El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

En diciembre pasado vi una película en la televisión que me inspiró a escribir esta entrada, pero como muchas otras se quedó en plan hasta que por casualidad en estos días me topé con dos historias parecidas que me dieron el empujón necesario para terminarla y publicarla.

Las tres historias suceden en diferentes épocas y distintos países pero tienen como protagonistas a mujeres que son víctimas de desigualdad y violencia, además de ser obligadas en su mayoría a casarse. Una película, un audiolibro y por último, un libro que he tenido que leer para mi círculo de lectura en inglés. Sólo una de las historias es de la vida real, lo cual no quiere decir que las otras no pudieran ser reales por ser novelas.

  1. La película se llama “Die Glasbläserin” (La sopladora de vidrio) que está basada en el libro con el mismo nombre de la autora alemana PetraDurst-Bennings. La historia trata sobre la vida de dos hermanas alemanas que viven a finales del siglo XIX y que al quedar huérfanas intentan trabajar en el negocio dejado por el padre que era soplador de vidrio.
  2. El audiolibro titulado “Die Jasminschwester” (Las hermanas Jazmín) de la autora alemana Corina Bomann cuenta la aventura de una chica vietnamita a principios del siglo XX que al no quererse casar e intentar escapar, termina en un burdel alemán.
  3. El libro “Unorthodox“, autobiografía de Deborah Feldman que describe su vida como judía jasídica en pleno siglo XXI en la ciudad de Nueva York y su lucha para dejar la secta después de convertirse en madre.

Las historias no podrían ser mas distintas ya que se desarrollan en tres continentes diferentes, en tres siglos distintos y en tres religiones casi opuestas. Pero al parecer ni la historia, ni la religión ni el lugar geográfico evitan que una mujer sea víctima de discriminación simplemente por ser mujer.

Al terminar de ver, leer o escuchar cada historia me he quedado con un dolor de estómago y una tristeza difícil de describir con palabras. Cómo es posible que nuestra historia esté llena de tanta injusticia, falta de libertad y machismo? En la historia #1, las chicas no “podían” trabajar en el oficio de su padre por ser mujeres! Como huérfanas no había forma de “casarlas bien” y la menor tiene que emplearse en una fábrica local donde el hijo del dueño abusa de ella y la obligan a casarse con él, a pesar de ser borracho y violento. La mayor no corre con mejor suerte al encontrar trabajo como secretaria en la ciudad, donde también es violada por su jefe y sale adelante soplando vidrio a escondidas.

Una historia típica del siglo antepasado, para seguir con la #2 donde las chicas no tenían derecho a estudiar por ser mujeres y sus matrimonios eran arreglados por los padres. La protagonista de apenas 16 años decide huir con una amiga en un barco sin saber que caerían en manos de delincuentes que las venden al mejor postor: la amiga a unos piratas y la otra a un prostíbulo de mala muerte donde pasa unos años antes de escapar. Novela de terror? Desgraciadamente sabemos que la vida de miles de chicas que sueñan con una vida mejor terminan incluso hoy en día de la misma manera.

Leer la historia #3 me dejó helada. Claro que sé que en muchas comunidades y religiones todavía se arreglan matrimonios y las mujeres no tienen derecho a estudiar, pero que le pase a una neoyorquina en este siglo? Uf! No cabe duda que el camino del género femenino todavía tiene muuuucho que recorrer.

Hace unas semanas ví un vídeo que criticaba que en los libros de historia sólo se menciona a los inventores masculinos, cuando hay muchas mujeres dignas de mencionar. Y cómo podemos suponer que siglos (por no decir milenios) de historia donde emperadores, reyes, científicos, descubridores han sido hombres, de un día para otro esté lleno de mujeres? Para que los libros incluyan presidentas, inventoras, escritoras y ganadores del Premio Nobel falta mucho pero al menos ya hay libertad en muchos países para estudiar y trabajar en puestos que antes solo eran para hombres.

Lo que me indigna no es la falta de nombres femeninos en libros, sino la tolerancia a la violencia de género, el machismo en miles de comunidades y la creencia que la mujer es un ser inferior o incluso un objeto con el cual se puede negociar o comprar placer. En pleno siglo XXI, la mujer sigue siendo víctima de los hombres en muchos rincones de este planeta y poco esta cambiando 😦

Doy gracias a Dios que mis hijas tendrán la oportunidad de estudiar lo que quieran, podrán conducir y votar, además de trabajar en una empresa o crear una propia. Si así lo desean podrán casarse y tener o no hijos. Nadie las obligará a casarse con un desconocido y confío en que junto con su pareja decidirán si se convierten en padres y compartirán su responsabilidad en la crianza de sus hijos. Si ellas deciden ser madres de tiempo completo como yo o no, será su propia decisión.

Rezo a Dios para que conozcan hombres que las respeten como seres humanos y no las priven de ninguna libertad: sea trabajar, vestir minifalda o salir con amigas. Y rezo para que todas las mujeres del mundo gocen de libertad, igualdad de derechos y oportunidades de estudio y trabajo. Hay todavía mucho por hacer para que un día en un futuro no muy lejano, hombres y mujeres en cada rincón de este planeta sean seres plenos, libres y felices.

Así sea!

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