El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para mayo, 2020

Semana 10 – Shopping y visitas en casa

Esta semana tuvimos dos “highlights”… el miércoles fuimos a Bremen de compras y el fin de semana recibimos visita de unos amigos del norte de Alemania.

Desde hace algunos años, se ha vuelto tradición dedicar un día en primavera y otro en otoño para hacer las compras de temporada en un centro comercial en Bremen que nos gusta mucho. En Semana Santa no lo pudimos hacer porque estaba todo cerrado, así que esperamos pacientemente a que abrieran las tiendas grandes para planear el paseo de costumbre.

En esta ocasión invité a mi ex-alumna de alemán, que todavía está de intercambio en Alemania. Una chica chilena de 17 años que nos acompañó a mí y a mis hijas a Bremen. Nos fuimos temprano porque no sabíamos si iba a haber mucha gente y cargadas de paciencia y cubrebocas descubrimos un centro comercial bastante vacío. Algunas tiendas todavía no abren al público, y en todas partes hay limites de personas por local. En las tiendas grandes se hace fila porque hay que desinfectarse las manos al entrar y no fue posible usar los probadores 😦

Comimos y visitamos algunas otras tiendas en la ciudad para regresar a casa por la tarde. Definitivamente una experiencia un tanto distinta a lo que estábamos acostumbradas y confío en que para la próxima sea como era antes. No sé, así no dan muchas ganas de ir de compras y creo que la mayoría de la gente se siente igual.

Y pasando a cosas más alegres, el fin de semana tuvimos visitas con “quedada a dormir”, después de meses sin tener invitados ni para carne asada. Somos amigos desde hace muchos años, y nuestras hijas también se llevan muy bien. Desgraciadamente el clima no estuvo a nuestro favor y no pudimos disfrutar la terraza recién pintada 😦 Comimos pastel de manzana, los caballeros asaron salchichas de jabalí y puerco que acompañamos con quesadillas y papas al horno. El domingo partieron a casa después de un buen almuerzo alemán 🙂 Ya extrañaba este tipo de reuniones!

La semana comienza con algunos cambios en las restricciones al menos en Niedersachsen:

  • vuelven los tours en la ciudad con un máximo de 10 personas
  • abren las albercas públicas y gimnasios
  • restaurantes abren en su totalidad
  • hoteles y hostales abren con un máximo del 60% de capacidad

y yo vuelvo a dar clases!!! Yeiiii! Ya les contaré la próxima semana qué tal, pero hasta ahora mis alumnos están felices de volver a la VHS. Ah! Y Victoria también empieza hoy la escuela después de 10 semanas de pausa!

Así que poco a poco, paso a pasito vamos volviendo a la rutina. Gracias a Dios!

 

Retomando un antiguo pasatiempo

De niña y adolescente toqué el piano por muchos años, hasta que los deberes de la escuela no me dejaron tiempo para practicar y lo dejé de una y para siempre.

Bueno, eso creía yo… mi piano se quedó en Monterrey y no me había vuelto a interesar tocarlo, incluso cuando nuestra pequeña hija empezó a tomar clases de piano. Para practicar, el abuelo Martin nos pasó un viejo teclado y ni por error, pensé en volver a intentar alguna pieza.

Pero en estos días de cuarentena con tanto tiempo libre, volví a pensar en una idea que el año pasado me había estado rondando la cabeza. Y si compramos un piano? Al comentar mi idea con la familia, nuestra hija mayor comentó que le encantaría aprender a tocarlo. Y bueno, ya con dos personas interesadas en la familia y con una que ya tiene conocimientos, qué seguía?

Pues comprarlo! Ese mismo día lo busqué por internet, comparamos precios con un distribuidor local y se pidió! Llegó a los tres días y entre mi hija y yo lo instalamos sin perder tiempo.

Es un piano digital marca Yamaha de color blanco. Se puede conectar a mi iPad donde tengo una aplicación llamada Flow Key con la que puedo volver a reaprender lo que bien aprendí de chica y practicar piezas más modernas. Estoy fascinada con mi nuevo pasatiempo.

