El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para marzo, 2020

2da semana de cuarentena

Hemos terminado la segunda semana de cuarentena y hoy empieza la “primera” de vacaciones escolares de Pascua. Nuestras hijas estaban inscritas en un workshop de teatro que han aplazado para octubre, así que seguirán haciendo tareas pendientes de la escuela para no aburrirse de más.

Esta semana estuvo tranquila y entre otras cosas:

– el lunes fui al supermercado y no había:

  • harina
  • papel sanitario
  • levadura
  • pechugas de pollo

– el viernes volví a hacer la compra y no encontré levadura ni papel sanitario. Veremos que tanta suerte tengo esta semana.

– probamos comida coreana preparada por Victoria

– el clima estuvo soleado así que salimos a caminar un par de veces por el vecindario

En cuanto a novedades fuera de casa:

  • las Olimpiadas Tokio 2020 se pospusieron para el siguiente año
  • empresas como Airbus, VW y BMW han suspendido su producción… y otras han cambiado sus líneas de producción para elaborar cubrebocas, desinfectante o respiradores
  • muchos comedores han cerrado sus puertas a los necesitados 😦
  • China y Rusia se unen a la lista de países que cierran sus fronteras
  • ayer cambiamos el horario en Alemania (una hora menos de cuarentena, yupi!)

A pesar de que no veo noticias en la tele y leo muy poco en internet, es imposible no enterarse de las dimensiones que ha tomado esta pandemia. Debo admitir que mi estado de ánimo va para abajo, los memes sobre el coronavirus ya no me divierten y mucho menos las cancioncitas. He comprado un rompecabezas de 1000 piezas para distraerme a ratos y espero esta semana se pase rápido.

Ahora la pregunta que ronda en mi cabeza es: ¿cuánto tardará la recuperación de la crisis financiera que se avecina? Seguramente muuuucho tiempo…. otra cuestión que podré responder en un par de años. Y otra que me preocupa: ¿cómo le irá a mi querido México con el coronavirus? 😦

Esta semana tomaré otra serie de webinars porque el día 9 de abril empiezo a dar clases de español en la universidad privada de forma virtual y tengo que prepararme porque nunca lo he hecho en esa plataforma. Sólo son un par de horas de clase a la semana, pero al menos no se han cancelado como en la VHS. Un poco de trabajo me caerá bien. Es obvio que mi plan de conseguir un trabajo este año será más difícil de cumplir con la situación actual 😦

Gracias a Dios no teníamos ningún viaje programado para Semana Santa o para verano, porque ya estaríamos cancelándolo como muchas de mis amigas 😦 En mayo queríamos escaparnos unos días a Holanda durante el puente de la Ascensión del Señor, pero no pierdo la esperanza de que podamos hacerlo ya que viajaríamos en coche. Ya veremos que pasa hasta entonces. Y de nuestro viaje a México en diciembre, tendremos que esperar para comprar los boletos porque no tengo ni idea si será posible viajar para entonces. Espero que sí!

Cuídense mucho y no se aburran tanto.

1er semana de cuarentena

Había pensado no escribir más en este blog sobre el Coronavirus porque estoy saturada de información, de hecho desinstalé el Twitter de mi teléfono y no veo noticieros en la televisión para no volverme loca. Pero luego recordé que este blog es mi diario personal y en un par de años me gustaría leer cómo viví esta crisis. Así que aquí me tienen resumiendo un poco nuestra primer semana de cuarentena.

El viernes 13 (y eso que no creo en la superstición) de marzo anunciaron el cierre de escuelas, así que esta semana mis hijas no tuvieron clases ni yo dí clases de español en la VHS donde trabajo.

Adicionalmente a la suspensión de clases escolares:

  •  los cursos de Hip Hop y Ballet de las niñas se cancelaron
  •  llamaron para cancelar la cita de control con el ortodoncista
  •  el sábado no hubo reunión de scouts
  • no fuimos a misa el domingo porque no hay celebraciones religiosas en ninguna iglesia, templo o mezquita
  • el comercio esta cerrado a excepción de los supermercados, así que nada de “shopping”
  • y aunque los restaurantes todavía seguían abiertos, no salimos a comer fuera

También están cerrados los gimnasios, piscinas públicas, cines, museos… y no hay ningún tipo de evento sea pequeño o grande, así que no hay fiestas de cumpleaños, reuniones sociales, conciertos, seminarios, conferencias, etc.

