El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Mi amigo, el invierno

Hoy quiero escribir sobre un amigo que conocí hace 15 años cuando llegué a Alemania. Su nombre es Invierno y aunque ya conocía a otro con el mismo nombre en México, éste lleva por apellidos Largo y Gris y su segundo nombre no es Frío como el mexicano sino Gélido!

Lo conocí en diciembre del 2001 cuando vine a Alemania a conocer a mis futuros suegros y el lugar donde viviría después de la boda que estaba planeada para mayo del siguiente año. Fue un encuentro casual ya que solo estuve una semana y entre la emoción de ver tanta nieve y paisajes tan diferentes a los que ya conocía, ni sentí el frío.

La Navidad del 2002 la pasé en México y me quedé por allá tres meses porque mi marido estaba trabajando en un proyecto en Miami, así que no tuve oportunidad de conocer mejor al Invierno alemán. No sería hasta los años 2003 y 2004 que pasé casi completos en Alemania que llegaría a saber de verdad lo que significaba vivir con él no solo tres meses como lo indica la estación oficial, sino hasta 6!

Vivo en el norte de Alemania, donde el Invierno es muy distinto al del sur y no puede compararse con el de Rusia o Escandinavia donde los días en esta temporada prácticamente no gozan de luz solar, pero para una persona de sangre latina como yo, el Invierno que he conocido aquí es terrible.

Como en toda amistad, al principio sólo eramos conocidos y me mostraba un poco tímida al tratarlo. Él llegaba desde octubre y como buena latina me quedaba en casa, procuraba no salir si había nieve y me arropaba como un verdadero esquimal de pies a cabeza. También sufría con los días cortos porque anochece a media tarde y sentía que el día no duraba nada, eso sin contar que la falta de sol ha afectado mis niveles de vitamina D. Con el tiempo hemos llegado a ser buenos amigos y ahora disfruto de su compañía, sobre todo porque sé que tarde o temprano llegará su hermana la Primavera que traerá consigo color, sol y un poco de calor.

Después del nacimiento de nuestra primera hija en enero del 2005 empecé a descubrir el lado divertido del Invierno al ver como los niños disfrutan jugar en la nieve, patinar en el hielo y hacer muñecos de nieve cuando caen los primeros copos. Nuestras hijas no se tapan tanto ni se quejan del frío ya que crecieron con él. Ahora, después de 15 años yo también sé qué ropa ponerme para poderme mover con facilidad y no asarme de calor cuando entro a lugares cerrados, tomo vitamina D, tengo botas adecuadas para el hielo y la nieve y no dejo de salir cuando está bajo cero u oscuro.lord milori

¿Han visto las películas de “Tinkerbell”? Imagino que mi amigo el Invierno es como Lord Milori, el Señor de los Bosques Congelados. Un hombre apuesto de pelo blanco y buen corazón que no tiene la culpa de estar acompañado de bajas temperaturas, nieve y hielo 🙂

 

El hecho de que sea mi amigo no quiere decir que me encante el frío, pues sigo prefiriendo el calor… pero al menos ya he aprendido a vivir con él seis meses del año y a no quejarme porque no gano nada con eso. A ver el lado positivo y disfrutar de bebidas calientes, paseos en trineo y muñecos de nieve!!!

Lo único que me disgusta de mi amigo es que no hizo buena química con mis padres el primer año (y último) que estuvieron por estas tierras en dicha estación. No ha habido poder humano de convencerlos de venir a pasar Navidades con nosotros y no queda más remedio que conformarme con sus visitas en Mayo o Septiembre 🙂

Así que si acabas de mudarte a Alemania o a otro lugar donde el Invierno se apellida Largo y Gris, no tardes mucho en aceptarlo porque te aseguro que no se irá pronto y cada año volverá. Según mis alumnos de español que son pensionados, dicen que el Invierno de estos años no tiene comparación con el de hace 30 años. Será que con la edad y el cambio climático se ha vuelto menos duro, así que a dar gracias a Dios que no lo conocí antes porque tal vez si me hubiera tocado conocer a su prima la Depresión que sí a conocido a algunas amigas y que no quiero tener el gusto de conocer nunca.

De repente en esta época, sobretodo en los días previos a la Navidad me visita su prima la Nostalgia que con recuerdos de posadas, fiestas y comida me pone un poco triste. Mi remedio? Salir, cantar y reunir amigos para animarme! Es muy fácil y al mismo tiempo, comparto mis tradiciones mexicanas, cocino recetas de mi abuela y disfruto la compañía de mi familia y amigos en Alemania junto con mi nuevo amigo, el Invierno!

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