El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Madrina de un ángel

Rosa tiene poco más de 6 meses y hoy ha recibido el sacramento del bautismo en la ciudad de Heigenbrücken, cerca de Frankfurt en Alemania. Rosa es risueña y tranquila, el color de sus ojos aún no se define, pero tiende a ser café oscuro como los de su hermano y su mamá. Su papá y su hermana los tienen azul claro. Rosa tiene la tez blanca y el cabello castaño, y a pesar de haber nacido unas semanas antes de lo planeado, tiene buen peso y tamaño.

Rosa no es una bebé normal, ya que tiene los ojos rasgados, las manitas pequeñas, tiende a sacar la lengua y tiene un cromosoma de más en sus genes. Ella es una bebé especial y sus características corresponden al llamado síndrome Down, por aquello del científico que halló el común denominador en esos niños “diferentes”.
La madre de Rosa es mi mejor amiga alemana, es una mujer extraordinaria que siempre está dispuesta a ayudar a quien lo necesite, es alegre y optimista, es ayudante de dentista aunque no ejerce desde que se convirtió en madre hace casi 12 años y el pasado febrero cumplió 42 años. Yo la conocí hace 7 años, antes de que fuera mamá por 2da vez y desde entonces además de ser vecinas somos buenas amigas.
Su tercer embarazo me tomó por sorpresa y estuve a su lado cuando los diagnósticos no fueron del todo positivos. No quiso arriesgarse a la prueba de líquido amniótico para confirmar o descartar el síndrome Down de su bebé, lo tendría de igual forma a diferencia del 90% de madres alemanas que deciden interrumpirlo al confirmar dicha “discapacidad”.
Rosa decidió nacer antes de tiempo y por complicaciones en su estómago tuvo que someterse a una operación y convalecer 3 semanas en un hospital infantil en Hamburgo. El diagnóstico fue confirmado y a pesar del shock, poco a poco fuimos aceptando su cromosoma de más.
Después de las complicaciones al alimentarla, vinieron las primeras sesiones de fisioterapia. Va despacito en su desarrollo, pero siempre haciendo progresos. Rosa sonríe la mayor parte del tiempo y roba el corazón de cualquiea que la conoce.
Hace unos meses, su mamá me preguntó si quería ser su madrina de bautizo, honor que acepté inmediatamente y que me unirá a este ángel terrenal de manera especial.
Su mamá es una guerrera, fuerte y optimista que hará de Rosa una niña y mujer independiente y segura de sí misma, de eso estoy segura. Yo estaré a su lado para apoyarla y lograrlo!
No conozco muchas personas con este síndrome, y en Alemania a ninguna, así que he empezado a informarme y a leer al respecto. Las terapias, la inclusión y la calidad de vida de niños como Rosa son mucho mejores que hace algunas décadas, y confío en que a pesar de sus limitantes llegue muy lejos.
No he elegido el título de esta entrada sin razón, en mi opinión muy personal las personas con síndrome Down son ángeles en la tierra que no conocen la maldad y viven en un mundo sincero, alegre y fraternal. Son optimistas, no piensan mal, ni envidian, ven el lado positivo de las cosas y personas y no pelean. Así que me alegro que Dios haya puesto a Rosa en mi camino para nunca perder de vista el lado bueno de la vida!

Con mi ahijada Rosa
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