El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para septiembre, 2022

A dieta!

Soy de esas pocas afortunadas personas que nunca han tenido que ponerse a dieta en su vida. De niña fui muy delgadita y pequeña y usaba ropa 1 o 2 tallas mas chicas de mi edad. De joven nunca tuve un cuerpazo y seguí delgada, comía de todo y jamás hice ejercicio.

Según mi marido es genética, y pues no voy a decir que abusaba de la comida, pero nunca me quedé con hambre o medía las calorías consumidas. Simplemente comía porciones normales, nunca me limité en dulces, postres o snacks y pues seguía flaca. Qué suerte!

Con ambos embarazos solo subí 10 kilos cada vez, y los bajé poco después de dar a luz. Incluso en el embarazo de Catalina tuve problemas y tenía que tomar unas bebidas especiales para aumentar de peso.

Y en los últimos 15 años seguí comiendo de todo, cocinando lo más saludable que conozco para la familia, pero sin contar calorías, ver etiquetas en los empaques, ni fijarme si algo tiene tanta azúcar o tanta grasa. Mi marido si que debería bajar de peso, pero sin ejercicio y comiendo en el trabajo lo que le da la gana, pues imposible!

Pero al llegar a los 40 si noté que empecé a subir un poquito… comiendo lo mismo, la báscula fue subiendo sin saber exactamente porqué. La edad, dicen todos… y pues si, el cuerpo va cambiando y no dudo que todo se almacena de forma diferente 🙂 Desde hace un par de años hago una rutina de ejercicios tres veces a la semana por cuestión de mis huesos, pero no lo consideraría deporte ni suficiente para quemar las calorías consumidas por día.

Sigo delgada pero en los pantalones tuve que subir una talla y preferí adaptarme a mis kilitos que ponerme a dieta 🙂 Pero quien diría que una operación de intestino los quitaría de un jalón y me obligaría a ponerme a dieta para no estresar a mi sistema digestivo!

Y pues aquí me tienen leyendo etiquetas en los empaques, comprando productos sin lactosa ni gluten, al menos por un par de semanas, mientras que mi intestino aguanta todo lo que estaba acostumbrado a procesar.

Cómo saben, estuve 12 días en el hospital, de los cuales 6 estuve alimentada de forma intravenosa. No me daba hambre ni sed y un día antes de quitármela, me dieron sopas. No sé bien que tipo de nutriólogo les prepara los menús, pero entre las sopas venía una verde que incluía brócoli que no quise ni probar. Los siguientes días (gracias a Dios solo 3) me dieron menú de “dieta” que incluyó sopa de tomate, filete de puerco y yogurt, cosas que no me comí por recomendación de una amiga médica para evitar gases, retorcijones o dolor de panza.

Ya en casita sigo con dieta blanda y poco a poco iré integrando grasa, carne roja, lácteos y productos integrales. No tengo prisa y sí quiero pasar estos días sin tantos malestares estomacales, que ya con la cicatriz y la inflamación tengo suficiente 😦

Confío en un par de meses poder disfrutar de un buen mole, una pizza italiana o una dona de chocolate sin problemas! Y si he de aumentar de peso otra vez, tampoco pasa nada porque prefiero tener reservas para situaciones como ésta 🙂

Así que disfruten de cada platillo que comen, porque eso de no poder comer es horrible! Y no se lo deseo ni a mi peor enemigo!

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Tercera oportunidad

Exactamente hace 8 años me quitaron la matriz por mi endometriosis. Me operaron un viernes (29.08.2014) y el domingo me tuvieron que operar de emergencia por hemorragias internas. Me salvé de milagro y en ese entonces juré no volverme a operar en viernes porque los fines de semana hay muy poco personal en los hospitales.

Así que para una laparoscopia programada elegí un miércoles. Un procedimiento ambulatorio, de rutina y que ya había tenido hace 20 años. Esta vez no era solo de exploración sino para quitar un quiste en el ovario izquierdo.

