El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

A quién no le gustaban los peluches de pequeña? O incluso de jovencita? Creo que a la mayoría de las mujeres nos gustan los muñecos, ya sea para jugar siendo niñas o para decorar la cama de nuestra habitación.

De pequeña no tuve delirio por peluches, pero si recuerdo que en la adolescencia tenía algunos que me habían regalado amigas o amigos en mi habitación. Y ya de adulta, recuerdo haber comprado un osito en la famosa tienda de “Harrods” en Londres y mi marido me compró un oso enorme en Las Vegas poco antes de casarnos.

Historias de osos y monos de peluche hay millones por todo el mundo… yo contaré la de mis hijas, que han empezado a enloquecer con unos muñecos llamados “Glubschies”.

Todo empezó hace dos años cuando la mayor entró a la escuela primaria y conoció los monitos en casas de sus compañeritas. Me parecieron tiernos y les compramos uno a cada una para el día de entrada de escuela de Victoria. Después me enteré que las compañeritas empezaron a coleccionarlos y mis hijas quisieron hacer lo mismo.

Desde entonces, cada Navidad, Pascua y evento especial piden un “Glubschie” que se agrega a la gran familia. Vienen en 4 tamaños diferentes: llavero, pequeño, mediano y grande (como el pingüino de la foto) y se caracterizan por tener unos ojos grandísimos de plástico.

Cada una de mis hijas tiene los suyos arriba de su cama, y por supuesto que poco espacio queda para acostarse, pero no hay poder humano que las haga quitarlos de ahí a la hora de dormir. Así que duermen rodeadas de todos sus peluches.

Y no sólo sirven de decoración, sino que juegan horas enteras con ellos. Lo más divertido de los monitos es que no guardan proporción entre ellos, así que una catarina tiene el mismo tamaño que un elefante y por supuesto los mismos ojos. Hay todo tipo de animales normales como focas, osos, perros y gatos, pero también hay otros de fantasía como unicornios u ovejas multicolores.

Ah! y otra cosa divertida son sus nombres, ya que cada animal tiene un nombre asignado por la empresa que los produce. Y así tenemos un perro chihuahua que se llama Nacho, un oso polar que se llama Tundra, un gato negro con blanco que se llama Pepper (pimienta) y un perro café con blanco que se llama Cookie (galleta). Ellas los llaman por sus nombres originales y en caso de tener la familia completa, uno es el papá, el mediano es la mamá, el pequeño es el hijo y el llaverito el bebé 🙂

Ya tienen más de 25 y siguen igual de entusiasmadas con ellos como en el primer día. Además, la compañía sigue sacando nuevos animales cada temporada así que parece cuento de nunca acabar. En fin, veremos cuanto les dura este delirio y cuánto tiempo sobreviven los “Glubschies” en la habitación de mis hijas 🙂 Mientras me divierto con ellas y disfruto su locura 🙂

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Comentarios en: "Locura por los monos de peluche" (1)

  1. Anónimo dijo:

    y que tal el mono paul frank ese tambien es lindo…

    Fabiola Crespo

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