El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para mayo, 2021

Semana 63 – Privilegiados

Ya se acabó mayo y poco a poco el clima va mejorando. Abril y mayo fueron meses lluviosos y frescos, pero confío en que junio traiga temperaturas más cálidas y este verano sea caluroso.

Y también poco a poco se van eliminando las restricciones del Covid. Muy lentamente porque la estrategia de vacunación sigue siendo un desastre y va muuuuy lenta. Como en la mayor parte del mundo, se elaboró una lista de prioridad para que la población se vacunara de acuerdo a edad, profesión o estado de salud.

En enero empezó el grupo 1 que incluía personal médico y apenas hace dos semanas empezó el grupo 3 que incluye a mayores de 60 años, educadoras, policías y personas con enfermedades cardiacas, entre otros.

Bueno, en cada estado la prioridad va a diferente ritmo, y la cantidad disponible de vacunas también varía de región a región. Pero evidentemente el proceso va lento y hay muchas razones para explicarlo. Este artículo explica muy bien las mas importantes.

Al mismo tiempo que se vacuna a la población, han aparecido múltiples escándalos como el de la vacuna Astra Zeneca, que al principio estaba solo autorizada para menores de 60 años, luego solo para mayores de 60 por los casos de trombosis y finalmente se ha autorizado para quien voluntariamente la quiera. Parece chiste, pero es real.

Además, en las últimas semanas se han empezado a dar privilegios a las personas que ya tienen las dos dosis de vacuna. Por ejemplo, no necesitan hacerse test rápido y pueden entrar a tiendas, restaurantes y evitar la cuarentena en caso de viajar. Algo que ha dividido a la población y con justa razón. Que culpa tiene un joven sano de no estar vacunado? Gracias a la burocracia, falta de vacunas y estrategia política, la juventud ha quedado al final de la lista! Y veremos si para otoño están vacunados 😦

A mediados de abril me llegó una carta del estado de Niedersachsen que decía que mi seguro social me incluía en el grupo 3 de prioridad. No se menciona la enfermedad y yo no estoy segura si es por mis problemas de apnea, presión alta, piedras en el riñón, osteopetrosis o alguna otra cosita que yo misma desconozco 🙂 Con dicha carta, podía registrarme en el centro de vacunación de mi ciudad.

Sinceramente yo no tenía pensado vacunarme. Soy pro-vacunas, pero en este caso particular soy bastante escéptica y no estoy de acuerdo con muchas cosas con respecto a la pandemia, la vacuna, las medidas tomadas, etc. Quería ser de las últimas y sólo si fuera obligatoria para viajar o para volver a la vida „normal“…

¿Qué hacer? Por un lado no podía perder la oportunidad dada, viendo que tanta gente si quiere vacunarse y no entra en ninguna lista de prioridad. Por otro lado los privilegios de la gente vacunada para volver a la normalidad van en aumento. Así que después de un par de días de pensar y hablar con algunas personas, decidí registrarme… sólo para entrar en una lista de espera!

La primera cita fue el 18 de mayo, casi un mes después de registrarme. La segunda está programada para finales de junio. En este tiempo quedé desempleada y reservé mi viaje a México. Casualmente podré viajar vacunada y ya veremos que otros privilegios obtengo en las siguientes semanas.

Por otro lado mi marido se hizo un examen de sangre para saber si tenía anticuerpos y ver si podía disfrutar de los privilegios de los „vacunados, contagiados y testeados“. (ver caricatura arriba) En la cita para sacarle sangre, el médico le comentó que la próxima semana tendría algunas vacunas de Astra Zeneca y que podía apuntarse en una lista si estaba interesado. Así lo hizo y casualmente le dieron cita el mismo día que yo tenía: 18 de mayo.

A él lo vacunaron en el consultorio médico del vecindario, a mí en el centro de vacunación de la ciudad. La burocracia fue la misma pero en mi caso, era una de cien personas y el proceso duró mucho mas.

El centro de vacunación se adaptó en una fábrica ubicada en la parte industrial de Stade. Desde que llegué hasta que salí pasé por 4 o 5 puntos de control, llené y firmé varios papeles, estuve en dos salas de espera: primero para esperar a que me asignaran una cabina para vacunarme, la segunda para esperar que pasarán 15 minutos después de la vacuna. En total llegué a contar 100 personas esperando su vacuna en la primera sala y otros 100 empleados que revisan papelería, miden temperatura, indican el camino, etc. Adicional a la cantidad de papeles para explicar los efectos secundarios, formularios de salud actual y autorización de manejo de datos personales, muchos empleados usaban tabletas para documentar el proceso y había pantallas en las salas para indicar qué cabina te correspondía o si ya podías irte a casa.

No cabe duda, los alemanes arman en un santiamén centros de vacunación con alta tecnología, pero no me quiero imaginar los costos que éstos representan. Centros que en un par de meses tendrán que ser desmantelados 😦 Y de burocracia mejor ni hablamos!

Justamente hace 3 semanas me vacunaron contra el tétanos porque la última la había recibido hace 10 años. No tuve que firmar ningún papel ni llenar ningún formulario! Si si si… no es experimental como la del COVID, ya lo sé 😉

Pero bueno, ya formamos parte del 40% de la población alemana que ya tiene una dosis. Sí, apenas el 40%! Con dos dosis apenas va el 15%. Triste caso! (Fuente: Impfdashboard)

Y definitivamente privilegiados!

Semana 59 – desempleada y harta

Seguimos en pandemia, con todo cerrado, sin posibilidad de reunirse con amigos ni de viajar. El ánimo de todo el mundo anda por los suelos y nadie ve un fin cercano a esta pesadilla.

Como lo escribí en mi última entrada, mi única satisfacción era mi trabajo que me permitía desconectarme del mundo exterior para concentrarme en las videoconferencias, soporte a clientes y aprender sobre el software de la empresa.

Pero el gusto me duró poco. No alcancé ni a invitar a mis amigas a tomar unas copas para celebrar el nuevo trabajo, cuando ya ni lo tengo. Sí, triste…. muy triste. La semana pasada me avisaron que mi perfil no cumplía con las expectativas, y que necesitaban a alguien más técnico. Yo ya lo había notado y aunque hice todo lo posible para ponerme al corriente, mis habilidades técnicas (servidores, bases de datos, java, etc.) no iban a mejorar de un día para otro.

Estaba en período de prueba, un período que se da a ambas partes para ver si el trabajo es lo que se esperaba. A mí ya se me iba el sueño en pensar todo lo que tenía planeado para el día siguiente y si iba a poder lograrlo o no. Faltaban dos meses para completar los 6 meses de prueba, y mi jefe se me adelantó.

Además, otro punto en mi contra fue mi comunicación escrita en alemán. Ya lo había escrito por aquí… mi miedo no resultó infundado, y ahora sé que es un hecho. A pesar de tener ayuda de herramientas de traducción y corrección, tardaba mucho tiempo en redactar los correos electrónicos para colegas y clientes. Y en muchas ocasiones, tenía que pedir a algún colega su visto bueno antes de enviarlo al cliente. Mi alemán hablado es mucho mejor y de alguna forma, puedo comunicarme, dar cursos y explicar la solución a un problema. Pero escribir? Ya no me da miedo, me da pánico!

En fin, la experiencia de trabajar en una oficina después de tanto tiempo fue muy satisfactoria. Aprendí muchísimo, me encantaba mi rutina diaria de ir al trabajo, ver a los colegas, y volver a casa después de 8 horas. Les agradecí la oportunidad otorgada y ahora ya sé mis áreas de mejora, para que a la próxima no me agarren desprevenida.

No tengo idea de como mejorar mi redacción en alemán. Antes de comenzar con el trabajo, ya me había comprado un montón de libros y tomé un curso de “alemán para el trabajo”, pero nada de eso logró mejorar mi déficit de redacción. Si alguien tiene alguna idea, se los agradeceré infinitamente.

Y ahora sí que estoy desempleada al 100%. Mis cursos de español están a cargo de otra profesora y no creo encontrar trabajo en un corto plazo. Estoy preocupada, pero confío en que se presente una nueva oportunidad que se adapte mejor a mis habilidades y conocimientos. Mientras me pondré a mejorar mi alemán escrito.

De la pandemia mejor ni escribo. La estrategia de vacunación deja mucho que desear… apenas van con los mayores de 60 años y esto no parece tener fin, entre mutaciones, toque de queda, tests rápidos, etc.

Mis hijas iban a volver a la escuela después de las vacaciones de pascua pero se quedaron con las ganas, porque subió el índice de contagios en la ciudad y continuaron con “home-schooling”. Sólo han ido a la escuela dos días desde mediados de diciembre del 2020. Ya están hartas, desmotivadas y podría decir que en depresión.

El “homeschooling” después de un año sigue consistiendo en auto-estudio. Se les envían textos y ejercicios por correo que tienen que devolver en determinado tiempo. Luego les envían una hojita con las respuestas para que ellos mismos se corrijan. Mi hija mayor sólo tiene videoconferencias en 4 de 10 materias, y la menor en 6. Fatal! Pero todo parece indicar que la próxima semana podrán volver a clases si el índice de contagios se mantiene bajo. Ya veremos…

También la próxima semana tenemos planes de ir a la playa del Mar Báltico a pasar el puente de la “Asención del Señor”. Ya veremos si nos dejan…

Así que ahora desempleada, harta y cansada de esta pandemia, sin perspectivas ni idea de cuándo podremos volver a tomar un café en un restaurante, ir al cine, reunirnos con amigos o tomar un curso de lo que sea (presencial y no virtual). Aún las personas vacunadas siguen teniendo miedo…

Ojalá la próxima entrada sea un poco más optimista y con mejores noticias sobre mi trabajo, la escuela de las niñas, la vida social y la vacunación. Ojalá…

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