El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para octubre, 2015

Citas médicas

Una de las cosas que no me gustan en Alemania es ir al médico, y no por estar enferma que ya sería suficiente razón para no querer pisar un consultorio médico sino por lo que implica el proceso desde sacar la cita hasta quedar satisfecho con la consulta, tratamiento o diagnóstico. No sé si mi disgusto se deba a que comparo lo que es ir al médico aquí con lo que era en México, donde visitaba médicos particulares.

Sea cual sea la razón les contaré como funciona esto de ir con el doctor aquí en Alemania. Como siempre les comparto mis experiencias personales que pueden ser muy diferentes a las de otras personas, pero por lo que he comentado en foros y con amigos y familiares aquí, podría asegurar que es muy similar en todas las regiones del país y con todos los médicos especialistas en general.

Para empezar debo aclarar que el seguro médico (gesetzliche Krankenversicherung) es obligatorio y existe una amplia variedad de empresas (cajas del seguro médico obligatorio “público”) entre las que puedes elegir libremente, pero existen algunos sectores laborales donde se suelen afiliar a los trabajadores por las condiciones especiales que ofrecen. Como las cuotas están oficialmente armonizadas en el 15,5% del sueldo mensual bruto, pagas la misma tarifa en cualquier compañía. Si un empleado traspasa una franja salarial bruta (52.200 EUR al año / 4.350 EUR al mes) puede contratar también el seguro médico privado en vez del público dado que las contribuciones pueden salir más bajas a la cuota proporcional de 8,2% de su salario bruto mensual. Esta situación se suele dar sobre todo con personas solteras y jóvenes sin enfermedades crónicas. (Fuente: Portal Alemania).

En nuestro caso tenemos el seguro público y como asegurados tenemos una tarjeta con chip y foto que debemos presentar en el consultorio cada vez que tenemos una cita. Normalmente se cuenta con un médico general que cada paciente puede elegir libremente y en caso de necesitar un especialista, se puede visitar cualquiera. No se paga ninguna consulta y los medicamentos con receta se pagan parcialmente dependiendo del tipo, el resto lo paga la compañía aseguradora. Hasta ahora pensarán: “ah! qué bien, puedes elegir cualquier médico y no pagas nada! Incluso obtienes los medicamentos de cualquier tratamiento!”. Y eso mismo pensé yo cuando llegué y conocí un servicio médico de primer mundo! Pobre ilusa!

 En 13 años viviendo en Alemania he tenido que visitar además de dos médicos generales (lo cambié porque no me gustaba el primero), doctores con las siguientes especialidades:

  • urología
  • cardiología
  • ortopedia
  • ginecología (2, porque el primero se jubiló)
  • oftalmología
  • neurología
  • otorrinolaringología
  • dermatología
  • dentista
  • ortodoncia
  • para mis hijas: pediatra, oftalmólogo, ortopedista, dentista, ortodoncista.

entre otros. La mayoría de ellos los visito de forma frecuente por piedras en el riñón, apnea y miopía, problemas que tengo y tendré toda mi vida. Y eso que me considero una persona sana 🙂 Les comento esto para que vean que mi experiencia con especialistas en considerable y ahora si les contaré como es el proceso de una cita médica: antes, durante y después. Lo de las visitas a urgencias u hospitales se los cuento en otra ocasión, que de esas también tengo suficientes experiencias.

ANTES DE LA CITA.

Lo primero que hace uno al enfermarse en Alemania es buscar un médico general. Revisas la sección amarilla o preguntas a conocidos y vecinos por alguno que te puedan recomendar. Llamas por teléfono, explicas que eres nuevo en la ciudad y que deseas una cita. Todos los médicos generales o especialistas tienen una recepcionista o asistente que en general debería ser amable, pero que no siempre lo es 😦 Con suerte, te dará una cita en los próximos días si es muy urgente, de lo contrario podrá darte una cita en dos o tres semanas.

