El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para marzo 18, 2014

Un invierno sin nieve

El año pasado (2013) estuvo lleno de récords en el tema del clima alemán. En aquel entonces iba a escribir una entrada sobre ellos, pero luego volvía a oír de otro récord y finalmente se me pasó el año y no  escribí nada al respecto.

2013 tuvo los siguientes récords:
– El invierno más oscuro… En Hamburgo se contaron sólo 83 horas de sol de Diciembre a Febrero!
– El marzo más frío… Con las temperaturas más bajas en los últimos 120 años
– El mayo más lluvioso… Llovió 3 veces más de lo normal
– El julio más seco… El más desde que miden el clima
– Y en octubre y diciembre hubo dos tormentas históricas (Christian y Xaver) que arrasaron con ciudades enteras y causaron la muerte a varias personas.

Así o más loco? Y desgraciadamente no sólo el clima esta loco en Alemania sino en todo el mundo! Definitivamente nos estamos acabando el mundo y no dudo que el fin del mundo esté cerca, no con un asteroide o meteorito, sino a causa del mal uso de la naturaleza 😦

En fin, parece que este año empieza a acumular sus propios récords y ya tenemos el primero: un invierno que pareció más otoño o primavera con temperaturas hasta de 20 grados en el sur de Alemania y con tan poquita nieve que los trineos y patines de hielo se quedaron guardados.

Yo no me quejo mucho porque el invierno no es mi estación favorita. Yo feliz de no tenerme que arropar tanto y de no tener que quitar la nieve de la entrada. Pero estoy consciente que para los animales y las plantas, esto parece una mala broma.

Pasado mañana se termina oficialmente el “invierno” y aunque todavía podría nevar en Abril, no se comparará con algunos de mis peores inviernos aquí. Puedo sobrevivir con un par de centímetros de nieve más y otro par de días con tempertuas bajo cero.

Los jardines y las calles ya están llenas de “Osterglocken” (campanas de Pascua)

o narcisos amarillos, una de mis flores favoritas en esta temporada. Hay también blancos y sólo duran una o dos semanas en el paisaje.

Nuestro jardín tambien se ha pintado de colores con las primeras flores de la primavera: Schneeglöckchen (campanitas de nieve) y
Krokusse.

Así que a darle la bienvenida oficial a una de mis estaciones favoritas: la primavera! Que en Alemania es sinónimo de esperanza, de renacer y de florecer! Los árboles que no tienen ni una sóla hoja en una semana estarán llenos de brotes y flores! Los tulipanes compenzarán a salir en cada rincón y miles de flores decorarán patios y jardines!

Viva la primavera!!!

¿Y hoy con quien vas a jugar?

Cómo quisiera volver a ser niña y vivir en Alemania! Aquí l@s niñ@s juegan mucho y disfrutan la infancia entre amigos, juegos y manualidades. Bueno, me refiero a la etapa de jardín de niños y primaria, ya a partir de 5to he escuchado que las cosas cambian.

Desde que buscamos una casa para vivir al año de casados, una de nuestras prioridades era que el barrio tuviera un jardín de niños y una escuela cerca. En ese entonces todavía no teníamos hijos, pero había planes de mínimo tener dos, así que además del precio y la ubicación, la cercanía a la escuela era un factor importante.

Compramos una casa en un barrio residencial, donde no hay supermercado ni farmacia. Pero tenemos una panadería (con algunos productos básicos), correos, un banco, una estación de bomberos, un salón de reuniones, un pabellón deportivo, un “bed and breakfast” y lo que buscábamos: un jardín de niños al lado de una escuela primaria.

Las niñas llegaron dos años después, con 18 meses de diferencia. Cuando la mayor cumplió dos años, comencé a ir a lo que llaman aquí “Krabbelgruppe” (grupo de gateo) en el salón de reuniones del barrio/pueblo. Era una vez por semana, dos horas por la mañana, donde madres toman café mientras los niños juegan en la alfombra con legos, a la cocinita o con pelotas. Era muy práctico, porque podía irme caminando con la pequeña en la carreola y la mayor en su triciclo, así estuviera lloviendo o nevando.

Al poco tiempo, Victoria entró al jardín de niños que queda prácticamente a cuadra y media de la casa. La rutina diaria incluía llevarla por la mañana a pie o en bicicleta, y recogerla a mediodía de igual forma. Al año siguiente Catalina entró al mismo jardín de niños, en otro grupo pero con el mismo horario. Mi rutina consecutiva por 4 años fue ir dos veces al día al kinder. A veces de ahí me iba a los aerobics que ofrecían en el pabellón deportivo o me iba en bicicleta a hacer ejercicio paseando por el pueblo.

Fue una etapa que disfruté mucho. Nada de filas en el coche para recoger a las niñas, ni problemas para estacionarme si acaso iba en coche a la vuelta del trabajo. Como es costumbre, el jardín de niños sólo consiste en jugar así que no hay tareas ni pendientes por hacer por las tardes. Así que comenzaron las “citas” con las amiguitas.

Dichas “citas” consisten en ir a jugar a la casa de una amiguita aproximadamente de 3 a 6 de la tarde. Se les organiza alguna manualidad, se les dan colores para jugar y meriendan galletas o fruta. Al principio desconocía esta costumbre, pero poco a poco fueron más y más las citas que ya era raro cuando no jugaban con alguna amiguita por la tarde.

Algunas veces tocaba en casa, otras tenía que llevarlas a la casa de las amiguitas. Pero como todas viven en el pueblo, las distancias se recorren fácilmente a pie o en bicicleta.

Tres años de jardín de niños se pasaron volando y llegó el momento en que la mayor entró a la escuela primaria. Los cambios drásticos consistieron en que ella se iba con una vecinita y ya no era necesaria mi compañía. El horario es más estricto: de 8 a 11:40 am (con opción de que se queden hasta las 12:50 con una tutora a jugar). Se incorporaron las tareas a las tardes de juego, pero nada que ver a las tareas de las escuelas de México. En primer año sólo les dejaban una tarea (de Mate o de alemán) y ahora en tercero, siempre dos pero no pasan de 1 hora. Así que la tarde sigue siendo larga y las “citas” con las amiguitas siguen en la agenda.

Desde hace años, la mayor va a clases de ballet una vez por semana y la menor a clases de música. En algún tiempo fueron a clases de manualidades o de natación, pero nunca más de dos clases por semana por niña. Así que practicamente tienen tres tardes sin compromiso que pueden quedar de verse con una amiguita o incluso con dos.

La mayor ventaja de que estén en la escuela del barrio es que ahora pueden irse caminando o en bicicleta a las casas de sus amiguitas. Sólo cuando oscurece temprano en invierno, voy a recogerlas.
En un momento pensamos en cambiarlas a una escuela Montessori que queda a 20 minutos en coche. El sistema me pareció interesante y de mejor nivel que la escuela pequeña del pueblo, pero el hecho de sacarlas de su círculo de amigas y el manejar dos veces diariamente fueron argumentos de peso para desechar la idea rápidamente.

Ahora ya no tengo que preguntar a las mamás a la salida del kinder si sus hijas tienen tiempo para jugar por la tarde, las niñas se ponen de acuerdo solas y yo sólo les pregunto a mediodía “Y hoy, ¿con quién van a jugar?”. Se van ellas solas o las amiguitas llegan solas aquí, juegan afuera o adentro, meriendan, pintan o se entretienen con la consola Wii y a las seis cada quien se va para su casa. Es tan práctico y tan relajado!

No tengo que conducir a casa de nadie, ni preocuparme por si mis hijas se pierden en el camino. Ellas mismas se apuran a hacer sus deberes para estar libres a las 3 y encontrarse con sus amiguitas para pasar la tarde. Y eso es 3 o 4 veces por semana. Incluso algunas veces quieren jugar los fines de semana, pero la regla de esta casa es que sábados y domingos son para la familia y para otro tipo de actividades.

El próximo año la mayor entra a 5to año (secundaria) y tendrá que irse solita en autobús a la escuela. Ya veremos cómo cambia la rutina, si hay nuevas amiguitas que no vivan en el barrio y si los deberes son tantos como dicen, que poco tiempo tendrán para encontrarse como acostumbran. Mientras sigo disfrutando de esta etapa tan bella y preguntando “¿Con quién vas a jugar hoy?”!

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