El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para enero 31, 2014

Primeras calificaciones

El día esperado llegó… las primeras calificaciones escolares de Victoria!
No es que tuviera pendiente por sus calificaciones, gracias a Dios es una niña aplicada y responsable, más que todo es un momento histórico porque llevaba varios años esperándolas.

A diferencia de México, los primeros dos años de primaria (al menos en la escuela de nuestro barrio) no se tienen exámenes, y si tienen algunas evaluaciones no se califican: sólo se les pone el número de errores y se les marca una carita alegre, neutral o triste. Y al final de cada semestre, en Enero y en Julio se les entrega un reporte escrito de las aptitudes y habilidades del niño. Sólo palabras, nada de calificaciones.

Los reportes semestrales estan separados por materia, y dicen cosas como “el niño domina los números hasta el 100, puede sumar y restar sin dificultad” o “el niño trabaja bien en equipo, es disciplinado y sigue las reglas sin problema”. Como padre te das una idea si el niño va bien o mal, pero no hay calificaciones. Curiosamente aún sin calificaciones hay niños que repiten primero y segundo año de primaria.

Así que en tercer año empiezan los exámenes, casi siempre al final de un tema y no duran más de 1 hora, y ahora sí se los califican. Las calificaciones en toda Alemania son del 1 al 6 y tienen el siguiente equivalente a nuestro sistema decimal:

100 – 95 — > 1 (muy bien)
95 -81  –> 2 (bien)
81- 66  –> 3 (satisfactorio)
66 – 51 –> 4 (suficiente)
51 – 26 –> 5 (insuficiente) 
abajo de 26 –> 6 (muy mal!)

Así que pueden observar que lograr un 1 es bastante difícil, y muy desproporcionado con el 2 que abarca 14 puntos decimales o el 3 con 16 puntos.
Victoria tiene en tercer año 8 materias y en todas obtuvo un 2. También tiene inglés como asignatura pero no se califica todavía. Además se incluye un reporte escrito donde por primera vez no se hizo mención de timidez o falta de participación, lo cual nos tiene muy contentos! Por el contrario, el reporte resalta su buena integración en la clase y su dedicación en todas las materias.

El reporte de Catalina también fue positivo con algunos puntos a mejorar como la limpieza en la escritura y la rápidez en las restas. Fuera de eso es una niña participativa y alegre, que sigue las reglas y ayuda a sus compañeros.

Esto de las calificaciones apenas empieza… tienen toda una vida por delante donde los números del 1 al 6 jugaran un papel importante en su educación escolar. Gracias a Dios en primaria todavía no hay estrés y los exámenes son bastante sencillos (comparados con los semestrales de México). Así que a seguir disfrutando de la primaria que aquí sólo abarca hasta el 4to año, ya en 5to es otra historia que les contaré en su momento…

Un punto de encuentro muy internacional

Hace justo 6 años que me armé de valor y asistí por primera vez al desayuno internacional de Steinkirchen. Digo que me armé de valor, porque tenía a las dos princesas de 3 y 1 año respectivamente y después de muchos meses de ver el anuncio del desayuno, me decidí a asistir y ver si eran sólo “turcas” las asistentes o había mujeres de otras nacionalidades.

Cual no sería mi sorpresa cuando conocí a la organizadora, Susanne una alemana de cincuenta y tantos años, muy abierta y dedicada en cuerpo y alma a las migrantes que llegan a “Altes Land”… una región agrícola muy cerrada y conservadora. Además de Susanne, estaban más de 20 mujeres de muchos países del mundo platicando y desayunando como si se conocieran de toda la vida.

Con Susanne

Desde ese día, decidí hacer del desayuno internacional, una cita mensual en mi calendario con amigas y conocidas de todo el mundo. Pocas veces he faltado y a 6 años de asistir cada mes, ya soy una veterana que conoce a muchas de las asistentes pero que sigue conociendo a las “nuevas”.