Con los especialistas es muy diferente. Te tienes que estar muriendo para que te den una cita en los siguientes días, de lo contrario pueden dártela en dos, tres o incluso 6 meses! Y no exagero! Hace dos meses me empezó a doler mucho el dedo índice de la mano derecha que se extendía hasta el codo pasando por la muñeca, y a pesar de explicar mi tipo de trabajo las recepcionistas de diferentes ortopedistas me ofrecieron cita en dos o tres meses! Tuve que tomar la más próxima. Dos meses de espera para un dolor que fue aumentando con el tiempo. Otro ejemplo: para una revisión de un resultado muy alto de colésterol en mi chequeo anual, tuve que esperar 6 meses para una cita con el cardiólogo. Ah! pero si eres paciente “privado”, la consulta te la dan para el día siguiente! Esa es la mejor ventaja de pagar más por el seguro privado, pero las desventajas además del costo no nos convencen de cambiarnos.

Otro problema común es que algunos médicos ya tienen la cantidad límite de pacientes y cuando llamas para una cita te dicen que es imposible atenderte y tienes que buscar otra opción. Cada ciudad sólo puede tener determinado número de doctores generales y especialistas, así que tampoco es que tengamos miles de opciones en ciudades pequeñas como la mía. Pero cabe aclarar que pueden visitarse doctores en otras ciudades.

Nota aclaratoria: poco a poco, más doctores cuentan con una página de internet o con correo electrónico, pero hasta ahora nunca he intentado sacar una cita por este medio ni sé si sea posible.

DURANTE LA CITA

Finalmente llega el día de la cita y siguiendo la costumbre alemana llegas 10 o 15 minutos antes. Entregas tu tarjeta que meten en un aparatito para ingresar tus datos en el sistema y algunas veces te entregan un formulario a llenar. Con mucha amabilidad te piden que pases a la sala de espera y seguramente te llevarás la sorpresa de tu vida cuando veas 10 o 15 personas esperando. Bienvenido a Alemania! Con el médico general o dentista nunca he tenido que esperar más de media hora pero con otros especialistas, se puede llegar a esperar dos horas!!! Todavía no me explico cómo asignan las citas para que se hagan esas eternas filas. Seguro creerán que hay mucha gente que llega con una urgencia y sin cita previa al médico, pero les puedo asegurar que esos casos son mínimos. Yo lo he intentado varias veces para ver si así me atienden más rápido, pero a excepción de las visitas al pediatra, eso de presentarse espontáneamente en un consultorio médico tiene pocas posibilidades de éxito. Incluso con el médico general me piden normalmente volver por la tarde o al día siguiente!!! Así tenga diarrea, fiebre o lo que sea.

Después de leer todas las revistas de la sala de espera, haber jugado solitario en tu móvil, y aburrirte como una ostra, una de las asistentes te llama y pasa a un consultorio. Ahí puedes esperar de 5 a 10 minutos a que llegue el doctor que seguramente esta atendiendo otro paciente en el consultorio de enseguida. Llega el médico, te pregunta qué te ha llevado a visitarlo (???) y aunque no lo creas en menos de 5 minutos ya estarás fuera. Aquí los doctores no hablan mucho ni te preguntan por la familia, van al punto, te dan un par de recomendaciones, si es necesario te hacen una ecografía o estudio, revisan el área enferma o te hacen otro par de preguntas y listo! Mandan imprimir la receta, la firman y te despachan rapidito.

A veces creo que tienen un cronómetro escondido que les mide el tiempo que tardan en cada consulta. Antes de que te des cuenta, ya estas afuera con la receta en la mano o pidiendo una cita para un estudio que te harán en un hospital o clínica especializada (por ejemplo mamografía, TAC, etc.) No hay nada que pagar ni te dan una factura ni nada. Esa es otra de mis grandes interrogantes sobre este sistema de salud. El paciente no revisa ni aprueba lo que el médico ha hecho, y jamás te enteras de los costos involucrados en tu consulta. Un par de veces mi papá ha tenido que ir a consultar aquí, y en ese caso si te dan una factura. En el caso de pacientes “privados”, ellos si reciben las facturas de todo.

