El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Y el día llegó!

Aunque esta vez no compramos los boletos con tanta anticipación, el viaje a California era muy esperado precisamente por la espontaneidad con la que fué planeado. Pasamos Navidad con los abuelos paternos y al regresar de su casa, lavé lo indispensable para el viaje y empezamos a empacar.
Ya somos todos unos expertos, así que no tuvimos problema en elegir lo que llevaríamos, proteger las cosas delicadas y tener preparados nuestros documentos. Y el 30 de diciembre llegó y nosotros estábamos más que listos para empezar nuestra aventura en tierras californianas!
Ese día amaneció muuuuuuy frío (-8C) y el despertador sonó a las 4 de la mañana para alistarnos, tomar carretera y llegar al aeropuerto con tiempo suficiente para tomar nuestro primer vuelo. Las niñas estaban ilusionadas desde hace días con el viaje, así que no fue difícil despertarlas y vestirlas y en 50 minutos llegamos al aeropuerto de Hamburgo.
Como es costumbre, Tom nos dejó a la puerta del aeropuerto con las maletas mientras él dejaba el auto en el estacionamiento de largo plazo. Esta vez volamos con Continental, así que fui con las niñas a la máquina que imprime los pases de abordar. Con ellos en la mano, hice fila para documentar nuestras maletas y ahí es donde empezó uno de los días mas largos de mi vida. Entregué los pasaportes a la chica del mostrador y me disponía a decirle que mi esposo venía en camino del estacionamiento cuando me preguntó que si esos eran los únicos pasaportes que tenía de las niñas. Y como no estaba preparada para la pregunta, tuvo que volver a hacerla. Le dije que sí y me dijo que se requerían pasaportes biométricos para volar a Estados Unidos.
Supongo que me puse pálida y casi me desmayo… le pregunté si estaba segura, y preguntó a un par de colegas a los lados quienes hacían caras de “pobre ilusa” y repetían que eran necesarios los nuevos pasaportes aún para las niñas.
Le marqué a Tom para saber dónde estaba y le adelanté el problema que teníamos. Mientras le decía a la chica que justo el año pasado habíamos volado con esos pasaportes a México con conexión en EEUU y que no habíamos tenido problemas. Ella seguía negando con la cabeza y yo ya me hacía pasando el fin de año en mi casa llorando por tan mala suerte!
En eso llegó Tom y se puso a hablar con la chica. Yo no reaccionaba, estaba ida y pensando en qué momento habían cambiado las leyes que no nos habíamos dado cuenta! Tom insistió y finalmente la chica se fue a preguntar a las oficinas… en un rato que me pareció eterno, volvió y sólo comentó que todo estaba en orden. Que los pasaportes biométricos eran obligatorios a partir de Octubre del 2006 y el de Catalina fue emitido un par de semanas antes de esa fecha.
Ufff!!! Ya decía yo que no podía ser… y acaso la chica me ofreció una disculpa por el casi infarto que me provoca? Pues claro que no! Me tuve que tomar una coca cola para agarrar color!
Después checó los documentos llamados ESTA que se requieren para volar a Estados Unidos desde el año pasado, y ahí otra vez hubo problemas. El documento de Catalina no aparecía en el sistema y Tom tuvo que mostrar una copia impresa que traía para confirmar que si existía. Después de unos clicks por aquí y por allá, documentaron nuestras maletas y pudimos proceder a la sala donde saldría nuestro vuelo con destino a Londres.
En teoría teníamos 2 horas y media para la conexión, y a pesar de que el vuelo se retrasó porque tenían que descongelar las alas confiaba en que llegaríamos a tiempo para tomar el vuelo a Houston. Pero oh sorpresa! Al llegar a Londres nos enteramos que nuestro vuelo lo habían retrasado 4 horas!
Después de una fila larguísima en el mostrador de Continental, nos confirmaron que perderíamos nuestro vuelo de Houston a San Diego (OBVIO!) y lo peor del caso es que no nos aseguraban un lugar en los siguientes vuelos de ese día. Ahí tuvimos que entregar nuevamente los famosos ESTA y resultó que Catalina volvía a estar desaparecida del sistema, pero esta vez la chica del mostrador nos decía que no podíamos volar a Houston porque se requerían 72 horas para re-tramitar su documento. Ufff! Casi me da otro infarto!!! Tom discutió y entregó la copia que teníamos pero no servía de mucho, pues en el sistema no estaba! Después de casi 20 eternos minutos, la chica dijo que todo estaba en orden y la disculpa? pues nada!

Nos paseamos por el aeropuerto de Londres, comimos y finalmente se llegó la hora de abordar. Yo iba bastante nerviosa con eso de que no teníamos un lugar asegurado en el tercer vuelo y que podía ser que pasaramos la noche en Houston. Eso era lo de menos, el problema real es que el día siguiente era 31 de diciembre y sabía de antemano que todos los vuelos estan llenos ESE día! Qué tal si pasabamos año nuevo en el aeropuerto? Traté de tranquilizarme, pero de todas formas no pude dormir en las casi 11 horas de vuelo.
Finalmente llegamos a Houston a las 7 de la noche y como siempre, tuvimos que pasar migración… mucha fila, mil preguntas y tiempo perdido! Recogimos nuestras maletas y como no sabíamos que pasaría con nosotros, hicimos otra fila en Continental para averiguar.
La señora del mostrador nos dijo que teníamos dos lugares asegurados en el último vuelo del día a San Diego, pero que dos estaban en lista de espera. Con esa información, dejamos las maletas y corrimos a la sala donde saldría el vuelo. Ahí, una mujer nos dio la maravillosa noticia de que la lista de espera tenía como 20 personas! Otro infarto??? Casi! Al darse cuenta que dos pases de abordar pertenecían a las niñas, tuvo compasión y encontró un lugar para ellas. El único que tendría que quedarse en Houston sería Tom. Y para nuestra mala suerte, así fue! Tuvimos que despedirnos de él y confiar en que al día siguiente, encontrara lugar en algun vuelo de la mañana.
Cabe mencionar que las niñas ya andaban por instrumentos y que todavía no despegaba el último vuelo cuando las niñas roncaban en mi regazo. Pobrecitas! Realmente aguantan mucho y se portan muy bien, pero no me gusta traerlas como muñecas de trapo 😦
Finalmente llegamos a San Diego, sin Tom y mi hermano ya estaba ahí con mi papá para recogernos. Llegamos a su casa pasando la media noche, ya ni hago cuentas pero fueron muuuuchas horas de vuelo y con esos sustos, se me hizo el viaje mas largo de toda mi vida.
Al día siguiente, Tom pudo tomar el segundo vuelo el día 31 y llegó a mediodía a San Diego, donde mi hermano lo recogió y se lo llevaron al Autoshow para empezar las vacaciones inmediatamente!

El 30 de Diciembre del 2010 fue un día muuuuy intenso, y desgraciadamente no tuvimos oportunidad de descansar ni reponernos como Dios manda, así que los primeros días de nuestras vacaciones anduvimos cansados y las niñas apenas caía la noche, pedían cama. Pobres! Poco a poco, nos adaptamos al horario y entre actividades y planes, se pasaron los días volando! Pero eso se los cuento en otra ocasión porque ya fue mucho rollo! Arrivederci!

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Comentarios en: "Y el día llegó!" (1)

  1. Esos sistemas modernos, prefiero a los del mostrador,
    Saludos

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