Además de relajarme, me ayuda a ejercitar mis neuronas porque eso de tocar con las dos manos al mismo tiempo es bastante complicado cuando no sé es joven y bello y se tienen 30 años sin práctica.

Victoria ha demostrado verdadero interés en tocarlo y a pesar de tener conocimientos2EA7B27A-4FBB-410F-A505-854E13F97F94_1_105_c elementales para leer las notas, está intentando sacar una pieza bastante complicada: River flows in you. Y cada nueva sección que practica se la aprende de memoria!!! La mía ya no da para tanto y tengo que seguir una partitura.

Cada día invierto al menos una hora en el piano y es increíble lo rápido que se pasa el tiempo! Obviamente he comenzado con versiones sencillas de canciones como “Perfect” de Ed Sheraan, “Hijo de la Luna” de Mecano y ahora estoy con “Corazón Partío” de Alejandro Sanz. No hay prisa por tocar en conciertos, pero si tengo como meta al menos llegar a tocar piezas como “Para Adelina” que llegué a tocar de adolescente. Ya veremos…

 

 

Semana 9 – Salida a restaurante

He decidido cambiar el nombre a esta entrada y las siguientes porque ya no estamos en cuarentena y poco a poco volvemos a la normalidad. Pero como seguimos con medidas de higiene, limitaciones para reunirnos, salir y viajar, además de que apenas comienzan las consecuencias del “Shut down”, pues ahora seguiré enumerando las semanas hasta que al menos, ya no sea necesario usar mascarilla en lugares públicos. Veremos cuántos meses dura esta medida que realmente me atormenta porque no me gusta usarla, siento que me asfixio, extraño las sonrisas de la gente y no entiendo cuando la gente habla porque estoy medio sorda y acostumbro a leer un poco los labios. Grrr!

Esta semana mis hijas no fueron a la escuela y continuaron con tareas y algunas conferencias virtuales. Pero el viernes salí por primera vez a una cafetería, yupi!!! después de dos meses de no pisar una, me reuní con una chica de Chile que está de intercambio y a la que le enseñe alemán el año pasado. La experiencia no tiene nada que ver con lo que era ir a tomar un café antes 😦

Primero que nada hay que entrar al local por una puerta en particular con mascarilla puesta. La mitad de las mesas con sus sillas estaban acordonadas y había que llenar un formulario con todos tus datos personales. (¿Y qué pasó con todo el rollo del miedo a la protección de datos de los alemanes? Mejor ni opino.) En caso de enterarse de algún contagio, podrán contactarte. Después de pedir y obtener nuestros cafés y pastelitos, nos sentamos en una de las pocas mesas y nos quitamos los cubrebocas. Cada que se desocupaba una mesa, un chico pasaba a desinfectarla. Han reducido el personal al máximo para evitar contagios y también la oferta de pan y pasteles era bastante precaria 😦

El sábado fuimos mi marido y yo a un restaurante a cenar para celebrar nuestro aniversario de bodas. También tuvimos que entrar al local con mascarilla y la mitad de las mesas estaba clausurada. Los meseros llevan puesto cubrebocas todo el tiempo y si necesitas ir al baño, también tienes que ponértelo. El restaurante se especializa en carne de res y todo estaba exquisito. Había gente y la pasamos muy bien. Al final se acercó el dueño a preguntarnos cómo había estado todo y nos contó un poco de la situación en el sector gastronómico. Estando el restaurante cerrado al público, ofrecieron servicio a domicilio que fue apoyado por clientes frecuentes y el gobierno otorgó ayuda financiera para los gastos fijos. Es ahora cuando realmente viene el problema porque ya no hay ayuda del gobierno y no tiene el restaurante lleno como acostumbraba. Además de la crisis que se viene para todos que hará que la visita a un restaurante de este tipo sea más esporádica 😦

Hoy es nuestro aniversario de bodas #18 y nuestro plan era viajar el próximo jueves a Holanda mientras nuestras hijas asistían a un campamento de los Scouts. Ambos planes fueron cancelados y nos quedaremos en casa para variar. Si Dios quiere, nuestro viaje lo realizaremos en Septiembre cuando el hotel vuelva a abrir. El viaje consistía en 4 días en un hotel Wellness con aguas termales, masajes y cenas románticas incluidas. Ojalá todo esto sea posible en el futuro y no terminemos perdiendo el dinero, ya que no quieren devolverlo.

