El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Diferencias

Es obvio que entre todos los países del mundo hay diferencias, sean éstas culinarias, culturales, sociales o simplemente climáticas. En los 6 años que llevo escribiendo este blog he ocupado más de una entrada para hablar de diferencias entre México y Alemania. La lista es larga y de todo tipo.

Claro está que todas las diferencias son identificadas y descritas por una mexicana de 30 años que llegó a Alemania recién casada, lo cual le da cierta objetividad y punto de vista de un lado de la moneda. En nuestro reciente viaje a México, mis hijas que ya no son simples observadoras sino que preguntan y opinan el porqué de las cosas y mi marido, un alemán que no conocía el sur de mi país identificaron varias diferencias que aunque yo conocía no habría considerado de no ser por ellos.
Aquí les dejo algunas de ellas. Unas ya las había escrito por aquí o por allá, pero otras son nuevas y originales:

Semáforos en la calle de enfrente. 
Curioso, no? Nunca había pensado en donde estan colocados los semáforos en México o en Alemania de no ser por mis hijas que en varios cruces al voltear a la izquierda decían: ‘pero está en rojo!’ Y es que conducíamos por debajo del semáforo de la calle a donde volteábamos. En Alemania los semáforos están en la esquina derecha antes de cruzar y nunca pasamos por debajo de semáforos en rojo. No sé si me expliqué lo suficiente pero de verdad que nunca había pensado en ese tipo de detalles de tránsito.
Carritos en el supermercado.
En la mayoría de los supermercados alemanes tienen los carritos a la entrada encadenados uno a otro y es necesario meter una moneda o token para poder hacer uso de ellos. Obviamente al final de tus compras es necesario llevar el carrito a la entrada para recuperar tu moneda. Así se evita que los carritos queden regados por todo el estacionamiento como sucede en México. Mi marido se enojaba por encontrar carritos estorbando en lugares de estacionamiento pero lo que más les llamaba la atención a mis hijas era ver un niño o adulto mayor recogiendo los carritos a lo largo y ancho del estacionamiento, fuera con el solazo de 35 grados o con lluvia. Me decían, pero porque la gente no los regresa a la entrada y así esa viejita no tendría que andar arrastrando los carritos a la entrada? Mmmm, preguntas complicadas… Y soluciones tan simples 😦
Semáforo no pasa por el amarillo.
En Alemania el semáforo cambia de verde a amarillo y de amarillo a rojo como en todo el mundo. Pero además cambia de rojo a amarillo por unos segundos antes de cambiar a verde. Casi casi para preparar motores y que no te quedes en la luna cuando cambia a verde. Este detalle también lo notaron mis hijas en los semáforos mexicanos: pasan directamente de rojo a verde sin pasar por el amarillo.
Niños en la calle a altas horas de la noche.
Un par de noches dejamos a las niñas con mis papás y Tom y yo nos fuimos a turistear al centro de Playa del Carmen, a la famosa 5ta Avenida. Bares y restaurantes con música en vivo, tiendas abiertas hasta la media noche y la avenida a reventar de turistas y locales. Pero no sólo jóvenes y adultos caminan a media noche por ahí, sino también niños! Y mi marido diciéndome cada vez que veía a uno: ‘debería estar durmiendo!’. Ya me había desacostumbrado a ver niños de noche en la calle, en Alemania eso es rarísimo. Los niños no salen de noche y hasta en los restaurantes es inusual ver niños después de las 9 de la noche. A las 12, casi imposible! Y en México, andaban como si nada, no sólo con sus papás de vacaciones, sino que vimos casos más tristes donde los niños andan vendiendo chicles, pulseras o souvenirs sólo acompañados de un herman@ adolescente.
En uno u otro caso, mi marido sólo volteaba los ojos al revés. Y creo que en eso ya me volví alemana porque tampoco estoy de acuerdo en traer niños pequeños en la calle a media noche. Todo tiene su tiempo y su edad, y definitivamente los niños deben dormir sus horas aún en las vacaciones, talvez no acostarlos a las 7 como en Alemania pero tampoco a media noche 😉
Bicicletas sin luces.
Rentamos un coche para todas las vacaciones, así que andábamos a todas horas por carreteras o calles transitadas y lo que más coraje le daba a mi marido era encontrar gente en bicicleta por la noche y sin luces! Eso ya lo había visto en Mazatlán hace muchos años pero yo todavía no vivía en Alemania y creí que exageraba cuando decía que en Alemania toooooodos deben traer luces. Mmm, ahora que vivo aquí lo he constatado y es una pena ver lo inseguro que manejan en México. 
Gente mayor empacando en el súper.
Ya lo dije antes, eso de ver ancianitos de empacadores causó un shock en mi marido y mis hijas. Yo ya lo había visto en Monterrey en Pascua. Que sean niños tampoco me agrada, pero ver viejitos me desagrada aún más. En Alemania es triste ver a la gente de la tercera edad en asilos o solitos paseando el perro, pero jamás se les verá de empacadores, primero porque ese trabajo no existe (aquí cada quien empaca lo suyo) y segundo porque un anciano debiera gozar de su pensión y no seguir trabajando como burro. Ya lo sé, allá las pensiones son mínimas pero aún así no me gusta verlos empacando cosas por una propina.
