El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

El disfrazarse es parte de los juegos infantiles… y también el corazón del Carnaval y del Halloween! Seguramente todo el mundo se ha disfrazado alguna vez en su vida, ya sea para una fiesta, una presentación escolar o simplemente para jugar.

Mis hijas se disfrazan desde que aprendieron a jugar… acostumbraban tomar algunas prendas de vestir mías y modelaban con sus creaciones. Poco a poco conocieron a las princesas, a las sirenas y a las hadas y su vida de juego se ha convertido en un constante cambio de disfraces.

Desde hace un par de años que les tengo un cesto de ropa dedicado especialmente para guardar sus disfraces! Las alas, los vestidos, las trenzas de Rapunzel, las colas de sirena y los velos entran y salen de ese cesto a diario! Para los accesorios como coronas, zapatos y varitas mágicas tienen un cesto más pequeño.

El disfrazarse no consiste simplemente en cambiarse de ropa, sino en personificar a una princesa, una hada o últimamente a una mosquetera. Actuar, cantar, bailar y hablar son también parte escencial del juego! A veces juegan ellas solas o si tienen invitadas a jugar, las convencen de elegir un vestuario y personificar a un miembro del elenco.

Si juegan a sirenas, se arrastran por el suelo y cantan como esos seres misteriosos que las han cautivado desde pequeñitas. La abuela ha jugado un papel importantísimo porque sin ella no habría colas de sirena en esta casa. Como es tan buena en la costura y muy creativa, trajo telas de diversos colores brillantes de México y desde hace 3 años confecciona colas del color y estilo preferidos de sus nietas. Tienen suficientes para sus amiguitas y en verano les encanta bañarse en el chapoteadero con ellas… ahí sí que se sienten sirenas de verdad!

Si juegan a bailarinas, se ponen leotardo, tutú y zapatillas… se recogen el pelo en una cebolla y colocan un CD con música clásica. Bailan y giran sin parar… hacen coreografías, juegan a profesora y pupila o simplemente se paran de puntas para practicar sus pasos favoritos.

Si juegan a princesas, se ponen vestido largo, corona, zapatos de tacón y sacan sus mejores joyas. En caso de ser Rapunzel se colocan las trenzas que también les hizo su abuelita y si son una princesa cualquiera pueden ponerse un velo si juegan a casarse o un bolso si andan de compras.

Si juegan a mosquetera (la novedad) se ponen vestido de princesa, pero le agregan una capa hecha con una mascada de mamá y hacen acrobacias. Colocan palos o abanicos en el suelo y al hacer una rueda de coche, la recogen del suelo para realizar sus ademanes.

Si juegan a hadas, se colocan leotardo y mallas, alas y pasean por el jardín con sus varitas mágicas. Juegan con las flores, hablan con el viento y pretenden volar como mariposas. Les gusta recoger pétalos o flores y los van tirando por el camino. Hablan un lenguaje secreto y bailan sin cesar.

También a veces juegan a ser modelos, españolas, hawaiianas, estrellas de rock, maestra y alumna en la escuela, o madre e hija. Y repito, aunque algunas veces el disfraz no requiera de mucho, lo importante es jugar bien su rol y desempeñar las actividades que le indica su papel.

Debo admitir que la mayor es la que pareciera tener una obsesión por disfrazarse y ha contagiado a la pequeña desde siempre. No hay día en que no jueguen a “los disfraces” y cada día dependiendo del humor, se visten de un personaje diferente. Yo las dejo jugar y algunas veces les doy algun par de ideas para mejorar su imagen, les pinto los labios o les arreglo el cabello. Me encanta verlas jugar y disfruto sus diálogos y ocurrencias.

Mi marido tuvo una época en que parecía enloquecer cada vez que veía una trenza hecha con trapos o una cola de sirena, pero le convencí de que sería por un corto tiempo y que era mejor dejarlas jugar para que echaran a volar su imaginación y se entretuvieran sanamente. Ese corto tiempo lleva poco mas de 4 años y no parece tener fin 🙂

Victoria y Catalina son más que hermanas: son cómplices en el juego y perfectas compañeras a la hora de disfrazarse. Sólo Dios sabe cuánto más dure esta etapa, pero sean semanas, meses o años las seguiré fotografiando y filmando para que recuerden esta parte tan importante de su niñez cuando sean grandes!

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