DESPUÉS DE LA CITA

Dependiendo del tipo de consulta que hayas tenido, tendrás los siguientes escenarios a elegir:

  • tomarte tu medicina y confiar en que te aliviarás.
    • si al terminar el tratamiento no te sientes bien, podrás llamar al médico y con suerte te atienden en un par de días para rectificar el diagnóstico y darte otro medicamento
  • sacar cita de control. Por ejemplo con mi riñón, los dientes o el chequeo anual del papanicolao siempre puedes sacar la cita aunque falten 6 meses o más. Sabiendo que luego no te darán cita cuando tú quieras, es mejor sacarla con anticipación.
  • ir a una clínica especializada para estudios. En caso de requerir una mamografia, TAC, etc., la misma clínica enviará los resultados a tu médico y en caso de no contar con una cita acordada, te llamarán para comentar los resultados si es necesario.

Como lo escribí anteriormente, no sé si es que comparo con los consultorios privados de Monterrey, pero la verdad es que algunas veces si me sorprendo de cómo funciona el sistema médico en este país. No sólo en cuanto a citas y esperas, sino con los diagnósticos que muchas veces son erróneos o hechos a la ligera. Gracias a Dios no tengo tantas malas experiencias con especialistas como con los hospitales y en general nos ha ido bien, pero uno oye cada historia que de verdad rezo para no enfermarme, porque más que de la enfermedad, hay historias de terror con los malos diagnósticos o tratamientos mal recetados 😮

Cabe mencionar que no se cuenta con un expediente central y al visitar especialistas es importante dar el nombre de nuestro médico general para que se le envíe una copia de los resultados de estudios o análisis, pero normalmente no se le envía reporte de las consultas regulares.

Pero no se asusten, seguro ustedes tendrán muy buena suerte con sus médicos y citas. Luego les cuento mis historias de terror, que pensándolo bien no quedaría mal apurarme para que coincidan con “Halloween” 🙂 verdad?

Un mes en la secu…

El año escolar va que vuela y las vacaciones de otoño están a la vuelta de la esquina. Dos semanitas que me caerán de perlas y me servirán para agarrar aire antes de terminar el año. Victoria, nuestra hija mayor está por cumplir el mes y medio en su nueva escuela y por mas increíble que parezca, ya se siente como pez en el agua.

Han sido tantos los cambios, nuevas rutinas y actividades que bien vale la pena escribirlas para no olvidar este proceso de adaptación que el próximo año volveré a experimentar con nuestra hija menor.

Horarios: Para empezar, un día común y corriente ahora empieza mas temprano y tiene mas actividades que antes. El primer despertador suena a las 6, el de mi marido que se ducha mientras suena el de Victoria media hora mas tarde. Se cambia y desayuna con su papá, quien también prepara su lonche, para salir de casa a las 7 en punto. Diez minutos mas tarde suena el de Catalina, se viste y desayuna para salir a las 7:40. A qué horas me despierto yo? Normalmente desde que suena el primer despertador, pero me levanto dependiendo de mi plan para ese día. Si tengo que trabajar o ir a mi curso de alemán, me levanto a las 6:40 para bañarme, pero si ese día no tengo nada pendiente, me levanto con Caty para preparar su desayuno. También varía si mi marido esta fuera de la ciudad y me toca el doble turno: preparar a las dos niñas mientras que me arreglo.

Autobús: Aunque Victoria entra a las 8 a clases, tiene que salir tan temprano de casa porque el autobús pasa a las 7:15. Sólo hace 15 minutos a la escuela pero desgraciadamente no hay otro horario por la mañana. Le tomó un par de días acostumbrarse a defenderse entre los tumultos, pues los muchachos no tienen consideraciones con los pequeños y tienen que “ponerse listos” al entrar al bus y pelear un lugar para sentarse. Pero Victoria ya agarro la onda y no ha tenido problemas.

Comida: Hasta el año pasado comíamos a la 1 cuando ambas llegaban de la primaria. Ahora la mayor llega a las 2 y a la pequeña le toca esperar una hora. Generalmente me ayuda a preparar la comida o a poner la mesa, o se pone a hacer su tarea. En lo personal, gané una hora por la mañana porque ahora puedo cocinar a la una pero obviamente ahora no hay mucho tiempo para descansar antes de empezar con el turno de chofer para las clases de baile. La tarde se esfuma en un abrir y cerrar de ojos, y de pronto ya es hora de cenar o irme al trabajo.

