El diario personal de una mujer, mexicana, migrante y mamá que vive en Alemania… sus experiencias, sus anécdotas y sus opiniones!

Hay de hadas a hadas…

Mis hijas adoran disfrazarse, y últimamente lo hacen a diario! Llegan del jardín de niños y lo primero que hacen es subir a su recámara y buscar algo en el cesto de los disfraces: sacan un vestido, o una falda, o una cola de sirena. Luego buscan los accesorios adecuados, ya sea una corona, unas alas o unos zapatos de tacón! Les encanta disfrazarse y actuar de acuerdo a la personalidad adaptada: bailan de puntitas si son una bailarina, se arrastran por el suelo si son sirenas y tocan los objetos con su varita mágica si son hadas.

Se disfrazan de todo aquello que fascina a las niñas de su edad: un día son princesas, al siguiente sirena y después hadas. También son bailarinas, gitanas o simplemente un collage de todo lo que pueden ponerse y colgarse! Yo no recuerdo que haya sido tan fanática de disfrazarme, a lo mucho en Halloween o para algun festival de la escuela me ponía algun vestuario de acuerdo a la ocasión. Claro que la mercadotecnia y la variedad de personajes no eran como ahora.


Y a eso voy… Recuerdan las hadas de su infancia? Por más que he pensado, a mi memoria solo vienen algunas. Entre ellas el hada madrina de Cenicienta, un poco regordeta y con cara de abuela. Después estaban las 3 simpáticas hadas que crían a Aurora, la Bella Durmiente en el bosque. Si le piensan un poco más talvez recuerden al hada madrina de Pinocho que era una señora con vestido blanco y resplandeciente. Y la más juvenil de todas era Campanita que poco aparecía en la película de Peter Pan. Alguna más? Yo me rindo!

Después vino mi adolescencia y no recuerdo haber vuelto a oír de hadas, ni madrinas ni de otro tipo. Los noventas y la primera década del 2000, fueron años dominados por otro tipo de historias y caricaturas. Por mencionar algunos, estuvieron de moda Dragon Ball, Pokemon, Bob Esponja y los Caballeros del Zodiaco. Las hadas pasaron de moda y nadie hizo nada por darles vida o para alegrar los días de tantas niñas en el mundo.

De pronto, las hadas han vuelto! Disney ha hecho negocio con Campanita, a quien le ha creado todo un mundo para ella solita. Amigas, enemigas, novio, casa, oficio y cualquier cantidad de cosas. Supongo que Campanita y sus amigas tienen para rato y podrán comercializar con esas haditas por tiempo indefinido. Son hadas juveniles, llenas de vida y color, muy bonitas y modernas. Hacen un buen equipo, donde cada una tiene una personalidad diferente y una función en la naturaleza. Mis hijas han visto la primera película cualquier cantidad de veces y les encanta!

Barbie también ha inventado cuentos con muñecas aladas, así como con sirenas y con duendes. Finalmente pusieron a volar su imaginación y las niñas adoran cualquier personificación de la barbie que no sea una chica normal, sea que tenga alas, cola de sirena o nazca en flores. Sobra decir que todas las hadas de Barbie son jovenes, con pelo hasta la cintura, delgadas y muy estilizadas en vestuario y cuerpo. En Alemania al igual que en todo el mundo, la Barbie habla el idioma local y se vende en todas sus presentaciones.

Pero la reina de las hadas en Alemania es Lillifee! Una hada adolescente vestida de rosa que vive en un mundo llamado Rosarien donde todo es color de rosa. Debo aceptar que es demasiado empalagosa y tanto rosa me marea, pero es un furor entre las niñas pequeñas. No hay caricaturas, sólo artículos de la marca y apenas hace dos años hicieron la primer película. Al igual que las hadas de esta época, Lillifee es delgada, jovencita y simpática.


Pero las hadas que traen locas a mis hijas, además de Lillifee son unas que pertenecen al Winx Club. Una amiguita les contó de ellas, y rápidamente empezaron a encontrarlas en librerías, supermercados o jugueterías. La semana pasada renté la película para saber un poco más de ellas y resulta que no son asiáticas como creí, sino italianas! Los dibujos son muy estilizados y hubiera jurado que eran japonesas, pero vaya sorpresa! Al igual que las hadas antes mencionadas, tienen todo un mundo creado para ellas, tanto en ficción (en las caricaturas) como en la vida real (marca y productos). Son seis adolescentes, muy guapas y delgadas, cada una con poderes especiales y personalidad propia. La historia es demasiado complicada y creo que mis hijas son muy pequeñas para estas hadas, así que esperaré lo mas que pueda para que se vuelvan sus fans. Mientras, que sigan con las amiguitas de Campanita y con Lillifee como ejemplo de hadas y modelos para disfrazarse.

Así que hay de hadas a hadas… las de mi infancia y las de mis hijas. Unas más viejas que otras, unas más dinámicas que otras y unas más sofisticadas que otras. Pero al fin, todas con poderes especiales, que viven en el bosque y que inundan el mundo de las niñas de color de rosa, de brillos y de polvos mágicos. Gracias a Dios que la mercadotecnia no estaba tan de moda en mis tiempos, porque no me veo disfrazada de hada madrina de Cenicienta o de las regordetas Flora, Fauna o Primavera. Que mis hijas se disfracen de Lillifee, Campanita o Bloom (de Winx) es un deleite a la vista y cosa que no me disgusta! La imaginación y la fantasía son cosas pasajeras que hay que motivar en los niños, porque llegará el día en que ya no crean en hadas y mucho menos quieran vestirse como ellas, por más bonitas y juveniles que sean.


PD. VIVAN LAS HADAS!

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