El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para diciembre, 2020

Adiós 2020

Como es tradición, la última entrada del año en este blog es para despedir el año que termina y escribir un poco sobre los propósitos y deseos para el que viene.

Estos días de vacaciones y encierro obligado (no hay tiendas, ni restaurantes, ni mercados de Navidad que visitar) han servido para reflexionar en todo lo que ha pasado (y lo que no ha pasado) en este 2020.

El año empezaba con muchísima esperanza simplemente por su número doble… 20 20… único y curioso, cómo no iba a ser un año especial, algo diferente y seguramente lleno de aventuras, cosas positivas y bendiciones. Y ahora imagínense ese ruido espantoso de disco rallado! Claro, ahora sabemos lo que realmente trajo este maravilloso número 2020, un virus que puso al mundo de cabeza!

En lo personal el año empezó de maravilla con mi viaje a Monterrey… tres semanas sola en mi tierra natal para apoyar a mis padres con su mudanza a un departamento y vaciar la casa de mi infancia. Fue fantástico y ni siquiera la despedida fue dolorosa porque estaba segura que en diciembre volvería con la familia completa para celebrar las fiestas navideñas y el XV años de las chicas.

El buen sabor de boca me duró poco porque en marzo empezaron las malas noticias y llegó el primer “lockdown”. Todo ha cambiado desde entonces y dudo que pronto volvamos al mundo que conocíamos antes de la llegada del covid. Cosas positivas de este año? Sí, algunas…

  • compramos un piano, con el que he descubierto de nuevo mi gusto por la música. No seré experta ni concertista, pero el tocar el piano me relaja y practico la concentración 🙂
  • empecé a hacer ejercicio en febrero que es necesario para fortalecer mis músculos. Tengo una enfermedad llamada “osteopetrosis” y el ejercicio junto con la vitamina D, son la mejor medicina!
  • a falta de reuniones en persona, sobraron videollamadas, conferencias e incluso posadas virtuales! Definitivamente el gran descubrimiento del año fue el ZOOM 🙂
  • viajamos a Holanda para celebrar nuestro aniversario de bodas y en verano acompañamos a mi marido a la región del Río Rin para pasar unos días de vacaciones
  • y tengo trabajo nuevo que empezará la próxima semana!

No me puedo quejar… el año no es el mejor de mi vida, pero tenemos muchas cosas que agradecer y pertenecemos al grupo privilegiado que no ha perdido un ser querido por la enfermedad, ni se ha quedado sin trabajo o negocio.

Aún así estoy preocupada por lo que nos depara el futuro. No soy de los idealistas que piensa que la vacuna será la solución milagrosa, ni que la situación socio-económica del mundo no se verá afectada. No puedo dejar de pensar en todos los millones de afectados, familias sin sustento, niños sin escuela, negocios en bancarrota, personal médico agotado, ancianos en completa soledad y enfermos alrededor de todo el mundo 😦

Como quisiera que el año fuera como un cassette que al terminarse se sacara de la grabadora y quedara almacenado en algún rincón para nunca volverse a tocar. Y que el nuevo año fuera un nuevo cassette que empezara de cero, sin relación alguna con el anterior. Pero es imposible, el virus seguirá entre nosotros en el 2021 y sus consecuencias por muchos años más 😦

No queda más que vivir día a día, confiando en que pronto podamos volver a abrazarnos, a viajar para ver a nuestros seres queridos al otro lado del mundo, a pasear sin tapabocas, a festejar sin límite de personas, a estornudar sin que todos te miren raro, a ver las sonrisas de conocidos y extraños, a disfrutar un concierto, un partido de fútbol o un tumulto cualquiera…

Y claro, no me olvido de dar gracias a Dios todos los días por TODO!

Y para el 2021? De momento no tenemos planes porque la incertidumbre impide siquiera pensar en un viaje aquí mismo en Alemania. Pero si Dios lo permite, nos gustaría viajar en verano a México! Y no pido más! Sólo eso y que pueda ver a mi familia completa en México, a todos saludables, con trabajo y alegres como siempre!

Noche de paz

Estoy segura que muchos hogares en el mundo vivieron esta Navidad como aquella que sucedió hace 2020 años y que consistió en el nacimiento de Jesús. Invitados? Solo un buey y una vaca. Así como la sagrada familia, la semana pasada celebré la Navidad en casa y en familia: sólo mi marido, mis dos hijas y yo. Nada de invitados, ni fiesta, ni música, ni grandes cantidades de comida.