La novena clase empieza clases presenciales hoy en nuestro Estado (Niedersachsen), pero como el salón de nuestra hija fue dividido en dos y ella está en el grupo B, irá a la escuela la próxima semana. De esta forma solucionaron el problema de la “sana distancia” con grupos de 30 alumnos. Una semana asiste el grupo A a clases mientras el B recibe tareas, y la siguiente semana al revés. Así hasta que salgan de vacaciones a mediados de julio. Ya les contaré qué tal funciona.

Así las cosas por estos rumbos. Cuídense mucho y hasta la próxima!

 

8va semana de cuarentena

Prácticamente dos meses sin clases mis hijas y yo, pero al parecer poco a poco se ve luz al final de túnel y este lunes hubo algunos cambio en las restricciones que deben poner un poco más de vida a las ciudades y actividad en nuestras vidas.

La semana pasada empezó como una estampida en la que cada Estado federado sugería apertura de tal o cual cosa. Así como al principio parecía una competencia por ver quién implementaba las restricciones más duras, ahora competían por ver quién las levantaba más rápido. Por un lado, uno sugería abrir restaurantes, otro hoteles, y uno más los jardines de niños. El miércoles tuvieron junta con la canciller y cada uno presentó sus propuestas.

Al final decidieron que el lunes 11 de mayo, al menos en nuestro estado Niedersachsen:

  • pueden reunirse dos familias
  • todas las tiendas pueden abrir independientemente de su tamaño
  • restaurantes y cafés pueden abrir al 50% de su capacidad
  • se puede pernoctar en casas de vacaciones o caravanas
  • abren las VHS (parece que pronto podré volver a dar clases de español 🙂
  • abren los consultorios para masajes, manicura y pedicura
  • pueden tomarse clases de manejo
  • pueden celebrarse bodas o funerales con un máximo de 20 personas
  • hay servicios religiosos limitando el número de personas a 10 m2 por persona, sin coros ni instrumentos de viento

Obviamente el uso de cubrebocas en lugares públicos y la sana distancia siguen. Y la canciller puso como condición que el número de personas contagiadas no superen los 50 por 100,000 habitantes en un día, de lo contrario podrán volver las restricciones pero esta vez a nivel local.

Todavía falta mucho para volver a la normalidad completa, ya que todavía no abren hoteles, bares ni discotecas. Al parecer los gimnasios abren pronto y hay rumores de que sí se podrá vacacionar en verano. En el tema de partidos de fútbol, parece que podrán transmitirse por televisión y los eventos masivos ( >1000 personas) siguen cancelados hasta el 31 de agosto.

Yo todavía me siento dentro de una película apocalíptica y no me acostumbro a ver a todos con mascarilla. De las consecuencias económicas mejor ni escribo, porque apenas en unos meses se sentirán de verdad. Hasta ahora sigue la incertidumbre sobre el futuro de miles de locales, negocios y empresas.

El sábado visitamos de sorpresa a mis suegros con motivo del día de las madres y les dio mucho gusto vernos. Y el domingo 10 de mayo celebré mi día de las madres con mi marido y mis hijas en mi parque favorito: el parque botánico de rododendros en Bremen. El clima durante sábado y domingo fue estupendo, así que disfrutamos ambos días en familia como si el Coronavirus no existiera. Al menos por un rato nos olvidamos de números, casos, malas noticias y “fake news”.

Espero ustedes también hayan tenido un bonito fin de semana y que poco a poco vuelvan a sus rutinas diarias.

