El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para agosto, 2022

Mis valientes!

Siendo una familia bicultural y considerando que tanto mi marido como yo hemos viajado mucho por el mundo, incluso antes de conocernos, siempre habíamos pensado que nuestras hijas seguirían nuestros pasos.

Desde que estaban pequeñas hemos tratado de mostrarles mas allá de Alemania, organizando nuestras vacaciones en México o en Europa, pero siempre buscando nuevos destinos y combinando el placer con la cultura.

Crecieron con el español y el alemán como idiomas maternos y en la escuela aprendieron inglés y francés, así que ya con eso pueden considerarse ciudadanas del mundo y defenderse en muchos países. Además de los idiomas siempre han sido abiertas a los sabores y colores de platillos e ingredientes internacionales, no temiendo probar cosas desconocidas.

Desde hace algunos años, consideraba la idea que al terminar la preparatoria quisieran irse un año de Au-pairs o de servicio social, algo muy típico entre los chicos y chicas alemanas. Pero jamás me imaginé, que se fueran a ir antes de terminar el bachillerato.

Primero empezó la pequeña con la idea de irse de intercambio escolar a Estados Unidos. La idea me tomó un poco de sorpresa porque la mayor nunca había mostrado interés y nunca habíamos hablado del tema. Pero como muchas compañeras de Caty empezaron a hacer planes, ella no dudo en preguntarnos si sería posible.

Consideramos tres organizaciones y finalmente nos decidimos por „Experiment e.V.“, una asociación alemana con más de 30 años de experiencia y de la cual obtuve buenas referencias de amigas y conocidas. Y así empezamos el proceso en diciembre pasado. Muchos formularios que llenar, trámites de visado y permiso en la escuela, pagos anticipados y mil cosas más.

Caty no aceptó otro país como alternativa pero no escogió una región o ciudad en particular, así que su destino final era una lotería. Apenas hace dos semanas nos avisaron que una familia de Abilene, Texas la había elegido y en cámara rápida se tramitó vuelo, maletas y últimos detalles. Hoy ha tomado el vuelo a Nueva York, donde pasará unos días con 30 chicos y chicas antes de volar a Texas y empezar sus clases. Cursará el 11vo grado en una preparatoria pública.

Apenas cumplió 16 años y sin dudarlo ni un minuto, siguió el plan original escribiendo cartas, investigando y participando activamente de todo el proceso. Estoy segura de que aprovechará al máximo esta oportunidad y se integrará fácilmente a la familia, escuela y cultura norteamericana.

Por otro lado, la mayor no se interesaba por un intercambio escolar pero sí por la cultura asiática desde hace años, especialmente la coreana. Así que al preguntarle si se animaría a irse unas semanas a perfeccionar su coreano que ha aprendido solita, dijo que sí a la primera. Como saben, Victoria es un poco tímida e introvertida y no estaba segura de que aceptara, pero ya lleva dos semanas allá y de timidez, nada!

Su sueño se volvió realidad al conocer Seúl, convivir en una familia coreana, pasear por las calles de sus programas favoritos, cantar en un kareoke y vestir el traje tradicional en un palacio antiguo. A pesar de que el clima en estos días es muuuy caliente y con una humedad de casi 100% porque llueve a mares, ha disfrutado cada minuto al máximo.

En su examen de nivelación se asombraron de su buen nivel a pesar de haber aprendido sola y la colocaron en un curso de A2. Cada semana le ponen un examen y en todos ha sacado notas sobresalientes. Nunca hubiera imaginado que su pasión por el k-pop la llevara a aprender el idioma y vencer sus miedos para viajar solita hasta Seúl.

Así que mis valientes están actualmente a 10,000 kilómetros de casa en direcciones contrarias, una en Estados Unidas a 7 horas menos de aquí y la otra en Corea del Sur a 7 horas más! Qué casualidad, pero gracias a Dios Victoria regresa el sábado y la casa ya no se sentirá tan solitaria.

Como me dijo una amiga, les hemos dado alas para volar y raíces para saber de donde son y a donde pueden volver. Seguro que a partir de ahora tendrán aún más interés en conocer el mundo y descubrir nuevos rincones. Estoy tan orgullosa de mis hijas valientes que a tan corta edad pueden sobrevivir en otro país como pez en el agua 🙂 Dios me las bendiga siempre y les siga concediendo oportunidades como éstas!

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