Por la tarde fuimos a la iglesia, donde hubo una celebración religiosa para familias que incluyó la lectura de la historia de Navidad y en la que los asistentes podíamos participar tocando diferentes instrumentos musicales dependiendo del lugar que nos había tocado. La iglesia lucía bastante vacía y tuvimos que usar cubrebocas todo el tiempo. El organista se encargó de la música, pero no podíamos cantar.

Muy diferente pero no por eso menos emotiva. Tanta tranquilidad y paz facilitaron la reflexión. Y como leyeron al final de la celebración: Acaso la primera navidad fue perfecta? No estuvo llena de incertidumbre, problemas e incomodidades? Justo como la navidad del 2020. Y aún entre imprevistos y dificultades, Jesús nació como estaba planeado y así también en este año tan complicado, la navidad llegó para recordarnos que nada es perfecto, pero Dios está entre nosotros y eso basta para salir adelante.

Antes de cenar, las niñas abrieron algunos de sus regalos (sus prometidos teléfonos iphone 11) y preparamos la cena entre todos: Raclette! Cenamos rico y vimos una película navideña juntos.

El 25 desayunamos y abrimos el resto de los regalos. Para la comida, preparamos venado con bolas de papa y coles de bruselas. El día estuvo soleado pero frío, y salimos a dar una vuelta por el barrio para tomar aire fresco.

Los días 23 y 24 de diciembre, hicimos varias videollamadas con la familia en México y el 26 y 27 visitamos a los abuelos alemanes. Con la familia alemana nunca es gran fiesta, así que no fue muy diferente a las navidades que hemos pasado aquí. La comida, la entrega de regalos y la convivencia prácticamente fueron idénticas a la del año pasado, solo que dos días después de navidad.

Y ahora nos preparamos para celebrar otra noche de paz: la de año nuevo! Que también pasaremos solitos porque la pandemia no permite que celebremos en algún hotel de la región, ni con mucha gente, ni con grandes cantidades de fuegos artificiales. Todavía no sé que cenaremos, pero seguramente algo rico y pasaremos el día en familia.

Y así recibiremos el 2021! Tranquilos y bien portados para ver si el año nuevo también se porta bien con nosotros 🙂 El 4 de enero cumple años la primógenita, y el 5 empiezo mi nuevo trabajo, ya les contaré como me va. Mi marido tiene vacaciones hasta el día 10 como las chicas, y la remodelación del baño se retrasó porque no llegaron algunos muebles a tiempo. Ya veremos cuando se hace, no hay prisa…

Les deseo una última semana del año tranquila y en santa paz! Cuídense mucho y hasta la próxima!

Debería estar en México…

…disfrutando de la familia, celebrando en las posadas y comiendo los antojitos mexicanos como tamales, tacos y tostadas. Pero debido a la pandemia nuestro viaje ha quedado solo en un sueño.

La idea nació el año pasado cuando nuestras hijas de pronto pidieron celebrar su cumpleaños número 15 en tierras mexicanas. En Alemania no es costumbre celebrar los 15 años de las chicas pero conocían la tradición por su prima mayor. La idea fue tomando forma y dado que este año las vacaciones de navidad serían de casi tres semanas, pensamos combinar la fiesta de nuestras hijas con las fiestas navideñas y de Año Nuevo.

En enero de este año cuando estuve en México pude reservar la iglesia para la misa de acción de gracias y el salón donde se haría una pequeña recepción con algunos amigos y familiares. La fecha planeada era el 2 de enero, dos días antes del cumpleaños #16 de nuestra hija mayor.

En febrero nos dieron el permiso en la escuela para que las chicas faltaron un par de días y así completar tres semanas de vacaciones entre diciembre y enero.

Nuestro plan era comprar los boletos de avión en las vacaciones de semana santa, pero como ya es bien sabido en ese tiempo nos encontrábamos en el primer confinamiento del covid y todo se volvió incierto.

Los meses pasaron y no quisimos arriesgar nuestro dinero con la compra de los boletos. En octubre decidimos cancelar el plan por completo y en un momento dado podría llevarse a cabo el próximo verano. Es nuestra esperanza.