 

 

Tiempo de cambios

A veces me pregunto ¿qué no ha cambiado con esta crisis del Corona? Acaso hay alguien en el mundo que esté viviendo como antes de la llegada del virus a nuestra vida? Y estos cambios, llegaron para quedarse?

Será difícil enumerar los tipos de cambios que hemos tenido que afrontar este año, pero lo intentaré…

– Cambio de rutina.

Lo primero que cambió fue nuestra rutina al no poder salir. Mucha gente cambió de lugar de trabajo al quedarse en casa haciendo “home-office” y los niños tuvieron que aprender/jugar en casa al no poder ir a la escuela, jardín de niños o guardería. Tuvimos que encontrar otras maneras de pasar el tiempo libre al no poder ir al cine, al teatro o al gimnasio.

– Cambio de planes.

Después vinieron las cancelaciones de conciertos, exposiciones y ferias. Al cerrar fronteras y hoteles, tuvieron que cancelarse o posponerse las vacaciones. Y miles de eventos como bodas, fiestas de cumpleaños y familiares tuvieron que cambiar de formato o simplemente programarse para los siguientes meses. Un primo se iba a casar en Junio, y ahora lo hará en Marzo del 2021. Y cómo ese caso, hay miles!

Las vacaciones de Semana Santa y Pascua se pasaron en casa y no pudimos visitar a los abuelos como era costumbre. Nuestro viaje de aniversario de bodas tendrá que hacerse en un futuro próximo porque el hotel está cerrado. Pero estos cambios son menores en comparación con aquellos estudiantes que tuvieron que cancelar su intercambio en el extranjero, o aquellos que no han podido mudarse a esa nueva ciudad donde les esperaba un nuevo trabajo. Muchas visas y permisos de trabajo/estudio están por terminar y no sé sabe qué pasará.

– Cambio de rituales.

Lo primero fue lavarse y desinfectarse las manos, luego la “sana distancia” entre personas, para recientemente obligarnos a usar mascarilla al hacer compras o usar el transporte público. Rituales de higiene y precaución que no sabemos cuánto tiempo nos acompañarán en nuestra vida diaria.

Muchas cosas fueron posibles gracias a la tecnología como el trabajo o la escuela, pero también conciertos, servicios religiosos o reuniones con amigos. Después de la crisis, tal vez se pueda ahorrar en reuniones de trabajo al hacerlas virtuales, y porqué no, quizá muchas citas de todo tipo puedan sustituirse con el teléfono o la videoconferencia.

Ir al médico, a la peluquería o al supermercado ya no es lo mismo. Las salas de espera tienen pocas sillas y ni siquiera hay revistas para entretenerse. En las entradas de las tiendas hay control para no sobrepasar el número de personas permitidas dentro de las instalaciones. Seguramente el ir a un restaurante, al cine o a un museo tampoco será lo mismo que antes 😦

Y lo peor, cuando alguien muere en estas semanas no tiene un funeral como antes. Se limita el número de personas, y nada de misas o reuniones con familiares o amigos. El hermano de mi papá falleció hace unos días y fue más triste de lo que ya suponía perder a un familiar cercano. Terrible 😦

– Cambios económicos.

Y aquí vienen las consecuencias que se quedarán un rato… Mucha gente ha perdido su empleo o negocio, otros han visto su sueldo reducido porque hay menos trabajo o recibe menos ingresos (como yo) porque no se pueden sustituir o reprogramar las clases o actividades.

Además, los precios de casi todo va en aumento. Desde productos básicos en el supermercado hasta muebles, ropa, etc. Es un hecho que lo que sigue será una crisis económica fuerte, muy fuerte y desgraciadamente a algunos países les tocará peor que a otros.

– Cambios en la naturaleza.

El mundo ha dejado de contaminar por un rato, las ciudades típicamente llenas de turistas lucen vacías igual que las playas, bosques y arrecifes. ¿Qué ha pasado? Pues la naturaleza ha aprovechado este tiempo y los animales, los árboles y el mar han cambiado también. Ojalá esta crisis nos haga tomar conciencia del daño que hasta ahora habíamos ocasionado y que con el paso del tiempo no volvamos a cometer los mismos errores.

