El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Todos los niños asocian los camiones de bomberos y las ambulancias con algo de aventura y diversión por su velocidad, porque los autos les dan paso y pueden saltarse los semáforos en rojo. Y tienen razón! Sobre todo si no se está herido de gravedad o se tiene un problema serio, como fue mi caso el lunes pasado, que fui transportada en ambulancia más por cuestiones de seguridad que por una situación de vida o muerte.

Esta historia comienza el lunes justo una semana después de haber salido del hospital, cuando por la noche me empecé a sentir mal nuevamente. Por la mañana del martes (23 mayo) a pesar de los síntomas de dolor de cabeza, mareo y extremidades adormecidas decidí ir al trabajo: solo era una hora y media de clase de español en la universidad. Pero a los 10 minutos de empezar la clase fue imposible continuar debido a que la lengua seguía dormida y el mareo aumentaba. Uno de mis alumnos preguntó si había un doctor cerca y llamaron al de Airbus, cuya planta está al lado de Campos. Llegaron dos paramédicos que después de revisar mi presión sanguínea que estaba un poco alta y el nivel de azúcar quisieron revisar mi corazón en la ambulancia.  Después de escuchar mis antecedentes recientes decidieron llevarme en ambulancia al hospital para asegurarse de que no fuera algo más grave.

Sí, con sirena prendida y a toda velocidad! Y en menos de 10 minutos llegué a Urgencias, donde ya tenían una sala preparada para revisar mis signos vitales y el neurólogo estaba en camino. No les voy a contar todo lo que pasé durante tres días en el hospital pero a grandes rasgos les menciono:

– Estuve 24 horas en observación en la estación de embolias (Schlaganfalleinheit)

– Gracias a Dios mi diagnóstico no fue tan grave, sino que me detectaron migraña con aura

– Como el jueves era día festivo, día de la Ascensión del Señor, tuve que quedarme hasta el viernes para esperar a que me dieron de alta

Desgraciadamente la historia no terminó cuando salí del hospital ya que al día siguiente volvieron las molestias y siguieron cuatro días de insomnio total combinado con otros síntomas como falta de apetito, dolores de cabeza (no migrañas) y cansancio extremo. El miércoles pasado el doctor general recomendó bajar la dosis del medicamento de la presión (que finalmente había quedado en 10 mgs diarios de Ramipril) y el viernes el neurólogo en el hospital lo reconfirmó, así que al día de hoy no tomo ningún medicamento de la presión y ésta se encuentra en niveles normales.

La pregunta del millón: qué fue lo que ocasionó mi subida de presión hace 4 semanas y todos los problemas neurológicos? No lo sé y parece que ningún doctor lo sabe, así que la incógnita quedará por ahí para siempre. Yo tengo mi propia teoría, pero eso se los escribiré en la próxima entrada. Gracias a Dios me encuentro muy bien de salud y espero seguir así. Muchas gracias por estar al pendiente, sus comentarios y ánimos me ayudaron bastante. 

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Comentarios en: "Mi primera vez en ambulancia" (2)

  1. PATRICIO GONZALEZ ABARCA dijo:

    gracias a dios todo va mejor cuidate y descansa … un abrazo

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  2. ROSY SANCHEZ dijo:

    Qué bueno que ya te encuentras mejor de salud, gracias a Dios, y muchas felicidades por tus quince!!!
    Me gusta mucho cómo escribes, (saliste a tu mamá), felicidades!!!

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