El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para abril, 2016

Adiós a los guardianes!

Hace algunos años escribí sobre la película de los Guardianes y cómo nuestras hijas de 6 y 7 años todavía creían en ellos. Me refiero al conejo de Pascua, Papá Noel y el hada de los dientes. Tarde o temprano iba a llegar el día en que Victoria y Catalina dejaran de creer en estos personajes de fantasía que traen regalos en Pascua, Navidad o cuando se caen los dientes. Y ese día llegó!

El primero fue Papá Noel en la navidad pasada… No hubo necesidad de una explicación oficial, ya que desde el año anterior ya sabían la verdad pero se jugaba con el nombre y seguíamos simulando la llegada sorpresiva de regalos. La costumbre de los diferentes horarios se mantuvo, pero esta vez se dijo específicamente que los regalos que se recibieron el 24 por la tarde eran de los abuelos y los del 25 por la mañana de papá y mamá. Y el mito de Papá Noel, Santa Clos o “Weihnachtsmann” desapareció en un abrir y cerrar de ojos…

Después le tocó el turno al hada de los dientes, que aunque ya no creían en ella seguían recibiendo regalitos. Recuerdo cuando nuestra hija mayor nos preguntó que hasta cuando recibirían “sorpresitas” debajo de la almohada a cambio de sus dientes, y la verdad es que no tenía idea si había alguna regla en particular, así que simplemente contesté que el hada de los dientes les traería un regalito solamente por los primeros 10 dientes que perdieran. Me parecía un número razonable y no sabía hasta que edad pasaría eso, pero como todo en la vida, el mes pasado se cayó el diente número 10 a nuestra hija menor y automáticamente perdí el trabajo de “hada de los dientes”. Ya no habrá sorpresita, ni moneda (cuando el hada no estaba preparada con regalito), ni entradas a media noche para dejarlas debajo de su almohada sin que lo notaran. Cómo lo voy a extrañar!

Y por último le ha tocado al conejo de Pascua. Esta Pascua hemos decidido cambiar los regalitos por un billetito para que las niñas compren lo que ellas deseen y juntando lo de los abuelos y lo nuestro puedan comprar algo más grande o simplemente ahorrarlo. Como sucedió la Navidad pasada, no hubo explicación oficial, simplemente se entregaron tarjetas firmadas por nosotros o los abuelos y automáticamente el Conejito pasó a mejor vida.

He de confesar que no estaba preparada psicológicamente para este momento y menos para que todo sucediera en menos de tres meses. Sabía que el momento llegaría, pero creo que en mi interior no quería que llegara. Obviamente el hecho de que nuestras hijas no crean más en Papá Noel o el conejo, no quiere decir que no habrá sorpresas, ni que dejaremos de esconder regalos entre arbustos en Pascua pero lo que ya no veré más es esa carita de incredulidad, esa inocencia ni escucharé más eso de “Mamá, pero viste los Renos?”, o “Mamá, yo sí vi al conejo pasar rapidísimo en el jardín”. No sé quién disfrutaba más de esos cuentos de fantasía, si mis hijas o yo al verlas.

Y junto con la desaparición de estos hermosos personajes de fantasía, mueren también las hadas, sirenas y princesas. La fase de magia, ensueño y fantasía ha terminado y ahora toca prepararme para la adolescencia, que seguro tendrá su lado bonito y positivo (quiero creer que si hay algo bueno en la adolescencia, jiji). Fui una mamá pro-cuentos, castillos y disfraces. Mis hijas crecieron entre unicornios, el color rosa y sus princesas, incluso las conocieron en persona cuando visitamos Disney. Volví a ser niña a su lado y no lo voy a negar, fomenté esa fantasía porque sabía que era una etapa corta que valía la pena vivir. Mi marido criticaba el exceso de juegos, caricaturas y cuentos de fantasía, pero más de una vez le hice ver que esa imaginación e inocencia no duraría para siempre. Respeto a mis amigas “anti-princesas” y no sé si mis hijas tengan problemas en un futuro por haber creído en un mundo color de rosa, en donde la mujer es sumisa, cree en el príncipe azul y es feliz con un montón de hijos. Pero dudo que los cuentos y juegos de su infancia tengan un lugarcito en sus agendas en el mundo de hoy. Vivieron su niñez al máximo, creo que fueron felices y recordarán esos disfraces y momentos como algo divertido y talvez cursi. Eso es todo.

Como mamá, no me queda más que atesorar todos estos recuerdos y revivirlos al ver las fotos y videos. En menos de lo que imaginé, ya sueñan con tacones, maquillaje y ropa de moda. Están entrando en la etapa que todo parece infantil y quieren ser “grandes”, es decir jóvenes o adultas, pero para mí siguen siendo niñas.

De los “guardianes” pasamos a los “peligros”, y pido a Dios que no desaparezca a los “ángeles guardianes” que son mas necesarios que nunca 🙂 También le pido me mande sensatez, cordura, paciencia y muchas cosas más para seguir acompañando a estas princesitas que ya sueñan en ser señoritas. Porqué tienen que crecer tan rápido??? me pregunto yo…

 

Consecuencias de perder el teléfono 

El año pasado les contaba sobre la decisión de comprar un “smartphone” a nuestra hija mayor, el reglamento que firmó y de lo que significaba un aparato de esos en manos de una niña de 10 años. Al principio todo funcionó bien y le instalamos el famoso “whatsapp” después de unas semanas de haberlo empezado a usar.

Comenzaron los exámenes y las notas empezaron a bajar considerablemente, por lo que decidimos desinstalar el whatsapp porque invertía mas tiempo del deseado en dicha aplicación. Y antes de que volviéramos a instalarlo, nuestra hija lo perdió.

No supo ni cómo, ni donde, pero todo parece indicar que se le cayó de la bolsa de la chaqueta en el autobús un día que iba más lleno de lo normal. El día que lo perdió, decidió no decir nada en casa y al día siguiente le dijo primero a su papá, temiendo mi reacción. Todos los días la regañaba por guardar el teléfono en la bolsa de la chaqueta en lugar de la mochila y como siempre, mamá tenía razón y puedo imaginar el miedo que tenía de decirme lo que había pasado.

Nunca olvidaré su carita asustada al venir con su papá y decirme que había perdido el teléfono. Mmmm, no tenía caso regañarla pues podía ver en sus ojos su preocupación y culpa. Después de preguntar detalles, decidimos que al día siguiente mi marido llamaría a la estación de autobuses para ver si no había aparecido. Lo mismo hizo Victoria en la oficina de objetos perdidos en la secundaria. Nada!

Y ahora? El reglamento que en conjunto hicimos decía que el primer “smartphone” era un regalo, pero en caso de perderlo o descomponerlo, tendría que reponerlo con sus ahorros. Y como Victoria se gasta su mesada tan pronto la recibe, en el momento de perderlo no tenía ni 5€ ahorrados.

Una de las cosa más difíciles como mamá es cumplir las reglas cuando se ve a los hijos tristes, pero tuve que aguantarme y ser estricta con el cumplimiento del reglamento. Gracias al regalo de cumpleaños de sus abuelos en enero y los regalitos de Pascua, pudo completar los 110€ en poco menos de tres meses. En otra temporada del año habría tardado 6 meses.

Casi tres meses sin teléfono celular es mucho y confío en que la lección haya sido aprendida. No hay garantía, pero ahora sabe que no recibirá otro al perderlo y conoce todo el tiempo que necesita para reponerlo. Tengo la esperanza de que ahora lo guarde en la mochila y lo cuide mejor. Es un aparato costoso y no podemos comprarle uno cada rato que se descuide.

Al poco tiempo del incidente, Victoria nos dijo que temía un castigo sin precedentes y que íbamos a explotar de coraje. Pero tanto Tom como yo no reaccionamos con enojo porque su mayor castigo sería tener que vivir sin teléfono un par de semanas o meses.

No fue nada fácil ver como Victoria en todo este tiempo no compraba nada que le gustara, sino que pensaba que entre mas gastara, mas tiempo tardaría en juntar la cantidad necesaria. Es una niña ordenada y aplicada que jamas lloriqueó pidiendo que cambiáramos las reglas, o le diéramos préstamos para comprar otras cosas. Respetó las reglas y nosotros también. Quién la tuvo más difícil? No lo sé, pero definitivamente para mí no fue sencillo.

Muchos dirán que me paso de estricta, pero si no cumplo las reglas una vez, no estoy segura de que la próxima vez se cumplan sabiendo que de nuestra parte hay excepciones. Y en nuestra familia, mi marido y yo somos un equipo por lo que no soy la bruja, en todo caso somos un par de brujos 😉

Después de mucho pensar y analizar, convencimos a nuestra hija de tener un “iphone” en lugar de un Samsung como el que tenía y que según parece es la marca preferida entre sus compañeras de clase. No es un teléfono nuevo, pero dado que todos en la familia somos usuarios de productos Apple, era más práctico que ella también lo fuera. Además, para mi marido es mucho más fácil controlar la seguridad de un iphone.