Amigos y maestros: Victoria ha encontrado nuevas amigas en su clase y le gustan todos sus maestros. Muchos nombres y muchas materias, pero rápidamente se ha integrado en su clase e incluso ha sido elegida como parte del equipo de alumnos que representa a su grupo (Klassensprecher).

Tareas y exámenes: Desde la primer semana notó que la carga de tareas no era tan ligera como en la primaria. Lo positivo es que el horario de clases esta organizado de tal manera que no tiene una materia dos días seguidos, así que para las materias más frecuentes (alemán, inglés y mate) siempre tiene dos tardes para hacer la tarea o estudiar para un examen. El resto de materias solo las tiene una vez por semana y tiene suficiente tiempo para sus deberes. En estas 6 semanas ya ha tenido diversos exámenes y le ha ido muy bien, esperemos que así siga.

Smartphone y email: otro gran cambio ha sido el uso de whatsapp en su nuevo teléfono móvil y su nueva cuenta de correo electrónico que le han proporcionado en la secundaria y donde recibe correos de profesores y compañeros de clase. Además, tiene cuenta y contraseña para accesar el portal de la escuela donde informan de cambios de clases o salones y donde puede participar en foros diversos.

A las dos semanas de haber empezado las clases, se llevó a cabo la primera junta de padres de familia donde se presentaron los profesores de planta y se eligieron a los padres que nos representan ante la secundaria (Elternvertreter). Por otra parte la semana pasada Victoria participó en una excursión de dos días en un bosque, en donde realizaron dinámicas de grupo y juegos para conocerse mejor.

No cabe duda que los cambios han sido muchos e importantes, pero estoy contenta de que Victoria los ha sobrellevado bien. Algunas de sus compañeras si han tenido problemas de adaptación y se sienten aún inseguras entre tantas clases, alumnos y tareas. Creo que uno de los elementos importantes que ha facilitado el proceso es la continua comunicación con ella y el decirle todos los días que ella puede. Quién diría que esa chiquilla tímida y casi “muda” del jardín de niños se convertiría en una chica segura de sí misma y sociable. En otro post les contaré otro secreto que ayudó en esta transformación: el famoso “wendo”.

Por ahora termino esta entrada confiando en que las cosas sigan como hasta ahora y que este año escolar sea exitoso para todos 😉 Mientras a disfrutar estas dos semanitas de vacaciones otoñales, que buena falta nos hacen 😉

Primer “smartphone” – Reglamento

celularLo prometido es deuda y como se los comenté en la entrada pasada con el mismo nombre, hicimos un reglamento con nuestra hija sobre el uso de su primer “smartphone” que a continuación les comparto.

Llevamos un mes con él y puedo decir que ha funcionado muy bien hasta ahora. Después de la primera semana en la escuela, le instalamos el famoso “whatsapp” que puede usar libremente de 4 a 6 de la tarde. La aplicación que usamos para restringir horarios se llama “Child Protect” y funciona bien. De momento no tiene acceso a internet porque no lo necesita y en caso de tareas, puede accesarlo desde mi computadora o su “ipad”. En resúmen usa el móvil para tomar fotos, checar sus correos y chatear en “whatsapp”, además del uso original: llamar por teléfono y mandar mensajitos cuando el autobús ha tenido retraso.

Como lo escribí antes, este contrato es una variación de otro que encontré en internet de una madre española. Agregamos, cambiamos y quitamos algunas cosas, y éste fue nuestro resultado que pueden compartir, copiar y usar sin problema. A nosotros nos dio la oportunidad de dialogar en familia sobre las ventajas y riesgos de tener un “smartphone”, además de dejar por escrito lo que nosotros como padres esperamos de nuestra hija. Que quede claro que no sólo se trata de controlar, sino de entender y aceptar estas reglas para el buen uso de una herramienta desconocida y poderosa en manos de una niña de 10 años. Como alguna vez leí por ahí: “Dejarías ir a tu hija de 10 años a una fiesta a un lugar desconocido con 100 personas que no conoce? Así como deseas protegerla de la gente extraña en una fiesta, también debes protegerla de los “extraños” en el mundo virtual.” Y ese es sólo uno de los peligros del “smartphone” y sus aplicaciones… 😦

