El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Este fin de semana se llevó a cabo la 60. emisión del concurso Eurovision que se celebró en Estocolmo, Suecia porque el año pasado ganó el cantante representante de ese país. Yo conocí este concurso hace algunos años ya que vivía en Alemania y aunque no me considero super fanática, me gusta verlo por diferentes razones. Una de ellas es la forma en que tantos países de un solo continente pueden convivir, celebrar y competir al mismo tiempo en el mundo de la música.

Para los que no conocen dicho concurso, según información de Wikipedia: el Festival de la Canción de Eurovisión es un concurso televisivo de carácter anual, en el que participan intérpretes representantes de las televisiones (en su mayoría públicas) cuyos países son miembros de la Unión Europea de Radiodifusión. El festival ha crecido de un simple experimento televisivo a una institución internacional de grandes proporciones y el término «Eurovisión» es reconocido a lo largo del mundo.

El año pasado en un grupo de mexicanas en Facebook en donde participo, se organizó una dinámica de apuestas de productos mexicanos con muy buenos resultados. Este año fue un poco más espontánea y participaron menos chicas, pero de todas formas se armó una buena “canasta de productos mexicanos”.

Después de ver las participación de algunos cantantes, decidí apostar por Australia, una de las favoritas. Sí, ya sé que Australia no está en Europa pero desde el año participa al igual que Israel como países “agregados”. No me pregunten por qué. También me había gustado mucho la actuación del chico ruso, pero no como para apostar por él. Después de que pasan los 26 participantes finalistas (de 43), dejan un tiempo para que la gente vote por teléfono o sms y vuelven a repetir la actuación de todos de forma corta para facilitar la decisión de los televidentes. Y es ahí donde decidí cambiar mi voto en las apuestas del grupo de Facebook a Ucrania. La canción me había gustado porque tenía un mensaje político sobre los sucesos de 1944 entre Ucrania y Rusia.

El proceso de votación se ha comprimido pero de todas formas me resulta larguísimo y aburrido, por lo que me fui a dormir después de cambiar mi voto (a medianoche). Cual no sería mi sorpresa esta mañana al enterarme que había ganado Ucrania, seguida de Australia y Rusia 🙂

Eso se llama suerte! Y creo que debería confiar más en mi intuición! Al menos esta vez me ha hecho acreedora de tortillas, dulces mexicanos, latas de chiles y otras delicias.

Que viva la música, la convivencia y la paz!

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