Las chicas recibieron un par de tareas por correo electrónico que han estado haciendo por las mañanas y yo he participado en algunos “webinars” para conocer las plataformas de enseñanza de la universidad que empieza sus clases la próxima semana y que sustituirá sus clases presenciales por clases virtuales. También la VHS está ofreciendo cursos en línea, pero desgraciadamente no creo poder cambiar mis cursos actuales al nuevo formato porque mi público no es el adecuado (la mayoría son pensionados). De todas formas estoy aprovechando cualquier oportunidad para actualizarme y aprender más sobre las nuevas plataformas, incluyendo las de las editoriales.

Durante la semana fui dos veces al supermercado y aunque había algunos anaqueles medio vacíos, encontré todo lo que necesitaba. He horneado y probado nuevas recetas para entretenerme, además de bordar, leer y hacer ejercicio.

La vida social ha sido sustituida por conferencias vía Skype, Whatsapp o Facetime con amigas, y también mis hijas se comunican más por estos medios con sus abuelos y primos. Incluso ayer probaron el “Netflix Party” con sus primos en California y se divirtieron un montón.

Mi marido sigue trabajando en su oficina donde hay pocos colegas y guardan la respectiva distancia. De momento no ha tenido que viajar y no ha habido necesidad de hacer “home office”.

Nuestra vida ha dado un giro de 180 grados y sobra el tiempo para reflexionar y pensar en todo lo que está pasando. Mi pregunta esta semana es: ¿volverá algún día a ser todo como antes? ¿Saludaremos de beso y abrazo a propios y extraños? ¿viajaremos con esa ligereza a sitios desconocidos? ¿Seguirá la globalización? En un par de meses o años tendré la respuesta.

Mientras están las fronteras de muchos países cerradas y como migrante una de mis mayores preocupaciones no es contagiarme del virus, sino si podré viajar en caso de que en México haya una eventualidad… muchos se agobian por viajes de placer o negocios cancelados, pero si es necesario viajar a donde está tu familia??? Qué pesadilla!

Como leí por ahí: que pronto termine esta película apocalíptica! Por favor!

 

 

Entre medios y miedos

Las últimas semanas han estado llenas de información relacionada al Coronavirus, no hay medio de comunicación que no esté continuamente informando lo que pasa en el mundo con el virus. Empezó en China y ahora la noticia es Europa. Y claro, el miedo ha ido en aumento porque ya no es algo lejano sino muy cercano que poco a poco ha ido cambiando nuestra vida diaria hasta la cuarentena obligada con escuelas cerradas, eventos cancelados y reducción de la vida social en general.

El virus llegó a nuestra ciudad el 7 de marzo, siendo el primer caso un profesor de secundaria. Después una doctora del hospital local… luego algunas educadoras y profesoras, por lo que empezaron a cerrar sus escuelas por unos días. Al día de hoy hay 18 casos confirmados en Stade, una ciudad de 50,000 habitantes.

El viernes pasado después de mucho ir y venir decidieron cerrar las escuelas en todo el estado de Bajo Sajonia, y en efecto dominó prácticamente todas las escuelas y jardines de niños del país cerrarán al menos 2 semanas. En nuestro caso después de esas dos semanas, siguen dos semanas y media de vacaciones de Pascua por lo que volverán a clases el 15 de abril. La escuela (de adultos) donde trabajo todavía no confirma el cierre, pero supongo que mañana será oficial.

Además de las escuelas cerradas desde la semana pasada comenzaron a cancelar todos los eventos de la ciudad: conciertos, partidos, el baile de primavera, seminarios, ferias y congresos. El viernes salió el comunicado de que las misas y servicios religiosos en Stade también se cancelan por un mes y las celebraciones de Semana Santa todavía están en duda.

Las reuniones de scouts de nuestras hijas, así como sus clases de baile han sido suspendidas. De momento la actividad de restaurantes y comercios sigue normal, aunque en Berlín sí han cancelado la vida nocturna. Quizás pronto se tomen medidas como en Italia, España o Francia, donde solo permanecen supermercados, farmacias y gasolineras abiertas.

Muchos países han decidido cerrar sus fronteras y Estados Unidos también ha suspendido la entrada de vuelos procedentes de Europa. Todo con el objetivo de detener el contagio y el posible colapso del sistema de salud como ha pasado en China e Italia.

En algunos momentos me siento como en una película de esas del fin del mundo, donde la gente corre a los supermercados y compra de forma desesperada para prepararse para lo peor. Pero a diferencia de las películas, no es una bomba nuclear, ni meteoritos o aliens, ni siquiera una catástrofe natural como terremotos, tsunamis o explosiones de volcanes.