– Cambios personales

Y definitivamente esta crisis ha puesto a prueba nuestra forma de vida, desde el trabajo, la escuela y las rutinas hasta las emociones, los valores y las relaciones personales. Me sorprendió ver cuánta gente contaba lo positivo que era pasar tiempo con sus hijos, tener tiempo para sí mismo o para dedicarlo a arreglar cosas en el hogar. Y de pronto había tiempo para conectarse con la familia de nuevo.

Ojalá en este aspecto hayamos aprendido la lección y los valores descubiertos y puestos en práctica durante estos meses no se desvanezcan entre las prisas, el estrés y el consumismo que dominaban a la sociedad desde hace años.

Los optimistas sueñan con un mundo mejor después de esta crisis. Mis sueños no llegan a tanto, pero sí espero que cada uno de nosotros tome una o varias cosas positivas de este tiempo tan difícil para crecer como persona y como sociedad.

Al buscar una linda frase sobre el cambio me encontré esta imagen que describe a la perfección lo que deseo y espero para el futuro…

mariposa

7ma semana de cuarentena

Y seguimos en casa, sin clases y yo sin trabajo. Todo parece indicar que esta semana habrá novedades en la VHS de mi ciudad y sabré si vuelven las clases de español o no.

El 30 de abril hubo anuncios del gobierno para relajar algunas medidas restrictivas, pero nada espectacular. A partir de hoy abren las peluquerías, museos, zoológicos y parques infantiles. Obviamente con estrictas medidas de higiene y manteniendo la distancia de 1.5 metros entre personas. De gastronomía y turismo, nada! El 6 de mayo se harán nuevos anuncios y veremos si ya nos dejan salir y tener más libertades.

Esta semana:

  • las chicas tuvieron muchas tareas y la pequeña participó en su primer videoconferencia. Le dio muchísimo gusto ver a sus compañeros de clase aunque fuera sólo en pantalla. Ambas están ocupadas toda la mañana y algunos días, incluso por la tarde con deberes y lecciones.
  • el martes tuvieron cita de control con el ortodoncista y yo el jueves con el urólogo. Poco a poco los consultorios vuelven a la normalidad, eso sí con espacio entre las sillas en la sala de espera, uso de tapabocas y desinfectante.
  • el viernes 1 de mayo fue día feriado y el jueves que fui al supermercado había muchísima gente y volví a encontrar anaqueles vacíos.
  • compramos bicicletas nuevas para las chicas que desde hace dos años no tenían. El año pasado todavía no alcanzaban las de adulto y sus bicicletas les quedaban pequeñas. Con suerte, llegarán a finales de mayo. Urgen para salir a pasear por los alrededores y disfrutar del buen tiempo mientras se ejercita el cuerpo.
  • y compramos un piano! De niña toqué muchos años y ahora me han dado ganas de volverlo a hacer. Por otro lado, Victoria tiene mucho interés en aprender y como parece que será un verano sin vacaciones, tendremos tiempo para practicar 🙂

Siguen las reuniones virtuales, los seminarios para aprender a dar clases online y la incertidumbre de no saber cuánto más durará todo esto. El fin de semana hubo protestas en algunas ciudades del país en contra de las restricciones y poco a poco se siente el el cambio de ánimo en toda la gente. Al preguntarle a mis alumnos cómo están, ya ni responden. Y si insisto, las respuestas nunca son “bien” o “muy bien” como antes.

Confío en que el miércoles haya buenas noticias y tengamos un día de las madres el próximo domingo con un poco más de certeza sobre mi trabajo, las vacaciones de verano y el contacto social. Ya les contaré!

 

Mis sentimientos en tiempos del Coronavirus

Querido Diario:foto

Esta semana me llegó una imagen que me hizo reflexionar sobre cómo recordaré esta crisis en el futuro. Y cómo tengo tan mala memoria he pensado en escribir sobre mis sentimientos y pensamientos en estos días, por un lado para poder leerlos en un par de años y por otro para desahogarme un poco.

