El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Un cambio drástico

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Mi visita a mi ciudad natal Monterrey el pasado mes de enero tenía como propósito ayudar a mis papás con el cambio de casa.

Después de casi 45 años dejaron su segunda casa para mudarse a un departamento moderno y práctico. Con dos hijos en el extranjero y otro con casa propia no tenía caso vivir en una casa tan grande, con muchas escaleras y nada funcional. Ahora viven en un complejo de torres de departamentos con áreas comunes que incluyen piscina, parques y gimnasio.
Lo difícil no fue transportar las cosas de un lugar a otro ya que la distancia es muy corta entre ambas direcciones. Pero decidir qué llevar, dejar, vender, regalar o tirar representó todo un reto!

Es bien sabido que entre más espacio tiene uno, más acumula y ese fue el caso de la casa de mis padres. Mi habitación y la de mis hermanos no quedaron vacías, sino que fueron utilizadas como almacén de miles de cosas!
Abrir un cajón, un armario o una caja era una sorpresa! A sacar todo y primero depurar lo que ya no servía, luego decidir si se llevaba al departamento o no y en la mayoría de las veces no era necesario, así que venía lo más difícil: donarlo, pero a quién?

Unas cosas se regalaron a familiares o conocidos, otras para un asilo, un convento, una guardería o Cáritas. Y otra gran parte se le vendió a dos personas que compran cosas usadas para revenderlas. No pagan gran cosa, pero al menos sabemos que serán usadas por personas que las necesitan.

Mi hemano pequeño comprará la casa y después de renovarla vivirá ahí con su familia. Así que algunos muebles y aparatos eléctricos se quedaron y lo único que se vendió fue la sala que encontró dueño gracias al “Marketplace de Facebook”. Otros muebles pequeños o viejos se fueron en el camión del señor revendedor.

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Gran parte del trabajo se hizo antes de que yo llegara a Monterrey, y a mi llegada solo quedaban algunas cosas en la habitación de mi padres y en los closets. Lo que vino después fue ayudar a organizar las cosas que se llevaron al departamento. El espacio es limitado y tuve que convencer a mi madre de quedarse con lo realmente necesario, así que seguimos tirando cosas que tenía repetidas, no servían del todo o no usaba.

Me encanta organizar, así que no fue difícil ir cajón por cajón acomodando cosas de forma sencilla y práctica. Material de costura, especies, cuchillería, decoración de navidad, artículos de oficina, recipientes de plástico, joyería, alacena… todo ordenado para su fácil ubicación 🙂

Y después de tres semanas de visita llegó la hora de partir. Definitivamente fue una buena idea ir a Monterrey sola, porque además de apoyar en el cambio tuve la oportunidad de visitar familia y amigos, comer rico y estar presente en diversos eventos familiares. Pero eso se los cuento a la próxima!

 

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