Aún no le instalamos “whatsapp”, pero supongo que en las próximas semanas lo haremos. Ya veremos qué tanto sobrevive este teléfono y cómo sigue el cumplimiento de las reglas, tanto para ella como para nosotros 😉

Se abren dos nuevas puertas!

El año 2016 ha empezado muy movido, y en Marzo se han abierto dos puertas nuevas en el ámbito laboral. Poco a poco mi faceta de informática va ganando terreno a la de la docencia en español, situación que me alegra muchísimo, no porque no me guste dar clases de español, sino porque de algo tenían que servir tantos años de estudios y experiencia acumulada.

La primera puerta se abrió gracias a mi participación en un seminario llamado “Beruflich Neues wagen” que consistía en descubrir otras facetas de nuestra vida para talvez encontrar oportunidades de trabajo en giros aún desconocidos. El seminario fue impartido por una coach en Desarrollo Profesional a mujeres que no tenían trabajo o que buscaban algo diferente, en las instalaciones del “Handwerkskammer” (Cámara de oficios y trabajos manuales) . Allí conocí a 8 mujeres alemanas, algunas divorciadas, todas madres de familia cuyos hijos ya están en edad escolar(desde primaria hasta preparatoria) y que al igual que yo, querían reencontrarse para incorporarse nuevamente a su profesión.

Allí nos teníamos que presentar a detalle y después de algunos ejercicios de introspección personal, presentamos los posibles caminos que podría tomar nuestro camino laboral. Y de una de las participantes, recibí el consejo de ofrecer cursos diversos de computación en las mismas instalaciones donde nos encontrábamos en ese momento. No era mala idea y rápidamente me puse en contacto con la responsable del departamento “Frauenförderung” (Desarrollo y promoción a la mujer). Juntas planeamos tres cursos para el 2016 que incluyen Redes Sociales, WordPress y Solicitud de trabajo en internet.

Y dado que este departamento trabaja de la mano de la Cámara del Trabajo, me invitaron a ofrecer una charla el próximo agosto sobre “Redes Sociales” en el marco de un ciclo anual de conferencias que ofrecen a mujeres que buscan reintegrarse al trabajo después de un divorcio, de los hijos o de una pausa.

Vortragsreihe 2016_Flyer

La segunda puerta se abrió de manera similar a la primera, pero por medio de una asociación civil que trabaja con mujeres migrantes en una ciudad cercana a Stade. Gracias a los contactos que hice hace algunos años en un Desayuno Internacional mensual al que asistía, me preguntaron si podría ofrecer cursos de computación. Porqué no? La idea original era enfocar los cursos hacia temas como redes sociales, smartphones, entre otros. Pero después de la primera sesión para conocer a las mujeres interesadas y planear el horario, tuve que cambiar la temática porque muchas de ellas ni siquiera sabían encender un ordenador.

En una escuela primaria donde nos prestaron un salón con computadoras, daré cursos de cómo usar una computadora, internet y procesador de palabras a 12 mujeres migrantes, de las cuales la mitad no sabe alemán y requiere la traducción de otra de las mujeres participantes.

Al principio tenía mis dudas porque la mayoría de ellas no tiene una computadora en casa y no sé qué tanto pueda servir lo que aprendan en mis cursos, pero después de un par de clases me he dado cuenta que tienen muchas ganas de aprender y estoy segura que de alguna u otra forma están aprendiendo algunos términos en alemán, además de adquirir los conocimientos básicos de la tecnología actual.

Las clases son sólo una vez por semana y duran una hora y media. Además, el plan sólo incluye 10 sesiones, pero de todas formas estoy contenta con esta nueva oportunidad y quién sabe? Tal vez de ésta, salgan muchas más en esta dirección y pueda impartir cursos a tantos refugiados que han llegado últimamente a la ciudad 🙂

No cabe duda que la vida nos va presentando nuevas puertas que podemos o no abrir, que pueden llevarnos o no a otras puertas desconocidas y que de nosotros depende tomar los riesgos para descubrir lo que hay detrás de ellas. Algunas puertas son pequeñas, otras son grandes… lo importante es vencer nuestros miedos y abrirlas con confianza, deseando que el interior cumpla nuestras metas y nos lleve al éxito profesional! Así que ya veremos que tanto o poco me trae el haber abierto estas dos nuevas puertas!

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