El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para marzo, 2021

Déjà-vu

Seguramente todos conocen esta palabra que describe ese sentimiento de que ya hemos vivido un momento determinado… uno siente como si estuviera en una película y se estuviera repitiendo una escena particular por segunda vez.

Justo así me siento a un año de haber comenzado la pandemia. El año pasado pasamos Pascua en casa y no visitamos a los abuelos paternos porque una de las restricciones más importantes en aquel entonces era -no visitar a los adultos mayores-. No fue tan dramático porque las chicas ya están grandes y esa tradición de buscar huevitos y regalos en el jardín de mis suegros ha pasado a segundo plano. Ya son dos adolescentes y sí buscaron huevitos en nuestro jardín, pero más para la foto que por gusto, jiji.

Vimos los servicios religiosos por televisión, preparamos tarjetas de pascua para los ancianos del asilo de la ciudad y celebramos el domingo de Resurrección en casa solitos. “Pero el próximo año todo será mejor”, decíamos….

Mmmmm…. y ya llegó la Semana Santa del 2021! Mejor que la del año pasado? Nada que ver! El mes pasado decidimos de forma espontánea reservar un departamento en la costa del Mar Báltico, aún sabiendo que no hay restaurantes ni comercio abierto, podríamos caminar por la playa y salir de casa por algunos días. Mi marido y yo pedimos el jueves Santo y el martes de la semana de Pascua de vacaciones, para así completar casi una semana fuera de casa.

Ya contábamos los días para que llegaran las esperadas vacaciones y justo la semana pasada, nuestro plan se desvaneció como otros muchos del año pasado. Adicionalmente a los hoteles que ya están cerrados desde hace 6 meses, durante Pascua se prohíbe la estancia como turista en cualquier tipo de alojamiento en todo el país! Así que nos llamaron por teléfono para cancelar nuestra reservación y echar por la borda nuestras vacaciones. No pude evitar llorar de coraje, tristeza, impotencia…

Y así me siento… en un Déjà-vu que parece ser eterno. La decisión de reservar el departamento había llegado después de que se había cancelado el “Stage Week” que originalmente estaba planeado para abril del 2020. Lo habían pospuesto a Octubre del 2020, luego a las vacaciones de Pascua del 2021 y ahora se ha cambiado para Octubre del 2021. Parece chiste, pero es verdad! Una semana de clases de baile, canto y actuación para presentar la obra al final en el teatro de la ciudad con 100 chicos en escena parece que no volverá a ser posible por un buen rato. Como opción dos para que las chicas no se aburrieran durante las vacaciones, las inscribí en un par de campamentos para líderes juveniles que organiza una asociación local. La cancelación llegó hace algunas semanas y por eso habíamos pensado en la opción 3: pasar unos días en la playa.

Pero no, nos quedaremos en casa de jueves a martes porque incluso las excursiones de un día a lugares turísticos cerca de casa están prohibidas. No podemos ir a Cuxhaven al “Watt” (llanura de marea), ni a las playas del Río Elba en Stade, ni de compras a Hamburgo, ni a visitar a los abuelos… deprimente! He pedido un par de rompecabezas de 1000 piezas para matar el tiempo y seguramente pasearemos por el barrio en bicicleta o veremos series en Netflix todo el día en pijamas.

Las chicas fueron a clases presenciales el jueves y viernes de la semana pasada y ahora siguen dos semanas de vacaciones de Pascua. Qué pasará después no lo sabe nadie… quieren seguir con clases presenciales en escenario B (con la mitad del salón), pero todo dependerá del famoso índice de contagio y planean hacer “Tests rápidos” dos veces por semana al personal y alumnado. No me quiero ni imaginar el caos que será hacer tests a 500 alumnos cada tres días. Lo mismo piensan hacer en las primarias, y para los chiquitines de kinder, los padres harán el test en casa. Ese es el plan, pero ya les contaré si al final de cuentas se pone en práctica o sólo queda en una idea loca más de esta pandemia.

El haber ido a la escuela dos días no fue suficiente para levantar el ánimo de nuestras hijas… siguen sin ganas de hacer nada, ni de cambiarse de ropa, ni de salir a tomar aire fresco… ya están hartas de todo! Y cada rato me dicen que no tienen motivación… para qué vestirse? para qué salir? para qué hacer las tareas si los maestros ni las revisan? Quiero llorar al verlas así… nada de lo que les digo les parece bien y no me quiero imaginar como estarán los niños y jóvenes que ya tienen más de un año en “home-schooling” en otros países como México.

Y el panorama no pinta nada bien… aquí los encabezados son alarmistas y pintan la “tercera ola” como la más mortal, la peor, la que saturará todos los hospitales, etc. No hay vacunas para abril y todavía siguen con los mayores de 80 años. Viajar en verano? Nadie quiere planear nada para no perder su dinero otra vez o para que les cancelen en el último minuto. Todo mundo en incertidumbre, sin perspectivas y con miedo, mucho miedo!

