El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Cadena de favores

Desde hace mucho que quería escribir esta entrada pero no había tenido tiempo. Pero ayer sucedió algo en uno de mis cursos de español que me inspiró a hacerlo hoy.

Aquí les pongo este video que casualmente llegó a mi muro de Facebook y que muestra lo que es una cadena de favores, y que de hacerlo todos, seguramente este mundo sería más feliz:

Hace unos meses, construyeron una rotonda cerca de la entrada a nuestro “barrio”. Para dicha construcción, cerraron un carril de la calle y pusieron unos semáforos temporales para controlar el tráfico, ya que un sólo carril era de ambos sentidos dependiendo del semáforo. Uno de los semáforos lo colocaron a escasos 200 metros del cruce con la calle que sale de nuestro barrio. Así que cada mañana que iba a la ciudad, había tráfico debido a la construcción y al semáforo.

Hice la prueba muchos días. Y la verdad es que me sorprendí que siempre me cedieron el paso en cuanto veían que me acercaba al cruce. SIEMPRE! Es decir, la gente que estaba esperando en el semáforo me veía venir por la izquierda y en cuanto cambiaba a verde, me hacían una seña para pasar. Este pequeño acto causó siempre dos cosas: una sonrisa en mi boca y las ganas de ceder el paso al primero que me lo pidiera. Y en ese entonces me dieron ganas de escribir sobre esos pequeños detalles que nos ponen de buen humor y nos invitan a repetir el detalle. Justo como se ve en el vídeo de arriba.

El tiempo pasó y ya terminaron la rotonda que estaban construyendo. En este período fui y vine a México y pude constatar que allá la gente sigue sin ceder el paso aún con la direccional prendida, y curiosamente el efecto es proporcionalmente inverso a cuando SI se cede el paso. La gente pita el cláxon, se dice maldiciones, reacciona violentamente, se acelera y hasta se puede ocasionar un accidente.  Un par de veces hice la prueba y el resultado siempre fue el mismo. “Ni para qué poner la direccional si no te dejan pasar. Métete a la brava.” Y pues si, así funcionan las cosas. Qué pasaría si todos cedieran el paso cuándo se les pide, sonrieran y devolvieran el favor a la próxima vez?

En fin, lo qué pasó ayer en mi curso de español es algo relacionado a ésto de los favores y se los voy a contar porque realmente me hizo derramar algunas lágrimas.

Hace 3 semanas terminé mi curso de otoño-invierno y como es costumbre, preguntaron cuándo empezaba el siguiente. Les dije que el 12 de febrero continuábamos con el nivel A2, en el mismo libro. Una de mis alumnas (rusa, madre soltera y sin trabajo, que llamaré Anna) comentó que no podría continuar con el curso por cuestiones financieras pero que quería seguir en contacto con otros de los alumnos y que tal vez en septiembre se incorporaba de nuevo. Rápidamente preguntaron razones y en menos de 5 minutos el resto del grupo había tomado una decisión: pagarían entre todos su curso. Anna se negó y agradeció el detalle. Otra de las alumnas insistió y dijo que ella haría el depósito, que contara con eso y que no había más que discutir.

Hasta yo alcancé chocolates!

El 12 de febrero llegó y recibí la lista de mis alumnos. Estaban todos, incluyendo a Anna. Cuando llegué al salón ya estaban haciendo cuentas y antes de que llegara Anna, ya le habían pagado aprox. 20€ cada uno a la que hizo el depósito. La clase fue como siempre y al final, Anna nos entregó a cada uno una cajita con chocolates como agradecimiento. Ufff!!! Todavía me acuerdo y se me ponen los ojos llorosos. Eso señores y señoras, se llama solidaridad! Y cabe aclarar que todos mis alumnos a excepción de Anna, son alemanes.

Así que rompo una vez más esa idea de que los alemanes son fríos, secos, racistas y no sé que mas adjetivos negativos. Habrá sus excepciones como en todas partes, pero en mis 12 años viviendo en este país he aprendido que los alemanes son solidarios, honestos, caritativos y muy buenos amigos.
Y lo que hicieron mis alumnos por su compañera de curso lo demuestra.

Cuando vea la película “Guten Tag, Ramón” escribiré sobre otros ángeles alemanes que me he topado en mi camino de adaptación e integración y que merecen una mención especial en este blog. Porqué aunque no lo crean, hay muuuuchas Sras. Ruth en este país.

Así que a poner en práctica esto de la cadena de favores. Ya sea cediendo el paso, ayudando a alguien a cruzar la calle, visitando a un enfermo, regalando juguetes a asociaciones civiles, etc etc. Hay miles de formas, pequeñas y grandes que seguramente brindarán sonrisas y momentos agradables a muchos!

Anuncios

Comentarios en: "Cadena de favores" (1)

  1. ¡Qué bonito este post! Es un placer leer este tipo de historias reales sobre gente normal y corriente que hace pequeñas hazañas en su vida cotidiana. Yo también creo que hay mucha gente buena en el mundo y que la bondad no tiene sexo ni nacionalidad. Un saludo, Joselyn

    Me gusta

Gracias por tus comentarios.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: