El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Archivo para noviembre 4, 2013

Inculcando mis tradiciones en tierras extranjeras…

Con nuestra reciente participación en un segmento de Plaza Sesamo Alemania donde se muestra la tradición mexicana del Día de los Muertos, surgió en diversos grupos de mexicanas el tema de cómo se inculcan las tradiciones de nuestro país de origen a los hijos cuando se vive en un país extranjero.
Definitivamente no es algo sencillo, pues se puede decir que nadamos en contra de la corriente. La televisión, los amigos, la escuela, los abuelos paternos y el entorno general muestran diariamente las tradiciones del país donde se vive, así que tratar de enseñar algo completamente desconocido y diferente, muchas veces cuesta trabajo, tiempo, dinero, esfuerzo y valor!

Mucha gente pregunta a los padres de hijos biculturales, si éstos son mas de X nacionalidad o de Y nacionalidad. En mi caso, si mis hijas son más mexicanas o más alemanas? Mi respuesta es: son tan mexicanas como alemanas, primeramente por sangre, y después porque aman a ambos países de igual manera. El hecho de que hablen español con acento extranjero, no coman dulces con chile y desconozcan las canciones o artistas mexicanos de moda, no las hace ser menos mexicanas. Así como el hecho de tener doble nacionalidad, no las hace menos alemanas.

A continuación les comparto lo que en mi experiencia personal ha servido para hacer de mis hijas ciudadanas mexicanas en toda la extensión de la palabra, aún y cuando viven en Alemania desde que nacieron. Creo que la mayoría de los puntos aplican para cualquier nacionalidad y cualquier país donde se encuentren.

Idioma… Desde que nació mi hija mayor, mi marido y yo decidimos que cada uno le hablaría en su idioma materno, y así ha sido. No voy a decir que es fácil, e incluso mi suegra estaba en contra de tan terrible idea. Pero hace unos meses me confesó que esta feliz de que sus nietas hablen dos idiomas y está de acuerdo conmigo en que es el mejor regalo que les podemos hacer. Lo que dicen libros y expertos es que una vez elegido el idioma no debe mezclarse con otro, ni hablar en ciertas circunstancias uno y en otras otro. Y eso es lo más difícil! Yo les hablo siempre en español, así esten presentes abuelos, amigas o vecinos. Luego les traduzco a ellos lo que les dije a mis hijas en español. De hecho, mis hijas se ríen y me llaman la atención cuando se me sale alguna palabra en alemán con ellas ya que no estan acostumbradas a que me refiera en ese idioma hacia ellas.
Adicionalmente, trato de que vean documentales, películas o caricaturas en español ya sea en DVDs o recientemente en Youtube o internet. Es importante que escuchen el idioma de otras fuentes y si es posible de otras personas allegadas como amigos o conocidos latinos/españoles 🙂

Lectura… Y como para mí no sólo es importante que entiendan mi idioma materno, me he esforzado en que aprendan también a leer y escribir en español. Algunas personas me consideran bastante estricta porque además de la tarea de la escuela, les pongo a hacer una o dos hojitas de libros de español que me he traído de México. Y además, por la noche desde pequeñas siempre les leía en español, cosa que con el tiempo ha ido desapareciendo ya que ahora ellas mismas leen libros en español antes de dormir.

Eso ya es cuestión de cada quien, pero hasta ahora las niñas no han sufrido ningún trauma y les gusta leer y escribir en español. De hecho en nuestra recientes vacaciones a México vieron las ventajas que tiene el poder hacerlo.

Fiestas… Hay muchas fiestas de nuestro país que no se celebran en Alemania, como por ejemplo el día de la independencia mexicana, el día de muertos, o las fiestas de cumpleaños con piñata. Desde que mis hijas eran pequeñas, he aprendido a hacer piñatas para que nunca falten en esa celebración tan importante para ellas. Las niñas alemanas han aprendido dicha tradición y esperan con ansia cada año la oportunidad de quebrarla y recoger sus dulces.

En cuanto a las fiestas nacionales, siempre he buscado lugares o grupos donde se puedan celebrar. Las embajadas y los círculos mexicanos buscan conservar nuestras tradiciones en diferentes partes del mundo, y Hamburgo no es la excepción. Así que si no hay fiesta programada o no encuentro lugar donde festejar, yo mismo me organizo con un grupo de amigas para hechar el grito, comer tamales el día de la Candelaria, o rosca de reyes el 6 de enero.

