El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Toda persona que se muda a un país donde se habla un idioma diferente al materno, vivirá entre dos o más idiomas por tiempo indefinido. Esa realidad no puede cambiarse, ya que el migrante seguirá comunicándose con el mundo que dejó en su idioma materno y aprenderá a comunicarse con el nuevo mundo en un idioma diferente. Esta vez no voy a escribir de los problemas, dificultades o desafíos que esto representa, sino de cómo en mis 15 años como migrante ha ido cambiando mi relación con los idiomas que hablo.

Cuando conocí a mi marido no sabía ni una sola palabra de alemán y no fue necesario aprenderlo durante nuestro noviazgo porque nuestro idioma de comunicación era el ingles, fuera hablado o escrito. En el momento en que pusimos fecha de boda, me inscribí a un curso de alemán en Monterrey que poco ayudó cuando llegué a vivir al pueblito alemán donde mi marido tenía un departamento.

Llegué en el verano 2002 y no había cursos en ninguna parte así que viví asilada un par de meses porque aunque usted no lo crea, en ese pueblito casi nadie hablaba inglés!!! Entré a mi curso de alemán en septiembre y en diciembre volamos a México, donde estudié un mes intensivo con una señora alemana. Al regresar, asistí a una entrevista de trabajo que me daría la oportunidad de viajar por Europa y trabajar como consultora de sistemas pero en inglés!!!

Así que puedo resumir que en mis primeros dos años de vida en Alemania, el contacto con el español era casi nulo porque en aquel entonces no había whatsapp, ni Netflix, ni redes sociales y en ese pueblito no vivía ningún latino con quien hablar mi lengua materna. Por otro lado, el poco alemán que había aprendido no lo utilicé porque tanto mis colegas como los clientes hablaban inglés conmigo y el alemán sólo lo hablaba con mi marido que intentaba ayudar en mi aprendizaje, pero que en poco tiempo se dio por vencido y ya no me corregía los errores que cometía.

idiomas 1

Si esta línea ocupará el 100% de mi comunicación diaria, estaría distribuida en los tres idiomas de esta forma: mucho más inglés, después alemán y muy poco español.

Al nacer las niñas dejé de trabajar y mi relación con los idiomas cambió radicalmente. Empecé a conocer a otras mamás alemanas en cursos de las niñas y en el jardín de niños, pero al mismo tiempo encontré el Círculo Mexicano Alemán donde conocí a otras mexicanas como yo en Hamburgo y con las que hice muy bonita amistad. La tecnología fue mejorando y nació el Facebook, mientras que con Skype hablaba más con mis papás, así que mi vida entre los tres idiomas se veía así:

idiomas 2

Cuando las niñas entraron a la escuela primaria finalmente tuve tiempo de estudiar alemán y me propuse sacar el certificado B2. Aunque suene extraño, me quise meter tanto al alemán que dejé de leer medios en español y me concentré en conocer personas con las cuales pudiera hablar y practicar alemán. Hace 3 años obtuve mi certificado B2 y en ese entonces mi escala de idiomas estaba así:

idiomas 3

Y hoy??? Con el idioma alemán ya no tengo problemas, veo televisión, leo y escucho libros, voy al médico o hago trámites burocráticos sin que me tenga que acompañar mi marido, salgo con amigas alemanas y puedo dar cursos de redes sociales o cocina en alemán. Por otro lado, las clases de español absorben más de la mitad de mi tiempo, tengo muchas amigas mexicanas o latinas con las cuales chateo, paseo o viajo y en casa sigo hablando español con mis hijas todo el tiempo, con las cuales ya se puede conversar y discutir. Y el inglés? Lo uso poco pero no lo he olvidado y este semestre daré un curso de inglés combinado con tecnología, así que lo seguiré practicando 🙂

La escala hoy en día se ve así:

idiomas 4

y no creo que cambié mucho en el futuro. Mi trabajo depende de mi idioma materno y mi vida social ha girado hacia los hispanohablantes porque comparto con ellos no solo el idioma sino la cultura, nuestra vida de niños y jóvenes y el temperamento. Muchos años intenté que el alemán llenara más mi vida diaria, pero no tiene caso nadar en contra de la corriente. Amo mi idioma y estoy feliz de encontrar paisanos por estos rumbos con quien compartir nuestras fiestas, nuestra comida y nuestras tradiciones. Soy alemana también y puedo comunicarme cuando es necesario en ese idioma y participo  en actividades, cursos y eventos de alemanes. Me siento orgullosa de mi acento y no pretendo oírme como nativa alemana, porque como alguien me dijo recientemente: si hasta el apellido nos delata 🙂

Considero imprescindible para cualquier migrante aprender el idioma local, sea chino, alemán o francés. Facilita nuestra vida diaria y nos abre muchas puertas!!! No sólo en el ámbito laboral, sino en el social y en el burocrático. Ya lo he escrito antes, más vale aprender bien el idioma desde el principio y no como yo, que aprendí al oírlo y me ha costado mucho quitarme errores y vicios idiomáticos.

Cada persona es un mundo y cada quien debe encontrar su escala ideal para vivir o sobrevivir entre diferentes idiomas. No es fácil y cuesta un par de años acostumbrarse a pensar, hablar y trabajar en diferentes lenguas al mismo tiempo. Paciencia y ánimo! Sí se puede!

 

 

 

 

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