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REGLAS DE USO DE TELÉFONO MÓVIL DE : __________________

  1. El teléfono es propiedad de papá y mamá. No es tuyo, sino que es prestado para tu uso personal.
  2. Papá y mama siempre conocerán tu contraseña (Password)
  3. Si suena, contesta. Es un teléfono. Di “hola”, haz gala de tus modales. Jamás ignores una llamada si en la pantalla se lee “Mamá” o “Papá”. Jamás.
  4. Horario: Le darás el teléfono a papá o mamá a las 19:30 hrs cada día de escuela y a las 21h el fin de semana. Estará apagado toda la noche y se volverá a encender a las 7:30 de la mañana. Si no harías una llamada al teléfono fijo de alguien, donde sus padres pueden contestar, tampoco llames o envíes mensajes con el móvil. Escuchas esos instintos y respeta a las otras familias como nos gusta que nos respeten a nosotros.
  5. El teléfono se usará en casa sólo después de qué mamá revise tus tareas terminadas.
  6. No se llevará el teléfono a clase de ballet, wendo ni cuando vayas a jugar a casa de una amiga. En todos esos lugares hay un teléfono para llamarme si es necesario.
  7. El uso de whatsapp estará limitado a ciertas horas.
  8. Lo llevarás a la escuela sólo para llamar a casa en caso de ser necesario. No usarás internet ni whatsapp en la escuela.
  9. Sólo instalarás aplicaciones o juegos que papá vea y autorice. Sólo se instalarán juegos gratuitos.
  10. Sólo agregarás en tus contactos a personas que conozcas y nunca aceptarás invitaciones ni chatearas con extraños.
  11. Si se cae en el baño, se golpea contra el suelo o se esfuma en el aire, eres el responsable de los costos de sustitución o reparación. Corta el césped, ve a comprar el pan, ahorra dinero de tu cumpleaños. Si ocurre, tendrás que estar preparado.
  12. No uses la tecnología para mentir, hacer tonterías o engañar a otra persona. No te involucres en conversaciones que sean dañinas para los demás. Sé una buena amiga.
  13. No envíes mensajes, correos electrónicos o digas a alguien algo que no le dirías en voz alta y en presencia de sus padres. Autocensúrate.
  14. Nada de porno. Busca en la web información que compartirías abiertamente con papá o mamá. Si tienes alguna duda sobre algo, pregunta a una persona. Preferiblemente, a papá o a mamá.
  15. Apágalo, siléncialo, déjalo a un lado en público. Especialmente en restaurantes, en el cine o mientras hablas con otra persona. No eres una persona maleducada, no dejes que el teléfono móvil cambie eso.
  16. No envíes ni recibas imágenes de tus partes íntimas o de las partes íntimas de cualquier otra persona. No te rías. Algún día estarás tentado de hacerlo, a pesar de tu gran inteligencia. Es arriesgado y puede arruinar tu vida adolescente/joven/adulta. Es siempre una mala idea. El ciberespacio es vasto y más poderoso que tú. Y es difícil hacer que algo de esa magnitud desaparezca, incluyendo una mala reputación.
  17. No hagas miles de fotos o vídeos. No hay necesidad de documentarlo todo. Vive tus experiencias. Quedarán registradas en tu memoria toda la eternidad.
  18. Deja tu móvil en casa a veces y siéntete protegido y seguro de esa decisión. No está vivo ni es ninguna extensión de tu cuerpo. Aprende a vivir sin él.
  19. Baja música que sea nueva o clásica o diferente de la que millones de tus amigos escuchan, que es siempre lo mismo. Tu generación tiene un acceso a la música mayor que cualquier otra en la historia. Aprovecha ese regalo. Expande tus horizontes.
  20. Practica juegos de palabras, puzzles o rompecabezas de vez en cuando. Que tu pasión por pintar no desaparezca.
  21. Mantén tus ojos arriba. Observa el mundo que sucede a tu alrededor. Mira por la ventana. Escucha a los pájaros. Date un paseo. Juega con amigos. Pregúntate sin buscar en google.
  22. En caso de tener sospechas de un mal uso del teléfono, permitirás que papá o mamá revisen su contenido.
  23. Si rompes estas reglas, te quitaremos el teléfono. Nos sentaremos y hablaremos sobre ello. Volveremos a empezar. Tú y nosotros siempre estamos aprendiendo. Estamos en tu equipo. Estamos juntos en esto.
  24. Estas reglas pueden cambiar dependiendo de tu comportamiento y buen o mal uso del teléfono.
  25. El costo mensual del teléfono (10€) será pagado por papá y mamá. Cualquier costo adicional será rebajado de tu “domingo”.