Altar de muertos en Hamburgo

Comida… La comida es un elemento primordial en nuestra vida en el extranjero y creo que no soy la única que ha cargado en las maletas latas de frijoles, tortillas, chiles, dulces típicos, y hasta mole para no extrañar nuestros sabores mexicanos. Poco a poco traigo menos productos de México, ya que gracias al internet es más fácil conseguirlos frescos aquí mismo.

Si le preguntan a mis hijas cual es su comida favorita, dirán que los frijoles con huevo, las tortillas de harina y las tostadas. Desde pequeñas incluí estos alimentos en su dieta y es fecha en que ellas mismas los piden para comer o cenar. Claro que cada semana tengo que hacer yo misma las tortillas de harina y poner a cocer frijoles con la receta de mi madre. Pero no importa, ya que es una bendición que mis hijas saboreen estos alimentos y estén orgullosas de sus raíces mexicanas.

Costumbres… Creo que este es uno de los temas más difíciles, porque como nosotras mismas no crecimos en el país donde vivimos ahora es difícil conocer las costumbres que debemos inculcar a nuestros hijos para que sean incluídos en la sociedad.
Algunas costumbres que hay en casa y que no se acostumbran en casas tradicionalmente alemanas son por ejemplo: bañarse todos los días, rezar antes de acostarse, comerse todo y levantar los platos a la hora de la comida, andar con zapatos en toda la casa, usar aretes desde bebés, etc. Y algunas tradiciones que hemos tenido que adoptar son: no celebrar el cumpleaños antes del mero día, quitarse los zapatos en otras casas al entrar, llevar flores cuando me invitan a un desayuno o merienda, cenar a las siete de la noche, etc.

La lista es interminable y ya depende de cada quien adoptar o preservar las costumbres de uno o de otro país, o incluso modificar algunas de nuestro país para que queden mejor en el país donde se vive. La creatividad no tiene límites 🙂

Música… Desde que mis hijas eran bebés les ponía los discos de Cri Cri, luego escucharon a Tatiana y a Parchís. Y actualmente no tienen discos de cantantes mexicanos de su edad, pero a veces escuchamos la radio en Internet o escuchen canciones en español en la radio alemana. Junto con la música obviamente viene el baile, y para mí es muy importante que tengan un poco de ritmo a la hora de bailar así que como buena mexicana nunca falta en casa alguna canción de salsa, mariachi, Shakira o de cantantes populares de mis tiempos.

Sobretodo en Navidad no puede faltar escuchar nuestros lindos villancicos a todas horas y ya van dos ocasiones que mi hija mayor canta «Vamos Pastores» en un mercado de Navidad cerca de casa.

Contacto… Diariamente doy gracias a Dios por el avance que ha tenido la tecnología y que nos permite estar en contacto real con nuestros familiares y amigos en México. Desde que existe el Skype, prácticamente hablamos dos a tres veces por semana en vivo con los abuelos maternos. Y ahora con el FaceTime, he tenido la oportunidad de compartir con mis padres cuando mis hijas tienen algún recital o presentación de baile. Mis hijas preguntan por sus abuelos, tíos y primos muy a menudo y gracias a la tecnología podemos estar cada día más en contacto.

Lo mejor sería viajar tantas veces fuera posible a mi país, pero desgraciadamente los costos cada vez son mayores y será más difícil hacerlo tan a menudo. Así que hay que buscar otras posibilidades para mantener el contacto con nuestras raíces y nuestra familia aunque sea virtual 🙂

Mis padres en Skype TV
Religión… Nací y crecí como católica, me casé como católica y estoy educando mis hijas en la misma religión a pesar de que mi marido no lo es. Para mí la religión es parte de mi cultura mexicana, y como católica me he comprometido a transmitir ese amor a la Guadalupana, al niño Dios, y a la santa misa (aunque aquí sea muy aburrida). Desde pequeñas, mis hijas rezan un padre nuestro, un ave maría y al Angelito de la guarda antes de dormir y bendecimos los alimentos antes de comer. Ambas tienen sus medallitas de la Guadalupana y la recordamos de forma especial el 12 de diciembre.

