El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Una gran desventaja

El casarse con un extranjero puede tener ventajas o desventajas, depende de cómo se vea. Hace unos días leí en Facebook un artículo de otra migrante como yo, que vive en Alemania pero ella procede de Estados Unidos que describe en un corto listado 10 razones por las cuales no se debe uno casar con un extranjero.
Algunas de ellas parecen un problema o una desventaja… por ejemplo, el hecho de no tener vacaciones, ya que se debe visitar a la familia en cada oportunidad que se tiene. En un matrimonio bicultural casi siempre una de las personas deja a su familia (padres, hermanos, etc.) en su país de origen, pero hay otros casos en los que ambos son extranjeros en el país en el que viven. Situación que agrega mas desventajas o problemas a la lista antes mencionada.
Entre los problemas que menciona esa blogera, son los costos de viajar para visitar a la familia, el idioma, malentendidos culturales, o tener a los abuelos lejos. Es obvio en un matrimonio bicultural que habrá diferencias culturales, sociales e incluso religiosas. Sobra decir que la comida es diferente, las costumbres o tradiciones serán diferentes, el tipo de vida, el trabajo que uno pueda conseguir, TODO en pocas palabras podría llegar a ser completamente diferente a lo ya conocido.

Pero lo que pocas personas mencionan, y que yo he llegado a considerar como una gran desventaja al casarse con un extranjero es la falta de recuerdos en común. A qué me refiero con esto?
Obviamente no me refiero a los recuerdos familiares, o de cumpleaños o de las vacaciones de juventud.   Esos en cada pareja,  sean de la misma nacionallidad o no siempre son diferentes.

Me refiero más bien a los recuerdos de música, programas de televisión o artículos usados en nuestra infancia o juventud. A revistas o cómics que leíamos de niños, a bandas o grupos musicales que seguíamos de jóvenes, a juguetes o alimentos que marcaron nuestra infancia, a anuncios de marcas que nos hacían reír a carcajadas.

Mi marido alemán y yo mexicana sólo coincidimos en conocer caricaturas internacionales como la abeja Maya, la pantera rosa, o los picapiedra. De grupos musicales, prácticamente él no conoce ninguno de los que yo de joven o niña escuché. No puedo comentar sobre Parchís, Menudo, Enrique y Ana, Flans, Pandora o Luis Miguel porque prácticamente son desconocidos para mi marido. De igual forma la música que él escuchaba de niño o los grupos musicales que seguía de joven son para mí un total misterio.


Y no se trata sólo de poner un disco de Magneto y escucharlo juntos para que él conozca de lo que hablo. Sino más bien de todos los sentimientos y recuerdos que vienen a mi mente cada vez que escucho una canción de mi grupo infantil favorito. Y ni qué decir de las películas de Pedro Infante o Sara García, porque ni por dónde empezar.

Gracias al Internet, hoy en día es común encontrarse con fotos o vídeos del pasado, y desgraciadamente son cosas que no se pueden compartir con esa persona que elegimos como pareja ya que ésta desconoce lo que significó en su tiempo para la otra persona. Mi esposo se desespera cuando me pregunta si conozco a tal o cual locutor, actor o cantante alemán y le digo que no, pero es que para mí todos son completos desconocidos.

Para muchos les parecerá una exageración esta diferencia cultural, pero al paso de los años uno se da cuenta de lo importante que es recordar con amigos o conocidos sobre los años de infancia y juventud. Así que no queda más remedio que recordar esos vídeos, canciones, o caricaturas cuando nos reunimos con gente de nuestras propia tierra.

Con amigas latinas o incluso en grupos de mexicanas en Facebook, es divertido ver los anuncios que causaron furor en los 80s,  ver fotografías de dulces o pastelillos que comíamos en el recreo y mejor aún, ver los vídeos de aquellos jovencitos que nos hicieron suspirar en nuestra adolescencia.


Así que si alguien está por casarse con un extranjero considere esta pequeña diferencia cultural ya que cuando viejos no podrán recordar juntos todo eso que de niños les hizo llorar o reír.

De todas formas, viva el Multi-culti!!!
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Comentarios en: "Una gran desventaja" (1)

  1. […] que nada, tengo que desahogarme! Como lo escribí en algún otro momento, el hecho de estar casada con alguien que no conoce a mis ídolos de la infancia y juventud es muy frustrante. Sí, me frustra no poder comentar con […]

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