Definitivamente ni el miedo ni el pánico son los mejores amigos en estas situaciones, hay que mantener la actitud positiva, ocuparse en cosas productivas y aprovechar el tiempo libre con la familia. El día de ayer fuimos a la biblioteca a surtirnos con material de lectura, audio-libros y libros para aprender cosas nuevas.

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Confío en que esta fase sea temporal y pronto la vida vuelva a la normalidad. Hay que seguir las instrucciones que se nos dan y evitar que el virus se propague aún más. Seamos conscientes y responsables. Sé que lo hemos oído hasta el cansancio, pero de verdad que debemos dejar la vida social por un rato para no poner en riesgo la vida de los demás, especialmente la de los mayores y enfermos.

A cuidarse!

P.D. Algunas ideas y consejos para hacer durante esta pausa “obligada:

– leer libros, ya no tantas noticias
– escuchar audiolibros
– aprender un nuevo idioma/ hobby
– trabajar en el jardín
– hacer manualidades
– pasear por el bosque
– poner en orden cajones y closets
– jugar videojuegos o juegos de mesa
– aprovechar las ofertas digitales para estudiar, aprender o conocer cosas nuevas
– conversar con la familia y con amigos por teléfono/skype
– hacer álbumes de fotos
– ayudar a vecinos de la 3era edad o cuidar niños de los vecinos
– conservar la calma y compartir mensajes positivos

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Ser mujer en Alemania

Anteayer fue el día internacional de la mujer y como es costumbre, esta entrada va dedicada a las mujeres. Como madre de dos adolescentes esta vez quiero escribir sobre lo que me ha tocado vivir como mujer en Alemania, no sólo como adulta sino como niña o adolescente a través de la vida propia de mis hijas que han nacido y crecido en este país.

Los temas relacionados a la mujer son infinitos pero con el día internacional de la mujer es común escuchar sobre igualdad, respeto, marchas, derechos, etc. En cada país se vive una realidad diferente como mujer. Mientras que en México se lucha en estos días contra la violencia de género, en Alemania se exige igualdad de sueldo o mayor participación de la mujer en niveles ejecutivos. Lo que no significa que en ambos países no existan los mismos problemas, pero digamos que unos son más importantes o actuales que otros.

Hace unos días me encontré este texto de @Daniela Peñuelasen en Facebook que me hizo recordar mi propia niñez y juventud en México:

Cuando iba en la primaria recuerdo que teníamos que ponernos short abajo de la falda porque corríamos el riesgo de que los niños se pusieran abajo de las escaleras para ver nuestra ropa interior o te la podían levantar. No iba todavía ni en segundo (6 años) y ya comprendía esta “ley”.
Cuando iba en secundaria tenía que ponerme un pantalón extra abajo del pants los días de deporte porque era bien sabido que los niños te lo podían bajar (entre 12 y 14 años)
En preparatoria ya comenzaba a asistir sin mis hermanos a la escuela, la distancia ahora era más larga y fue la primera vez que camino a ella vi como un hombre se masturbaba en el camión observándome fijamente, desde ahí comprendí que no “tenía” que irme hasta la parte de atrás de los camiones o que si veía un asiento desocupado al lado de una mujer era preferible ponerme al lado de ella. (15 años)
Ahora en la universidad tengo que cargar con un gas pimienta, porque pues vamos, no hace falta aclarar nada más, a estas alturas ya comprendí que corro peligro desde la puta primaria, a estas alturas ya comprendí que puedo no regresar a casa, a estas alturas ya comprendí que no tienen respeto por mí, ya entendí que mi vida, mi dignidad, mi integridad y mi cuerpo es tan frágil que he estado inconsciente o conscientemente creando técnicas de seguridad desde los 6 años de edad.
Y no quieren que estemos hartas y no quieren que estemos asqueadas y no quieren ver la realidad a la que nos exponemos todos los días. No tengo que ser tu hermana, tu madre o tu novia para que me respetes, pero esto no importa porque sé que el día de hoy volveré a salir con miedo y lo peor, lo que más me da rabia es pensar que mi hermana, mi madre y mis amigas siguieron estas o sus propias técnicas de resguardo.
Yo no quiero este mundo para nosotras.

Gracias a Dios fui a la universidad en los 90s y en aquel entonces no era necesario cargar gas pimienta ni tenía miedo de salir con amigos o quedarme tarde para terminar proyectos. Las cosas han cambiado drásticamente en los últimos años y las estadísticas del 2019 me dejan helada: 10 mujeres mexicanas asesinadas/desaparecidas por día! SI, por día!