Estamos a punto de cumplir 7 semanas de cuarentena, tiempo en el que no podemos reunirnos con gente, ni ir a un restaurante ni salir de vacaciones. La montaña rusa de sentimientos ha pasado por un poco de todo, pero creo que hoy puedo resumirlos en cuatro:

Molesta

Sí, me siento molesta con los medios, con los chinos y con los políticos. No estoy de acuerdo con muchas decisiones que se han tomado en Alemania y en otros países. Claro, yo no soy política y quizá mis ideas también estén equivocadas, pero desgraciadamente mi grado de enojo va en aumento y he decidido dejar de leer por completo las noticias para no alterar más mi estado de ánimo. Creo que los medios han causado una paranoia terrible, los chinos ocultaron información por alguna razón aún desconocida (aunque hay muchas teorías) y los políticos han reaccionado drásticamente llevándose de encuentro la economía, la paz social y la libertad.

En un principio, acepté las medidas porque decían que querían evitar el colapso en los hospitales y aplanar la curva de contagios. Y ahora parece que esperan a que no haya ningún contagio para poder volver a la normalidad. Será eso posible? En Alemania hubo regiones que nunca tuvieron hospitales llenos y aún así, seguimos en cuarentena.

Ya empiezan a oírse voces críticas y sólo el tiempo podrá decirnos si las decisiones tomadas fueron las correctas o las mejores. Obviamente sé que nunca conoceremos el panorama bajo otras decisiones, porque lo hecho hecho está y no habrá vuelta atrás. Simplemente tendremos que vivir con ellas y si bien nos va, aprender para no volver a repetirlas.

Preocupada

Dejando a un lado mi enojo, lo que sigue es una preocupación constante. Me preocupa la situación de miles de empresarios a punto de perder sus negocios, de millones de empleados cuyo trabajo está en la cuerda floja, de muchas familias estresadas y la incertidumbre de no saber cuándo terminará este espiral de malas noticias.

No me preocupa lo que mis hijas han dejado de aprender por no ir a la escuela, pero sí me preocupa la falta de contacto social. Deseo que vuelvan a la escuela para que vean a sus amigas y tengan contacto real con personas de su edad. Chatean por Whatsapp, pero no me hago a la idea que pudieran seguir otros 3 meses (incluyendo las vacaciones de verano) sin convivir con otras personas que no sean sus padres.

Y me preocupa demasiado la situación de los viajes. No, no para ir de vacaciones a la playa… sino para ver a mi familia en México. No tengo idea si nuestro plan de ir en diciembre pueda cumplirse, pero me preocupa que por alguna razón tuviera que ir a México y no poder hacerlo por falta de vuelos o fronteras cerradas. Eso sí me quita el sueño.

Estresada

Molesta, preocupada y muy estresada! Estar en casa sin saber si podré volver a dar clases este semestre me pone de mal humor. Estoy intentando convencer a mis alumnos de tomar clases en línea, pero no tengo apoyo de la escuela y algunos alumnos se niegan a aprender español en la computadora.

Soy una persona muy social y el no poder salir con amigas me está consumiendo. Hacemos reuniones virtuales y les llamo por teléfono, pero no es lo mismo. Y eso de no saludar a la gente, andar con mascarilla en el supermercado, no acercarse a otras personas y no poder visitar a la familia no es lo mío. Y me estresa no saber cuándo podremos volver a abrazarnos sin preocuparnos de un posible contagio.

Mientras escribo estas líneas me dan ganas de llorar. En qué momento llegamos a una situación tan desoladora, tan triste y tan incierta. Ni en la peor de mis pesadillas podría haber imaginado una vida así. Y claro, hay muchos optimistas que opinan que esto pasará y volveremos a abrazarnos, y a viajar, y a ser como antes. Cuánto me gustaría ser de esas personas, pero a mí el optimismo me abandonó hacer algunas semanas.

