El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

La Policía en Alemania

Gracias a Dios no he tenido nunca algo que ver con la policía, ni en México ni en Alemania. Un par de veces me han puesto infracciones, ya sea por conducir a exceso de velocidad que son tomadas por cámaras automáticas o por estacionarme en lugares prohibidos y que me entero al ver el papelito en el carro. Los pagos de infracciones se hacen por medio del banco, así que ni a las oficinas de la policía hay que ir.

Desde el año pasado conozco a un policía en Alemania. Es uno de mis alumnos del curso de español que doy los miércoles en la noche y sólo lo conozco como alumno, no como policía. Es muy simpático y aprende el español con facilidad, además de que le encanta el idioma.

Pero para la organización de la marcha por la paz de México fue necesario entrar en contacto con la policía de Hamburgo. Primero lo hizo mi marido vía telefónica para resolver unas dudas con relación al formulario que tenía que llenar para registrar la marcha. Mi marido me explicó lo que le dijeron, mandé el formulario por fax y a los pocos minutos me llamaron por teléfono.

No sé exactamente que esperaba de los policías alemanes, pero realmente su amabilidad me sorprendió. Me explicó que no era posible caminar por una calle que habíamos elegido y me sugirió otra alterna. Ok. Me recomendó que lleváramos un altavoz y me dijo que en un par de días me mandaría la autorización por correo electrónico.

El estimado original era de 100 personas y al paso de los días, los organizadores pensamos que podíamos pasar de esa cantidad. Mandé un correo electrónico con un nuevo estimado: 150 – 180 y el policía contestó amablemente por correo que no había problema.

El día de la marcha me sorprendí al ver dos autos de la policía en nuestro punto de partida. A los pocos minutos un policía se acercó y se presentó. Era el policía asignado a nuestra marcha, junto con otros dos que conducirían un auto al principio de la marcha y una camioneta al final. Me sorprendí al saber que estaba programado un cierre de la calle si llegábamos a 100 personas. Yo siempre pensé que caminaríamos por la banqueta independientemente de la cantidad de asistentes.

Pocos minutos antes de la hora de partida, se acercó nuevamente el policía y me dijo que cómo llegábamos a 100, tendría que cerrar la calle. Bueno.

Ya lo escribí antes, pero lo repito. El caminar atrás de una patrulla policíaca, abriendo paso entre autos y autobuses y todo por la paz de un país tan lejano como México me hizo sentir importante, respetada y orgullosa. Nunca olvidaré esos pasos en silencio que di por una de las calles principales de Hamburgo, cargando una pancarta que decía “Por un México con PAZ” y justo atrás de mis hijas que llevaban la bandera mexicana de lado a lado.

Los policías fueron en todo momento muuuuy amables. Incluso el policía me dijo que deberíamos haber hecho la marcha en sábado para que hubiera participado mas gente… pero bueno, el día ya estaba decidido desde antes.

Al comentarle a mi esposo mi sorpresa ante tanta amabilidad me dijo “sólo están haciendo su trabajo”… “es obvio que son policías porque les gusta ese trabajo, sino no estarían ahí”. Y eso me lo repitió tantas veces cómo yo le decía lo “buenas personas” que me habían parecido los policías asignados a nuestra marcha.

Será el sereno… pero llegué a la conclusión de que si cada quien hace su trabajo bien y con gusto, se logra una armonía maravillosa. Dónde quedó el racismo? O la discriminación? Eramos un ciento de migrantes cerrando el paso, y en ningún momento me sentí menospreciada. Al contrario, me sentí como cualquier otro ciudadano alemán con derecho a protestar o manifestarse.

Definitivamente tengo muchos prejuicios con respecto a la policía… y esta marcha los eliminó todos! Y no es que tuviera miedo de la policía, pero al menos esperaba un trato un tanto frío y áspero. Pero como dice la canción “sorpresas te da la vida” y el domingo pasado tuve una muy agradable con la policía alemana. Gracias!

Hoy leí en el Twitter: Decía el Dalai Lama, “Mi religión es la amabilidad”. ¿Por que no imitarlo?

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