El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

De retiro familiar

El fin de semana tuve la opotunidad de vivir una experiencia diferente: por primera vez asistí a un retiro en Alemania y fue familiar, algo que tampoco conocía ni siquiera en México.

Como saben, pertenecemos a la comunidad católica de nuestra ciudad, que aunque no es muy numerosa, últimamente busca organizar más actividades para chicos y grandes, jóvenes, familias y parejas.
Una amiga que había asistido al retiro el año pasado, me animó a inscribirme. Así lo hicimos, anotamos la fecha en nuestro calendario y mas rápido de lo pensado se llegó el día indicado. Empacamos nuestras cosas y manejamos las dos horas de camino para llegar a nuestro destino: un castillo pequeño adaptado como casa de retiros.

En Monterrey asistí a varios retiros, los primeros que recuerdo en la secundaria. El instituto era del Opus Dei y los retiros se realizaban en una casa de dicho grupo religioso. En la preparatoria tambien asistí a retiros que se realizaban en un lugar especial a las afueras de la ciudad. Sólo una ocasión había dormido en un castillo, fue en mi primer viaje a Europa donde nos hospedamos en un castillo adaptado como hostal en Francia.

El castillo donde se realizó el retiro familiar no es como el de Cenicienta o todos esos que conocemos de los cuentos de hadas, despues de leer la historia del castillo en una habitación adaptada como museo en el sótano y saber que fue orfanatorio, más bien es de esos castillos de películas con historias de terror donde encerraban a los niños en el ático o los obligaban a limpiar pisos y ventanas.

El retiro fue organizado por la nueva dirigente de la parroquia, aunque el retiro se ha hecho en el mismo lugar por más de 8 años. Junto con nuestra familia, se inscribieron otras cinco, dos de ellas sin papá por cuestiones de trabajo. En total, 16 niños/jóvenes de 1 a 17 años.

Como escribí anteriormente, el castillo (Schloss Dreilützlow) está adaptado como casa de retiros, seminarios o excursiones escolares. Cuenta con 26 habitaciones con 95 camas, bastante rústicas sin televisión ni teléfono. Además tiene una cafetería donde se sirven las 3 comidas (incluídas en el costo de la habitación), biblioteca, jardín, capilla, salón deportivo, un cuarto de televisión, la habitación de cuentos (decorada con diferentes temas infantiles), salones de conferencias, jardín, museo en el sótano y las dos atracciones más importantes: el ático decorado como la habitación del fantasma Dieter, y un pasillo de terror en el sótano (sólo porque no tiene luz).

Ático
Nuestra habitación
Sótano de terror
Salón de cuentos
Museo

El retiro empezó el viernes por la noche con la cena a las 6:30 de la tarde, después de que llegaron todos los asistentes. El menú: Pan con embutidos y quesos, ensaladas y para tomar: café, té o agua. Después pasamos al salón donde se llevarían a cabo todas las pláticas y actividades, y se dio la bienvenida formal y se realizó una pequeña dinámica. A las 9 se acostaron todos los niños en sus respectivas habitaciones y los adultos nos reunimos en un pasillo para tomar algo y platicar de todo un poco.

El tema del retiro fue “Rituales de antes y ahora”, que abordamos a profundidad el sábado por la mañana después del desayuno. Los niños y jóvenes hicieron actividades aparte con el mismo tema. A mediodía comimos pasta con salsa boloñesa, y por la tarde nos fuimos a un pueblo cercano a dar un paseo por el bosque/lago. Por mi reciente operación, yo preferí esperarlos en la cafetería del lugar. Tardaron dos horas, tiempo en el que algunos se bañaron en el lago y otros exploraron el bosque a sus anchas. La idea era disfrutar ese tiempo como los caracoles: con calma y sin prisa.

Lago en Lassahn

Después de la cena (mismo menú del día anterior) hicimos una fogata en el jardín. Cantamos, asamos malvaviscos, y disfrutamos de una noche despejada y estrellada a 15 grados. Espectacular! Luego los adultos repetimos la reunión del día anterior con vinito y botanas hasta la medianoche.

Por último el domingo, después de desayunar participamos en una celebración eclesiástica (no propiamente misa porque no había sacerdote) en la capilla del castillo. Casi todos leímos algún texto y cantamos diversos temas con acompañamiento de órgano y flauta. Al mediodía comimos carne de puerco, papas y col rojo y nos despedimos para tomar nuestro camino de regreso a casa.

En nuestro caso nos desviamos a Schwerin, una ciudad hermosa con un castillo de cuentos de hadas. Este castillo es usado como edificio de gobierno, pero el jardín está abierto al público y disfrutamos de una linda caminata con casi 25 grados, talvez el último día cálido del año.

Fue un fin de semana muy lindo, con un poco de todo: espiritualidad, aventura, historia, juegos, naturaleza, convivencia con familia y amigos, y mucha diversión. En el camino de regreso, las niñas preguntaron si podemos volver el próximo año. Y creo que este retiro se convertirá en un ritual anual en nuestra familia! Así que a esperar el próximo!

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Comentarios en: "De retiro familiar" (2)

  1. Buen dia. Que tan fácil o difícil es poner un negocio allá siendo mexicano. Gracias

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  2. Saludos desde Gran Canaria

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