Gente pobre.
Gente pidiendo afuera de las iglesias, en las esquinas o en la calle llamó la atención de mis hijas que no habían visto eso antes. En Alemania en las ciudades grandes sí hay, pero no muchos. Además pasamos por muchos pueblitos que viven en pobreza extrema y allí supieron lo que es ser verdaderamente pobre.
Tanques de gas.
En el departamento donde nos hospedamos en Playa del Carmen tuvieron que ir un día a cambiar el tanque de gas: uno vacío por uno lleno. Mi marido no podía creer que en apartamentos nuevos todavía exista ese sistema. 
Aire acondicionado en todas partes. 
Clima en el carro, en el apartamento, en las plazas comerciales y en todas partes. No estamos acostumbrados y no nos acostumbramos en casi un mes al aire frío para dormir. Aún en el hotel de 5 estrellas donde nos quedamos 3 noches, lo apagamos para dormir. Claro está al día siguiente siempre estaba helando cuando llegábamos de la alberca. Brrrrr!  Siempre he sido friolenta y creí que yo era la única que dormía sin clima, pero mi marido y mis hijas también pedían sólo el ventilador y les bastaba para dormir bien.
Perros vagabundos. 
Perros, perritos y perrones en todas partes… Solos merodeando por las calles de ciudades y pueblos. Mis hijas que les gustan los animales creían al principio que estaban perdidos y querían acariciarlos. Obviamente tuve que explicarles que no tenían dueño ni vacunas y que podrían ser peligrosos. Acá es raro ver un perro solo en la calle, se da más de gatos pero todos tienen dueños que los alimentan, cuidan y vacunan.
Basura no se separa en casa.
Las niñas están acostumbradas a separar la basura no sólo en casa sino también en la escuela, así que les llamó la atención que en México todo se tire en un solo bote de basura. Incluso el vidrio o papel que es reciclable… Todo al mismo contenedor. Sólo en algunos parques ecológicos y aeropuertos nos tocó ver botes separados.
Paquetes de huevos con 30!
En el supermercado mi hija mayor no podía creer lo que estaba viendo: un paquete con 30 huevos! Aquí las cajas solo tienen 6 o 10 huevos y ver uno tan grande le sorprendió muchísimo. En ese momento recibió una pequeña clase de demografía y de la familia pequeña y extragrande.
Todo con limón hasta chapulines!
Limón para la sopa, para las papitas, para los tacos, para el ceviche y para casi todo. En la feria del pueblo compramos una bolsita con chapulines para probarlos y obvio, no podía faltar su medio limón. Ni mi marido ni mis hijas se acostumbran a ese fiel acompañante de la comida mexicana.
Servicio en las gasolineras
Cuando llegué a Alemania, odiaba bajarme en la gasolinera a poner yo misma la gasolina y pasar a pagar a la recepción, pero como con todo, uno se acostumbra. Ahora me daba risa mi marido dando instrucciones en México al chico en la gasolinera, siempre lleno y siempre la misma pregunta: ‘asi o más’. Y mi marido histérico respondiendo ‘lleno es lleno, no?’. Tuve que explicarle que la gente redondea el monto para no pagar 324 pesos, sino 300 o 350. Creo que todavía no entiende porque preguntan cuando tú dices que quieres el tanque lleno. 
Anuncios sin sentido en carreteras
Desde nuestro primer viaje por carretera mi marido se sorprendió de mensajes como ‘No deje piedras en el pavimento’, ‘No tire basura’, y otros tanto que no recuerdo. Ahora en el sur nos volvimos a topar los mismos letreros, además de muchas señales sin sentido o puestas en lugares que no corresponden. En nuestro último día volteamos a Cancún Centro en lugar de Zona Hotelera y ya se nos hacía que perdíamos el avión porque no había retorno ni forma de tomar el otro camino, así que como en las películas de acción, mi marido se pasó de un carril a otro atravesando monte porque no se veía retorno a la vista.
Además, algo que me sorprende es la distancia entre gasolineras en la carretera. Llega a haber 100 kms sin gasolinera, cosa que en Alemania es casi imposible encontrar. Cuando salíamos a carretera me daba pánico que pasara algo con el carro porque no hay taller ni vivienda donde pedir ayuda. Gracias a Dios no pasó nada.
Baños
Los baños siempre han sido una odisea en otros países y en la misma Alemania. Los que se bajan solos, los que tienen una palanca así o asado, los que tienen que pagarse en una maquinita o a una persona, etc. En México lo que llamaba la atención a mis hijas era que los papeles había que tirarlos en un bote de basura y no en la taza de baño, se acostumbraron tan bien que cuando llegamos a casa Victoria seguía tirando el papel en el bote hasta que le recordé que aquí no se tapan los baños con el papel sanitario en la taza.
Fueron unas vacaciones muy interesantes, divertidas y sobretodo muy enriquecedoras porque de todas las diferencias se aprende algo y uno se vuelve más sensible a que aunque diferentes, no se es mejor o peor… Simplemente diferente. Viva la diversidad!!!
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