumbrarse a defenderse entre los tumultos, pues los muchachos no tienen consideraciones con los pequeños y tienen que “ponerse listos” al entrar al bus y pelear un lugar para sentarse. Pero Victoria ya agarro la onda y no ha tenido problemas.

Comida: Hasta el año pasado comíamos a la 1 cuando ambas llegaban de la primaria. Ahora la mayor llega a las 2 y a la pequeña le toca esperar una hora. Generalmente me ayuda a preparar la comida o a poner la mesa, o se pone a hacer su tarea. En lo personal, gané una hora por la mañana porque ahora puedo cocinar a la una pero obviamente ahora no hay mucho tiempo para descansar antes de empezar con el turno de chofer para las clases de baile. La tarde se esfuma en un abrir y cerrar de ojos, y de pronto ya es hora de cenar o irme al trabajo.

Amigos y maestros: Victoria ha encontrado nuevas amigas en su clase y le gustan todos sus maestros. Muchos nombres y muchas materias, pero rápidamente se ha integrado en su clase e incluso ha sido elegida como parte del equipo de alumnos que representa a su grupo (Klassensprecher).

Tareas y exámenes: Desde la primer semana notó que la carga de tareas no era tan ligera como en la primaria. Lo positivo es que el horario de clases esta organizado de tal manera que no tiene una materia dos días seguidos, así que para las materias más frecuentes (alemán, inglés y mate) siempre tiene dos tardes para hacer la tarea o estudiar para un examen. El resto de materias solo las tiene una vez por semana y tiene suficiente tiempo para sus deberes. En estas 6 semanas ya ha tenido diversos exámenes y le ha ido muy bien, esperemos que así siga.

Smartphone y email: otro gran cambio ha sido el uso de whatsapp en su nuevo teléfono móvil y su nueva cuenta de correo electrónico que le han proporcionado en la secundaria y donde recibe correos de profesores y compañeros de clase. Además, tiene cuenta y contraseña para accesar el portal de la escuela donde informan de cambios de clases o salones y donde puede participar en foros diversos.

A las dos semanas de haber empezado las clases, se llevó a cabo la primera junta de padres de familia donde se presentaron los profesores de planta y se eligieron a los padres que nos representan ante la secundaria (Elternvertreter). Por otra parte la semana pasada Victoria participó en una excursión de dos días en un bosque, en donde realizaron dinámicas de grupo y juegos para conocerse mejor.

No cabe duda que los cambios han sido muchos e importantes, pero estoy contenta de que Victoria los ha sobrellevado bien. Algunas de sus compañeras si han tenido problemas de adaptación y se sienten aún inseguras entre tantas clases, alumnos y tareas. Creo que uno de los elementos importantes que ha facilitado el proceso es la continua comunicación con ella y el decirle todos los días que ella puede. Quién diría que esa chiquilla tímida y casi “muda” del jardín de niños se convertiría en una chica segura de sí misma y sociable. En otro post les contaré otro secreto que ayudó en esta transformación: el famoso “wendo”.

Por ahora termino esta entrada confiando en que las cosas sigan como hasta ahora y que este año escolar sea exitoso para todos 😉 Mientras a disfrutar estas dos semanitas de vacaciones otoñales, que buena falta nos hacen 😉

Primer “smartphone” – Reglamento

celularLo prometido es deuda y como se los comenté en la entrada pasada con el mismo nombre, hicimos un reglamento con nuestra hija sobre el uso de su primer “smartphone” que a continuación les comparto.

Llevamos un mes con él y puedo decir que ha funcionado muy bien hasta ahora. Después de la primera semana en la escuela, le instalamos el famoso “whatsapp” que puede usar libremente de 4 a 6 de la tarde. La aplicación que usamos para restringir horarios se llama “Child Protect” y funciona bien. De momento no tiene acceso a internet porque no lo necesita y en caso de tareas, puede accesarlo desde mi computadora o su “ipad”. En resúmen usa el móvil para tomar fotos, checar sus correos y chatear en “whatsapp”, además del uso original: llamar por teléfono y mandar mensajitos cuando el autobús ha tenido retraso.