Pero bueno, no todo es negativo. Y aquí viene el lado positivo de mis sentimientos… no es el optimismo, ni la esperanza, ni la fé lo que me mantiene al pie del cañón. Lo que me ayuda cada día a levantarme temprano y mostrar una sonrisa (siempre y cuando no tenga cubrebocas puesto) es la GRATITUD.

Agradecida

Todos los días doy gracias a Dios, a la vida y al destino por vivir esta crisis en una situación privilegiada y me siento afortunada de contar con muuuuuchas cosas que permiten hacer más llevadero el día a día.

-Primero que nada, agradezco que no vivo sola. Tengo una familia con la cual puedo disfrutar de un paseo por el barrio, ver una película o cocinar un platillo nuevo. Mi marido y mis hijas me hacen compañía y pido a Dios por todas esas personas que viven solas que seguramente la están pasando mucho peor.

– Tendré mis achaques pero soy una persona sana y agradezco por mi salud y la de mi familia. Vivir estos tiempos en un hospital, con un transplante pendiente, con una discapacidad grave, con cáncer, diabetes o cualquier otra enfermedad es simplemente aterrador y pido a Dios por todas esas personas para que puedan sobrellevar su situación de la mejor manera en estos  momentos.

-Gracias por que vivo en una casa con jardín y terraza. Vivo en un barrio tranquilo y una ciudad pequeña donde esta permitido salir a la compra, caminar por el bosque y disfrutar la naturaleza. Vivir en un departamento sin poder salir a la calle como en las grandes ciudades de España debe ser terrible. Peor aún la están pasando los que ni siquiera tienen un lugar donde dormir 😦

-En tiempos tan complicados para muchas profesiones, debo agradecer que mi esposo trabaja en una pequeña empresa cuyos clientes pertenecen a industrias “básicas” como la de alimentos o farmacéutica. De momento todos los empleados conservan su trabajo y tienen proyectos suficientes. No podría imaginar el escenario si trabajara en la industria áerea como muchos de nuestros vecinos, de turismo o gastronomía.

-Agradezco que en este momento mis hijas sean adolescentes, sí una etapa difícil pero buena para comprender lo que está pasando. Son independientes y no tengo que entretenerlas ni explicarles sus deberes escolares. Tampoco están en grados superiores que pusiera en peligro el pase a la universidad o encontrar un trabajo.

– Gracias a Dios, la tecnología hoy en día nos permite estar en contacto con nuestras familias en el extranjero, con amigos y colegas. Hubiera pasado esto hace 30 años, saber de mis padres o hermanos sería prácticamente imposible.

-Quién iba a saber que mi estancia en México en enero sería quizá la última sin preocupaciones al viajar en avión, a reunirse libremente en restaurantes y pasear sin cubrebocas. Hoy más que nunca me alegra haber estado en Monterrey tres semanas, porque no sé cuándo volveré y bajo cuáles circunstancias.

– Igualmente agradezco las oportunidades que tuve en el pasado de viajar en crucero, de tener a mi familia mexicana en Alemania, de estudiar en el extranjero, de trabajar en diferentes países del mundo, de conocer paraísos turísticos, de enseñarles a nuestras hijas otras culturas, de disfrutar el planeta sin preocupaciones ni limitaciones. Sólo Dios sabe cuándo será posible todo eso.

Cada quién tiene su forma de sobrellevar esta crisis tan horrible y le pido a Dios para que nos de fortaleza para afrontar lo que viene. A unos países la crisis le pegará más duro que a otros, pero definitivamente vienen tiempos difíciles para todos. Ojalá en un par de años pueda leer esta entrada y decir que no fue tan grave como pensaba. Ojalá!

Sigo pensando que la vida es bella y hay que aprender a disfrutarla bajo estas circunstancias tan complejas y llenas de incertidumbre. Mi mantra cada mañana es “Me concentro en mi ahora y en mi aquí”. Así que a vivir cada día como si fuera el primero, el último y el único. Ya mañana Dios dirá…

Agradecida por poder escribir estas líneas en un día solado de primavera, se despide

Mariposa Migrante.

 

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