El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Por fin! Mascotas en casa

Creo que no hay niño en este mundo que no deseé una mascota en su vida, sea un perro, gato, conejo o tortuga. De niña en casa siempre hubo uno o más gatos (cuando se reproducía la gata) y mi marido solo disfrutó una vez de un conejo mientras llegaba la Navidad para sacrificarlo. Así que podríamos resumir que no somos los amantes #1 de mascotas y logramos vivir casi 15 años sin ellas.

Desde que nuestras hijas estaban en el jardín de niños han soñado y nos han pedido todo tipo de mascotas, desde hamsters, gatos o conejos. Claro, la mayoría de sus amiguitas tenían y cuando volvían de sus casas después de jugar nunca faltaba la pregunta de rigor: ¿Y porqué nosotros no tenemos “X” animal?

Los argumentos eran muchos: un animal necesita espacio, en invierno tienen que estar adentro y no hay donde ponerlos, cuestan dinero, las mascotas implican cuidado y responsabilidad de sus dueños, etc. pero el mejor era: quién lo cuidará cuando nos vayamos de vacaciones?! En los buenos tiempos solíamos pasar hasta 6 semanas en México y con ese argumento sobrevivimos mi marido y yo muchos años, pero ahora los viajes tan largos son improbables y la insistencia por otro lado iba en aumento.

El año nuevo la pasamos en la casa de unos amigos, cuya hija tiene 2 ratoncitos de mascota en su habitación. Y esta vez no pudimos contra los argumentos de nuestras hijas que ya están más grandes (10 y 12): nosotros los cuidaremos, los pagaremos y nos encargaremos de ellos. Obviamente me refiero a dos ratoncitos también!

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Después de varias pláticas familiares, mi marido y yo accedimos. Con el dinero que recibieron de Navidad compraron:

  • dos ratones o gerbillos que sería su nombre correcto
  • el lugar donde vivirán
  • accesorios y alimentación

Y han prometido:

  • atenderlos
  • cuidarlos
  • jugar con ellos
  • y sobrevivir el día que enfermen o mueran

“Jack” y “Cookie” (ambos machos) llegaron a casa el 19 de enero y se han adaptado muy bien a sus nuevas dueñas y a su nuevo hogar. Para quien no conozca este tipo de ratón, les cuento que aquí son muy populares como mascotas, viven en los desiertos de Mongolia y llegan a vivir 3 o 4 años en cautiverio.

Cada mañana las niñas les cambian el agua, limpian su baño de arena y les colocan comida especial… verduras frescas pueden empezar a probar en un par de semanas. Por la tarde que llegan de la escuela juegan con ellos y revisan su comida y área de juegos.

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Sobra decir que nuestras hijas están felices con sus nuevas mascotas y veremos cuánto sobreviven bajo sus cuidados. Si ellas están felices, yo también 🙂

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