Desde el 2014 que no celebramos Navidad en México y sinceramente no creo pasar Navidad en Monterrey en un futuro próximo. Normalmente solo hay dos semanas de vacaciones y para tan poco tiempo no vale la pena viajar tan lejos. Por otro lado el próximo agosto nuestra hija mayor empieza el bachillerato y es aún más difícil pedir días libres para viajar.

Este año ha habido muchas cancelaciones de viajes, planes pospuestos, fiestas no celebradas, eventos con muchos invitados reducidos a un par de familiares, etc. Victoria no pudo viajar a Berlín con su grupo de política, yo tuve que cancelar una capacitación en octubre y una reunión con amigas en noviembre. Pero nada se compara con cancelar nuestro soñado viaje a México que seguramente no podrá reemplazarse nunca.

Con suerte podremos viajar en verano del 2021 pero no habrá posadas familiares, ni decoración navideña en las calles, ni intercambio de regalos, ni cena de Navidad, ni fiesta de fin de año con mis hermanos, ni la convivencia con los primos. Nuestra hija menor cumple sus 15 años en julio y todavía podría llevarse a cabo el plan original para celebrarlas, pero no sé… bajo estas circunstancias ya ni dan ganas de organizar nada.

Si hay algo que he aprendido este año es que no podemos planear a largo plazo. Así que no queda más que esperar y ver cómo se dan las cosas para ver si podemos viajar pronto al otro lado del mundo, con o sin fiesta de 15 años.

Nunca había estado tan triste como este diciembre, ni siquiera puedo reemplazar las posadas mexicanas con reuniones con amigos aquí porque no está permitido reunirse con mas de una familia extra. Tampoco puedo ir a tomar vino caliente a los mercados de navidad ni participar en actividades navideñas de la iglesia. No hay nada que pueda alegrar mi corazón en estos días grises y fríos. Escuchar música navideña me provoca llorar, pensar en lo que estaríamos haciendo allá también. Hago galletitas, hablo por videoconferencia con amigas y familia, e intento concentrarme en todo lo que tengo para sentirme agradecida. Pero aún así, es un adviento triste y será una Navidad demasiado tranquila y melancólica. Buaaaaaa!

“Lockdown” en Navidad

El pasado mes de noviembre entró en vigor el “lockdown light” con el cierre de restaurantes, bares, museos, bibliotecas, gimnasios, etc… y cómo el número de contagios no disminuyó desde entonces, sino que fue aumentando a cifras mayores incluso a las de marzo o abril, a partir de hoy, 16 de diciembre entra en vigor el “lockdown” completo como lo vivimos durante abril y mayo.

Ahora también las tiendas, escuelas y jardines de niños estarán cerrados hasta el 10 de enero. Lo único que permanecerá abierto está en la siguiente lista:

En pocas palabras, sólo el comercio con artículos de primera necesidad: farmacias, ópticas, tiendas de alimentos o bebidas, correos, y por supuesto los locales donde venden árboles de navidad 🙂

Triste, realmente triste… no porque me muriera de ganas por ir de compras en estos días (ya tengo todos mis regalos de navidad), sino porque me preocupa muchísimo el futuro de miles de negocios y empleados. Ya veremos como resisten (o no) este segundo cierre total.

Y como si no fuera suficiente, han implementado una serie de reglas para reunirse en estas fechas, especialmente en navidad y año nuevo. Prácticamente se ha limitado al máximo, y solo pueden reunirse dos familias con un máximo de 6 personas (sin contar niños). Parece chiste, pero es real… incluso ya hay parodias porque nadie entiende la combinación de reglas con número de familias, integrantes, edades, etc.

Yo ni me preocupo porque en Navidad sólo iremos a visitar a nuestros suegros y en total seremos 6 personas, pero definitivamente hay familias con más hijos y ni idea de cómo celebrarán con media familia, o un tercio, o solitos. En fin de año normalmente celebrábamos con algunas familias mexicano-alemanas pero al igual que el año pasado la pasaremos nosotros solitos y esta vez sin fuegos artificiales!!! Ah si, porque eso también prohibieron… su venta para evitar que la gente se reúna. Mmmmm….. ya ni llorar es bueno.

Y como todo el mundo estoy hasta la M… de tanta regla, prohibición, datos con cifras, etc…. así que desde hace dos semanas estoy en huelga de noticias. Desinstalé Twitter y Facebook de mis dispositivos móviles, no escucho noticias en la radio ni las veo en televisión. Sólo me actualizo de vez en cuando en el Facebook de mi computadora en el sótano y como no es muy frecuente, creo que el mismo Facebook no me pone tantas noticias como antes.

