El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

¿Cuándo se deja de ser niño? ¿Cuándo empieza la adolescencia? Ambas preguntas son difíciles de responder porque obviamente varía de niño a niño. En libros y sitios de internet encuentra uno algunos estándares y podríamos decir que la adolescencia empieza a los 12 años, y un par de años antes son llamados de pre-adolescencia. Y precisamente en esa fase me encuentro actualmente.

La mayor ha empezado la secundaria y cumplirá 11 años el próximo enero, la menor apenas cumplió 9 años pero como es de esperarse, desde que tiene uso de razón ha imitado y copiado a la mayor, y se “cree” de la misma edad que ella. Así que en resumen tengo dos pre-adolescentes 🙂

Pero lo más curioso de todo es que NO han dejado de ser niñas por lo que me tienen vuelta loca. Un día juegan a ser sirenas, al día siguiente quieren irse de compras con amigas. A veces sacan a sus bebés (Baby Born) para jugar a ser mamás, y de repente se quieren maquillar como “Violetta”. Creo que no quieren dejar de ser niñas pero al mismo tiempo se quieren sentir “grandes”.

Por mi parte, disfruto de esta etapa como lo he hecho con cada una de las que ya pasaron. Y como este es mi diario para la vejez y quiero recordar estos días con el mayor número de detalles, dejaré por escrito lo que ha cambiado en estos años y que muestra los primeros destellos de la adolescencia, una etapa que me aterra pero para la cual ya me estoy preparando psicológicamente 🙂

Comer... Cómo disfrutaba darles su papilla y jugar al avioncito cuando no querían abrir la boca. Luego me reía de cómo terminaban después de comer “ellas solas”, todas batidas de betabel, salsa de tomate o frijoles refritos. Poco a poco aprendieron a usar los cubiertos y ahora ellas mismas se sirven las porciones que desean y piden que les prepare tal o cual platillo por ser su favorito. De igual manera empiezan sus pininos en la cocina y se hacen sus huevitos revueltos para cenar o preparan la ensalada.

Fotos… Tengo cientos o tal vez miles de fotos que tomé de cada una de sus travesuras, sus fiestas y sus mejores momentos, tanto de los felices como de los no tan felices. Llevaba la cámara a todas partes y documentaba cada una de sus peripecias y aventuras. Ahora? La mayor lleva su iPad y la menor su propia cámara para tomar fotos de lo que ELLAS consideran importante. De vez en cuando las tomo desprevenidas y cada vez menos, posan para mí. Sé que dentro de poco no permitirán que les tome fotos y tendré que conformarme con sus “selfies” y sus propias tomas.

Dibujos -> Diario… Tengo dos cajas llenas de sus dibujos: de sus primeros que eran simple garabatos hasta los más recientes que incluyen retratos o paisajes. Sobre todo a la mayor siempre le ha gustado pintar, pero poco a poco ha dejado de hacerlo para ocupar su tiempo libre en su nuevo hobby: escribir. Así que ahora ya no tendré dibujos que archivar, sino sus diarios. Por supuesto que son secretos y tienen llave, pero sé que tarde o temprano no los querrán más, y yo los guardaré entre mis tesoros. Esas primeras líneas son muy importantes y seguro ellas se alegrarán de leerlas en un futuro 🙂

Comprar ropa… Justo hace unos días Victoria me pidió que le mostrara una cajita donde tengo algunas de sus prendas de vestir que usaron cuando eran bebés. Quería ver si les quedaban a sus “Baby Born”. Mamelucos, zapatitos, calcetines y camisetitas que me hicieron recordar cuando las vestía como muñecas. Sí, como muñecas! Un poco más grandecitas, las vestía iguales y la gente siempre creía que eran gemelas. Esos tiempos han quedado atrás y ya cada quién tiene su estilo muy bien definido. Y para mi mala suerte ya no me es permitido comprarles nada sin que ellas den su visto bueno 😦 Lo único que me queda es sugerir, dar mi opinión y en algunos casos, tratar de convencerlas de que una prenda no les queda del todo bien. En un abrir y cerrar de ojos ellas mismas elegirán lo que quieren comprar sin tenerme presente y tendré que confiar en su “buen gusto” 😉

Camino al cole… Llevarlas al jardín de niños fue siempre un placer, aún y cuando me estuviera congelando en invierno o me hicieran enojar por querer descubrir lo que había debajo de cada piedra. Cómo extraño esos recorridos de escasas dos cuadras que hacían de mi mañana algo especial. Durante los 4 años de primaria se fueron caminando o en bicicleta, y nunca pasó nada extraordinario en su corto camino a la escuela. Ahora la mayor se va en autobús con sus amiguitas a la secundaria y no me queda más que darle la bendición al salir de casa. Eso sí que es un cambio y las hace sentir “grandes”.

Baño… Oh, cómo olvidar el primer baño en el lavabo donde cabían sin ningún problema. Poco después disfrutaban del agua en una pequeña tina de Winnie Pooh que fue sustituida por la tina del baño (aquí se acostumbra que haya tina en el cuarto de baño). Jamás quisieron bañarse separadas y el baño era un ritual en el que jugaban a ser sirenas, se entretenían con sus muñecas o se salpicaban hasta dejar todo alrededor empapado de agua y espuma. Poco a poco tuve que prohibir esos baños en pareja porque no cabían propiamente y tuvieron que acostumbrarse a la ducha, pero aún en la ducha tuvieron una fase en la que se bañaban juntas. Finalmente han logrado dejar esa costumbre y ahora cada quien se baña por su cuenta y no necesariamente una después de la otra.

Habitación… Cuando nació nuestra primogénita no sabíamos que sería niña, así que la decoración de su habitación fue neutral: amarilla con los personajes de “Winnie Pooh”. En la época del jardín de niños cambiamos a Pooh y sus amigos por las princesas de Disney, moda que al entrar a primaria tuvo que sustituirse por algo más “cool” como delfines. Apenas han pasado dos años desde la última remodelación y ya querían nuevo tapiz y tema! Sin embargo cambiar tapiz representa desarmar muebles y les he propuesto quitar los delfines y colocar pósters. Han aceptado y ahora la habitación esta llena de calcomanías de “Violetta” y sus amigos, o de pósters de “Top Model”.

Top Model

Top Model

Winnie Pooh

Winnie Pooh

Y siguen creciendo… y yo sigo siendo una simple testigo de este proceso que a veces es tan rápido que me da miedo no percatarme de los detalles. Así que ahora me toca presenciar la entrada a la pubertad y en un abrir y cerrar de ojos ya no serán niñas, sino dos señoritas que tendrán sus propias opiniones y decidirán sin preguntarme. Dios me las bendiga siempre y me siga brindando la oportunidad de disfrutar cada momento a su lado 😉

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