Como lo escribí antes, este contrato es una variación de otro que encontré en internet de una madre española. Agregamos, cambiamos y quitamos algunas cosas, y éste fue nuestro resultado que pueden compartir, copiar y usar sin problema. A nosotros nos dio la oportunidad de dialogar en familia sobre las ventajas y riesgos de tener un “smartphone”, además de dejar por escrito lo que nosotros como padres esperamos de nuestra hija. Que quede claro que no sólo se trata de controlar, sino de entender y aceptar estas reglas para el buen uso de una herramienta desconocida y poderosa en manos de una niña de 10 años. Como alguna vez leí por ahí: “Dejarías ir a tu hija de 10 años a una fiesta a un lugar desconocido con 100 personas que no conoce? Así como deseas protegerla de la gente extraña en una fiesta, también debes protegerla de los “extraños” en el mundo virtual.” Y ese es sólo uno de los peligros del “smartphone” y sus aplicaciones… 😦

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REGLAS DE USO DE TELÉFONO MÓVIL DE : __________________

  1. El teléfono es propiedad de papá y mamá. No es tuyo, sino que es prestado para tu uso personal.
  2. Papá y mama siempre conocerán tu contraseña (Password)
  3. Si suena, contesta. Es un teléfono. Di “hola”, haz gala de tus modales. Jamás ignores una llamada si en la pantalla se lee “Mamá” o “Papá”. Jamás.
  4. Horario: Le darás el teléfono a papá o mamá a las 19:30 hrs cada día de escuela y a las 21h el fin de semana. Estará apagado toda la noche y se volverá a encender a las 7:30 de la mañana. Si no harías una llamada al teléfono fijo de alguien, donde sus padres pueden contestar, tampoco llames o envíes mensajes con el móvil. Escuchas esos instintos y respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.
  5. El teléfono se usará en casa sólo después de qué mamá revise tus tareas terminadas.
  6. No se llevará el teléfono a clase de ballet, wendo ni cuando vayas a jugar a casa de una amiga. En todos esos lugares hay un teléfono para llamarme si es necesario.
  7. El uso de whatsapp estará limitado a ciertas horas.
  8. Lo llevarás a la escuela sólo para llamar a casa en caso de ser necesario. No usarás internet ni whatsapp en la escuela.
  9. Sólo instalarás aplicaciones o juegos que papá vea y autorice. Sólo se instalarán juegos gratuitos.
  10. Sólo agregarás en tus contactos a personas que conozcas y nunca aceptarás invitaciones ni chatearas con extraños.
  11. Si se cae en el baño, se golpea contra el suelo o se esfuma en el aire, eres el responsable de los costos de sustitución o reparación. Corta el césped, ve a comprar el pan, ahorra dinero de tu cumpleaños. Si ocurre, tendrás que estar preparado.
  12. No uses la tecnología para mentir, hacer tonterías o engañar a otra persona. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé una buena amiga.
  13. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no le dirías en voz alta y en presencia de sus padres. Autocensúrate.
  14. Nada de porno. Busca en la web información que compartirías abiertamente con papá o mamá. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona. Preferiblemente, a papá o a mamá.
  15. Apágalo, siléncialo, déjalo a un lado en público. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otra persona. No eres una persona maleducada, no dejes que el teléfono móvil cambie eso.
  16. No envíes ni recibas imágenes de tus partes íntimas o de las partes íntimas de cualquier otra persona. No te rías. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida adolescente/joven/adulta. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es vasto y más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.
  17. No hagas miles de fotos o vídeos. No hay necesidad de documentarlo todo. Vive tus experiencias. Quedarán registradas en tu memoria toda la eternidad.
  18. Deja tu móvil en casa a veces y siéntete protegido y seguro de esa decisión. No está vivo ni es ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él.
  19. Baja música que sea nueva o clásica o diferente de la que millones de tus amigos escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra en la historia. Aprovecha ese regalo. Expande tus horizontes.
  20. Practica juegos de palabras, puzzles o rompecabezas de vez en cuando. Que tu pasión por pintar no desaparezca.
  21. Mantén tus ojos arriba. Observa el mundo que sucede a tu alrededor. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Juega con amigos. Pregúntate sin buscar en google.
  22. En caso de tener sospechas de un mal uso del teléfono, permitirás que papá o mamá revisen su contenido.
  23. Si rompes estas reglas, te quitaremos el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y nosotros siempre estamos aprendiendo. Estamos en tu equipo. Estamos juntos en esto.
  24. Estas reglas pueden cambiar dependiendo de tu comportamiento y buen o mal uso del teléfono.
  25. El costo mensual del teléfono (10€) será pagado por papá y mamá. Cualquier costo adicional será rebajado de tu “domingo”.

*** El teléfono móvil es sólo una herramienta para comunicarse. No permitas que este aparato te aleje de las personas de carne y hueso que te quieren.

Lugar, fecha.

Firma papá: ___________________

Firma mamá: ___________________

Firma niño: __________________

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Y por último les comparto este link de una de mis lectoras que habla sobre los límites, riesgos y posibilidades de las redes sociales, que va muy de la mano con el uso del “smartphone” en adolescentes: http://contratransferencia.com/2015/04/22/adolescentes-y-redes-sociales-descubrir-los-limites-riesgos-y-posibilidades/#more-1319

Entre niñas y adolescentes

¿Cuándo se deja de ser niño? ¿Cuándo empieza la adolescencia? Ambas preguntas son difíciles de responder porque obviamente varía de niño a niño. En libros y sitios de internet encuentra uno algunos estándares y podríamos decir que la adolescencia empieza a los 12 años, y un par de años antes son llamados de pre-adolescencia. Y precisamente en esa fase me encuentro actualmente.

La mayor ha empezado la secundaria y cumplirá 11 años el próximo enero, la menor apenas cumplió 9 años pero como es de esperarse, desde que tiene uso de razón ha imitado y copiado a la mayor, y se “cree” de la misma edad que ella. Así que en resumen tengo dos pre-adolescentes 🙂

Pero lo más curioso de todo es que NO han dejado de ser niñas por lo que me tienen vuelta loca. Un día juegan a ser sirenas, al día siguiente quieren irse de compras con amigas. A veces sacan a sus bebés (Baby Born) para jugar a ser mamás, y de repente se quieren maquillar como “Violetta”. Creo que no quieren dejar de ser niñas pero al mismo tiempo se quieren sentir “grandes”.

Por mi parte, disfruto de esta etapa como lo he hecho con cada una de las que ya pasaron. Y como este es mi diario para la vejez y quiero recordar estos días con el mayor número de detalles, dejaré por escrito lo que ha cambiado en estos años y que muestra los primeros destellos de la adolescencia, una etapa que me aterra pero para la cual ya me estoy preparando psicológicamente 🙂

Comer... Cómo disfrutaba darles su papilla y jugar al avioncito cuando no querían abrir la boca. Luego me reía de cómo terminaban después de comer “ellas solas”, todas batidas de betabel, salsa de tomate o frijoles refritos. Poco a poco aprendieron a usar los cubiertos y ahora ellas mismas se sirven las porciones que desean y piden que les prepare tal o cual platillo por ser su favorito. De igual manera empiezan sus pininos en la cocina y se hacen sus huevitos revueltos para cenar o preparan la ensalada.

Fotos… Tengo cientos o tal vez miles de fotos que tomé de cada una de sus travesuras, sus fiestas y sus mejores momentos, tanto de los felices como de los no tan felices. Llevaba la cámara a todas partes y documentaba cada una de sus peripecias y aventuras. Ahora? La mayor lleva su iPad y la menor su propia cámara para tomar fotos de lo que ELLAS consideran importante. De vez en cuando las tomo desprevenidas y cada vez menos, posan para mí. Sé que dentro de poco no permitirán que les tome fotos y tendré que conformarme con sus “selfies” y sus propias tomas.