La verdad es que me ha ayudado mucho y ya no estoy de mal humor, ni preocupada, ni estresada… que la vida fluya! Como quiera está haciendo mucho frío y ni ganas de salir, me pondré a darles clases de cocina a mis hijas, haremos más galletas y nos concentraremos en la remodelación del cuarto de baño. Qué si la vacuna estará lista a finales de diciembre, pues felicidades…. yo no pienso ponérmela a menos que sea obligatorio para volar a México en verano. Ya veremos cómo andan las noticias para entonces…

Mientras, les deseo unos días tranquilos con sus familias en casa. No queda más que esperar y confiar en que las cosas mejoren y pronto, porque más de uno está enloqueciendo con esta situación. Mas todos aquellos preocupados por sus puestos de trabajo, negocios o familiares enfermos.

La realidad supera cualquier película de ficción y todavía es fecha que no puedo creer todo lo que ha pasado este año. Pero eso lo escribiré en otra entrada porque definitivamente este año quedará marcado en nuestras memorias y no precisamente por haber sido maravilloso, espectacular o increíble 😦

Adiós a mi mochila roja

Hace exactamente nueve años que escribí una entrada titulada “soy la de la mochila roja” y era para hacer referencia a una mochila roja que siempre cargaba a mis clases de español. Todavía sobrevive y me acompaña a todos mis clases, tanto en la universidad como en la VHS (Volkshochschule).
Y ahora ha llegado el momento de jubilarla. Fueron muchos años de fiel compañía pero como todo en la vida, ha llegado el día de cambiar de aires y a partir de enero volveré a mi profesión de informática.


La semana pasada fue la semana de despedidas, un curso en la universidad y 5 en la VHS Stade. De los dos cursos que había comenzado en la VHS Buxtehude no pude despedirme personalmente porque los cursos se interrumpieron en noviembre por la pandemia y no les alcancé a avisar de mis planes laborales para el 2021.
No cabe duda que extrañaré mucho mi vida de profesora de español y a mis alumnos. A lo largo de los años agarré mucha experiencia, conocí a mucha gente y aprendí a amar esta profesión. Soy organizada y paciente, cualidades que siempre me ayudaron a simpatizar con mis alumnos y me tomaban cariño con facilidad.


La noticia de dejarlos le cayó como bomba a mas de uno, pero al final terminaron felicitándome por mi nuevo trabajo y deseándome mucha suerte.
No me despido al 100% porque uno nunca sabe y quizás en un futuro vuelva a las clases de español. Pero de momento decidí dejar todos los cursos, incluso los particulares para concentrarme en mi nueva rutina de trabajo de tiempo completo.

Estoy segura de que muchas cosas cambiarán en mi día a día y no sólo extrañaré el tiempo libre en el que podía tomar café con amigas, irme de compras o simplemente ver una serie de Netflix. Además, tendré que acostumbrarme a comer “cosas simples” en la oficina, sea que lo compre o lo lleve de casa y mis hijas tendrán que calentar lo que deje hecho o cocinar algo rápido para posteriormente comer solitas. Sí, ya están grandes y no dudo de sus capacidades, pero era muy bello escuchar a Catalina desde la puerta cómo adivinaba por el olor lo que comeríamos, o las charlas después de comer mientras recogíamos juntas la mesa. Pero ahora ya no tendré cursos por la tarde-noche, de tal forma que podré cenar siempre con las chicas y mi marido si no está de viaje.

Desde hace un tiempo que las niñas se van solas en autobús a sus clases de baile y citas médicas, así que en ese tema no habrá grandes cambios. Y también desde hace años que no es necesario que revise sus tareas o les pregunte para un examen, por lo que tampoco extrañarán mi ayuda o presencia por la tarde.

Es increíble lo rápido que pasa el tiempo… 11 años de docente y parece que fue ayer cuando apenas comenzaba nerviosa y sin mucha idea de cómo explicar la gramática del español. Supongo que así comenzaré la siguiente etapa, nerviosa y sin mucha idea de los programas computacionales que tendré que dominar en poco tiempo para poder dar asesoría y entrenamiento. Pero así como lo hice en el campo de los idiomas, estoy segura que no me será difícil lograrlo en el área de informática.