La idea de Susanne nació hace 10 años cuando a través de su mejor amiga Lolla (egipcia) se dio cuenta de lo difícil que era para una extranjera hacer amistad con los alemanes y de lo importante que era que conociera a otras personas con sus mismas inquietudes y problemas. Primero se empezaron a reunir en su casa y al llegar a una veintena, decidió pedir permiso en un salón comunitario para las reuniones mensuales.

Qué rico!

Se fue pasando la voz, y hoy en día el “Desayuno Internacional” es una institución con página de internet, posters y video en televisión. Además este desayuno fue base para que otras ciudades copiaran la idea y se instituyeran “puntos de encuentro” para migrantes de todo el mundo.

Cabe aclarar que no sólo somos extranjeras, también hay muchas alemanas interesadas en las distintas culturas del mundo que aprovechan cada reunión para conocer mujeres interesantes y probar platillos internacionales.
Porque la idea del desayuno es que cada persona lleve algo para compartir, y lo ideal es que se lleve algo típico del país de uno. El buffet siempre es distinto, colorido y muy sabroso!

Entre mis mejores amigas del desayuno esta una rusa, unas filipinas, un par de africanas, otro par de alemanas y las latinas! Como toda amistad, ya no sólo nos vemos en el desayuno de cada mes, sino que vamos al cine juntas, nos reunimos para los cumpleaños, organizamos días de campo y participamos en el “día internacional de la mujer” o en otros eventos similares.

Viva la amistad!

Doy gracias a Dios y a mi buena suerte de haber puesto a Susanne en mi camino, ya que nunca me he sentido sola en esta pequeña ciudad, y he conocido gente maravillosa que ha hecho de mi vida en Alemania una aventura “multi-culti”. Hace unos meses vi unos cortos de una película mexicano-alemana que se llama “Guten Tag, Ramón” y ahí se ve como una señora ayuda a Ramón a salir adelante cuando se le presentan muchos problemas en Alemania y la llama su ángel de la guarda. Susanne es mi ángel y espero que todos los que llegan a un país nuevo encuentren a su ángel, porque la vida da un giro positivo y facilita nuestra integración y adaptación! Lo digo por experiencia 🙂

Desapego familiar

Llevo más de una década en Alemania, y una de las cosas a las que todavía no me acostumbro es a la falta de unidad familiar. No puedo llamarla desunión porque realmente existe la familia como célula de la sociedad alemana, así que he buscado un nombre más adecuado y he decidido llamarlo desapego familiar.

La sociedad alemana es muy distinta a la mexicana, eso no es nada nuevo. Lo interesante es observar como la unión familiar es distinta en cada etapa por la que va pasando la familia a lo largo de la vida. Trataré de explicarlo con diversos ejemplos:
Cuando los hijos son pequeños, los padres al igual que en México se desviven por ellos. Incluso he tenido la oportunidad de conocer muchísimas madres sobreprotectoras que no dejan a sus hijos solos ni por un minuto. Hay muchos casos de hijos únicos, donde los padres tratan a sus hijos como verdaderos tesoros. 
Los niños son inscritos en cursos de todo tipo, desde deportes hasta actividades artísticas como música y baile. Los padres ayudan a realizar las tareas escolares, y en muchos casos contratan profesores particulares para ayudarlos. Las familias jóvenes acostumbran tomar vacaciones en hoteles apropiados para la edad de los niños y los fines de semana son dedicados a actividades familiares.
En muchos casos, los abuelos que viven cerca puede encargarse de cuidarlos algunos días en la semana o en fin de semana.
Las familias en Alemania no son tan grandes como en México así que no se observan ese tipo de reuniones donde primos y primas, tíos y tías bailan y conviven para celebrar un cumpleaños, primera comunión o bautizo. Pero sin lugar a dudas, la Pascua y la navidad se celebrarán con la pequeña familia con la que se cuente.
Después viene la adolescencia, donde los padres comienzan a dar un poco más de independencia a los hijos. Son responsables de sus tareas, salen a menudo con amigos, y comienzan a estudiar para tramitar la licencia de manejo. Hasta ahí todo va bien.
Pero curiosamente al cumplir los 16 años, la relación padre e hijo prácticamente desaparece. No me refiero sólo al ámbito económico, ya que en muchos casos siguen dependiendo de los padres para pagar un apartamento o un coche. Me refiero más bien a la relación interpersonal, donde los hijos se convierten en entes completamente independientes de los padres y la comunicación es prácticamente nula.
Y ahí empieza el distanciamiento… Al llegar a la edad adulta es decir a partir de los 20 años será difícil encontrar padres que tengan una comunicación continua con sus hijos. Obviamente hablaran a menudo y sabrán cómo están o que hacen de sus vidas, pero no interferirán en sus decisiones a mediano o largo plazo, ni conocerán sus planes ni estarán al tanto de sus relaciones sentimentales.
Conozco varios casos de madres que no se atreven siquiera preguntar a los hijos si en sus planes está casarse después de haber tenido un hijo. Muchos padres ayudan en la mudanza, pero pocos saben sobre los logros profesionales de los hijos. Muchos temas se convierten en tabú y simplemente respetan esa independencia sin preguntar.
Y así pasan los años, hasta que los padres llegan a la edad de jubilarse. La comunicación con los hijos practicamente no existe y es tarde para comenzarla de nuevo. Y entonces vienen las decisiones difíciles a la hora de una enfermedad o la viudez. Los padres no se atreven a pedir ayuda y los hijos se preocupan poco por el futuro de los padres.
No sólo los asilos se encuentren llenos de viejos que no tienen visitas regulares, sino también en casas particulares los días pasan y los viejos se aburren solos. Influye mucho también la movilidad de las familias, ya que pocas veces los hijos se quedan en la misma ciudad donde nacieron y las distancias a veces son muy grandes para visitarse continuamente.

Otro lugar donde observo con sorpresa y tristeza ese desapego familiar es en los hospitales. Desde que llegué y tuve mi primer problema de salud (una piedra en el riñón) me asusté al conocer que nadie se queda en el hospital con el enfermo durante la noche. Recién paridas, después de una cirugía o con una enfermedad grave, los pacientes se quedan durante la noche solitos o acompañados de otros pacientes si comparten habitación, y las visitas tienen horarios limitados.

Y no es sólo que los familiares no duermen en el hospital, tampoco están amontonados en la sala de espera durante una operación ni se ven habitaciones llenas para conocer al recién nacido. Como claro ejemplo puedo mencionar a la abuela de Tom que tuvo que ser operada de la cadera y mi suegra en su casa mientras la operaban… a la hora de la visita fue a ver cómo había salido todo. Y recientemente visité a una amiga cuya bebé fue operada a las dos semanas de nacida, y en el hospital infantil había muchos bebés solitos, cuyos padres los visitan un par de horas al día y no necesariamente a diario.

Es una cuestión cultural que el alemán ha aprendido desde pequeño, en México hemos estado acompañados en el hospital siempre y nos ha tocado acompañar a familiares en situaciones difíciles. No se puede juzgar ni criticar algo que “así es” y siempre ha sido “así”. Los alemanes se sorprenden de los turcos que visitan en grupo los hospitales y llevan comida para un ejército. Son costumbres diferentes, y así hay que seguirlas.

Pero eso no disminuye mi asombro ni me hará aceptar esa costumbre como propia. Me quedo y me he quedado sola en el hospital más de una vez, pues no puedo romper reglas… pero me queda claro que trataré de educar a mis hijas para que no caigamos en ese “desapego” y poco les importe la salud de sus padres o abuelos. Intento día con día de inculcar el valor de la unión familiar y que ésta perdure hasta la vejez, independientemente de estar cerca o lejos. Muchas veces una llamada, una carta o una corta visita puede ser suficiente para sentirnos unidos y amados.

Como en muchos otros temas y aspectos culturales, confío en que la globalización y la llegada de más migrantes a este país, cambie poco a poco ese “desapego”, esa “frialdad” o esa falta de interés por los demás. En nuestras manos está conservar nuestras tradiciones en tierras lejanas y talvez algún día los europeos sean más latinos 🙂

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