El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Otro sueño

La semana pasada escribí sobre la fiesta de 15/16 años que celebramos en Monterrey y que fue un sueño hecho realidad, tanto como para mis hijas como para mí. Pero para que eso pudiera suceder, se cumplió otro sueño… el de poder hacer vacaciones en México a pesar de la pandemia COVID que ya nos tiene hartos con tanto encierro!

Que si sí, que si no… que si la variante tal o cual… que si vacuna o cuarentena, test negativo, mascarilla en vuelos de más de 10 horas…. riesgo para el que vuela, para el que visitamos, para cuando regresamos… ya la verdad ni dan ganas de planear viajes ni vacaciones.

Pero más tiempo no quería dejar pasar, así que a pesar de todo reservamos boletos de avión en mayo y viajamos en julio. Primero llegamos mis hijas y yo, y luego nos alcanzó mi marido. Llegó justo para la fiesta y como en Monterrey ya hemos estado muchas veces y no hay playa, buscamos un segundo destino para hacer vacaciones de verdad.

Ahora le tocó a Puerto Vallarta, playa del Océano Pacífico donde estuvimos por última vez hace 15 años y medio con nuestra primogénita de apenas un año y yo embarazada de Catalina.

En aquella ocasión viajamos con mis papás en coche desde Monterrey, ahora tomamos un vuelo directo sólo los 4. Rentamos un departamento en el centro de la ciudad y realizamos diversos tours.

El primero a la playa de las Ánimas, pasando por los Arcos donde las chicas y mi marido practicaron un poco de snorkel. En el barco nos sirvieron desayuno y comimos en la playa. Según los organizadores, el barco solo tiene permiso de ir al 60% de su capacidad por el Covid, pero a mí me pareció muy lleno. Al menos el barco era abierto y todas las actividades fueron al aire libre.

El segundo fue un tour por la ciudad en un autobús climatizado. Nos llevaron a diversos puntos de la ciudad, a tiendas de artesanías, textiles y vidrio soplado. Probamos tequila artesanal y vimos joyería de plata y ópalo de fuego. Finalmente comimos unos deliciosos mariscos en un lugar llamado El Nogalito. Fue un día muy productivo que terminó con un aguacero de miedo! Llegamos empapados al departamento pero felices de la experiencia de caminar bajo el diluvio universal y no sentir frío.

El tercer tour lo hicimos nuevamente en barco a las Islas Marietas, que desde hace algunos años son reserva federal y en la cual vive gran parte de la fauna de la zona. Esta vez salimos mas temprano y después de dos horas de navegación, llegamos a nuestro destino donde todos saltamos al agua para realizar un poco de snorkel en aguas cristalinas. Vimos peces grandes y pequeños de diversos colores. Después nos llevaron a la playa nopalera para nadar otro rato. Simplemente espectacular! De regreso nos esperaba otro chubasco al llegar al hotel, pero no nos importó! Llegamos tan quemados que el fresco de 25 grados y la lluvia fueron un regalo del cielo!

Y por último le tocó el turno a Yelapa, un pequeño pueblo en la costa, al cual sólo puedes llegar por agua. Nuestro barco hizo parada primero en Mahauitas donde nuevamente pudimos practicar snorkel, pero esta vez si nos sentimos como en un acuario. Hermosos peces de todos colores y tamaños! En Yelapa, mi marido y yo nos subimos a una cuatrimoto para visitar una cascada cercana. Comimos en la playa y disfrutamos del regreso viendo un panorama mixto de sol y tormenta a la vez.

En los días que no hicimos tours los dedicamos a descansar… paseamos por la playa o la ciudad, nadamos en la piscina, hicimos algunas compras o simplemente no hicimos nada! 10 días muy bien aprovechados con un poco de todo: mariscos deliciosos, mucho calor pero también mucha lluvia, playa, tours, compritas, descanso, cócteles, piscina, ambiente y mucho cuidado de no contagiarnos.

En este viaje, el tiempo en Monterrey se me hizo poco, pues antes de que llegara mi marido también pasamos unos días con mis papás y mi hermano menor en Parras de la Fuente, Coahuila. Así que los días en mi querido Monterrey fueron contados, y por lo mismo muy intensos! Entre la planeación de la fiesta, compra de antojitos que quería traer a Alemania y algunas visitas obligadas, no hubo tiempo de ver a muchos amigos y familiares. Una disculpa a todos los que no pude ver 😦

Definitivamente lo mejor del viaje fue coincidir con la familia completa, ya que mi hermano de California también estuvo en Monterrey un par de días para asistir a la fiesta del año. Teníamos tres años de no coincidir y pasamos unos momentos muy lindos. Y la otra cosa maravillosa de este viaje fue poder saludar a mis abuelitos y que pudieran ver a sus bisnietas nuevamente. Su salud es débil y no sé si tenga oportunidad de volver a verlos, así que doy gracias a Dios por esta oportunidad dada.

Una vez más, este viaje a México me ayudó a recargar energías, llenarme de amor y empacharme de todo lo que significa mi patria querida. Así que ahora a volver a la rutina y a prepararme para lo que viene! Ah sí, porque les tengo una sorpresita…. ya tengo trabajo y empiezo justo el 1 de septiembre, cuando las chicas entran a la escuela. Pero de eso les cuento en mi próxima entrada… hasta pronto!

Comentarios en: "Otro sueño" (1)

  1. […] del sueño hecho realidad de mis hijas con su fiesta de 15/16 años y el de poder viajar a Mexico y pasar unas maravillosas vacaciones libres de Covid, no se podía pedir mas este año. Pero aunque […]

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