El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para febrero, 2020

Casualidades y festividades

casualidades

Mi reciente viaje a Monterrey estuvo lleno de casualidades y no me queda la menor duda de que Dios pone todo de una manera que no termina de sorprenderme.

Como bien saben, mis padres decidieron mudarse a un departamento en noviembre pasado. Tan pronto como supe la noticia pensé en viajar para ayudarles en lo que pudiera pero mi calendario estaba lleno de clases que no podía cancelar hasta Navidad. No me quedó más opción que viajar en el hueco que había disponible entre el último examen de español de la universidad y el nuevo inicio de clases en la escuela VHS.

Se acomodaban justo tres semanas… del 16 de enero al 5 de febrero. Busqué boletos y salieron bastante económicos por ser temporada baja. De ida viajaría vía Houston y de regreso por la ciudad de México. No me gusta viajar por Estados Unidos pero cuando el precio conviene, no pongo objeción.

Y ahora vienen las casualidades… justo en esas tres semanas coincidí con una tía que vive en Mérida, Yucatán y su nuera a las que tenía más de seis años de no ver, e incluso conocí a mi sobrino yucateco de 4 años. Increíble, no? Sin ponernos de acuerdo coincidimos más de una semana en mi ciudad natal y aprovechamos para ir a merendar, pasear por centros comerciales y convivir como nunca. Rara vez habíamos coincidido mi tía y yo en Monterrey y la última vez la había visto en Mérida durante nuestras vacaciones de verano en el 2013.

Además de los familiares, también coincidí con una amiga que desde hace 4 años vive en Nueva York y que desde entonces (o tal vez desde hace más años) no veía. Ella siempre viaja en enero a Monterrey para renovar su visa y como yo nunca viajo en enero, pues no había habido oportunidad de vernos. Ella estudió la misma carrera que yo y junto con otra amiga, las tres éramos inseparables. Y cuál no sería la casualidad que esa amiga en común está embarazada y pudimos asistir a un “baby shower” que otra ex-LSCA le organizó. Así tuve la oportunidad de ver a otras compañeras de la universidad que tenía años de no ver.

Sí, definitivamente este viaje estuvo lleno de fiestas y como si lo anterior no fuera suficiente, en esas tres semanas:

  • mis padres celebraron su aniversario #48 el 28 de enero

EB8EF2D3-8A2B-47E0-B86C-C4AE9F7CA017_1_105_c

  • mi papá cumplió años el 31 de enero

43CAD23A-935D-4B65-83EA-2414F50C926A_1_105_c

  • mis abuelos celebraron su aniversario #68 el 3 de febrero

0622B3DB-B833-47B8-81A4-C18113FCB560_1_105_c

Desde hace 18 años que vivo en Alemania que no había tenido la oportunidad de estar en esas fechas en Monterrey, así que fueron momentos muy especiales para mí.

Adicionalmente, me tocó estar en la reunión mensual de primos de mi mamá:

CABFE749-FBC6-4B73-A180-945B4B9B647B_1_105_c

Y gracias a una amiga que los organizó, pude ver a mis ex-colegas de trabajo con los que fui a cenar unos deliciosos tacos:

EFFB3E82-769A-4E18-968D-C229C19C4726_1_105_c

Obviamente también pasé tiempo con mi hermano y su familia y con mis abuelos que ya rondan los 90 y que no sé si tenga oportunidad de volver a verlos. Dios quiera que sí!

Así que no solo fue trabajo con la mudanza, sino que tuve la bendición de pasar tiempo con la familia y amigos. Cargué mucha energía, comí delicioso todos los días y a todas horas y empecé a ver los preparativos de la fiesta de 15 años de nuestras hijas que ya esta programada para principios del próximo año, pero de eso les cuento la próxima vez!

P.D. Ah!!! Y se me olvidaba que hubo otra casualidad en mi viaje!!! En un supermercado un día cualquiera me topé con la primera mexicana que conocí en Alemania!!! Ella vive en Karlsruhe y tenía más de 10 años de no verla! Pero casualmente estaba en Monterrey visitando a sus padres y sin saber que las dos estábamos en la ciudad, coincidimos en un pasillo de Soriana!!!

C01103E6-E755-4029-8EF6-FA5CA9478EEC_1_105_c

VIVAN LAS CASUALIDADES!!!

 

 

Un cambio drástico

cambio

Mi visita a mi ciudad natal Monterrey el pasado mes de enero tenía como propósito ayudar a mis papás con el cambio de casa.

Después de casi 45 años dejaron su segunda casa para mudarse a un departamento moderno y práctico. Con dos hijos en el extranjero y otro con casa propia no tenía caso vivir en una casa tan grande, con muchas escaleras y nada funcional. Ahora viven en un complejo de torres de departamentos con áreas comunes que incluyen piscina, parques y gimnasio.
Lo difícil no fue transportar las cosas de un lugar a otro ya que la distancia es muy corta entre ambas direcciones. Pero decidir qué llevar, dejar, vender, regalar o tirar representó todo un reto!

Es bien sabido que entre más espacio tiene uno, más acumula y ese fue el caso de la casa de mis padres. Mi habitación y la de mis hermanos no quedaron vacías, sino que fueron utilizadas como almacén de miles de cosas!
Abrir un cajón, un armario o una caja era una sorpresa! A sacar todo y primero depurar lo que ya no servía, luego decidir si se llevaba al departamento o no y en la mayoría de las veces no era necesario, así que venía lo más difícil: donarlo, pero a quién?

Unas cosas se regalaron a familiares o conocidos, otras para un asilo, un convento, una guardería o Cáritas. Y otra gran parte se le vendió a dos personas que compran cosas usadas para revenderlas. No pagan gran cosa, pero al menos sabemos que serán usadas por personas que las necesitan.

Mi hemano pequeño comprará la casa y después de renovarla vivirá ahí con su familia. Así que algunos muebles y aparatos eléctricos se quedaron y lo único que se vendió fue la sala que encontró dueño gracias al “Marketplace de Facebook”. Otros muebles pequeños o viejos se fueron en el camión del señor revendedor.

F0206372-6370-4683-A517-9BF9DB73717C_1_105_c

Gran parte del trabajo se hizo antes de que yo llegara a Monterrey, y a mi llegada solo quedaban algunas cosas en la habitación de mi padres y en los closets. Lo que vino después fue ayudar a organizar las cosas que se llevaron al departamento. El espacio es limitado y tuve que convencer a mi madre de quedarse con lo realmente necesario, así que seguimos tirando cosas que tenía repetidas, no servían del todo o no usaba.

Me encanta organizar, así que no fue difícil ir cajón por cajón acomodando cosas de forma sencilla y práctica. Material de costura, especies, cuchillería, decoración de navidad, artículos de oficina, recipientes de plástico, joyería, alacena… todo ordenado para su fácil ubicación 🙂

Y después de tres semanas de visita llegó la hora de partir. Definitivamente fue una buena idea ir a Monterrey sola, porque además de apoyar en el cambio tuve la oportunidad de visitar familia y amigos, comer rico y estar presente en diversos eventos familiares. Pero eso se los cuento a la próxima!

 

A %d blogueros les gusta esto: