El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Aventura en hospital al 2×1

Hace un par de semanas siguiendo el consejo de mi ginecóloga, decidí terminar con los dolores menstruales y los sangrados abundantes con una histerectomía programada. La fecha elegida fue el 29 de agosto, casi al final de las vacaciones de verano pero no fue posible antes porque los doctores estaban de vacaciones.

Se llegó el viernes, y a la hora programada me llevó mi marido al hospital en ayunas. No había habitación y tuve que esperar casi 1 hora, hasta que me pasaron a un cuarto para dejar mis cosas y prepararme para la OP. En Alemania, los parientes normalmente no se quedan durante la operación en el hospital, así que cuando volviera en sí y estuviera en mi cuarto llamaría a Tom para informar como había salido todo.

A continuación les cuento mi aventurita en el hospital que no fue tan sencilla como se esperaba, pero que al menos no fue tan larga como la de la bacteria de mi marido del año pasado.

Día 1. Histerectomía- Operación 1 a las 12 del mediodía. Por mis anteriores dos cesáreas, el doctor eliminó la idea de una endoscopia y me abrieron la misma herida una vez más. Los tejidos cicatrizan y todo se combina en una sola cosa, así que no pudieron evitar rasgar la vejiga que tuvieron que coser y por lo mismo mantenerla en observación después de la operación. Al despertar de la anestesia general , estuve algunas horas en un cuarto especial donde te están revisando hasta que ya estas del todo despierto para mandarte a tu habitación. Eso sucedió a eso de las 6 de la tarde. Al poco rato llegó Tom con las niñas a visitarme y pasé una noche regular. Cabe mencionar que aquí nadie se queda en el cuarto con los pacientes. En esta ocasión me asignaron una habitación de dos pacientes y con baño, hay otras habitaciones para tres pacientes y tienen que usar un baño en el pasillo.

Día 2. Empecé el día con presión alta, algo inusual para mí y no aguantaba el oído derecho. A media mañana me revisó un otorrino y dijo que podía ser por la anestesia o por la presión alta, me dio unas gotas y me recomendó ver un especialista cuando saliera del hospital. Durante el día recibí diversas visitas y a mediodía vinieron las niñas con Tom. Por la tarde empezó a taparse el catéter de la orina que me habían dejado después de la operación con pequeños coagulos y me lo cambiaron por otro que drenaba continuamente la vejiga con agua. Todo el tiempo salía el agua roja y así pasé otra noche regular.

Día 3. En los hospitales alemanes los fines de semana es como los días festivos, poco personal y tratan de programar todo para el siguiente lunes. Pero por azares del destino, este domingo estaba de guardia una doctora peruana que empezó a preocuparse por mi vejiga. Me hicieron un eco por la mañana y detectaron una capa gruesa de sangre coagulada debajo de la herida. Me pusieron en ayunas por si tenían que operarme y me sacaron sangre por la mañana y por la tarde. A las 6 de la tarde el doctor jefe de la estación levantó el ayuno y tomé una sopa caliente para matar el hambre y tratar de eliminar un dolor de cabeza que me estaba matando.  A las 8 de la noche me volvieron a sacar sangre y me dispuse a dormir porque me sentía muy mal y débil. Media hora después la doctora peruana me despertó para decirme que tenían malas noticias y que era necesaria una operación de emergencia (2). Al ratito vino la anestesióloga y me dijo que habría riesgos porque había cenado. Osea gracias! A duras penas alcancé a avisarle a Tom y a mis papás de los planes, cuando ya me estaban preparando para mandarme a cirugía. La operación fue poco después de las 9 de la noche y a las 2 y media de la mañana ya estaba en el cuarto de nuevo, donde traté de descansar.

Día 4. Apenas amaneciendo me visitó el doctor que me operó para decirme que habían sacado dos coagulos del tamaño de sus puños y que los ovarios estaban sangrando, por eso la hemorragia. También tuvieron que ponerme dos transfusiones. Mmmm, menos mal no me morí desangrada y de hoy en adelante daré gracias a Dios por esta oportunidad de seguir viva. Al poco rato llegó la anestesióloga para decirme que habían tenido problemas para entubarme (ya había notado la garganta desecha y la nariz inflamada) y que a partir de ahora tengo que llevar una identificación especial en la bolsa para que sepan cómo entubarme sin problemas.

No podía comer sin dolor y hablar, muy poco. Eso me duró un par de días y lo peor era sentir cositas en la garganta porque no podía toser sin que me doliera la cicatriz.

Día 5. De la segunda operación (día 3) me dejaron 2 drenajes de sangre y uno de agua, además del cateter de la orina. Parecía pulpo andando, pero gracias a Dios al final del día me retiraron dos de los drenajes.