Dibujos -> Diario… Tengo dos cajas llenas de sus dibujos: de sus primeros que eran simple garabatos hasta los más recientes que incluyen retratos o paisajes. Sobre todo a la mayor siempre le ha gustado pintar, pero poco a poco ha dejado de hacerlo para ocupar su tiempo libre en su nuevo hobby: escribir. Así que ahora ya no tendré dibujos que archivar, sino sus diarios. Por supuesto que son secretos y tienen llave, pero sé que tarde o temprano no los querrán más, y yo los guardaré entre mis tesoros. Esas primeras líneas son muy importantes y seguro ellas se alegrarán de leerlas en un futuro 🙂

Comprar ropa… Justo hace unos días Victoria me pidió que le mostrara una cajita donde tengo algunas de sus prendas de vestir que usaron cuando eran bebés. Quería ver si les quedaban a sus “Baby Born”. Mamelucos, zapatitos, calcetines y camisetitas que me hicieron recordar cuando las vestía como muñecas. Sí, como muñecas! Un poco más grandecitas, las vestía iguales y la gente siempre creía que eran gemelas. Esos tiempos han quedado atrás y ya cada quién tiene su estilo muy bien definido. Y para mi mala suerte ya no me es permitido comprarles nada sin que ellas den su visto bueno 😦 Lo único que me queda es sugerir, dar mi opinión y en algunos casos, tratar de convencerlas de que una prenda no les queda del todo bien. En un abrir y cerrar de ojos ellas mismas elegirán lo que quieren comprar sin tenerme presente y tendré que confiar en su “buen gusto” 😉

Camino al cole… Llevarlas al jardín de niños fue siempre un placer, aún y cuando me estuviera congelando en invierno o me hicieran enojar por querer descubrir lo que había debajo de cada piedra. Cómo extraño esos recorridos de escasas dos cuadras que hacían de mi mañana algo especial. Durante los 4 años de primaria se fueron caminando o en bicicleta, y nunca pasó nada extraordinario en su corto camino a la escuela. Ahora la mayor se va en autobús con sus amiguitas a la secundaria y no me queda más que darle la bendición al salir de casa. Eso sí que es un cambio y las hace sentir “grandes”.

Baño… Oh, cómo olvidar el primer baño en el lavabo donde cabían sin ningún problema. Poco después disfrutaban del agua en una pequeña tina de Winnie Pooh que fue sustituida por la tina del baño (aquí se acostumbra que haya tina en el cuarto de baño). Jamás quisieron bañarse separadas y el baño era un ritual en el que jugaban a ser sirenas, se entretenían con sus muñecas o se salpicaban hasta dejar todo alrededor empapado de agua y espuma. Poco a poco tuve que prohibir esos baños en pareja porque no cabían propiamente y tuvieron que acostumbrarse a la ducha, pero aún en la ducha tuvieron una fase en la que se bañaban juntas. Finalmente han logrado dejar esa costumbre y ahora cada quien se baña por su cuenta y no necesariamente una después de la otra.

Habitación… Cuando nació nuestra primogénita no sabíamos que sería niña, así que la decoración de su habitación fue neutral: amarilla con los personajes de “Winnie Pooh”. En la época del jardín de niños cambiamos a Pooh y sus amigos por las princesas de Disney, moda que al entrar a primaria tuvo que sustituirse por algo más “cool” como delfines. Apenas han pasado dos años desde la última remodelación y ya querían nuevo tapiz y tema! Sin embargo cambiar tapiz representa desarmar muebles y les he propuesto quitar los delfines y colocar pósters. Han aceptado y ahora la habitación esta llena de calcomanías de “Violetta” y sus amigos, o de pósters de “Top Model”.

Top Model

Top Model

Winnie Pooh

Winnie Pooh

Y siguen creciendo… y yo sigo siendo una simple testigo de este proceso que a veces es tan rápido que me da miedo no percatarme de los detalles. Así que ahora me toca presenciar la entrada a la pubertad y en un abrir y cerrar de ojos ya no serán niñas, sino dos señoritas que tendrán sus propias opiniones y decidirán sin preguntarme. Dios me las bendiga siempre y me siga brindando la oportunidad de disfrutar cada momento a su lado 😉

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