Cierro un capítulo y mi oficina en casa que está llena de libros y material que apoyaron en cientos de horas de clases de español. Quedan los lindos recuerdos, los logros de decenas de alumnos y las palabras de agradecimiento con las que nos despedimos la semana pasada.

Las despedidas no fueron tan sentimentales como esperaba ya que con tanta medida de higiene no fue posible hacer el tradicional “buffet” en el que compartíamos lo que llevábamos de tomar y comer, tampoco hubo fotografías ni abrazos.

Además, algunos alumnos cancelaron de último momento su asistencia por el aumento de casos de Covid en la ciudad, así que en todos los grupos hubo poca gente, pocas ganas de tener una reunión navideña y poco que compartir.

Lo que no faltó fue el tradicional regalo de agradecimiento de fin de curso, y sabiendo que era el último mis alumnos me sorprendieron con muchas flores, tarjetas, un bolígrafo, entre otros lindos detalles. Y tampoco faltaron los buenos deseos para mi futuro profesional, las palabras de agradecimiento y los comentarios de que si no me gusta mi nuevo trabajo, allí estarán esperando mi regreso.

Así que adiós a mi mochila roja y todo lo que incluía dentro 😦

Accesorio del año (Semana 38)

Increíble, pero ya llevamos 38 semanas usando tapabocas debido a la pandemia del Coronavirus. Empezó en marzo siendo obligatorio en medios de transporte y espacios cerrados, y aunque en verano mejoró un poco la situación y algunas restricciones se eliminaron temporalmente, el cubrebocas siguió siendo parte de nuestro ajuar diario.

Desde noviembre se implementaron nuevas restricciones en Alemania porque el número de casos iba en aumento y ahora el uso de cubrebocas también es obligatorio en escuelas, lugares de trabajo e incluso en zonas peatonales!

¿Quién lo iba a decir?! Este pedazo de tela llegó para quedarse y no veo para cuando volvamos a vivir sin él 😦 Deprimente! No me gusta, no me adapto y me entristece ver las calles del centro de la ciudad con toda la gente enmasacarillada 😦 Nada de sonrisas 😦

Y como bien lo ilustra esta imagen, lo que ya era difícil se ha vuelto imposible! El alemán nunca ha sido mi fuerte pero ahora entender a médicos, dependientes, cajeras y alumnos es una pesadilla! Además, tengo problemas para escuchar y con todo y aparatos no entiendo ni papa!

Pero todo sea por el bienestar de todos y evitar multas, lo uso y ya tengo toda una colección:

  • Cuando empezó todo y no sabíamos cuanto tiempo usaríamos tapabocas, opté por la variable de tela. Compré algunas porque eso de la costura no se me da y tenemos en diferentes modelos y colores.

  • Pero las chicas me pidieron que comprara desechables y ya he perdido la cuenta de todas las que he pedido. Son prácticas y respiro mejor, aunque estoy consciente de la cantidad de basura que estamos generando y en la medida de lo posible, uso de tela.
  • En mi cumpleaños una amiga me regaló una muy mexicana con Frida Kahlo y en ese tiempo compré casualmente otra bordada con motivos mexicanos. Ahora se puede elegir cualquier motivo y mandar imprimir, así que la imaginación no tiene límite!
  • Pensando que los visores tendrían más ventajas en la escuela, cuando las niñas deben usar cubrebocas todo el día, mandé pedir unos que tardaron casi dos meses en llegar. Para cuando llegaron estaba prácticamente prohibido usarlos y siguen empacados.
  • Después llegó el día de muertos en Noviembre y compré otros con calaveras muy mexicanas y que cubren también el cuello por aquello del frío invernal.
  • No puede faltar también el cubrebocas profesional, pero sinceramente no puedo respirar bien con él y esta guardadito.
  • Y por último, combinando con la temporada decembrina no podían faltar los tapabaocas con motivos navideños. En uno de mis calendarios de adviento, venía éste con estrellitas y ya mandé pedir unos más divertidos para tomar la foto navideña 2020 con el accesorio del año!

Ya veremos cuáles se agregan el próximo año a la colección. Pero sinceramente deseo con todo mi corazón que pronto ya no sea necesario usarlos y queden como un mal recuerdo del 2020. Qué año!!!

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