Pero como en toda intervención, hay riesgos y ni el día de la semana ni mi larga experiencia en hospitales me salvó de otro susto. Aquí les va la crónica dia por día:

Día 1. 24. Agosto.2022

Mi marido me lleva al hospital a las 7 am para la laparoscopia planeada a las 8 para quitarme unos quistes en el ovario izquierdo. Despierto de la anestesia general al mediodía con la novedad de que tuvieron que quitarme los dos ovarios por diversos quistes. A las 4 de la tarde me recoge Tom y cenamos en la terraza. Parece que todo salió bien. Me siento inflamada, pero es normal por el gas que me introdujeron para el procedimiento.

Día 2. Pasé la noche regular, nada raro por la operación pero durante el día me fui sintiendo más débil y rara. Yo no recuerdo haber vomitado, pero mi marido sí y además de eso, el hecho de ver sangre al evacuar me indicaron que algo no estaba bien del todo. A las 7:30 pm Tom llama a una ambulancia. Los paramédicos me revisan y deciden llevarme al hospital, solita porque Tom tenía que recoger a Victoria de una reunión. Llegando al hospital me sacaron sangre y me llevaron a ginecología para un ultrasonido. La doctora no podía detectar exactamente el problema pero en eso llegaron los resultados de sangre que indicaban una fuerte infección. Así que a tomografía! Y pues sólo Dios que vieron que me dijeron que tenían que operarme de emergencia, porque algo no estaba bien con el intestino grueso. Me operaron a media noche y me tuvieron que cortar un pedazo de intestino (colectomia) que habían dañado en la laparoscopia 😬 En pocas palabras, de no haber llamado a la ambulancia quizá no hubiera pasado la noche.

Día 3. Despierto de la anastesia general con un dolor terrible en la nariz por una sonda que tuvieron que retirarme porque no aguantaba la presión. Poco a poco me ubiqué y me contaron lo que me habían hecho. Ese día nada de comer ni beber. Tom me trajo algunas cosas al hospital, de entrada me quedaré unos días ☹️ Por la tarde ingresaron a una señora mayor con mi misma historia, laparoscopia con perforación de intestino, pero a ella no le tuvieron que cortar un pedazo. Habitación doble compartida con mismo diagnóstico 😉

Día 4. Como siempre los fines de semana pasa poco en los hospitales por poco personal. Seguía muy hinchada y comencé a vomitar ácido gástrico, asi que por la noche una enfermera intentó colocarme la sonda en la nariz sin éxito. Solo me permiten tomar unos sorbitos de agua.

Nota informativa sobre covid. En este hospital solo se permite la visita de una persona por día por paciente durante 1 hora. El horario de visita es de 2 a 7 pm y se tiene que presentar un test negativo del día. Lo cual significa que solo Tom puede entrar al hospital, gracias a Dios me siento un poquito bien y puedo caminar asi que pude ver a Victoria un ratito afuera del hospital.

Día 5. Me visitó el jefe de sección que resultó esposo de una amiga y volvió a intentar la sonda con más cuidado, y ya se dieron cuenta que por mi problema óseo era imposible 😩 Se ordenó alimentación intravenosa.

Día 6. El aparato digestivo comenzó a evacuar, buena seña pero no suficiente para comer. Sólo podia tomar agua o té. Seguía vomitando dos tres veces por día esa cosa verde asquerosa.

Día 7. Me dieron permiso de comer yogur (unas cucharaditas), pero durante el día me sentí muy inflamada y débil. Sigo dando rondas por los pasillos y afuera para activar el sistema digestivo, distraerme y cambiar de aires.

Día 8. Desayuné gelatina y me quitaron el catéter de la vejiga y un drenaje del estómago. Sigo con alimentación intravenosa. Por la noche me tomé un yogur. Fue el ultimo día que vomité el ácido gastrico! Yei!

Día 9. Pasé la noche fatal por el yogur y me lo quitaran de la dieta por el momento. Sigo muy inflamada y con gases. El ginecólogo que me operó los ovarios me informó que los quistes resultaron benignos y que la terapia hormonal a seguir la puedo discutir con mi ginecóloga en un par de semanas. Para desayunar, comer y cenar me dieron diferentes tipos de sopas, unas mas comibles que otras, pero al menos las retiene mi estomagito. Me hicieron análisis de sangre para controlar el potasio porque lo traigo muy bajo.

