El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Lunes de lavar…

Siempre me han dicho que soy muy organizada… y talvez tengan razón. Nunca olvidaré el día de mi boda cuando les entregué el programa del día a mis dos mejores amigos que irían en el coche de novios: M. quien iba a manejar y S. que sería mi dama de honor. Se rieron de mi exagerada planeación y todavía es fecha que es tema de “carrilla”. Había escrito en una tabla de excel los horarios de la sesión de fotos, el civil, etc… incluyendo el tiempo de trayecto de un lugar a otro. Creo que traigo sangre alemana en las venas porque eso de la planeación lo tengo desde antes de vivir aquí 🙂

Aquí es un lujo tener una muchacha que te ayude en el quehacer de la casa, así que uno lo hace todo: cocinar, lavar, planchar, limpiar, etc. Y dado que el tiempo siempre es limitado, tengo mis trucos para hacerlo rendir.

Desde que tengo uso de razón mi mamá lava los lunes. Sí, ella sólo lava los lunes y desde que me casé adopté la misma técnica. Lavo los lunes… ni el martes, ni el jueves ni ningún otro día de la semana se prende la lavadora en mi casa. Bueno, si alguien se vomita en las sábanas, o se cae en un charco de lodo y NO es lunes, obviamente se hace una excepción 😉

Y dado que mi marido es alemán y amante de la organización, y desde soltero organizaba la ropa sucia desde que se la quitaba, también adoptamos esa práctica cuando nos casamos. Tenemos diferentes canastas o bolsos (de IKEA) para separar la ropa sucia en ropa negra, blanca, interior, de las niñas y color desde que nos desvestimos por la noche. Así cada lunes ya sé qué canasta está llena y eso es lo primero que lavo.

Lavo el lunes hasta lo que alcance. Normalmente son 4 o 5 cargas dependiendo del tiempo y de la cantidad de ropa sucia de la semana. Y lo que no alcanzó, se espera hasta el próximo lunes 😉 Gracias a Dios tenemos suficiente ropa y nunca ha pasado que no tengamos ropa interior o calcetines que ponernos.

Eso sí, no soy muy ecológica y uso la secadora tantas veces uso la lavadora. No colgaba la ropa en el departamento donde vivíamos de recién casados porque la lavadora estaba en el sótano del edificio y mi marido estaba acostumbrado a usar la secadora por falta de tiempo. Y cuando nos cambiamos a esta casa, no pude acostumbrarme a colgar la ropa en tenderos además de que los días soleados que caen en LUNES son escasos!

Así que con la pena que me da el consumo de energía de mi linda secadora, el mismo lunes queda todo seco, doblado y guardado. Cuando el lunes es feriado o sé de antemano que no tendré tiempo de lavar, cambio el día al domingo anterior o al martes… pero lo que no cambio es la técnica: un sólo día a la semana se dedica a la ropa. Y bueno, la planchada es lo que mas odio en esta vida y eso lo hago cuando mi marido ya no tiene pañuelos o camisas de vestir en su cajón… es decir una vez al mes mas o menos.

El martes normalmente lo dedico a ir al supermercado. Hace unos años, hacía un tour por varios supermercados porque algunas cosas me gustaban más de uno que de otro, iba por alguna oferta en particular o por simple costumbre. Pero nuevamente, para optimizar mi tiempo que es cada día mas escaso ahora voy a un supermercado grande y ahí compro TODO! Sólo hago el super una vez por semana, y por excepción voy a la panadería a comprar algo de emergencia o que no haya olvidado: leche, huevos, mantequilla, etc. De ahí en fuera me espero hasta la próxima semana para comprar en el super grande lo que puede esperar. Cabe señalar que tengo un block pegado en el refrigerador y ahí voy anotando lo que se acaba en la semana para que no se me olvide NADA 🙂

El primer miércoles del mes esta reservado para el desayuno internacional y el tercero para una serie de pláticas sobre migración-integración en un centro familiar de la ciudad. Los otros dos que quedan libres en el mes hago deporte o me quedo descansando. Los jueves doy clases de español en una escuela y los viernes en la casa a clientes privados.

Y otra cosa que hago para optimizar mi tiempo es planear mis clases de español mientras que espero a mis hijas en sus clases de gimansia o ballet. La gente se me queda viendo cuando saco mis libros o mi laptop para trabajar, pero no me importa. Es una hora muy valiosa que de otra forma estaría perdida en platicar con otras mamás o en ver a mis hijas por la ventana. No alcanzo a ir al super, ni regresar a casa ni nada, así que he encontrado la forma perfecta de usar ese tiempo para programar mis cursos de español.

Así que hoy es lunes de lavar y estoy entre la lavadora, la secadora, la doblada, la “escribida” en este blog y la preparación de la comida!

El tiempo es muy valioso y hay que saberlo aprovechar. Algunos me llamarán maniática del tiempo, o planeadora complusiva, u organizadora loca, pero no cabe duda que me sobra tiempo para disfrutar a mis hijas en las tardes que tenemos libres 🙂 Sí, que TENEMOS porque ellas tambien tienen sus propias agendas de actividades matutinas… así que ellas disfrutan a su mami cuando no tienen clases y yo las disfruto a ellas.

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