El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

El año pasado les contaba sobre la decisión de comprar un “smartphone” a nuestra hija mayor, el reglamento que firmó y de lo que significaba un aparato de esos en manos de una niña de 10 años. Al principio todo funcionó bien y le instalamos el famoso “whatsapp” después de unas semanas de haberlo empezado a usar.

Comenzaron los exámenes y las notas empezaron a bajar considerablemente, por lo que decidimos desinstalar el whatsapp porque invertía mas tiempo del deseado en dicha aplicación. Y antes de que volviéramos a instalarlo, nuestra hija lo perdió.

No supo ni cómo, ni donde, pero todo parece indicar que se le cayó de la bolsa de la chaqueta en el autobús un día que iba más lleno de lo normal. El día que lo perdió, decidió no decir nada en casa y al día siguiente le dijo primero a su papá, temiendo mi reacción. Todos los días la regañaba por guardar el teléfono en la bolsa de la chaqueta en lugar de la mochila y como siempre, mamá tenía razón y puedo imaginar el miedo que tenía de decirme lo que había pasado.

Nunca olvidaré su carita asustada al venir con su papá y decirme que había perdido el teléfono. Mmmm, no tenía caso regañarla pues podía ver en sus ojos su preocupación y culpa. Después de preguntar detalles, decidimos que al día siguiente mi marido llamaría a la estación de autobuses para ver si no había aparecido. Lo mismo hizo Victoria en la oficina de objetos perdidos en la secundaria. Nada!

Y ahora? El reglamento que en conjunto hicimos decía que el primer “smartphone” era un regalo, pero en caso de perderlo o descomponerlo, tendría que reponerlo con sus ahorros. Y como Victoria se gasta su mesada tan pronto la recibe, en el momento de perderlo no tenía ni 5€ ahorrados.

Una de las cosa más difíciles como mamá es cumplir las reglas cuando se ve a los hijos tristes, pero tuve que aguantarme y ser estricta con el cumplimiento del reglamento. Gracias al regalo de cumpleaños de sus abuelos en enero y los regalitos de Pascua, pudo completar los 110€ en poco menos de tres meses. En otra temporada del año habría tardado 6 meses.

Casi tres meses sin teléfono celular es mucho y confío en que la lección haya sido aprendida. No hay garantía, pero ahora sabe que no recibirá otro al perderlo y conoce todo el tiempo que necesita para reponerlo. Tengo la esperanza de que ahora lo guarde en la mochila y lo cuide mejor. Es un aparato costoso y no podemos comprarle uno cada rato que se descuide.

Al poco tiempo del incidente, Victoria nos dijo que temía un castigo sin precedentes y que íbamos a explotar de coraje. Pero tanto Tom como yo no reaccionamos con enojo porque su mayor castigo sería tener que vivir sin teléfono un par de semanas o meses.

No fue nada fácil ver como Victoria en todo este tiempo no compraba nada que le gustara, sino que pensaba que entre mas gastara, mas tiempo tardaría en juntar la cantidad necesaria. Es una niña ordenada y aplicada que jamas lloriqueó pidiendo que cambiáramos las reglas, o le diéramos préstamos para comprar otras cosas. Respetó las reglas y nosotros también. Quién la tuvo más difícil? No lo sé, pero definitivamente para mí no fue sencillo.

Muchos dirán que me paso de estricta, pero si no cumplo las reglas una vez, no estoy segura de que la próxima vez se cumplan sabiendo que de nuestra parte hay excepciones. Y en nuestra familia, mi marido y yo somos un equipo por lo que no soy la bruja, en todo caso somos un par de brujos 😉

Después de mucho pensar y analizar, convencimos a nuestra hija de tener un “iphone” en lugar de un Samsung como el que tenía y que según parece es la marca preferida entre sus compañeras de clase. No es un teléfono nuevo, pero dado que todos en la familia somos usuarios de productos Apple, era más práctico que ella también lo fuera. Además, para mi marido es mucho más fácil controlar la seguridad de un iphone.

Aún no le instalamos “whatsapp”, pero supongo que en las próximas semanas lo haremos. Ya veremos qué tanto sobrevive este teléfono y cómo sigue el cumplimiento de las reglas, tanto para ella como para nosotros 😉

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Comentarios en: "Consecuencias de perder el teléfono " (1)

  1. […] 6 meses con la seguridad y configuración de un sistema operativo muy distinto al iOS. Así que después de haberlo perdido, mi hija ahorró para comprarse uno nuevo, pero esta vez no cometimos el mismo error y le […]

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