Día 10. El doctor revisó mi abdomen y comentó que está mejorando, yo la verdad lo siento igual de inflamado. Me quitaron la alimentación intravenosa! Ya me sirvieron comida regular con la condición de comerme solo media porción, pero no tengo confianza en comer todavía de todo. Me voy a ir lento… por otro lado, dieron de alta a mi vecina de cuarto a pesar de tener las piernas hinchadisimas y no verse muy bien, pero ya no quería quedarse aquí. Ojalá mejore en casa. Al poquito rato trajeron a otra paciente a mi habitación, desgraciadamente con un diagnóstico muy malo 😒 Hace tres semanas le quitaron un tumor canceroso del intestino y ahora trae una infección.

Día 11. sábado. Fin de semana en el hospital… ni modo, bendito Netflix! La verdad es que ni tiempo para series, una amiga me trajo sopita de verduras y comimos afuera. El clima estuvo muy lindo y salí varias veces a caminar. También Victoria y Tom me visitaron por la tarde y el día se me pasó rápido. El estómago sigue inflamado, pero como un poco mas y tengo menos molestias.

Día 12. Hoy vinieron unas amigas mexicanas a visitarme y traerme un caldito de pollo que me supo a gloria. Por la tarde vino Tom y el resto del día me la pasé leyendo, hablando por teléfono o durmiendo. Me canso rápido y tengo que caminar despacito con esta panza de embarazada que me quedó.

Día 13. El doctor esta mañana me dijo que si los análisis de sangre salen bien me puedo ir a casa hoy mismo. Me sacan sangre y hasta pasada mediodía me avisan que puedo irme a casa. Finalmente un doctor me explicó exactamente donde y cuánto intestino grueso me cortaron, por otro lado él mismo solicita una rehabilitación para mi caso. Después de llenar formularios para la solicitud, Tom me recoge a eso de las 2 de la tarde para llevarme a casa.

Día 14. Ya en casita estoy más tranquila sin los gritos de dolor de mi vecina de cuarto. Dios la bendiga y le dé pronta recuperación porque su caso si me puso muy triste en los últimos días que pasé en el hospital. Al mediodía me llamaron por teléfono para avisarme que aceptaron mi solicitud y estaré 3 semanas en una clínica de rehabilitación a partir del 28 de septiembre. Por la tarde fui con mi doctor general para seguimiento y me dio la baja hasta el 16 de septiembre.

En total estaré 3 semanas de baja y 3 semanas en rehabilitación, por una operación que tenía planeada para faltar solo 3 días al trabajo. Además he bajado ya 5 kilos y me perderé la fiesta del 25to aniversario de mi empresa para la que ya tenía vuelo el 9 de septiembre a Saarbrücken. Eso sin contar el susto, el miedo y el estrés emocional por toda la situación antes descrita.

Al leer la crónica de las dos semanas pasadas en retrospectiva, pareciera que pasó una eternidad. Todavía no puedo creer que me haya pasado otra vez y si contamos la vez que me operaron de emergencia porque Victoria ya estaba en estrés después de 10 días de esperar a que naciera, ya van tres veces que se me da otra oportunidad! Creo que al paso que voy completaré las 7 vidas de un gato!

Me he puesto mucho a pensar en ese momento en que decidí llamar a la ambulancia, no puedo explicar que fue lo que me motivó a llamar porque no tenía fiebre y después de checarme los paramédicos mi cuadro no parecía taaan grave, pero doy gracias a Dios de que todo pasó como tenía que pasar para que pudiera seguir en este mundo. A veces pienso que fue mi papá que me dijo al oído, ‚hey, llama porque algo no anda bien.‘

Así que a disfrutar cada momento como si fuera el último, porque en un minuto todo puede cambiar. Gracias a todos por sus oraciones, llamadas, mensajes de ánimo y apoyo. Incluso en casa me siguen llegando flores, regalos y visitas que alegran mi corazón. GRACIAS! Y gracias a Dios por una nueva oportunidad, parece que todavía hay mariposa migrante para rato!

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