Ya veremos que nos depara esta primavera que de entrada empieza mal 😦

Semana 53 – De compras con cita

Ya cumplimos un año usando mascarilla en lugares públicos y la cuenta continúa…Veremos hasta qué número llegamos con esta forma de vivir que ya tiene harto a más de uno.

Hace dos semanas el gobierno alemán permitió la apertura de algunas tiendas con una serie de condiciones que ni ellos mismos entienden. Todo basado en el “índice de contagio” que aquí parece ser el número más importante hoy en día. La tabla se vería mas o menos así y el mencionado númerito esta indicado en el tercer renglón (unter 50, 50-100)

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Eso sí, la nueva modalidad al menos en nuestro estado Niedersachsen es que se puede visitar una tienda sólo con previa cita. Sí, así como quién va al médico o al peluquero. El año pasado de junio a diciembre, el número de visitantes en cualquier tipo de local estaba limitado y se controlaba con bolsas, canastillas, tarjetitas, etc. Pero parece que ese sistema no les pareció suficientemente seguro y ahora hay que llamar por teléfono o registrarse en internet para poder visitar una tienda, y por supuesto por tiempo limitado.

Era de esperarse que muchas tiendas no quisieran abrir bajo estas circunstancias, así que el centro de nuestra ciudad Stade sigue pareciendo pueblo fantasma. Dos sábados tuve que ir a la óptica para graduarme y recoger los lentes, claro, con cita previa, y pasé de largo por las pocas tiendas de ropa que estaban abiertas. También dejé unos relojes para cambio de batería en una joyería… para eso nos dijeron que no teníamos que hacer cita pero como quiera tuve que esperar casi media hora para entregarlos.

De verdad que no tenía ganas de participar en este circo pero como amenazan con volver a cerrar, decidí hacer una cita para una de las tiendas grandes de la ciudad para que las chicas vieran zapatos y ropa. Yo quería comprar decoración de pascua para la temporada. Llamé por teléfono el viernes y tuve que dar no sólo nuestros nombres completos, sino también la dirección y mi teléfono. El sábado, todas tendríamos que llevar identificaciones para presentarlas a la entrada de la tienda. Como las niñas todavía no tienen carné de identidad, podrían llevar su pasaporte o su tarjeta del seguro médico. Por teléfono se me informó que tendríamos una hora en la tienda, incluyendo el tiempo para pagar. Además, teníamos que llegar 15 minutos antes de la cita para llenar unos formularios a la entrada. Al colgar, no sabía si llorar o reír. Hasta donde hemos llegado con esta pesadilla!

El sábado llegamos puntuales a la tienda y después de llenar los formularios, presentar nuestras identificaciones, desinfectarnos las manos y tomar una canastilla cada una, pudimos entrar para encontrarnos con un espectáculo que no me esperaba: un par de andenes con decoración y ropa de Navidad! Claro, en oferta!

Y la decoración de pascua? Nada! Ni un huevito, ni de chocolate, ni de porcelana, ni para colgar, ni para nada! La ropa y el calzado todavía de invierno, y nada para la nueva temporada de primavera-verano. Cabe señalar que esta tienda no vende por internet y es comprensible que no han querido surtir nada nuevo, si tienen los pasillos todavía llenos. Después de dar algunas vueltas y elegir un par de cositas, pasamos a la caja. Obviamente nos sobró tiempo, pues ni ganas de ver chaquetas, bufandas y botas en plena primavera. Durante nuestra estancia, si vi a 5 parejas/familias a lo largo y ancho de la tienda fueron muchas. Los probadores estaban cerrados y la mercancía estaba desorganizada. Una experiencia desagradable y sin ganas de repetirla.

Después nos fuimos a lo que ya forma parte de nuestra rutina del sábado: las tres al supermercado. Yo con un carrito, y mis hijas con otro. En los últimos meses, esta ha sido la salida de la semana de las chicas, donde pueden ver gente y elegir sus antojos para su tiempo de ocio, que sobra decir que es bastante! Creen que en el supermercado hay control de clientes? Para nada! Parece verbena y cada sábado lo veo más lleno! Eso sí, con mascarilla pero eso de la sana distancia ya ha pasado al olvido. Y mientras tanto el pequeño comercio teniendo que invertir tiempo, papel, dinero y esfuerzo en formularios, citas y demás!

De forma espontánea mientras estábamos en el supermercado, mi hija mayor hizo una cita para otra tienda de ropa en las afueras de la ciudad. Misma preguntadera por teléfono pero si nos dieron una cita para cuando termináramos de hacer la compra. El panorama fue un poco mejor, porque esta tienda si tenía ropa de primavera-verano. Compramos algunas cositas y volvimos a casa cansadas y pensativas sobre lo poco que logramos hacer durante el día. Antes era un buen pasatiempo ir de compras, reservábamos un día para surtir el closet para la nueva temporada, entrábamos al azar en una tienda y en otra, comíamos en un restaurante y seguía el tour hasta el anocher. Ahora? Bueno, ya mejor ni digo nada porque con eso de que parece que volverán a cerrar todo, habrá que esperar a lo que nos depara el verano y el futuro en este tema. Buaaaaa!

Semana 50 – y sigue la pesadilla

En dos semanas cumplimos un año de haber comenzado el primer confinamiento y el uso de mascarilla en lugares públicos. Quién iba a decir que esta pesadilla llegaría para quedarse?

Después de un año las cosas lejos de mejorar, han ido complicándose y todavía no se ve luz al final del túnel. El verano pasado se abrieron los restaurantes y todo parecía mejorar al llegar el otoño. Las clases se reanudaron, la gente podía reunirse con pocas personas y las cifras parecían alentadoras. Pero a principios de noviembre decidieron cerrar restaurantes y hoteles para contener los contagios y antes de Navidad todo el comercio se cerró por completo. Los niños salieron una semana antes de vacaciones y terminó el 2020.

Pero no la pandemia 😦 Hoy empieza marzo y las ciudades lucen vacías, las tiendas permanecen cerradas y sólo los supermercados, farmacias y algunos otros giros “esenciales“ tienen el lujo de abrir sus puertas a determinado número de consumidores con mascarilla.

Las peluquerías y tiendas de plantas abrirán a partir de hoy y durante la semana decidirán el destino del resto. Las escuelas primarias en nuestro estado (Niedersachsen) están abiertas desde enero bajo el escenario B que significa que cada semana o ciertos días va sólo la mitad de los alumnos y se alternan. A partir de 5to año no han vuelto a la escuela este año y siguen en „homeschooling“ por tiempo indefinido. El plan era empezar en escenario B este mes, pero lo pospusieron y confío en que esta semana decidan para cuándo pueden volver a las aulas.

Los restaurantes ya cumplen 4 meses cerrados y sólo pocos tienen entrega de comida a domicilio o para recoger en ventanilla. Pocos hoteles están abiertos y sólo pueden recibir a gente que viaja de trabajo, nada de turistas. Desde noviembre! El comercio en general sigue cerrado y pocas tiendas han creado el concepto de pedir por teléfono y puedes pasar a recogerlo a la puerta. Desgraciadamente la digitalización en Alemania esta en pañales y no todas las tiendas tienen venta en línea, mucho menos las pequeñas. El ganador #1 de esta situación ha sido Amazon obviamente.

Yo cumplo esta semana dos meses en mi nuevo trabajo y no termino de dar gracias a Dios por esta oportunidad. La escuela donde daba clases de español estará cerrada hasta mediados de abril y sinceramente creo que sin mi trabajo ya me hubiera vuelto loca. Gracias gracias gracias! Sigo aprendiendo mucho, poco a poco voy agarrando confianza con el alemán y ya me han asignado mis primeros proyectos. Estoy contenta y espero todo siga así para pasar el período de prueba en verano.

Las chicas ya están desesperadas y piden a gritos volver a la escuela. Sus salidas se limitan a sus citas con el ortodoncista, al supermercado de vez en cuando y a caminar por el vecindario para tomar aire fresco. No se han reunido con nadie desde que empezó el año y la motivación por estudiar es demasiado baja. Aquí el „homeschooling“ en la mayoría de las materias consiste en bajar tareas del internet, realizarlas y devolverlas al servidor. Pocas veces reciben retroalimentación de sus profesores y las videoconferencias son contadas en la semana, la mayoría con problemas técnicos y canceladas a media sesión. Un verdadero desastre!

Desde enero sólo esta permitido reunirse con una persona y en estos dos meses he visitado a algunas amigas, pero siempre de una en una. Ni rosca de reyes, ni reunión por San Valentín o carnaval, nada! Y por lo que parece esto se alargará un par de meses 😦

Y de viajes mejor ni hablamos. No hemos salido a ninguna parte y no hay manera de planear nada. La probabilidad de viajar a México cada vez disminuye más y veo bastante difícil lograr nuestro propósito de visitar a la familia en verano. Alternativa B no tenemos porque no queremos reservar nada para perder nuestro dinero o quedarnos con las ganas.

Aquí el tema de las vacunas es otro desastre y mejor ni escribo al respecto para no derramar más bilis. Las mutaciones del virus se multiplican, las cifras no mejoran y las restricciones parecen eternas. El año 2021 pinta fatal.

Y eso que sigo a huelga de noticias y no leo ni escucho nada que tenga que ver con el virus, las vacunas o la crisis económica. Pero como pueden imaginarse, por los colegas, la familia o los amigos se entera uno de lo principal que he escrito arriba.

Lamento mi tono pesimista pero de momento no tengo otro. Estoy muuuuy preocupada por el ánimo de mis hijas, la situación en México, el no saber cuándo podremos ver a la familia mexicana y por la incertidumbre en general.

Pero bueno, la primavera esta a la vuelta de la esquina y mínimo la naturaleza sigue su ritmo y el panorama se vestirá de verde, con flores por doquier. El clima mejorará y con suerte, para Pascua podremos ir de compras, comer en un restaurante o reunirnos con amigos. Con suerte!

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