El año pasado participamos en un calendario de adviento viviente y elegí el día 12. Como actividad cantamos la Guadalupana, a los asistentes les regalé estampitas con la historia de la Virgen y comimos galletitas y ponche a la mexicana.

Refranes, dichos y malas palabras… Como buena mexicana se me salen los dichos y frases de mi mamá o abuela muy a menudo. O no pueden faltar las malas palabras cuando me sacan de quicio o me pasa algo inesperado. Y claro está que mis hijas copian todo lo que escuchan y de repente se les sale alguna palabrota, pero con acento alemán 😉

Decoración, vestidos y accesorios… En una ocasión una alemana me dijo que mi casa no parecía mexicana y me dio mucha risa su comentario. Supongo que esperaba que las paredes estuvieran pintadas de rosa mexicano, tuviera murales como los de Diego Rivera o por lo menos pareciera museo de arte mexicano. Y lamento decepcionar a quien espere eso ya que no es por falta de ganas, sino de espacio en las maletas y presupuesto. En cada viaje a México traigo las maletas repletas de cosas que no consigo aquí, desde mariachis de barro, vestidos típicos y CDs de música mexicana, pero jamás podré tener una casa de cantera, con vitrales de colores y llena de artículos autóctonos.
Mis hijas al igual que yo se visten de china poblana, yucatecas, norteñas o de índigenas sin ningún problema. Vestimos con orgullo cualquier traje regional mexicano y modelamos si es necesario 🙂
Y cuando la ocasión no amerita vestirse de pies a cabeza de mexicana, mínimo me pongo mis collares oaxaqueños, o de conchas o de jarritos de barro. Bandas para el pelo, cintos bordados, sandalias pintadas a mano, bolsas con monitos de Oaxaca, rebozos de colores vivos y ropa «normal» colorida llenan nuestros armarios para mostrar nuestros orígenes en eventos internacionales, desayunos, reuniones o fiestas.   

De chinas poblanas

Otros… Además, en cuanta oportunidad hay de mostrar nuestra cultura mexicana me apunto y mis hijas me siguen la corriente. Así fue como organizamos, bailamos y cantamos en los días de México el verano pasado en la escuela primaria de mis hijas, desfilamos con trajes típicos el día internacional de la mujer el año pasado y salimos en la tele explicando la fiesta de día de muertos.

Todo lo anterior lo he ido aprendiendo sobre la marcha, pero también tengo que agradecer a algunas amigas mexicanas que me han dado consejo o ideas para inculcar de forma sencilla mis tradiciones mexicanas en tierras lejanas. Además, tengo que agradecer a mis padres que en cada visita también llenan sus maletas de mis antojos y deseos y sobretodo mi mamá que anda en cuanto mercado conoce para conseguirme auténticas obras de arte para poder presumir a los alemanes.

No hay un libro que nos diga como inculcar nuestras tradiciones, pero creo que nuestro corazón mexicano nos va ilustrando de una forma o de otra la mejor manera. Ojalá todos fueran embajadores de sus costumbres, idiomas y tradiciones en cualquier tierra a donde llegasen, y ojalá todos respetaramos y valoraramos a dichos embajadores en nuestra tierra. El mundo sería muy feliz sin discriminaciones, burlas ni racismo y sería mucho más rico por su diversidad compartida.

No olvidemos nunca nuestras raíces y nunca sintamos pena o miedo de inculcarlas a nuestros hijos. En más de una ocasión he conocido a personas que reclaman a sus madres de que no les hablasen en su idioma materno y ahora tienen que asistir a cursos para aprenderlo, y otras veces he visto con tristeza como algunas mujeres reniegan o se avergüenzan de sus orígenes. Qué pena!

La vida ha sido el mejor regalo que hemos podido dar a nuestros hijos y que mejor que aderezarla con nuestro toque personal y mexicano. Que la vida les sea plena y divertida, colorida y bicultural, llena de lindos momentos con tradiciones y costumbres que ellos mismos disfruten y puedan transmitir a las próximas generaciones. Yo nunca dejaré de ser mexicana y es mi deseo que mis hijas sean tan o más mexicanas que yo! ASI SEA!

Y viva México!

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