*** El teléfono móvil es sólo una herramienta para comunicarse. No permitas que este aparato te aleje de las personas de carne y hueso que te quieren.

Lugar, fecha.

Firma papá: ___________________

Firma mamá: ___________________

Firma niño: __________________

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Y por último les comparto este link de una de mis lectoras que habla sobre los límites, riesgos y posibilidades de las redes sociales, que va muy de la mano con el uso del “smartphone” en adolescentes: http://contratransferencia.com/2015/04/22/adolescentes-y-redes-sociales-descubrir-los-limites-riesgos-y-posibilidades/#more-1319

Entre niñas y adolescentes

¿Cuándo se deja de ser niño? ¿Cuándo empieza la adolescencia? Ambas preguntas son difíciles de responder porque obviamente varía de niño a niño. En libros y sitios de internet encuentra uno algunos estándares y podríamos decir que la adolescencia empieza a los 12 años, y un par de años antes son llamados de pre-adolescencia. Y precisamente en esa fase me encuentro actualmente.

La mayor ha empezado la secundaria y cumplirá 11 años el próximo enero, la menor apenas cumplió 9 años pero como es de esperarse, desde que tiene uso de razón ha imitado y copiado a la mayor, y se “cree” de la misma edad que ella. Así que en resumen tengo dos pre-adolescentes 🙂

Pero lo más curioso de todo es que NO han dejado de ser niñas por lo que me tienen vuelta loca. Un día juegan a ser sirenas, al día siguiente quieren irse de compras con amigas. A veces sacan a sus bebés (Baby Born) para jugar a ser mamás, y de repente se quieren maquillar como “Violetta”. Creo que no quieren dejar de ser niñas pero al mismo tiempo se quieren sentir “grandes”.

Por mi parte, disfruto de esta etapa como lo he hecho con cada una de las que ya pasaron. Y como este es mi diario para la vejez y quiero recordar estos días con el mayor número de detalles, dejaré por escrito lo que ha cambiado en estos años y que muestra los primeros destellos de la adolescencia, una etapa que me aterra pero para la cual ya me estoy preparando psicológicamente 🙂

Comer... Cómo disfrutaba darles su papilla y jugar al avioncito cuando no querían abrir la boca. Luego me reía de cómo terminaban después de comer “ellas solas”, todas batidas de betabel, salsa de tomate o frijoles refritos. Poco a poco aprendieron a usar los cubiertos y ahora ellas mismas se sirven las porciones que desean y piden que les prepare tal o cual platillo por ser su favorito. De igual manera empiezan sus pininos en la cocina y se hacen sus huevitos revueltos para cenar o preparan la ensalada.

Fotos… Tengo cientos o tal vez miles de fotos que tomé de cada una de sus travesuras, sus fiestas y sus mejores momentos, tanto de los felices como de los no tan felices. Llevaba la cámara a todas partes y documentaba cada una de sus peripecias y aventuras. Ahora? La mayor lleva su iPad y la menor su propia cámara para tomar fotos de lo que ELLAS consideran importante. De vez en cuando las tomo desprevenidas y cada vez menos, posan para mí. Sé que dentro de poco no permitirán que les tome fotos y tendré que conformarme con sus “selfies” y sus propias tomas.