Cabe mencionar que todos estos días pedí bata de hospital porque era imposible ponerme pantalones y no había día en que no cayera una gotita de sangre por aquí o algo mas por allá, así que lo mejor era andar en bata celeste de hospital, nada ‘chic’  pero muy práctico.

Día 6.  Tempranito me avisaron que tenían que cambiarme de habitación, ya que estaba en un cuarto de traumatología, sección que comparte piso con ginecología. Ni hablar, dejé a mi compañera de cuarto y me llevaron a otro que compartí en los siguientes días con dos pacientes diferentes.

Desde el día 4 recibí la visita de una fisioterapeuta que me enseñó ejercicios para una mejor recuperación y en este día fui paciente de un estudiante de fisioterapia para su examen práctico. Fue muy interesante porque recibí mas de media hora de ejercicios y consejos 😉

Día 7. Me retiraron el último drenaje. Y volví a ser paciente de otra estudiante de fisioterapia. Por la tarde, mi marido trajo a las niñas después de 4 días de no verlas. Me contaron sus aventuras en el campamento de verano donde habían estado y se alegraron de verme.

 

Día 8. Dieron de alta a mi compañera de cuarto y llegó la cuarta vecina en una semana. 

Día 10. Me quitaron la mitad de las grapas de la cicatriz. Domingo de muchas visitas y obviamente ya estaba mucho mejor a una semana de la operación. Sólo el cateter molestaba al caminar, pero prácticamente ya estaba lista para irme a casa.

Día 11. Revisión de funcionalidad de vejiga con contraste, todo esta bien así que retiran el cateter y mandan muestra de orina al laboratorio para checar que no haya bacterias. Me quitan el resto de grapas de la cicatriz. Noto que tengo que ir más seguido al baño, pues al parecer la vejiga se acostumbró al cateter y se siente llena con medio vaso de agua. Durante la noche tuve que levantarme varias veces al baño también, costumbre que no conocía y que espero sea temporal 😦

Día 12. Revisión general con ecografía para confirmar que todo esté en su lugar. No encontraron bacterias en la orina y me dan de alta! Antes de las 10 de la mañana ya estaba nuevamente en casa, donde me esperaban mis hijas que disfrutan sus últimos días de vacaciones escolares. Me recomendaron tomar pastillas con hierro porque mi sangre tiene todavía algunas deficiencias e ibuprofeno/paracetamol en caso de tener dolor.

Y espero aquí termine la aventurita y comience una recuperación lenta pero sin más complicaciones. El doctor recomendó 6 semanas de tranquilidad: no puedo hacer quehacer pesado, ni levantar cosas pesadas, ni hacer grandes esfuerzos. Del trabajo, todo dependerá de cómo me vaya sintiendo pero son pocas horas a la semana que puedo hacer sentada y sin mucho esfuerzo físico.

Gracias a Dios puedo ahora escribir mi historia y como lección aprendida, queda claro que no me vuelvo a operar en viernes en un hospital alemán. No critico a los médicos que pueden tener errores como cualquier humano y sé que cualquier operación implica riesgos, pero no puedo aceptar la pasividad de los fines de semanas y la tardanza con la que se toman decisiones al haber poco personal. A quién le cuento mi historia se sorprende que me hayan operado en domingo por la noche, cosa que sólo indica la seriedad de las complicaciones presentadas que no podían esperar al lunes.

Ahora sí a dejarme consentir y a recuperarme al 100% que ya tengo viaje planeado para Noviembre y tengo que estar en forma! 

Anuncios

Comentarios en: "Aventura en hospital al 2×1" (3)

  1. QUE BUENO QUE TE ENCUENTRAS BIEN…¡VAYA SUSTO!!!; A CUIDARSE, Y DESCANSAR. GRACIAS POR PUBLICAR.
    SALUDOS
    ANA CECILIA

    Me gusta

  2. Vaya susto el que has pasado!!!!
    Pero afortunadamente todo ha salido bien. Como bien dices a dejarte consentir y así, con tanto amor, podrás recuperarte mucho más pronto. Y a seguir las indicaciones del médico.
    Te envío un caluroso abrazo y un agradecimiento por compartir tantas cosas maravillosas.

    Saludos.
    Elena.

    Me gusta

  3. […] mi baúl de los recuerdos y una experiencia más que confirma lo que ya había escrito antes cuando me retiraron la matriz: que es de muy mala suerte enfermarse en viernes o en fin de semana. No se porque esta vez dejé […]

    Me gusta

Gracias por tus comentarios.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: