El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para octubre, 2021

Trabajar en „home-office“

El tiempo va que vuela y ya voy a completar dos meses en mi nuevo trabajo como consultora de e-learning. Como lo escribí antes, la compañía está en el sur de Alemania y tiene oficinas en diferentes ciudades del país, siendo la más cercana de casa la de Essen, a 5-6 horas en coche.
Mi contrato es en „Home-Office“ y para efectos prácticos trabajo en la oficina de Essen aunque nunca tenga que ir. No soy la única empleada con este tipo de contrato y para mí es una situación completamente nueva, aunque no del todo desconocida.
Hace 15 años trabajé como consultora en una empresa, cuya oficina estaba en Frankfurt, pero los proyectos eran de tiempo completo en el extranjero y pocas veces tuve que ir a la oficina. En aquel entonces el término Home-Office no se conocía y aunque había internet y correo electrónico, no era común tener video-conferencias o capacitación en salones virtuales.
Ahora mis proyectos no son de tiempo completo y el puesto se supone tiene un 30% del tiempo dedicado a visitas a clientes, pero con la pandemia estos viajes se han eliminado y todo se hace de forma remota/virtual. La pregunta es: volverán los consultores a visitar a los clientes, a dar capacitación de forma presencial y llevar a cabo workshops en salas de reuniones?
Espero que sí, porque esto de ver a toda la gente en la pantalla a diario no es ideal para mí. El “Home-Office” en mi caso particular tiene ventajas y desventajas que a continuación escribo…
Ventajas:

  • No se invierte tiempo en el trayecto al trabajo. Tardo medio minuto de mi dormitorio a mi oficina 🙂
  • No se gasta en transporte, sea gasolina, boleto de tren o autobús.
  • Comodidad en el vestir. Normalmente me pongo pantalones deportivos y de la cintura para arriba procuro arreglarme como si fuera a la oficina porque uno nunca sabe cuando habrá una cita imprevista y hay que prender la cámara 🙂
  • Posibilidad de avanzar en tareas del hogar. Mientras me hago un café, vacío la lavadora de platos… y en mi camino a la cocina para prepararme un té, saco la ropa de la lavadora y la paso a la secadora.
  • Dependiendo de las reuniones, casi siempre como a mediodía con mis hijas. Ya sea que ellas cocinan y calientan, y yo sólo me siento a comer, o algunas veces puedo preparar algo sencillo mientras veo un vídeo o conferencia.

Desventajas:

  • No puedo asistir a los eventos presenciales entre colegas que cada vez son más frecuentes.
  • Mi contacto social se reduce a ver gente a través de la cámara.
  • Poca actividad física, ya que prácticamente no me muevo de mi escritorio durante todo el día.


La pregunta del millón y que hoy en día se hacen muchas empresas que intentan volver a la oficina, es si uno es más o menos productivo en casa? He escuchado todo tipo de opiniones y creo que es difícil comparar la productividad en ambos lugares. Adicionalmente se ponen en consideración temas como confianza, administración de tiempo, eficiencia, salud mental, etc.

En mi caso, puedo acomodar las 40 horas de trabajo a mi conveniencia y copié el modelo que tuve en mi último empleo: de 8 a 5 de lunes a jueves con solo media hora para comer, y el viernes de 8 a 3 🙂 Procuro salir a caminar por la tarde tres veces por semana para tomar aire fresco y moverme, mientras que los otros dos días hago gimnasia por la mañana. En la tarde-noche asisto a reuniones de la iglesia, del partido o me tomo algo con amigas para ver gente! Hasta ahora me he organizado bien con el trabajo de la casa, las chicas, las compras, etc.


Ya veremos como va evolucionando esto de la pandemia y sus efectos en el trabajo. El «new work» llegó para quedarse, pero espero que pronto tenga la oportunidad de visitar clientes, trabajar en proyectos con colegas en forma presencial y participar en eventos de la empresa, aunque tenga que viajar al sur!

Semana 83 – Novedades

Ya empezó Octubre y seguimos usando mascarilla en casi todas partes, a pesar de estar vacunados y que los números de contagios y muertes por Covid no son alarmantes.
Ya es parte de nuestros accesorios, como quien lleva lentes o aparatos auditivos. Espero falte poco para que ya no sea necesario usarlo, sigo odiándolo!
A partir de la próxima semana los test rápidos dejarán de ser gratuitos en Alemania y se pueden imaginar el revuelo que eso causará. Mucha gente sigue sin vacunarse por diversas razones y en todas partes tienen la regla 3G o 2G que había mencionado en mi última entrada, por lo que para ir a un restaurante o a una clase de baile la persona que no está vacunada tendrá que pagar 15 euros para el test rápido que le exigen en la entrada.
En la escuela ha habido pocos cambios desde que empezaron en septiembre. Los alumnos siguen haciéndose tests en casa tres veces al día, a excepción de que estén vacunados. Usan mascarilla en clases, incluso los profesores mientras dan clase. Pero ya es posible tener clases de deporte y música. Nuestra hija menor estuvo en Berlín durante tres días con su salón y no hubo contagios.
Poco a poco empieza a volver la vida nocturna, han abierto los cines y teatros, hay eventos como conciertos, partidos y exposiciones con las reglamentarias medidas de higiene como desinfectante a la entrada, uso de mascarilla y las reglas 3G o 2G.
Pero falta demasiado para volver a ver las cantidades de gente en restaurantes, calles y eventos como antes del inicio de esta pesadilla. El viernes fuimos a cenar a un restaurante local y en total hubo 4 o 5 mesas ocupadas durante el rato que estuvimos ahí. Triste 😦
La próxima semana empiezan las vacaciones de otoño en nuestro estado y nuestras hijas podrán finalmente participar en el workshop de baile y actuación, en el que están inscritas desde marzo 2020. La fecha original era para las vacaciones de pascua 2020 y después de 3 cambios, se llevará a cabo un año y medio despúes bajo otras circunstancias, pues no podrán ensayar todos los participantes a diario como estaba planeado, se tendrán que hacer tests rápidos y se organizarán pequeños grupos en diferentes horarios para evitar contagios. Ya veremos como va todo y si las chicas se divierten como en las ocasiones anteriores.
En el trabajo de mi marido ya no es necesario llevar mascarilla en la oficina. Y cuando visita clientes, sigue las reglas del cliente que en su mayoría exige uso de mascarilla y test rápido.
Así que poco a poco la vida vuelve a la normalidad y cuento los días para que quiten la mascarilla obligatoria en lugares públicos. Quizá no lleguemos a la semana 100!

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