¿Cómo son las cosas en Alemania? Como ya lo he escrito antes, llegué a Alemania hace 18 años con el trauma de la “inseguridad” y sí me asombraba de la libertad con la que los alemanes caminaban por la calle sin cuidar su bolsa, dejaban la bicicleta sin candado y nunca sentí miedo de andar en metro sola por la noche o de que las niñas jugaran en el parque sin mi permanente supervisión.

Mi marido no es “macho” y me encantó la idea de que lavara, fuera al supermercado y ayudara en la cocina. Cuando nacieron las niñas nunca tuvo problemas en cambiar pañales y aprendimos juntos a ser padres, siempre compartiendo todas las labores del hogar y la crianza. ¿Son así todos los alemanes? No sé si todos pero sí muchos de ellos. Es común ver a los padres peinando a sus hijas en las piscinas o con los peques en el supermercado.

Durante el tiempo que trabajé como consultora nunca sentí discriminación por ser mujer y me sorprendió cómo tomó mi jefe la noticia de que estaba embarazada. Tengo que admitir que sí tenía un poco de temor pero fue lo mas normal del mundo que me dieran tres años para volver a mi lugar de trabajo sin miedo a ser despedida. Como profesora de español o en mis cursos de computación, jamás me han faltado al respeto y ser hombre o mujer entre colegas no representa diferencia. Desgraciadamente no en todos los ámbitos laborales es así y en algunos la diferencia de sueldo o el acoso sexual sí existen.

Soy madre de dos mujercitas y doy gracias a Dios que han podido crecer sin tener que ponerse “shorts” abajo de la falda, ni cargar gas pimienta cuando andan en metro o autobús. Obviamente hay gente mala, niños groseros y peligro en las calles como en cualquier lugar del mundo. Pero no es tanto como para tener miedo de salir.

Hay pedófilos, violadores y gotas K.O. en las discotecas. Todas las chicas tienen que tomar sus precauciones, sobre todo en las ciudades grandes pero definitivamente las estadísticas de feminicidios no llegan a los niveles mexicanos. Recientemente leí que en el 2018 hubo 122 mujeres asesinadas en Alemania, una cada tres días.

Dos temas que desgraciadamente aquí están igual o incluso peor que en México es la violencia familiar y la prostitución. En cada ciudad de Alemania existe lo que se llama “Frauenhaus” que son centros de acogida para víctimas de violencia familiar y en estos días leí que faltan 14,000 plazas en todo el país. Sí, si existen hombres violentos que golpean a sus parejas o hijos, pero también existe apoyo para que puedan escapar de esas situaciones.

Y la prostitución? Uf! Es un tema tan aceptado que incluso en las carreteras rurales hay caravanas que funcionan como burdeles móviles. Se supone que las leyes evitan abusos, pero es bien sabido que hay cientos o miles de chicas extranjeras obligadas a trabajar en este oficio sin forma de liberarlas de sus “jefes”. Incluso hay un movimiento para prohibir la prostitución pero lo veo muy difícil 😦

Así que parece que en ningún país del planeta la mujer cuenta con los mismos derechos del hombre, ni está libre de la violencia de género. Soy de la opinión de que hemos avanzado mucho en las últimas décadas, pero todavía falta mucho por hacer. Mis hijas tendrán la oportunidad de estudiar lo que quieran donde quieran a diferencia de mi abuela, pero espero que también reciban un sueldo justo, no sufran acoso ni discriminación en el trabajo, sus parejas las respeten y nunca tengan miedo de caminar solas en ningún país del mundo. Es trabajo de todos educar, protestar y exigir para que ésto suceda en cada rincón del planeta.

El sábado pasado hablaba con un alemán sobre la inseguridad en México y me preguntaba “¿Pero porqué ha empeorado la situación en tan poco tiempo?” y no supe qué responder. Son tantos factores y es tan triste pensar que hace 30 años vivía en mi país con la tranquilidad que vivo ahora aquí, que me puse a pensar cómo será en 30 años…  la situación en Alemania será peor, la de México mejorará? Confío de todo corazón que la vida aquí y allá sea mejor, con paz, igualdad y armonía entre hombres y mujeres. Espero…

P.D. Esta entrada se publicó en martes y no en lunes como es costumbre para apoyar el Paro Nacional en México del 9 de marzo 2020 contra la violencia de género.

Apoyo a #undiasinnosotras

Querida mexicana:

En esta ocasión escribo en forma de carta para dirigirme a todas las mujeres mexicanas, especialmente a las que viven en México pero sin excluir a las que viven en el extranjero como yo.

El colectivo “Brujas del mar” ha lanzado una convocatoria de Paro Nacional el próximo 9 de marzo para protestar contra los feminicidios y la violencia que aqueja a mi querido México. Desde entonces he leído y visto todo tipo de reacciones, unas apoyando y otras criticando: ¿servirá de algo?, “también las mujeres matan”, “hay otras formas de exigir justicia”, etc.

Desde lejos es triste ver que una vez más falta unión, apoyo y solidaridad entre todos. Hace 9 años participé en una marcha en Hamburgo para protestar contra la inseguridad en México… en aquel entonces el lema era “No más sangre” y con el paso del tiempo me di cuenta que mientras que los mexicanos no protestaran en México, nuestro apoyo desde fuera no sería suficiente para acabar con la inseguridad, la corrupción y las injusticias.

Espero de todo corazón que esta vez sea diferente. El lema esta vez es “Ni una más” y se están organizando marchas y protestas el domingo 8 de marzo, día internacional de la mujer, además del Paro Nacional #undiasinnosotras el lunes 9.

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!Ya basta! Leer las estadísticas sobre la inseguridad, los desaparecidos, los feminicidios, y noticias como las de Fátima, Ingrid o recientemente los estudiantes de medicina en Puebla es desgarrador. Y lo más triste de todo es que la gente se ha acostumbrado a tanta desgracia, a tanta injusticia y a vivir con miedo!

En enero estuve en Monterrey y pude percibir el miedo de todos a todas horas, que si alguien te ve, agarra bien la bolsa, no salgas de noche, fíjate donde te estacionas, no dejes nada a la vista, no andes sola. Por Dios! Y claro que también los hombres corren peligro pero desgraciadamente las estadísticas no mienten, y las mujeres corren aún más 😦

Una amiga me comentaba que llevaba y traía a su hija de 17 años a todas partes, imposible que viaje en taxi (Uber) sola. La gente de bajos recursos no tiene otro remedio que andar en autobús, muchas veces solas y por la noche, regresando de la escuela o el trabajo.

Y lo más triste de todo es que viviendo en este lado del planeta, sé que SI es posible vivir sin miedo. Tardé en acostumbrarme y mis hijas se van solas a la escuela desde los 6 años caminando y a la secundaria en autobús. Van al dentista, a su clase de baile o al cine solas. Yo no ando cuidando mi bolsa como lo hacía en México ni tengo miedo de que alguien secuestre a mi marido.

Sé que hace algunos años México también era seguro. ¿Qué pasó? Hay muchos factores y no se trata de buscar culpables, pero por un lado está la cultura machista, por otro los carteles y luego la corrupción de las autoridades. Un círculo vicioso que parece no tener fin.

¿Y tú? Vas a participar en alguna marcha, o en el paro nacional. ¡Espero que sí! La presión social sí funciona, mira que hasta el muro de Berlín cayó en parte por las manifestaciones pacíficas en ciudades de Alemania del Este en 1989. Y recientemente leí sobre un paro en Islandia en el 75 que también trajo consecuencias positivas.

Obviamente no espero que el 10 de marzo México sea un país diferente por arte de magia, pero sí que sea más consciente de que las cosas no están bien y que hay que empezar a cambiar poco a poco. Todos pueden poner su granito de arena y espero de todo corazón México sea un país seguro y pacífico algún día no muy lejano.

¡Ya basta! Una frase que vengo diciendo desde hace 9 años cuando Javier Sicilia convocó a marchas. Y en esta ocasión, también desde el extranjero estaremos apoyando:

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Y por otro lado me llegó esta otra propuesta que también me parece muy buena para quienes estamos lejos y queremos apoyar:

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Aquí el link para leer más sobre esta idea 🙂 En algún lugar escuché esta frase que me encantó: “Callar para ser escuchadas”, así que ya sea participando activamente en el paro nacional en México o en las redes sociales en el extranjero, protestemos de manera pacífica contra la violencia en todas sus formas.

No tengo idea qué tanto pueda influir nuestro apoyo, pero no te sientas sola! Estamos pendientes y confiando en que la unión logrará el cambio necesario para TODOS. ¡Por un México en paz y sin miedo!

Con cariño,

Mariposa Migrante, una mexicana en el extranjero.

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