El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

El siguiente texto viene en uno de los libros que uso para enseñar español a mis alumnos universitarios y queda perfecto como introducción al tema que quiero comentar: cómo se aprende en Alemania y cual es la función de los profesores, los alumnos y los padres de familia.

–Veronica, tú eres alemana, ¿no?
– Soy de Leipzig, en el este de Alemania.
–¿Y qué estudias aquí en España?
–Estoy estudiando Económicas.
–Ajá, económicas. Y… ¿cómo has venido?
– Vine el año pasado con una beca Erasmus, pero me he quedado también este año porque me lo estoy pasando muy bien.
– Aja, qué bien. ¿Y qué tal en la universidad?

– Bueno, la verdad es que la universidad es muy diferente de mi país y he tenido que acostumbrarme.
–Ah, sí, ¿por qué?
– Bueno, en Alemania el sistema es más libre, puedes elegir tus asignaturas y organizarte tu horario… es más flexible. Lo más extraño es tomar notas de todo lo que dice el profesor, apuntes como dicen aquí.

–¿Por la lengua o por…?
– Bueno, la lengua es un problema, claro, porque los profesores hablan muy rápido, pero es el hecho de tomar apuntes de lo que dice el profesor y luego escribirlo en el examen. Eso me parece raro. En Alemania tenemos que leer mucha bibliografía, investigar sobre un tema que nos interesa… me parece más profundo.
– Claro, y la clase será más participativa, entonces, ¿no?
– Sí, mucho más. Aquí tengo la sensación de que todo el mundo escribe y nadie hace preguntas. En Alemania hay más discusión, más participación…

Mis hijas todavía no están en universidad, pero desde primaria he notado que el sistema educativo alemán es muy diferente al de México. Y no, no me refiero solo a la estructura y distintos tipos de escuela que ya he comentado en otras entradas sino a la forma de enseñar y aprender.

En la primaria de mis hijas siempre dejaron muy poca tarea, máximo 30 minutos que normalmente incluían solo tareas de matemáticas y alemán. Los exámenes no son acumulativos y en general solo había uno por materia por semestre, además de dictados esporádicos en alemán. Y lo que más me llamaba la atención era el porcentaje asignado a la “participación oral” que en algunas materias llegaba a ocupar el 60% de la calificación final.

Qué incluye dicha participación (Mündliche Mitarbeit)? Aunque hay reglas y estatutos para calificarla, cada maestro puede o no incluir la disciplina, las tareas, el trabajo en equipo y la participación activa en clase en la nota oral. Así que desde pequeños se fomenta hablar en público, contestar a las preguntas del profesor, pasar al pizarrón, etc. Lo cual me parece excelente pero qué pasa con los niños tímidos o introvertidos? Yo lo fui y mi hija mayor también, pero a diferencia del sistema mexicano donde los exámenes escritos prácticamente forman el total de la calificación final, mi timidez no afectó nunca mis notas como ha pasado con Victoria.

De hecho ese fue tema de discusión para elegir la secundaria ya que una de sus profesoras opinaba que el Gymnasium no era la escuela adecuada para ella, a pesar de ser ordenada, responsable y estudiosa. Su maestro titular confió en que con el paso del tiempo Victoria se desenvolvería mejor y nos recomendó inscribirla al Gymnasium.

Ya lleva año y medio en dicha escuela y ahora entiendo mejor el miedo de su profesora. Definitivamente la calificación oral es muy importante, incluso a veces tiene mayor peso que la escrita y como si no fuera suficiente, los exámenes escritos no sólo incluyen datos que pueda uno memorizar, sino que piden explicaciones, argumentos y descripciones que requieren de un desarrollo mental muy parecido al oral.

En mis tiempos de estudiante (no sé si ahora sea diferente) los exámenes se basaban en datos memorizados y casi nunca tuve que dar explicación u opinión a un problema, teoría o experimento. Así que al principio ayudaba a mi hija a estudiar con el método mexicano en el que le hacía preguntas de los temas del examen y listo. Y sorpresa! Empezaron a llegar notas regulares y al ver el contenido de los exámenes me dí cuenta de que no se trataba de pregunta-respuesta memorizada, sino de explicar o justificar el porqué de dicha respuesta. Blop! Tal y como Condorito!

Desde este año hemos cambiado la estrategia y tratamos de apoyar a nuestras hijas en el pensamiento razonado. No es nada fácil, pero lo estamos intentando. Cada semestre hay un día asignado para charlar con los profesores (Elternsprechtag) y hace unos días hablé con las profesoras titulares de mis hijas. Al parecer el profesor de primaria de Victoria tenía razón ya que a diferencia del año pasado, esta vez la maestra nos dijo que participa mucho y no ve ningún problema con su trabajo activo en clase. Con la pequeña ese aspecto no me ha preocupado tanto, y su maestra esta muy contenta con ella… y una vez más escuchamos eso de “el brillo de sus ojos habla por ella”. Ella es como una castañuela y donde quiera que va la gente admira su mirada coqueta, alegre y pispireta. Su carácter le ayuda a la hora de la calificación oral y creo que no hay de que preocuparse. En el desarrollo escrito y razonado si tenemos trabajo por hacer, porque es un poco rollera y no sabe expresar bien sus ideas.

En los días que leí el texto de arriba con mis alumnos universitarios, otra alumna de mis cursos de la VHS me comentaba de su experiencia en las escuelas ecuatorianas. Ella es profesora retirada y trabajó varios años en un colegio de monjas en Ecuador, donde impartía sus clases de biología con el método alemán. Me contó lo difícil que fue trabajar con las chicas que no estaban acostumbradas a discutir, a salir a los bosques cercanos ni a cuestionar lo que ella les enseñaba. Incluso la madre superiora tuvo que intervenir para evitar problemas con los padres de familia que no estaban de acuerdo con las calificaciones asignadas.

Choque cultural? Sí, en ambos sentidos. Los que venimos a Alemania desconocemos el sistema educativo y los alemanes que estudian o trabajan en el extranjero como la chica del texto inicial o mi alumna profesora no pueden creer que los sistemas sean tan distintos al propio.

Hay alguno mejor o peor? Después de vivir en Alemania tantos años he llegado a la conclusión que en vez de criticar uno u otro sistema, lo mejor es tomar lo bueno de cada uno, conocerlo a detalle y aceptarlo para poder apoyar a nuestros hijos en cual sea el sistema que les toque vivir. Comparar unos con otros ayuda a ver sus diferencias, pero criticarlos? Estoy convencida de que no los cambiaré yo y difícilmente cambiarán en un futuro próximo. Así que a verles el lado bueno para sacar el mejor provecho para nuestros hijos que ellos son los que saldrán beneficiados o perjudicados de nuestras decisiones.

En otra entrada escribiré sobre el rol de los padres de familia a detalle porque ya me extendí mucho y no quiero aburrirlos. El sistema educativo alemán no es perfecto, ya lo he escrito varias veces… así que no queda mas que tratar de hacerlo perfecto buscando las mejores alternativas, mezclando estrategias de aprendizaje y apoyando a los pequeños con sus propias habilidades y capacidades. Vaya trabajo!!! 🙂

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