Dibujos -> Diario… Tengo dos cajas llenas de sus dibujos: de sus primeros que eran simple garabatos hasta los más recientes que incluyen retratos o paisajes. Sobre todo a la mayor siempre le ha gustado pintar, pero poco a poco ha dejado de hacerlo para ocupar su tiempo libre en su nuevo hobby: escribir. Así que ahora ya no tendré dibujos que archivar, sino sus diarios. Por supuesto que son secretos y tienen llave, pero sé que tarde o temprano no los querrán más, y yo los guardaré entre mis tesoros. Esas primeras líneas son muy importantes y seguro ellas se alegrarán de leerlas en un futuro 🙂

Comprar ropa… Justo hace unos días Victoria me pidió que le mostrara una cajita donde tengo algunas de sus prendas de vestir que usaron cuando eran bebés. Quería ver si les quedaban a sus “Baby Born”. Mamelucos, zapatitos, calcetines y camisetitas que me hicieron recordar cuando las vestía como muñecas. Sí, como muñecas! Un poco más grandecitas, las vestía iguales y la gente siempre creía que eran gemelas. Esos tiempos han quedado atrás y ya cada quién tiene su estilo muy bien definido. Y para mi mala suerte ya no me es permitido comprarles nada sin que ellas den su visto bueno 😦 Lo único que me queda es sugerir, dar mi opinión y en algunos casos, tratar de convencerlas de que una prenda no les queda del todo bien. En un abrir y cerrar de ojos ellas mismas elegirán lo que quieren comprar sin tenerme presente y tendré que confiar en su “buen gusto” 😉

Camino al cole… Llevarlas al jardín de niños fue siempre un placer, aún y cuando me estuviera congelando en invierno o me hicieran enojar por querer descubrir lo que había debajo de cada piedra. Cómo extraño esos recorridos de escasas dos cuadras que hacían de mi mañana algo especial. Durante los 4 años de primaria se fueron caminando o en bicicleta, y nunca pasó nada extraordinario en su corto camino a la escuela. Ahora la mayor se va en autobús con sus amiguitas a la secundaria y no me queda más que darle la bendición al salir de casa. Eso sí que es un cambio y las hace sentir “grandes”.

Baño… Oh, cómo olvidar el primer baño en el lavabo donde cabían sin ningún problema. Poco después disfrutaban del agua en una pequeña tina de Winnie Pooh que fue sustituida por la tina del baño (aquí se acostumbra que haya tina en el cuarto de baño). Jamás quisieron bañarse separadas y el baño era un ritual en el que jugaban a ser sirenas, se entretenían con sus muñecas o se salpicaban hasta dejar todo alrededor empapado de agua y espuma. Poco a poco tuve que prohibir esos baños en pareja porque no cabían propiamente y tuvieron que acostumbrarse a la ducha, pero aún en la ducha tuvieron una fase en la que se bañaban juntas. Finalmente han logrado dejar esa costumbre y ahora cada quien se baña por su cuenta y no necesariamente una después de la otra.

Habitación… Cuando nació nuestra primogénita no sabíamos que sería niña, así que la decoración de su habitación fue neutral: amarilla con los personajes de “Winnie Pooh”. En la época del jardín de niños cambiamos a Pooh y sus amigos por las princesas de Disney, moda que al entrar a primaria tuvo que sustituirse por algo más “cool” como delfines. Apenas han pasado dos años desde la última remodelación y ya querían nuevo tapiz y tema! Sin embargo cambiar tapiz representa desarmar muebles y les he propuesto quitar los delfines y colocar pósters. Han aceptado y ahora la habitación esta llena de calcomanías de “Violetta” y sus amigos, o de pósters de “Top Model”.

Top Model

Top Model

Winnie Pooh

Winnie Pooh

Y siguen creciendo… y yo sigo siendo una simple testigo de este proceso que a veces es tan rápido que me da miedo no percatarme de los detalles. Así que ahora me toca presenciar la entrada a la pubertad y en un abrir y cerrar de ojos ya no serán niñas, sino dos señoritas que tendrán sus propias opiniones y decidirán sin preguntarme. Dios me las bendiga siempre y me siga brindando la oportunidad de disfrutar cada momento a su lado 😉

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