El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Bendita inocencia…

Ayer vi una película en internet llamada “El niño con el pijama de rayas”… algo había escuchado sobre ella pero como no voy seguido al cine ni rento películas frecuentemente, simplemente no había tenido la oportunidad de verla.

Es una película ganadora de varios premios internacionales, realizada en el 2008 y basada en el libro del irlandés John Boyne. Es sobre un niño hijo de un soldado alemán que hace amistad con un niño judío que vive en un campo de concentración muy cerca de su casa.

Al igual que “La vida es bella”, la película se centra en un niño de ocho años que al verse envuelto en una guerra de tal magnitud como la 2da guerra mundial, y al ser ignorado por los adultos, crea su propia versión de la situación que está viviendo.

El protagonista cree que el centro de concentración es una granja, que las rejas eléctricas son para que no se escapen los animales, que los “granjeros” llevan un número como parte de un juego y que todos llevan una curiosa pijama de rayas.

No soy experta en cine y no es mi objetivo analizar la película, su veracidad o su realización. La película simplemente me dejó pensando y reflexionando sobre la “bendita inocencia” de los niños que no son capaces de ver la maldad en sus seres cercanos ni en imaginar cosas tan terribles como la guerra.

Es difícil explicar temas tan crueles como la guerra a los niños. No entienden porqué se tienen que matar unos a otros, porqué existen armas, cañones o tanques o porqué algunos quieren invadir el país de otros. Hasta ahora he tenido que explicar esto en pocas ocasiones, como la vez que hicimos el recorrido por Stade y la guía nos explicaba que antes existía una muralla para proteger a la ciudad de los cañonazos de los barcos vikingos. Las niñas se quedaron pensativas con nuestras respuestas y es difícil imaginar lo que realmente estan entendiendo en esas cabecitas llenas de inocencia.

Lo mismo pasa cuando les digo que no deben hablar con extraños cuando andan en la calle solas y que no deben jamás aceptar dulces, regalos o mascotas de gente que no las conoce. Trato de explicarles que hay gente mala, que se lleva a los niños y que no deben confiar en gente desconocida. Se me quedan viendo como diciendo “y porqué alguien se va a querer llevar un niño?”, “a dónde?” o “para qué?”.

Y eso que no estoy en México donde tendría que explicar sobre balaceras, secuestros o colgados. El mundo inocente de los niños es bello, lleno de paz y armonía. Es innato el creer en las hadas, en Santa Clós y en el conejo de Pascua… con el tiempo aprenderán que son cosas de “niños” y que en realidad no existen. Pero mientras tanto, yo disfruto su inocente espera, sus miradas emocionadas
y su gozo al recibir regalos de esos “seres invisibles”.

La pérdida de esa inocencia depende de muchos factores… de hermanos mayores, de los mismos adultos, de los amiguitos en la escuela, de los medios de comunicación y de la madurez misma de cada niño. En la película que les cuento, hay varios momentos en los que Bruno (el niño alemán) está expuesto a perder esas creencias: por medio del tutor que le dice que TODOS los judíos son malos, de la hermana que le aclara lo que le pasó al sirviente judío y de otro soldado que golpea salvajemente a su “amigo judío” por comer unos pastelillos. Pero su miedo a perder esa imagen de “héroe” que tiene de su padre, lo hace seguir creyendo en ese mundo de paz y armonía.

Hasta cuándo es bueno conservar esa inocencia? Qué tanto debe explicárseles a los niños de la realidad? Cómo saber si los niños entenderán esa realidad o si imaginarán otra? Por ejemplo una amiguita de mi hija mayor que es única dice que ” el hada de los dientes” no existe y la explicación de mi hija al enterarse fue: “En casa de fulanita no va el hada de los dientes, pero a mí casa SI”. Y bueno, yo sigo con el cuento… para qué quitarle la ilusión?

Cada niño y cada situación a aclarar es diferente, y no es mi objetivo crear un mundo irreal o una búrbuja alrededor de mis hijas, pero sí trato de alargar esa “inocencia” y evitar detalles de información que no son importantes en este momento conocer. Todo tiene su tiempo, y creo que la “inocencia” es parte fundamental de la infancia y ya veremos cuánto más “nos” dura 🙂

Les recomiendo ver la película, eso sí con una caja de pañuelos a un lado porque es 100% drama, pero es una excelente historia donde los valores de la Amistad, la Solidaridad, el Perdón, la Confianza, la Lealtad y la “Bendita Inocencia” entre otros se transmiten por medio de cada uno de sus personajes y situaciones. Yo aprendí mucho de ella y supongo que será de esas películas que nunca olvidaré!

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