El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

La segunda semana de vacaciones también estuvo llena de paisajes y momentos inolvidables, ahora entre Italia y Baviera. (Para leer el resumen de la primera semana, haz clic aquí)

El sábado 1 de agosto visitamos Siena, una ciudad que no es tan mencionada como Florencia o Venecia pero que para mi gusto es equiparable a ambas en belleza e historia. No sé porque en ningún momento la relacione con Santa Catalina y hasta un día antes de nuestra visita, me percaté que podíamos conocer la casa y santuario de esta ejemplar mujer.

Decidimos salir después de mediodía, para no hacer el día tan pesado a las niñas. Nos bañamos en la piscina por la mañana, comimos en casa y a eso de las dos nos dirigimos a Siena en coche, que sólo quedaba a media hora de nuestro alojamiento. Ya nos habíamos informado de los estacionamientos y por suerte, llegamos a uno muy céntrico que cobraba 2 euros por hora, pero estaba techado y estaba abierto hasta media noche. Desde que salimos del estacionamiento, la ciudad me fascinó!

Siena esta construida sobre tres lomas, así que sus calles son un subir y bajar entre callejones, puentes e iglesias. Visitamos la catedral, la plaza “Il Campo” donde se realiza el famoso “Palio” y la iglesia de San Francisco donde esta el milagro de las Hostias Consagradas. Obviamente visitamos el santuario de Santa Catalina, que maravilló a nuestra hija menor que lleva su nombre. Cenamos en una terraza cerca de la Catedral, y a las 9:15 de la noche vimos un espectáculo de luces en 3D (“La divina Belleza)” que cuenta la historia de la ciudad. Maravilloso! Terminado el show, volvimos a casa agotados pero felices de haber conocido una ciudad tan rica en historia, arquitectura y ambiente.

El domingo lo dedicamos a descansar, no porque no hubiera suficientes lugares por conocer sino porque uno de nuestros objetivos de viajar a Italia también era relajarnos y simplemente no hacer nada. Las niñas y yo fuimos a misa de 12, esta vez en italiano y en la iglesia del barrio donde nos hospedamos y donde no podía faltar una imagen de Santa Catalina. El resto del día lo pasamos en la piscina y por la noche cenamos nuevamente pizzas horneadas a la leña y viendo el atardecer desde la terraza del restaurante.

Al día siguiente viajamos desde temprano en dirección a Umbria, donde visitamos el Lago Trimasano por la mañana y un parque acuático por la tarde. Justo lo que se necesita para sobrellevar el calor de 35 grados que ese día alcanzamos. Toboganes y piscinas, helado y lectura bajo la sombrilla, horas de diversión para chicos y grandes. Llegamos tarde a casa y después de una cena ligera, caímos rendidos en los brazos de Morfeo.

Y se llegó el último día en La Toscana italiana que lo dedicamos a lavar ropa, empacar y cargar energías para emprender el viaje de regreso a Alemania. El termómetro llegó otra vez a 35 así que nos despedimos de la piscina, disfrutándola hasta el último minuto.

El miércoles dejamos la casa a las 8 de la mañana rumbo a Alemania, no sin antes hacer una pausa para comer en Verona y de pasada conocerla. Otra hermosa ciudad, donde vimos los restos de la Arena, la segunda más grande después del Coliseo Romano. También visitamos la casa de Julieta, donde esta el balcón donde se supone Romeo le declaró su amor. Tom y yo dejamos nuestra firma en un corazón dibujado en la pared y no subí al famoso balcón por falta de tiempo. Seguimos nuestro camino atravesando Austria y llegamos a nuestro destino a las 6 de la tarde. Cenamos en una cervecería local donde había música típica bávara y pudimos cenar especialidades bávaras con el castillo “Neuschwanstein” de fondo.

Al día siguiente nos levantamos temprano porque teníamos que recoger nuestros boletos reservados para visitar el castillo más famoso de Alemania: “Neuschwanstein“, que fue construido en 1869 por Luis II de Baviera. Tuvimos que caminar casi media hora para subir al castillo que está construido sobre una montaña y tomar el tour que empezó a las 11. Un chico nos guió a través de algunos de los salones explicándonos la historia de su dueño y construcción. Conozco varios castillos en Europa, pero nunca había visto uno tan hermoso como éste. Cada pared, rincón, techo, mueble está lleno de detalles, arte y belleza. El símbolo del reino y castillo es el cisne, ave que puede observarse en todas partes. Y así como el cisne, el castillo es sinónimo de elegancia y hermosura. No lo puedo negar, quedé enamorada de este castillo que con razón inspiró a Disney para su logo 😉

Por la tarde caminamos a un lago (Alpensee) cerca de los castillos donde mi marido y las niñas tomaron un refrescante baño, mientras yo disfrutaba la vista y el sol radiante que enmarcaba el lago, los Alpes y los castillos.  Me sentía como en un paisaje de un cuento de hadas. Por la noche paseamos por Kaufbeuren, ciudad donde pasamos la noche antes de seguir explorando Bavaria.

Al ver el pronóstico del día siguiente, decidimos cambiar de planes ya que el termómetro llegaría a 37 grados, y un paseo por una ciudad tan grande como Núremberg se convertiría en una pesadilla, así que decidimos visitar Rothenburg ob der Tauber en su lugar, ciudad más pequeña y donde podríamos pasar la tarde en sus albercas públicas. Y así lo hicimos. La noche la pasamos en otro hotel de Bavaria, donde pasamos una hermosa velada en su “Biergarten”, disfrutando el atardecer y el canto de los grillos a 35 cálidos grados.

Y se llegó el día de conducir a casa! Aprovechando que quedaba de paso, paramos en Würzburg donde vimos el último castillo de las vacaciones rodeado de viñedos. Siendo el primer sábado de vacaciones de los estados del sur del país, las carreteras estaban llenas de turistas y nuestro trayecto se alargó un poco más de lo planeado. Antes de llegar a casa pasamos a un supermercado a comprar un par de cosas para el domingo que no hay comercio abierto. Llegamos justo a las 7 y media a casa, cenamos y a dormir!!!

Dos semanas de aventuras, 4000 kilómetros recorridos en coche y otros cuantos a pie, 2000 fotografías, una veintena de ciudades visitadas, muchos rayos de sol disfrutados y cientos de minutos bien vividos en familia! Simplemente unas vacaciones perfectas que quedarán en nuestra memoria para siempre! Gracias a Dios por esta oportunidad y ahora a esperar la siguiente, que el mundo es grande y todavía hay mucho por descubrir!

P.D. Las fotos se las iré poniendo en la página de Facebook 🙂

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Comentarios en: "Entre castillos, viñedos y olivos – 2da parte" (3)

  1. homero gonzalez dijo:

    Excelente relato de sus vacaiones, nos transportas a esos lugares con tu narracion….poco conocemos de Italia pero con tus relatos quedamos sorprendisos de lo que pudieron visitar.

    Un fuerte abrazo para todos y espero vernos pronto…

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  2. […] – vacacionamos en Italia y el sur de Alemania […]

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