El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Calor en Alemania

La semana pasada llegó una onda de calor a Alemania que ha roto récords de temperaturas registradas desde 1881 y en algunas ciudades se han alcanzado temperaturas de 40 grados a la sombra. Cosa bastante rara en este país!

calor

Calor extremo de casi 40 grados

Pero qué representa una onda de calor de esta índole para alguien que viene de una ciudad donde los 40 grados es cosa normal y que vivió sus primeros 30 años de vida con una temperatura promedio de 30 grados? Por más increíble que parezca, no es nada fácil sobrevivir un calor así en estos rumbos. Aquí les explico porqué…

– Primero que nada, las casas no tienen aire acondicionado. Ésta semana nuestras recámaras que están en la planta alta de la casa han alcanzado los 30 grados y dormir con un calor así es casi imposible. Tenemos un ventilador y a pesar de que afuera la temperatura baja a 18 grados por la noche y dormimos con la ventana abierta, por la mañana la habitación todavía registra 28 grados! Por esa razón, en días como éste es mejor dormir en la habitación de huéspedes que se encuentra en el sótano y donde el termómetro no sube de 20 grados 😉

– Las escuelas tampoco tienen aire acondicionado ni ventiladores. Así que si por la mañana, la temperatura supera los 24 grados a la sombra, se pueden suspender las clases por calor. En la escuela de mis hijas no se dio ese caso pero el viernes pasado les dieron permiso de llevar traje de baño para refrescarse con los aspersores que riegan el jardín.

– Hoy en día, la mayoría de los autos y medios de transporte cuentan con aire acondicionado, así que no hay que sufrir mucho a la hora de ir al trabajo o de vacaciones.

– Muchos hoteles y oficinas tampoco cuentan con aire acondicionado, así que puede ser bastante incómodo pasar la noche en un hotel como mi marido que tuvo que sobrevivir esta semana en un hotel sin clima. Recuerdo que en la onda de calor del 2003, en las oficinas donde trabajaba cuyo edificio era completamente de vidrio, al llegar a los 30 grados mis compañeros de trabajo llegaban en shorts y sandalias… con un ventilador pequeño era imposible no estar sudando todo el día!

Es curioso cómo los papeles se invierten entre mi marido y yo al hablar de invierno y verano. Mi marido muere de frío cuando pasamos Navidad en México y el baño no tiene calefacción. También le molesta tener que taparse con varias colchas ya que la casa de mis papás es muy fría en invierno y vaya que no llegamos a las temperaturas alemanas ni hay nieve. Lo mismo pasa conmigo aquí en Alemania pero en verano… sobrevivir sin aire acondicionado y pasar la noche desnuda por el calor es algo que no disfruto. Al menos son días contados los que tenemos este tipo de problemas, sea aquí o allá.

Los alemanes creen que por venir de un país caliente el calor nos encanta… pero acaso todos los londinenses amar los días nublados y todos los escandinavos aman la nieve? A mí me gusta mucho el calor y mi temperatura ideal son los 30 grados, pero no necesito 40 grados ni en la playa, ni en Monterrey ni mucho menos en Alemania 😉

Otra cosa que es diferente al calor en mi tierra natal, es que no pasan dos días de calor continuo sin que llegue un chubasco o tormenta tropical que refresque el ambiente al menos por algunas horas. Esta semana no ha sido la excepción y algunos lugares registran tornados y granizo.

Y cómo sobreviven los alemanes? Pues igual que yo pero quejándose más, pero ya me acostumbré. Es difícil entender a quién se queja cuando hay un invierno sin nieve, una semana continúa de lluvias, un día caliente, mucha nieve en las calles, o un mes sin lluvias. Es decir, se quejan de todo! Yo procuro no quejarme y disfrutar el clima como sea… pero he llegado a la conclusión de que los alemanes serían muy diferentes y mucho más felices si tuvieran 3 o 4 meses de calorcito al año. Su estado de humor cambia drásticamente, todos saludan y sonríen, se ven felices comiendo helados o medio desnudos tirados en los parque públicos, y no se diga los niños que abarrotan las albercas, lagos y ríos de la región con sus tinas y palas. Pero ni hablar, les ha tocado un clima más frío y eso afecta en su estado de ánimo.

No queda más que disfrutar lo que queda del verano y que espero nos siga regalando temperaturas cálidas y días llenos de sol que buena falta nos hacía después de un junio bastante templado y lluvioso. En tres semanas nos vamos a Italia donde seguramente cargaremos una buena dosis de vitamina S para el resto del año!

Adiós que me voy a echar un chapuzón en nuestra alberquita del jardín! Eso sí, con un cocktail con mucho hielo! Salud!!!

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