El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Cenotes sagrados

De acuerdo a Wikipedia, un cenote (del maya ts’ono’ot: caverna con agua) es una dolina inundada de origen kárstico que se encuentra en algunas cavernas profundas, como consecuencia de haberse derrumbado el techo de una o varias cuevas. Ahí se juntan las aguas subterráneas, formando un estanque más o menos profundo. Existen varios tipos de cenotes: a cielo abierto, semiabiertos y subterráneos o en gruta.

Siempre había oído hablar de ellos y leído acerca de historias relacionadas a estas creaciones de la naturaleza. Obviamente había escuchado de las doncellas sacrificadas en los cenotes y los muchos tesoros encontrados. Recientemente aprendí que no todas esas historias son ciertas, sino más bien cuentos o leyendas.

En nuestro reciente viaje a la península de Yucatán nos tocó conocer cuatro cenotes, dos abiertos, uno semiabierto y otro subterráneo. Cada experiencia es única y no me queda más que recomendar a aquellos que puedan, visitarlos y nadar en ellos.

A continuación les cuento mi encuentro de forma cronólogica con cada uno de estos pedazos de paraíso.

– Cenote del Hotel Sandos. El primer cenote que conocimos estaba en el hotel Sandos Caracol en Playa del Carmen, donde pernoctamos tres noches. No es muy grande y es abierto, aunque con mucha vegetación alrededor lo que hace pensar que es un poco cerrado. El primer día que lo conocimos, nos pusimos nuestros chalecos salvavidas, pero el agua estaba tan fría que a última hora me arrepentí y entregué el chaleco. Mis hijas, mi marido y mis papás si entraron y nadaron un rato. Tanto les gustó a mi hija menor y a mi marido que quisieron nadar al día siguiente otra vez. Nuevamente yo huí del agua fría 🙂

Cenote del Hotel Sandos

– Cenote Zací (significa gavilán blanco)- Este cenote es semiabierto y se encuentra en el centro de la ciudad de Valladolid. La entrada cuesta 20 pesos por adulto  y el acceso al cenote es por un túnel o gruta. Este cuerpo de agua tiene 45 metros de diámetro y una profundidad de 80 metros aproximadamente. Cerca de 40 metros de altura desde la boca al espejo de agua y en la entrada hay una escalera labrada en la roca con barandal que circunda al cenote. Se observan formaciones de estalactitas y estalagmitas que cuelgan del techo rocoso natural que cubre poco más de la tercera parte del cenote.
Llegamos a media tarde y un grupo de italianos que estaban dentro se fueron a los 15 minutos de haber llegado nosotros. Esta vez si me metí y disfruté de nadar entre peces de diferentes tamaños y colores. El agua es tan cristalina que te alcanzas a ver los pies sin problema. Aquí no contábamos con chalecos salvavidas, así que no nos retiramos mucho de las cuerdas que están dentro para no cansarnos de más.
El agua también estaba muy fría pero duramos un buen rato nadando solos en el cenote. Una experiencia maravillosa!

Cenote Zací

– Cenote Azul- Buscando en internet información sobre este cenote, me encontré mucho de otro llamado igual pero en el área de Bacalar. Este cenote azul no es tan grande ni tan popular queda en la carretera entre Playa del Carmen y Tulum y está pasando el cenote “cristalino” y el cenote “el edén”. Es un cenote abierto, situado en la selva poco espesa con más aire libre y luz del sol, lo que hace que se desarrollen más algas, dándole diferentes tonalidades al agua.
La entrada cuesta 70 pesos a los adultos y la renta de los chalecos 30. Esta vez rentamos chalecos para las niñas para que nadaran con más libertad, cosa que también nos dejo mas tiempo de nadar a los adultos. A este cenote nos acompañaron mis papás y fue una experiencia inolvidable. También había peces de todos colores, tortugas y patos. Cuenta con algunas cuevas y al llegar no había nadie, por lo que lo disfrutamos un buen rato nosotros solitos.

Cenote Azul

– Cenote X’keken (significa cerdo)- Este cenote lo visitamos en nuestro último día de vacaciones, camino al aeropuerto ya que se encuentra en la carretera Mérida-Cancún, casi al llegar a Valladolid. Nos lo habían recomendado mucho y fue muy buena idea visitarlo. Es un cenote cerrado y se pueden observar formaciones de estalactitas, y sus aguas de color turquesa son iluminadas por la luz natural que entran a través de un hueco en la parte central de la bóveda.
Pagamos 120 pesos por los cuatro, no recuerdo el precio exacto por persona pero sí sé que los extranjeros pagan más que los mexicanos. Aquí si había muchísima gente y como traíamos nuestros documentos (pasaportes, boletos, etc) sólo se metieron las niñas y Tom, mientras que yo cuidaba nuestra mochila. Antes de irnos, metí un poco los pies mientras que admiraba la belleza del lugar.

Cenote X´keken

Cuatro cenotes muy distintos pero con un común denominador: naturaleza hermosa! Todos con aguas profundas y heladas, transparentes y llenas de peces. Todos dignos de visitarse una y otra vez! En Yucatán hay mas de 6000 cenotes así que definitivamente es algo que debe conocerse en esta parte del planeta. Nuestras experiencias fueron maravillosas y se quedarán grabadas en nuestros corazones por siempre!

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Comentarios en: "Cenotes sagrados" (1)

  1. Que bonito, te recomiendo visitar aktunchen y un lugar para descansar en familia el hotel barcelo palacete en la Riviera maya 🙂 …. Espero pronto ser un mexicano en Alemania también.

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